Virtualidad en el mundo real

Esta semana, el Ministerio de Comunicaciones publicó la resolución 38/2016 que reglamenta el servicio de OMV (Operador Móvil Virtual). El mismo deroga el reglamento vigente que más allá de algunas diferencias de implementación, tenía una redacción confusa y con ciertas condiciones que estaban afectando el normal desarrollo de este negocio.

A modo de resumen puede decirse que el nuevo reglamento es más laxo, dejando gran parte del acuerdo entre OMR (Operador Móvil de Red) y OMV a las negociaciones entre ambos. Lo harán partiendo de una oferta de referencia que los operadores deberán hacer pública. La Autoridad de Aplicación sólo interviene en caso en que las partes no lleguen a un acuerdo.

La nueva versión corrige un punto fundamental del viejo reglamento, el cual impedía a los operadores con red fija ser OMV, ya que definía como OMV a un prestador que no contaba con espectro radioeléctrico “ni con infraestructura de red para otros servicios de comunicaciones distintos de los móviles”, aunque sí habilitaba a las cooperativas. De este modo, ni cableras ni otras empresas de telecomunicaciones podían ser OMV, lo que les valió a algunas el rechazo de la Autoridad de Aplicación al momento de solicitar su habilitación para el servicio. Era quizás una herencia del enfrentamiento del anterior gobierno con el Grupo Clarín, que impactaba también a varios otros actores de esta industria.

Por otra parte, el nuevo reglamento elimina el tope del 5% de la capacidad de un OMR puesta al servicio de los OMV al tiempo que permite que un OMV tenga más de un OMR. Establece claramente que un OMR será aquél que ofrezca servicios SRMC (Servicio de Radiocomunicaciones Móvil Celular), PCS (Servicios de Comunicaciones Personales) y SCMA (Servicio de Comunicaciones Móviles Avanzadas). Todos estos quedan bajo el paraguas de los SCM (Servicios de Comunicaciones Móviles). En este sentido, el reglamento anterior era algo confuso y se interpretaba como que sólo correspondía el OMV para servicios SCMA, o 4G. Por otra parte, esta enunciación de los servicios que debe prestar el OMR deja fuera del grupo a Nextel, ya que el suyo entra en la categoría SRCE (Servicio Radioeléctrico de Concentración de Enlaces). O sea, podrá ser OMV sin la obligación de ser OMR. Al menos, mientras siga con la tecnología actual.

Se trata sin dudas de una buena noticia, pero, como reza el dicho, no hay que dar por el chancho más de lo que el chancho vale. Conviene estar advertido de que el de OMV no es un negocio para cualquiera. Básicamente se necesitan dos cosas (no excluyentes entre sí): escalas para que un margen nominal bajo permita financiar un negocio y/o agregar valor que en alguna medida reduzca los costos.

A nivel mundial, en promedio, un OMV tiene un costo que es entre 70 a 75% del precio del OMR. En ocasiones puede llegar al 50%, pero para que esto ocurra el OMV debe aportar infraestructura, un costo que se deduce de su margen. De hecho, el reglamento de OMV diferencia a aquellos con infraestructura de aquellos que no la tienen, que denomina OMV Básico. Es decir, más allá del costo del servicio provisto por el OMR, el OMV tiene sus propios costos de comercialización, facturación, tarifación (en el caso de un OMV Básico) a los que se pueden sumar aquellos con distintos niveles infraestructura. Así, el negocio de OMV puede ser interesante para una cadena de retail con muchos puntos de contacto con sus clientes, como es el caso de los supermercados Carrefour en Europa. También puede ser atractivo para un operador de servicios de telecomunicaciones fijas, como un operador de TV por cable, que puede sumar un producto móvil a su oferta de TV, Internet y telefonía fija para ofrecer cuádruple play, utilizando la infraestructura comercial existente y paquetizando su oferta. Estos últimos pueden además recurrir al WiFi Offloading, que no es otra cosa que la desviación del tráfico móvil a las redes fijas, pero de forma totalmente transparente para el usuario. Considerando que en promedio el 80% de las comunicaciones desde un celular se dan estando en un lugar fijo y no en movimiento, es mucho el tráfico que un operador fijo puede canalizar por sus propias redes.

Un dato no menor es que el nuevo reglamento no contempla, al menos no explícitamente, a los MVNE (Mobile Virtual Network Enabler) que puede ser un intermediario entre el OMR y los OMV cuando estos últimos son muchos y muy pequeños. Un MVNE permite desarrollar una plataforma única a ser compartida por varios OMV, como sería en el caso de cooperativas o pequeños cableros que quisieran asociarse para mejorar sus escalas y por ende sus costos.

En pocas palabras, y más considerando la penetración del servicio en el mercado argentino actual, la renovación del reglamento de OMV es una buena noticia, aunque hay que ser mesurado en cuanto a las expectativas. Por la experiencia internacional, salvo excepciones, generalmente todos los OMV juntos representan un 10% o menos del mercado medido en líneas. Y éstos nada pueden hacer para mejorar la cobertura ni la calidad técnica del servicio, aspectos que dependen directamente del OMR. Sí pueden aportar ofertas diferenciadas, creando sinergia con otros productos y servicios.

No es poco, considerando que puede mejorar el grado de competencia de una industria oligopólica en su naturaleza, consecuencia del uso de un recurso finito como es el espectro radioeléctrico. Se puede decir entonces que el reglamento de OMV es una forma de regular el uso del espectro para que esté disponible para una mayor cantidad de jugadores. Y eso, dejando de lado expectativas desmedidas, es positivo.

Espectro inasible

La recepción del nuevo reglamento de OMV entre los OMR ha sido tibia. Obviamente, defenderán el valor de sus inversiones en infraestructura, pero creen que hay modelos viables para las dos partes. Más les preocupa tener que compartir capacidad de un espectro que tiende naturalmente a ser escaso. Y esto se ve agravado por la tardanza en la limpieza de la banda de 700 MHz. Se trata de aquella que les fuera otorgada en la licitación para 4G pero que aún no puede utilizarse debido a todavía operan en ella algunos servicios de TV. Una rara consecuencia de los procesos regulatorios, administrativos y técnicos.

La banda de 700 MHz es valiosa por dos motivos: provee más cobertura y tiene mejor penetración en edificios. La mayor cobertura es valiosa en zonas rurales o suburbanas, de poca densidad poblacional. La mejor penetración lo es en las zonas urbanas, densamente pobladas, donde la señal debe atravesar múltiples estructuras edilicias.

La no utilización de la banda en cuestión hará que probablemente, a fin de junio, cuando vence la primera etapa del despliegue de 4G, no se pueda cumplir con la cobertura total exigida. Y el Estado tampoco podrá exigir ya que no cumplió su parte y entregó espectro por el cual ya cobró. Una situación en la que nadie gana.

La habilitación de los 700 MHz es importante porque prácticamente duplicaría el espectro para 4G disponible. Si bien todavía la capacidad instalada para 4G da abasto, el tráfico 4G ya representa alrededor del 40% del total. O sea, para evitar sobresaltos y lo que pasó y pasa con la red 3G, ya hay que empezar a actuar decididamente para poner en uso el espectro disponible.

Por lo pronto, cada vez se habla más de tecnologías tipo WiFi offloading para el uso de celulares puertas adentro. Básicamente lo que hacen es derivar el tráfico de la red móvil hacia la red fija de banda ancha vía WiFi. Algo parecido a lo que hoy se hace manualmente con el WiFi del celular, pero automático y transparente para el usuario, al tiempo que también sirve para llamadas de voz. Esta tecnología es muy apropiada para su uso indoor, en oficinas, un shopping o cualquier edificio con alta concentración de gente. Eventualmente llegará también al hogar. Una buena solución desde el punto de vista técnico. Pero claro, puede encerrar potenciales conflictos entre el dueño de la red fija y el de la red móvil si no son el mismo.

Todo vale y todo suma en la búsqueda de la mayor capacidad de las redes móviles.

Tuits selectos

Conflicto generacional

Desde aquí se insiste desde hace años en la distorsión causada por la contabilización de líneas en servicio que no son utilizadas [ver “Contando líneas”]. Esta diferencia no sólo impacta en el ARPU o ingreso promedio por línea, así como en la relación entre líneas prepagas y pospagas (o con abono). También esta forma de contabilizar las líneas afecta a la hora de determinar cuál es la generación móvil dominante en materia de celulares. Por eso es habitual ver cifras, sobre todo provenientes del exterior, que identifican al mercado argentino como uno aún dominado por la tecnología 2G, cuando en realidad se trata de un mercado mayoritariamente 3G. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2016”, publicado por Carrier y Asociados.

Combinando las cifras de líneas en uso (38 millones de los cuales 36,2 millones corresponden a teléfonos celulares) con las ventas de equipos de los últimos años, se llega a que el mercado local está compuesto por un 65% de equipos 3G. Aquellos 4G representan el 17% y los 2G el 19%.

Visto así, se llega a que alrededor de 6,5 millones de líneas en uso está asociadas a un teléfono 2G. Este dato es relevante ya que, cuando se habla del demorado Plan Canje, se menciona el reemplazo de equipos 2G. Pero su reemplazo por los más modernos 4G poco hará para mejorar la situación general de las redes.

Para entender esto, conviene recordar que aún con equipos 4G, las comunicaciones de voz y SMS se cursan por la red 2/3G, que es la que actualmente está congestionada. Quien hoy tiene un equipo 2G es alguien que sólo realiza llamadas y envía y recibe SMS. En esto influye claramente un tema de hábitos de uso (personas mayores o perfiles más conservadores, no atraídos por aplicaciones de datos desde el celular). Se trata entonces de personas que, aunque tenga un equipo 4G, seguirán estableciendo comunicaciones de voz, las cuales se seguirán cursando sobre la sobrecargada red 2/3G. Así, el canje tendría un costo muy alto para un beneficio casi nulo.

Visto así, el foco de un eventual Plan Canje debería estar en los actuales usuarios de smartphones 3G, quienes sí consumen datos a través de una red congestionada y que verían mejorar su situación si pudieran migrar a 4G. De todos modos, no hay que ser excesivamente optimista. Los smartphones son sólo un componente de la red móvil. Una solución de fondo debe ser integral, con un fuerte foco en espectro y antenas (de todo tipo). Ahí habría que apuntar la artillería.

Lo mejor ya pasó

No importa la fuente, todas coinciden en lo mismo: el mercado global de smartphones no crece en unidades. IDC dice que en Q1 el mercado avanzó apenas un 0,3% (la nada misma). Counterpoint Research muestra una variación del 0%. Y Strategy Analytics va más allá, dando una caída del 3%. También hay coincidencia en las causas de este freno a la expansión de los últimos años. Los principales mercados están saturados, lo que incluye a China, el gran impulsor hasta el 2015. También es cierto que las condiciones económicas globales son un desafío.

Otro punto en el que hay coincidencias es en los tres primeros, Samsung, Apple y Huawei. Pero detrás de Huawei se forma un pelotón compacto de marcas cada una con la mitad o menos de volumen que el fabricante chino, donde las posiciones del ranking varían según la fuente. Allí la lucha es cuerpo a cuerpo (o unidad a unidad) entre marcas de renombre internacional como LG o Lenovo/Moto, y otras menos globales como Oppo o Xiaomi.

Pero aún entre los top 3 la cosa no es tan cómoda como parece. Según Counterpoint, Samsung cayó un 5,6% en unidades, mientras que Apple registró el primer retroceso en volumen en su historia desde el lanzamiento del iPhone. Y no fue un desliz sino una caída del 16%. La contracara es Huawei, que creció un 62%. Un avance notable de por sí, pero más meritorio aun considerando el difícil contexto. Claramente, Huawei aspira a ser el próximo Samsung. No se trata de una ambición descabellada.

En realidad, era lógico que este momento llegara, ya que es imposible mantener un crecimiento global de 2 o 3 dígitos indefinidamente. Lo que viene, sin dudas, es una depuración, donde muchos actores medianos y pequeños quedarán en el camino.

En el caso argentino, seguramente este año se viva una situación similar. Ya el año pasado, los smartphones alcanzaron el 100% de las ventas del total de celulares, según surge del informe “Mercado argentino de terminales móviles 2016”. De esta forma, se llegó a un límite estructural, atado al tamaño del mercado argentino, que oscila alrededor de los 12 millones de unidades anuales.

Así, mientras el mercado total local creció un 3% en 2015, el de smartphones lo hizo un 23%. Pero ahora que ambos mercados son el mismo, es poco probable que se repitan tasas de dos dígitos positivas. No obstante, sí puede haber movimientos internos. Mientras que en 2015 Samsung retrocedió un 13%, Huawei creció un 180% y Alcatel un 200%. Un indicador de que el volumen está en el nivel medio y bajo de precios.

Tuits selectos

Un país smartphoneado

Con ventas anuales que promediaron los 9,5 millones de unidades en los últimos 3 años, el mercado móvil argentino se encuentra hoy dominado por los smartphones, según surge del informe “Mercado Celular Argentino 2016” recientemente finalizado por Carrier y Asociados.

Con 22,8 millones de smartphones en uso, la penetración de éstos sobre la población es del 54%. Es preferible calcular la penetración sobre población y no sobre líneas, ya que en este último caso la base es un tema discutible [ver “Contando líneas”]. Considerar a la población como base de cálculo de penetración es tomar un parámetro menos arbitrario.

Por otra parte, con más de 6 millones de unidades, los equipos 4G (todos ellos smartphones) tienen una penetración sobre la población del 14%.

Considerando que el total de nuevos celulares serán smartphones, para fines de este año la penetración de éstos llegaría al 63%, mientras que la de 4G superaría el 35% (sin considerar un eventual Plan Canje).

Buscando a D’Artagnan

En Argentina hay anhelos, que no se terminan de concretar no obstante ser recurrentes. Pasó con el puente sobre el Rio de La Plata para conectarnos con Uruguay. Igual que el traslado del Aeroparque a Ezeiza. Y así se podrían nombrar otros grandes proyectos. En la industria de las telecomunicaciones el anhelo recurrente es el del 4° operador móvil. Tema que esta semana fue reflotado, casi como al pasar, en un artículo de La Nación sobre el también reflotado Plan Canje de celulares.

El artículo, textualmente, dice: “En el Gobierno, en tanto, hay funcionarios que están convencidos de que se debe romper el oligopolio del mercado de telefonía móvil, repartido entre tres compañías. Según pudo saber LA NACION, hay negociaciones abiertas para interesar a un cuarto operador; los contactos están avanzados con dos empresas estadounidenses, según confiaron fuentes oficiales.

Una duda que surge de esta información es cuál es la visión del gobierno en relación a Nextel como un posible 4° operador si lo que hace es establecer contacto con empresas que no operan en el país. A priori, por tener ya operaciones en el país y ser parte de un actor fuerte en el sector de las telecomunicaciones, Nextel suena a candidato natural. Quizás lo que el gobierno busca es generar competencia no sólo en el mercado móvil sino también por la determinación de cuál será ese eventual 4° operador.

Evidentemente, en el gobierno hay algunos con una visión muy economicista de la industria de las telecomunicaciones que no tiene en cuenta las particularidades propias de un negocio de infraestructura, naturalmente concentrado.

Los operadores móviles en Argentina se desenvuelven en un mercado maduro que, en su modelo actual, sólo tiene un crecimiento vegetativo en término de líneas. Este ya es un primer gran obstáculo para el ingreso de un nuevo jugador, el cual deberá recurrir a estrategias comerciales muy agresivas para “robar” clientes a los operadores actuales. O sea, con un costo de adquisición de clientes altísimo, que atenta contra la rentabilidad buscada en cualquier actividad privada.

Pero es claro que no sólo se trata de un tema de costos comerciales de adquisición de clientes. Para dar servicio en idénticas condiciones que los tres operadores actuales, un nuevo operador debe hacer una inversión importantísima para desplegar una red (estimada en más de US$ 2 mil millones más las inevitables inversiones posteriores para mantenerla actualizada), al tiempo que deberá instalar antenas, con lo que los tiempos de despliegue (y de recupero de la inversión) se vuelven inciertos. Por otra parte, y considerando la evolución del negocio de las telecomunicaciones, será cada vez más difícil que un operador de red móvil no cuente paralelamente con una red fija.

Todo esto hace que pensar en un 4° operador suene a utopía, por lo menos si éste tuviera que operar bajo las mismas condiciones que los actuales tres mosqueteros. Con el escenario vigente de las telecomunicaciones autóctonas, sólo podría ser viable el surgimiento de nuevos operadores únicamente si éstos tuvieran exigencias menores en cuanto a despliegue, apuntando a una mayor competencia en áreas densamente pobladas. Así y todo, sería un desafío importante para cualquier entrante, sin ninguna garantía de éxito, amén del natural rechazo de los operadores actuales por condiciones asimétricas de operación.

De todos modos, considerando lo que sucede en otros países, resulta evidente que la oferta de operadores móviles tiende a concentrarse. Y en los casos en que esto no sucede, es porque el regulador lo impide (caso Sprint y T-Mobile en EE.UU.) y no porque la propia dinámica del negocio no lo pretenda. Así entonces, pensar que la oferta de operadores con red en lugar de concentrarse se multiplique no será tarea sencilla. Será entonces necesario que el regulador tenga un plan de contingencia en la eventualidad de que no prospere la llegada de un 4° operador. En ese caso, deberá instrumentar las medidas para que no por concentrado el mercado móvil tenga características oligopólicas. No es una tarea fácil. Pero nadie dijo que lo sería.

Tuits selectos

Cambiando de canal

Si bien los operadores móviles siguen siendo responsables por el grueso de la venta de terminales (léase smartphones), en los últimos tiempos el canal retail (los comercios minoristas como cadenas de electrodomésticos, electrónicos y supermercados) viene ganando relevancia. De hecho, en 2015 las ventas de celulares por el canal retail crecieron un 58%. Esto surge del informe “Mercado Celular Argentino 2016” recientemente finalizado por Carrier y Asociados.

El retail siempre tuvo un rol en la venta de celulares. En los años de gran crecimiento en líneas, este canal actuaba como un agente de ventas, entregando no sólo el equipo sino también la línea. Esto conllevaba una considerable carga administrativa que se justificaba por los grandes volúmenes de altas de aquellos tiempos. Pero luego el mercado fue madurando, y el negocio pasó a ser principalmente uno de reposición. La venta de celulares con línea dejó entonces de tener volumen. A esto se sumó que, fruto de esta misma madurez del mercado, los operadores comenzaron recortar los subsidios, acortando la brecha de precios entre un terminal comprado al operador (bloqueado) y un terminal liberado. Así, el retail comenzó a vender exclusivamente equipos desbloqueados, sin línea.

De este modo, la participación del canal retail en las ventas totales de celulares pasó del 20% en 2014 a 31% en 2015.

El año pasado, que se caracterizó por la caída en los volúmenes de producción local, agregó un elemento a favor del retail: la disponibilidad de una más amplia variedad de marcas y modelos. Los operadores suelen exigir un piso mínimo de volumen para incorporar un modelo a su oferta. Así, marcas y modelos de poco volumen no llegan al piso exigido, pero sí son bienvenidos en el canal retail. Es por esto que marcas locales, así como 2° y 3° marcas internacionales, lograron vender subiéndose a este canal.

La cosa promete en este 2016. Los operadores están vendiendo sus equipos liberados, igualando la oferta del retail. Por otra parte, se espera que en breve comiencen a llegar otras marcas, particularmente Apple, que se basaría en el canal retail para volver oficialmente al mercado argentino.