'Internet'

Camino poceado

De la mano de Internet, que logró escindir el contenido (sea voz, audio, video) de su red de distribución, hace rato que se viene hablando de la “nueva TV”. Sin embargo, hasta hace poco, más que TV se trataba de video por Internet, primero con YouTube y luego con Netflix y otros servicios de video bajo demanda englobados bajo la categoría SVOD (subscription video on demand). Pero cada vez más es posible acceder a grillas completas de TV a través de Internet, sea en celulares, computadoras, tablets, Smart TV o reproductores conectados a televisores.

El primer caso en Argentina fue el de Flow, hace casi ya dos años, al que luego fueron sumándose otros operadores de TV paga como Telecentro, DirecTV y más. Por ahora se trata de servicios multipantalla, que pueden verse en distintos dispositivos pero que están atados a una suscripción al servicio de TV paga tradicional.

El caso de Flow no estuvo exento de polémicas a partir del momento en que lanzó promociones junto con Personal (ambas marcas de la misma empresa, Telecom) que permitieron visualizar los contenidos desde el celular pero sin descontar de los datos contratados. Las mismas correspondieron a eventos puntuales, como el Mundial de fútbol, los encuentros entre River y Boca por la final de la Copa Libertadores, o los partidos del Mundial de Clubes. Las críticas provienen de lo que se interpreta como una violación a la neutralidad de la red, contemplada en la ley Argentina Digital pero nunca convenientemente reglamentada. Críticas que se hacen extensivas al Enacom, que es quien debería definir si este tipo de promociones están o no permitidas, pero sobre las cuales no se ha expresado. Una oferta de estas características sólo podría ser igualada por quienes disponen de servicios móviles, actualmente Movistar y Claro. Aunque la oferta de TV de ambos es tan limitada por el momento que la combinación de clientes de TV y móvil es mucho menos habitual. De todos modos, el debate sobre la neutralidad seguiría en pie: se les da un tratamiento diferencial a los contenidos propios por sobre los de terceros. Sería deseable que el Enacom resuelva al respecto y ponga un punto final a las discusiones.

Debates al margen, algunas noticias relativas a los pasos que está siguiendo DirecTV (DTV) permiten presagiar nuevos hitos en materia de “nueva TV”. Por un lado, el CEO de AT&T (dueña de DTV) expresó que lanzaron el que quedará en la historia por ser el último de sus satélites, y que pasarán a invertir agresivamente en un modelo OTT que hasta incluiría set top box para usar tanto sobre redes propias de fibra como ajenas. DTV entendió que su negocio no es la tecnología de distribución (el satélite) sino la distribución de contenidos. Ya vienen dando sus primeros pasos con DirecTV Go, la versión de la grilla de DirecTV que no necesita de un abono al sistema de TV satelital (no confundir con DirecTV Play, que es la plataforma multipantalla para sus abonados de TV). Recientemente lanzada en Colombia y Chile. Extraoficialmente se dice se lanzará en Argentina, quizás tan pronto como el primer trimestre del 2019.

Claro que el tema de las grillas de TV en formato OTT stand alone no es algo tan sencillo de lograr, no por aspectos técnicos (ya superados), sino legales. Actualmente, los derechos están disponibles para los operadores de TV paga para el formato multipantalla asociado a un abono de TV, pero la oferta de contenidos se reduce para el formato stand alone, como es el caso de DTV Go. Probablemente sea parte de la natural resiliencia de un factor que sería muy disruptivo para la actual industria de la TV paga. Pero la historia demuestra que los cambios terminan imponiéndose. Llegará el momento en que con o sin hardware específico mediante (set top box o app) empezará una nueva batalla. Y con ella, una nueva era.

Banda angosta

En momentos en que las exigencias de ancho de banda de las conexiones a Internet crecen de la mano de un importante aumento del consumo de video así como del número de dispositivos conectados, el 61% de la oferta de productos de acceso a Internet se encuentra por debajo de los 12 Mbps. Esto surge del informe “Oferta de Internet fija en Argentina” realizado por Carrier y Asociados. Las ofertas que más se repiten son las de 6 Mbps (13%), 3 Mbps (12%) y 10 Mbps (10%), lo que marca la baja capacidad de los productos ofrecidos.

Visto por tecnología, la que tiene mayor oferta de productos es la inalámbrica, que es también la que ofrece menor capacidad, en un 82% de los casos por debajo de los 12 Mbps. En el caso del ADSL, este valor es algo más bajo, del 68%. En el otro extremo, la puja por la mayor velocidad se da entre la tecnología de cablemódem y la fibra óptica. El cable tiene un 65% de los productos ofertados con velocidades de 20 Mbps o más, muy similar al 63% de los de fibra óptica. Resulta interesante observar que la fibra óptica no necesariamente es sinónimo de velocidad. Un 37% de los productos ofrecidos responden a velocidades por debajo de los 20 Mbps, valor que llega al 50% en localidades chicas.

Considerando TODAS las ofertas, el ancho de banda promedio prometido es de 31 Mbps. Se trata de valor muy influido por los productos de cablemódem y fibra óptica de capacidad superior a los 100 Mbps. [Aclaración: es el promedio de ancho de banda de los productos ofrecidos y NO el promedio de ancho de banda contratado]. El mayor promedio se obtiene en la ciudad de Buenos Aires, con 139 Mbps, donde es fuerte la oferta de cablemódem y de fibra óptica, ambas de alta capacidad. El otro extremo es Cuyo, donde el promedio es de 8 Mbps y la oferta es mayormente inalámbrica, ADSL y cablemódem, pero este último de muy baja capacidad, reflejando la falta de actualización de sus principales redes de TV por cable.

Mbps regresivo

Las tecnologías de acceso a Internet más avanzadas no sólo son mejores técnicamente, sino que también son más baratas para el consumidor. En Argentina, mientras el precio promedio por Mbps de la fibra óptica es de $ 61, este valor prácticamente se cuadruplica en el caso de un acceso inalámbrico, que resulta ser de $ 236. Esto surge del informe “Oferta de Internet fija en Argentina” realizado por Carrier y Asociados.

El precio por Mbps de la fibra óptica muestra una gran dispersión, ya que parte de un piso de $10 en el AMBA pero llega a valores por encima de los $ 200 en distintas localidades del Interior. En esto juega que un 37% de los productos de fibra ofrecen velocidades por debajo de los 20 Mbps, algo que se da con frecuencia en el Interior, impactando entonces en el precio promedio de los accesos con esta tecnología, tal como lo mencionado en “Acceso dispar”.

Por otra parte, la brecha del precio por Mbps entre las localidades chicas y las grandes asciende al 63% en detrimento de las primeras. Esto se debe a que en la medida en que más chicas son las localidades, mayor es la tendencia a tener accesos inalámbricos, de menores prestaciones pero de precio proporcionalmente más alto. Así, en las localidades más chicas el precio promedio del acceso resultó el más alto, de $ 1.220, mientras que en las más grandes, con productos de mayor calidad y capacidad, fue el más bajo, de $ 944. La media general resultó de $ 1.085.

Estos valores indican que además de lograr que 2 M más de hogares estén conectados para el 2020 (meta ambiciosa que busca alinear al país con los miembros del G20), también será importante lograr que la distribución en el país sea más homogénea, tanto en términos de calidad y capacidad como precio. Una tarea sin dudas nada sencilla.

Acceso dispar

La oferta de acceso a Internet fijo en Argentina muestra una marcada disparidad, con productos de fibra óptica de 300 Mbps o más conviviendo con conexiones inalámbricas de 1 Mbps que se caracterizan por ser más caras y, lógicamente, de menor calidad. Esto surge del informe “Oferta de Internet fija en Argentina” realizado por Carrier y Asociados

A pesar de que en términos de usuarios las tecnologías dominantes son la de cablemódem (cableras) y ADSL (telefónicas), desde la perspectiva de los productos de acceso ofrecidos, el 61% no llega a los 12 Mbps de velocidad. En esto influye que un 39% de los ISP utiliza tecnología inalámbrica, de menor capacidad que los productos cableados. El 62% de los productos inalámbricos ofrecidos son de velocidades que se ubican por debajo de los 6 Mbps, poco para las necesidades actuales.

La oferta de productos inalámbricos crece mientras más pequeña es la localidad, siendo lo más habitual en las localidades chicas (hasta 100 mil habitantes). Por su parte, el cablemódem tiene mayor oferta en las localidades medianas (entre 100 y 500 mil habitantes), al tiempo que lo propio sucede con el ADSL en las grandes (más de 500 mil habitantes).

Resulta destacable que la oferta de productos de acceso vía fibra óptica presenta una relación pareja, independientemente del tamaño de la localidad. Esto indica que la misma está siendo desplegada por ISP de todo tamaño. No obstante, y contrariamente a lo que podría pensarse a priori, la fibra óptica no necesariamente es sinónimo de gran capacidad, ya que un 37% de los productos de fibra ofrecen velocidades por debajo de los 20 Mbps. En esto influye también el costo de la conectividad mayorista, que en los casos de las localidades más pequeñas, donde hay menor competencia de oferta mayorista resultando en precios son más altos que en los grandes centros urbanos, hace económicamente inviable ofrecer grandes anchos de banda.

Más allá del impacto positivo de la red de Arsat para bajar los costos mayoristas en localidades poco atendidas, con la competencia concentrándose en grandes centros urbanos por los próximos años, la situación difícilmente cambie sustancialmente en el mediano plazo.

Video everywhere

Hubo un tiempo en que el consumo de video a través de Internet era monopolio de la PC. Su conectividad era la característica clave y el fenómeno ayudó en la migración de monitores de tubo a pantallas planas con formato 16:9. Pero luego fueron popularizándose dispositivos alternativos conectables que comenzaron a eclipsar a la PC y su rol central en el consumo de video. Tal es así que hoy, de la mano de aplicaciones específicas para televisores, el escenario se ve dominado por las Smart TV. Esto surge del informe “Internet y Consumo Audiovisual – 2018” realizado por Carrier y Asociados.

Considerando las cuatro principales plataformas de video OTT (Netflix, Fox Play, HBO Go y Flow), en todas la mayoría de sus usuarios las utilizan desde su Smart TV. En esta situación mucho colaboraron las ventas de estos dispositivos en los últimos años que le dieron una alta popularidad, estando presentes en el 72% de los hogares conectados. Sin embargo, existen ciertas diferencias entre cada una de las plataformas a la hora de analizar las pantallas por las cuales son consumidas.

Mientras Netflix tiene un uso que decrece escalonadamente entre los distintos dispositivos conectables, Fox Play y HBO Go se presentan como plataformas mayormente utilizadas en la TV. Por su parte, Flow es el que muestra una distribución más pareja entre los distintos dispositivos con el detalle de que su uso desde los smartphones es el segundo, muy cerca de los Smart TV. Evidentemente, el concepto de TV Everywhere, con contenidos en vivo (como partidos de fútbol) ayuda en este consumo móvil. Algo que se percibe también (aunque se manifiesta en otra variable) en el caso de Fox Play con sus señales Fox Sports, donde los hombres son mucho más propensos a utilizarlo desde el celular.

El uso del smartphone para consumo OTT de video tiene el doble de penetración entre los centennials (menores de 25 años) que en el resto de los segmentos etarios, evidenciando el rol central de este dispositivo en las generaciones más jóvenes. Por su parte, los baby boomers (mayores de 55 años) se inclinan claramente por la PC y el Smart TV. Una muestra más de por qué los proveedores y distribuidores de contenidos en video deben darle al formato móvil la misma prioridad que al fijo.

Amortizando el abono

Netflix no sólo es el servicio de video OTT más popular por lejos en Argentina, sino que también tiene una frecuencia de uso muy superior a la de otras propuestas. De hecho, casi 3 de cada 4 usuarios de Internet que consumen Netflix lo hicieron en la última semana. Esto surge del informe “Internet y Consumo Audiovisual – 2018” realizado por Carrier y Asociados.

Considerando la última semana, el uso de Netflix es de alrededor del doble de sus alternativas OTT más cercanas como Flow (41%), HBO Go (38%) o Fox Play (30%).

El segundo lugar para el consumo semanal resultó para Flow, el TVE (TV Everywhere) de Cablevisión, por encima de marcas más establecidas que HBO o Fox. Quizás ayuda en este hábito que se está instalando la variedad de contenidos que ofrece, incluyendo series, películas, eventos deportivos, programas de actualidad, etc.

Más allá de la plataforma utilizada, el hábito de ver series a través de los servicios OTT ayuda en esta relación frecuente. Las series son consumidas por el 51% de los que utilizan OTT de video, contra un 47% que consume películas, mientras que en el caso de la TV lineal (paga o gratuita), la gente que consume películas duplica a la que ve series. Sin dudas, las series encuentran en el modelo OTT que permite el consumo a demanda, su ámbito natural.

La movilidad del e-commerce

El comercio electrónico forma parte de las actividades habituales de los usuarios de Internet en Argentina, con un 70% que alguna vez compró online y un 54% que lo hizo en el último mes. Lo que está cambiando es el mix de dispositivos utilizado para hacer esas compras.

La PC sigue reinando, con un 90% de los usuarios que la utilizan para sus compras. La ventaja de la PC es que generalmente se la utiliza en situaciones más relajadas (todavía mucha gente siente ansiedad al realizar una operación electrónica) y tiene el plus de una pantalla de mayor tamaño que permite ver mejor qué se va a comprar así como toda la información disponible.

No obstante, y de la mano de la masificación de los smartphones (que ya orillan los 30 millones de unidades en uso en Argentina), son cada vez más quienes compran desde el celular. De hecho un 53% de los usuarios argentinos de Internet hizo una compra desde el celular en los últimos 30 días, casi el doble de lo hallado un año atrás.

Si se analizan los datos desde una perspectiva generacional, resulta notable como crece el uso del celular para las compras electrónicas en la medida en que más joven es el usuario. Así, 3 de cada 4 centennials (menores de 25 años) que hace compras electrónicas realizó algunas desde el celular, frente a tan solo el 17% de los baby boomers (de 55 años o más).

Por otra parte, la PC como dispositivo para compras electrónicas tiene una tasa de uso similar en todos los segmentos etarios, con excepción de los centennials, quienes las usan en menor medida que el resto, algo que ocurre no sólo para las compras. Un indicador más de que el mundo que viene será cada vez más móvil.

La evolución de los pagos

No hay dudas de que las compras online son cada vez más habituales en Argentina y con ellas la multiplicación de los medios de pago. No obstante, de la evolución en la utilización de cada uno de éstos, se puede observar los reacomodamientos que se fueron produciendo.

Claramente, el uso directo de la tarjeta de crédito es la forma más popular de pago, aunque parece haberse estancado en un uso de aproximadamente 2 de cada 3 usuarios de Internet en Argentina. En esto puede haber influido la rápida adopción del pago con tarjeta de débito, que arrancó en 2017 y que hoy es utilizada por el 30% de los compradores online. Una forma de pago que acercó al comercio electrónico también a quienes no disponen de una tarjeta de crédito.

Justamente, el crecimiento de las tarjetas de débito influyó para un descenso constante del uso de puntos de pago en efectivo como Rapipago o Pago Fácil.

Por su parte, los pagos bancarios, vía transferencia electrónica o depósito, se mantuvieron estables. Quizás porque son la forma de cobrar para quienes no venden regularmente o no disponen de cuentas en plataformas como Mercado Pago o Todo Pago que les permitirían aceptar tarjetas de débito o crédito.

Nublado

Lejos quedaron los tiempos en que teníamos toda nuestra información en un único equipo. Hoy, con la multiplicación de dispositivos por persona y las facilidades para conectarse con banda ancha tanto en forma fija como móvil, la forma de utilizarla a cambiado. Tal es así que un 71% de los usuarios de Internet en Argentina almacena información en la nube. Esto surge del informe “Tecnología en el hogar – 2018” realizado por Carrier y Asociados.

El uso de la nube se da más entre millennials y tiende a la baja en la medida en que lo hace el nivel socioeconómico. El desconocimiento de este servicio se manifiesta en mayor medida en los extremos etarios.

En cuanto a la nube utilizada, la relevancia de Google (tanto por sus servicios vía web como por el mayoritario uso de Android) se manifiesta con Drive como el servicio más popular, ocupando el primer lugar con el 81%. En distante segundo lugar está OneDrive, de Microsoft, que hoy es parte integral de Windows 10, con un 44%. Luego viene el pionero, Dropbox (32%) y más lejos, iCloud, de Apple (13%), impulsado por el uso del iPhone, iPad y Mac.

El uso de Google Drive crece en la medida en que desciende la edad. Desde una perspectiva socioeconómica, Drive desciende con el NSE, a la inversa de lo que sucede con iCloud y Dropbox, mientras que OneDrive tiene un uso parejo.

Queda claro que no sólo el dólar anda por las nubes. También nuestros datos.

La mutación de la TV

Con las postergaciones para dar DTH (que ya a esta altura está dejando de ser cada vez más una alternativa viable) y considerando el consumo creciente en Argentina de servicios de video OTT (técnicamente SVOD o Subscription Video On Demand), el panorama del negocio de la TV está por modificarse.

Ante los tiempos que demanda el despliegue de sus redes de fibra óptica que necesitan para ofrecer servicios convergentes, tanto Movistar como Claro evalúan salir al mercado no sólo con productos del tipo IPTV sobre la fibra sino también lanzar un producto OTT que podrán ofrecer a sus otros clientes (principalmente los móviles y los de ADSL en el caso de Movistar y los móviles en el de Claro). De esta forma, podrán competirles a los proveedores de TV paga (cableras como Cablevisión-Telecom, Telecentro, Supercanal y otros), montados sobre sus redes de mayor capacidad.

Se presenta así un panorama interesante. Por un lado, el consumo de servicios de video OTT ya es algo bastante habitual. De hecho, 3 de cada 4 usuarios de Internet en el país consume alguno, frente a sólo un 11% que lo hacía 5 años atrás. Si bien estas cifras no necesariamente hablan de abonados, sí es relevante por tratarse de un hábito ya instalado.

Adicionalmente, un servicio de TV OTT le permitiría, tanto a Movistar como a Claro, tener un producto que se potenciaría por su importante base de usuarios de celulares, muchos de los cuales consumen en sus hogares productos de banda ancha y/o TV de otros proveedores. Una ventaja que los cableros no tienen a pesar de tener varios productos OTT (Flow, Telecentro Play, etc.) ya que son menores sus perspectivas de ser atractivos si son utilizados sobre redes ADSL o inalámbricas de menor capacidad que las de HFC de los cableros. En otras palabras, las telcos móviles tienen más chances de avanzar sobre las redes de sus competidores que a la inversa.

En cuanto a los productos OTT que podrían lanzarse, no necesariamente hay que pensar en ellos como TV tradicional. No debería descartarse que en vez del clásico modelo con una oferta muy amplia y variada de contenidos (como ofrece la TV paga tradicional, más allá de los paquetes premium) se opte por uno con ofertas de canales más segmentadas, con paquetes de deportes, cine, series, actualidad, etc. Un tipo de oferta más acorde a los tiempos de hipersegmentación actuales. Una variante del “pago por uso”.

De confirmarse, se trata de la llegada definitiva a la TV del modelo que tanto éxito le dio a Internet: la separación de la red de los contenidos. Un modelo que no sólo habilita la competencia en contenidos más allá de los confines de la red propia, sino que también permite una adopción más rápida y menos costosa, al no haber procesos de despliegue de nuevas redes ni costos de instalación. Algo que podría verse con fuerza en el 2019.