'Smartphones'

Smartboom

El presente año pasará a la historia de la industria celular local como el del gran despegue de los smartphones. Es que luego de una gran aceleración en el 3° trimestre del año, los despachos de estos equipos superan en un 124% en lo que va del año comparando con igual período del año anterior para llegar a la impresionante cifra de casi 2,5 M de unidades. Esto equivale a que prácticamente 1 de cada 4 celulares despachados en los primeros 3 trimestres del año es un smartphone.

En cuanto a las plataformas de los smartphones, este año se está produciendo una gran concentración entre Android, Symbian y Blackberry, representando más del 99%. Las tres crecieron en términos absolutos, aunque en términos relativos fue Android quien acaparó el avance, estando presente en el 57% de los smartphones despachados. Esto es consecuencia del impulso de cuatro grandes marcas como Samsung, Motorola, LG y Sony Ericsson, a los que se suman equipos de gama baja (dentro de la categoría) de ZTE, Huawei y Alcatel. Por su parte, Symbian (Nokia) y Blackberry sólo “motorizan” una marca cada una. Así y todo, el primer modelo en términos de unidades es el Blackberry 8520, el cual acaba de comenzarse a fabricar localmente.

Las cifras muestran la casi desaparición de la foto de dos plataformas con futuro dispar. Por un lado, iOS que impulsa a los iPhone paga el precio de no producir en Argentina, viéndose impactada por la aplicación de licencias no automáticas. Claramente, y de mantenerse esta política, el iPhone será cada vez más una rareza y lo poco que haya será resultado de importaciones individuales o, por qué no, del mercado gris. Sin dudas que esto afectará al desarrollo de aplicaciones locales para estos equipos al ver su mercado drásticamente reducido.

Distinto es el caso de Windows, que promete crecer de la mano de los próximos modelos de Nokia así como de otras marcas (Samsung, HTC y otras) que están incorporando esta plataforma en una estrategia de diversificación para no quedar tan atadas a los designios de Google/Android.

Velando las armas

A pesar de que los últimos tiempos no fueron buenos para RIM, el fabricante de Blackberry, la empresa se encuentra velando las armas para dar el contraataque que le permita recuperar terreno. La base de este movimiento está en el nuevo sistema operativo que fuera anunciado esta semana y que alineará a la empresa en una única plataforma.

Actualmente conviven en los productos de RIM dos sistemas operativos diferentes, Blackberry OS (donde el 7 es la última versión) y QNX. El primero corre en los smartphones mientras que el segundo lo hace en la tableta Playbook. RIM apunta a simplificar el desarrollo y potenciar sus productos dando un paso natural que es la unificación de estos dos en un nuevo sistema operativo denominado BBX.

La nueva plataforma estará basada en QNX, un sistema operativo muy valorado por quienes entienden en la materia, y que impulsa no sólo a su tableta Playbook sino que también está embebido en distintos dispositivos electrónicos encontrados en autos y aviones. En esta fusión con el BB OS dará soporte a los servicios basados en la nube así como a su distintivo sistema de mail y mensajería. Además, RIM apunta a que haya una mayor oferta de aplicaciones para sus productos. Para ello, adopta estándares que van más allá de su propia plataforma. Por un lado, permitirá aquellas desarrolladas en HTML5, las cuales están basadas en estándares de la Web. Esto sin dejar de lado los desarrollos nativos. Por otra parte, también BBX dará soporte a aplicaciones desarrolladas para Android. En este último caso, podrán sortear el dilema del huevo y la gallina: usuarios que no compran un dispositivo si no tiene aplicaciones y desarrolladores que no desarrollan para una plataforma con pocos usuarios. BBX saldrá a la luz con un buen stock de aplicaciones, una ventaja importante para un sistema operativo totalmente nuevo.

A pesar de que no hubo precisiones en cuanto a fechas, se espera que los primeros smartphones con BBX sean lanzados a principios de 2012. Será éste sin dudas un año clave para RIM.

Black-out-berry

No son tiempos fáciles para RIM, la empresa fabricante de los Blackberry. A la presión que sufre por los avances en el mercado de los iPhone y equipos con Android, que repercuten también en planteos de sus accionistas, se sumó esta semana el mayor “apagón” de su red en su historia.

Para entender mejor lo sucedido, hace falta aclarar que los Blackberry no funcionan como el resto de los celulares. Todo el tráfico de datos desde y hacia un BB circula por los servidores propios de RIM, ubicados en distintos NOC (Network Operation Center) que tiene la empresa en diversos países. El paso por estos NOC le da dos grandes diferenciales. Por un lado, la seguridad por la que se distinguen las comunicaciones vía BB y que le trajo diversos planteos de parte de distintos gobiernos que no pudieron “pinchar” estas comunicaciones. El último ejemplo se vio en los disturbios producidos en Inglaterra semanas atrás. Y es esta seguridad la que le dio tanta popularidad tanto en el ámbito corporativo como gubernamental. Por otra parte, la red de RIM comprime los datos que por ésta viajan, lo que es bienvenido por los operadores, al ser los BB menos demandantes en términos de ancho de banda que otros equipos. La utilización de su red hace que los usuarios de BB contraten un abono específico, el BES (Blackberry Enterprise Service) para los usuarios corporativos y el BIS (Blackberry Internet Service) para individuos y pequeñas organizaciones. El BES, por las características de sus clientes, tiene muchas funcionalidades asociadas a la administración remota de una gran cantidad de terminales. En el caso del BIS, sus ventajas para el usuario son menos perceptibles.

En cuanto al incidente, que tuvo a mal traer a la red durante casi 4 días, básicamente fue una falla aparentemente de hardware en el NOC ubicado en el Reino Unido (y que es utilizado para las comunicaciones desde Argentina). No es raro que se produzcan fallas en informática, pero la cosa se complica si, como sucedió en este caso, no arranca la infraestructura de backup. Así, poco a poco el problema se fue extendiendo en vez de solucionarse, llegando inclusive a Argentina, donde hay una base instalada de más de un millón de Blackberry.

El problema ya fue resuelto, pero sin dudas deja material como para pensar en los pasos a seguir. Hay que partir de la base de que todos podemos cometer errores o tener problemas. La diferencia real radica en la actitud que se toma ante éstos. Y RIM puede utilizar este suceso para fortalecer la relación con sus clientes, transformando una crisis en oportunidad.

Un primer paso sería ir más allá del pedido de disculpas. Eso es obviamente lo mínimo que podría esperarse, pero no suma. Apenas si no resta. RIM debería evaluar no sólo descontar los días sin servicio sino quizás ir un poco más allá. Esta compensación debería ser presentada como un reconocimiento a sus clientes por su fidelidad luego del mal trago. No sería una indemnización sino una acción de marketing para fortalecer un vínculo que se vio afectado.

Quizás más a largo plazo, habría que evaluar si tiene sentido que el servicio BIS (destinado a individuos) siga siendo parte indivisible de un BB para individuos, o si no convendría que fuera un opcional. Más allá de sus virtudes, éste tiene sentido en la medida en que sea valorado por sus usuarios. Pero en realidad la mayoría de éstos ni saben que existe ni cuáles son sus ventajas, aunque sí aprendieron cuáles son sus desventajas: si se cae no hay forma de usar los servicios del BB, ni siquiera conectándose vía WiFi. Aquí se aplica aquello de no ofrecer más características que las que el cliente valora. Algo que éste no valora se transforma en una contingencia, tal como se comprobó esta semana.

En términos ya más generales, y en momentos en que la industria avanza hacia un modelo cloud (caso Apple, Google, Amazon y tantos otros), lo sucedido vuelve a poner en evidencia que este modelo tiene también sus puntos débiles. Y que cuando algo falla, todos los usuarios se quedan sin servicio (como pasa cuando se cae algún servicio de webmail). Esto no significa un retroceso para esta tendencia tan en boga. Pero sirve para tener presente que no existe un mundo perfecto ni que todo es color de rosa. Aunque nos lo quieran hacer creer.

Primer mundo en crisis

No es ningún secreto que la economía mundial está en crisis, particularmente en los países históricamente ubicados en lo que se conoce como primer mundo. EE.UU. acaba de salvarse de entrar en default, Europa está en problemas (algunos países ciertamente más complicados que otros). Todo hace pensar que el 2012 será un año donde esas economías todavía no salgan de su estado actual de recesión o de crecimiento muy bajo.

¿Qué tiene que ver toda esta introducción en un medio que habla de tecnología? Es que la situación mundial puede provocar un giro importante en el mercado de smartphones, que tiene en las economías centrales a sus mayores mercados, al menos hasta el momento. El rendimiento de los distintos fabricantes podría estar vinculado a sus estrategias en términos de los mercados donde pusieron el foco o al menos tuvieron más éxito. Por ejemplo, ¿cómo impactará en Apple el desempeño de los iPhone, que claramente vienen arrasando en los EE.UU. pero que en otras geografías, como es el caso del emergente Brasil, no tienen una presencia fuerte? Inversamente, mientras la participación de Blackberry se ve erosionada en EE.UU., la marca tiene una participación mucho mayor en geografías como Latinoamérica (que atraviesa un gran momento desde el punto de vista económico), con fabricación local en Brasil y, en breve, en Argentina. Esto también podría significar una gran oportunidad para Nokia. Su participación de mercado en EE.UU. es insignificante y en Europa viene retrocediendo, pero cuenta con una gran fortaleza en otras economías, más allá de encontrarse en una prolongada y dura transición tecnológica.

Es difícil aventurar qué sucederá con los smartphones en 2012, pero no habría que descartar que ciertas tendencias se reviertan como consecuencia de estos cambios en el escenario de la economía mundial.

Quizás, esto obligue a un nuevo comentario dentro de un año, donde el panorama estará más definido.

Mea culpa

Como seres humanos, no estamos exentos de los errores. Pero la diferencia está en la forma de reaccionar ante éstos. En nuestro caso, consideramos que lo mejor que se puede hacer es asumirlos y presentar nuestras aclaraciones así como las disculpas correspondientes.

La semana pasada publicamos información inexacta sobre el mercado de smartphones en Argentina para el primer semestre del año en curso. Un error en la vinculación de la base de datos de la información proveniente de Aduana con aquella que contiene la descripción exhaustiva de los equipos ingresados al país (como sistema operativo, tenencia de GPS, WiFi y toda una serie de características) tuvo como resultado que en las cifras anteriormente publicadas quedaran fuera de contabilización determinados modelos de equipos que sí entran en esta calificación.

Así, el segmento de smartphones durante el primer semestre del año no representó el 16% del mercado de celulares sino el 19%. En lo que hace a participaciones de mercado, no se altera el orden de los principales fabricantes, aunque sí las proporciones. No obstante, preferimos no publicar aún los resultados hasta no haber revisado más en detalle nuestras bases de datos para cerciorarnos de que no se registre alguna errata aún no identificada.

Siendo que nuestro principal objeto es la información, este error no por involuntario deja de ser lamentable, asumiendo en nombre propio la responsabilidad por el mismo.

Sabemos que en momentos en que las estadísticas (tanto públicas como privadas) son objeto de profundos cuestionamientos en nuestra sociedad, nuestro equívoco no colabora en revertir esa imagen. Lo único que nos queda entonces es reconocer la falta y pedir, nuevamente, las disculpas del caso. Gracias por la comprensión.

Nota: El post original ha dejado de ser publicado para evitar que la información errada se siga difundiendo

Tierra on Fire

La política oficial de incentivar la producción de productos tecnológicos en Tierra del Fuego anotó esta semana dos importantes goles: la confirmación de que tanto HP como RIM (fabricante de los Blackberry) comenzarán a producir en la isla a través de las empresas locales autorizadas.

Los anuncios no sólo responden a obtener las ventajas fiscales para quienes “argentinicen” sus productos sino también a evitar el freno a las importaciones como consecuencia de la aplicación de las licencias no automáticas, así también como la más reciente imposición, para determinados productos, de tener que exportar para poder importar.

RIM producirá sus smartphones a través de Brightstar, quien ya lo hace para Motorola, Samsung y LG, mientras que HP lo hará con Newsan. HP promete producir 214 mil portátiles en 2012 y 341 mil en 2013. Por su parte, RIM se comprometió a producir 750 mil smartphones durante el primer año

En el caso de RIM, según un comunicado del Ministerio de Industria, la producción en la isla permitirá sustituir importaciones por US$ 200 millones en el primer año. Sin embargo, esto no será tan así, ya que al no haber una industria local componentes, los mismos deben ser igualmente importados. De hecho, se estima que el 90% del costo de cada smartphone corresponde a bienes importados. De ser así, la sustitución de importaciones no será de tal magnitud. Sí puede esgrimirse como ventaja la creación de puestos de trabajo en la provincia promovida: 300 en el caso de RIM y 250 en el de HP. Claro que en este caso se puede debatir si el costo de la creación de 550 empleos no es muy alto para los consumidores argentinos en su conjunto.

Desde el punto de vista del mercado local, el anuncio de RIM no debe ser una buena noticia para sus competidores. Como surge de la información del primer semestre, RIM logró el 40% del mercado de smartphones a pesar de los mayores costos emergentes de su importación. Produciendo en Tierra del Fuego, es de esperar que el costo de los Blackberry descienda, lo que haría a éstos aún más competitivos localmente.

Para descuidados

No sabemos si el smartphone Casio Commando es un equipo atractivo para muchos. Lo que sí es seguro es que soporta el maltrato. Pero maltrato en serio. Para los incrédulos, aquí va este video.

Dime que formato usas

Primero fueron los smartphones que, apuntando al correo electrónico como principal aplicación, incorporaron los teclados completos o QWERTY. Luego, con el éxito del iPhone, las otras marcas comenzaron a lanzar equipos con interfaz totalmente táctil a través de las pantallas touch. Pero lo que en un momento parecía una tendencia que desterraría por completo a los teclados físicos de los celulares está resultando no ser tan así, encontrando cada formato un público específico en función del uso principal que hace de su equipo. Esto surge del informe “El usuario ante los smartphones – 2011”, recientemente lanzado por Carrier y Asociados.

Desde el punto de vista de su interfaz, los smartphones pueden clasificarse en tres grupos: el candybar con teclado físico QWERTY, los que son toda una pantalla touch y aquellos que combinan teclado QWERTY (generalmente deslizable) y touch pero que no son asociados a ninguna marca o modelo en particular.

Los equipos candybar con QWERTY son fuertemente asociados a los Blackberry. En este caso es notable cómo dejaron de ser percibidos únicamente para usuarios con fines profesionales, relacionando su perfil también al público joven, más aún con la creciente popularidad de las redes sociales y la mensajería instantánea desde el móvil. Esta percepción tiene diferencias en función del factor generacional, pero más allá de esto, la disponibilidad de un teclado QWERTY facilita la socialización, convirtiéndose entonces en una fortaleza del formato.

Distinto es el caso de los equipos touch, donde el iPhone es claramente el modelo paradigmático. Se lo asocia al consumo de contenidos, tanto multimediales como a la navegación por la Web. Este formato transmite una imagen “cool”, aunque esto tiene una connotación tanto positiva como negativa según el caso.

Finalmente, los smartphones que combinan teclado QWERTY con pantalla touch generan distintas reacciones en los usuarios en función de la variable generacional. En los más jóvenes (nativos digitales) les produce atracción porque combina lo mejor de los dos mundos. A los mayores (inmigrantes digitales) los intimida porque lo ven como demasiado “nerd” y, en menor medida, lo relacionan a un público joven.

En definitiva, se observa que la atracción por los distintos formatos de los smartphones responde en gran medida al foco principal de su uso: socializar o consumir contenidos. En el primer caso, y siendo que el insumo principal es la palabra escrita, cobra relevancia todo dispositivo con teclado físico QWERTY, sea del estilo candybar o con pantalla deslizable. Para el segundo, las pantallas sensibles al tacto son consideradas más aptas. Su interfaz más natural y menos metafórica hace que estos equipos atraigan a un público más adulto.

Sin embargo, hay una tendencia a que muchos de los nuevos modelos de smartphones con teclado QWERTY físico incorporen también una pantalla táctil. Con lo cual ésta tenderá a estar presente en todos. La diferenciación vendrá entonces por la incorporación o no del teclado físico. Y habida cuenta de la importancia de la socialización desde los móviles, parece que habrá teclado por un tiempo más.

A aplicarse

Cada actividad tiene su jerga, lo cual está bien para el uso interno pero se complica cuando ésta impacta masivamente, léxico incluido. Así, suele ser muy habitual en la industria tecnológica “lanzar al mercado” términos que para los iniciados son clarísimos, pero no así para los legos. No obstante, el problema es que en este caso, los legos son la mayoría de los consumidores. Como resultante hay dos caminos: evangelizar o cambiar la terminología. En el caso de los celulares, esto ocurre no sólo con el término “smartphone” (tal como publicáramos un año atrás en “¿Smart qué”?), sino que ahora se le agrega uno que no por ser en español es más comprendido: “aplicación”. Esto surge del informe “El usuario ante los smartphones – 2011”, recientemente lanzado por Carrier y Asociados.

Mientras la industria se desvela por las tiendas de aplicaciones y muchos, influidos por su propia atracción hacia la tecnología, consideran que una plataforma es mejor que otra por la cantidad de aplicaciones disponibles para la misma, lo cierto es que el término “aplicación” está instalado en la industria pero no en los clientes. La situación se da aún en los casos de usuarios que descargaron aplicaciones, algo que frecuentemente se aprende luego de haber sido ayudado por un par (pareja, amigo, compañero de trabajo, etc.). Esto indica que el mundo de las aplicaciones tiene mucho de propagación informal, con una alta incidencia del boca a boca en la elección de una de éstas y del ejemplo a la hora de aprender a descargar.

Por supuesto, desconocer el término no hace que los usuarios no las demanden. Las categorías de aplicaciones atractivas mayormente para todos los segmentos son las de socialización (redes sociales, mensajería instantánea, correo electrónico), multimedia (principalmente música y radio) y localización/mapas.  En el caso de los adultos, también hay demanda por aplicaciones PIM (contactos, calendario, etc.) y de oficina, mientras que los más jóvenes agregan juegos a su paquete básico.

Que las aplicaciones vengan preinstaladas es un plus que incentiva su exploración y allana el camino a su uso. Mínimamente, se espera que un equipo cuente de forma estándar con las aplicaciones “básicas” que son Facebook, mensajería instantánea, mail y Twitter, agregándose también YouTube. A la hora de buscar nuevas aplicaciones, las tiendas de la marca del terminal (caso Blackberry, iPhone o Nokia) o del sistema operativo (caso Android) son la fuente más popular. En menor medida se descarga de las Web que ofrecen su propia aplicación o en las tiendas de los operadores.

Independientemente de la fuente, mayormente lo que se busca son aplicaciones gratuitas. Sólo hay predisposición a pagar cuando existe una necesidad concreta, en donde la aplicación es considerada indispensable.

Cañonazo de salva

Esta semana hubo mucho revuelo ante la noticia de que el Senado trataría un proyecto de ley, popularizado como “canon digital”, que brevemente implicaba la aplicación de diversas tasas a todo elemento plausible de almacenar contenido digital (aquí se explica la norma. Nótese la cantidad de comentarios de los lectores). La razón de esta sin razón era utilizar esa recaudación para compensar a los dueños de propiedad intelectual (específicamente, música y películas) por los efectos de la piratería.

El revuelo armado fue tal y tan exponencial que al día siguiente sus autores (un senador del oficialismo y otro del socialismo), y según algunos medios por “sugerencia” del Poder Ejecutivo, decidieron no dar marcha atrás, sino postergar su tratamiento bajo la promesa de revisar los términos de la norma propuesta.

Mucho se habló en sólo dos días respecto de este proyecto de ley, sobre todo en las redes sociales, y muy mayoritariamente fueron todas críticas, la mayoría muy atendibles. Pero más allá de si los argumentos a favor o en contra (la mayoría), hay un dato que puede considerarse objetivo: esta ley llega tarde. Muy tarde. Obviamente es natural que legisladores que son generacionalmente analógicos desconozcan cómo está evolucionando el consumo de contenidos, principalmente aquellos de música o video. No obstante, vale la pena recordar que se está produciendo un cambio muy importante y que haría que una norma de estas características fuera ineficaz en poco tiempo. Básicamente, que el desarrollo de la banda ancha, primero la fija y ahora la móvil, está cambiando el modelo de descargas por el de streaming como forma de acceder tanto a música como a video.

En el caso del video, y luego del éxito de YouTube y más localmente de propuestas tipo Cuevana, éste es consumido cada vez más online en vez de bajarlo a una computadora para su posterior reproducción. Y tal como publicáramos semanas atrás [ver “Internet killed the TV star”] ya es mucha más la gente que consume video en forma online, aproximadamente el doble de la que hace descargas. Pero si no hay descarga, no hay almacenamiento. Por su parte, y en línea con un mundo donde la descarga cede paso al streaming, algo similar se está dando con la música, donde los últimos tiempos fueron abundantes en anuncios de sistemas que permiten almacenar los temas en la nube para accederlos desde computadoras o teléfonos móviles. Nuevamente, no hay almacenamiento local.

Con este panorama, establecer una carga tributaria a los dispositivos de almacenamiento sería a todas luces ridículo, ya que se estaría haciendo pagar por la adquisición de productos que no serán para almacenar contenido pirata sino otras cosas como aplicaciones y datos (como el texto que compone este newsletter).

Por otra parte, políticamente resultó de una torpeza absoluta presentar esta iniciativa a pocos meses de las elecciones y generando una reacción adversa en el tan buscado electorado joven. Más aún contando con algunas pocas experiencias previas, como el caso de España, donde el revuelo generado en su momento fue importante. Nada hacía pensar que aquí sería menor. Como se dice en el barrio, un gol en contra. Y de media cancha.

Vale recordar que más allá de sus autores, el proyecto contaba con un importante apoyo de la oposición. De esta forma, se pone en evidencia la cada vez mayor distancia generacional entre quienes legislan y una importante y creciente proporción de la población. El mundo está cambiando más rápido de lo que pueden asimilarlo algunas personas. Quedó demostrado.