La tercera ola
Luego de casi 3 años desde el lanzamiento de 3G en el país, es interesante hacer un repaso de lo que ocurrió. Presente originalmente en pocos puntos de la ciudad de Buenos Aires, no fue sino hasta el 2009 que la cobertura se hizo razonable. Recién ahora entonces está dejando de ser cosas de pioneros y early adopters. Y es a través del análisis del desarrollo de la “infraestructura” en plaza (esto es, teléfonos y antenas USB) que se puede ver hacia dónde está evolucionando.
A diciembre de 2009 había casi 2,5 millones de dispositivos 3G en el mercado, lo que, contrastado con las 49 millones de líneas que acusan los operadores, representan apenas el 5% del total. Poco todavía. Aunque la relación mejora a 7% si se hace sobre los 33,5 millones de líneas que están efectivamente en uso, según Carrier y Asociados. No obstante, parece poco aún.
De los 2,5 millones de dispositivos 3G, prácticamente se reparten en partes iguales módems USB y los teléfonos. Sin embargo, pensar que la totalidad de estos dispositivos están siendo utilizados en toda la capacidad de 3G es pecar de optimismo.
De los módems USB, la estimación es que alrededor del 60% está efectivamente en uso. El resto se distribuye en stocks de los operadores y dispositivos que están en poder de los clientes, pero sin uso. Basta recordar las promociones de Claro que, con la compra de determinados equipos con línea incluye el módem sin cargo. Ciertamente, esto no implica que ese módem vaya a ser utilizado.
En el caso de los teléfonos, el tema es distinto. Para hacer uso del mayor ancho de banda de 3G es necesario contar con equipos aptos para navegar o utilizar otras aplicaciones de datos, como es el caso de los smartphones. Éstos representan el 40% de los teléfonos 3G ingresados en los últimos 3 años. El 60% restante son entonces equipos convencionales, no muy aptos por su formato para el uso de aplicaciones de datos, al menos no de las populares (quizás sí pueden hacer videollamada, pero sinceramente, ¿alguien usa esta capacidad?).
Visto de otra forma, los 2,5 millones de dispositivos 3G que ingresaron al país en los últimos 3 años, se reducen a poco menos de la mitad cuando consideramos su uso efectivo en esta red. Y en este caso, el número de módems USB es levemente mayor que el de teléfonos 3G.

A todo esto, las más populares aplicaciones móviles de datos (mail, Messenger, Facebook, Twitter) no consumen mucho ancho de banda por lo que funcionan perfectamente en 2G. Queda la sensación entonces de que 3G es una propuesta que hoy da más respuestas a las computadoras (portátiles o no) que a los equipos de mano.







Sabido es que últimamente los Blackberry están dejando su lugar dominante como dispositivo corporativo para ser cada vez más uno de consumidor final. Esto sucedió mayormente por el producto en sí más que por los esfuerzos específicos de RIM por llegar a este segmento. Sin embargo, las cosas parecen estar cambiando.
El modelo de 
Es sabido que el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se encuentra trabajando desde prácticamente el inicio de la actual gestión en el desarrollo del Distrito Tecnológico ubicado en una de las áreas más postergadas de la ciudad.

Durante mucho tiempo, los operadores de redes celulares no vieron con buenos ojos que los fabricantes de terminales incorporaran la capacidad de conectividad WiFi a sus productos, celosos de que esta tecnología, que muchas veces permite el acceso gratuito a Internet, atentara contra el consumo de datos vía red celular. En algunos casos, los operadores llegaron a desactivar esta funcionalidad en los terminales que vendían.



