'Tecnología'

Cumpliendo 17

En el día de hoy, el 14 de junio, se cumplen 17 años desde la primera edición de Comentarios. Como todo aniversario, es un buen momento para mirar hacia atrás y también hacia adelante.

Los inicios de Comentarios fueron en tiempos difíciles. No sólo por la obviedad de lo que significaba la crisis del default en 2002, sino también porque el contraste era aún mayor para una industria tecnológica global que había crecido hasta hacer estallar la burbuja. El sector tecnológico local acusaba entonces un doble impacto causado por un factor interno y otro externo. Eran tiempos de necesidad de catarsis, tanto de quien escribía como de quienes leían. Y fue así como poco a poco Comentarios comenzó a ganarse un lugar, muy segmentado, dentro del universo de publicaciones locales que cubren la temática tecnológica.

 

Prólogo de la primera edición de Comentarios, el 14 de junio de 2002

 

Desde sus inicios, se apuntó a presentar información con un agregado de opinión. La idea era que la información pura es (o debería ser) similar de un medio a otro. La opinión, no. Y así, buscaba su diferenciación. Más allá del concepto que se tenga respecto de esa opinión, no hay dudas de que es un rasgo característico que se mantuvo a lo largo de estos años. Así como la información original de nuestros propios estudios.

 En términos tecnológicos, 17 años no es una vida. Son varias generaciones. Eran tiempos donde Internet era todavía predominantemente dial up y, por impacto de la crisis, favorecía la expansión de los proveedores “free”. La banda ancha recién comenzaba a ofrecerse y era sólo fija, pero un abono de 256 Kbps costaba US$ 120 de aquellos tiempos (US$ 170 dólares a valor actual considerando la inflación en esa moneda). Hoy se puede tener (según la ubicación), 200 Mbps vía fibra óptica a US$ 38 y servicio 4G por US$ 6,5 mensuales. Este abaratamiento que acompañó una mejora del servicio produjo una masificación en el acceso a la infraestructura que fue vital para determinar qué hacemos hoy en Internet y qué haremos en el futuro.

En materia de celulares, había apenas algo más de 6 millones de líneas, que equivalen a 1/10 de la cantidad actual. No había Internet móvil, ni smartphones, ni apps. Y mucho menos se hablaba de miles y miles de dispositivos conectados por km² como se hace hoy con el incipiente 5G. El servicio móvil pasó de ser uno bastante acotado y elitista a ser uno decididamente masivo. Quizás el más.

Google existía como buscador, pero todavía no era una empresa que cotizara en bolsa. YouTube no era siquiera un proyecto, por lo que no había videos de gatitos. No se pensaba que algún día dejaría cuantiosos datos personales en redes como Facebook, cuyo manejo fue en el mejor de los casos laxo. Todavía no habían estallado los SMS como para pensar en un Whatsapp. El celular era para hablar y punto. Instagram y Twitter hubieran sido muy difíciles de explicar en ese entonces. El paisaje de Internet era radicalmente distinto. Quedaba todavía una esperanza de un mundo interconectado mejor y no el temor por otro con odios y mentiras a gran escala de rápida difusión. Interactuar con las voz con algún dispositivo era digno de historias de ciencia ficción.

La PC estaba en el centro de la vida conectada, sin la sombra del smartphone. Eran tiempos en que se estaba produciendo la revolución de las portátiles, que llegarían años después (en el 2010) a ser el formato más vendido. Hoy a nivel global se vende casi el séxtuple de smartphones (1.400 M) que de PC (260 M) evidenciando claramente cuál es el dispositivo central en la conectividad de las personas.

Desde una perspectiva país, las distintas políticas a pesar de dejar que desear en varios casos, no alcanzaron para detener un crecimiento (en líneas móviles, conexiones de banda ancha, capacidad de las mismas, acceso a dispositivos) que quizás podría haber sido más acelerado, pero claramente era irrefrenable. Así y todo, la política siempre se ve tentada a mostrar estos avances como méritos propios y no de la dinámica del sector.

En todos estos años hubo decisiones (u omisiones) que claramente atentaron contra un mayor desarrollo. Se vio en los niveles de competencia, con servicios impedidos según el origen del actor o al no habilitar recursos técnicos (frecuencias, apertura de cielos, facilitación de despliegues) que hubieran impreso un mayor dinamismo al sector. Incluso cuando se quiso controlar o reducir la relevancia de distintos actores se optó por el camino normativo, de difícil aplicación y no el de la competencia (equilibrada) que hubiera sido más eficaz y no hubiera postergado una competencia más intensa por casi una década. Pero cómo será la dinámica del sector que hoy, en un país en recesión y luego de una fuerte devaluación, todavía se sigue avanzando, desplegando fibra, lanzando nuevos productos de TV, mejorando la capacidad y cobertura de las redes, tanto fijas como móviles. Si la economía hubiera sido normal (ni siquiera buena), el sector tendría actualmente un enorme dinamismo.

Así estamos hoy. En un escenario donde la conectividad a Internet se convirtió en un servicio esencial, tal como lo demuestra su adopción masiva. Y si bien el sector tiene una dinámica propia, lo que se haga o deje de hacer desde el Estado incidirá en la velocidad de los despliegues y en la accesibilidad de los productos y servicios tecnológicos. Todavía queda mucho terreno por avanzar. El desafío continúa y allí estará Comentarios haciendo su aporte.

Sale Intel, entra Qualcomm

La semana pasada se produjo un enroque en los proveedores de módems para 5G de Apple que no sólo significó una inusual capitulación del gigante de los smartphones sino que también sirvió para evidenciar, una vez más, que ciertos negocios no son para cualquiera, ni siquiera para los que a priori parecen aptos.

Cuando Apple y Qualcomm estaban a punto de “irse a las manos” (esto es, enfrentarse en los estrados judiciales) por una disputa sobre patentes y regalías, ambas empresas fumaron la pipa de la paz. Apple terminó haciendo concesiones que hubieran sido impensadas semanas atrás.

En la resignación de Apple mucho pesaron sus problemas para disponer de módems 5G para su iPhone para el año próximo, en momentos en que sus principales competidores a nivel global, la surcoreana Samsung y la china Huawei ya disponen de equipos que trabajan con esta tecnología. Al no estar Intel en condiciones de proveer el módem en el volumen y velocidad requerida, proveedores alternativos como Samsung o TSMC no tenían la capacidad suficiente como para dar abasto con la demanda adicional que significaría proveer a Apple. Por otra parte, Qualcomm no era una opción mientras se mantuviera la disputa por patentes y regalías que signaron los últimos tiempos. Y su propio diseño no estaría sino hasta 2021. Apple no podía darse el lujo de quedar rezagado tanto tiempo, no tanto por una cuestión técnica (las redes 5G para móviles son apenas incipientes) como por una cuestión de imagen.

Este escenario le permitió a Qualcomm torcer el brazo de Apple y llegar a un acuerdo para dejar sus disputas legales de lado. Para llegar a esta reconciliación, Apple tuvo que dar de baja sus reclamos, efectuar un pago (no precisado) a Qualcomm y comprometerse a comprarle chips que lo convierten en un proveedor clave.

Luego del anuncio del acuerdo entre Apple y Qualcomm, Intel comunicó que se retira del desarrollo de 5G para smartphones para enfocarse en el 5G para PC, servidores (datacenters) y IoT. ¿Casualidad? Para nada. A pesar de contar con el aval de Apple, Intel nunca pudo afianzarse en las comunicaciones móviles, una situación muy diferente a la que tiene en otros ámbitos.

El mercado bursátil dio su veredicto. La acción de Qualcomm subió un 20%, mientras que la de Intel llegó a su máximo en 19 años (desde la burbuja dotcom). El primero porque no sólo despejó las dudas que la disputa con Apple podría generar, sino también porque recuperó una cuenta muy importante, especialmente cuando los mayores fabricantes de smartphones, Samsung y Huawei, utilizan sus propios módems. Con Apple como cliente, Qualcomm tiene ahora todo para convertirse en el principal proveedor de módems 5G de la industria. El segundo, porque abandonó un negocio que evidentemente no le cerraba totalmente para enfocarse en lo que mejor sabe hacer. Por su parte, la acción de Apple se mantuvo estable, evitando una situación que podría haber sido muy negativa.

En definitiva, Apple evita quedar descolocado ante la incipiente ola de 5G en el mundo y Qualcomm gana un cliente que está en la pelea entre los principales fabricantes de smartphones. Apple y Qualcomm estaban predestinados a un destino común, al menos mientras Apple no decida comenzar a diseñar sus propios módems, como hizo con los procesadores.

Largaron la carrera por 5G

Sumándose al selecto grupo de países que hoy cuentan con una oferta comercial de 5G, esta semana Uruguay hizo el anuncio a través del operador estatal Antel que lo ubicó como el primer país latinoamericano en subirse a la 5ª generación de tecnología móvil.

Los cuatro países que lanzaron una oferta comercial de 5G son: Corea del Sur, Estados Unidos, Uruguay y Suiza (por orden de lanzamiento). Sin embargo, es aconsejable ser prudentes y tener en cuenta que hay mucho de “ser el primero” más que de servicios de amplia disponibilidad, situación que se repite en todos lados y que es natural en esta industria.

En el caso de Uruguay el servicio se lanzó utilizando la banda de 28 GHz. Las frecuencias altas tienen la característica de proveer grandes anchos de banda pero a cortas distancias y con limitaciones a la hora de penetrar edificaciones. Así, no son las elegidas para dar servicios móviles de la forma tradicional, ya que para ello requerirían de un denso despliegue de antenas para alcanzar buena cobertura. Es por esto por lo que se las utiliza para servicios FWA (Fixed Wireless Access o acceso inalámbrico fijo). Son un excelente complemento de las redes fijas para reemplazar la acometida hasta la casa del cliente, quizás el punto más caro del despliegue de redes fijas. En el caso de Antel, que cuenta con una gran cobertura de su red de fibra óptica, el 5G se convierte en una solución ideal para reducir costos y tiempos en la llegada hasta el cliente. Esto puede ser con dongles (pequeñas antenas USB similares a un pendrive) para conectar computadoras o directamente con modems celulares. Por ahora, y lógicamente por tratarse de una red nueva, la cobertura 5G uruguaya es muy acotada, estando presente en Barra de Maldonado (Montevideo) y Nueva Palmira (en el departamento de Colonia).

Lamentablemente, que el uso inicial será para FWA no es aclarado por Antel en su página web, buscando mostrarlo como un servicio móvil tradicional. Pero sí lo hizo Nokia a través de declaraciones a la prensa, donde además aclara que el 5G será utilizado como la bajada (downlink), mientras que la subida (uplink) se hace todavía por 4G.

Más allá de los detalles, detrás de este lanzamiento uruguayo hay un dato interesante y no menor: la desaparición de la brecha de tiempo entre el lanzamiento de una nueva generación móvil entre Latinoamérica y los países que suelen liderar en esta materia. Y se espera que en lo que en lo que queda del año se sumen algunos países más a la ola de 5G. No será el caso de Argentina, que todavía ni siquiera definió las frecuencias que atribuirá para 5G. Queda la ilusión de una rápida adopción cuando la tecnología esté más madura y los costos sean menores, como sucedió con 4G.

Jubilando a Arnet

Esta semana, Telecom comunicó que inició el proceso de unificación de las marcas de su servicio de acceso a Internet.La marca Arnet dejará de existir y pasará a ser Fibertel Lite. En consecuencia, bajo la denominación Fibertel Lite se agruparán los productos de la ahora ex Arnet (de hasta 20 Mbps), mientras que Fibertel hará lo propio con los que estén por encima de esa capacidad (actualmente 25, 50 y 100 Mbps).

 

 

Arnet es una de las marcas más antiguas del mercado argentino de telecomunicaciones, habiendo llegado a mediados de los 90s a manos de Telecom, quien la utilizó para su servicio de acceso a Internet por más de 20 años, inicialmente como un servicio dial up para luego ser de banda ancha, con la llegada del ADSL hacia el cambio de siglo. En su momento de mayor esplendor (2015) llegó a los 1,8 millón de accesos, para luego comenzar a perder clientes a manos de la competencia. Esto ocurrió principalmente con Fibertel, con quien tenía una importante superposición geográfica en la cobertura de sus redes. En un mano a mano llevaba las de perder por la mayor capacidad de Fibertel sumada al atractivo del combo con el servicio de TV paga de Cablevisión.

Con una tecnología inferior al cablemódem (y claramente la fibra óptica), Arnet no sólo no pudo detener el avance de su competencia, sino que evidenció las limitaciones técnicas que tenía, comenzando a desprestigiarse como marca aceleradamente. Por esto mismo es que la movida de pasar a denominar bajo la marca Fibertel a los productos ADSL es una jugada no exenta de riesgos. Los accesos ADSL seguirán teniendo limitaciones en su capacidad, especialmente en momentos en que la demanda por ancho de banda sigue en aumento como consecuencia de un mayor consumo de video así como de la multiplicación de dispositivos conectados simultáneamente (PC, celulares, Smart TV, tablets, parlantes inteligentes, etc.). Un escenario en el que los 20 Mbps que como máximo ofrecen los productos de ADSL están camino a ser rápidamente el mínimo aceptable.

Esta movida se encuadra en una estrategia dual desde el punto de vista tecnológico de Telecom. En las zonas donde haya cobertura de la red HFC de Cablevisión, la idea será migrar a los clientes de Arnet a la red de coaxil. O de Fibertel Lite a Fibertel “tradicional”. En las zonas donde Cablevisión no tenga presencia, la idea es hacer un leap frog y comenzar a desplegar una red de fibra óptica al hogar, tal como lo está haciendo actualmente Movistar (Telefónica) en su zona de influencia, migrando desde el cobre.

Más allá del cambio de nombre/marca, lo interesante de la movida es que ahora Cablevisión comenzará a ofrecer Flow a los clientes de ADSL de Arnet. Si bien no hay precisiones sobre si será bajo un formato OTT o IPTV, lo cierto es que la decisión de distribuir sus contenidos en video sobre los accesos de ADSL le sumará a Cablevisión un número no menor de potenciales clientes, siendo esto motivo de preocupación de DirecTV y otros operadores de TV paga que actualmente atienden a usuarios de la ex Arnet. Como se ve, la unificación de los servicios de acceso a Internet bajo el nombre Fibertel es también un paso en la oferta convergente de servicios.

 

El albor una nueva era

Algo que dejó la última edición del MWC fue la sensación de que la industria móvil está ingresando en un momento bisagra, en el que las redes (y el negocio) móvil se funden con las fijas para dar lugar a una única infraestructura compuesta por ambas tecnologías, donde la fija es la red clave, pero invisible, y la móvil es la que permite la flexibilidad de los últimos metros de la red. Es con 5G que la interrelación entre red fija y red móvil se hace más evidente que nunca. Las capacidades similares entre redes 5G y de fibra (en términos de ancho de banda y latencia) hace que estemos en presencia, ahora sí, del inicio de la verdadera convergencia de redes, donde las dos son fundamentales en una experiencia única/homogénea. De allí los enormes desafíos que la tecnología 5G encierra.

Una de las pruebas de que la industria móvil se encuentra en pleno proceso de cambio estuvo dado por las novedades en materia de terminales móviles. Se destacaron los equipos con pantallas plegables de Samsung y Huawei (que estuvieron en exhibición pero no se los pudo manipular). No obstante, más allá de la proeza técnica, destacable por cierto, son inevitables las dudas respecto de si será esta innovación la que logre dar un impulso a las estancadas ventas de smartphones que tanto preocupan a sus fabricantes. No parece aún que sea el caso.

Es que los smartphones, todavía en el centro del ecosistema, pierden atractivo, el ciclo de recambio se estira y se presta más atención a otros dispositivos conectables. Bienvenidos al mundo del IoT. Un nuevo ecosistema que podría tener como dispositivo central en el hogar no ya al smartphone sino a los parlantes inteligentes (tipo Amazon Echo). La idea no es sólo la inicial, controlar determinados dispositivos en el hogar, sino también interactuar con distintos servicios como bancos, servicios públicos, dando lugar a un nuevo canal. Estos equipos no están sólo disponibles por parte de empresas como Amazon, Apple o Google, sino que se comienzan a sumar operadores como Telefónica (que ya ofrece Movistar Home como interfaz con sus servicios de TV y telecomunicaciones) y otros.

Por supuesto, hay muchísima expectativa puesta en el 5G, que estuvo presente en todos lados en el MWC (en la exposición y en las charlas), menos en la calle. Lo fabricantes, como no podía ser de otra forma ya que se trata de lo nuevo para vender, se mostraron como los más entusiastas. Los operadores exhibieron distintos casos de uso, buscando demostrar que están con las últimas tendencias, pero simultáneamente se mostraron cautelosos. Es que el despliegue de 5G requiere de un esfuerzo financiero y técnico importante (nuevo equipamiento, omnipresencia de la fibra, mayor densidad de antenas) pero el retorno no aparece aún como lo suficientemente atractivo. Y a esto se suma la falta de terminales aptos, como se argumentó con la postergación de lanzamientos de 5G en Corea del Sur, uno de los líderes en la materia. Por su parte, los países europeos no ven lanzamientos en serie sino hasta 2020. Una situación en la cual el “affaire” Huawei tampoco ayuda.

El caso Huawei pasó de ser un chicaneo en la competencia política y comercial entre EE.UU. y China para convertirse en una preocupación para la industria móvil debido a los retrasos que podría significar en el despliegue de 5G. La esencia del problema en la transición hacia 5G es que las redes se montan sobre la infraestructura 4G existente. Así, para quienes tienen hoy equipamiento de Huawei, verse forzados a tener que escoger un proveedor distinto para 5G como resultado del algún tipo de prohibición o traba es prácticamente inviable, ya que deberían también cambiar parte del equipamiento 4G actual. Como Huawei tiene una presencia muy importante en las redes europeas, son los operadores de estos países los más preocupados por la situación. Es por esto que tanto la GSMA como algunos gobiernos (caso Alemania) se manifiestan a favor de definir criterios objetivos de verificación de la seguridad de los equipos de redes. El mensaje es: “no me corras con sospechas, dame datos ciertos”. Como se ve, es mucho más que un tema de posible espionaje.

El tema de Huawei significó también un impulso a las redes abiertas, fomentadas desde Open RAN, que propicia la utilización de equipos interoperables que reduzcan la dependencia de un proveedor en particular. Se trata de un proceso similar al que atravesó la informática hace 25 años cuando abandonó los modelos propietarios para pasar a estándares abiertos. Con equipamiento abierto e interoperable, situaciones como el bloqueo a un proveedor en particular no sería el dolor de cabeza que significa hoy.

También hubo muchas aplicaciones de lo que se da por llamar Inteligencia Artificial (AI), que en realidad tiene mucho más de machine learning y de inteligencia cognitiva, pero que está presente en todo: desde software, dispositivos y hasta la misma red. Sin dudas, un tema que será cada vez más recurrente.

La industria móvil comienza a adentrarse en un terreno tan desconocido como fascinante. Pero el camino inicial no será sencillo.

Pivoteo global

A nivel internacional, hubo diversos acontecimientos que permiten pensar que el 2018 pasará a la historia como un año en el que algunas cosas comenzaron a cambiar de rumbo.

El escándalo Facebook-Cambridge Analytica sirvió para confirmar lo que todos temíamos: el uso inescrupuloso del aluvión de datos que cada usuario genera. Esto dio origen a un seguimiento más cercano de lo que los monstruos de Internet hacen con los datos emergentes, por lo que los próximos tiempos verán muchos intentos de mayor regulación. Definitivamente se acabó la era inicial de Internet, con características del jipismo.

Siempre en la línea de una mayor regulación, en distintas latitudes crecieron las presiones para que estas operaciones globales comiencen a tributar localmente. Pasó en Argentina y pasa en Europa, donde varios países, cansados de las demoras a nivel comunitario para definir un marco fiscal, comenzaron a aplicar sus propios impuestos. Una actitud que seguramente crecerá hasta tanto no tengan una voluntad común. Así, la frase “think globally, act locally” será reemplazada por “think globally, pay locally”.

Otro punto alto fue la guerra fría entre EE.UU. y China, que tuvo su impacto en el mercado tecnológico a través de las sucesivas medidas que marcaron negativamente a la operación de Huawei, especialmente a nivel de infraestructura de telecomunicaciones. Algo que llega justo cuando se planean los despliegues de las redes 5G.

Y hablando de 5G, finalmente este fue el año de los primeros lanzamientos comerciales, aunque algunos de éstos con notorias restricciones. Lo que sí parece evidente son dos cosas. Por un lado, que todavía la industria (léase proveedores y operadores) no se ha puesto de acuerdo en cuanto a cuál será el modelo de negocios apropiado para justificar las inversiones previstas. Por el otro, pareciera que en el corto plazo la oportunidad más concreta está por el lado del acceso inalámbrico fijo, una alternativa (al menos en los papeles) a la fibra hasta el hogar. Pero todavía 5G está y estará en los próximos meses, en etapa de experimentación no ya en el laboratorio sino en el terreno. No obstante, sí puede afirmarse que el 2018 fue el año de la campana de largada para 5G.

Nublado

Lejos quedaron los tiempos en que teníamos toda nuestra información en un único equipo. Hoy, con la multiplicación de dispositivos por persona y las facilidades para conectarse con banda ancha tanto en forma fija como móvil, la forma de utilizarla a cambiado. Tal es así que un 71% de los usuarios de Internet en Argentina almacena información en la nube. Esto surge del informe “Tecnología en el hogar – 2018” realizado por Carrier y Asociados.

El uso de la nube se da más entre millennials y tiende a la baja en la medida en que lo hace el nivel socioeconómico. El desconocimiento de este servicio se manifiesta en mayor medida en los extremos etarios.

En cuanto a la nube utilizada, la relevancia de Google (tanto por sus servicios vía web como por el mayoritario uso de Android) se manifiesta con Drive como el servicio más popular, ocupando el primer lugar con el 81%. En distante segundo lugar está OneDrive, de Microsoft, que hoy es parte integral de Windows 10, con un 44%. Luego viene el pionero, Dropbox (32%) y más lejos, iCloud, de Apple (13%), impulsado por el uso del iPhone, iPad y Mac.

El uso de Google Drive crece en la medida en que desciende la edad. Desde una perspectiva socioeconómica, Drive desciende con el NSE, a la inversa de lo que sucede con iCloud y Dropbox, mientras que OneDrive tiene un uso parejo.

Queda claro que no sólo el dólar anda por las nubes. También nuestros datos.

Renovación móvil

A pesar de que el actual no será un buen año para la venta de celulares (ver “Devaluados”) en el 2º semestre de 2017 y el 1º de este año casi la mitad (46%) de los usuarios de Internet renovó su smartphone. Esto surge del informe “Tecnología en el hogar – 2018” realizado por Carrier y Asociados. Quienes en mayor medida renovaron su equipo en el último año fueron los millennials (57%), que combinan la actitud por estar actualizados con capacidad económica por estar transitando el inicio de la vida adulta. Estos valores descienden en la medida en que sube la edad.

Si bien este dato contrasta con las ventas locales de los terminales (que representan anualmente casi un cuarto de las líneas en uso efectivo), no puede dejarse de lado que un 12% adquirió su equipo en el exterior, a lo que hay que sumar una proporción indefinida (pero no menor) de equipos ingresados ilegalmente del exterior y que son vendidos por Internet a través de plataformas de ecommerce. El canal exclusivamente online (o sea, sin considerar los sitios de los operadores y de las cadenas de retail) fue utilizado por el 12% de quienes renovaron en el último año. Tanta renovación genera un número no menor de equipos aún funcionales descartados por lo que no sorprende que un 9% de quienes cambiaron de terminal lo hayan hecho por un equipo usado, recibido como regalo o simplemente comprado de segunda mano. El acceso a equipos “a estrenar” crece con el nivel socioeconómico, así como con la calidad del abono. Por otro lado, quienes recibieron equipos nuevos en forma de regalo se ubicaron en los extremos etarios, siendo los centennials y los baby boomers.

En relación con el lugar de compra del equipo, se observa un reacomodamiento en los últimos tiempos. Por un lado, los operadores siguen perdiendo lentamente terreno, habiendo sido elegidos por el 44% en el último año. Inversamente, las cadenas de retail, tanto en sus bocas offline como online, siguen creciendo para llegar al 21%.

Por supuesto, los factores precio y promoción fueron los grandes impulsores de las ventas, aunque los motivos de elección del canal varían según las características de éste. El precio es el más mencionado por quienes compraron online y en el exterior. Por su parte, las promociones, como el 2×1 o de financiación extendida son el argumento fuerte de los operadores. La disponibilidad del modelo buscado motiva las compras online, mientras que a su vez este es el punto flojo de la adquisición vía operador.

De todos modos, lo concreto es que la venta por fuera de los operadores es cada vez más relevante. Habrá que ver si esta situación no se revierte este año, en el que las proyecciones indican que habrá una gran caída del mercado informal, lo que sin duda le dará más relevancia a la venta vía operador así como a las cadenas de retail.

La banda más ancha

Su mayor capacidad y su habitual combinación con servicios de TV paga hicieron que la tecnología de acceso a Internet por cablemódem, presente en el 52% de los hogares argentinos conectados, desplazara del primer lugar al ADSL que lo hace en el 38% de los casos. Esto surge del informe “Tecnología en el hogar – 2018” realizado por Carrier y Asociados.

Con un mayor consumo de datos en el hogar resultante de un creciente tráfico de video (vía YouTube, Netflix, Facebook y otros) y la multiplicación de dispositivos conectables, el deterioro del mercado de ADSL se acelera, propiciando la migración hacia alternativas de mayor capacidad. Adicionalmente, un combo de banda ancha y TV es más seductor que el de banda ancha y telefonía, un servicio en retracción, que ofrecen las redes ADSL. Esto se ve reflejado en la pérdida de abonados registrada en los ISP con esta tecnología, que se mantendrá tanto por el impacto del cablemódem (con los grandes proveedores ganando clientes) como por la propia sustitución por fibra (como es el caso de Movistar y previsiblemente de Telecom en las zonas no cubiertas por Cablevisión).

Por su parte, los accesos inalámbricos (6%) son más habituales en el Interior, con una penetración que crece en la medida en que las localidades a servir son más pequeñas. Es natural que esto suceda ya que el despliegue de redes hasta el hogar es más caro medido por cliente cuando baja la densidad de hogares en un área geográfica determinada.

En cuanto a la conectividad a Internet únicamente a través del celular (6% de los entrevistados), es notablemente más alta en los hogares jóvenes, donde el porcentaje se duplica para llegar al 12%. Esto tiene que ver con un modo de vida más nómada combinado con que, en determinadas situaciones, es preferible económicamente consumir más Gb en un mismo abono que pagar por un acceso adicional. Por otra parte, las redes móviles en ciertos casos tienen más capacidad que las fijas (sobre todo si son inalámbricas). Esto influye para que sea mayor la proporción de usuarios “sólo móviles” en la medida en que la localidad es más chica (y por lo tanto, con mayor tendencia a un ISP inalámbrico de velocidades claramente inferiores).

La fibra óptica muestra un fuerte crecimiento para llegar al 3%, aunque partiendo de una base baja (1% en 2017). La fibra tiene mayor presencia en el AMBA donde tanto Claro como Movistar aceleraron sus despliegues en el último año, al igual que Iplan y algunos operadores medianos y pequeños del interior del país. No obstante esto último, su penetración es claramente más alta cuanto más grande es el centro urbano.

En línea con el avance de la tecnología cablemódem y del retroceso de la ADSL, a la hora de los combos el de banda ancha y TV ganó posiciones (5 puntos) mientras que el ahora menos atractivo banda ancha y telefonía fija descendió (12 puntos). Paralelamente, el combo Triple Play (banda ancha, TV y teléfono fijo) subió 7 puntos, aunque quizás el teléfono fijo sea el servicio menos atractivo de los tres. Los combos con TV, además del servicio per se, implican la existencia de una red de cablemódem, más capaz que la de cobre ADSL. Capacidad que es necesaria para el creciente consumo de video a través de Internet.

Finalmente, un 15% de los hogares relevados contrata únicamente el servicio de banda ancha de su ISP. Un valor similar al encontrado un año atrás.

¿Cuándo llega el 5G?

Con la repercusión mediática que tuvo el MWC 2018, donde 5G fue uno de los temas dominantes, en los últimos días en Argentina esta pregunta se realizó insistentemente. Se pueden aventurar fechas: 2020 dicen algunos, 2022 otros, no sabe/no contesta la mayoría. Es que la llegada de 5G implica no sólo un formidable esfuerzo en materia de infraestructura, sino que también significará un cambio profundo de modelos de uso, tanto para la oferta como para la demanda de estos servicios.

Desde el punto de vista de infraestructura, las demandas no son menores. Y menos en un país con la extensión de Argentina (la 8° a nivel mundial), donde todavía ni el 3G ni el 4G llegaron a todos los rincones. Partiendo de lo más básico que es el espectro, todavía no hay definiciones. No sólo a nivel local, sino también internacional. Se sabe que harán falta frecuencias altas, pero es algo que no está aún armonizado, por lo que los países que están avanzando rápidamente en el tema están definiéndolas por su cuenta. Por ejemplo, EE.UU. ya está trabajando en 3.5, 24 y 28 GHz. Acá el tema es estudiado, aunque aún no hay definiciones. Y hasta tanto esto no ocurra, no habrá asignaciones (sin importar la metodología a utilizar).

Las frecuencias altas son las que permitirán los grandes anchos de banda que la 5G promete, hablándose de 1Gbps o más. Pero de nada sirve tener 1 Gbps en la radio (en el aire) si al llegar a la antena se produce un cuello de botella al ingresar a la red cableada. Por eso es importante, sino fundamental, una fuerte penetración y capilaridad de la fibra óptica, que hoy araña el 5% del total. Queda en claro que hay mucho camino por recorrer todavía en esta materia.

Pero más allá de la infraestructura, condición sine qua non, hay algo igual de importante, aunque mucho menos mencionado, y es la disponibilidad de nuevos dispositivos (no ya smartphones) y, fundamental, el surgimiento de nuevos modelos de uso de éstos. Lo que hay que entender es que en 5G no se trata tanto de usar smartphones a mayor velocidad sino principalmente de poder conectar un número de dispositivos exponencialmente mayor al de los smartphones actuales, cada uno con requerimientos particulares (ancho de banda, latencia, consumo energético, etc.). Básicamente, es la plataforma para la Internet de las cosas (IoT). Esta propiciará la multiplicación de sensores, maquinaria, electrodomésticos, vehículos de todo tipo (terrestres y de los otros), postes de alumbrado, tachos de basura y todo lo que uno imagine que se pueda conectar. Esto requiere también de ejercicios de creatividad para dar con nuevos modelos de uso y de su adopción por individuos, empresas y Estados.

No obstante, es importante destacar que por lo observado en el MWC 2018, la industria móvil ha comenzado a recorrer este camino, presentando prototipos de usos de la tecnología que permiten vislumbrar una verdadera revolución en los años por venir, tanto en el hogar como en la empresa y la ciudad. Algo que en ediciones anteriores no resultaba tan evidente. El ritmo entonces estará marcado por la capacidad de la demanda de aprehender el potencial de este nuevo escenario. Hasta que esto no ocurra, 5G será tema de conversación en la industria, quizás también en los medios, pero estará lejos de ser una realidad cotidiana.