Pendiente abajo

Cuando el gobierno anunció, en noviembre del año pasado, la eliminación de aranceles a la importación para notebooks, PC y tablets, las reacciones fueron diversas. Lógicamente, los ensambladores locales no se pusieron felices, aunque algunos entraron rápidamente en modo reconversión mientras que otros protestaban y hacían despliegues mediáticos basados en la cantidad de puestos de trabajo que se perderían. El gobierno, por su parte, predecía bajas de precios del 50%. Algo difícil si sólo se eliminaba el arancel del 35% a la importación, ya que la baja en los demás costos debería ser muy superior para que en el precio final se llegar a un 50%. Quizás se dejaron llevar por el entusiasmo.

Desde entonces los precios bajaron aún antes de que entrara en vigencia la eliminación del arancel. Esto se debió a que los fabricantes salieron a liquidar sus stocks, no sólo porque llegado abril sus productos quedarían descolocados a los precios de noviembre, sino también porque los compradores esperarían a que los precios bajen y la oferta mejore (en variedad y configuraciones). El proceso de baja de precios se había iniciado.

A casi un mes de la entrada en vigencia del arancel 0, se pueden observar resultados positivos para el consumidor. La oferta local todavía sigue dominada por la producción nacional, si bien ya comienzan a ofrecerse equipos importados. Los precios bajaron, no respecto de marzo, pero sí respecto de noviembre. La comparación no es sencilla, porque es difícil encontrar a la venta hoy un modelo que sea exactamente el mismo que se vendía en octubre pasado. Sin embargo, se pueden hacer algunas comparaciones. Una notebook de marca internacional, importada, a igual configuración (procesador, memoria, almacenamiento, tamaño de pantalla), cuesta hoy alrededor de un 20% menos. En el caso de las tablets, hay que considerar los modelos de mayor tamaño, ya que aquellas de 7” pagaban, antes de la eliminación del arancel, apenas un 2%, por lo que su eliminación es prácticamente irrelevante. Sin embargo, iguales modelos de 10” muestran rebajas de entre el 18 y 25%. Todas estas rebajas son en valores nominales, sin tener en cuenta la inflación del 10% que se registró entre noviembre 2016 y marzo 2017. Con lo cual, el descenso de precios fue aún mayor. A valores constantes, la notebook en cuestión bajó 29% y las tablets entre un 26 y un 32%.

Con sólo un mes del nuevo régimen, el mercado se encuentra en una etapa de transición. Todavía domina la producción local en stock a precio de liquidación mientras que la oferta importada no está totalmente aceitada ni en precios, ni en variedad, ni en configuraciones. Habrá que esperar un par de meses más para ver, ya con equipos ingresados a arancel 0, cuál es el verdadero costo argentino. Y a partir de allí, el debate será otro y más profundo.

Cómo compran los millennials

Los millennials conforman una generación que empezó a hacer compras cuando ya existía el comercio electrónico, a diferencia de generaciones anteriores que tuvieron que hacer un proceso de aprendizaje de la compra offline a la online. Esta naturalidad en el abordaje se refleja en sus hábitos, según surge del informe “Los millennials y sus consumos tecnológicos – 2016” realizado por Carrier y Asociados.

El comercio electrónico es una actividad más habitual entre los mayores de este segmento, quienes por un tema de etapa vital están en sus primeros años de independencia tanto económica como habitacional. Así, consumen muchos productos que cubren necesidades cotidianas (artículos para el hogar, muebles, bazar, etc.). Adicionalmente, los productos que los millennials de todas las edades adquieren más habitualmente vía electrónica son: tickets (sobre todo para shows musicales), viajes y turismo (como pasajes y hospedajes que adquirieron online desde siempre), bastante indumentaria, así como electrónica y electrodomésticos.

Sin dudas para esta generación Mercado Libre es el sitio de referencia. Esto se debe no sólo a su historia y relevancia en la plaza local sino también a la amplia disponibilidad de productos, la financiación con tarjeta de crédito, los precios competitivos y la entrega a domicilio. Mercado Libre tiene una posición naturalmente dominante, lo que refuerza la idea de que distintas marcas tengan su tienda online dentro de esta plataforma.

En relación a los medios de pago utilizados para compras electrónicas, la tarjeta de crédito domina. No sólo hace que el proceso sea más cómodo e inmediato, sino que también suma la posibilidad de acceder a la financiación en cuotas. Esto, combinado con la popularidad de Mercado Libre, ubica a Mercado Pago como la plataforma de pagos preferida. Sus ventajas son un registro por única vez, lo que acelera las compras posteriores de productos de diversos rubros, así como la posibilidad de usarla también en otros sitios.

En cuanto a los dispositivos utilizados para el comercio electrónico, la PC sigue reinando. Su pantalla de mayor tamaño hace que sea más cómodo el proceso. A esto hay que sumar las múltiples pestañas posibles en el navegador que facilitan la comparación entre productos y vendedores (algo que también puede hacerse desde un móvil, pero que evidentemente no es tan habitual). Sin dudas, el celular es el futuro también para el comercio electrónico, pero en esta materia todavía le falta un poco.

Tuits selectos

Los chicos vienen marchando

Los últimos cambios en la administración del espectro tendrán impacto más allá del ingreso de Cablevisión-Nextel en el negocio de las comunicaciones móviles. Algo que desde aquí se viene adelantando desde hace ya bastante tiempo: el surgimiento de múltiples 4° operadores a lo largo del país.

El proceso de reatribución de frecuencias originalmente otorgadas para servicios fijos para que sean utilizadas por servicios móviles (mal llamado “refarming”) acaba de completar todos los requisitos previos con la firma la semana pasada, del contrato entre el ENACOM y Cablevisión-Nextel. Pero podría no ser éste el único caso donde la reatribución habilite al ingreso de nuevos operadores de red. En este sentido CATEL, CATIP, CABASE, COLSECOR y CACPY (cámaras que en su conjunto representan a las principales cooperativas, cableras, operadoras de telecomunicaciones e ISP), están presentando al regulador un proyecto para convertirse en un nuevo operador de red. La lógica es que, a partir de la habilitación de la asignación de espectro bajo demanda, el regulador debería poder tomar igual decisión en relación a su propuesta, permitiéndol4Ges ser operadores regionales que convivan (y se potencien mutuamente) con los grandes operadores nacionales.

A priori resulta llamativo que mientras se debate si el número indicado de operadores móviles es 3 ó 4, haya tantos interesados en conformar un 5° operador (o más bien múltiples 4° operadores regionales). Cuando se plantea esto a los interesados responden que el caso argentino es particular por diversos motivos. Por un lado, la gran extensión territorial y la escasa densidad poblacional que dificulta la cobertura nacional por parte de un mismo operador. A eso se suma que tantas cooperativas y cableras existen porque históricamente (aún antes de la privatización de Entel) operaron en zonas desatendidas por los grandes operadores de telecomunicaciones y TV por cable. De hecho, su intención no es salir a competir a nivel nacional sino dar el servicio en sus áreas de influencia, en donde en la mayoría de los casos no llegaron aún las redes 4G. Según las cooperativas, éstas tienen una “pisada” que es 10 veces superior a la actual de 4G.

Se podría pensar que esta ventana de oportunidad es muy exigua, a juzgar por el cronograma de despliegue de 4G previsto en el pliego licitatorio. No obstante, el corrimiento de los plazos, como consecuencia de la no disponibilidad de la banda de 700 MHz, da 5 años para una cobertura total contados a partir del momento en que la misma esté finalmente disponible. A esto hay que sumar que se estaría revisando la exigencia del pliego de que cada operador despliegue infraestructura propia en localidades de menos de 10.000 habitantes. Así abre una oportunidad para que, si existieran operadores locales/regionales, éstos pudieran ofrecer su infraestructura a los grandes operadores nacionales. Sería claramente algo con más racionalidad económica.

El interés de los pequeños operadores es una buena oportunidad para que el regulador haga los ajustes necesarios en las normas para permitir su desarrollo. Así, se lograría incentivar inversiones de nuevos actores apalancándose en sus infraestructuras existentes. Con esto se propiciaría además que los grandes operadores redireccionen sus inversiones destinadas a áreas de dudosa o nula rentabilidad para ellos hacia otras donde tienen una mucho mayor concentración de clientes. Bien llevado adelante, se podría lograr una complementación de infraestructuras que terminaría beneficiando a todos.

Peligroso

Cuando se acaba de cumplir un año desde el inicio de operaciones de Uber en el país, la justicia de la ciudad de Buenos Aires (no la federal) tomó una decisión que, de llevarse adelante, sienta un peligroso precedente no ya para el caso de Uber en particular, sino para el acceso a Internet en general en Argentina.

El 10 de abril pasado, la Cámara de Apelaciones en lo Penal, Contravencional y de Faltas de la CABA (con jurisdicción en la ciudad y no en todo el país) ordenó el bloqueo del sitio web de Uber y de su aplicación móvil en todo el país. En otras palabras, la justicia contravencional de la ciudad tomó una decisión que tiene impacto no sólo en su área de influencia sino en todo el territorio de la República Argentina. Esto sólo puede ocurrir cuando las decisiones emanan de la justicia federal, no de la justicia de una ciudad. En este caso, la decisión de la justicia local tiene efectos sobre jurisdicciones ajenas.

Pero dejando de lado el caso específico de Uber, si la decisión de la Cámara de CABA se ejecutase (cosa que aún no sucedió, vale aclarar), se estaría sentando jurisprudencia peligrosa. El día de mañana otro juez con jurisdicción municipal o provincial podría tomar una decisión que impidiera el acceso a servicios o contenidos vía Internet a habitantes de otras jurisdicciones.

No se trata de defender a Uber, cuyo estilo desafiante le ha traído problemas en distintas ciudades del mundo en las que opera. Tampoco de atacar al gobierno de la ciudad de Buenos Aires, que no ha hecho mucho para adaptar su normativa a los nuevos modelos de negocios que emanan del uso de Internet. Se trata de alertar sobre un disparate que hasta un alumno de 1° año de Derecho podría identificar. Resta ahora esperar cuál será la respuesta del ENACOM, quien debería instruir a los ISP y operadores móviles a que bloqueen el sitio y la app. Esperemos que sus abogados se percaten de esta atrocidad jurídica y rechacen el pedido. No sea cosa que terminemos siendo protagonistas del poema “Cuando los nazis vinieron…” de Martin Niemöller (erróneamente atribuido a Bertolt Brecht).

Tuits selectos

I+D Inversión y desarrollo

Es sabido que el negocio de las comunicaciones móviles, con su masividad, necesidades de cobertura y actualización tecnológica frecuente, es muy exigente en materia de inversiones. Y éstas a su vez están condicionadas tanto por los ingresos actuales (que las financian directa o indirectamente) como por los futuros (que permitirán el repago). Es por esto que cuando se miran las cifras de la industria local, la regional y la global se entiende el porqué de la existencia de infraestructuras de distintas capacidades.

Durante 2016, lo operadores móviles en Argentina sumaron un CAPEX (gastos de capital) equivalente al 22% de la facturación por los servicios, según surge del informe “Mercado celular argentino 2017” realizado por Carrier y Asociados. Este porcentaje está en línea con la relación CAPEX/Ingresos del 20% a nivel regional (Latinoamérica), si bien es levemente mayor habida cuenta del ingreso tardío de Argentina al despliegue de 4G, obligando a un despliegue inicial acelerado. La relación va bajando en mercados más avanzados, siendo del 16% en Europa y del 14% en América del Norte.

Cuando se comparan las cifras de las tres grandes regiones, se observan mercados que son similares en cuanto a cantidad de abonados, con Europa y Latinoamérica casi idénticos, con 455 y 453 M de suscriptores respectivamente, y Norte América un poco más lejos con 292 M. Sin embargo, los CAPEX de Europa y Norte América son notoriamente más altos, lo que explica por qué se trata de mercados donde los servicios prestados son de mayor calidad, tanto en capacidad como en cobertura. La respuesta entonces para que éstos mejoren parece simple: que los operadores en Latinoamérica inviertan más. Es llegado a este punto que se observa dónde está el meollo del problema: el ARPU, o ingreso promedio por usuario (en este caso, por línea). En Norte América (más precisamente EE.UU. y Canadá) el ARPU es de US$ 46, lejos de Europa occidental, donde es US$ 19 promedio, descendiendo raudamente en Latinoamérica, donde es de US$ 7 (según estimados recopilados por 5G Americas), siendo de US$ 8 en el último año.

En otras palabras, a pesar de que Latinoamérica (Argentina incluida) tiene una relación entre CAPEX e ingresos superiores a la de países con redes más desarrolladas, su bajo ARPU hace que sea económicamente mucho más difícil llegar a infraestructura capaz y difundida para dar un servicio más parejo en todo el territorio.

Esta limitación económica debe estar presente a la hora de regular. Está visto que la presión política para una mayor inversión puede tener resultados coyunturales, pero no estructurales. Es necesario avanzar en un uso más racional de las inversiones, compartiendo infraestructura allí donde sea posible y evitando requisitos ridículos, como la obligación de que cada operador despliegue infraestructura propia en localidades de menos de 10.000 habitantes, tal como surge del pliego de 4G. En este sentido, la tendencia a la aparición de torreras (empresas que proveen espacios para instalación de antenas a múltiples operadores simultáneamente) es una buena noticia, aunque por el momento sea un negocio incipiente en el país.

Esto debe ser considerado dentro de un cuadro general de la industria que ve como su ARPU tiende a descender. En 2015, la caída del ARPU a nivel global fue de casi el 3% en un año y en 2016 en Argentina creció sólo un 26% en pesos, ubicándose por debajo de la inflación. La tendencia es más preocupante cuando se considera que al mismo tiempo la tecnología desarrolla nuevas capacidades cuya monetización no siempre es evidente. Así, resulta claro que una regulación que optimice la inversión es un requisito básico para lograr un desarrollo sustentable en el tiempo.

Redefiniendo la banca

Si bien la gran mayoría de los bancos (en Argentina y en el mundo) ofrecen sus servicios vía smartphones, son pocos aún los casos de aquellos que lanzaron un producto (o un banco) enfocado exclusivamente en los millennials. Éstos tienen una aproximación a los bancos totalmente distinta, consecuencia de haberse criado en un entorno digital. Esto surge del informe “Los millennials y sus consumos tecnológicos – 2016” realizado por Carrier y Asociados.

Los millennials representan en Argentina aproximadamente el 10% de la población total. Por una cuestión de etapa vital, una gran proporción trabaja, lo que le da autonomía en sus gastos, y varios viven en forma independiente de sus adultos. Esto hace que conformen un mercado atractivo pero incipiente, aunque exige aproximaciones distintas.

Si bien no todos los millennials tienen cuenta bancaria, entre quienes sí acceden a banca móvil, la utilizan para hacer de todo. Esto se debe a un uso que ven como más sencillo frente a la alternativa del Internet banking desde la PC, con la ventaja adicional de poder conectarse desde cualquier lugar. También valoran su inmediatez y velocidad para realizar consultas. A pesar de sus ventajas, el principal freno al uso de la banca móvil radica en el dispositivo en sí más que en la app de banca móvil, con su tamaño de pantalla reducido y, en algunos casos, limitaciones en la conectividad de datos. Algo que con la natural tendencia a la renovación de terminales no debería ser un problema insoluble.

Puestos ante la hipótesis de operar con un banco que no tenga sucursales sino sólo canales online, a la mayoría no le haría diferencia. Se trata de una generación que no pisa las sucursales, son reacios a solucionar problemas en forma presencial. No obstante, sí exigen que haya un canal de atención telefónica. La misma podría ser también vía Whatsapp, una herramienta usada por todos ellos, a la que ven como el medio natural para contactarse al tiempo que facilita el multitasking cuando deben comunicarse con el banco mientras hacen otras cosas. Por el contrario, Facebook no es un canal que inspire confianza. Es considerada como una red muy intrusiva, por lo que no ven seguro que además tenga acceso a información financiera de sus participantes.

Si bien abordan el uso de la banca móvil con el temor natural de los que comienzan a meterse en el mundo de los bancos, son receptivos ante la idea de un banco que opere únicamente online.

Tratándose de una generación netamente digital, no sorprende que sean permeables a manejar su dinero de esta forma. Se sienten cómodos realizando operaciones de comercio electrónico, algo que aprendieron hace ya unos años. De hecho, son más proclives a adoptar los pagos móviles que segmentos de mayor edad.

 

Tuits selectos

La manzana (ya no) prohibida

Luego de meses y meses de especulaciones, más precisamente desde la asunción del actual gobierno, finalmente esta semana se confirmó el regreso oficial del iPhone al mercado argentino. Fueron 6 años donde la única forma de adquirir este smartphone era viajando al exterior o incursionar en el mercado negro autóctono. Al menos en una primera etapa, el mismo será comercializado por Claro como único operador mientras que las cadenas Garbarino y Frávega también se sumarán desde el retail.

Más allá de la alegría de algunos (por la vuelta al mundo “normal”) y la indignación de otros (por su precio), este retorno tendrá implicancias que van más allá del producto de la manzanita mordida.

Si bien todavía no se publicaron los precios de los distintos modelos, trascendió que llegarían a aproximadamente $ 31.000 para el tope de la gama, el S7 Plus. Por supuesto, el primer cálculo que hace cualquiera es pasar este valor a dólares (casi US$ 2.000) e inevitablemente surge el “me voy a Miami, lo compro allá y me sobra plata”.

Argentina es indudablemente un país con una alta presión tributaria. En el caso de los celulares, éstos tienen impuestos que inciden directamente en su precio al público. Un 18% corresponde a aranceles de importación, un 21% a impuestos internos (que no es una suma de impuestos sino uno específico para determinados bienes considerados suntuarios) y un 21% de IVA. Se trata de impuestos que se aplican en distintas etapas de la cadena comercial, con lo cual no es correcto sumarlos y decir que es un 60%. A esto hay que agregarle los costos locales de comercialización y, obviamente, el margen de ganancia. De esta forma se llega rápidamente una relación que es mayor al doble de su costo en origen. La comparación con la producción en Tierra del Fuego es inevitable. Allí, los componentes importados no pagan aranceles, mientras que los impuestos internos son de tan sólo el 7%.

La llegada del iPhone plantea diversos temas. El primero es que, a pesar de los discursos, existía en los hechos una prohibición para importarlo. En teoría, cualquiera podría haberlo hecho pagando los aranceles e impuestos que ahora se le aplican. Sin embargo, nadie lo hizo (legalmente). Evidentemente, alguien dio un visto bueno y la cosa ahora cambió. Quizás es una forma de transmitir un mensaje de que Argentina está ahora abierta al mundo…

Por otra parte, la aplicación de los impuestos internos a los celulares suena anacrónica. Se trata de un tributo que se aplica a bienes suntuarios, pero si estos son consumidos por prácticamente toda la población del país, como es el caso de los celulares, no queda en claro qué tienen de suntuarios. Misterios tributarios.

Finalmente, la diferencia práctica entre un celular y una tablet (y por qué no una computadora) es que el primero tiene una radio que se conecta a las redes móviles y la segunda no. Esta pequeña sutileza impide a los celulares gozar del arancel 0 otorgado a tablets, notebooks y PC. Delicias de las regulaciones.

Por el momento, el impacto de la llegada del iPhone será más político y marketinero que comercial. Los volúmenes iniciales de importación son bajos (algunos hablan de 15 mil unidades, pero lo que se puede ver por Aduana es por el momento menor), quizás a la espera de la reacción de la demanda considerando su precio. Como referencia, existe hoy una base instalada de casi 1 millón de equipos funcionando en las redes argentinas, con un ingreso al mercado del orden de las 300 a 400 mil unidades anuales, según surge del informe “Mercado celular argentino 2017”. Se trata de aproximadamente un 3% de las ventas totales anuales (considerando el mercado oficial y el negro), lo que marca que la llegada oficial del iPhone no causará un gran impacto en las cifras del mercado. Quizás su mayor impacto tenga que ver con que ya no habrá marcas prohibidas. Y eso en sí es un gran avance hacia una normalización que todavía tiene camino por recorrer.