'Telecomunicaciones'

Sin vencedores ni vencidos (por ahora)

El reciente decreto 1340/2016 introdujo algunas definiciones conceptuales contundentes en relación a la política del gobierno en materia de comunicaciones convergentes. Sin embargo, muchos puntos espinosos no terminan de ser precisados, quedando las definiciones postergadas hasta tanto el regulador, a través del Ministerio de Comunicaciones y del ENACOM, así las defina.

En líneas generales, quedan en claro dos puntos. Uno es la prioridad que se le asigna a la inversión por sobre la competencia, al menos en el corto plazo. Es indiscutible que Argentina se encuentra atrasada en términos de infraestructura fija, con una razonable penetración, pero un bajo ancho de banda promedio y con grandes diferencias en el mismo a nivel geográfico. Por lo tanto, no se puede hablar seriamente de competencia sin un fuerte proceso inversor previo. El otro punto, y que armoniza con el anterior, es la política expresa de habilitar a las comunicaciones móviles cuanto espectro sea posible, priorizándolo por sobre otros servicios.

La convergencia total implica que cualquier operador pueda dar todo tipo de servicio. Y teniendo en cuenta el escenario actual, las miradas se centran en el ingreso de las empresas de telecomunicaciones al negocio de la TV, así como en la incorporación de servicios móviles por parte de empresas proveedoras actualmente de servicios fijos (banda ancha y TV).

Por el lado de la TV, el decreto establece que las empresas de telecomunicaciones que están impedidas de dar servicios de comunicación audiovisual (Claro, Telecom y Telefónica) podrán comenzar a hacerlo a partir del 1° de enero de 2018. Sin embargo, sólo podrán dar servicio inicialmente en las áreas metropolitanas de Buenos Aires, Rosario y Córdoba capital, todas áreas donde opera Cablevisión. Son las tres principales ciudades del país que en su conjunto concentran el 36% de la población del país. Esto implica que el restante 64% no accederá a los beneficios de una mayor competencia por un tiempo no determinado. El decreto exceptúa del ingreso de las telcos al servicio de TV en localidades de menos de 80.000 habitantes. Se trata de una medida “para la tribuna”, ya que no son mercados de interés para grandes operadores debido a su baja concentración de población. Pero no establece plazos para todo el resto de las localidades que se encuentran entre éstas y las tres más grandes especificadas. Por lo tanto, quedan fuera de este nuevo entorno competitivo ciudades como Mendoza, para alegría del grupo Vila-Manzano. Así, ésta es una medida que favorece a la industria del cable, a excepción principalmente de Cablevisión y de Telecentro.

Por otra parte, se mantiene el impedimento de que las telcos ofrezcan servicios de TV vía satélite. En términos técnicos, esto va en contra de la libertad tecnológica del operador para elegir cómo ofrecer sus servicios. No obstante, primó una visión más enfocada a la inversión, ya que las telcos deberán mejorar la capacidad de sus redes de cable para dar este servicio. La competencia en TV deberá esperar a este despliegue. No obstante, DirecTV se mantiene al margen de esta limitación, permitiéndosele retomar legalmente los servicios (y sus tecnologías) que tenían hasta la publicación del decreto 267. Además de TV satelital, DirecTV ofrece desde hace años acceso a Internet inalámbrico y estaba expandiendo este servicio hasta que el decreto mencionado congeló sus planes. Vuelve a su status anterior, invirtiendo en su red terrestre.

El ingreso de nuevos jugadores al terreno de los servicios móviles es más complejo y espinoso. El decreto anticipa normas y procedimientos para asegurar la reatribución de frecuencias ya asignadas para que sean aptas para servicios móviles. Menciona también que deberán definirse compensaciones económicas (por el mayor valor que tiene el espectro fijo respecto del móvil) así como las obligaciones de cobertura y metas específicas. Si bien muchos vieron a Cablevisión-Nextel como el más favorecido, lo concreto es que sin conocer los aspectos que quedan por definir, no se sabe a ciencia cierta cuán atractivo resultará este proceso. Como reza el dicho, el diablo está en los detalles.

Por otra parte, menciona que se podrá asignar espectro no sólo a los actores actuales sino también a prestadores locales o regionales de servicios TIC en sus áreas de operaciones. Esto permite deducir que el gobierno piensa no ya en un único 4° operador sino en múltiples 4° operadores, cada uno en áreas geográficas distintas. Esto se vería potenciado con la puesta en funcionamiento de la Red de Protección Pública y Operaciones de Socorro, Defensa y Seguridad, pensando en situaciones de emergencia. Según declaraciones radiales del Ministro Aguad en el programa TMT conducido por José Crettaz, la idea es llamar a licitación para la construcción de una red que, como tendrá capacidad ociosa la mayor parte del tiempo, sirva también para ofrecer servicios mayoristas, utilizando las bandas de 700 MHz y 2,5 GHz. Toda una novedad.

El surgimiento y desarrollo de nuevos operadores móviles no sólo tiene que ver con el espectro sino también con temas más áridos, pero no menos relevantes como condiciones de interconexión o de roaming. En el caso de la interconexión se establecerán tarifas asimétricas por el término de 3 años prorrogables por 18 meses más. Si bien señalan que inicialmente se tomarán como referencia promedios de tarifas para servicios similares en Latinoamérica, no se indican cuáles serían las condiciones que podrían dar lugar a la mencionada prórroga. El roaming, que permitirá que clientes de un operador regional usen su servicio más allá del área de cobertura original, será obligatorio por 3 años. Ambas son medidas para ayudar a entrantes mientras se desarrollan, donde lo que se debate es si ese plazo es adecuado o exiguo.

Finalmente, se fijó en 15 años la no aplicación de la desagregación del bucle en redes NGN de última milla. Esto implica que, durante este término, los operadores que desplieguen en adelante redes de última milla NGN (fibra óptica o cable coaxil) no estarán obligados a permitir que otros operadores utilicen esa infraestructura para dar sus servicios. Garantizando la exclusividad del uso de sus propias redes de última generación, motiva a las telcos (Telecom y Telefónica por tener una tecnología vieja y Claro por prácticamente no contar con infraestructura cableada) a invertir en el desarrollo y capilaridad de las mismas, aunque esta protección también aplicaría para los nuevos tendidos de los actuales operadores de TV por cable. Aquí nuevamente se ve el foco en la inversión por sobre la competencia. No obstante, si el término de 15 años es el adecuado, es materia debatida.

Tácitamente, el gobierno afirma que en materia de convergencia hoy la prioridad es multiplicar la inversión. La competencia real y efectiva deberá esperar mientras se despliegan las redes (fijas y móviles) necesarias. Sin embargo, todavía quedan pendientes muchas definiciones, más técnicas, pero no menos políticas, que pueden inclinar la cancha para uno u otro lado. Lo que está asegurado es que la acción se mantendrá en los próximos meses.

Madurando los pagos móviles

Pagos móvilesEn momentos en que el Banco Central apura la adopción de los pagos electrónicos, incluyendo el uso de celulares, los usuarios o público en general son permeables a su adopción. Un 30% de los usuarios de smartphones está dispuesto a usar el celular como medio de pago tan pronto como esté disponible, mientras que un 49% lo haría luego de esperar a que se masifique. Esto surge del informe “Usuario de smartphones 2016” publicado por Carrier y Asociados.

La intención de uso en general crece en la medida en que lo hace el nivel socioeconómico, al tiempo que la adopción inmediata sería más alta entre hombres que mujeres. En cuanto a los usos más atractivos para los pagos móviles, figuran en primer lugar comercios (77%), locales gastronómicos (72%) y transporte público (71%). Taxis y remises (60%) siguen en el cuarto lugar, un poco más lejos, pero considerando que se trata de servicios menos masivos que los anteriores, la adopción en estos casos sería más alta. Idéntica situación se da en el caso de estacionamientos y peajes (59%).

 

Usos atractivos para pagos móviles

 

Los usos mencionados indican que en la mente de los usuarios se abre la posibilidad no sólo de complementar sino también de sustituir medios de pago existentes. Mientras que en comercios y locales gastronómicos suele estar disponible la alternativa de tarjetas de débito y crédito, en los casos de transporte público en las grandes ciudades hay medios de pago específicos, como la tarjeta SUBE en el AMBA. Algo similar ocurre con los peajes, aunque su uso está menos difundido salvo entre los “viajeros frecuentes”. Distinto es el caso de estacionamientos, taxis y remises. En estos últimos no llama entonces la atención que, en el caso de Uber, uno de los beneficios esgrimidos por la empresa y por sus usuarios es el pago electrónico. Un llamado a la modernización que a veces, por hábito o por motivos económicos y fiscales, no se quiere oír.

Con este escenario, el 2017 se presenta como el año del despegue de los pagos móviles en Argentina, un país donde la disposición a su adopción se presenta mayor entre los usuarios que entre la oferta, todavía incipiente.

Content is King 2.0

Content is kingCasi desde el inicio de Internet, se supo que el contenido era el factor clave. Esta situación llevó incluso a la mega operación por la cual Time Warner compró America Online en lo que terminó siendo uno de los peores fracasos de la historia corporativa, convirtiéndolo en caso de estudio por la destrucción de valor que produjo. Lo que en esos tiempos se buscaba era disponer de una red de distribución barata para los contenidos que se tenían. Pero como lo demostró el caso mencionado, una distribución barata no creaba valor automáticamente para los contenidos.

Hoy estamos ante una nueva oleada del matrimonio entre infraestructura y contenidos, aunque el objetivo sería distinto: dotar de un diferencial (contenidos) a un commodity (infraestructura). Claro que, para que el contenido sea realmente un diferencial, éste debe ser exclusivo. Cuando AT&T compró DirecTV, no sólo accedió a una amplia programación y un servicio que se complementaba con sus redes móviles y fijas para poder armar paquetes. También accedió a contenidos sobre los cuales DirecTV tiene exclusividad en EE.UU., como es el caso de determinados partidos de la NFL (National Football League). Se trata del contenido considerado como el más valioso en aquél país.

Es cierto que en la región los dos principales operadores de telecomunicaciones, Claro y Telefónica, ofrecen también contenidos de TV (no es el caso de Argentina). Pero éstos de por sí no son “el” negocio a futuro. Así lo entiende Jeffery McElfresh, presidente de DirecTV Latin America, quien recientemente declaro que “para nosotros, la televisión de pago no es el producto más importante para el futuro; los sectores de banda ancha y telefonía móvil son muy importantes para AT&T”. No obstante, la combinación de contenidos atractivos con exclusividad es una forma de potenciar el atractivo de una propuesta de conectividad.

Los servicios de telecomunicaciones son un commodity, a pesar de que no todas las redes funcionan igual. Algunas tienen más capacidad (como pasa hoy en Argentina con las principales redes de TV por cable), otras tienen más calidad técnica o un mejor servicio comercial y técnico. Pero se trata de virtudes más difíciles de apreciar por un consumidor al momento de elegir entre uno u otro proveedor (cuando la opción está disponible, obviamente). No obstante, si un operador puede sumar a su servicio algún contenido en exclusividad, éste puede ser el factor que incline la balanza a su favor en la mente del consumidor al tiempo que actuará como un factor de retención entre los clientes existentes.

Claro que disponer de contenidos que sean simultáneamente atractivos y exclusivos no es tarea sencilla, ni para cualquiera. Cuando la exclusividad no existe, los operadores buscan al menos simplificar el acceso a los mismos. Esta es la estrategia que está siguiendo en Argentina Cablevisión, quien el mes próximo presentará formalmente Flow, su plataforma de distribución online de la programación que ofrece a sus abonados de TV por cable. No sólo se trata de adaptarla a la transmisión por Internet sino de agregarle otras funcionalidades como acceso a pedido (on demand) a toda la grilla. Una plataforma que permitiría, al menos técnicamente, ofrecer su grilla sobre redes de terceros.

En momentos en que, de la mano de Internet, los contenidos se independizan de las redes de distribución, éstas buscan las formas de evitar esta independencia siendo dueñas de ambas partes de la ecuación y que su combinación sea superior a su suma.

Cortas semanales

Un repaso por las noticias más destacadas de la semana tecnológica que pasó, con una pizca de sal.

A principios de la semana venció el plazo para que los operadores móviles de red (OMR) presentaran sus propuestas de referencia para los operadores móviles virtuales (OMV). Algunos OMR mostraron sus reparos, principalmente reclamando por los benditos 700 MHz que ya pagaron, pero de los cuales aún no hay disponibilidad plena, aunque también hay otros planteos más técnicos. Esto hace pensar que quizás el tema se demore.

Siguiendo con el tema de los OMV, Tuenti (que NO es un OMV sino una marca de Telefónica Móviles S.A.) convocó a la prensa con la excusa de presentar una aplicación que en realidad está disponible desde casi el comienzo de su operación en Argentina. El tema pareció más una maniobra para levantar el perfil y posicionarse en un segmento muy similar al que normalmente apunta Virgin Mobile, empresa que ya tiene licencia de OMV y que espera acordar con algún OMR luego de la publicación de las ofertas de referencia.

Sigue la discusión por la autorización del gobierno para que dos satélites extranjeros puedan prestar servicios en el país. Unos dicen que es ilegal y que atenta contra el desarrollo de Arsat y sus proveedores. Desde el gobierno aclaran que las autorizaciones se basan la necesidad de dar reciprocidad a los países donde Arsat vende su capacidad. La pelea de fondo es entre quienes quieren un mercado abierto y quienes quieren uno protegido. Como sucede en diversos ámbitos con argumentos similares de ambos lados. No se trata de un debate novedoso, salvo por el marco.

Esta semana se presentó el iPhone 7 y tuvo una recepción bastante fría a pesar de la clásica previa mediática (el día mismo y previo al anuncio, estuvo en la home de varios de los principales diarios nacionales). Las mejoras fueron sutiles (más procesador, mejor cámara, auriculares inalámbricos) y son un fiel reflejo de una industria, la de los smartphones, que a pesar de su enorme volumen ha desacelerado notablemente su crecimiento a nivel global. Con equipos que ya son los suficientemente buenos para la mayoría de las necesidades y tasas de penetración cercanas a la saturación en las principales economías, la recepción del iPhone 7 es una metáfora del estado de la industria. Desde una óptica argentina, el lanzamiento del iPhone 7 sea quizás una forma de testear el impacto del mecanismo de compra puerta a puerta.

Para empeorar su panorama, en la semana del anuncio del iPhone 7 (rival directo de la empresa surcoreana en la lucha por el predominio en la gama alta de smartphones), Samsung anunció el recambio de 2,5 millones de smartphones Note 7 a un costo de aproximadamente mil millones de dólares. Un costo económico que se sumó al costo en términos de imagen. Semana negra, claramente.

Telefónica sigue buscando formas de lograr financiar la reducción de su deuda. En este sentido esta semana anunció que planea lanzar al mercado un 25% de las acciones de Telxius, su unidad global de infraestructura, antes de fin de año. Este IPO iba a darse en julio, pero el sacudón que produjo el Brexit en el mercado postergó la decisión. Por otra parte, se espera que en las próximas semanas haya un anuncio respecto de O2, su unidad móvil en el Reino Unido. No está claro si habrá flotación de acciones en la bolsa o si se venderá parcialmente, luego de que en mayo de este año la Comisión Europea bloqueara la venta total de O2 a Hutchison. Lo que sí es claro es que hay que conseguir fondos.

Practicando definiciones

No son muchas las ocasiones en que se puede oír hablar sobre varios temas que le competen al Ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad en una misma charla. Sí hay declaraciones sueltas que a veces recogen medios y agencias periodísticas, expresadas al pasar o en algún evento. Por eso, cuando se tiene acceso a una entrevista (que sería extensa si se transcribiese) hecha además por un periodista especializado conocedor de estos temas con alto profesionalismo, el resultado es una serie de definiciones y “puntas” interesantes para imaginar el futuro. Esto fue lo que sucedió en esta entrevista cedida por el Ministro al ¿diario? La Nación. Temas que serán comentados cronológicamente y no por orden de relevancia, lo cual, además de confuso para seguir con el video, sería arbitrario.

El Ministro arranca con el estado y evolución de la calidad de las comunicaciones móviles. Dentro de este tema, y retomando declaraciones de las semanas pasadas, Aguad hace hincapié en el precio de los dispositivos como uno de los frenos a un mayor desarrollo. Es imposible dejar de relacionar esto con su reciente embestida contra las políticas de producción en Tierra del Fuego y las restricciones de hecho para determinadas importaciones (¿alguien vio un iPhone o HTC comercializado oficialmente luego del cambio de gobierno?). El funcionario habla de “diversificar la oferta” en un “mercado que sea competitivo”. Esto es mayor apertura a la importación y, por qué no, reducción arancelaria/impositiva.

Estos conceptos de diversificación y competencia se aplican también a la infraestructura, retomando el debate sobre el número mágico de grandes operadores en el país al decir que “si hay 3 o 4, veremos”, pero insiste con un mercado donde haya competencia, lo que en principio no atentaría contra un proceso de concentración de empresas, “si no es dominante”. Claro que, hecha esta aclaración, deja la papa caliente el tema en manos de Defensa de la Competencia. Un poco con alivio luego dice “por ahora, no hemos tenidos esos problemas”. El Ministro reafirma su credo a favor de la competencia como impulsor del desarrollo, al sostener que “crear un mercado competitivo es quizás una de las prioridades del ministerio”.

El tema espectro no podía quedar ajeno a esta charla y arrojó definiciones relevantes. Arranca Aguad afirmando que “hemos conseguido más espectro”. Parte del hecho de que “la tecnología permite que espectro que servía para una cosa sirva para otra cosa”. Primero cita los casos de las bandas para TV, como fue el caso de la de 700 MHz recientemente entregada, así como la de 600 MHz, que “deberá ser liberada en algún momento”. Esto marca la tendencia hacia la asignación de más espectro para servicios móviles en detrimento de la TV, en línea con lo que sucede con el uso de ambos servicios. La cosa se pone más interesante, aunque también confusa, cuando aborda el tema de la reconversión de espectro. Parte del caso de Nextel, que está “reconvirtiendo” según palabras del funcionario, espectro en 2,5 GHz y 900 MHz para su uso con 4G. Esta reconversión no es únicamente técnica, sino que debe ser acompañada por una regulatoria. La respuesta de Aguad quizás sea un adelanto. Claro que después comete un error al afirmar que tanto Telefónica como Telecom disponen de las frecuencias en proceso de reconversión. No es tan así. Telecom sí tiene algo de espectro en esas frecuencias, no así Telefónica. De todos modos, son fracciones de banda (poca capacidad) atribuidas por localidades lo que las hace poco útiles para estos fines.

Siempre en el tema espectro, definió que el objetivo es llegar a 2020 con 1.000 MHz disponibles para su uso en servicios móviles. Cierra el tema con un enigmático anuncio, por el cual desde el Ministerio están estudiando “una nueva forma de conceder el espectro”. Se aceptan apuestas…

Por supuesto, el tema de la futura ley de Comunicaciones Convergentes no podía estar fuera de la entrevista. Aguad reafirmó que el anteproyecto será presentado en el Congreso para su tratamiento en 2017 (año electoral con lo que ello implica). Tampoco dejó de mencionar a la futura 5G de las comunicaciones móviles, de la cual manifestó que “no nos podemos quedar atrás”. Quizás busca evitar repetir los errores que culminaron con la degradación del servicio móvil que tuvo su momento más complicado entre fines de 2014 y principios de 2015. Sin embargo, afirma que Argentina tiene lo que hace falta, antenas y fibra óptica, lo cual no parece ser muy acertado como descripción de la realidad actual, aunque esto no impide que la situación haya cambiado llegado el momento en que esta tecnología esté disponible comercialmente.

En resumen, la entrevista llevó al Ministro a tocar todos los temas. Ratifica la interna del gobierno en cuanto a la producción y mercado de dispositivos tecnológicos, se desentiende (como pasó con el ingreso de Fintech a Telecom) de los temas de defensa de la competencia y promete un enfoque novedoso (no exento de polémica) en materia de espectro. Evidentemente, se vienen tiempos donde no habrá espacio para el aburrimiento…

Detrás de las cifras

Hay ciertas tendencias que, aunque previsibles, no dejan de impactar cuando se materializan en los números. Esto es lo que sucede luego de la publicación de los balances del segundo trimestre de los principales actores del negocio de las comunicaciones fijas (Cablevisión, Telecom y Telefónica). Allí puede observarse el retroceso de las líneas de telefonía fijas, así como la disparidad en el crecimiento de los accesos de banda ancha. Datos que deberían ser tenidos en cuenta por el regulador para ajustar sus políticas.

El servicio de telefonía fija da muestras más que evidentes de que ha entrado decididamente en un proceso de decadencia. Tomando como referencia los abonados a junio de 2015 y de 2016, Telecom perdió 2,2% de las líneas, mientras que Telefónica lo hizo en un 2,5%. Entre ambas empresas, casi 200.000 líneas menos en un año. Por supuesto, este desinterés por la telefonía fija no es llamativo. Se trata de un servicio que está siendo sustituido por la voz desde el celular, no sólo en forma nativa sino también con la popularización del uso de la funcionalidad de voz de Whatsapp, Facebook Messenger o Skype (que permiten hablar gratis vía WiFi) así como la sustitución que se da por la comunicación escrita vía el mismo Whatsapp, las redes sociales y el mail.

Por el lado de la banda ancha, a pesar de no registrar números negativos como en el caso de la telefonía, el panorama no es alentador. Tanto Telecom como Telefónica registraron en los últimos 12 meses un crecimiento inferior al 1%. Los accesos de banda ancha de Telecom avanzaron un 0,7% mientras que los de Telefónica lo hicieron un 0,4%. Los datos son más preocupantes aún si se los compara con la evolución de los accesos de banda ancha registrados por Cablevisión, actualmente el principal ISP del país, con más de 2 millones de abonados. Cablevisión registró en el último año un crecimiento del 9,3%, muy por encima de las telefónicas.

Las cifras de la banda ancha deberían ser vistas como un llamado de atención por parte del regulador, quien no debería mantenerse pasivo ante el estancamiento de dos de las tres principales redes de acceso a Internet del país. Es un lujo que Argentina no puede permitirse. En este sentido, sería bueno acelerar el proceso de reconversión de redes, ya que la postergación hasta 2018 (o 2019) para el inicio de una convergencia plena, no ayuda a generar un escenario de una mayor y necesaria competencia.

Verano con split

Esta semana el directorio del Grupo Clarín propuso a su asamblea de accionistas la escisión de sus negocios de telecomunicaciones de aquellos de contenidos. Se trata de una decisión importante, de carácter estratégico.

Como resultado de la propuesta, que debe ser aprobada por los socios a fines de septiembre (algo que se descuenta) quedarían dos grupos, uno dedicado a los contenidos y otro a la infraestructura. El negocio de los contenidos quedaría bajo el nombre de Grupo Clarín, quien mantendrá las operaciones de AGEA (diarios Clarín, Olé, La Voz, Los Andes, La Razón), Artear (Canal 13 y TN), Radio Mitre, IESA (TyC Sports) y CMD (brazo digital del grupo). Para el negocio de infraestructura de telecomunicaciones se creará Cablevisión Holdings que concentrará la actual participación del grupo en Cablevisión (TV paga), Fibertel (acceso a Internet) y Nextel (móviles). Se especula que esta movida pueda traer además un rebranding unificado de Cablevisión, quizás más alejado del cable y más cercano a las telecomunicaciones. Los accionistas actuales del grupo mantendrán, al menos inicialmente, la misma participación en ambas compañías.

Esta división responde a la necesidad de evitar problemas futuros con dos grandes líneas de negocios totalmente distintas en su funcionamiento, ingresos y necesidades de capital. Está claro que el negocio de las telecomunicaciones es capital intensivo, lo que implica importantes demandas de financiación. La combinación del negocio de telecomunicaciones y de contenidos puede traer problemas a futuro, especialmente cuando este último está en pleno proceso de transformación no exento de turbulencias. De no mediar los cambios propuestos, este escenario podría influir negativamente en la calificación crediticia del Grupo, encareciendo la financiación de la expansión y modernización de sus redes. En la misma línea, la separación propuesta haría más atractivas las inversiones en acciones de Cablevisión Holdings, sin el lastre de negocios que no tienen el esplendor de antaño.

Por supuesto, es inevitable pensar que detrás de esta movida haya también un objetivo de más largo plazo que tenga que ver con una eventual fusión del futuro Cablevisión Holdings con Telecom, empresas que comparten accionista. No obstante, este escenario plantea varias dudas: ¿sería una operación aprobable por el regulador habida cuenta de la concentración de abonados de banda ancha, la superposición de redes (eliminando competencia efectiva) y la acumulación de espectro que generaría? ¿Estaría Cablevisión en condiciones financieras de absorber un pez tan grande como Telecom? ¿De ser al revés, Telecom absorbiendo a Cablevisión, aceptarían los actuales socios ver diluido su poder dentro de un futuro grandísimo operador? ¿Si hay intenciones de fusión, por qué Cablevisión gastó lo que gastó en adquirir Nextel primero y una serie de pequeños ISP con espectro más tarde? ¿Es un plan B? Muchas preguntas que por ahora no tienen respuesta.

Como dato casi de color, muchos creyeron ver en esta propuesta una ironía a la fallida desinversión requerida en su momento por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (alias Ley de Medios). Hay ciertas similitudes, es cierto, pero hay una diferencia fundamental desde la perspectiva de las telecomunicaciones. Ahora no hay límite a la expansión geográfica de las redes, uno de los errores más groseros de la Ley de SCA.

Buscando el número mágico

Esta semana, un artículo publicado por el diario La Nación bajo el título de “Convergencia tabú: ¿Cuántos operadores aseguran inversión y competencia?” disparó un debate sordo que se viene dando entre reguladores y actores del mercado de telecomunicaciones. ¿Existe número ideal en relación a cuántos grandes operadores debe tener un mercado determinado?

La teoría nos indica que en la medida en que más oferta hay en un mercado, más chances hay de que los precios sean bajos por efecto de la mayor competencia registrada. Pero en el caso de las telecomunicaciones, como sucede en general en los negocios de infraestructura, también se requieren inversiones constantes que deben ser financiadas a través del precio del servicio. Así, el número mágico es aquel que garantice inversión en infraestructura al tiempo que asegure un nivel de competencia que resulte en precios lo más accesibles posible.

En la mayoría de los países se observa una tendencia natural a la concentración, luego de años de políticas orientadas a la competencia que multiplicaron los operadores que innovaron en servicios y mantuvieron los precios a raya. Esto se dio en entornos de franco crecimiento en términos de clientes, lo que daba lugar a que todos pudieran crecer sobre mercados vírgenes. El problema es que, con el correr del tiempo y con la consecuente maduración en términos de penetración, a quienes no lograron una participación de mercado significativa se les hace cada más cuesta arriba competir. Así, se les dificulta amortizar tanta inversión con una base de clientes prácticamente estancada.

Para hablar del número ideal de operadores no hay que tener tanto en cuenta los servicios (telefonía, TV, banda ancha, móvil), sino las redes (fijas o móviles) ya que, gracias a la convergencia, la clave está en la infraestructura, que puede ser independiente de los servicios y contenidos que transporta. En Argentina hay tres grandes redes fijas: las de Cablevisión, Telecom y Telefónica; y tres grandes redes móviles: las de Claro, Personal (Telecom) y Movistar (Telefónica).

A priori, todo indicaría que es un mercado para tres operadores, contando cada uno con red fija y móvil. Esta idea se vería reforzada por la dificultad para el surgimiento de un 4° operador tanto en fija como móvil. En fija, podría lograrse una aproximación a un 4° operador no tanto por entrante que surja de la nada (con los bolsillos bien llenos y tiempo de sobra), sino porque se puede ir configurando un nuevo y gran actor a través de la fusión de operadores regionales y locales, que en Argentina vendrían a ser mayormente cableras. En materia móvil, el escenario es más complejo para un 4° operador. Más allá de que aquí debe haber una intervención directa del regulador asignando un recurso escaso como es el espectro, a la concentración del 98% de las líneas móviles en los tres grandes se suma una penetración del servicio por encima del 100% de la población. Con un mercado establecido como contexto, las probabilidades de un crecimiento importante para un 4° operador, son muy bajas.

El estatus actual del mercado de telecomunicaciones no es casual. La visión reguladora de los últimos 15 años, más orientada a los servicios que a las redes, tuvo como consecuencia que no se produjera una evolución natural hacia la convergencia. El impedimento de que empresas de telecomunicaciones ofrecieran servicios audiovisuales no sólo desincentivó el aumento de las capacidades de sus redes, sino que también impidió que hubiera adquisiciones de operaciones de cable o satélite por parte telcos. Impedimento que, vale recordarlo, fue reflotado por la actual gestión, en lo que fue quizás uno de sus mayores desaciertos hasta el momento. En la vereda de enfrente, el enfrentamiento del anterior gobierno y el Grupo Clarín (Cablevisión) se tradujo en las limitaciones a la expansión de las redes de cable en general, así como el establecimiento de obstáculos para que éste no se hiciera del espectro para el 4° operador, que finalmente fue asignado a Arlink (Supercanal), quien nunca estuvo en condiciones de pagarlo. El resultado: todavía ni siquiera hay espectro disponible para un 4° operador móvil, sino que está judicializado.

En este escenario, resultaría natural pensar que, por una cuestión de complementariedad, las cosas están dadas para que haya tres grandes operadores fijo-móviles con red propia: Telefónica, Telecom y la combinación de Claro (móvil) y Cablevisión (fijo). Pero la lógica técnica no es la lógica de los negocios y las corporaciones. Por un lado, la existencia de un socio en común entre Telecom y Cablevisión, más los orígenes de algunos de sus máximos ejecutivos, alimentan la hipótesis de una eventual fusión entre éstas dos. Esta operación (por ahora hipotética) tendría el efecto negativo de generar una gran concentración en clientes de redes fijas a lo que se sumaría que, por la superposición de las mismas, se reduciría en la práctica la competencia en las zonas donde esto ocurre. Será sin dudas una prueba de fuego para el regulador llegado el momento. Por otra parte, son recurrentes los rumores que indican que Claro está interesado en quedarse con las operaciones de Telecentro y también Supercanal para así tener una base de red fija ya operativa. Quizás lo único que falta es que se pongan de acuerdo en un precio. Un detalle no menor.

Mientras esto sucede, en los más altos niveles del gobierno nacional ya estaría tomada la decisión de avanzar hacia un mercado de tres grandes operadores. Este número es visto como el más indicado para asegurar lo que viene desvelando al gobierno desde su asunción: lograr un shock inversor. En telecomunicaciones esto se traduce en extender tanto las redes 4G como la fibra óptica. Pero la inversión no alcanzará todo su potencial hasta que se liberen las trabas a la misma, y esto tiene que ver con las trabas artificiales, establecidas a través de la regulación, que le quitan justificativo a inversiones en mayores capacidades de las redes.

La apuesta (por ahora tácita) a un mercado de tres grandes operadores no implica que no habrá lugar para otros. Para ello, ARSAT y los OMV son instrumentos para permitir competir en mejores condiciones a los operadores que por envergadura no puedan participar de la mesa de tres. Pero el regulador deberá reconsiderar lo más pronto posible los frenos que todavía subsisten para acelerar e incentivar la tan necesaria inversión.

De Canje a cuotas

Febrero de 2016. El Ministro de Comunicaciones anuncia la futura puesta en marcha de un “Plan Canje” destinado a reemplazar los celulares 2G en servicio por unos modernos y eficientes 4G. Julio 2016, el Ministro de Producción anuncia un menos ambicioso, pero más realizable PLAIM (Plan de Acceso a Internet Móvil) consistente en la puesta a la venta de equipos 4G de nivel de entrada pagaderos en 12 cuotas. Pocos días después, una disposición del Ministerio de Producción devaluaría al PLAIM. Una historia de devaluaciones.

Cuando se realizó el primer anuncio, en realidad lo que se hizo fue expresar un deseo no muy bien analizado. La idea era la de reemplazar equipos viejos, principalmente 2G, por los más modernos 4G. El objetivo manifiesto era colaborar a la mejora del servicio móvil descongestionando la red 2/3G, utilizando la más despejada red 4G. Se llegó a mencionar que el canje involucraría 10 millones de unidades. Un objetivo temerario. Aunque también una solución incorrecta. Quienes usan equipos 2G no usan datos sino que principalmente hablan y envían SMS. Cambiarles sus equipos por otros 4G no aliviaría significativamente la congestión causada por el tráfico de datos en la red 2/3G. A lo sumo podría aspirarse inicialmente a que dejaran de usar SMS para usar Whatsapp. Por otra parte, un canje implicaba determinar cómo se procesarían los equipos a entregar, desde su recolección hasta su disposición, así como el manejo del crédito asociado al equipo entregado. En síntesis, no había plan. Apenas una idea.

Los meses pasaban, pero el plan no se lanzaba. Hasta que llegó reformulado. Básicamente el nuevo plan determina una configuración mínima (4G, pantalla de 4,3 pulgadas, procesador dual-core, cámara trasera y frontal, 512 MB de RAM y unos 4 GB de almacenamiento), especificando marca y producto. El precio máximo será de $ 2.200 final y sólo estarán disponibles a través de los operadores. Además, los mismos podrán ser adquiridos a través del programa Ahora 12. En un principio, el plan estará vigente por 3 meses, estimándose un volumen más realista de 100 mil unidades por mes.

¿Cuál es el aporte de cada uno de los involucrados en el PLAIM? Todo arranca con las marcas, quienes identifican un modelo existente de su línea de productos que pueda llegar al precio objetivo lo que implica que también resignen su margen. Pero no todas las marcas tienen el mismo entusiasmo respecto del plan, a punto tal que no todas estarían participando. Algunas no quieren quedar pegadas a un equipo barato y de especificaciones básicas que tire por tierra toda su inversión en marketing para posicionarse como marcas top. Para otras marcas sí es interesante porque un buen desempeño con el PLAIM las ayudaría a escalar posiciones en el market share. Los ensambladores de Tierra del Fuego (que no son las marcas, vale recordarlo) producirán equipos de muy baja rentabilidad a cambio de que no decaiga mucho el nivel de actividad. Conviene recordar que las exenciones impositivas asociadas a la producción en la isla son poco relevantes si el costo del equipo es muy bajo. Los operadores se ocuparán de la comercialización, ofreciendo la promoción del plan y las recargas gratis. Finalmente, el gobierno hace su aporte extendiendo el programa Ahora 12 a todos los días de la semana (en lugar de ser sólo de jueves a domingo), lo que baja la tasa general de financiación.

Evidentemente, el plan final es mucho menos ambicioso que el original. Los equipos que se venderán a $ 2.200 son equivalentes a los que hoy se venden en $ 2.500 y $ 3.000 bajo el modelo prepago, aunque por debajo de este valor asociado a un plan pospago. El aporte del programa Ahora 12 es relativo, ya que algunos operadores ofrecen 12 y hasta 18 cuotas con tarjetas de crédito de determinados bancos. Además, Ahora 12 no resuelve que el beneficio sea únicamente para tarjetahabientes. Otro tema a considerar, y por el cual el plan inicialmente tendrá una duración de 3 meses, es que al ser un producto cuyo costo está atado al dólar, cualquier variación alcista operando con márgenes tan bajos, podría echar todo por tierra.

Pero antes de oficializarse el PLAIM, y por si algo le faltaba al plan en su carrera devaluatoria, fue el anuncio esta semana, realizado por el Ministerio de la Producción, por el cual se hace extensivo el programa Ahora 12 a todo celular 4G, por todo tipo de canal (comercios, empresas de telefonía celular y representantes) y todos los días de la semana. De esta forma, el PLAIM queda reducido prácticamente a un plan que incluye un set determinado de equipos a $ 2.200 con un crédito de uso, pero no mucho más. En definitiva, el PLAIM se convirtió en una promo más.

Una especulación política final. Cuando se comenzó a barajar la posibilidad de un plan canje (antes de su anuncio), el área del gobierno involucrada en las conversaciones era el Ministerio de Producción, lo cual tenía su lógica considerando que involucraba la fabricación de smartphones en Tierra del Fuego. Sin embargo, el anuncio lo hizo el Ministro de Comunicaciones, anticipándose pese a no tener en ese momento un plan definido. Quizás buscó “primerear” a su par de Producción. A fin de cuentas, son políticos y quizás estén pensando en otra posición en el poder a futuro. El anuncio, aún no oficial, del PLAIM lo hizo esta vez el Ministro de Producción así como la extensión del Ahora 12 a todos los equipos 4G y quizás como una gentileza de favores. Hoy por ti, mañana por mí.

Si hubiera que resumirlo en un aviso clasificado, el mismo diría: “Cambio o permuto Plan Canje por un Ahora 12. Nuevo, sin uso”.

El retorno del Jedi

Esta semana, y luego de mucho tiempo con perfil bajo de sus directivos, Personal aprovechó que se cumplieron 20 años desde su lanzamiento para presentar en sociedad al nuevo CEO del Grupo Telecom, Germán Vidal.

La ocasión sirvió para dar a conocer lo que está haciendo la empresa de cara al futuro para lo cual reveló que para el trienio 2016-2018 las inversiones previstas son de $ 40 millardos (unos US$ 2,6 millardos al cambio de hoy), de los cuales unos $ 10 millardos serán invertidos a lo largo de este año. Vidal hizo hincapié no sólo en los montos a invertir sino en lo recurrente de las inversiones en una industria que así lo exige permanentemente. Desde un punto de vista tecnológico, parte de estas inversiones irán a la reconversión de su red, lo que incluye la virtualización de la misma, un concepto complejo de entender para quienes no son técnicos pero que permite una mayor flexibilidad en la red a la hora de introducir nuevos servicios.

Vidal también destacó el carácter “argentino” de la nueva Telecom, obviamente no por el control accionario de Fintech (accionista que comparte con Cablevisión), sino por no tener entre sus socios a operadores internacionales. Esto, afirmó, hace que ciertas decisiones no dependan de una casa matriz en el exterior, en clara alusión a sus competidores más directos. Así, por el momento el mercado convergente de las telecomunicaciones está dominado por dos “argentinos” y dos multinacionales.

Lo que resultó evidente es el nuevo ímpetu del management (tanto los nuevos como los viejos), luego de la partida de los ejecutivos de Telecom Italia que en los últimos años tenían una actitud muy “me quiero ir”, parafraseando a nuestro recordado Lorenzino. Un cambio prometedor para el escenario competitivo local que ojalá sea acompañado en breve por un marco regulatorio convergente más pro competencia que el vigente.