Descargando la red

Hubo un tiempo, hace ya algunos años, en que los operadores móviles recelaban del uso de WiFi en los celulares, a punto tal de pedir a los fabricantes la provisión de terminales sin esta capacidad. Pero rápidamente se dieron cuenta no sólo de que ésta era una funcionalidad apreciada por sus clientes sino también que era una forma de aliviar la carga de sus redes, sobrepasadas por la creciente demanda de datos móviles.

Hoy el WiFi está tan incorporado al uso de los smartphones que ni siquiera el gran avance del 4G en el último año y las mejoras que introdujo en el uso de datos móviles impiden que la conexión vía WiFi sea casi un básico. De hecho, el 96% de los usuarios de smartphones se conectan por WiFi habitualmente. Esto surge del informe “Usuario de smartphones 2016” publicado por Carrier y Asociados.

Entre los motivos para usar WiFi las principales menciones se las llevan un mejor funcionamiento que la red celular (58%) así como la posibilidad de ahorrar en el uso de los datos móviles (50%). Este último motivo es más mencionado por los millennials, quienes generalmente hacen un consumo más intensivo de datos.

Casi todos los usuarios de smartphones se conectan, entre otros lugares, desde el hogar, con un 94% que tiene acceso a banda ancha fija desde allí. El 6% que se conecta a Internet desde el celular sin acceso fijo en el hogar equivale a aproximadamente 1,4 millones de personas. Estos últimos crecen mientras desciende el nivel socioeconómico, así como cuanto más joven es el usuario.

En la medida en que se consumen cada vez más datos y que, ahora, existen distintas formas de canalizar la voz vía WiFi, la disponibilidad de estas redes tendrá un rol cada vez más estratégico. No sólo para los operadores con red, sino también para los OMV, quienes podrán descargar tráfico en redes WiFi, reduciendo entonces la capacidad a comprar a los operadores de red.

Para los operadores, el WiFi pasó en unos años de enemigo a aliado.

Exprimiendo el espectro

Una de las características distintivas de la regulación de las comunicaciones móviles frente a las fijas es que las primeras dependen de un recurso escaso, como es el espectro. Esta escasez es la madre de las múltiples tensiones entre operadores y el regulador, ya que termina siendo la que define quién participa y quién no de este negocio.

Un paliativo para esta escasez es el modelo de OMV ya que permite a un operador sin espectro dar servicios montado sobre la infraestructura de un operador con red y, punto clave, con espectro. Al mismo tiempo, y por ser un bien muy acotado, los mismos operadores de red no se sienten muy a gusto teniendo que compartir su espectro con los OMV. Algo que todos los operadores de red hicieron saber, con distinto grado de intensidad, al regulador con motivo de presentar sus ofertas de referencia para ofrecer servicios para OMV. Y que aprovecharon para exigir se les entregue de una buena vez el espectro en 700 MHz “limpio” y por el cual ya pagaron.

Ante este cuadro de situación, el Ministerio de Comunicaciones se encuentra buscando las formas de exprimir al máximo el espectro técnicamente disponible. Y a juzgar por las declaraciones del Ministro, los caminos serían dos: atribuir espectro entregado inicialmente para servicios fijos para que pueda ser usado para servicios móviles y poner a disposición de pymes el espectro en litigio entre Arlink y Arsat, cuando este tema esté finalmente resuelto en la justicia (a favor de la segunda, claro está).

La “recategorización” de espectro para convertirlo de fijo a móvil no es nueva. Sin ir más lejos, eso fue lo que sucedió con la banda de 700 MHz, originalmente asignada para dar servicios fijos de TV y que luego fuera atribuida para servicios móviles. De hecho, este cambio es el que trajo aparejado los inconvenientes actuales que hacen que la banda esté “sucia” por el uso de servicios de TV paga inalámbrica. Entre las posibles bandas que cambiarían de uso fijo a móvil, tiempo atrás el regulador identificó a la banda de 2600 MHz, mencionada en la Resolución 2531, como utilizable para servicios móviles, aunque también se especula con otras. Claro que también esta posibilidad genera expectativas en Cablevisión, quien quiere convertir el espectro que adquirió a distintos ISP para usarlo para dar servicios móviles con Nextel. El tema aquí no será técnico sino político-económico, a resolver por el regulador.

Por otra parte, hay confianza en que el conflicto con Arlink por el espectro para servicios 3 y 4G que se encuentra judicializado se resuelva favorablemente para el Estado, quien lo recuperaría. La intención del regulador es ponerlo a disposición nuevamente, pensando en las pymes. Si bien no lo aclararon, seguramente la idea sea ponerlo a disposición regionalmente, ya que ninguna pyme está en condiciones de desplegar una red nacional. La lógica indica entonces que las áreas podrían ser las mismas que cubren con sus servicios fijos, donde debería desplegar su infraestructura, extendiendo el servicio en otras geografías vía roaming. De llevarse a cabo, estaríamos hablando no ya de un 4° operador sino de varios 4° operadores, cada uno cubriendo un área geográfica regional y no nacional, como es el caso de los 3 grandes (Claro, Movistar y Personal).

Por otra parte, no habría que descartar que el espectro se otorgue no en base a un pago que hagan los operadores sino en base a metas de inversión y cobertura a lo largo del tiempo. Informalmente, desde el gobierno afirman que en esta materia su objetivo no es recaudador sino asegurar y acelerar el despliegue de infraestructura. Todo un guiño. Por otra parte, desde las cámaras de Internet (Cabase), de telefonía IP (Catip) y de la industria del cable (ATVC) afirman que comprometerán US$ 500 millones para invertir en dar servicios móviles a sus clientes.

Sin dudas, parece estar cocinándose una movida importante en materia de comunicaciones móviles. Las próximas semanas serán de definiciones.

Tuits selectos

Furor 4G

Desde su lanzamiento, hace poco más de un año y medio, la cantidad de líneas móviles con 4G ha tenido un rápido crecimiento. Hoy, de los 23 millones de smartphones, un 44% son 4G, lo que equivale a unos 10 millones de líneas. Esto surge del informe “Usuario de smartphones 2016” publicado por Carrier y Asociados.

La experiencia 4G se traduce, desde la perspectiva de sus usuarios, en un mejor funcionamiento de las apps así como en una mayor velocidad de navegación. Cada una de estas respuestas fue mencionada por casi 3 de cada 4 usuarios. Por otra parte, el mayor consumo de datos, mencionado por el 38% de los usuarios 4G, impactó más en millennials y prepagos.

Naturalmente, la penetración de 4G tiene mucho que ver con la fuerte renovación de terminales que se produjo en el último año, donde 2 de cada 3 equipos nuevos respondían a esta tecnología.

El furor por el 4G no parece que se vaya a detener en los próximos meses. Un 27% de los actuales usuarios de smartphones planea comprar un equipo 4G antes de fin de año. Entre las razones para hacerlo, la más mencionada es la mejora en el funcionamiento de las apps y la navegación (47%), aunque también es visto como algo natural por uno de cada tres usuarios que migrarán a 4G, ya que, afirman, todos los nuevos equipos son de esta tecnología.

Recalculando

El marco regulatorio establecido por el DNU 267, publicado a menos de un mes de la asunción del gobierno de la actual gestión, deshizo mucho de lo hecho por la gestión anterior. Tanto que algunas decisiones terminaron atentando contra el espíritu “convergente” pregonado por las autoridades. Esto que en definitiva no sería más que una manifestación de una visión específica en materia de telecomunicaciones significó también una barrera a lo que en los últimos tiempos se convirtió en la obsesión del gobierno: lograr un boom inversor.

Resulta claro que, por la rapidez de su publicación y antecedentes de las nuevas autoridades en la materia, no fueron estas últimas quienes estuvieron detrás de su redacción. Y luego de ya casi 10 meses en la gestión, habiéndose empapado más a fondo de la dinámica del sector, las mismas parecen haberse percatado de que son necesarios algunos cambios para efectivamente lograr el objetivo de más inversiones en un contexto de convergencia pro competitivo al que aspiran.

En principio, estas contradicciones no eran tan preocupantes ya que se esperaba tener un marco más coherente con la sanción de la ley de convergencia en la que trabajan las autoridades. Pero sin dudas las aristas técnicas, políticas y de negocios están demostrando una complejidad mayor a la inicialmente prevista. Tal es así, que esta semana, durante las jornadas de ATVC, Silvana Giucidi, coordinadora de la comisión redactora de la ley, adelantó que el proyecto estaría terminado en marzo del año próximo y no para fin de este año, como inicialmente se había determinado. Esto implica que el proyecto de ley deberá tratarse en pleno año electoral, lo que podría demorar su trámite parlamentario o dar lugar a la introducción de modificaciones que desvirtúen el espíritu de la futura norma.

Este escenario demoraría las necesarias correcciones al marco actual más allá de lo aconsejable, y quizás sea por eso que también esta semana el Ministro de Comunicaciones dio una entrevista radial donde adelanta que, antes de fin de año, habrá un nuevo decreto para mejorar el marco actual, mientras se espera por la nueva ley. El ministro Aguad no da demasiadas precisiones respecto del nuevo decreto, pero ciertos cambios pueden inferirse no sólo de sus palabras, sino también de otras declaraciones hechas a los medios durante estos días, con motivo del Foro de Inversión y Negocios, AKA Mini Davos.

Por un lado, Aguad afirma taxativamente que a partir del 1° de enero de 2018 se acaban las asimetrías: todas las empresas podrán dar todos los servicios. Lo que Aguad confirma de este modo es que el período de 2 o 3 años que el DNU 267 establecía como restricción para que las empresas de telecomunicaciones pudieran dar servicios de TV se fijará en 2. Con esta modificación se estaría dando certeza a las empresas que deben planear sus inversiones en infraestructura para poder ofrecer este servicio sobre sus redes. El ministro es categórico al afirmar “no podemos seguir esperando [a las cableras]“.

En la conversación, también desliza alguna modificación al “tema satelital”, aunque lamentablemente los entrevistadores llevan la conversación para otro lado. Una pena. Habida cuenta del nerviosismo manifestado por los operadores de TV por cable durante las jornadas de ATVC, se puede especular con la eliminación de la restricción a dar servicios de comunicación audiovisual simultáneamente con servicios de telecomunicaciones. Esto no favorecería en lo inmediato tanto a Telefónica y Claro, quienes son grandes operadores de TV satelital en la región, ya que igualmente deberían esperar hasta enero de 2018 para dar servicios. Pero sí lo haría en el más corto plazo con DirecTV, quien ya está dando servicio de acceso a Internet satelital en forma experimental, al tiempo que tiene algunos despliegues terrestres, tanto inalámbricos como cableados.

Se puede especular también con que haya modificaciones al tratamiento del espectro y posibles cambios en el tipo de atribuciones con el objetivo de poner a disposición la mayor cantidad de espectro posible para servicios móviles e incentivar el desarrollo de un nuevo operador. Esto puede leerse entre líneas en las declaraciones del ministro a la agencia Bloomberg.

En definitiva, y mientras se espera por la nueva ley de Convergencia, el gobierno estaría decidido a avanzar más rápidamente por la vía del decreto, para corregir los errores de su decreto original. Seguramente habrá novedades en las próximas semanas.

Tuits selectos

Cambiando de canal

Durante muchos años, casi la única forma de adquirir un terminal celular era comprándolo vía el operador, ya sea directamente, a través de sus agentes o incluso vía el canal retail (como casa de electrodomésticos o supermercados). La venta de equipos con línea y los subsidios asociados hacían que no fuera interesante comprar equipos liberados, que solían ser mucho más caros. Con la maduración del mercado en términos de líneas, los subsidios se hicieron más selectivos, lo que abrió el juego a la venta por fuera del canal del operador. Esto dio más libertad a la hora de elegir marcas y modelos de terminales.

Los últimos años, con las restricciones a la importación de celulares, también fueron propicios para el desarrollo de un mercado gris/negro compuesto tanto por las compras individuales de argentinos que viajaban al exterior como por grandes volúmenes ingresados por bandas dedicadas al contrabando.

Todo esto fue haciendo que el peso del operador haya venido cayendo en los últimos años en relación al canal retail, las compras en el exterior y los sitios online (como Mercado Libre). Esto surge del informe “Usuario de smartphones 2016” realizado por Carrier y Asociados.

El operador, que hace 3 años o más, representaba alrededor del 71% de las ventas de terminales, fue descendiendo hasta llegar al 47% en el último año. Si bien el canal retail capitalizó este descenso, no lo hizo en la misma magnitud. Esto se debe a que pasó de vender equipos con línea por cuenta del operador a vender liberados, eligiendo las marcas y modelos, lo que le da más autonomía en sus estrategias de productos a ofrecer. El mayor crecimiento se observa en las compras en el exterior, que pasaron del 4 al 14% en los últimos 3 años. Las compras en comercios online crecieron en similar magnitud, lo que puede estar enmascarando un importante volumen de equipos ingresados sin declarar (que en 2015 rondaron los 2 millones de unidades).

En cuanto a los motivos de elección de cada canal, los operadores son elegidos por sus promociones especiales (caso 2×1) así como por inercia, al ser el lugar habitual donde conseguir los terminales. El retail se destacan por los precios y financiación, así como la variedad de equipos. Los sitios en Internet son elegidos por el precio y disponibilidad de modelos buscados. Sin sorpresas, quienes adquirieron sus equipos en el exterior lo hicieron mayormente por encontrar allí mejores precios.

Cortas semanales

Un repaso por las noticias más destacadas de la semana tecnológica que pasó, con una pizca de sal.

A principios de la semana venció el plazo para que los operadores móviles de red (OMR) presentaran sus propuestas de referencia para los operadores móviles virtuales (OMV). Algunos OMR mostraron sus reparos, principalmente reclamando por los benditos 700 MHz que ya pagaron, pero de los cuales aún no hay disponibilidad plena, aunque también hay otros planteos más técnicos. Esto hace pensar que quizás el tema se demore.

Siguiendo con el tema de los OMV, Tuenti (que NO es un OMV sino una marca de Telefónica Móviles S.A.) convocó a la prensa con la excusa de presentar una aplicación que en realidad está disponible desde casi el comienzo de su operación en Argentina. El tema pareció más una maniobra para levantar el perfil y posicionarse en un segmento muy similar al que normalmente apunta Virgin Mobile, empresa que ya tiene licencia de OMV y que espera acordar con algún OMR luego de la publicación de las ofertas de referencia.

Sigue la discusión por la autorización del gobierno para que dos satélites extranjeros puedan prestar servicios en el país. Unos dicen que es ilegal y que atenta contra el desarrollo de Arsat y sus proveedores. Desde el gobierno aclaran que las autorizaciones se basan la necesidad de dar reciprocidad a los países donde Arsat vende su capacidad. La pelea de fondo es entre quienes quieren un mercado abierto y quienes quieren uno protegido. Como sucede en diversos ámbitos con argumentos similares de ambos lados. No se trata de un debate novedoso, salvo por el marco.

Esta semana se presentó el iPhone 7 y tuvo una recepción bastante fría a pesar de la clásica previa mediática (el día mismo y previo al anuncio, estuvo en la home de varios de los principales diarios nacionales). Las mejoras fueron sutiles (más procesador, mejor cámara, auriculares inalámbricos) y son un fiel reflejo de una industria, la de los smartphones, que a pesar de su enorme volumen ha desacelerado notablemente su crecimiento a nivel global. Con equipos que ya son los suficientemente buenos para la mayoría de las necesidades y tasas de penetración cercanas a la saturación en las principales economías, la recepción del iPhone 7 es una metáfora del estado de la industria. Desde una óptica argentina, el lanzamiento del iPhone 7 sea quizás una forma de testear el impacto del mecanismo de compra puerta a puerta.

Para empeorar su panorama, en la semana del anuncio del iPhone 7 (rival directo de la empresa surcoreana en la lucha por el predominio en la gama alta de smartphones), Samsung anunció el recambio de 2,5 millones de smartphones Note 7 a un costo de aproximadamente mil millones de dólares. Un costo económico que se sumó al costo en términos de imagen. Semana negra, claramente.

Telefónica sigue buscando formas de lograr financiar la reducción de su deuda. En este sentido esta semana anunció que planea lanzar al mercado un 25% de las acciones de Telxius, su unidad global de infraestructura, antes de fin de año. Este IPO iba a darse en julio, pero el sacudón que produjo el Brexit en el mercado postergó la decisión. Por otra parte, se espera que en las próximas semanas haya un anuncio respecto de O2, su unidad móvil en el Reino Unido. No está claro si habrá flotación de acciones en la bolsa o si se venderá parcialmente, luego de que en mayo de este año la Comisión Europea bloqueara la venta total de O2 a Hutchison. Lo que sí es claro es que hay que conseguir fondos.

Tuits selectos

Renovados

Tradicionalmente el mercado argentino se caracterizó por su avidez por mantener actualizados sus terminales móviles. Si bien tradicionalmente la renovación se producía en alrededor de 18 meses, este período se acortó en un par de meses en el último año. En esto influyó ciertamente el atractivo de contar con equipos 4G que permiten disfrutar mejor del uso de datos desde el móvil.

Considerando únicamente a los usuarios de smartphones, el 50% cambió su terminal en los últimos 12 meses. El dato surge del informe “Usuario de smartphones 2016” realizado por Carrier y Asociados y que se publicará en breve. Esta proporción está en línea con los aproximadamente 24 millones de smartphones en uso y los 12 millones vendidos durante 2015.

La renovación en el último año fue proporcionalmente mayor en el interior del país que en el AMBA, reflejando la llegada de las redes 4G que se dio con más intensidad a partir de la segunda mitad de 2015. De hecho, 2 de cada 3 terminales adquiridos durante los últimos 12 meses fueron equipos con tecnología 4G.

La tendencia a renovar se mantendrá en lo que queda del 2016, ya que 1 de cada 5 usuarios de smartphones planea cambiar su equipo en la segunda mitad de este año. Un período tradicionalmente fuerte que combina fechas de alto volumen de ventas como el Día de la Madre y Navidad. ¿Será el tan anunciado 2° semestre?