'Internet'

El modelo 5G

La semana pasada tuvo lugar el 5G Americas Analysts Forum, un evento organizado por 5G Americas que convocó a 80 analistas del mercado de las telecomunicaciones de diversos países. El evento sirvió para tomar el pulso del desarrollo de esta nueva tecnología (aún no estandarizada) que tanto entusiasma a proveedores pero que aún genera ciertas dudas por el lado de los operadores.

Más allá de abrir la puerta a una infinidad de nuevos usos, la clave del 5G tiene que ver con una eficiencia espectral que, afirman, es 3,5 veces mayor que la de 4G. Esto permite bajar notablemente el costo por bit, generando ahorro de costos. No obstante, este ahorro sólo es posible de lograr luego de importantes inversiones, estando allí el meollo de la cuestión.

Siendo un poco más amplios, se puede afirmar que el 5G se basa en 3 pilares que son: una banda ancha potenciada (con capacidades del orden de los Gbps), una mayor confiabilidad con baja latencia y posibilitar las comunicaciones entre máquinas a escala masiva. Estas características permiten pensar ya seriamente en nuevas oportunidades en rubros como el transporte (para vehículos de conducción autónoma), energía (a través de redes inteligentes o Smart grids) y urbanismo (habilitando el desarrollo de ciudades inteligentes), entre otros.

Más allá de las bondades técnicas esperadas, la llegada de 5G abre un debate en la industria. Si bien la tecnología 5G da lugar a nuevos escenarios con nuevos usos, también requiere de una alta inversión en infraestructura. La misma está compuesta no sólo en la nueva electrónica a instalar en las redes sino también en la necesidad imperiosa de tener conectadas las antenas a redes fijas de alta capacidad para que éstas últimas no se transformen en un cuello de botella. Esto implica la necesidad para las telcos de amplios despliegues para aumentar la capilaridad de la fibra óptica. En este sentido, los operadores de redes de TV por cable tienen una ventaja, ya que pueden utilizar sus cables coaxiles (de gran capacidad) como backhaul tanto de microceldas como de picoceldas. Los altos niveles de inversión exigen entonces la existencia de casos de negocio que los justifiquen.

En el desarrollo de 5G, los reguladores juegan un rol fundamental. Es que las decisiones en relación con la forma de otorgar el espectro pueden complicar o facilitar la ecuación de los operadores. La industria en general aboga por dejar de ver al espectro con fines recaudatorios para verlo como un facilitador. En este sentido, los modelos del estilo “concurso de belleza” (donde obtiene el espectro quien propone mejores planes de cobertura y de tecnología) son preferidos, ya que todo el dinero invertido va directamente a la red (aunque algunos critican este mecanismo por ser más subjetivo). Por otra parte, el regulador debe proponer un claro roadmap del espectro, tanto en la determinación de las bandas a utilizar como en el tiempo en que se pondrán a disposición. Así facilitará la planificación de los operadores, no sólo en materia de despliegue físico de la red sino también para su financiación.

Yendo al caso específico de Latinoamérica, el desarrollo de 5G implica desafíos adicionales. No es lo mismo para un operador invertir en infraestructura cuando el ARPU (ingreso promedio por usuario) es de US$ 60 mensuales, como en el caso de EE.UU. que cuando el mismo oscila entre los US$ 5 a 15 mensuales, como es el caso de esta región. (Comentario al margen, durante la reunión el chiste era que el ARPU del IoT hace que el de Latinoamérica se vea atractivo…). Con estos números, el necesario despliegue de fibra óptica para soportar las capacidades de 5G dificulta el retorno sobre la inversión. A su favor, la región tiene la característica de concentrar altos porcentajes de su población en pocas ciudades, aunque esto termina generando que haya bolsones de cobertura antes que una cobertura total. Por lo tanto, se estima que en Latinoamérica habrá un mayor desarrollo basado en tecnologías LTE que permitirán llegar a lo que se denomina 4.9G, una red 4G con muchas características que se acercan a las de 5G, aunque sin sus requerimientos de inversión. En estas tierras habrá un mayor foco en bajar costos que en tener una capacidad apta para nuevos negocios que prometen nuevos ingresos. En otras palabras, la transición a 5G será más larga que en mercados de mayor valor.

Recapitulando, la industria está frente a un escenario que es muy distinto a los previos. Ya no se trata de conectar personas sino objetos, multiplicando exponencialmente entonces los dispositivos a conectar. La adopción de 5G llevará más tiempo que el requerido en su momento por 3G o 4G. La pregunta no es si sucederá sino cuándo o cuán rápido. Pero en la extensión de estos tiempos estará la esencia del contrapunto entre CTO y CFO de los operadores. El mercado no está para repetir el viejo axioma: “Build it and they will come”.

Tuits selectos

Diversificados

La existencia de PC y de smartphones son una constante en los hogares argentinos conectados. Pero ya no están solos. En los últimos años ha sido notable el avance de otro tipo de dispositivos, orientados principalmente al consumo de contenidos y entretenimiento. Esto surge del informe “Tecnología residencial 2017” realizado por Carrier y Asociados.

Disponer de al menos una PC (cifra que actualmente llega a un promedio de 2,3 por hogar) es natural, ya que el acceso a Internet desde el hogar requirió históricamente de este dispositivo. Más cerca en el tiempo, la explosión de los smartphones, hoy superando ampliamente los 30 millones, hicieron que éstos también se volvieran habituales en el paisaje doméstico. La penetración de ambos dispositivos se encuentra entonces en un punto prácticamente de saturación para los hogares conectados.

 

 

Sin embargo, en los últimos dos años se han registrado marcados crecimientos de otro tipo de dispositivos conectables. Las Smart TV, presentes en el 58% de los hogares conectados, encabezan este segundo grupo, creciendo marcadamente en los últimos 2 años. Las mismas son más habituales en los hogares con hijos (de todas las edades). Luego siguen las tablets (50%) y las consolas conectables (35%), en ambos casos más populares en los hogares con hijos menores. Las tablets suplen a los smartphones en el caso de los menores que todavía no usan celulares, ofreciendo las mismas funcionalidades a un costo sensiblemente menor.

Un dato significativo es que en los hogares jóvenes (donde todos sus integrantes son menores de 34 años) es donde más baja es la penetración de PC (89%). Un adelanto quizás de cómo irá perdiendo relevancia como dispositivo hogareño.

Popurrí de noticias

Durante la semana que termina, diversos hechos dieron lugares a comentarios varios, algunos bien enfocados y otros no tanto. Allá vamos.

Mucho revuelo y especulación se produjo alrededor del desembarco de Amazon en estas tierras. El disparador fue una columna escrita en el diario Perfil por el ex embajador de los EE.UU. en Argentina, Noah Mamet, quien, entre muchas otras cosas, desliza casi al pasar que “Amazon, la compañía con base en Seattle, firmó un acuerdo para abrir una oficina con 100 personas en Buenos Aires a finales de este año, con la posibilidad de expandirla el año próximo”. Muchos asociaron inmediatamente a Amazon con comercio electrónico y extendieron sobre Mercado Libre los nubarrones que llegaban desde Brasil, donde el desembarco del aquél hizo caer un 10% las acciones de éste. Y no faltaron artículos sobre el fin de Mercado Libre o que éste pediría algún tipo de protección al gobierno. Sin embargo, no habría que dejar de prestar atención al negocio de los servicios en la nube, conocidos como AWS (Amazon Web Services), lo que podría implicar también la contratación de espacio en algún datacenter local, que los hay muchos, aunque muy pocos cumplen con los estándares más altos.

Vinculado a esto, empieza a notarse alguna resistencia (por ahora incipiente) hacia Mercado Libre. Y no tanto por el accionar de la empresa como por el perfil cada vez más alto de su fundador, Marcos Galperín. Es que el mismo no sólo es tomado por el gobierno como un ejemplo de lo que la nueva generación de empresarios puede lograr. También porque se expresó a favor de una reforma laboral en el foro de IDEA y es un defensor del libre mercado. Esto le generó una percepción negativa de parte de algunos sectores que se hizo más evidente esta semana con las noticias de la caída del valor de su acción, así como por la llegada de Amazon (mencionada en el párrafo anterior). Gajes del oficio de cuando se crece en exposición.

Impulsada por el ex La Nación José Crettaz, esta semana hizo su presentación en sociedad ConverCom, Centro de Estudios sobre la Convergencia de las Comunicaciones. El mismo convoca no sólo a académicos sino también a profesionales con distintas formaciones vinculados a la industria convergente. Su objetivo es generar actividades y documentos que aporten ideas y perspectivas que ayuden a mejorar el entorno digital de la Argentina, su marco regulatorio y clima de negocios. Por lo pronto, la recepción fue muy positiva. En su sitio pueden encontrarse ya diversos artículos y documentos.

En momentos en que los medios tradicionales ven cómo cada vez más los presupuestos publicitarios se desplazan al mundo online, el caso Noblex es un buen ejemplo de la transformación que se está produciendo. En su carácter de Sponsor Oficial, la marca de la empresa Newsan hizo una promoción donde devolvía lo pagado por la compra de determinados modelos de televisores si la Selección Argentina no clasificaba para el mundial de fútbol el año próximo. La agónica clasificación tuvo mucha repercusión en Internet y algunos datos provistos por la empresa marcan la creciente relevancia del mundo online en las estrategias de comunicación: un alcance viral de 14 millones de tuits sólo el día del partido definitorio, 28 millones durante toda la campaña, 28 mil menciones el día del partido con Ecuador, 3 veces Trending Topic a nivel nacional, 44 mil clicks al sitio de Noblex desde Facebook y 37 mil desde Twitter, 53 mil búsquedas en la Web, 218 mil sesiones en el sitio y 1.400 clicks en el botón de compra. Los ideólogos de la promo en Newsan tuvieron el corazón en la boca (sobre todo luego del primer gol de Ecuador) pero parece que festejaron más alocadamente que la mismísima Selección.

Juntos es mejor

El negocio de la banda ancha residencial nació no como un producto específico sino como un subproducto de redes pre existentes, como fue el caso de la telefonía para el ADSL y de la TV por cable para el cablemódem. Así, el concepto de combo de servicios estuvo muy arraigado desde sus inicios. Y si bien más tarde fueron apareciendo redes (e ISP) específicos, como las inalámbricas o las de fibra óptica, el empaquetamiento sigue siendo dominante. De este modo, prácticamente 5 de cada 6 hogares contratan su servicio de banda ancha empaquetado con otro o más servicios, sea telefonía fija, móvil y/o TV paga. Esto surge del informe “Tecnología residencial 2017” realizado por Carrier y Asociados.

La tecnología predominante sigue siendo el ADSL (49%), aunque no muy lejos el cablemódem (42%) que cuenta con una mayor capacidad y el aporte de una importante penetración de la TV por cable a nivel país. Entre ambas representan el 91% de las conexiones. Las tecnologías inalámbricas son claramente más fuertes en el Interior, donde alcanzan al 7% frente al 2% en el AMBA. Apenas un 1% tiene acceso de fibra óptica en su hogar, aunque este valor tenderá a subir en adelante.

La dominancia del ADSL y el cablemódem dan lugar a un escenario signado por los combos de servicios. En efecto, apenas el 16% de los hogares relevados contrata únicamente el servicio de banda ancha a su ISP. El resto se reparte mayormente entre combinaciones que incluyen al teléfono fijo (49%), el servicio de TV (27%) y como parte de paquetes de servicios Triple Play (8%). Apenas el 1% incluyó un servicio móvil en su combo.

En el caso de la oferta Triple Play (Internet, TV y telefonía fija), esta se concentra mayormente en el AMBA, impulsada por Telecentro, el principal operador triple play del país. Algo que debería comenzar a cambiar a partir del 2018, cuando la regulación permita a las empresas telefónicas a proveer servicios de TV. Será interesante ver en ese entonces la relevancia que tendrán los celulares en una propuesta convergente, con una mayor integración del servicio móvil con las capacidades WiFi en el acceso residencial.

Sobre objetivos y medios

Esta semana arrancó en Buenos Aires la Conferencia Mundial del Desarrollo de las Comunicaciones 2017 (CMDT-17). La misma fue organizada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y el Ministerio de Modernización de la República Argentina. Se trata de un evento que convocó a más de 600 asistentes de todo el mundo para debatir sobre el futuro del sector de las telecomunicaciones y las tecnologías de la información (TIC) y su contribución al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.

Ante la relevancia del encuentro, participaron las mayores autoridades del gobierno en materia de telecomunicaciones, que plantearon objetivos en materia de conectividad. También fue una excelente ocasión para que los periodistas que cubren estos temas los abordaran para indagar sobre otros temas de la agenda más inmediata.

En su discurso inaugural, el ministro de Modernización sostuvo: “Desde el Gobierno Nacional estamos comprometidos en generar las facilidades necesarias para el desarrollo de las TIC y conectividad en todos los rincones del país para que cada ciudadano tenga servicios de calidad”. Más allá de estos objetivos generales, después fue más preciso al indicar que “hoy en día existen 7 millones de hogares con acceso a internet. Queremos mejorar la velocidad de 3,5 millones de ellos y alcanzar 2 millones de nuevos accesos entre 2017 y 2020. Argentina tiene una velocidad promedio de 6,5 Mbps y buscamos alcanzar la media de 20 Mbps para estar a la altura de los países desarrollados de la Unión Europea”. Se trata de objetivos interesantes y ambiciosos, aunque no hubo precisiones con relación a cómo se los alcanzará.

Sin dudas será importante el desarrollo de la banda ancha propiciado no sólo por el despliegue de la REFEFO (Red Federal de Fibra Óptica) sino también por los subsidios (vía aportes no reembolsables) a los despliegues de fibra en las localidades más pequeñas para cooperativas y PyME, conectándose a la red de Arsat. Asimismo, será valioso el aporte que los operadores privados puedan hacer a través de la actualización de sus redes, cosa que está sucediendo ante un escenario de convergencia. Pero todo esto no alcanza.

Argentina tiene una enorme extensión (es el 8° país del mundo en superficie) con baja población, lo que hace que sea muy difícil económicamente cubrirla por completo con redes fijas. Es aquí donde entra en escena la tecnología satelital, la cual permite cubrir toda la geografía del país en mucho menos tiempo que lo que demandaría el cableado y a un costo menor. Es importante considerar que la tecnología satelital ha evolucionado, así como lo hicieron las tecnologías cableadas (al pasar del cobre a la fibra) o las móviles (al pasar del 2G al 4G). Hoy existen ofertas comerciales (basadas en tecnología HTS o High Throughput Satellite) que permiten conexiones de 25 Mbps a menos de US$ 100 mensuales. Obviamente no es mejor que la fibra o el cable, pero en muchos casos sería la única opción, así como también una mejor alternativa a conexiones inalámbricas de 3 Mbps a más de $ 1.000 mensuales, muy habituales en áreas rurales y también en algunas suburbanas.

Lógicamente, para lograr que el satélite sea un actor relevante y no solamente un recurso de nicho para los muy pocos que pueden pagar los costos actuales para capacidades dignas de principios de la década del 2000, hace falta impulsar su oferta. Esto se puede lograr de dos maneras no excluyentes: el desarrollo y puesta en órbita del Arsat 3 y una apertura de los cielos satelitales para que empresas extranjeras puedan ofrecer sus servicios en el país.

Sobre el Arsat 3, el Ministro de Modernización declaró ante la prensa que se están evaluando distintas alternativas, más allá de la carta de intención firmada con Hughes. Esto indicaría que el gobierno se encuentra recalculando en este tema. Y prometió que habrá definiciones el mes próximo. De todos modos, aun cuando hubiera una definición en noviembre, el proceso que culminará con la puesta en funcionamiento del satélite no estaría terminado antes del 2020. Muy tarde como para hacer su aporte al cumplimiento de los objetivos planteados por las autoridades. Es aquí donde entra entonces en el menú de opciones la apertura de los cielos satelitales, de forma tal de permitir la oferta de satélites ya en funcionamiento o que lo estarán antes de la fecha indicada por el Ministro.

Resulta claro entonces que, para lograr los objetivos planteados, es necesario que el gobierno deje de tomar decisiones tecnológicas del tipo “esta tecnología, sí, esta tecnología, no”. La libertad tecnológica es una condición necesaria para que los distintos operadores elijan cuál es la más indicada en función de los distintos segmentos del mercado. El objetivo es conectar a la población para darle igualdad de oportunidades de pertenecer al mundo en el que vive y no que lo hagan a través de una u otra tecnología, defendiendo intereses sectoriales particulares.

Oferta atomizada

Sea por moda, actualización tecnológica o simple reemplazo de un equipo desgastado, el recambio de celulares es una constante, más allá de los altibajos propios del contexto macroeconómico. Es por esto que en el último año, un 43% de los usuarios relevados cambió su celular. Esto surge del informe “Tecnología residencial 2017” realizado por Carrier y Asociados.

Si bien el operador móvil sigue siendo el principal canal de acceso a los equipos, ha perdido terreno en los últimos tiempos y, con un 46%, ya representa menos de la mitad. No obstante, es elegido por ofrecer promociones atractivas y ser una opción casi por defecto para muchos usuarios. En cambio, el canal retail (combinando cadenas y comercios independientes) fue utilizado por el 26% de los compradores. Su atractivo son los equipos liberados y una mayor diversidad de modelos.

Claro que una proporción no menor de los nuevos equipos proviene del mercado informal. El fenómeno de los viajes de compras (a Chile, Miami u otros destinos) se ve reflejado también en materia de celulares, con un 16% que adquirió su actual equipo en el exterior, donde encontró mejores precios y mayor variedad. Se trata de un fenómeno creciente, con compras en el exterior que pasaron del 10 al 16% en dos años.

A esto hay que sumar una cantidad indefinida (aunque no menor) de equipos ingresados ilegalmente del exterior y que son vendidos a través de Internet (principalmente, Mercado Libre). El canal exclusivamente online (o sea, sin considerar los sitios de los operadores y de las cadenas de retail) fue utilizado por el 13% de quienes renovaron en el último año.

Tanta renovación genera un número no menor de equipos aún funcionales descartados por lo que no sorprende que un 10% de quienes cambiaron de terminal lo hayan hecho por un equipo usado, recibido como regalo o simplemente comprado de segunda mano.

Quienes en mayor medida renovaron su equipo en el último año fueron los millennials (53%), que combinan la actitud por estar actualizados con capacidad económica por estar transitando la vida adulta. Inversamente, fueron los seniors (mayores de 54 años) quienes menos actualizaron (35%).

Por qué consumimos OTT

De la mano de una mayor oferta de proveedores y contenidos, el consumo de servicios OTT crece continuamente, habiendo pasado de una penetración del 51% al 66% de los hogares conectados a Internet en sólo un año. A pesar del crecimiento, las razones que llevan a los consumidores a elegir alguna de las tantas alternativas OTT variaron en su relevancia de un año a otro. Esto surge del informe “Internet y consumo audiovisual – 2017” realizado por Carrier y Asociados.

Sin dudas, las series son un gran atractivo de los OTT, no sólo por la variedad y calidad de éstas sino también por la posibilidad de ver temporadas completas al ritmo del consumidor y no del programador. Esta posibilidad de ver más de un capítulo durante una sesión de TV fue un gran impulsor en el consumo de series, tratándose de una característica que subió 5 puntos en las menciones.

No obstante, el mayor avance de un año al otro se dio en otros motivos. Por un lado la posibilidad de ver en múltiples pantallas. PC, TV (Smart o conectad), tablet y celular permiten acceder al contenido en prácticamente cualquier situación y lugar. Esta característica, típica del contenido accedido vía Internet, subió 13 puntos en el último año.

De manera similar creció el factor económico (“es barato”), que pasó del 42 al 54% de las menciones. Esto sin contar con que algunos OTT están incluidos sin cargo adicional en otros servicios pagos, como Flow de Cablevisión o Direct TV Now en servicios de TV paga, Arnet Play, On Video y Claro Video en servicios de telecomunicaciones o las extensiones HBO Go o Fox Play de los canales premium de la TV paga.

No obstante, donde se registró una baja es en la selección de contenidos, mención que retrocedió 8 puntos. Algo que tiene que ver más con la calidad que con la cantidad per se.

Finalmente, no hay que descartar la mención al hecho de no tener un servicio de TV paga, que duplicó sus menciones, aunque partiendo de una base baja. En los hogares donde todos sus integrantes son jóvenes, este motivo es mencionado por el 18%, frente a una media de 8%. Un indicador a tener en cuenta en los cambios de hábitos.

Creced y multiplicaos

Durante sus primeros años, Internet era sinónimo de PC. Con el tiempo, la conectividad llegó a múltiples dispositivos, como el celular, las tablets, el televisor, la consola de videojuegos y tantos otros. Esta multiplicación de dispositivos conectables, tanto por categoría como por unidades, hizo que el promedio de éstos por hogar con acceso a Internet en Argentina pasara de 5,8 a 6,3 en un año. Esto surge del informe “Tecnología residencial 2017” realizado por Carrier y Asociados.

El promedio de dispositivos conectados en el hogar subió para todos los segmentos etarios, con excepción de los hogares adultos (todos sus integrantes tienen 34 años o más), donde se mantuvo estable. Lógicamente, el promedio de dispositivos conectados en el hogar sube con el nivel socioeconómico, en la medida en que hay mayor capacidad adquisitiva.

En cuanto a los dispositivos, el smartphone es el más habitual, habiendo desplazado de ese lugar a la PC. Esto se debe a que, además de su ubicuidad, el celular ya no es sólo un dispositivo de comunicaciones y acceso a Internet, sino también de entretenimiento, utilizado crecientemente para el consumo audiovisual. El smartphone creció no sólo en penetración en los hogares sino también en presencia, pasando de un promedio de 2 equipos por hogar el año pasado a 2,3 en el presente. Los pocos hogares con usuarios de Internet sin smartphone fueron de adultos (4%) y de niveles socioeconómicos bajos (3%).

Si bien el celular ha eclipsado a la PC, ésta todavía sigue siendo relevante. Aunque sin la ubicuidad de aquél, se ha transformado en un dispositivo de uso personal más que hogareño, como lo indica la multiplicación de la misma al interior del hogar. En el caso de las PC se da una relación pareja en la penetración en hogares de notebooks y equipos de escritorio. De hecho, un 60% de los hogares conectados cuenta con ambos formatos de equipos. Un 79% tiene al menos una notebook y un 77% una PC. En promedio, cada hogar conectado cuenta con 2,1 PC.

Por su parte, el televisor crece como dispositivo conectado de la mano de los OTT (principalmente Netflix) lo que impulsa a los Smart TV (que pasaron del 46 al 58% de los hogares conectados), pero también a la adopción de otros dispositivos que se conectan al mismo, como los reproductores multimedia (caso Chromecast, Apple TV, etc.) y las consolas, que ya no son exclusivamente de videojuegos sino de entretenimiento en general. Las tablets, de la mano de un bajo costo relativo, siguen ganando espacio, especialmente en los hogares con menores, estando presentes en el 50% de los hogares. La tendencia a tener 2 o más de éstas es claramente más alta en los hogares con menores, casi duplicando la cantidad promedio de los otros segmentos.

La multiplicación de dispositivos sumada al creciente consumo de video online (desde PC, Smart TV, TV conectadas, smartphones, tablets) tiene como consecuencia que se esté generando una gran expansión en la demanda de tráfico de datos, especialmente sobre las redes fijas que conectan a los hogares. Este consumo explica la tendencia al fin de la tarifa plana para reemplazarla por abonos con límite de tráfico.

El gran olvidado

Durante las Jornadas de ATVC, que reunieron a la industria de la TV paga, hubo muchas charlas interesantes. Y como suele suceder ante la multiplicidad de paneles y oradores, a veces algunas cosas se escapan. Un dato interesante lo dio un ejecutivo de HBO para Latinoamérica, quien expresó que Argentina es uno de los principales mercados para HBO. Y fue más allá al decir que “con un 80% de penetración de TV paga, parecería que queda poco lugar para crecer, pero falta un desarrollo en cuanto a la digitalización. De los 9 millones de hogares que hay con TV paga en el país, es raro que sólo 4 millones estén digitalizados”.

El dato de que algo menos de la mitad de los abonados a TV paga tengan acceso a un servicio digital puede ser visto como un tema de costos del servicio. Pero ciertamente no es la única razón. Más importante aún es que en muchos casos, especialmente en las localidades más pequeñas, los operadores locales no han invertido lo suficiente en la red como para ofrecer esta funcionalidad. Esto puede deberse tanto a que los dueños de estas operaciones no sienten presión competitiva y por lo tanto no se ven motivados a invertir, aunque también es importante considerar que muchas veces son operaciones de escalas chicas, que no soportan los costos de modernizar las redes.

Es importante tener esto presente en momentos en que la regulación alrededor de la competencia en TV paga parece tener un límite simbólico (y arbitrario) en las localidades de menos de 80.000 habitantes. La decisión está destinada a proteger a las empresas que allí brindan servicio, no así a su población, que se ve forzada a consumir lo poco que le ofrecen.

Es claro que la regulación (léase, la política), las empresas del sector y hasta muchos medios de comunicación se preocupan más por el devenir de las empresas que por lo que suceda con los usuarios/consumidores. Pero esta atención al impacto en las empresas implica también condenar a las poblaciones atendidas por ellos, que no tienen a veces acceso a los mejores servicios de TV: digital, HD, VOD en el caso de TV. En consecuencia, tampoco tienen acceso a determinados contenidos.

La falta de digitalización también impacta en el acceso a Internet de banda ancha. Este servicio no puede ser provisto por las redes de cable no digitalizadas, por lo que muchas veces los pequeños operadores recurren a la tecnología inalámbrica terrestre, generalmente de baja capacidad e inestables.

La limitación económica de una escala pequeña no es algo que puedan resolver grandes operadores de TV por cable o las mismas telcos a través de las redes terrestres. Pero sí por el satélite, que puede cubrir grandes extensiones a un costo relativamente fijo (el variable tiene que ver con el equipamiento del cliente y la capilaridad comercial y técnica). Y es una opción que permitiría mejorar rápidamente la competencia a través de operadores de telecomunicaciones y de los propios operadores de TV paga (como acaba de implementarlo Uruguay). Esto no implica que desaparezcan los pequeños operadores, quienes podrían agruparse para ofrecer este servicio o simplemente revenderlo, pero manteniendo su principal diferencial que es la proximidad con el cliente. Además, conviene recordar que las nuevas tecnologías satelitales, además de TV, pueden dar acceso de banda ancha con velocidades consideradas de Ultra Banda Ancha.

Sin embargo, la tecnología satelital parece ser una mala palabra en Argentina. Quizás porque durante años sólo una empresa estuvo autorizada a dar este servicio en forma masiva. Pero sería bueno dejar de demonizar una tecnología y comenzar a pensar en el usuario y su derecho a acceder a mejores contenidos y servicios. Es hora de poner al usuario en el centro del debate.