'Medios'

Ajustando el streaming

En esta edición de la Copa Libertadores la Conmebol introdujo una modificación importante: cedió los derechos para la transmisión de algunos partidos en exclusividad a Facebook. Esto fue motivo de celebración por parte de muchos porque implicó el reconocimiento del streaming como canal para la distribución de tan valioso contenido. Sin embargo, la decisión no está exenta de polémica.

Facebook adquirió los derechos de algunos partidos para transmitirlos a través de su servicio Watch en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. Cualquier persona con una cuenta del Facebook en estos países puede entonces ver esos partidos gratuitamente.

Sin embargo, las primeras experiencias generaron muchas quejas en cuanto a la calidad técnica de la transmisión. Y también de aquellos que o por no tener Internet o no saber usar Facebook, quedaron afuera. Además, siendo que Facebook Watch está sólo disponible para Smart TV de Samsung, también se pierde la experiencia de ver un partido de fútbol en pantallas de tamaño más acorde al contenido. Es cierto que también se puede utilizar dispositivos tipo Chromecast, Roku, Apple TV, pero no son tan populares.

Por supuesto, también hay quejas de parte de los operadores de TV paga, quienes no sólo dejan de tener posibilidad de ofrecer un contenido específico (Facebook no revende sus derechos). También deben afrontar una mayor demanda por capacidad. No es quizás un gran problema para los grandes ISP, pero para los pequeños del interior es todo un desafío, ya que sus accesos a nivel mayorista tienen precios en dólares, mientras manejan tarifas en pesos. Así, se hace difícil el traslado a precios de los costos por un mayor tráfico y ancho de banda consumidos.

Esta situación fue quizás la que dio lugar a un confuso episodio, donde algunos medios vinculados a este deporte publicaron que Facebook había perdido la exclusividad para la transmisión de partidos de la Copa Libertadores, cosa que fue desmentida tanto por Conmebol como por Facebook. Nunca se sabrá si fue una presión o un momento de dudas.

La Copa Libertadores por Facebook Watch tendrá su prueba de fuego en Argentina el jueves 11 de abril, cuando corresponda la transmisión del partido entre River Plate y Alianza Lima. Se trata de la primera televisación vía streaming de un equipo de gran convocatoria a nivel nacional. Seguramente muchos se desayunarán ese mismo día con que no pueden ver el partido por TV.

Es cierto que la posibilidad de ver partidos por streaming es una demanda latente del público, especialmente los segmentos más jóvenes que tienden a prescindir de la TV paga y concentrar sus consumos audiovisuales por Internet. Y más allá de los problemas técnicos que mostró Facebook Watch (y que seguramente se irán subsanando con el correr del tiempo), la solución para permitir que más público presencie los partidos de la Copa Libertadores por TV tiene que ver con la forma de ceder los derechos de televisación. Una alternativa sería exigirle a Facebook que tenga una propuesta de retransmisión para los operadores de TV, aunque es algo complicado cuando los contratos ya están firmados. La otra, más de largo plazo, sería dividir la cesión de derechos en dos: una para TV y otra para streaming, como ya se hace en otras ligas del mundo. Algo que dejaría contentos a todos.

Expandiendo fronteras

Esta semana, Movistar lanzó Play, su servicio OTT de contenidos de TV y video que tiene el potencial de ser un caballo de Troya para llegar con el servicio más allá del alcance (todavía reducido) de su red de fibra óptica (sobre la que ofrece el servicio IPTV Movistar TV).

Salvando las distancias, Movistar Play se parece un poco más a Flow que a Netflix, ya que si bien cuenta con series, películas y documentales (a consumir bajo demanda), también incorpora canales de TV en vivo. El servicio básico es gratuito para los clientes de telefonía móvil e Internet fija residencial sobre ADSL (anteriormente Speedy, hoy Movistar Banda Ancha). Un mercado potencial de unos 5,7 M de clientes de móvil pospagos y unos 1,2 M de clientes de ADSL (en ambos casos sólo residenciales).

El paquete básico y gratuito es en HD, lo que en otros servicios de TV es un extra. No obstante, tiene por ahora apenas 4 canales de TV, los locales TV Pública y LN+ más dos exclusivos que son Movistar Series y Movistar eSports. Pero además, incluye una librería de series, películas, documentales y contenidos para niños para consumir bajo demanda. Adicionalmente, se pueden alquilar películas de estreno así como incorporar packs de canales, estando actualmente disponible uno de la TV local llamado Pack Clásico (canales de aire y de noticias) por $ 190 mensuales y el pack HBO (con sus cuatro canales) por $ 260 mensuales. A modo de promoción de lanzamiento, y para incentivar la adopción acelerada del servicio, se incluye el pack HBO gratis hasta el 12/4, previo al lanzamiento de la nueva temporada de Game of Thrones.

Desde el punto de vista del hardware, el servicio puede ser consumido lógicamente desde smartphones y tablets tanto Android como iOS, aunque éstos últimos no permiten contratar suscripciones desde la app (debido al férreo control de Apple sobre todo lo que pasa por su ecosistema). No obstante puede hacerse desde la web y consumirse luego desde el dispositivo móvil. Por supuesto, también se puede consumir desde la PC vía navegador. En el caso de las Smart TV, la app de Movistar Play está disponible para los modelos más modernos de Samsung y LG (cuyas plataformas son las más populares a nivel global). Un punto débil aquí es que no funcione aún con Chromecast, un dispositivo para ver contenidos en la TV muy difundido por su bajo precio.

Hasta aquí, una breve descripción del servicio, del cual se pueden tener más detalles desde el sitio web.

Lo interesante de Movistar Play es que, como todo servicio OTT, independiza al servicio/contenido de la red de transporte. Este es un aspecto clave mientras se realiza el despliegue de fibra, ya que permite llegar con una propuesta audiovisual a un territorio mucho más extenso. De hecho a todo el país. Así, si bien la propuesta actual es modesta en comparación con productos similares, es interesante no sólo por su gratuidad inicial sino también por la posibilidad de ir agregando packs (aunque todavía son escasos). Se trata de un modelo que se acerca más a lo que muchos desean: un menú a la carta en lugar del tenedor libre que significan las propuestas actuales, fuertemente influidas por la herencia de la TV paga tradicional y dominante.

Algo que notarán muchos al ver la oferta (gratuita o paga) es la ausencia de un contenido muy valorado: los canales de deportes. Situación que implica no sólo lo obvio, la falta de los partidos de la SAF (Superliga Argentina de Fútbol) sino también las señales de FoxSports y ESPN. Esto se debe no a la falta de interés de Movistar, que lo tiene, sino a la negativa de los tenedores de esos derechos de poner sus contenidos a disposición de servicios puramente OTT como Movistar Play. Aunque lo curioso es que en otros países de la región sí lo hacen, como es el caso de Direct TV Go en Colombia o Chile. Evidentemente, muchos proveedores de contenidos no terminan de definir una propuesta para servicios OTT. Algo que la demanda, sobre todo el público joven y no tanto, reclama a gritos. Claramente tienen que hacer equilibrio entre los operadores de TV paga tradicionales (aquellos que combinan red y contenidos) y los consumidores. Pero está claro que sus clientes son los operadores, no el público. Algo muy relevante en un mercado como el argentino, con una penetración de la TV paga tradicional del orden del 80% o más de los hogares.

Merece destacarse también que la gran mayoría de los canales de TV abierta (tradicional o de la TDA) están disponibles a través de un pack pago. Esto es así porque si bien hasta hace poco era obligatorio que fueran distribuidos por los distintos proveedores de servicios de TV, los cambios en la regulación le permitieron cobrar por esto. Posibilidad que ante la crisis que atraviesa la TV abierta ha sido la elegida por varios. Una jugada entendible pero al mismo tiempo arriesgada. Habrá que ver cuántos serán lo que quieran pagar hoy por señales generalistas de TV abierta, en un momento en que el consumo es segmentado y bajo demanda y donde además siempre está la posibilidad de acceder a sus contenidos gratuitamente vía web.

En definitiva, no es de esperar que Movistar Play altere las condiciones del mercado audiovisual de la noche a la mañana. Todavía tiene escollos importantes que superar. Pero por su gratuidad inicial y la base de clientes no desdeñable, tiene el potencial de inocular en éstos el germen de que otra forma de contratar contenido audiovisual es posible. Habrá que ver hasta dónde lo dejan.

El jardín amurallado del paraíso

Esta semana Apple realizó anuncios relevantes. No se trató del clásico lanzamiento de un nuevo hardware, donde el iPhone es el que concentra la mayor atención. Esta vez fue el lanzamiento de una serie de servicios que incluyeron uno de video OTT (Apple TV+), otro de noticias (Apple News Plus), otro de juegos (Apple Arcade) y hasta una tarjeta de crédito (Apple Card). Un claro signo que cómo está cambiando el negocio y por lo tanto, cómo intentan adaptarse a esta nueva realidad.

Es sabido que las ventas globales de smartphones conocieron durante el 2018 el primer bajón de su historia y que probablemente este año la situación sea similar. Adicionalmente, en este escenario Apple perdió participación de mercado y fue superado por Huawei al tiempo que ya siente la amenaza de otros fabricantes chinos. Como ambas situaciones eran previsibles, Apple empezó a diseñar nuevas formas de ingresos que no sólo compensen (aunque sea parcialmente) la caída de las ventas del hardware sino que también se apalanquen en una base instalada que es de 900 millones sólo en usuarios de iPhone. La decisión fue entonces apostar más fuerte a los servicios, que no son novedad para la empresa ya que representaron el 15% de los ingresos de la empresa durante 2018.

Lo que más atención captó por parte de los medios fue Apple TV+, un servicio de video por suscripción que no sólo agregará contenidos de terceros sino que incluirá un catálogo propio. De esta forma, se meterá en un ring donde ya pelean pesos pesados como Netflix o HBO, entre otros. En una acertada decisión, el servicio no estará sólo disponible para usuarios de hardware Apple sino que será a través de una app en distintas plataformas. Sin embargo, particularmente en lo que hace al catálogo propio, el camino será empinado. Apple anunció que prevé invertir entre US$ 1 y 2 millardos (miles de millones), una cifra importante pero escuálida ante los US$ 15 millardos que Netflix planea invertir este año. Y como agregador de contenidos, competirá con otros, especialmente los actuales actores de la TV paga, que hacen exactamente eso. En concreto pasamos de años de rumores de una Smart TV con el logo de la manzana a un servicio que de innovador no tiene nada, más allá de la calidad que pueda exhibir cuando se lance hacia fin de año. Pero claro, tiene su marca y eso tiene su peso. Especialmente sobre su base de 900 millones de usuarios de iPhone alrededor del mundo.

Por el lado de Arcade, algo que muchos bautizaron como el “Netflix de los juegos” y que no es otra cosa que un anuncio más, como ya lo hicieron Google y Microsoft, de ofrecer una plataforma de videojuegos por suscripción. Como siempre prometen algo distinto. Difícilmente atraigan a los gamers hard core, pero puede ser una alternativa viable para los jugadores más ocasionales así como un semillero para los hijos o nietos de los actuales usuarios de iPhone y iPad.

La apuesta por News+ es quizás la más dudosa. Se trata de un servicio de suscripción que permite leer más de 300 revistas y periódicos (inicialmente de EE.UU. y Canadá) por un abono de US$ 9,99 mensuales que incluye la posibilidad de compartir con la familia. Una bicoca comparado con lo que costaría cada suscripción individualmente. Esto puede ser muy bueno para los usuarios pero habrá que ver qué piensan los proveedores de contenidos, quienes van a cobrar en función de participación que cada uno de éstos tengan en el consumo de sus usuarios. Así las cosas, sería un promedio de US$ 0,03 mensuales por lector para la editorial (sin descontar la proporción que se quede la propia Apple). No parece muy viable, especialmente para aquellos medios que no sean populares.

Lo más interesante fue el anuncio de su tarjeta de crédito, la Apple Card, que no es otra cosa que una Mastercard emitida por Morgan Stanley bajo la marca Apple. Con esta tarjeta, la empresa apunta a competir directamente con los bancos con una tarjeta sin gastos, que devolverá 2% en compras realizadas vía Apple Pay (el sistema de pagos de la empresa) y 3% en productos y servicios de Apple. Más allá de los beneficios ofrecidos (interesantes pero no clave, más parecidos a los de una tarjeta de fidelización) es notable cómo apuntan a reducir a los bancos al rol de proveedores de infraestructura, reeditando lo que sucede en las telecomunicaciones con operadores de red y servicios OTT. De hecho se asocian con Morgan Stanley que está comenzando a operar como banco minorista y que por lo tanto no tiene una “herencia” de sucursales y estructura detrás.

En momentos en que cada vez más el presente y futuro de los servicios y contenidos pertenece a quien controla la relación con el consumidor, Apple apuesta a esto a través de la popularidad de sus dispositivos en mercados de alto consumo. Y lo hace con la estrategia de siempre: ofrecer un paraíso amurallado donde sus clientes se encuentran a gusto y cuidados pero donde, idealmente, sólo accederán a lo que su cancerbero les permite. Son opciones, tanto para Apple como para sus leales usuarios. Dentro de esta estrategia válida y que viene dándole resultados, la gran incógnita es si no se está diversificando demasiado, abriendo múltiples frentes simultáneamente. El tiempo dirá.

Jubilando a Arnet

Esta semana, Telecom comunicó que inició el proceso de unificación de las marcas de su servicio de acceso a Internet.La marca Arnet dejará de existir y pasará a ser Fibertel Lite. En consecuencia, bajo la denominación Fibertel Lite se agruparán los productos de la ahora ex Arnet (de hasta 20 Mbps), mientras que Fibertel hará lo propio con los que estén por encima de esa capacidad (actualmente 25, 50 y 100 Mbps).

 

 

Arnet es una de las marcas más antiguas del mercado argentino de telecomunicaciones, habiendo llegado a mediados de los 90s a manos de Telecom, quien la utilizó para su servicio de acceso a Internet por más de 20 años, inicialmente como un servicio dial up para luego ser de banda ancha, con la llegada del ADSL hacia el cambio de siglo. En su momento de mayor esplendor (2015) llegó a los 1,8 millón de accesos, para luego comenzar a perder clientes a manos de la competencia. Esto ocurrió principalmente con Fibertel, con quien tenía una importante superposición geográfica en la cobertura de sus redes. En un mano a mano llevaba las de perder por la mayor capacidad de Fibertel sumada al atractivo del combo con el servicio de TV paga de Cablevisión.

Con una tecnología inferior al cablemódem (y claramente la fibra óptica), Arnet no sólo no pudo detener el avance de su competencia, sino que evidenció las limitaciones técnicas que tenía, comenzando a desprestigiarse como marca aceleradamente. Por esto mismo es que la movida de pasar a denominar bajo la marca Fibertel a los productos ADSL es una jugada no exenta de riesgos. Los accesos ADSL seguirán teniendo limitaciones en su capacidad, especialmente en momentos en que la demanda por ancho de banda sigue en aumento como consecuencia de un mayor consumo de video así como de la multiplicación de dispositivos conectados simultáneamente (PC, celulares, Smart TV, tablets, parlantes inteligentes, etc.). Un escenario en el que los 20 Mbps que como máximo ofrecen los productos de ADSL están camino a ser rápidamente el mínimo aceptable.

Esta movida se encuadra en una estrategia dual desde el punto de vista tecnológico de Telecom. En las zonas donde haya cobertura de la red HFC de Cablevisión, la idea será migrar a los clientes de Arnet a la red de coaxil. O de Fibertel Lite a Fibertel “tradicional”. En las zonas donde Cablevisión no tenga presencia, la idea es hacer un leap frog y comenzar a desplegar una red de fibra óptica al hogar, tal como lo está haciendo actualmente Movistar (Telefónica) en su zona de influencia, migrando desde el cobre.

Más allá del cambio de nombre/marca, lo interesante de la movida es que ahora Cablevisión comenzará a ofrecer Flow a los clientes de ADSL de Arnet. Si bien no hay precisiones sobre si será bajo un formato OTT o IPTV, lo cierto es que la decisión de distribuir sus contenidos en video sobre los accesos de ADSL le sumará a Cablevisión un número no menor de potenciales clientes, siendo esto motivo de preocupación de DirecTV y otros operadores de TV paga que actualmente atienden a usuarios de la ex Arnet. Como se ve, la unificación de los servicios de acceso a Internet bajo el nombre Fibertel es también un paso en la oferta convergente de servicios.

 

Expansión latinoamericana

Esta semana se anunció la venta de Nextel Brasil a manos de América Móvil (Claro). De esta forma, sería absorbida la última operación de la empresa que se hizo conocida por los servicios de radio push-to-talk, pero que en ese país ya había completado la migración a tecnología y servicios celulares. Se trata de una movida que tiene impacto no sólo en aquél país sino también en la región.

La adquisición, que está pendiente de aprobación por el regulador brasileño, se realizaría por US$ 905 M por el único activo que aún mantiene NII Holdings. A través de ésta, América Móvil obtiene varias cosas. La más obvia son los 3,3 M de usuarios, cifra que para un mercado como Brasil con unos 230 M de suscriptores es apenas el 1,4% del mercado. Está claro entonces que no habrá cuestionamientos en relación con la eventual concentración de mercado que generaría. No obstante, esto significaría un 6% de suscriptores adicionales para Claro Brasil, que cuenta con unos 56,4 M de abonados, pero que perdió 2,6 M de suscriptores durante 2018, según los balances de la empresa. Adicionalmente, América Móvil se hará de distintos bloques de espectro en 800 MHz, 1.8 GHz y 1.9/2.1 Ghz (AWS) y de una buena cobertura en los dos principales centros urbanos y económicos del país: San Pablo y Río de Janeiro.

Si el acuerdo se concreta (y todo parece indicar que sería aprobado), esta compra podría ser el inicio de un proceso de consolidación del mercado brasileño. Es que existe otro candidato a ser absorbido: Oi, el operador que en algún momento fue visto como un posible campeón nacional pero que hoy es apuntado como la próxima “víctima” de una potencial adquisición.

Desde una perspectiva regional, este acuerdo se anunció apenas unas semanas después de que América Móvil se hiciera con las operaciones de telecomunicaciones móviles de Movistar en El Salvador y Guatemala, por US$ 648 M. De esta forma, en un par de meses América Móvil comprometió US$ 1.554 M en inversiones para su expansión en Latinoamérica. Esto puede ser visto como una forma de buscar crecimiento fuera de sus fronteras de origen, México, donde está impedida todavía de dar servicios de TV paga y está en proceso de una separación funcional como consecuencia de su preponderancia en otros negocios de las telecomunicaciones. ¿Habrá dinero para invertir en alguna adquisición en Argentina?

Netflix, el rey

Sin dudas la popularidad de Netflix fue clave para la adopción del hábito de ver video a través de Internet pagando por ello. Pero además de instalar el hábito entre prácticamente 3 de cada 4 usuarios de Internet en Argentina, Netflix es el líder indiscutido, siendo utilizado por el 95% de quienes consumen servicios OTT. Esto surge del informe “Internet y Consumo Audiovisual – 2018” realizado por Carrier y Asociados.

Antes de llegar a conclusiones erróneas, conviene aclarar que las cifras de consumo OTT indican justamente eso, el consumo, no los abonos. En esto juega no sólo la cantidad de cuentas habilitadas en cada abono, sino también el uso compartido de las mismas.

Dentro de los servicios OTT se incluyen dos grandes grupos: lo que se denomina SVOD (Subscription Video On Demand o video bajo demanda por suscripción) y TVE (TV Everywhere o TV en todas partes). La diferencia radica en que en el SVOD, el usuario se abona al servicio para un acceder en forma ilimitada a contenidos sólo a través del streaming. En cambio, el modelo TVE es el acceso vía streaming de contenido en video de un canal de televisión que requiere que el usuario se autentique como un suscriptor del mismo a través de una cuenta provista por un operador de TV paga. Ejemplos de SVDO son Netflix, Amazon Video, Qubit y otros. En el caso de TVE se encuentran Flow, DirecTV Play, Telecentro Play y otros.

En el caso del mercado argentino, si bien al tope de los servicios OTT se encuentra un SVOD como Netflix, lo siguen distintos casos de TVE como Flox Play, HBO Go, Flow, DirecTV Play y Telecentro Play. Esto evidencia lo difícil que es para los SVOD llegar a los consumidores sin apalancarse en proveedores de TV paga que en Argentina llegan a aproximadamente a un 80% de los hogares. Algo que impacta también a los actuales servicios de video bajo demanda de los ISP, que registran porcentajes de uso aún más bajos que los que figuran en el cuadro. Una situación que probablemente cambie a partir del momento en que lancen sus servicios de TV bajo la modalidad TVE.

Un nuevo viejo canal

Esta semana, la TV abierta recibió a un nuevo canal, Net TV. Se trata del fruto de una asociación entre Perfil Network y Kuarzo Entertaiment Group. Perfil Network es la división audiovisual de Perfil, grupo de medios que publica el diario del mismo nombre, el portal de noticias Perfil.com y revistas como Noticias y Caras, entre otras. Por su parte, Kuarzo Entertaiment Group es la continuadora de Endemol Argentina, productora de programas de TV para los canales Telefe, ElTrece, América TV y Canal 9.

Si bien este nuevo canal es presentado como “el primer canal abierto luego de 52 años”, la cosa no es tan así. Esto aplicaría si fuese un canal de aire analógico (como los son ElTrece, Telefé, Canal 9 y la TV Pública en la ciudad de Buenos Aires). Pero por aire sólo puede ser captado a través de la TDA, plataforma que cuenta también con otras señales que vieron la luz en los últimos años. Sí es cierto que, a diferencia de otros canales de la TDA, Net TV figura desde el primer día en la grilla de Cablevisión, DirecTV, Telecentro y Telered. También tiene una presencia completa en la web, con transmisión en vivo y bajo demanda, además de momentos destacados.

Por el lado de los contenidos, algunos se mostraron decepcionados por una programación poco novedosa. Esto es cierto al ver que se trata de programas de actualidad enfocados en el entretenimiento (no cuenta con un noticiero, por ejemplo), con apenas 8 programas que se repiten diariamente y que ocupan las 24 hs de programación. Por la temática, apuntan a un público femenino, de edad media interesado por los chismes, las figuras del espectáculo, la cocina y los realities con el foco en las relaciones amorosas.

Net TV se basa en una fórmula probada y que no da lugar a la innovación ni a los grandes presupuestos de producción. Pero a su vez se trata del tipo de contenidos que todavía son consumidos mayormente de la TV abierta. No tendría sentido salir a competir con series o películas, cuyo consumo se ha trasladado primero a los canales de la TV paga y, más recientemente, a los servicios OTT. Todo esto con una promoción que apuntó a la viralidad que le pueden dar los medios que hablan sobre medios así como a las redes sociales, pero con escasa cobertura por parte de los medios tradicionales (muchos de los cuales son sus competidores). En síntesis, una apuesta conservadora aunque multiplataforma que apunta más a lo que pueda lograr a través de Internet y la promoción de los propios medios de Perfil, y quizás un poco a la TV paga, que a lo poco que le pueda aportar la TDA. Habrá que ver si, con el correr del tiempo, el negocio va pivotando. Por el momento, nada nuevo bajo el sol que permita entusiasmarse demasiado.

Fin de año movido

La última semana del año resultó muy movida en términos de novedades para la industria.

Con la aprobación de la fusión Telecom-Cablevisión por parte del ENACOM anunciándose el jueves pasado a última hora de la tarde, las horas siguientes permitieron un análisis más pormenorizado al tiempo que fueron publicadas nuevas normas que contemplan este hecho. Una fue la Resolución Sintetizada 5641-E/2017. Por un lado, establece el 1° de enero de 2019 como la fecha donde se autorizará a toda empresa de telecomunicaciones a proveer servicios audiovisuales (TV) en cualquier localidad, tengan más o menos de 80.000 habitantes. De esta forma, no quedarán localidades blindadas contra la competencia a partir de esa fecha. Por otra parte, en todas las localidades (además de AMBA, Córdoba y Rosario) donde esté operando actualmente Cablevisión (no lo dice en estos términos, sino que menciona un operador por vínculo físico o radioeléctrico “que posea a nivel nacional, una cantidad total de abonados o suscriptores SUPERIOR a 700.000”, lo que a los efectos prácticos es lo mismo), los operadores de telecomunicaciones podrán dar servicio de TV a partir del 1° de enero próximo. En otras palabras, la convergencia estará abierta desde el 1° de enero en todas las localidades donde opera Cablevisión, sin importar su cantidad de habitantes.

Otra norma que no puede desvincularse totalmente de la aprobación de la fusión fue el Decreto 1060/2017. El mismo determina que la administración nacional, así como las empresas donde el Estado tenga participación mayoritaria en el capital o en las decisiones societarias (a excepción de Arsat), garantizarán a los operadores de telecomunicaciones el acceso a las infraestructuras pasivas aptas para el despliegue de redes. Una forma de facilitar y acelerar el despliegue de redes y sortear algunas limitaciones regulatorias a nivel local. Por otra parte, elimina de la definición de los SCM (Servicios de Comunicaciones Móviles) a los SRCE (Servicios Radioeléctricos de Concentración de Enlaces) que es el trunking de Nextel. De esta forma, no sólo este tipo de espectro con que cuenta la fusionada no se contabiliza dentro del espectro para SCM (por lo que no se cuenta para el cap) sino que también establece que el ENACOM podrá reatribuir el espectro para SRCE para su uso en SCM. Finalmente, habilita a la provisión del Servicio Básico Telefónico mediante el uso del espectro radioeléctrico atribuido para la prestación de servicios móviles en tecnología 4G. De esta forma, la telefonía fija podrá ser provista por la infraestructura móvil. Se trata del blanqueo de algo que ya viene ocurriendo de hecho en algunas zonas debido a los altos costos de despliegue y mantenimiento de red fija para un servicio en desuso.

Al respecto, sólo queda que se confirme la tan rumoreada habilitación para que las empresas de telecomunicaciones puedan dar servicios de TV satelitales. Sería una forma de acelerar la competencia para no quedar sujetos a los tiempos y recursos necesarios para el despliegue de infraestructuras de fibra óptica. Aunque está claro que el servicio de TV satelital sólo sería una transición hacia formas de consumo audiovisual más interactivas que las que puede ofrecer la tecnología de radiodifusión de la TV satelital.

Siguiendo con la TV, también hubo confusión con respecto del futuro de la TDA. La misma se debió a despidos en las señales estatales de esta plataforma de TV como consecuencia de la “desarticulación” de la unidad CIARA. Sin embargo, esto no implica, como circuló, el desmantelamiento de la TDA que es la infraestructura de televisión digital, la cual seguirá operando con las demás señales. Más allá de que se considere un éxito o fracaso la TDA, la misma es fundamental para la liberación del espectro que hoy utiliza la TV analógica, luego del apagón previsto para 2019.

En la semana que termina también fue noticia la venta de Metrotel a los fondos Riverwood y Blackstone. La misma se realizó a cambio de US$ 190 millones, un precio que sorprendió a varios, considerando que la misma había sido comprada por sus actuales dueños, SCP, por US$ 33 millones apenas 3 años atrás. Se trata de un operador de telecomunicaciones que tiene casi 11 mil clientes corporativos (entre los cuales hay muchos bancos de primera línea) y, tanto o más importante aún, una red de fibra óptica de 3.600 Km en el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires). Los nuevos dueños apuntan a potenciar el valor de la red poniéndola a disposición no sólo de sus actuales clientes sino también de otros operadores. La movida es una más de las tantas que hoy apuntan a ofrecer infraestructura compartida (de fibra óptica o de torres para celulares) a los operadores existentes. Varias de las últimas inversiones en materia de telecomunicaciones se dirigen a este negocio más que al de ofrecer servicios directamente al cliente final.

El cierre del año trajo buenas noticias para el gobierno, tanto por la recuperación económica a nivel macro como por la consecuencia de algunas de las medidas tomadas, como fue la eliminación del arancel de importación a la informática. Según cifras de IDC publicadas en el diario La Nación, el 2017 termina con un crecimiento interanual del 78% en notebooks, 56% en tablets (Argentina sigue siendo una rareza en este aspecto considerando las tendencias mundiales) y un 4% en PC. La nota también incluía cifras de GFK que mencionan un crecimiento del 15% en televisores. Esto se suman al 16% de crecimiento en ventas de celulares (oficiales). Todo “pum para arriba” y con esperanzas de que el 2018 será aún mejor.

Días de radio

Primero se pensó que la TV acabaría con ella, pero la radio resistió y encontró su lugar. Ahora, es Internet quien amenaza a la radio, y la resistencia requerirá de un replanteo ante un escenario que no deja de cambiar. En el último año, más gente comenzó a escuchar únicamente radio online, mientras que también fue importante el crecimiento de aquellos que no escuchan radio, ni tradicional ni online. Esto surge del informe: “Internet y consumo audiovisual – 2017”, realizado por Carrier y Asociados.

El consumo de radio tradicional entre los usuarios de Internet descendió ligeramente entre 2016 y 2017, al tiempo que también bajó significativamente el porcentaje de usuarios que combinan el uso de radio tradicional y online. Este público optó por usar sólo plataformas online o directamente dejó de escuchar radio, ya que ambas respuestas crecieron.

El crecimiento de quienes dejaron de escuchar radio se da en todos los niveles etarios, por lo que no se trata únicamente de millennials que reemplazan la radio por Spotify (si es para escuchar música) o por podcasts u otras alternativas si se trata de programas informativos o de entretenimiento. No obstante, sí es importante pensar que una de las ventajas de la radio para escuchar música era la serendipia, característica hoy lograda por las listas de terceros o las sugerencias de las plataformas.

En la caída del consumo de radio tradicional también juega que la mayoría de los smartphones no incluyen un sintonizador de radio FM, como sí era habitual en los celulares del pasado. Esto, que podría cambiar en el corto plazo, serviría para que los usuarios opten nuevamente por la radio tradicional que no consume tráfico de sus abonos de datos.

Quienes no escuchan radio son más habituales en los segmentos socioeconómicos más bajos, así como en el AMBA. Por su parte, entre los que escuchan radio tradicional se encuentran los de mayor edad y nivel socioeconómico.

¿El contenido es rey?

Recientemente, en una conversación con el dueño de uno de los principales medios del país, surgió un interesante intercambio respecto de los contenidos en el mundo moderno. Hay una duda que se expresa en la siguiente frase: “Content is King. Distribution is King Kong. A partir de allí, la conversación giró en torno de la pregunta: ¿qué es más relevante, tener contenidos o tener la distribución?”. La respuesta, obviamente, resultó ser “depende”.

La relevancia del contenido se evidencia en distintas movidas. En el foco de inversión de Netflix en desarrollar contenido propio y ser más que un mero agregador como lo fue en sus inicios. En el caso de Amazon que se apalanca sobre su fuerte marca y que planea invertir US$ 4.500 millones este año en producciones propias. En los planes de Disney para tener su plataforma OTT que le permita comercializar sus contenidos directamente y no sólo a través de terceros, y menos aún vía Netflix, con quien competirá. También están los esfuerzos de HBO y Fox para lograr que sus plataformas online cobren vida propia, algo que les está costando técnica y comercialmente. Y la lista sigue.

Por otro lado, tener la red de distribución es un activo estratégico, ya que la superposición de las mismas es costosa en su conjunto. Los costos deben amortizarse dentro de una cobertura geográfica acotada entre clientes que tienen una o más opciones. Así, quien tiene una red instalada corre con ventaja frente a cada nuevo jugador que quiere ingresar en su territorio. Algo que se hace más evidente en zonas de baja densidad poblacional.

En realidad, el reinado de los contenidos y de las redes de distribución depende de la escala del mercado. Es muy difícil que surja un Netflix que sólo atienda un país. Las escalas no dan aún en el caso de EE.UU., lo que obligó a Netflix a buscar los mercados del exterior que ya representan alrededor de la mitad de sus abonados. Estas diferencias se ven en los precios. Netflix puede cobrar un abono de menos de US$ 10, con un presupuesto anual de US$ 7.000 millones para producciones propias. En el caso local, el fútbol (contenido eminentemente local), cobra hoy casi US$ 17, pagando anualmente US$ 111 millones por el contenido principal (hay programación adicional, pero ésta no tendría mucho valor sin la transmisión de los partidos).

Esto no implica que a nivel local (distribución) los contenidos no pesen. Por el contrario. En un mundo donde la distribución de contenidos se da crecientemente sobre Internet, las redes juegan. Pero también es cierto que la conectividad tiende a la comoditización. Se contrata una determinada capacidad (en ancho de banda y a veces también en cuota de transferencia), y salvo diferencias notables de calidad técnica y/o comercial, lo mismo da una red que otra. Ahí, el contenido empieza a jugar como diferencial. Así lo ve Cablevisión, que con Flow busca darle un diferencial a su red. Al igual que Telefónica con su Movistar+, de la que se espera que lance algo similar en el país a partir de 2018. O Claro y su Claro Video que también recibirá un fuerte impulso cuando se habilite la convergencia. Pero en estos casos, las redes actúan como agregadores de contenidos, y cada una busca tener algunos que sean diferenciales, como lo ve Telefónica que cada año invierte más en producciones propias que podrá amortizar en su escala hispanoparlante.

En resumen, “Content is King” se aplica principalmente a escala global y puede marcar una diferencia si hay exclusividad a nivel local. “Distribution is King Kong” se aplica claramente a nivel local. Vivimos en una diarquía.