El retorno del bucle

Esta semana, la Secretaría de TIC abrió la consulta respecto del proyecto de Reglamento General de Interconexión y Acceso. Se trata de un factor muy importante en la relación entre operadores y que incide también en las condiciones de competencia.

Dentro de los aspectos a considerar, el manejo del bucle de abonado (conocido también como la última milla) es un tema que no por ineludible deja de ser controversial. La regulación actual (ley Argentina Digital) exige a los prestadores de servicios TIC poner a disposición el bucle para el arrendamiento parcial o total por parte de otros operadores sin acceso a los clientes. Pero será muy difícil que pueda tener lugar exitosamente.

Por un lado, el decreto 1340 estableció que todas las redes NGN fijas de última milla desplegadas en adelante tendrán un período de 15 años durante los cuales no estarán obligadas a “desagregarse”, esto es, estar a disposición de terceros. Una concesión que hiciera el regulador como compensación por el impedimento de que las telcos ingresaran al negocio de la TV hasta enero de 2018 (y parcialmente). Esto significa que cualquier operador que despliegue redes de alta capacidad, no deberá compartirlas. Así las cosas, la desagregación se aplicaría sobre el ADSL tradicional, el cual da muestras de su envejecimiento, perdiendo participación de mercado frente a las redes de cable. Sin dudas, una oferta poco atractiva para un operador que quisiera comenzar a ofrecer servicios.

Por el otro lado, siendo que también son licenciatarios TIC, los operadores de TV por cable que ofrezcan servicios de conectividad de banda ancha deberían igualmente abrir sus redes. Por cuestiones de topología de red, esta desagregación es más compleja y debe hacerse por software, lo que implicará un costo adicional considerable que no todo cablero podrá afrontar. Es de esperar que haya una fuerte resistencia a su implementación.

Idealmente, la desagregación tendría más sentido si se diese para las redes más modernas, con una esperanza de vida útil netamente superior a las que tienen las redes “legacy” de cobre. La misma debería ser implementada considerando entornos de competencia para que sirva como un incentivo para ésta y no como un disuasor a la inversión. Pero tal como están dadas las cosas, este ideal será de difícil concreción en el corto y mediano plazo.

En definitiva, es un tema que forma parte de la tensión entre competencia e inversión. Un mercado con mucha competencia tiende a deprimir los márgenes, lo que a mediano plazo atenta contra la inversión. Lograr un delicado equilibrio entre ambos objetivos es la tarea del regulador.

El dilema del fútbol

Esta semana se confirmó la venta de los derechos de televisación del fútbol argentino al tándem Fox-Turner. Más allá de los detalles económicos del acuerdo, se vienen ahora tiempo de definiciones en relación a cómo se comercializará este producto, considerando tanto las posibilidades tecnológicas como la mutación de hábitos de consumo que se produjeron durante los años en que accedimos al fútbol “gratis”. Si bien por el momento el plan de negocios no está totalmente cerrado, durante la semana se especuló con dos temas: el costo adicional que tendría sobre el abono básico de la TV paga y su costo en un modelo OTT.

Por el lado del abono adicional, se especula con un paquete de unos $ 300 pesos mensuales (algo menos de US$ 20). En este caso, serían todos los partidos (y no segmentado por equipo), lo cual, si bien da un costo por partido muy bajo, tiene un valor relativo. Son muy pocos aquellos para quienes ver un partido del estilo Defensa y Justicia vs. Aldosivi tiene algún interés. Así, por más bajo que sea el precio, su valor es aún menor. Y si el valor es inferior al precio, la transacción se hace más difícil.

A esto se suma que el mercado argentino de TV paga, del orden de los 8,8 millones de abonados (una penetración de aproximadamente el 75% de los hogares) se encuentra prácticamente estancado. Tal es así que Cablevisión, el actor más fuerte de este mercado con una participación del 39%, vio el año pasado caer un 0,3% su cantidad de abonados. Esto a pesar de incluir en forma gratuita los partidos del campeonato local. Al salir del básico y pasar a ser un adicional, no sólo le resta valor a la propuesta estándar de los operadores de TV paga. También implica un costo adicional en momentos en que, influidos por el consumo vía Internet, los televidentes acuden cada vez más a propuestas alternativas. Así las cosas, habría que ver cuál podría ser la caída en las suscripciones a TV paga ahora que el fútbol no estará incluido en el abono y en qué medida se verá compensada por la venta del paquete adicional de fútbol. No habría que descartar entonces que el fútbol se incluya en el básico, o que su precio como adicional se encuentre “subsidiado”, más como un factor de retención que como una línea de ingresos adicional.

Por otra parte, hay muchas expectativas con la transmisión vía Internet en un modelo OTT à la Netflix. Esta sería sin dudas la elección de muchos millennials que hoy no tienen contratados servicios de TV paga y que basan sus consumos audiovisuales en Internet, con la misma Netflix, YouTube y otras ofertas. Pero, necesitados de los ingresos que les proveen socios tradicionales, en Fox-Turner especulan con un abono sólo vía Internet de $600 (casi US$ 40), o el doble del mismo servicio vía operadores de TV paga. Desde el punto de vista económico, este pricing no tiene lógica, ya que se pagaría más por un servicio OTT, para el cual el cliente debe proveer (y pagar) la red de acceso (el ISP), que por un canal en TV paga, que ya incluye el costo de la red en su abono básico. Además, con la flexibilidad que ofrece el consumo vía Internet, no tiene sentido insistir con un abono que incluya todos los partidos. Sea vía Internet o no, la asimetría entre valor y precio se mantiene.

Todavía no hay nada definido oficialmente, y aún queda tiempo antes del comienzo de las transmisiones con cargo que se iniciarán a partir de agosto próximo. Pero seguramente el modelo comercial con que se especula sufrirá modificaciones.

 

Tuits selectos

¿Coyuntural o estructural?

No hay dudas de que el 2016 no fue un gran año desde el punto de vista económico para Argentina. Mucho menos para el mercado de los celulares nacionales, que vieron caer la producción en un 24% respecto de 2015, pasando de 11,8 a 9 M de unidades anuales. La situación se vio agravada con el crecimiento del contrabando, que tuvo en el mismo período un crecimiento del 25%, alcanzando un estimado de 2,5 M de equipos.

Si bien el escenario 2016 estuvo marcado por la devaluación del peso, la misma se vio mitigada por la alta inflación que rápidamente llevó el valor del dólar a niveles similares a los de la pre devaluación. Adicionalmente, las mejoras en las condiciones de financiamiento y de acceso a divisas impulsaron una baja de los precios en términos nominales en la comparación 2015 vs. 2016. A esto se sumó el impulso que debería haber significado el PLAIM (Plan de Acceso a Internet Móvil) que logró una oferta de teléfonos 4G a precios accesibles (para el mercado local). Pero evidentemente, todo esto no alcanzó para mitigar la caída.

Hay que considerar el impacto del contrabando. Siempre es difícil medir un mercado informal, aunque en estos casos se lo puede estimar con alguna precisión. Esto se debe a que las marcas tienen acceso a la información de los equipos que son activados (proceso que se da cuando el usuario hace la configuración inicial de su equipo nuevo), pudiendo ver si ese equipo fue de los fabricados en Tierra del Fuego o vendido en otro país. En base a esto, se llega a un valor aproximado de cuantos son aquellos vendidos en otro país que se activan en Argentina. Si bien este fenómeno no es nuevo, no deja de crecer, alcanzando volúmenes realmente relevantes. Y en el 2016, la unificación del valor del dólar hizo más competitivo su precio en pesos. Conviene recordar que, hasta la eliminación del cepo, el dólar oficial era un 45% más barato que el negro (o blue), lo que hacía más caro un equipo en pesos aun cuando tuvieran el mismo valor en dólares. Esta brecha se esfumó con el dólar único, favoreciendo el contrabando que no es alcanzado por aranceles y otros impuestos.

De todos modos, combinando la producción nacional con el contrabando, el total del mercado muestra una caída interanual del 17%. Se podrá asumir que el retroceso fue impulsado mayormente por la caída de la economía en 2016, un tema coyuntural. Pero no puede descartarse un aspecto más estructural, que no es de Argentina sino del mercado de celulares en general. Esto tiene que ver con que el grado de innovación de la industria se ha desacelerado (algo que pudo comprobarse claramente este año en el MWC de Barcelona). Quien tiene hoy un equipo de hace 2 años no deja de hacer nada. Habla, usa Whatsapp, accede a redes sociales, saca fotos de una calidad aceptable, escucha música, ve videos. Un equipo nuevo no aporta un salto cualitativo significativo. Así, la industria de los celulares podría estar ingresando en un escenario similar al de las PC, que vio estirarse el período de renovación. Seguramente en el caso de los celulares la vida útil no sea tan larga como con las PC ya que están sometidos a un desgaste físico mayor (los llevamos encima, se caen, se rayan las pantallas, las baterías duran menos). Pero entonces sería un caso de renovación por deterioro y no por obsolescencia. En los últimos tiempos las ventas fueron impulsadas por el atractivo de los smartphones primero y la llegada de 4G después. Pero desde hace años que toda la producción local es de smartphones y en los últimos 2 años más del 80% de los equipos vendidos fueron 4G. Así, podríamos estar pasando de un nivel promedio de ventas anuales del orden de los 13 millones a uno más próximo a los 11 millones de unidades. Habrá que ver qué sucede durante este 2017.

Jugando con fuego

Desde su asunción, 17 meses atrás, el actual gobierno ha dado muestras de querer avanzar con la dinamización del sector de las telecomunicaciones convergentes argentinas. Pero no siempre lo hizo de la mejor manera. Y en los últimos tiempos, quizás urgido por el estancamiento en que se encuentra el mercado, quiso acelerar el paso, tomando atajos y entrando en un terreno de desprolijidad potencialmente peligroso.

No hace falta ser muy sagaz para percibir que existen favoritismos a la hora de regular. Y si bien no faltará quien reclame por una mayor imparcialidad, también hay que ver a esto como parte de la dinámica propia política, que tiene intereses y también necesidades. Pero el apuro da malos consejos, y el gobierno se muestra muy apurado en resolver ciertos temas que no son de resolución inmediata, si es que se quiere hacer las cosas con prolijidad, especialmente cuando hay en juego activos que son del Estado.

La presión de Cablevisión-Nextel por ingresar en el negocio celular se tradujo en un apuro del regulador para que esto suceda. Pero esta urgencia lo llevó a evitar los caminos más seguros y abordar rutas secundarias, que pueden ser atajos no exentos de peligros.

Lo más razonable hubiera sido recuperar de una buena vez el espectro que originalmente fue reservado para un 4° operador y que Arlink tiene trabado desde 2014. O sea, más de 2 años. Ese espectro podría haber sido puesto en juego en condiciones más razonables que las originales (un beauty contest, por ejemplo) y probablemente no hubiera habido otro interesado que no fuera Cablevisión-Nextel. Ante la incapacidad de resolver este tema en la justicia, el gobierno optó por ceder a la presión y autorizar la reatribución de espectro a pedido del interesado. En este caso, lo prolijo hubiera sido recuperar ese espectro (que en definitiva es siempre propiedad del Estado), limpiarlo, ordenarlo y ponerlo sobre la mesa. En vez, se optó por reatribuirlo a pedido, en un esquema bastante sui generis que incluye devoluciones con cargo (cuando en realidad el propietario es el Estado), migraciones de servicios y dar conectividad en determinadas áreas del país sujetas a la disponibilidad de la red de fibra óptica de Arsat en cada una de ellas, dando lugar a una cobertura irregular, en zonas no contiguas y sin que se especifique el criterio de elección de las mismas.

Mientras estos temas se resuelven a gran velocidad, el gobierno no pudo poner todavía un punto final al conflicto alrededor de la banda de 700 MHz. La misma fue otorgada y cobrada 2 años atrás pero aún no está disponible en todos lados, especialmente en el AMBA, donde Telecentro sigue dando sus servicios de TV inalámbrica. Y en tanto esta sea la situación, los operadores móviles no quieren avanzar con el modelo de operador virtual, lo que tiene a varios operadores de telecomunicaciones medianos y chicos esperando. Todo trabado.

Esto sucede mientras se les postergó el derecho que las telcos tenían por ley (Argentina Digital) a dar servicios de TV recién en 2018 y parcialmente (sólo en AMBA, Córdoba y Rosario). Este tratamiento asimétrico en cuanto al entrante (según sea móviles o TV) es lo que tiene a las telcos de mal humor. Telefónica lo ha expresado claro y fuerte. Claro lo hace en la intimidad, aunque sin declaraciones oficiales y Telecom prefiere mantener el silencio.

Está claro que el tema de fondo, por el cual todos los actores se miran con recelo, es si se va a producir o no la tan anunciada fusión entre Cablevisión y Telecom. El apuro de Cablevisión en contar con espectro e infraestructura para servicios móviles puede ser visto como un plan alternativo si esta fusión finalmente no se da. Aunque se trate de una tarea no exenta de enormes desafíos. Pero también puede considerárselo como una forma de ir ganando “masa muscular” para, llegado el momento de una fusión, estar en mejores condiciones de negociarla.

Por lo pronto, este estado de situación hace que las telcos-celcos orienten sus inversiones a fortalecer sus redes móviles (incluyendo backbone y backhaul) y no tanto a mejorar las redes de banda ancha al hogar. En este sentido, el gobierno no parece poner el mismo énfasis en el desarrollo de infraestructuras fijas de gran capacidad que lleven la fibra óptica lo más cerca posible de los domicilios de los usuarios. Algo que es clave no sólo para las comunicaciones fijas, sino que también, y crecientemente, para las móviles. Ese es el verdadero desafío que tiene la actual gestión.

Con su asimetría en el trato, las autoridades juegan con fuego. Si para cuando lleguen las próximas elecciones presidenciales, el gobierno no puede mostrar avances significativos en materia de servicios y competencia real en materia de telecomunicaciones convergentes, agregará un ítem a la columna del debe de su balance de gestión. A este ritmo, es un escenario probable.

Tuits selectos

A dos velocidades

Esta semana se llevó a cabo el Mobile World Congress (MWC), el evento anual que convoca no sólo a la industria móvil sino también a todas aquellas afectadas por estas tecnologías. No hubo grandes novedades sino más bien avances en tecnologías ya conocidas: 5G, inteligencia artificial, big data, reconocimiento de voz, Internet de las cosas (IoT), robots, entre otras cosas.

A nivel de la infraestructura, se notan dos velocidades. Por un lado, la de los proveedores de tecnología (Huawei, Nokia, Ericsson), empujando fuertemente 5G por más que aún falten unos años para su estandarización. Por el otro, los operadores avanzan con más cautela. Es natural. No sólo tiene con LTE y su evolución un camino por recorrer (como opciones para IoT que ofrecen bajo consumo energético y adaptable a menores demandas de ancho de banda). También son conscientes de que una red 5G exigirá una mayor densidad de antenas, la cual deberá estar conectada a una infraestructura de cable de fibra óptica para dar respuesta a los mayores anchos de banda que esta tecnología permite (hasta 10 Gbps). Y la gran pregunta es cuál será el modelo de negocio que permita el recupero de la enorme inversión por delante. Hoy, están más preocupados por los frenos a la consolidación, el peso económico de las decisiones gubernamentales (costo de espectro, impuestos, tasas) y las necesidades de compartir infraestructura. Estos puntos fueron mencionados por el chairman de la GSMA (organización que agrupa a todos los operadores del mundo) en su keynote inaugural, donde también lanzó una bomba: prometió que en su gestión acabará con el roaming internacional. Anuncio que arrancó aplausos entre el público pero que no causó tanta gracia entre los operadores.

Por el lado de los terminales, se hace evidente que los tiempos de grandes innovaciones quedaron atrás. La mayoría de las mejoras se vieron por el lado de las cámaras, algo que está bien pero no le quita el sueño a la mayoría de los usuarios. Tal es así que la atención mediática se la llevó la nostalgia: Nokia presentando una versión actualizada de un terminal de la época donde el SMS era el rey y BlackBerry con un equipo que agrega su clásico teclado físico. Por otra parte, esta falta de innovación es la que permitió que marcas chinas desconocidas fuera de aquél país mostraran equipos que poco tienen que envidiar a los de las marcas que lideran el mercado pero que son más baratos, cerrando la brecha existente. Se vienen tiempos de alta competencia.

Los avances en IoT se mantienen a la orden del día, con la aparición de más objetos con conectividad directa a la red, lo que representa un paso adelante respecto de la primera generación, marcada por productos que se conectaban vía Wifi o Bluetooth a un router fijo o un smartphone. Algo que resulta más atractivo para los operadores, aunque deberán plantear tarifas no ya en términos de dispositivos conectados sino quizás de clientes u otro criterio. Dentro de este rubro, se vieron los primeros prototipos de objetos que se conectan con la tecnología NB-IoT (narrow band IoT o IoT de banda angosta), la cual permite conectar objetos situados en lugares poco accesibles o transitados, con sensores que no precisan transmitir información constantemente, sino que le basta con enviar un simple impulso cada hora, día o semana (como medidores de agua, luz, gas). Para ello, hace hincapié en el bajo consumo energético, lo que permite que las baterías duren literalmente años. Se trata de casos donde lo relevante no es la movilidad sino la conexión inalámbrica, lo cual abre un amplio espectro de nuevos dispositivos a conectar para los operadores.

Como ya sucedió en ediciones anteriores, abundaron los autos conectados, aunque también se vieron algunos de conducción autónoma. Básicamente, robots sobre ruedas. Todavía es experimental, pero, así como entusiasmará a aquellos que sufren tener que majear, también debería ser un dato que preocupe a gremios como camioneros o taxistas. No se quedarán sin trabajo en lo inmediato, pero se trata de profesiones condenadas a desaparecer en un futuro lejano, pero no tanto.

De los operadores existentes en Argentina, sólo Telefónica estuvo presente con varios anuncios. Quizás el más destacable fue el que la empresa denomina la 4ª plataforma, siendo la 1ª la infraestructura física de red, la 2ª los sistemas de IT y la 3ª los productos y servicios que ofrece a sus clientes. Bajo el nombre Aura, esta plataforma no es otra cosa que la armonización de los datos de sus clientes (productos contratados, contenidos consumidos, lugares donde han estado, sitios que han visitado, etc.) para convertirlos en información relevante y operable por el usuario. Ésta podrá interactuar con la empresa vía una aplicación de reconocimiento de voz al estilo Siri, (habilitar o cancelar equipos de una red wifi, recibir recomendaciones de películas, hacer gestiones administrativas) al tiempo que podrá elegir qué hacer con sus datos (por ejemplo, compartirlos o no, borrarlos en caso de abandonar la compañía, etc.). Algo simple de decir, pero complejo de lograr, que permitirá grandes avances en la relación del cliente con la empresa y sus diferentes productos. Aura estaría llegando a Argentina durante el 2017.

D’Artagnan, cada vez más cerca

Que la industria móvil tuviera sus ojos puestos en Barcelona no fue impedimento para que se hablara, y mucho, del ingreso de Cablevisión a este negocio. Y no tanto porque hubiera novedades luego del decreto 1340 (analizado aquí, en momentos en que ya no se publicaba Comentarios). Es más, el gobierno fue cumpliendo con lo prometido, como avanzar con la reatribución de espectro originalmente de servicios fijos a servicios móviles, y la autorización para que Cablevisión pueda comenzar a dar estos últimos. Solo falta ahora que se definan las condiciones económicas y exigencias de despliegue, algo que no debería tardar en definirse.

Por supuesto, toda esta situación tiene inquietos a los actuales operadores móviles, con Telefónica como cara visible, quienes sostienen que hay razones técnicas y jurídicas que les permiten cuestionar la forma en que Cablevisión accederá al espectro. A pesar de estos reclamos, el gobierno se muestra decidido a avanzar hacia el surgimiento de un 4º operador móvil de la forma en que lo viene haciendo. Sin embargo, durante su visita a España en la semana previa al MWC, el presidente de la Nación se reunió con el CEO de Telefónica y prometió diversas cosas como para bajar los decibeles de la discusión: liberar la banda de 700 MHz por la que los operadores móviles ya pagaron 2 años atrás y aún no recibieron (algo que tiempo atrás se afirmó ocurriría durante este mes de marzo), equiparar el límite de espectro para todos los operadores, permitir que las operadoras puedan compartir infraestructura en localidades de menos de 10.000 habitantes (una absurda limitación impuesta por el pliego de 4G) y arrancar efectivamente el 1° de enero de 2018 con la oferta de servicios de TV, lo que implicaría que ya estuviese vigente la reglamentación específica. Ahora esperan que estas promesas se transformen en hechos.

Por lo pronto, la alternativa de llevar sus reclamos al CIADI parecen ir perdiendo fuerza, dejando atrás también la posibilidad de frenar inversiones (medida con la cual hubieran sido los principales perjudicados). Por el contrario, Telefónica anunció durante el MWC que prevé invertir $ 38.500 millones (alrededor de US$ 2.400 millones) entre 2017 y 2019. Como parte de esta inversión apuntan a pasar con fibra óptica unos 600 mil hogares, muy probablemente en zonas donde la oferta actual de redes es deficiente más que en áreas de alto poder adquisitivo ya cableadas por operadores de TV por cable.

Lo interesante de toda la movida que está realizando Cablevisión para convertirse en el nuevo 4º operador es que parece alejar el fantasma de su fusión con Telecom. Las inversiones realizadas en adquirir Nextel primero y el espectro después, más las que tendrá que realizar por la reatribución de este último así como las que necesitará para desplegar la red (a lo que hay que sumar el costo político para el gobierno de esta movida) hacen pensar que es demasiada erogación si la idea es llegar a una fusión en el corto plazo. Por su parte, Telecom se encuentra en plena reorganización de sus sistemas para estar lista para la convergencia. Aparentemente, diferencias en cuanto a quién tendría el control de una eventual operación conjunta habrían llevado al operador de TV por cable y banda ancha a avanzar con una estrategia en soledad. Por todo esto, en la medida en que pase el tiempo y la fusión no se concrete, menos probabilidades tendría de ocurrir.

Es quizás el fantasma de esta fusión lo que más inquieta a sus competidores. Una operación conjunta de Cablevisión y Telecom crearía automáticamente un operador fuerte en TV paga, banda ancha, telefonía fija y telefonía móvil. O sea, se convertiría en el primer operador convergente, con más fortalezas que una Telefónica arrancando en el negocio de TV paga e iniciando un largo y oneroso despliegue de fibra, y por supuesto, mucho más fuerte que una Claro que mayormente tiene servicios móviles pero muy poco para dar servicios fijos a nivel residencial. Lo que suceda durante los próximos 18 meses será clave para delinear el escenario competitivo en un marco convergente.

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  • El CAPEX global de la industria móvil para los próximos 4 años será de U$S 700 millardos. Argentina será aproximadamente el 1% #MWC
  • El ARPU de la industria móvil cayó un 47% en los últimos 10 años #MWC
  • Oppo todavía no desembarcó en Europa, pero ya tiene acuerdo con el Barcelona. Parte del gran avance chino https://pbs.twimg.com/media/C5qu0UaWQAARuWa.jpg:large
  • Cuando te encontrás con tu novia de la adolescencia y está toda cirujeada para parecer más joven #mwc17 https://pbs.twimg.com/media/C5sKDPgXQAIH68k.jpg:large
  • El chairman de la GSMA prometió acabar con los cargos de roaming durante su gestión. Mital for president #mwc17 mobileworldlive.com/featured-conte…

Sin vencedores ni vencidos (por ahora)

El reciente decreto 1340/2016 introdujo algunas definiciones conceptuales contundentes en relación a la política del gobierno en materia de comunicaciones convergentes. Sin embargo, muchos puntos espinosos no terminan de ser precisados, quedando las definiciones postergadas hasta tanto el regulador, a través del Ministerio de Comunicaciones y del ENACOM, así las defina.

En líneas generales, quedan en claro dos puntos. Uno es la prioridad que se le asigna a la inversión por sobre la competencia, al menos en el corto plazo. Es indiscutible que Argentina se encuentra atrasada en términos de infraestructura fija, con una razonable penetración, pero un bajo ancho de banda promedio y con grandes diferencias en el mismo a nivel geográfico. Por lo tanto, no se puede hablar seriamente de competencia sin un fuerte proceso inversor previo. El otro punto, y que armoniza con el anterior, es la política expresa de habilitar a las comunicaciones móviles cuanto espectro sea posible, priorizándolo por sobre otros servicios.

La convergencia total implica que cualquier operador pueda dar todo tipo de servicio. Y teniendo en cuenta el escenario actual, las miradas se centran en el ingreso de las empresas de telecomunicaciones al negocio de la TV, así como en la incorporación de servicios móviles por parte de empresas proveedoras actualmente de servicios fijos (banda ancha y TV).

Por el lado de la TV, el decreto establece que las empresas de telecomunicaciones que están impedidas de dar servicios de comunicación audiovisual (Claro, Telecom y Telefónica) podrán comenzar a hacerlo a partir del 1° de enero de 2018. Sin embargo, sólo podrán dar servicio inicialmente en las áreas metropolitanas de Buenos Aires, Rosario y Córdoba capital, todas áreas donde opera Cablevisión. Son las tres principales ciudades del país que en su conjunto concentran el 36% de la población del país. Esto implica que el restante 64% no accederá a los beneficios de una mayor competencia por un tiempo no determinado. El decreto exceptúa del ingreso de las telcos al servicio de TV en localidades de menos de 80.000 habitantes. Se trata de una medida “para la tribuna”, ya que no son mercados de interés para grandes operadores debido a su baja concentración de población. Pero no establece plazos para todo el resto de las localidades que se encuentran entre éstas y las tres más grandes especificadas. Por lo tanto, quedan fuera de este nuevo entorno competitivo ciudades como Mendoza, para alegría del grupo Vila-Manzano. Así, ésta es una medida que favorece a la industria del cable, a excepción principalmente de Cablevisión y de Telecentro.

Por otra parte, se mantiene el impedimento de que las telcos ofrezcan servicios de TV vía satélite. En términos técnicos, esto va en contra de la libertad tecnológica del operador para elegir cómo ofrecer sus servicios. No obstante, primó una visión más enfocada a la inversión, ya que las telcos deberán mejorar la capacidad de sus redes de cable para dar este servicio. La competencia en TV deberá esperar a este despliegue. No obstante, DirecTV se mantiene al margen de esta limitación, permitiéndosele retomar legalmente los servicios (y sus tecnologías) que tenían hasta la publicación del decreto 267. Además de TV satelital, DirecTV ofrece desde hace años acceso a Internet inalámbrico y estaba expandiendo este servicio hasta que el decreto mencionado congeló sus planes. Vuelve a su status anterior, invirtiendo en su red terrestre.

El ingreso de nuevos jugadores al terreno de los servicios móviles es más complejo y espinoso. El decreto anticipa normas y procedimientos para asegurar la reatribución de frecuencias ya asignadas para que sean aptas para servicios móviles. Menciona también que deberán definirse compensaciones económicas (por el mayor valor que tiene el espectro fijo respecto del móvil) así como las obligaciones de cobertura y metas específicas. Si bien muchos vieron a Cablevisión-Nextel como el más favorecido, lo concreto es que sin conocer los aspectos que quedan por definir, no se sabe a ciencia cierta cuán atractivo resultará este proceso. Como reza el dicho, el diablo está en los detalles.

Por otra parte, menciona que se podrá asignar espectro no sólo a los actores actuales sino también a prestadores locales o regionales de servicios TIC en sus áreas de operaciones. Esto permite deducir que el gobierno piensa no ya en un único 4° operador sino en múltiples 4° operadores, cada uno en áreas geográficas distintas. Esto se vería potenciado con la puesta en funcionamiento de la Red de Protección Pública y Operaciones de Socorro, Defensa y Seguridad, pensando en situaciones de emergencia. Según declaraciones radiales del Ministro Aguad en el programa TMT conducido por José Crettaz, la idea es llamar a licitación para la construcción de una red que, como tendrá capacidad ociosa la mayor parte del tiempo, sirva también para ofrecer servicios mayoristas, utilizando las bandas de 700 MHz y 2,5 GHz. Toda una novedad.

El surgimiento y desarrollo de nuevos operadores móviles no sólo tiene que ver con el espectro sino también con temas más áridos, pero no menos relevantes como condiciones de interconexión o de roaming. En el caso de la interconexión se establecerán tarifas asimétricas por el término de 3 años prorrogables por 18 meses más. Si bien señalan que inicialmente se tomarán como referencia promedios de tarifas para servicios similares en Latinoamérica, no se indican cuáles serían las condiciones que podrían dar lugar a la mencionada prórroga. El roaming, que permitirá que clientes de un operador regional usen su servicio más allá del área de cobertura original, será obligatorio por 3 años. Ambas son medidas para ayudar a entrantes mientras se desarrollan, donde lo que se debate es si ese plazo es adecuado o exiguo.

Finalmente, se fijó en 15 años la no aplicación de la desagregación del bucle en redes NGN de última milla. Esto implica que, durante este término, los operadores que desplieguen en adelante redes de última milla NGN (fibra óptica o cable coaxil) no estarán obligados a permitir que otros operadores utilicen esa infraestructura para dar sus servicios. Garantizando la exclusividad del uso de sus propias redes de última generación, motiva a las telcos (Telecom y Telefónica por tener una tecnología vieja y Claro por prácticamente no contar con infraestructura cableada) a invertir en el desarrollo y capilaridad de las mismas, aunque esta protección también aplicaría para los nuevos tendidos de los actuales operadores de TV por cable. Aquí nuevamente se ve el foco en la inversión por sobre la competencia. No obstante, si el término de 15 años es el adecuado, es materia debatida.

Tácitamente, el gobierno afirma que en materia de convergencia hoy la prioridad es multiplicar la inversión. La competencia real y efectiva deberá esperar mientras se despliegan las redes (fijas y móviles) necesarias. Sin embargo, todavía quedan pendientes muchas definiciones, más técnicas, pero no menos políticas, que pueden inclinar la cancha para uno u otro lado. Lo que está asegurado es que la acción se mantendrá en los próximos meses.