'Medios'

Epidemia OTT

Con algo de publicidad online, presencia en redes sociales y sobre todo el imbatible boca a boca, los servicios audiovisuales OTT se han convertido en cosa habitual para los argentinos conectados, siendo utilizados por un 2 de cada 3 de los usuarios de Internet (aclaración: no confundir utilización con suscripción*). La penetración de estos servicios aumenta en la medida en que sube el NSE (nivel socioeconómico) y es más fuerte entre los millennials adultos (de entre 24 y 33 años), quienes combinan actitud generacional con autonomía económica. Esto surge del informe “Internet y consumo audiovisual – 2017”, realizado por Carrier y Asociados.

El uso de los OTT, donde Netflix es el rey indiscutido pero al cual se le han sumado diversas alternativas en los últimos tiempos, se encuentra bastante arraigado. Tal es así que la mitad (53%) de sus usuarios los consumen casi a diario, tendencia que crece mientras sube el NSE, así como mientras baja la edad. No obstante, por el momento la existencia de estos servicios no impide que la penetración de los mismos sea similar entre quienes contratan un servicio de TV paga (actuando como complemento) y quienes no (actuando como sustituto).

En cuanto a las pantallas para la reproducción de los contenidos OTT, domina la TV, ya sea como Smart TV o TV conectada (a una PC, un Chromecast, Apple TV u otros), utilizada por el 88%. Luego sigue la PC (64%) y el smartphone (38%). El uso de este último es claramente más alto en los niveles socioeconómicos más bajos, donde la disponibilidad de pantallas alternativas es más limitada, así como en los segmentos más jóvenes, donde a la limitante de las pantallas personales se suma también el sesgo generacional. Por otra parte, 2 de cada 3 usuarios de OTT acceden desde más de una pantalla.

En cuanto a los motivos para elegir consumir servicios OTT, siguen liderando las opciones de ver las temporadas completas de las series, así como consumir bajo demanda. No obstante, el hecho de ser económico y poder consumirse desde múltiples pantallas son motivos que subieron fuertemente. También hay diferencias generacionales: el factor económico es más relevante en la medida en que baja la edad del usuario, mientras que su percepción como complemento de la TV paga crece con la edad.

(*) Para evitar extrapolaciones erróneas, conviene aclarar que uso no es lo mismo que suscripción. Cada suscripción puede incluir una o múltiples cuentas, por lo que es habitual que éstas se compartan con gente que no convive en el mismo hogar pero que son familiares o amigos. Y éstos a su vez, consumen los servicios con otras personas. Así, el número de usuarios es varias veces superior al de suscriptores.

Fiesta de largo

Con la edición de hoy de Comentarios se cumplen 15 años desde aquella primera edición del 14 de junio de 2002. 15 años nos parecen poco cuando los cumplimos nosotros, pero ya adultos, cuando podemos hacer una retrospectiva de lo ocurrido en una década y media, es bastante.

Si bien en ese entonces Google ya existía, no era el caso de Facebook y tampoco de YouTube, Twitter, Instagram, Spotify y tantos otros éxitos de los últimos años que hoy son habituales en la PC o el celular. La banda ancha había arrancado en Argentina unos años atrás y recién comenzaba a tomar vuelo y los celulares eran teléfonos y punto. Nada de mensajitos ni mucho menos Internet.

Argentina venía del mazazo económico y social que significó la crisis de diciembre del 2001. El mercado local de telecomunicaciones pasó de la exuberancia del año 2000, cuando la apertura hizo que desembarcaran empresas y fondos de inversión a cablear el país, a una retracción violenta. De hecho, el primer relevamiento que se hizo desde Carrier y Asociados a mediados del 2002 era distinto a lo previo. Mientras que antes se intentaba determinar cuánto sería el crecimiento (sin importar el rubro), ese trabajo identificó dónde se producirían los recortes en el consumo tecnológico. El único negocio que se mantuvo en crecimiento fue justamente el del acceso de banda ancha. Los demás, tenían indicadores negativos. Hasta la telefonía celular perdió unos 100.000 abonados. Fue el período del boom de los ciber que permitieron que la gente se siga conectando a un menor costo. No era lo mismo, pero la tendencia hacia el uso de Internet era irrefrenable.

A nivel de la industria, esto dio lugar a un período de consolidación en la medida en que los que habían venido del exterior se volvían a sus tierras, dejando pérdidas y vendiendo sus activos locales a precios de remate.

Vino entonces una década de fuerte crecimiento, donde se conjugó la tendencia natural de la industria (con el desarrollo de la banda ancha y la masificación de los celulares) con un contexto excepcional a nivel internacional que permitió una rápida recuperación económica (teniendo en cuenta la magnitud de la crisis). Fueron los años de crecimiento a tasas chinas y de aumento del consumo. Desde el punto de vista de la labor de Carrier y Asociados fueron años magníficos porque el argentino estaba descubriendo la tecnología y la adoptaba rápidamente, dando lugar a cambios en los hábitos y costumbres que hoy nos son totalmente cotidianos y naturales. Ver de cerca ese proceso fue un privilegio fascinante.

Pero esto se daba en un mercado cada vez más concentrado, que absorbía lo que iba quedando y que no incentivaba la llegada de nuevos inversores y operadores. Y hubo decisiones políticas que no ayudaron a mejorar esta situación. La ley de Servicios de Comunicación Audiovisual no sólo ratificó el impedimento del ingreso de las empresas de telecomunicaciones a los servicios audiovisuales (léase, telcos dando TV) desincentivando inversiones en las redes. También limitaba la expansión de las redes de cable. En comunicaciones móviles, la no asignación de nuevo espectro y la inacción ante las trabas para la instalación de antenas atentó contra mayores inversiones en la red. El resultado fue que finalmente ésta se vio desbordada ante la llegada de los smartphones que se convirtieron rápidamente en Ferraris andando por calles empedradas. Recién sobre el final de la gestión anterior se comenzó a atender este problema, pero el daño estaba hecho y, aunque en menor medida, todavía lo sufrimos.

La nueva gestión intentó poner en marcha las cosas, pero rápidamente se dio cuenta de que no era tan sencillo deshacer lo hecho, en parte por el contexto, en parte por decisiones propias. El resultado fue que generó entre los operadores más malestares que alegrías, todavía al día de hoy. No es fácil regular una industria donde convergen otras dos y existen múltiples intereses diferentes. Los choques y las tensiones son inevitables.

Lo que sí cambió en esta nueva era es el interés por parte de empresas y fondos del exterior por lo que aquí pueda suceder. Aunque lo hacen con cautela, estudiando la situación, pero sin desesperarse por abrir la billetera, a la espera de más certezas.

En el ínterin, y más allá de los vaivenes del contexto, la tecnología y sus productos siguen avanzando. Los Netflix cambiaron la forma de ver determinados contenidos audiovisuales y presionan para que otros (como el fútbol) adopten modelos similares. La forma de relacionarse e informarse cambió radicalmente con la popularidad de las redes sociales. Y los cambios sigue llegando.

Así, 15 años después de aquél primer newsletter, el escenario es decididamente otro. Hay un moderado optimismo en la industria, que mira la macro, y esperanza en los consumidores que quieren globalizarse ya no en los usos y costumbres sino también en el acceso a bienes (todavía no ven claramente los frutos del arancel 0% en los productos informáticos o del regreso oficial del iPhone) y algunos servicios (como comprar en Amazon, eBay o Alibaba y recibir los productos localmente sin trabas o poder pedir un Uber para moverse).

De lo que no hay dudas es que, en materia de productos y servicios tecnológicos y, sobre todo, en su impacto en nuestras vidas, estos 15 años de vida de Comentarios parecen ser varias décadas. Es difícil saber si habrá otros 15 años más, pero mientras tanto, brindamos por un mundo cambiante que todavía nos sorprende con sus novedades y sus posibilidades. Aprovechamos la oportunidad para agradecerles por estar allí, del otro lado de la pantalla, por tantos años. ¡Brindemos!

El videoclip que no miramos

La industria de la música fue una de las primeras impactadas en sus cimientos por la aparición de Internet. El uso de la red tuvo como consecuencia el divorcio entre el contenido y el soporte físico (CD, cassette, vinilos) y con ello produjo un impacto en la línea de flotación de las discográficas. Y luego de 17 años desde el surgimiento de Napster, que fue la primera plataforma de distribución digital de música que inquietó a la industria, se estima que este año por primera vez las ventas digitales superarán a las de soportes físicos. El consumo online de música se da también en Argentina, donde un 91% de los usuarios de Internet utiliza esta red para escuchar música. Esto surge del informe “Internet y consumo audiovisual – 2017”, realizado por Carrier y Asociados.

Lo que puede sorprender al desprevenido es que a la hora identificar la plataforma más popular para escuchar música aparece YouTube, utilizada por el 65% de los usuarios de la red. El gigante del video en Internet es el líder claro y dominante. El uso de YouTube como rockola crece en la medida en que disminuye el nivel socioeconómico y es notablemente más habitual entre millennials que entre los más adultos.

Dentro de aquellas plataformas que son específicas de música, Spotify es claramente la más popular. Es utilizada por el 23% de los usuarios de Internet, combinando quienes usan la versión gratuita (13%) y la paga (10%). La versión paga equivale a 43% del total de usuarios de Spotify. Esto no implica que todos sean suscriptores ya que existen múltiples cuentas por abono. No obstante, la popularidad de la versión paga vuelve a ratificar (como ya sucede con Netflix en audiovisual) que un buen contenido a un precio justo es aceptado por los usuarios. De hecho, si bien el uso de la versión paga de Spotify sube con el NSE también lo hace mientras desciende la edad del usuario. O sea, los millennials pagan, abandonemos el mito de que no lo hacen ni harán.

Parejas perfectas

Hubo un tiempo en que la TV lineal (gratuita o paga) era LA plataforma para el consumo de contenido audiovisual. La multiplicación de alternativas surgidas de la mano de Internet y factores como formato, vigencia, público objetivo hizo que surgieran combinaciones de plataformas y contenidos que en algunos casos potencian el consumo de estos últimos. Esto surge del informe “Internet y consumo audiovisual – 2017”, realizado por Carrier y Asociados.

Considerando a los usuarios de Internet, el consumo de series se realiza predominantemente a través de OTT (tipo Netflix), liderando como plataforma con un 50% utilizándola para este tipo de contenido. La situación es más destacable aun teniendo en cuenta que los OTT tienen una base de usuarios menor que la TV tradicional. Evidentemente, el consumo bajo demanda es el modelo indicado para el formato de las series ya que no obliga al espectador a adaptarse a días, horarios y frecuencias, esencial para todo contenido por entregas. Desde una perspectiva generacional se nota claramente el cambio en los hábitos, con los millennials dominando el consumo de series vía OTT mientras que los más adultos lo hacen desde la TV. Los millennials utilizan para las series, además de los OTT, a YouTube (su plataforma más natural) y también streaming gratuito y descargas. Toman todas las opciones online disponibles con tal de acceder al contenido deseado.

A la hora del consumo de películas la relación entre TV tradicional (59%) y los OTT (57%) es empatada. Nuevamente se comprueba la relevancia de los OTT para este tipo de contenidos teniendo en cuenta que tienen una base de usuarios menor que la TV tradicional. El uso de la TV para ver películas sube con la edad y es utilizada más por mujeres que por hombres, siendo la única plataforma donde hay diferencias significativas por sexo. También es más popular en los niveles socioeconómicos medios y bajos, mientras que los OTT los son en los altos.

A pesar de no ser programación en vivo, el consumo de documentales a través de la TV lineal tradicional es la alternativa más utilizada (52%), elección que crece en la medida en que sube la edad. Luego sigue YouTube, que con su amplitud de contenidos es la plataforma más utilizada por los millennials jóvenes y los niveles socioeconómicos bajos.

En noticias y actualidad en vivo, la TV tradicional domina (67%). Es su territorio natural. Le sigue su extensión online, los sitios de los mismos canales en la web (26%). Esta combinación de TV tradicional y su espejo online se repite para el deporte en vivo (52 y 21%) y programas deportivos (45 y 15%).

Además de tener una penetración sobre el total de la población mayor que la banda ancha, la TV tradicional dispone de elementos para pelear en un mercado audiovisual donde las propuestas vía Internet ganan cada día más relevancia. La TV lineal, tanto en su versión gratuita como paga, sigue teniendo ventajas en lo que hace a contenidos en vivo, como noticieros, actualidad y deportes. Por su parte, las opciones basadas en Internet se destacan en el consumo bajo demanda (como series y documentales) combinadas con la amplitud y variedad de contenidos. Así se entiende el crecimiento de propuestas online por parte de los operadores de TV paga (ofreciendo servicios como Fox Play, HBO Go, Crackle o el más abarcativo Cablevisión Flow). Todo esto sin soslayar a quizás el principal exponente de los nuevos consumos audiovisuales, YouTube. Un reacomodamiento de plataformas y contenidos que todavía no ha concluido.

Migración de contenidos

Durante muchos años, todo contenido audiovisual pasaba por la TV. Películas, series, documentales, deportes, noticieros, actualidad, dibujos animados, tutoriales y otros, tenían su espacio en la TV. Hoy, las plataformas para consumir este tipo de contenidos se han multiplicado y diversificado. Las hay lineales y bajo demanda, gratuitas y pagas, legales e ilegales. Son justamente sus características las que hacen que un contenido sea consumido preferentemente en una plataforma que en otra. A pesar de esto, la TV tradicional es la plataforma audiovisual más utilizada por los usuarios de Internet argentinos (medido en usuarios, no en tiempo) de todas las disponibles, aunque los OTT se acercan claramente. Esto surge del informe “Internet y consumo audiovisual – 2017”, realizado por Carrier y Asociados.

Dentro de las distintas plataformas utilizadas para el consumo de contenidos de TV, la TV tradicional sigue siendo la más popular (82%), aunque los OTT (66%) se acercan claramente. También son relevantes tanto las versiones online de los canales de TV tradicional (46%) como YouTube (45%).  Cada una de éstas tiene su público, así como contenidos que les son más propicios.

Naturalmente, en la TV tradicional los contenidos más consumidos son aquellos donde pesa el vivo: las noticias, actualidad y deportes. Más atrás aparecen películas y documentales, donde ya se siente la presión de otras plataformas que permiten el consumo bajo demanda. La TV tradicional (sea paga o gratuita) es más popular entre mujeres (87%) que hombre (77%). Las mujeres consumen más noticias y actualidad y los hombres, deportes, tanto en vivo como programas periodísticos deportivos. Los millennials más jóvenes son quienes menos consumen noticias mientras que los mayores son los más ávidos consumidores de documentales usando esta plataforma.

En la versión online de la TV, y al igual que en su versión offline, lidera el vivo, con noticias, actualidad y deportes como los contenidos más consumidos. Se trata claramente de una opción cuando no hay una TV a mano. También son utilizados para hacer catch up, esto es, ver programas (o porciones de éstos) ya emitidos.

Tanto en lo que es OTT, streaming gratuito y descargas, dominan las películas y las series, mientras que YouTube es utilizado para películas y documentales.

A pesar de ser técnicamente iguales (video), cada contenido tiene plataformas que le son más propicias para su consumo que otras en función de factores como formato, disponibilidad, público objetivo. En alguna medida, hoy se está comenzando a producir ese reacomodamiento.

Identifíquese

El robo de celulares es sin lugar a dudas uno de los delitos más habituales. Según las autoridades, en 2016 el promedio diario fue de 4.700 celulares robados, o 1,7 millón anual. Para combatirlo, lanzaron esta semana el registro de usuarios de líneas celulares que busca evitar que líneas y equipos sean reutilizados. La medida no es un invento argentino. Se establecieron mecanismos similares en varios países, aunque otros la evaluaron y descartaron y en otros ni siquiera se lo considera. En definitiva, las opiniones en la materia están divididas.

En realidad, la medida impacta a los dueños de líneas prepagas que no las tuvieran registradas a su nombre. Quienes tienen una línea con abono ya están identificados para poder recibir su factura. Desde el gobierno sostienen que, con el nuevo mecanismo, si un equipo es robado y el propietario hace la correspondiente denuncia, la SIM y el IMEI (n° de identificación del celular) se anulan. La SIM queda inhabilitada mientras que al equipo entra en una lista negra que le impide, en teoría, poder funcionar sobre cualquier red móvil local.

Según declaraciones de funcionarios del Ministerio de Seguridad, “el equipo se reduce a un pisapapeles o a un reproductor de música”, lo cual es relativo. Basta con buscar “cambiar imei” en YouTube para ver una extensa lista de videos donde se enseña (sin necesidad de ningún equipamiento específico) a cambiar este número de identificación. Por lo tanto, esto tendrá un impacto relativo. Seguramente dejará fuera del negocio a aquellos ladrones poco sofisticados que son incapaces de resetear un equipo a su estado de fábrica, como se puede comprobar en el sinfín de casos en que sus fotos aparecen en las nubes de sus usuarios originales. Pero si se trata de bandas dedicadas a la reventa de equipos robados, muy probablemente sabrán como sortear esta limitación.

En cuanto a la inutilización de la SIM, es algo que ya ocurre cuando se denuncia un robo de teléfono para pedir la reposición de otra SIM con el mismo número. Pero como mayormente quienes hacen la denuncia son quienes tienen algún tipo de abono (de esa forma además se evitan los cargos de comunicaciones que podrían generarse), a veces los prepagos no se preocupan en denunciar y directamente obtienen una nueva línea. Lo curioso es que la nominatividad de las líneas móviles era una de las medidas contempladas en la que fuera conocida como Ley Blumberg, promulgada en abril de 2004 pero nunca reglamentada. Delicias de la Argentina.

Se menciona que la nominatividad de las líneas es una forma de combatir los secuestros virtuales. Es cierto, pero no impedirá que se usen métodos alternativos para comunicarse, desde líneas del exterior funcionando con roaming hasta llamadas vía Internet. Nuevamente, una medida que afectará principalmente a los delincuentes amateurs.

Como se ve, las medidas a implementar no son infalibles, pero sí exigen algún grado de conocimiento técnico. A los efectos prácticos entonces, este registro hará más complicado el accionar de delincuentes de escasa sofisticación. Las bandas profesionales le encontrarán la vuelta.

Un dato adicional que seguramente impactará en la contabilización de líneas móviles. El nuevo reglamento establece que una línea que está inactiva por 6 meses (sin cursar tráfico ni efectuar recarga), deberá ser dada de baja por los operadores. Esto se aplicará también a las líneas en esta situación al momento de la entrada en vigencia del nuevo reglamento. Se viene un blanqueo de la cantidad de líneas móviles en servicio en el país.

Crónica de una muerte anunciada

Cuando varios años atrás se anunció en Argentina la migración del sistema de televisión analógico hacia la TDT (Televisión Digital Terrestre, rebautizada aquí como TDA o Televisión Digital Abierta ya que incluye también la televisión satelital provista por Arsat) se destacaba entre sus ventajas la posibilidad de ser consumida desde los celulares. Esto hizo que el gobierno anterior presionara a los fabricantes de smartphones en el país para que incluyeran en su oferta modelos con sintonizador para TV digital abierta. Sin embargo, esta característica nunca prendió y apenas si se vendieron algo más de 500 mil unidades entre 2012 y 2016. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2017”, realizado por Carrier y Asociados.

A partir del 2011, empezaron a llegar al mercado terminales móviles con sintonizador de TV, pero analógicos (para la TV de aire tradicional). Éstos lograron su punto máximo en 2013, donde alcanzaron casi el medio millón de unidades, para luego caer abruptamente a menos de 16.000 unidades en 2014 y desaparecer del mercado en 2015. Mientras tanto, los terminales con sintonizador de TDA arrancaron tímidamente en 2012 y 2013 para llegar en 2014 y 2015 a alrededor de un cuarto de millón de unidades para caer abruptamente en 2016 a menos de 17.000. Así, el parque actual de celulares que permiten sintonizar TDA es inferior al medio millón de unidades. Obviamente, esto no significa que todos ellos sean utilizados para ver TV lineal de aire.

Más allá de las intenciones políticas de la gestión anterior por impulsar el acceso a la TDA desde el celular, lo cierto es que TV lineal y movilidad no maridan adecuadamente. Una TV lineal, donde es el televidente quien se debe ajustar a los contenidos elegidos por el programador y a sus horarios, dista de ser el contenido apropiado para su consumo en movimiento. Esto ya había sido comprobado por la industria años atrás, en la primera década del siglo XXI, cuando las pruebas de campo en Europa no pasaron de eso y con el fracaso de Qualcomm y su MediaFLO, desactivado en 2010.

Los hechos demuestran que hoy la estrella es el video bajo demanda, que permite no sólo elegir qué se va a consumir sino también, cuándo. De allí el éxito de plataformas como Netflix en los celulares, dispositivos utilizados para acceder a contenido audiovisual por aproximadamente un tercio de quienes consumen servicios OTT.

La historia de la TDA demuestra que, en materia de TV lineal en el celular, poder no es querer.

Migración tecnológica

Cuando se mide la cantidad de accesos a Internet, el número absoluto es sólo parte de la película. Por supuesto, es importante saber si crecen, se mantienen o decrecen. Pero al interior de esos números hay también datos más cualitativos, que tienen que ver con la evolución de la tecnología detrás de los accesos.

Tomando cifras publicadas por el ENACOM, el año pasado el crecimiento en la cantidad total de accesos a Internet fue del 5%. Una cifra que puede considerarse baja teniendo en cuenta que la penetración del acceso a Internet en hogares es de tan solo el 45%. En otras palabras, con todo lo que falta crecer, estar ya en tasas de un dígito no es un gran logro.

Cuando se analiza la evolución por tecnología, surgen datos interesantes. Uno es el crecimiento de la fibra óptica, que fue del 186% en el último año. Acá es necesario tener presente que este número tan importante es también consecuencia de partir de bases muy bajas, lo que propicia tasas de crecimiento elevadas. Así y todo, en un año se pasó de 50 mil a 150 mil accesos. No obstante, siguen siendo apenas el 2% del total.

También los accesos inalámbricos tuvieron un importante crecimiento, del 36%, llegando a uno 85 mil o 1,2% del total. Aunque oficialmente son menos que la fibra óptica, acá puede haber una sub declaración de accesos por parte de los ISP. En muchas localidades pequeñas del interior existen ISP que utilizando espectro no licenciado dan servicio allí donde las redes fijas no llegan. Una situación que, aunque se está regularizando, todavía tiene vigencia.

Lo interesante llega a la hora de analizar las dos grandes tecnologías de acceso: ADSL (telefónicas) y cablemódem (cableras). Entre ambas representan el 95% de los accesos, aunque con tendencias disímiles. Mientras que los accesos de cablemódem crecieron un 10% (valor equivalente al doble de la media nacional), los de ADSL sólo lo hicieron un 1%. Y si se analizan los números de los dos principales proveedores (Telecom y Telefónica), hay una caída del 3%. Esto indicaría que las telcos están perdiendo clientes principalmente a manos de las cableras, como Cablevisión, Telecentro y otras, que crecieron por encima de la media nacional. Así se entiende más la insistencia de las telcos para poder ofrecer servicios de TV y, de este modo, tener una oferta más atractiva que les permita hacer frente mejor a las cableras, sus grandes competidoras. Aunque además deberán mejorar la capacidad de sus redes, algo en lo que están trabajando con la mira puesta en el 2018. El que viene será sin dudas un año con mucha actividad.

Agrandados

Hace unos años, cuando aparecieron los smartphones con pantallas de 5 pulgadas o más, a muchos les parecieron ridículos por su tamaño desmesurado para la época. Tal es así que dio lugar a una (efímera) subcategoría, las phablets, mezcla de “phone” por sus características técnicas y de tablet por sus dimensiones. Con el paso del tiempo y la popularización de las mismas, la subcategoría desapareció como tal, al igual que la sensación de ridiculez. Esto pasa también en Argentina, donde el año pasado los equipos de 5” o más representaron por primera vez más de la mitad del mercado. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2017”, realizado por Carrier y Asociados

Lo más llamativo de este cambio en la tendencia es la velocidad a la cual se produjo. Mientras que en 2014 apenas un 9% de los celulares vendidos tenían pantallas de 5” o más, esta participación creció al 61% en 2016. O sea, su participación en el total se multiplicó por 7 en sólo 2 años.

Como suele suceder, esta mayor adopción vino de la mano de una baja de precios. Así como las pantallas de 5” o más arrancaron en los equipos de gama alta, hoy también son habituales en smartphones de gama media, lo que le da mucho volumen. Por otra parte, y desde el punto de vista de la demanda, el aumento del consumo de fotos y videos desde el celular incentiva el uso de pantallas de mayor tamaño y mejor calidad.

¿Podrán crecer más las pantallas? Técnicamente sí, pero ya están en un límite donde empieza a jugar la ergonomía, como la capacidad de sostener el equipo fácilmente con una mano o su portabilidad. De hecho, en el caso del Moto Z (con pantallade 5,5”), prometen mantener el tamaño a futuro de los equipos para que los accesorios intercambiables que se le adosan puedan seguir siendo utilizados con los próximos modelos. Una forma de decir, “hasta acá llegamos”.

Avance mexicano

Finalmente, marzo fue el mes en que se produjo la salida del Grupo Werthein de Telecom, tal como se venía especulando desde hace un tiempo en el mercado. Esto ocurrió a través de la compra por parte de Fintech (del mexicano David Martínez) de su participación accionaria en Sofora, propietaria de Nortel Inversora que a su vez ostenta el 54,74% de las acciones del Grupo Telecom. Este cambio accionario viene acompañado de una reorganización societaria consistente en la fusión de Telecom Argentina como sociedad absorbente y Norte Inversora, Sofora Telecomunicaciones y Telecom Personal, como sociedades absorbidas.

Este movimiento no puede dejar de ser visto desde la óptica de la tan comentada (pero aún no concretada) fusión entre Telecom y Cablevisión. Algunos ven esta compra de acciones como una forma de allanar el camino para el ingreso de Cablevisión. Otros, por el contrario, como una forma de fortalecer a Fintech en la negociación, exigiéndole a Cablevisión tratar exclusivamente con ellos y no, al menos en parte, con el Grupo Werthein. Ambas especulaciones tienen su lógica. Sin embargo, la reorganización y fusión de Telecom (fija) y Personal (móvil) en una misma sociedad va en contra de algunas versiones que especulaban con la posibilidad de que la fusión fuera entre Cablevisión y Personal. Sería la combinación ideal de red fija y red móvil para un operador convergente y no generaría cuestionamientos en términos de competencia. Sí lo haría la fusión entre dos grandes redes fijas (la de CV y la de Telecom), concentrando más del 50% del mercado de banda ancha y con una importante superposición geográfica de las redes fijas. Así, esta movida puede ser considerada como un obstáculo más en una fusión que, aunque no descartada todavía, parece cada vez más lejana en el tiempo, luego de que Cablevisión moviera cielo y tierra para quedarse con Nextel primero y el espectro para dar servicios móviles después. Como hasta ahora, habrá que seguir esperando el devenir de los acontecimientos.

Más allá de estas especulaciones, esta movida consolida la presencia mexicana en la industria de las telecomunicaciones locales, con David Martínez y Carlos Slim controlando los principales negocios del sector. Martínez no sólo maneja vía Telecom 19,5 M de líneas móviles, 3,9 M de líneas fijas y 1,7 M de abonados de Internet, con una facturación total de $ 53 mil millones. También participa en un 40% de Cablevisión, con 3,4 M de abonados de TV, 2,1 M de abonados de banda ancha y una facturación de $ 30,5 mil millones. Por su parte, Slim tiene 21,8 M de líneas móviles y una facturación de unos $ 36 mil millones. De esta forma, entre ambos magnates mexicanos controlan un 65% de las líneas móviles, aunque Martínez (con menos exposición que Slim) también es un jugador de peso en banda ancha, telefonía fija y TV paga. ¡Viva México!