'Internet'

Internet argentina en números


Con aproximadamente 29 millones de usuarios (tanto fijos como móviles), el uso de Internet en Argentina alcanza al 66% de la población, o dos tercios de la misma.

En cuanto a las conexiones fijas residenciales, presentes en unos 6,2 millones de hogares, logran una penetración del 45% en las viviendas particulares. El valor más alto se encuentra en Tierra del Fuego, donde llega a un notable 95%. El más bajo, en Santiago del Estero, de apenas un 20%.

El 53% de las conexiones son con tecnología ADSL, superando al 42% con cablemódem. Sin embargo, el ADSL creció apenas un 1% en el último año, mientras que el cablemódem lo hizo un 10%. Se trata de un claro indicador que las redes telefónicas necesitan una actualización urgente, independientemente de que comiencen a dar servicios de TV a partir de enero próximo o no. También creció mucho la fibra óptica, aunque desde valores tan bajos que aun así apenas alcanza al 2% de participación en el total de las conexiones.

Con un 76% de las conexiones fijas por debajo de velocidades (nominales) de 6 Mb, todavía resta mucho que hacer para mejorar la capacidad de la red.

A pesar de haber sido desde su nacimiento un mercado en competencia, el negocio del acceso fijo se concentra en tres grandes ISP: Cablevisión, Speedy y Arnet. Este trío representa el 80% del mercado.

En el caso del acceso móvil, con 26,5 millones de smartphones en uso, la penetración del Internet móvil es del 61% de la población. De éstos, un 58% utilizan tecnología 4G.

Adicionalmente, la cantidad de usuarios de smartphones indica que son más quienes se conectan desde el celular que desde una computadora en su hogar, unos 25 millones. De allí surge entonces no sólo la relevancia del acceso móvil como factor de reducción de brecha digital sino además la importancia de que los servicios y contenidos digitales se encuentren accesibles también para plataformas móviles.

Ganas de llorar

El ciberataque de la semana pasada, basado en el malware Wannacry y utilizando la modalidad de ransomware, demuestra que estas cosas no pasan por un único error o punto débil, sino por una suma de circunstancias que se conjugan para dar lugar a un resultado penoso. Una historia que involucra a la NSA, Microsoft, varias empresas de todo tamaño y usuarios que, a pesar de todo el hardware y software de seguridad, siguen evidenciando que el factor humano juega siempre un rol clave en la materia.

La NSA (National Security Agency) fue quien aparentemente desarrolló la herramienta que utilizaba una vulnerabilidad en distintas versiones de Windows. Conocida como Eternal Blue, esta herramienta fue filtrada por un grupo de hackers a mediados de abril pasado, siendo utilizada como parte del ataque. Es natural que un organismo como la NSA desarrolle tanto herramientas para defender sistemas como para atacarlos y dejarlos fuera de servicio. Pero es preocupante que la Agencia Nacional de Seguridad tenga este tipo de filtraciones.

Microsoft tiene también su cuota de responsabilidad. No tanto por la vulnerabilidad per se (siempre las hay) sino por su política de actualizaciones de sus distintos sistemas operativos. Muchos de los equipos afectados corrían todavía Windows XP, un sistema operativo que Microsoft dejó de soportar gratuitamente. Sí mantienen actualizaciones para aquellas organizaciones que deciden no migrar hacia plataformas más modernas. Pero sus costos serían un disuasor, según este interesante artículo publicado por el Financial Times. Resultado: muchas organizaciones mantienen equipos con sistemas operativos viejos, pero sin actualizar. Obviamente, las empresas que siguen haciendo funcionar sus sistemas en forma conectada, pero sin actualizar se exponen a grandes riesgos, como quedó demostrado en la semana que pasó.

Finalmente, de poco sirven los sistemas más actualizados y el hardware y software de seguridad si el factor humano no acompaña. Nada se podrá hacer si, por ejemplo, la gente sigue clickeando adjuntos de dudosa proveniencia. Pero también hay que ser realistas y saber que esto seguirá ocurriendo, ya sea porque los usuarios no están suficientemente capacitados o porque cualquiera puede en algún momento bajar la guardia y entonces ya es tarde.

Más allá de su repercusión mediática, este ciberataque es uno más de entre tantos que vendrán en el futuro. Queda por saber qué actitud tomarán las autoridades monetarias de los distintos países en relación a los bitcoins. En momentos en que éstas luchan para que cada vez menos existan formas de pago no trackeables, que los bitcoins hayan logrado tanta prensa por ser el medio de pago elegido por los impulsores del ciberataque no les debe haber causado mucha gracia.

Cómo compran los millennials

Los millennials conforman una generación que empezó a hacer compras cuando ya existía el comercio electrónico, a diferencia de generaciones anteriores que tuvieron que hacer un proceso de aprendizaje de la compra offline a la online. Esta naturalidad en el abordaje se refleja en sus hábitos, según surge del informe “Los millennials y sus consumos tecnológicos – 2016” realizado por Carrier y Asociados.

El comercio electrónico es una actividad más habitual entre los mayores de este segmento, quienes por un tema de etapa vital están en sus primeros años de independencia tanto económica como habitacional. Así, consumen muchos productos que cubren necesidades cotidianas (artículos para el hogar, muebles, bazar, etc.). Adicionalmente, los productos que los millennials de todas las edades adquieren más habitualmente vía electrónica son: tickets (sobre todo para shows musicales), viajes y turismo (como pasajes y hospedajes que adquirieron online desde siempre), bastante indumentaria, así como electrónica y electrodomésticos.

Sin dudas para esta generación Mercado Libre es el sitio de referencia. Esto se debe no sólo a su historia y relevancia en la plaza local sino también a la amplia disponibilidad de productos, la financiación con tarjeta de crédito, los precios competitivos y la entrega a domicilio. Mercado Libre tiene una posición naturalmente dominante, lo que refuerza la idea de que distintas marcas tengan su tienda online dentro de esta plataforma.

En relación a los medios de pago utilizados para compras electrónicas, la tarjeta de crédito domina. No sólo hace que el proceso sea más cómodo e inmediato, sino que también suma la posibilidad de acceder a la financiación en cuotas. Esto, combinado con la popularidad de Mercado Libre, ubica a Mercado Pago como la plataforma de pagos preferida. Sus ventajas son un registro por única vez, lo que acelera las compras posteriores de productos de diversos rubros, así como la posibilidad de usarla también en otros sitios.

En cuanto a los dispositivos utilizados para el comercio electrónico, la PC sigue reinando. Su pantalla de mayor tamaño hace que sea más cómodo el proceso. A esto hay que sumar las múltiples pestañas posibles en el navegador que facilitan la comparación entre productos y vendedores (algo que también puede hacerse desde un móvil, pero que evidentemente no es tan habitual). Sin dudas, el celular es el futuro también para el comercio electrónico, pero en esta materia todavía le falta un poco.

Peligroso

Cuando se acaba de cumplir un año desde el inicio de operaciones de Uber en el país, la justicia de la ciudad de Buenos Aires (no la federal) tomó una decisión que, de llevarse adelante, sienta un peligroso precedente no ya para el caso de Uber en particular, sino para el acceso a Internet en general en Argentina.

El 10 de abril pasado, la Cámara de Apelaciones en lo Penal, Contravencional y de Faltas de la CABA (con jurisdicción en la ciudad y no en todo el país) ordenó el bloqueo del sitio web de Uber y de su aplicación móvil en todo el país. En otras palabras, la justicia contravencional de la ciudad tomó una decisión que tiene impacto no sólo en su área de influencia sino en todo el territorio de la República Argentina. Esto sólo puede ocurrir cuando las decisiones emanan de la justicia federal, no de la justicia de una ciudad. En este caso, la decisión de la justicia local tiene efectos sobre jurisdicciones ajenas.

Pero dejando de lado el caso específico de Uber, si la decisión de la Cámara de CABA se ejecutase (cosa que aún no sucedió, vale aclarar), se estaría sentando jurisprudencia peligrosa. El día de mañana otro juez con jurisdicción municipal o provincial podría tomar una decisión que impidiera el acceso a servicios o contenidos vía Internet a habitantes de otras jurisdicciones.

No se trata de defender a Uber, cuyo estilo desafiante le ha traído problemas en distintas ciudades del mundo en las que opera. Tampoco de atacar al gobierno de la ciudad de Buenos Aires, que no ha hecho mucho para adaptar su normativa a los nuevos modelos de negocios que emanan del uso de Internet. Se trata de alertar sobre un disparate que hasta un alumno de 1° año de Derecho podría identificar. Resta ahora esperar cuál será la respuesta del ENACOM, quien debería instruir a los ISP y operadores móviles a que bloqueen el sitio y la app. Esperemos que sus abogados se percaten de esta atrocidad jurídica y rechacen el pedido. No sea cosa que terminemos siendo protagonistas del poema “Cuando los nazis vinieron…” de Martin Niemöller (erróneamente atribuido a Bertolt Brecht).

Avance mexicano

Finalmente, marzo fue el mes en que se produjo la salida del Grupo Werthein de Telecom, tal como se venía especulando desde hace un tiempo en el mercado. Esto ocurrió a través de la compra por parte de Fintech (del mexicano David Martínez) de su participación accionaria en Sofora, propietaria de Nortel Inversora que a su vez ostenta el 54,74% de las acciones del Grupo Telecom. Este cambio accionario viene acompañado de una reorganización societaria consistente en la fusión de Telecom Argentina como sociedad absorbente y Norte Inversora, Sofora Telecomunicaciones y Telecom Personal, como sociedades absorbidas.

Este movimiento no puede dejar de ser visto desde la óptica de la tan comentada (pero aún no concretada) fusión entre Telecom y Cablevisión. Algunos ven esta compra de acciones como una forma de allanar el camino para el ingreso de Cablevisión. Otros, por el contrario, como una forma de fortalecer a Fintech en la negociación, exigiéndole a Cablevisión tratar exclusivamente con ellos y no, al menos en parte, con el Grupo Werthein. Ambas especulaciones tienen su lógica. Sin embargo, la reorganización y fusión de Telecom (fija) y Personal (móvil) en una misma sociedad va en contra de algunas versiones que especulaban con la posibilidad de que la fusión fuera entre Cablevisión y Personal. Sería la combinación ideal de red fija y red móvil para un operador convergente y no generaría cuestionamientos en términos de competencia. Sí lo haría la fusión entre dos grandes redes fijas (la de CV y la de Telecom), concentrando más del 50% del mercado de banda ancha y con una importante superposición geográfica de las redes fijas. Así, esta movida puede ser considerada como un obstáculo más en una fusión que, aunque no descartada todavía, parece cada vez más lejana en el tiempo, luego de que Cablevisión moviera cielo y tierra para quedarse con Nextel primero y el espectro para dar servicios móviles después. Como hasta ahora, habrá que seguir esperando el devenir de los acontecimientos.

Más allá de estas especulaciones, esta movida consolida la presencia mexicana en la industria de las telecomunicaciones locales, con David Martínez y Carlos Slim controlando los principales negocios del sector. Martínez no sólo maneja vía Telecom 19,5 M de líneas móviles, 3,9 M de líneas fijas y 1,7 M de abonados de Internet, con una facturación total de $ 53 mil millones. También participa en un 40% de Cablevisión, con 3,4 M de abonados de TV, 2,1 M de abonados de banda ancha y una facturación de $ 30,5 mil millones. Por su parte, Slim tiene 21,8 M de líneas móviles y una facturación de unos $ 36 mil millones. De esta forma, entre ambos magnates mexicanos controlan un 65% de las líneas móviles, aunque Martínez (con menos exposición que Slim) también es un jugador de peso en banda ancha, telefonía fija y TV paga. ¡Viva México!

El retorno del bucle

Esta semana, la Secretaría de TIC abrió la consulta respecto del proyecto de Reglamento General de Interconexión y Acceso. Se trata de un factor muy importante en la relación entre operadores y que incide también en las condiciones de competencia.

Dentro de los aspectos a considerar, el manejo del bucle de abonado (conocido también como la última milla) es un tema que no por ineludible deja de ser controversial. La regulación actual (ley Argentina Digital) exige a los prestadores de servicios TIC poner a disposición el bucle para el arrendamiento parcial o total por parte de otros operadores sin acceso a los clientes. Pero será muy difícil que pueda tener lugar exitosamente.

Por un lado, el decreto 1340 estableció que todas las redes NGN fijas de última milla desplegadas en adelante tendrán un período de 15 años durante los cuales no estarán obligadas a “desagregarse”, esto es, estar a disposición de terceros. Una concesión que hiciera el regulador como compensación por el impedimento de que las telcos ingresaran al negocio de la TV hasta enero de 2018 (y parcialmente). Esto significa que cualquier operador que despliegue redes de alta capacidad, no deberá compartirlas. Así las cosas, la desagregación se aplicaría sobre el ADSL tradicional, el cual da muestras de su envejecimiento, perdiendo participación de mercado frente a las redes de cable. Sin dudas, una oferta poco atractiva para un operador que quisiera comenzar a ofrecer servicios.

Por el otro lado, siendo que también son licenciatarios TIC, los operadores de TV por cable que ofrezcan servicios de conectividad de banda ancha deberían igualmente abrir sus redes. Por cuestiones de topología de red, esta desagregación es más compleja y debe hacerse por software, lo que implicará un costo adicional considerable que no todo cablero podrá afrontar. Es de esperar que haya una fuerte resistencia a su implementación.

Idealmente, la desagregación tendría más sentido si se diese para las redes más modernas, con una esperanza de vida útil netamente superior a las que tienen las redes “legacy” de cobre. La misma debería ser implementada considerando entornos de competencia para que sirva como un incentivo para ésta y no como un disuasor a la inversión. Pero tal como están dadas las cosas, este ideal será de difícil concreción en el corto y mediano plazo.

En definitiva, es un tema que forma parte de la tensión entre competencia e inversión. Un mercado con mucha competencia tiende a deprimir los márgenes, lo que a mediano plazo atenta contra la inversión. Lograr un delicado equilibrio entre ambos objetivos es la tarea del regulador.

El dilema del fútbol

Esta semana se confirmó la venta de los derechos de televisación del fútbol argentino al tándem Fox-Turner. Más allá de los detalles económicos del acuerdo, se vienen ahora tiempo de definiciones en relación a cómo se comercializará este producto, considerando tanto las posibilidades tecnológicas como la mutación de hábitos de consumo que se produjeron durante los años en que accedimos al fútbol “gratis”. Si bien por el momento el plan de negocios no está totalmente cerrado, durante la semana se especuló con dos temas: el costo adicional que tendría sobre el abono básico de la TV paga y su costo en un modelo OTT.

Por el lado del abono adicional, se especula con un paquete de unos $ 300 pesos mensuales (algo menos de US$ 20). En este caso, serían todos los partidos (y no segmentado por equipo), lo cual, si bien da un costo por partido muy bajo, tiene un valor relativo. Son muy pocos aquellos para quienes ver un partido del estilo Defensa y Justicia vs. Aldosivi tiene algún interés. Así, por más bajo que sea el precio, su valor es aún menor. Y si el valor es inferior al precio, la transacción se hace más difícil.

A esto se suma que el mercado argentino de TV paga, del orden de los 8,8 millones de abonados (una penetración de aproximadamente el 75% de los hogares) se encuentra prácticamente estancado. Tal es así que Cablevisión, el actor más fuerte de este mercado con una participación del 39%, vio el año pasado caer un 0,3% su cantidad de abonados. Esto a pesar de incluir en forma gratuita los partidos del campeonato local. Al salir del básico y pasar a ser un adicional, no sólo le resta valor a la propuesta estándar de los operadores de TV paga. También implica un costo adicional en momentos en que, influidos por el consumo vía Internet, los televidentes acuden cada vez más a propuestas alternativas. Así las cosas, habría que ver cuál podría ser la caída en las suscripciones a TV paga ahora que el fútbol no estará incluido en el abono y en qué medida se verá compensada por la venta del paquete adicional de fútbol. No habría que descartar entonces que el fútbol se incluya en el básico, o que su precio como adicional se encuentre “subsidiado”, más como un factor de retención que como una línea de ingresos adicional.

Por otra parte, hay muchas expectativas con la transmisión vía Internet en un modelo OTT à la Netflix. Esta sería sin dudas la elección de muchos millennials que hoy no tienen contratados servicios de TV paga y que basan sus consumos audiovisuales en Internet, con la misma Netflix, YouTube y otras ofertas. Pero, necesitados de los ingresos que les proveen socios tradicionales, en Fox-Turner especulan con un abono sólo vía Internet de $600 (casi US$ 40), o el doble del mismo servicio vía operadores de TV paga. Desde el punto de vista económico, este pricing no tiene lógica, ya que se pagaría más por un servicio OTT, para el cual el cliente debe proveer (y pagar) la red de acceso (el ISP), que por un canal en TV paga, que ya incluye el costo de la red en su abono básico. Además, con la flexibilidad que ofrece el consumo vía Internet, no tiene sentido insistir con un abono que incluya todos los partidos. Sea vía Internet o no, la asimetría entre valor y precio se mantiene.

Todavía no hay nada definido oficialmente, y aún queda tiempo antes del comienzo de las transmisiones con cargo que se iniciarán a partir de agosto próximo. Pero seguramente el modelo comercial con que se especula sufrirá modificaciones.

 

Jugando con fuego

Desde su asunción, 17 meses atrás, el actual gobierno ha dado muestras de querer avanzar con la dinamización del sector de las telecomunicaciones convergentes argentinas. Pero no siempre lo hizo de la mejor manera. Y en los últimos tiempos, quizás urgido por el estancamiento en que se encuentra el mercado, quiso acelerar el paso, tomando atajos y entrando en un terreno de desprolijidad potencialmente peligroso.

No hace falta ser muy sagaz para percibir que existen favoritismos a la hora de regular. Y si bien no faltará quien reclame por una mayor imparcialidad, también hay que ver a esto como parte de la dinámica propia política, que tiene intereses y también necesidades. Pero el apuro da malos consejos, y el gobierno se muestra muy apurado en resolver ciertos temas que no son de resolución inmediata, si es que se quiere hacer las cosas con prolijidad, especialmente cuando hay en juego activos que son del Estado.

La presión de Cablevisión-Nextel por ingresar en el negocio celular se tradujo en un apuro del regulador para que esto suceda. Pero esta urgencia lo llevó a evitar los caminos más seguros y abordar rutas secundarias, que pueden ser atajos no exentos de peligros.

Lo más razonable hubiera sido recuperar de una buena vez el espectro que originalmente fue reservado para un 4° operador y que Arlink tiene trabado desde 2014. O sea, más de 2 años. Ese espectro podría haber sido puesto en juego en condiciones más razonables que las originales (un beauty contest, por ejemplo) y probablemente no hubiera habido otro interesado que no fuera Cablevisión-Nextel. Ante la incapacidad de resolver este tema en la justicia, el gobierno optó por ceder a la presión y autorizar la reatribución de espectro a pedido del interesado. En este caso, lo prolijo hubiera sido recuperar ese espectro (que en definitiva es siempre propiedad del Estado), limpiarlo, ordenarlo y ponerlo sobre la mesa. En vez, se optó por reatribuirlo a pedido, en un esquema bastante sui generis que incluye devoluciones con cargo (cuando en realidad el propietario es el Estado), migraciones de servicios y dar conectividad en determinadas áreas del país sujetas a la disponibilidad de la red de fibra óptica de Arsat en cada una de ellas, dando lugar a una cobertura irregular, en zonas no contiguas y sin que se especifique el criterio de elección de las mismas.

Mientras estos temas se resuelven a gran velocidad, el gobierno no pudo poner todavía un punto final al conflicto alrededor de la banda de 700 MHz. La misma fue otorgada y cobrada 2 años atrás pero aún no está disponible en todos lados, especialmente en el AMBA, donde Telecentro sigue dando sus servicios de TV inalámbrica. Y en tanto esta sea la situación, los operadores móviles no quieren avanzar con el modelo de operador virtual, lo que tiene a varios operadores de telecomunicaciones medianos y chicos esperando. Todo trabado.

Esto sucede mientras se les postergó el derecho que las telcos tenían por ley (Argentina Digital) a dar servicios de TV recién en 2018 y parcialmente (sólo en AMBA, Córdoba y Rosario). Este tratamiento asimétrico en cuanto al entrante (según sea móviles o TV) es lo que tiene a las telcos de mal humor. Telefónica lo ha expresado claro y fuerte. Claro lo hace en la intimidad, aunque sin declaraciones oficiales y Telecom prefiere mantener el silencio.

Está claro que el tema de fondo, por el cual todos los actores se miran con recelo, es si se va a producir o no la tan anunciada fusión entre Cablevisión y Telecom. El apuro de Cablevisión en contar con espectro e infraestructura para servicios móviles puede ser visto como un plan alternativo si esta fusión finalmente no se da. Aunque se trate de una tarea no exenta de enormes desafíos. Pero también puede considerárselo como una forma de ir ganando “masa muscular” para, llegado el momento de una fusión, estar en mejores condiciones de negociarla.

Por lo pronto, este estado de situación hace que las telcos-celcos orienten sus inversiones a fortalecer sus redes móviles (incluyendo backbone y backhaul) y no tanto a mejorar las redes de banda ancha al hogar. En este sentido, el gobierno no parece poner el mismo énfasis en el desarrollo de infraestructuras fijas de gran capacidad que lleven la fibra óptica lo más cerca posible de los domicilios de los usuarios. Algo que es clave no sólo para las comunicaciones fijas, sino que también, y crecientemente, para las móviles. Ese es el verdadero desafío que tiene la actual gestión.

Con su asimetría en el trato, las autoridades juegan con fuego. Si para cuando lleguen las próximas elecciones presidenciales, el gobierno no puede mostrar avances significativos en materia de servicios y competencia real en materia de telecomunicaciones convergentes, agregará un ítem a la columna del debe de su balance de gestión. A este ritmo, es un escenario probable.

A dos velocidades

Esta semana se llevó a cabo el Mobile World Congress (MWC), el evento anual que convoca no sólo a la industria móvil sino también a todas aquellas afectadas por estas tecnologías. No hubo grandes novedades sino más bien avances en tecnologías ya conocidas: 5G, inteligencia artificial, big data, reconocimiento de voz, Internet de las cosas (IoT), robots, entre otras cosas.

A nivel de la infraestructura, se notan dos velocidades. Por un lado, la de los proveedores de tecnología (Huawei, Nokia, Ericsson), empujando fuertemente 5G por más que aún falten unos años para su estandarización. Por el otro, los operadores avanzan con más cautela. Es natural. No sólo tiene con LTE y su evolución un camino por recorrer (como opciones para IoT que ofrecen bajo consumo energético y adaptable a menores demandas de ancho de banda). También son conscientes de que una red 5G exigirá una mayor densidad de antenas, la cual deberá estar conectada a una infraestructura de cable de fibra óptica para dar respuesta a los mayores anchos de banda que esta tecnología permite (hasta 10 Gbps). Y la gran pregunta es cuál será el modelo de negocio que permita el recupero de la enorme inversión por delante. Hoy, están más preocupados por los frenos a la consolidación, el peso económico de las decisiones gubernamentales (costo de espectro, impuestos, tasas) y las necesidades de compartir infraestructura. Estos puntos fueron mencionados por el chairman de la GSMA (organización que agrupa a todos los operadores del mundo) en su keynote inaugural, donde también lanzó una bomba: prometió que en su gestión acabará con el roaming internacional. Anuncio que arrancó aplausos entre el público pero que no causó tanta gracia entre los operadores.

Por el lado de los terminales, se hace evidente que los tiempos de grandes innovaciones quedaron atrás. La mayoría de las mejoras se vieron por el lado de las cámaras, algo que está bien pero no le quita el sueño a la mayoría de los usuarios. Tal es así que la atención mediática se la llevó la nostalgia: Nokia presentando una versión actualizada de un terminal de la época donde el SMS era el rey y BlackBerry con un equipo que agrega su clásico teclado físico. Por otra parte, esta falta de innovación es la que permitió que marcas chinas desconocidas fuera de aquél país mostraran equipos que poco tienen que envidiar a los de las marcas que lideran el mercado pero que son más baratos, cerrando la brecha existente. Se vienen tiempos de alta competencia.

Los avances en IoT se mantienen a la orden del día, con la aparición de más objetos con conectividad directa a la red, lo que representa un paso adelante respecto de la primera generación, marcada por productos que se conectaban vía Wifi o Bluetooth a un router fijo o un smartphone. Algo que resulta más atractivo para los operadores, aunque deberán plantear tarifas no ya en términos de dispositivos conectados sino quizás de clientes u otro criterio. Dentro de este rubro, se vieron los primeros prototipos de objetos que se conectan con la tecnología NB-IoT (narrow band IoT o IoT de banda angosta), la cual permite conectar objetos situados en lugares poco accesibles o transitados, con sensores que no precisan transmitir información constantemente, sino que le basta con enviar un simple impulso cada hora, día o semana (como medidores de agua, luz, gas). Para ello, hace hincapié en el bajo consumo energético, lo que permite que las baterías duren literalmente años. Se trata de casos donde lo relevante no es la movilidad sino la conexión inalámbrica, lo cual abre un amplio espectro de nuevos dispositivos a conectar para los operadores.

Como ya sucedió en ediciones anteriores, abundaron los autos conectados, aunque también se vieron algunos de conducción autónoma. Básicamente, robots sobre ruedas. Todavía es experimental, pero, así como entusiasmará a aquellos que sufren tener que majear, también debería ser un dato que preocupe a gremios como camioneros o taxistas. No se quedarán sin trabajo en lo inmediato, pero se trata de profesiones condenadas a desaparecer en un futuro lejano, pero no tanto.

De los operadores existentes en Argentina, sólo Telefónica estuvo presente con varios anuncios. Quizás el más destacable fue el que la empresa denomina la 4ª plataforma, siendo la 1ª la infraestructura física de red, la 2ª los sistemas de IT y la 3ª los productos y servicios que ofrece a sus clientes. Bajo el nombre Aura, esta plataforma no es otra cosa que la armonización de los datos de sus clientes (productos contratados, contenidos consumidos, lugares donde han estado, sitios que han visitado, etc.) para convertirlos en información relevante y operable por el usuario. Ésta podrá interactuar con la empresa vía una aplicación de reconocimiento de voz al estilo Siri, (habilitar o cancelar equipos de una red wifi, recibir recomendaciones de películas, hacer gestiones administrativas) al tiempo que podrá elegir qué hacer con sus datos (por ejemplo, compartirlos o no, borrarlos en caso de abandonar la compañía, etc.). Algo simple de decir, pero complejo de lograr, que permitirá grandes avances en la relación del cliente con la empresa y sus diferentes productos. Aura estaría llegando a Argentina durante el 2017.

D’Artagnan, cada vez más cerca

Que la industria móvil tuviera sus ojos puestos en Barcelona no fue impedimento para que se hablara, y mucho, del ingreso de Cablevisión a este negocio. Y no tanto porque hubiera novedades luego del decreto 1340 (analizado aquí, en momentos en que ya no se publicaba Comentarios). Es más, el gobierno fue cumpliendo con lo prometido, como avanzar con la reatribución de espectro originalmente de servicios fijos a servicios móviles, y la autorización para que Cablevisión pueda comenzar a dar estos últimos. Solo falta ahora que se definan las condiciones económicas y exigencias de despliegue, algo que no debería tardar en definirse.

Por supuesto, toda esta situación tiene inquietos a los actuales operadores móviles, con Telefónica como cara visible, quienes sostienen que hay razones técnicas y jurídicas que les permiten cuestionar la forma en que Cablevisión accederá al espectro. A pesar de estos reclamos, el gobierno se muestra decidido a avanzar hacia el surgimiento de un 4º operador móvil de la forma en que lo viene haciendo. Sin embargo, durante su visita a España en la semana previa al MWC, el presidente de la Nación se reunió con el CEO de Telefónica y prometió diversas cosas como para bajar los decibeles de la discusión: liberar la banda de 700 MHz por la que los operadores móviles ya pagaron 2 años atrás y aún no recibieron (algo que tiempo atrás se afirmó ocurriría durante este mes de marzo), equiparar el límite de espectro para todos los operadores, permitir que las operadoras puedan compartir infraestructura en localidades de menos de 10.000 habitantes (una absurda limitación impuesta por el pliego de 4G) y arrancar efectivamente el 1° de enero de 2018 con la oferta de servicios de TV, lo que implicaría que ya estuviese vigente la reglamentación específica. Ahora esperan que estas promesas se transformen en hechos.

Por lo pronto, la alternativa de llevar sus reclamos al CIADI parecen ir perdiendo fuerza, dejando atrás también la posibilidad de frenar inversiones (medida con la cual hubieran sido los principales perjudicados). Por el contrario, Telefónica anunció durante el MWC que prevé invertir $ 38.500 millones (alrededor de US$ 2.400 millones) entre 2017 y 2019. Como parte de esta inversión apuntan a pasar con fibra óptica unos 600 mil hogares, muy probablemente en zonas donde la oferta actual de redes es deficiente más que en áreas de alto poder adquisitivo ya cableadas por operadores de TV por cable.

Lo interesante de toda la movida que está realizando Cablevisión para convertirse en el nuevo 4º operador es que parece alejar el fantasma de su fusión con Telecom. Las inversiones realizadas en adquirir Nextel primero y el espectro después, más las que tendrá que realizar por la reatribución de este último así como las que necesitará para desplegar la red (a lo que hay que sumar el costo político para el gobierno de esta movida) hacen pensar que es demasiada erogación si la idea es llegar a una fusión en el corto plazo. Por su parte, Telecom se encuentra en plena reorganización de sus sistemas para estar lista para la convergencia. Aparentemente, diferencias en cuanto a quién tendría el control de una eventual operación conjunta habrían llevado al operador de TV por cable y banda ancha a avanzar con una estrategia en soledad. Por todo esto, en la medida en que pase el tiempo y la fusión no se concrete, menos probabilidades tendría de ocurrir.

Es quizás el fantasma de esta fusión lo que más inquieta a sus competidores. Una operación conjunta de Cablevisión y Telecom crearía automáticamente un operador fuerte en TV paga, banda ancha, telefonía fija y telefonía móvil. O sea, se convertiría en el primer operador convergente, con más fortalezas que una Telefónica arrancando en el negocio de TV paga e iniciando un largo y oneroso despliegue de fibra, y por supuesto, mucho más fuerte que una Claro que mayormente tiene servicios móviles pero muy poco para dar servicios fijos a nivel residencial. Lo que suceda durante los próximos 18 meses será clave para delinear el escenario competitivo en un marco convergente.