'Tecnología'

Diversificados

La existencia de PC y de smartphones son una constante en los hogares argentinos conectados. Pero ya no están solos. En los últimos años ha sido notable el avance de otro tipo de dispositivos, orientados principalmente al consumo de contenidos y entretenimiento. Esto surge del informe “Tecnología residencial 2017” realizado por Carrier y Asociados.

Disponer de al menos una PC (cifra que actualmente llega a un promedio de 2,3 por hogar) es natural, ya que el acceso a Internet desde el hogar requirió históricamente de este dispositivo. Más cerca en el tiempo, la explosión de los smartphones, hoy superando ampliamente los 30 millones, hicieron que éstos también se volvieran habituales en el paisaje doméstico. La penetración de ambos dispositivos se encuentra entonces en un punto prácticamente de saturación para los hogares conectados.

 

 

Sin embargo, en los últimos dos años se han registrado marcados crecimientos de otro tipo de dispositivos conectables. Las Smart TV, presentes en el 58% de los hogares conectados, encabezan este segundo grupo, creciendo marcadamente en los últimos 2 años. Las mismas son más habituales en los hogares con hijos (de todas las edades). Luego siguen las tablets (50%) y las consolas conectables (35%), en ambos casos más populares en los hogares con hijos menores. Las tablets suplen a los smartphones en el caso de los menores que todavía no usan celulares, ofreciendo las mismas funcionalidades a un costo sensiblemente menor.

Un dato significativo es que en los hogares jóvenes (donde todos sus integrantes son menores de 34 años) es donde más baja es la penetración de PC (89%). Un adelanto quizás de cómo irá perdiendo relevancia como dispositivo hogareño.

Juntos es mejor

El negocio de la banda ancha residencial nació no como un producto específico sino como un subproducto de redes pre existentes, como fue el caso de la telefonía para el ADSL y de la TV por cable para el cablemódem. Así, el concepto de combo de servicios estuvo muy arraigado desde sus inicios. Y si bien más tarde fueron apareciendo redes (e ISP) específicos, como las inalámbricas o las de fibra óptica, el empaquetamiento sigue siendo dominante. De este modo, prácticamente 5 de cada 6 hogares contratan su servicio de banda ancha empaquetado con otro o más servicios, sea telefonía fija, móvil y/o TV paga. Esto surge del informe “Tecnología residencial 2017” realizado por Carrier y Asociados.

La tecnología predominante sigue siendo el ADSL (49%), aunque no muy lejos el cablemódem (42%) que cuenta con una mayor capacidad y el aporte de una importante penetración de la TV por cable a nivel país. Entre ambas representan el 91% de las conexiones. Las tecnologías inalámbricas son claramente más fuertes en el Interior, donde alcanzan al 7% frente al 2% en el AMBA. Apenas un 1% tiene acceso de fibra óptica en su hogar, aunque este valor tenderá a subir en adelante.

La dominancia del ADSL y el cablemódem dan lugar a un escenario signado por los combos de servicios. En efecto, apenas el 16% de los hogares relevados contrata únicamente el servicio de banda ancha a su ISP. El resto se reparte mayormente entre combinaciones que incluyen al teléfono fijo (49%), el servicio de TV (27%) y como parte de paquetes de servicios Triple Play (8%). Apenas el 1% incluyó un servicio móvil en su combo.

En el caso de la oferta Triple Play (Internet, TV y telefonía fija), esta se concentra mayormente en el AMBA, impulsada por Telecentro, el principal operador triple play del país. Algo que debería comenzar a cambiar a partir del 2018, cuando la regulación permita a las empresas telefónicas a proveer servicios de TV. Será interesante ver en ese entonces la relevancia que tendrán los celulares en una propuesta convergente, con una mayor integración del servicio móvil con las capacidades WiFi en el acceso residencial.

Sobre objetivos y medios

Esta semana arrancó en Buenos Aires la Conferencia Mundial del Desarrollo de las Comunicaciones 2017 (CMDT-17). La misma fue organizada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y el Ministerio de Modernización de la República Argentina. Se trata de un evento que convocó a más de 600 asistentes de todo el mundo para debatir sobre el futuro del sector de las telecomunicaciones y las tecnologías de la información (TIC) y su contribución al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.

Ante la relevancia del encuentro, participaron las mayores autoridades del gobierno en materia de telecomunicaciones, que plantearon objetivos en materia de conectividad. También fue una excelente ocasión para que los periodistas que cubren estos temas los abordaran para indagar sobre otros temas de la agenda más inmediata.

En su discurso inaugural, el ministro de Modernización sostuvo: “Desde el Gobierno Nacional estamos comprometidos en generar las facilidades necesarias para el desarrollo de las TIC y conectividad en todos los rincones del país para que cada ciudadano tenga servicios de calidad”. Más allá de estos objetivos generales, después fue más preciso al indicar que “hoy en día existen 7 millones de hogares con acceso a internet. Queremos mejorar la velocidad de 3,5 millones de ellos y alcanzar 2 millones de nuevos accesos entre 2017 y 2020. Argentina tiene una velocidad promedio de 6,5 Mbps y buscamos alcanzar la media de 20 Mbps para estar a la altura de los países desarrollados de la Unión Europea”. Se trata de objetivos interesantes y ambiciosos, aunque no hubo precisiones con relación a cómo se los alcanzará.

Sin dudas será importante el desarrollo de la banda ancha propiciado no sólo por el despliegue de la REFEFO (Red Federal de Fibra Óptica) sino también por los subsidios (vía aportes no reembolsables) a los despliegues de fibra en las localidades más pequeñas para cooperativas y PyME, conectándose a la red de Arsat. Asimismo, será valioso el aporte que los operadores privados puedan hacer a través de la actualización de sus redes, cosa que está sucediendo ante un escenario de convergencia. Pero todo esto no alcanza.

Argentina tiene una enorme extensión (es el 8° país del mundo en superficie) con baja población, lo que hace que sea muy difícil económicamente cubrirla por completo con redes fijas. Es aquí donde entra en escena la tecnología satelital, la cual permite cubrir toda la geografía del país en mucho menos tiempo que lo que demandaría el cableado y a un costo menor. Es importante considerar que la tecnología satelital ha evolucionado, así como lo hicieron las tecnologías cableadas (al pasar del cobre a la fibra) o las móviles (al pasar del 2G al 4G). Hoy existen ofertas comerciales (basadas en tecnología HTS o High Throughput Satellite) que permiten conexiones de 25 Mbps a menos de US$ 100 mensuales. Obviamente no es mejor que la fibra o el cable, pero en muchos casos sería la única opción, así como también una mejor alternativa a conexiones inalámbricas de 3 Mbps a más de $ 1.000 mensuales, muy habituales en áreas rurales y también en algunas suburbanas.

Lógicamente, para lograr que el satélite sea un actor relevante y no solamente un recurso de nicho para los muy pocos que pueden pagar los costos actuales para capacidades dignas de principios de la década del 2000, hace falta impulsar su oferta. Esto se puede lograr de dos maneras no excluyentes: el desarrollo y puesta en órbita del Arsat 3 y una apertura de los cielos satelitales para que empresas extranjeras puedan ofrecer sus servicios en el país.

Sobre el Arsat 3, el Ministro de Modernización declaró ante la prensa que se están evaluando distintas alternativas, más allá de la carta de intención firmada con Hughes. Esto indicaría que el gobierno se encuentra recalculando en este tema. Y prometió que habrá definiciones el mes próximo. De todos modos, aun cuando hubiera una definición en noviembre, el proceso que culminará con la puesta en funcionamiento del satélite no estaría terminado antes del 2020. Muy tarde como para hacer su aporte al cumplimiento de los objetivos planteados por las autoridades. Es aquí donde entra entonces en el menú de opciones la apertura de los cielos satelitales, de forma tal de permitir la oferta de satélites ya en funcionamiento o que lo estarán antes de la fecha indicada por el Ministro.

Resulta claro entonces que, para lograr los objetivos planteados, es necesario que el gobierno deje de tomar decisiones tecnológicas del tipo “esta tecnología, sí, esta tecnología, no”. La libertad tecnológica es una condición necesaria para que los distintos operadores elijan cuál es la más indicada en función de los distintos segmentos del mercado. El objetivo es conectar a la población para darle igualdad de oportunidades de pertenecer al mundo en el que vive y no que lo hagan a través de una u otra tecnología, defendiendo intereses sectoriales particulares.

A tres bandas

Aprovechando la vidriera que significa el evento de la UIT en Buenos Aires, Personal puso en funcionamiento la primera celda 4G utilizando la frecuencia de 2.6 GHz que le fuera otorgada en julio pasado. El anuncio causó una leve confusión inicial, ya que, durante el proceso que arrancó con la reatribución del espectro de servicios fijos a móviles del aquél comprado por Nextel, siempre se habló de 2.5 y no de 2.6 GHz.

Técnicamente se trata de lo que se denomina Banda 7, que va desde los 2.500 MHz hasta los 2.690 MHz (190 MHz en total), por lo que indistintamente se la llama la banda 2.5GHz o Banda 2.6GHz. Si bien se trata de la misma banda, la diferencia en la denominación surge de que en el mundo fijo y particularmente entre los usuarios de la tecnología WiMax, se usaba la denominación 2.5, mientras que la 2.6 corresponde al mundo móvil. Dos formas distintas de llamar a lo mismo.

Independientemente de la denominación, la banda 7, si bien tiene un menor alcance, soporta mayor cantidad de tráfico en simultáneo. Esta característica hace que sea ideal para en grandes centros urbanos, donde la concentración de usuarios es mayor. Más allá de su capacidad propia, será interesante verla en combinación con las existentes, la 4 (AWS o 1700/2100 MHz) y la 28 (700 MHz), a través de la tecnología de Carrier Aggregation, lo que sumará el espectro disponible en cada banda para ofrecer una aún mayor capacidad total. Algo que, según Personal, comenzará a suceder a partir del lunes 16 de octubre.

Oferta atomizada

Sea por moda, actualización tecnológica o simple reemplazo de un equipo desgastado, el recambio de celulares es una constante, más allá de los altibajos propios del contexto macroeconómico. Es por esto que en el último año, un 43% de los usuarios relevados cambió su celular. Esto surge del informe “Tecnología residencial 2017” realizado por Carrier y Asociados.

Si bien el operador móvil sigue siendo el principal canal de acceso a los equipos, ha perdido terreno en los últimos tiempos y, con un 46%, ya representa menos de la mitad. No obstante, es elegido por ofrecer promociones atractivas y ser una opción casi por defecto para muchos usuarios. En cambio, el canal retail (combinando cadenas y comercios independientes) fue utilizado por el 26% de los compradores. Su atractivo son los equipos liberados y una mayor diversidad de modelos.

Claro que una proporción no menor de los nuevos equipos proviene del mercado informal. El fenómeno de los viajes de compras (a Chile, Miami u otros destinos) se ve reflejado también en materia de celulares, con un 16% que adquirió su actual equipo en el exterior, donde encontró mejores precios y mayor variedad. Se trata de un fenómeno creciente, con compras en el exterior que pasaron del 10 al 16% en dos años.

A esto hay que sumar una cantidad indefinida (aunque no menor) de equipos ingresados ilegalmente del exterior y que son vendidos a través de Internet (principalmente, Mercado Libre). El canal exclusivamente online (o sea, sin considerar los sitios de los operadores y de las cadenas de retail) fue utilizado por el 13% de quienes renovaron en el último año.

Tanta renovación genera un número no menor de equipos aún funcionales descartados por lo que no sorprende que un 10% de quienes cambiaron de terminal lo hayan hecho por un equipo usado, recibido como regalo o simplemente comprado de segunda mano.

Quienes en mayor medida renovaron su equipo en el último año fueron los millennials (53%), que combinan la actitud por estar actualizados con capacidad económica por estar transitando la vida adulta. Inversamente, fueron los seniors (mayores de 54 años) quienes menos actualizaron (35%).

Por qué consumimos OTT

De la mano de una mayor oferta de proveedores y contenidos, el consumo de servicios OTT crece continuamente, habiendo pasado de una penetración del 51% al 66% de los hogares conectados a Internet en sólo un año. A pesar del crecimiento, las razones que llevan a los consumidores a elegir alguna de las tantas alternativas OTT variaron en su relevancia de un año a otro. Esto surge del informe “Internet y consumo audiovisual – 2017” realizado por Carrier y Asociados.

Sin dudas, las series son un gran atractivo de los OTT, no sólo por la variedad y calidad de éstas sino también por la posibilidad de ver temporadas completas al ritmo del consumidor y no del programador. Esta posibilidad de ver más de un capítulo durante una sesión de TV fue un gran impulsor en el consumo de series, tratándose de una característica que subió 5 puntos en las menciones.

No obstante, el mayor avance de un año al otro se dio en otros motivos. Por un lado la posibilidad de ver en múltiples pantallas. PC, TV (Smart o conectad), tablet y celular permiten acceder al contenido en prácticamente cualquier situación y lugar. Esta característica, típica del contenido accedido vía Internet, subió 13 puntos en el último año.

De manera similar creció el factor económico (“es barato”), que pasó del 42 al 54% de las menciones. Esto sin contar con que algunos OTT están incluidos sin cargo adicional en otros servicios pagos, como Flow de Cablevisión o Direct TV Now en servicios de TV paga, Arnet Play, On Video y Claro Video en servicios de telecomunicaciones o las extensiones HBO Go o Fox Play de los canales premium de la TV paga.

No obstante, donde se registró una baja es en la selección de contenidos, mención que retrocedió 8 puntos. Algo que tiene que ver más con la calidad que con la cantidad per se.

Finalmente, no hay que descartar la mención al hecho de no tener un servicio de TV paga, que duplicó sus menciones, aunque partiendo de una base baja. En los hogares donde todos sus integrantes son jóvenes, este motivo es mencionado por el 18%, frente a una media de 8%. Un indicador a tener en cuenta en los cambios de hábitos.

Creced y multiplicaos

Durante sus primeros años, Internet era sinónimo de PC. Con el tiempo, la conectividad llegó a múltiples dispositivos, como el celular, las tablets, el televisor, la consola de videojuegos y tantos otros. Esta multiplicación de dispositivos conectables, tanto por categoría como por unidades, hizo que el promedio de éstos por hogar con acceso a Internet en Argentina pasara de 5,8 a 6,3 en un año. Esto surge del informe “Tecnología residencial 2017” realizado por Carrier y Asociados.

El promedio de dispositivos conectados en el hogar subió para todos los segmentos etarios, con excepción de los hogares adultos (todos sus integrantes tienen 34 años o más), donde se mantuvo estable. Lógicamente, el promedio de dispositivos conectados en el hogar sube con el nivel socioeconómico, en la medida en que hay mayor capacidad adquisitiva.

En cuanto a los dispositivos, el smartphone es el más habitual, habiendo desplazado de ese lugar a la PC. Esto se debe a que, además de su ubicuidad, el celular ya no es sólo un dispositivo de comunicaciones y acceso a Internet, sino también de entretenimiento, utilizado crecientemente para el consumo audiovisual. El smartphone creció no sólo en penetración en los hogares sino también en presencia, pasando de un promedio de 2 equipos por hogar el año pasado a 2,3 en el presente. Los pocos hogares con usuarios de Internet sin smartphone fueron de adultos (4%) y de niveles socioeconómicos bajos (3%).

Si bien el celular ha eclipsado a la PC, ésta todavía sigue siendo relevante. Aunque sin la ubicuidad de aquél, se ha transformado en un dispositivo de uso personal más que hogareño, como lo indica la multiplicación de la misma al interior del hogar. En el caso de las PC se da una relación pareja en la penetración en hogares de notebooks y equipos de escritorio. De hecho, un 60% de los hogares conectados cuenta con ambos formatos de equipos. Un 79% tiene al menos una notebook y un 77% una PC. En promedio, cada hogar conectado cuenta con 2,1 PC.

Por su parte, el televisor crece como dispositivo conectado de la mano de los OTT (principalmente Netflix) lo que impulsa a los Smart TV (que pasaron del 46 al 58% de los hogares conectados), pero también a la adopción de otros dispositivos que se conectan al mismo, como los reproductores multimedia (caso Chromecast, Apple TV, etc.) y las consolas, que ya no son exclusivamente de videojuegos sino de entretenimiento en general. Las tablets, de la mano de un bajo costo relativo, siguen ganando espacio, especialmente en los hogares con menores, estando presentes en el 50% de los hogares. La tendencia a tener 2 o más de éstas es claramente más alta en los hogares con menores, casi duplicando la cantidad promedio de los otros segmentos.

La multiplicación de dispositivos sumada al creciente consumo de video online (desde PC, Smart TV, TV conectadas, smartphones, tablets) tiene como consecuencia que se esté generando una gran expansión en la demanda de tráfico de datos, especialmente sobre las redes fijas que conectan a los hogares. Este consumo explica la tendencia al fin de la tarifa plana para reemplazarla por abonos con límite de tráfico.

El gran olvidado

Durante las Jornadas de ATVC, que reunieron a la industria de la TV paga, hubo muchas charlas interesantes. Y como suele suceder ante la multiplicidad de paneles y oradores, a veces algunas cosas se escapan. Un dato interesante lo dio un ejecutivo de HBO para Latinoamérica, quien expresó que Argentina es uno de los principales mercados para HBO. Y fue más allá al decir que “con un 80% de penetración de TV paga, parecería que queda poco lugar para crecer, pero falta un desarrollo en cuanto a la digitalización. De los 9 millones de hogares que hay con TV paga en el país, es raro que sólo 4 millones estén digitalizados”.

El dato de que algo menos de la mitad de los abonados a TV paga tengan acceso a un servicio digital puede ser visto como un tema de costos del servicio. Pero ciertamente no es la única razón. Más importante aún es que en muchos casos, especialmente en las localidades más pequeñas, los operadores locales no han invertido lo suficiente en la red como para ofrecer esta funcionalidad. Esto puede deberse tanto a que los dueños de estas operaciones no sienten presión competitiva y por lo tanto no se ven motivados a invertir, aunque también es importante considerar que muchas veces son operaciones de escalas chicas, que no soportan los costos de modernizar las redes.

Es importante tener esto presente en momentos en que la regulación alrededor de la competencia en TV paga parece tener un límite simbólico (y arbitrario) en las localidades de menos de 80.000 habitantes. La decisión está destinada a proteger a las empresas que allí brindan servicio, no así a su población, que se ve forzada a consumir lo poco que le ofrecen.

Es claro que la regulación (léase, la política), las empresas del sector y hasta muchos medios de comunicación se preocupan más por el devenir de las empresas que por lo que suceda con los usuarios/consumidores. Pero esta atención al impacto en las empresas implica también condenar a las poblaciones atendidas por ellos, que no tienen a veces acceso a los mejores servicios de TV: digital, HD, VOD en el caso de TV. En consecuencia, tampoco tienen acceso a determinados contenidos.

La falta de digitalización también impacta en el acceso a Internet de banda ancha. Este servicio no puede ser provisto por las redes de cable no digitalizadas, por lo que muchas veces los pequeños operadores recurren a la tecnología inalámbrica terrestre, generalmente de baja capacidad e inestables.

La limitación económica de una escala pequeña no es algo que puedan resolver grandes operadores de TV por cable o las mismas telcos a través de las redes terrestres. Pero sí por el satélite, que puede cubrir grandes extensiones a un costo relativamente fijo (el variable tiene que ver con el equipamiento del cliente y la capilaridad comercial y técnica). Y es una opción que permitiría mejorar rápidamente la competencia a través de operadores de telecomunicaciones y de los propios operadores de TV paga (como acaba de implementarlo Uruguay). Esto no implica que desaparezcan los pequeños operadores, quienes podrían agruparse para ofrecer este servicio o simplemente revenderlo, pero manteniendo su principal diferencial que es la proximidad con el cliente. Además, conviene recordar que las nuevas tecnologías satelitales, además de TV, pueden dar acceso de banda ancha con velocidades consideradas de Ultra Banda Ancha.

Sin embargo, la tecnología satelital parece ser una mala palabra en Argentina. Quizás porque durante años sólo una empresa estuvo autorizada a dar este servicio en forma masiva. Pero sería bueno dejar de demonizar una tecnología y comenzar a pensar en el usuario y su derecho a acceder a mejores contenidos y servicios. Es hora de poner al usuario en el centro del debate.

Derrotando la piratería

La piratería en materia de propiedad intelectual y derechos de autor no es algo que surgiera con la digitalización. Sin embargo, ésta no sólo simplificó mucho el proceso, sino que hizo que fuera el mismo usuario final quien accediera directamente a estos contenidos sin necesidad de la intermediación de organizaciones delictivas, como era el caso de los vendedores de DVD de películas en la calle (actividad en franca retirada).

Fueron muchos los factores que influyeron en este proceso. La digitalización permitió, entre otras cosas, copias iguales al original, una distribución directa e instantánea y un alcance global. Este fenómeno se vio favorecido por la masificación de la banda ancha. En tiempos del dial up, eran habituales las descargas ilegales de música (caso Napster), pero no tanto de video ya que, por su “peso”, era un proceso larguísimo y hasta antieconómico. Pero con la banda ancha la cosa se simplificó bastante. Así surgieron múltiples sitios que permitían el acceso directo a contenidos en video, siendo Cuevana el más emblemático en Argentina, aunque no el único.

Fue así como la industria del entretenimiento entendió (finalmente) que era más conveniente ofrecer una mejor experiencia a un precio accesible que insistir con la política de persecución que resultó ser totalmente ineficaz. Así surgieron los Netflix y los Spotify, que si bien no son los únicos son los más representativos en sus respectivas categorías. Y los cambios comienzan a ser evidentes. En el caso de los audiovisuales, el consumo de contenidos piratas bajó 16 puntos en sólo un año, según surge del informe “Internet y consumo audiovisual -2017”, realizado por Carrier y Asociados.

Por contenidos piratas se considera a quienes mencionan acceder a sitios de streaming gratuitos así también como a las descargas, en ambos casos ilegales.

Un dato destacable es que no se observan diferencias por las distintas variables de segmentación como edad, nivel socioeconómico, sexo o lugar de residencia. La tendencia es transversal.

Esta variación es un claro indicador de que aquellos que pensaban que mientras hubiera una alternativa gratuita la piratería sería inevitable estaban equivocados. Resultó no ser tan así, demostrando que, si hay una oferta con contenidos en abundancia, de calidad técnica, facilidad de acceso, multiplataforma y a un precio justo, el grueso de los usuarios está dispuestos a pagar. Obviamente, no todos los servicios legales de streaming cumplen con estos requisitos, pero el éxito de Netflix (y de Spotify en el caso de la música) demuestran que es posible.

Por supuesto, esta situación todavía tiene problemas por solucionar, como es el tema impositivo o de cantidad de contenidos locales. Pero es un tema que, lentamente, los distintos países van resolviendo. Hay que adaptarse a la digitalización globalizada más que combatirla.

Deme dos

Esta semana, la difusión de fotos del Ministro de Medio Ambiente ingresando al país con dos televisores adquiridos en Chile despertó revuelo e indignación en los medios y la población.

En realidad, y más allá de los justificativos esgrimidos desde el entorno del ministro, no hay nada ilegal en el accionar del mismo. Aparentemente pagó el 50% por el excedente del monto máximo a ingresar libre de impuestos y aranceles como lo haría cualquier residente en el país. Claro que la discusión no pasa por la legalidad sino por la legitimidad del accionar de un alto funcionario público de un gobierno que mantiene fuertes restricciones al ingreso al país de determinados productos. Termina siendo una situación similar a la que se producía en la gestión anterior cuando funcionarios eran sorprendidos adquiriendo iPhones en los Apple Store, un producto cuyo ingreso al país estaba vedado en los hechos.

Más allá de la discusión política, el hecho vuelve a poner en relieve un sistema arancelario/impositivo que es claramente regresivo. Quienes tienen los medios o la oportunidad para viajar al exterior pueden ingresar productos a un costo sensiblemente inferior que aquellos que no pueden hacerlo y por lo tanto deben pagar los mismos a valores locales que en ocasiones equivale a más del doble que en el exterior.

Mientras dure esta asimetría, imágenes como las del ministro, que se repiten a diario en las fronteras de nuestro país, serán habituales. Que nos indignemos será un síntoma, no el verdadero problema. La discusión de fondo es otra.