'Informática'

Ganas de llorar

El ciberataque de la semana pasada, basado en el malware Wannacry y utilizando la modalidad de ransomware, demuestra que estas cosas no pasan por un único error o punto débil, sino por una suma de circunstancias que se conjugan para dar lugar a un resultado penoso. Una historia que involucra a la NSA, Microsoft, varias empresas de todo tamaño y usuarios que, a pesar de todo el hardware y software de seguridad, siguen evidenciando que el factor humano juega siempre un rol clave en la materia.

La NSA (National Security Agency) fue quien aparentemente desarrolló la herramienta que utilizaba una vulnerabilidad en distintas versiones de Windows. Conocida como Eternal Blue, esta herramienta fue filtrada por un grupo de hackers a mediados de abril pasado, siendo utilizada como parte del ataque. Es natural que un organismo como la NSA desarrolle tanto herramientas para defender sistemas como para atacarlos y dejarlos fuera de servicio. Pero es preocupante que la Agencia Nacional de Seguridad tenga este tipo de filtraciones.

Microsoft tiene también su cuota de responsabilidad. No tanto por la vulnerabilidad per se (siempre las hay) sino por su política de actualizaciones de sus distintos sistemas operativos. Muchos de los equipos afectados corrían todavía Windows XP, un sistema operativo que Microsoft dejó de soportar gratuitamente. Sí mantienen actualizaciones para aquellas organizaciones que deciden no migrar hacia plataformas más modernas. Pero sus costos serían un disuasor, según este interesante artículo publicado por el Financial Times. Resultado: muchas organizaciones mantienen equipos con sistemas operativos viejos, pero sin actualizar. Obviamente, las empresas que siguen haciendo funcionar sus sistemas en forma conectada, pero sin actualizar se exponen a grandes riesgos, como quedó demostrado en la semana que pasó.

Finalmente, de poco sirven los sistemas más actualizados y el hardware y software de seguridad si el factor humano no acompaña. Nada se podrá hacer si, por ejemplo, la gente sigue clickeando adjuntos de dudosa proveniencia. Pero también hay que ser realistas y saber que esto seguirá ocurriendo, ya sea porque los usuarios no están suficientemente capacitados o porque cualquiera puede en algún momento bajar la guardia y entonces ya es tarde.

Más allá de su repercusión mediática, este ciberataque es uno más de entre tantos que vendrán en el futuro. Queda por saber qué actitud tomarán las autoridades monetarias de los distintos países en relación a los bitcoins. En momentos en que éstas luchan para que cada vez menos existan formas de pago no trackeables, que los bitcoins hayan logrado tanta prensa por ser el medio de pago elegido por los impulsores del ciberataque no les debe haber causado mucha gracia.

A todo vapor

El caso argentino en materia de 4G es digno de estudio. Argentina pasó de ser el único país de Sudamérica sin esta tecnología en 2014 a ser el 2° en penetración de líneas 4G sobre la población, sólo detrás de Uruguay (el campeón sudamericano en desarrollo de infraestructura TIC). Con un total de 15,6 millones de líneas utilizando dispositivos 4G, esta tecnología ya tiene una penetración del 37% sobre el total de la población. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2017”, realizado por Carrier y Asociados. Para comparar, a nivel regional la penetración promedio es del 21% aproximadamente.

Detrás de este vertiginoso avance están las ventas de celulares 4G (tanto oficiales como en el mercado gris). Las mismas despegaron en 2014 y al año siguiente ya eran más de la mitad de todos los equipos vendidos. En 2016 representaron el 90% del total.

Fueron varios los factores que confluyeron y se combinaron para dar como resultado esta tan rápida adopción. Los operadores jugaron un rol importante, acuciados como estaban por redes 3G colapsadas a fines de 2014, momento en que se otorgó el espectro necesario para lanzar servicios 4G. Esto hizo que el despliegue de antenas 4G fuera incluso superior a lo exigido por el pliego licitatorio. El despliegue inicial pudo hacerse sin demasiados contratiempos porque la mayoría de las nuevas antenas se colocaron en los sitios existentes (ya habilitados). Por otra parte, en términos demográficos, la alta concentración de población urbana de Argentina (donde sólo en el área metropolitana de Buenos Aires se concentra 1/3 de la población del país) ayuda para que las redes tengan cobertura rápidamente en términos poblacionales.

Asimismo, hubo un fuerte impulso por el lado de los smartphones. Y acá no sólo hay que identificar a los operadores, quienes impulsaron varias promociones para actualizar los terminales a tecnologías 4G como parte de la inversión en la red. Adicionalmente, la política industrial que da lugar a la producción en Tierra del Fuego tiene un rol clave. Esto se debe a que las exenciones impositivas de las cuales goza la fabricación en la isla solo son relevantes económicamente cuando el producto tiene un precio de al menos unos US$ 80. Esto deja fuera del radar a todo equipo no smartphone, de allí la causa de la desaparición total de teléfonos convencionales (tan extrañados sobre todo por los usuarios mayores), mientras que en mercados más avanzados y ricos todavía se venden. Así mismo, la llegada tardía de Argentina al 4G tuvo la ventaja de que para cuando lo hizo, la producción de equipos 4G estaba lo suficientemente difundida como para haber logrado economías de escala que hicieron que éstos fueran accesibles.

Si bien la rápida adopción del 4G es motivo de celebración para industria y autoridades, la historia reciente nos indica que no hay que dormirse en los laureles. Esta adopción acelerada tiene su correlato en la demanda sobre la capacidad instalada. Por eso es fundamental resolver temas aún pendientes (como la liberación total de los 700 MHz y la devolución definitiva del espectro judicializado por Arlink) así como con una planificación clara de la disponibilidad futura de espectro. Por otro lado, los avances en materia de acuerdos con municipios para la estandarización de los permisos de instalación de antenas son positivos, aunque parece un trabajo de hormiga que será lento y trabajoso. Mientras tanto, cada vez más los operadores comienzan a explorar caminos de WiFi offloading, utilizando espectro no licenciado y redes fijas propias o, generalmente, de terceros. Todavía hay mucho que hacer.

Pendiente abajo

Cuando el gobierno anunció, en noviembre del año pasado, la eliminación de aranceles a la importación para notebooks, PC y tablets, las reacciones fueron diversas. Lógicamente, los ensambladores locales no se pusieron felices, aunque algunos entraron rápidamente en modo reconversión mientras que otros protestaban y hacían despliegues mediáticos basados en la cantidad de puestos de trabajo que se perderían. El gobierno, por su parte, predecía bajas de precios del 50%. Algo difícil si sólo se eliminaba el arancel del 35% a la importación, ya que la baja en los demás costos debería ser muy superior para que en el precio final se llegar a un 50%. Quizás se dejaron llevar por el entusiasmo.

Desde entonces los precios bajaron aún antes de que entrara en vigencia la eliminación del arancel. Esto se debió a que los fabricantes salieron a liquidar sus stocks, no sólo porque llegado abril sus productos quedarían descolocados a los precios de noviembre, sino también porque los compradores esperarían a que los precios bajen y la oferta mejore (en variedad y configuraciones). El proceso de baja de precios se había iniciado.

A casi un mes de la entrada en vigencia del arancel 0, se pueden observar resultados positivos para el consumidor. La oferta local todavía sigue dominada por la producción nacional, si bien ya comienzan a ofrecerse equipos importados. Los precios bajaron, no respecto de marzo, pero sí respecto de noviembre. La comparación no es sencilla, porque es difícil encontrar a la venta hoy un modelo que sea exactamente el mismo que se vendía en octubre pasado. Sin embargo, se pueden hacer algunas comparaciones. Una notebook de marca internacional, importada, a igual configuración (procesador, memoria, almacenamiento, tamaño de pantalla), cuesta hoy alrededor de un 20% menos. En el caso de las tablets, hay que considerar los modelos de mayor tamaño, ya que aquellas de 7” pagaban, antes de la eliminación del arancel, apenas un 2%, por lo que su eliminación es prácticamente irrelevante. Sin embargo, iguales modelos de 10” muestran rebajas de entre el 18 y 25%. Todas estas rebajas son en valores nominales, sin tener en cuenta la inflación del 10% que se registró entre noviembre 2016 y marzo 2017. Con lo cual, el descenso de precios fue aún mayor. A valores constantes, la notebook en cuestión bajó 29% y las tablets entre un 26 y un 32%.

Con sólo un mes del nuevo régimen, el mercado se encuentra en una etapa de transición. Todavía domina la producción local en stock a precio de liquidación mientras que la oferta importada no está totalmente aceitada ni en precios, ni en variedad, ni en configuraciones. Habrá que esperar un par de meses más para ver, ya con equipos ingresados a arancel 0, cuál es el verdadero costo argentino. Y a partir de allí, el debate será otro y más profundo.

Hardware en el foco

Ya no tanto en la regulación de la convergencia sino en las políticas industriales vinculadas al hardware, el año tuvo claros y oscuros. El 2016 se caracterizó por el ineludible impacto de la recesión.

En materia de smartphones, a pesar de la devaluación primero y la inflación después, los precios no acompañaron la subida que el entorno fogoneaba. Los menores costos financieros de una economía que comenzó a ordenarse y la resignación de márgenes no fueron suficientes para contrarrestar la recesión. Ni siquiera el lanzamiento del PLAIM (Plan de Acceso a Internet Móvil), con sus equipos más baratos, así como la financiación en 12 cuotas sin interés de los equipos 4G en general, pudieron revertir una caída de la producción local estimada en entre un 20 y 24% para este año.

La cosa se hizo más grave aún debido al notable crecimiento del contrabando [ver “Negro pesado”]. Más allá de su impacto en los volúmenes de la producción local, el contrabando se concentra en la gama alta, donde a igualdad de costos fijos para ingresar un equipo ilegalmente, los márgenes son mayores. Esto deja a la producción local el segmento medio y sobre todo bajo, menos rentables. Así, no sólo tendrán un volumen menor sino también un margen menor. Una combinación letal. Es por esto que, si el contrabando no se combate con medidas de fondo como para, si no eliminarlo, al menos reducirlo, habrá pocos motivos para creer en una recuperación fuerte en 2017.

Adicionalmente, recrudecieron las presiones contra el régimen de Tierra del Fuego. Al principio de parte de quienes veían en el actual gobierno un perfil liberal, propenso a abrir indiscriminadamente la importación, cosa que efectivamente no sucedió. Más tarde también por parte de algunos funcionarios del propio gobierno, como fue el caso del Ministro de Comunicaciones, generando chispazos con el Ministerio de Industria. Finalmente, el mensaje fue claro: el régimen sigue, aunque intentarán reducir sus ineficiencias.

Por otra parte, quienes esperaban una mayor apertura y fantaseaban con la llegada oficial del iPhone al mercado argentino se vieron decepcionados. Pasó un año y la simbólica manzanita sigue brillando por su ausencia. Las razones oficiales escuchadas (precio final, negociación con Apple) no resultan muy convincentes.

El anuncio de la eliminación de los aranceles de importación a PC, notebooks y tablets, prevista para marzo de 2017, fue positivo más allá de las naturales (aunque a veces exageradas) quejas de los afectados. Se trata de una medida que permite prever un 2017 con más dinamismo en un mercado que está en retracción a nivel global pero que en Argentina todavía tiene para dar. También será interesante observar el precio final que tendrán los productos importados, ya que la diferencia entre lo que se deba pagar aquí versus mercados como el de EE.UU. o Chile darán la pauta real del peso del llamado “costo argentino”. Entonces, la discusión será otra.

Más allá de las particularidades sectoriales, smartphones, computadoras y otros electrónicos correrán la suerte de los bienes durables el año próximo. Si la economía se recupera, baja la inflación y por lo tanto el costo de financiación, habrá una mejoría. Esperemos que el año que termina sea un punto de partida en el camino de la recuperación.

Smartphone mata PC

Reina indiscutida del acceso a Internet durante casi 20 años, la PC está cediendo su lugar central en la conectividad a manos del smartphone, particularmente entre los millennials argentinos (de entre 20 y 32 años). Esto surge del informe “Los millennials y sus consumos tecnológicos – 2016” realizado por Carrier y Asociados.

Sin dudas que el smartphone es EL dispositivo de los millennials. Está siempre a mano y siempre encendido. Es un todo en uno (mensajería, redes sociales, música, video, fotos, mapas, etc.) al tiempo que permite usos que la PC no puede ofrecer. Es además el principal dispositivo de acceso a redes sociales (que todos usan intensamente).

Para los millennials más jóvenes (de 20 a 25 años), el smartphone es el dispositivo favorito, tratándose de una sub generación que tuvo celular desde la más temprana adolescencia. Entre éstos, el smartphone desplazó a la PC como dispositivo elegido. Lo encuentran más fácil de usar, mientras que las PC no tienen apps ni sus tiendas. Para ellos, “todo” está en el celular. Se trata de una generación que en general hizo un uso menos intenso de la PC que los mayores (de 26 a 32 años). De hecho, en su mayoría usan el mail únicamente desde el celular, mientras que los mayores alternan su uso con la PC.

Es necesario tener en cuenta que, por un tema de etapa vital, el de los millennials es un segmento mayormente nómada, por lo tanto, la PC no se adapta a la perfección a su estilo de vida. Así, usan más el smartphone que otro dispositivo, independientemente de que lo prefieran o no. Por estos motivos, combinados con que el smartphone queda obsoleto más rápido y se desgasta más físicamente por el mayor uso, se trata del dispositivo que más se actualiza.

La PC es más valorada por los millennials mayores, evidenciando la brecha intrageneracional. Para éstos suele ser el dispositivo favorito, aunque no el más usado. Su mayor tamaño de pantalla es un atractivo fuerte que lo convierte en el dispositivo ideal para el consumo audiovisual, combinando calidad, tamaño de imagen y privacidad (en comparación con la TV). No obstante, al ser un equipo mayormente estático tiene menos desgaste físico, lo que combinado con que en los últimos años ha tenido mejoras leves, hace que su tasa de renovación haya bajado. Esto de alguna forma confirma la idea de que los mejores años de las PC quedaron atrás.

En resumen, para los millennials el smartphone se ha convertido en un dispositivo imprescindible, combinando el acceso a Internet con la ubicuidad. Esto hace que las PC, otrora centro del mundo conectado, aunque todavía presente, se devalúe. Sin dudas, una mala señal para sus fabricantes y desarrolladores.

Volviendo a cero

En una medida que despertó entusiasmo en general y resistencia sobre todo en los afectados directamente, el gobierno anunció que a fin de marzo de 2017 eliminará el arancel del 35% a la importación de PC, notebooks y tablets. Lo que se busca es hacer un aporte en la mejora del acceso de individuos y organizaciones a la tecnología, impactando en la inclusión digital y en la competitividad de la economía en general.

Cualquiera que haya necesitado acceder a uno de estos equipos y que haya a su vez comparado los precios locales con los internacionales, ya sea cruzando la cordillera o embarcándose en un avión a Miami, se habrá dado cuenta que el costo local de los mismos es escandaloso. Más del doble de lo que cuesta en mercados donde no se aplican semejantes aranceles.

Es importante tener en cuenta que además de permitir un mayor acceso a aquellos segmentos de la población que hoy no pueden afrontar el costo de estos equipos, hay un efecto indirecto no desdeñable. Es que si en vez de pagar de pagar $ 15.000 por una PC, la misma cuesta sólo $ 10.000, ese consumidor (individuo u organización) dispone de $ 5.000 que podrá gastar en otros consumos, favoreciendo indirectamente a otros sectores de la economía que de otra manera no tendría acceso a esos fondos. Esto sin considerar las mejoras en la productividad de los sectores consumidores por un mayor acceso a la tecnología.

Por supuesto, esta medida afecta directamente a las empresas que hoy se encuentran ensamblando en el país, y más particularmente a los puestos de trabajo dedicados al ensamble. Para el resto, con arancel 0 o del 35%, siempre habrá necesidad de gente que se ocupe de la administración, ventas, logística, soporte. Incluso, habrá más demanda de estos perfiles si, como consecuencia del abaratamiento de los productos, crecen los niveles de venta.

La eliminación de los aranceles será además una forma de incentivar a las operaciones locales de las marcas internacionales (caso HP, Dell, Lenovo, etc.) a retomar el ímpetu perdido, generando más competencia y demanda de puestos laborales por el crecimiento de su negocio.

Paralelamente, el gobierno anunció medidas paliativas para las posiciones afectadas directamente por la reducción arancelaria. Para mitigar la transición, el gobierno anunció que habrá subsidios para los desempleados durante nueve meses, capacitación y hasta acuerdos con los nuevos empleadores, para cubrirles hasta el 50% del salario por un año. Adicionalmente, el Estado se compromete a seguir comprando a los fabricantes locales 250.000 computadoras, para el plan Conectar Igualdad. Una forma de sostener la demanda para los productores actuales mientras adaptan su modelo de negocio.

Muchos creyeron ver en esta medida el inicio del fin del régimen de promoción de Tierra del Fuego. Pero en la isla, en materia de electrónicos el fuerte son los celulares y las TV, categorías que quedaron fuera del anuncio. De hecho, el grueso de las PC, notebooks y tablets se ensamblan en el continente, sobre todo en el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires). Tal es así que el gobierno indicó que el 74% de los puestos de trabajo que se perderán por la medida corresponde a esta región. Funcionarios del Ministerio de Producción afirmaron que no está previsto eliminar los aranceles a la importación de teléfonos celulares y otros equipos que se fabrican en la isla, ya que “ese régimen de promoción fue una decisión geopolítica, que está vigente hasta el año 2023”. Esto se debe más a razones políticas que económicas. Tierra del Fuego viene atravesando un difícil momento económico, por lo que desmantelar el régimen de un plumazo sumergiría a la provincia en un caos de dimensiones desconocidas. Esto no implica que no se busque mejorar la competitividad de la isla. Pero eso es parte de medidas totalmente distintas que deberán consensuarse entre la Nación, la provincia y las empresas allí radicadas.

Desde el gobierno hay muchas expectativas en relación al impulso que esta medida pueda tener en la venta de los equipos alcanzados por la reducción arancelaria. Evidentemente la reducción en el precio de los bienes seguramente impulsará su consumo. No obstante, hay que ser cautos y tener en cuenta que los productos en cuestión se encuentran en una etapa de retracción a nivel mundial. Hoy compiten en atracción y presupuesto con los smartphones. Habrá que ver cuánto pesa el precio de los productos alcanzados por la eliminación del arancel en los volúmenes de venta futuros. Desde el gobierno afirman que la baja en los precios podría alcanzar al 50%. La eliminación del arancel del 35% equivale a una reducción del 26% en el costo del bien importado. Llegar entonces a una baja del 50% implicará también la reducción de otros costos que no fueron identificados.

Resta por ver si esta baja de aranceles significará la muerte de los ensambladores locales. En la década de los 90 también hubo arancel 0 a las computadoras durante varios años, período en el cual empresas locales lograron tener más del 50% del mercado ensamblando equipos con marca propia. Hoy el mercado no es igual, es cierto, pero no significa que no haya oportunidades. Como fuere, se trata de una medida largamente esperada.

Tierra en llamas

Desde hace unas semanas, no puede dejarse de observar en diversos medios una oleada de cuestionamientos al régimen de promoción de Tierra del Fuego que involucra principalmente a la industria electrónica. Esto es así porque la ley 19.640 que promueve la producción de diversos bienes en la isla vía múltiples exenciones impositivas se vio potenciada con el decreto 252/2009 que aumentó la carga impositiva de determinados productos, especialmente electrónicos, que no provengan de la provincia promovida. En resumen, menos impuestos para lo fabricado en la isla y más carga para lo proveniente del exterior.

El resultado de este esquema fue:

  • inversiones en la isla para la producción de celulares, computadoras, televisores en materia de electrónicos
  • creación de puestos de trabajo para llevar adelante esa producción
  • costo fiscal resultante de los impuestos dejados de percibir por las exenciones establecidas
  • aumento significativo del precio final de estos productos

A pesar de las distorsiones introducidas, el régimen funcionó sin demasiados sobresaltos hasta la segunda mitad de 2014. Pero a partir de ese momento, la cosa no fue tan fluida. Primero fueron las dificultades de acceso a divisas que hicieron caer fuertemente la producción, a lo que se sumó un reacomodamiento de los fabricantes. La cosa repuntó en el segundo semestre de 2015, en parte impulsada por la recomposición de stocks, agotados en los trimestres previos de escasez. Este año, los niveles de producción quieren recuperarse, pero el frío de la economía atenta contra ello.

En un escenario de recesión y de recorte del gasto público como el actual, un régimen como el de Tierra del Fuego vuelve a ganar presencia mediática y por qué no, política. Demasiado costo fiscal y productos que llegan muy caros al consumidor no pueden pasarse por alto en este contexto.

En este sentido, esta semana el periodista José Del Rio hizo una interesante columna en el programa de radio “No somos nadie”, donde dio algunos datos relevantes al respecto. Quizás el más relevante es cuando menciona que el costo fiscal de la promoción de Tierra del Fuego fue de entre $ 14 y 12 millardos (miles de millones) anuales, dando trabajo a 13.000 personas. Tomando un promedio entonces de $ 13 millardos anuales, el costo fiscal por puesto de trabajo es de $ 1 millón anual. Fuerte. También mencionó una caída del 18% en la producción de celulares, ratificando una cifra alrededor de la cual hay consenso entre los actores de la industria. Por otra parte, sostiene que este año se dejarán de producir notebooks y decodificadores de TDA en la isla. Las primeras volverán a ser importadas, como parte de las políticas de alfabetización digital que necesitan que los dispositivos sean más accesibles.

Es hora de buscar un replanteo para las políticas de Tierra del Fuego. Está claro que la industria electrónica local no será competitiva si no es protegida, por lo que una solución de largo plazo implica reenfocar las ventajas a otorgar hacia industrias que hagan un mayor aporte de valor agregado y que puedan desarrollarse con un menor costo fiscal. Por lo pronto, el régimen de exenciones está vigente hasta 2023, por lo que hay tiempo para ir pensando en una reconversión. Propuestas hay varias y van desde la producción de software hasta turismo, industrias petroquímicas, pesqueras, laneras o forestales, así como aquellas vinculadas a servicios que se puedan prestar desde el puerto. Y por supuesto, analizar las mejoras a realizar en materia infraestructura para la isla, pilares de cualquier actividad económica (cosa que no pasó en 2009). Sería temerario pretender seguir como si nada ocurriese.

Sobre legalidad y legitimidad

El flamante gobierno nacional que asumió hace apenas una semana ha dado muestras de querer avanzar rápidamente con los cambios prometidos o insinuados. Sin embargo, en el flamante Ministerio de Comunicaciones el escenario se presenta más complejo ya que se trata de un área donde se observa una mayor resistencia a los cambios propuestos por parte de las autoridades nombradas durante la gestión anterior.

De Comunicaciones dependen ahora tanto el AFSCA como AFTIC, dos autoridades federales cuyos directivos tiene mandatos desfasados del período presidencial y que hoy están siendo presionados para que presenten su renuncia. Es claro que desde el punto de vista legal los directivos tienen todo su derecho a permanecer en el cargo para el cual fueron designados. Pero el problema es en parte político y en parte responde a la pobre calidad de los mecanismos para su designación. Pongamos el foco en AFTIC ya que es la autoridad que tiene competencia sobre el sector de las telecomunicaciones.

Entre las críticas que se oyeron al momento de tratar la ley Argentina Digital, que entre otros puntos dio lugar a la creación de la AFTIC, fue casi unánime el mecanismo de designación de autoridades ya que responde a criterios políticos más que técnicos. Efectivamente, de los 7 miembros del directorio, el presidente y un director son nombrados por el Poder Ejecutivo, 3 por una comisión bicameral (para las 3 primeras fuerzas legislativas), uno por las provincias y otro por el Consejo Federal de las Telecomunicaciones y la Digitalización. No hay concurso, ni requisitos mínimos de conocimiento en la materia, ni mucho menos de independencia política. Visto así, que haya un desfasaje con los mandatos del Poder Ejecutivo Nacional no es indicador de independencia del poder político de turno, sino que se trata del mantenimiento de las políticas de la gestión anterior. En otras palabras, la política en materia de telecomunicaciones queda bajo el control del gobierno anterior, no de un ente técnico independiente. La situación se hace más grave cuando estas autoridades fueron designadas 5 meses antes del fin del mandato de la gestión que los nombró, lo que equivale a manejar por 3 años y medio la política en materia de telecomunicaciones del nuevo gobierno. Casi todo el período del gobierno recién elegido.

En otras palabras, la configuración actual de AFTIC no sólo no responde a aptitudes técnicas en la materia, sino que desde el punto de vista político refleja al mapa de mínimamente 2 años atrás. No sólo porque el presidente y un director fueron designados hace 5 meses por el gobierno que dejó el poder, sino que los 3 directores nombrados por la bicameral responden al escenario electoral de 2011/2013. Así, el oficialismo no tiene siquiera un representante en el directorio de AFTIC, una situación que duraría hasta junio de 2019. O sea que, si no se introdujeran cambios, el actual oficialismo no tendría injerencia en la política de telecomunicaciones en casi todo su mandato. Algo totalmente ridículo. Es evidente que por más que esta composición sea legal, está lejos de ser legítima. Y es una demostración de que el tratamiento veloz que tuvo la ley Argentina Digital no fue gratuito. Ahora comenzamos a ver sus consecuencias.

Con este escenario, y cuando otros funcionarios con mandato desfasado presentaron sus renuncias, la pregunta que surge es por qué tanto AFTIC como AFSCA son dos de los organismos donde más resistencia encuentra el nuevo gobierno. Quizás porque ambos son los que tienen injerencia sobre el Grupo Clarín, el archienemigo del último gobierno. Un enfrentamiento que ya es claramente personal. Pero el país necesita otra cosa. Será el rol de la política conseguirlo dentro de los elementos que provee la República.

Momento de incertidumbre

A pesar de las restricciones a la importación de componentes por falta de divisas, el año que termina fue muy bueno para fabricantes y canales de equipos celulares. Pero la economía se encuentra en pleno proceso de definiciones que auguran reacomodamientos para el 2016.

El 2015 cerrará con una caída del orden del 5% en la producción de celulares provenientes de Tierra del Fuego, un volumen cercano a los 10,5 M de unidades, lejos de los 13,7 M alcanzados en 2011 (año récord). Sin embargo, no fue éste un mal año para los involucrados en el negocio. La restricción en la oferta tuvo como consecuencia natural una suba de los precios de los equipos. Ley de oferta y demanda a pleno.

El escenario para 2016 se presenta muy distinto. Por un lado, el fin del cepo y la unificación del mercado cambiario marcan una devaluación del orden del 40% respecto del dólar oficial existente hasta anteayer. Por otra parte, a fin de año se eliminan las DJAI (Declaraciones Juradas Anticipadas de Importaciones) que frenaban en los hechos cualquier intento de importación de equipos. Las misma serán reemplazadas por un sistema de licencias automáticas y no automáticas, según lo adelantó el flamante Ministro de la Producción. Si bien no hubo mayores precisiones, esto hizo que algunos comiencen a coquetear con la idea de importar celulares. Habrá que esperar las definiciones.

Aunque los primeros lineamientos de la política económica del nuevo gobierno adelantan un escenario de mayor apertura, no habría que apresurarse a pensar que esto significará el fin de la promoción de Tierra del Fuego ni que mañana se puedan comprar iPhones en cualquier retail u operador. Aún en el caso en que no estuvieran de acuerdo con la política industrial que favorece a la isla, son tantos los frentes abiertos para el gobierno que difícilmente quieran agregar uno más que podría generar demasiada inestabilidad en la provincia austral.

Es claro que los celulares producidos en el país tienen un precio notablemente superior al de mercados sin restricciones al comercio exterior ni inflación. Si bien la brecha de precios varía según los modelos y las gamas, con el valor del dólar hoy la diferencia llega a superar el 200% en algunos casos. Tal es así que en Argentina se da la extraña situación donde se desbaratan bandas que hacen contrabando de electrónicos entre los cuales hay productos que son los mismos que se producen localmente. Una muestra más que evidente de la distorsión de los precios locales.

Por otra parte, los beneficios impositivos a la producción en Tierra del Fuego tienen un efecto no deseado: desalentar la producción de equipos de bajo costo (por debajo de los US$ 120). Esto se debe a que el peso de la ventaja económica a la exención de ciertos impuestos no es significativo si la base de cálculo (el precio) es baja. Pero el resultado es que sacó del mapa a los teléfonos de bajo costo. No sólo smartphones, también los clásicos que atraen a un público mayor que hoy pena con los smartphones.

Este escenario exige pensar creativamente respecto de la política hacia Tierra del Fuego. Si bien muchos quisieran desterrarla ya y de un plumazo, no sería lo más aconsejable. Y no sólo por la inestabilidad económica y política que esto acarrearía para la isla. En momentos en que se exige previsibilidad en las reglas de juego, los cambios de éstas deben ser meditados y consensuados. Pero en el ínterin hay diversas líneas de acción a explorar.

Por el lado de los costos, no hay soluciones mágicas de corto plazo. Sin dudas que el ordenamiento de la economía y la consecuente baja de la inflación ayudará a que baje el costo de financiación. Con una inflación anual del 30% o más, las cuotas sin interés son una ilusión óptica. El costo de la financiación está incluido en el precio, y eso se nota. Hoy sería más lógico mantener la financiación, pero con interés para que baje el precio de lista. Por el lado de la logística, resulta incomprensible que los componentes lleguen a Buenos Aires para de allí viajar en camión hasta Tierra del Fuego y después volver. Hay que analizar por qué los componentes no llegan por barco de China directamente a la isla y de allí parten, también en barco, a Buenos Aires para su distribución. Como este, hay muchos otros puntos sobre los cuales trabajar para bajar el costo nacional.

También se debería pensar en un esquema mixto, que permita una mayor oferta de equipos de gama baja, combinando producción de equipos de gama media y alta con importación de equipos de gama baja. Algunos quizás consideren que un celular (que actualmente es lo mismo que decir un smartphone) es un bien suntuario. Pero no lo es no sólo por sus altísimos niveles de penetración en la población sino por una razón de aún más peso. Por sus características (masividad, precio y conectividad incluida), los smartphones se están posicionando como EL dispositivo para cerrar la brecha digital. Visto así, el precio de un smartphone deja de ser un asunto sectorial para convertirse en otro de interés nacional.

Tal como están las cosas hoy, y pensando puramente en el 2016, con la devaluación de esta semana, la oferta (marcas, fabricantes y canales) seguramente deban ajustar sus márgenes ya que no parece muy viable un traslado directo del valor del dólar al precio final de los productos. Y paralelamente, deberá reunirse con las autoridades para comenzar a delinear una política que permita congeniar sus intereses con los del país y su población. Una tarea que no será sencilla, pero que es necesaria.

Se multiplican las PC

Los pioneros de la computación personal tenían la visión de una computadora por hogar. Pero esta visión quizás no se cumpla nunca de este modo. Por un lado, porque muchos segmentos de usuarios hoy optan por el smartphone como principal dispositivo informático a utilizar. Por el otro, porque las computadoras, haciendo honor a su nombre de “personal”, se están multiplicando al interior del hogar. De hecho, el promedio de PC en hogares conectados pasó de 1,75 a 1,90 unidades entre el 2014 y 2015. Esto surge del informe “Acceso a Internet y tecnología residencial – 2015”, realizado por Carrier y Asociados.

Esta suba en el promedio se ve reflejada en la disminución de hogares conectados con tan sólo una PC, que pasaron del 46% al 35%. De manera inversa, crecieron aquellos con dos PC, pasando del 31% al 39%, así como con tres o más, que lo hicieron del 17% al 22%.

Como suele suceder, estos valores varían en función de determinadas variables. La tendencia a tener más de una PC crece con el nivel socioeconómico. Los hogares con tres o más PC suben al 36% en el ABC1 frente al 22% de la media, mientras que es más habitual encontrar sólo una en los niveles D, donde alcanza el 41% contra el promedio de 35%. También es más alto el porcentaje de hogares con más de una PC en aquellos con hijos, donde llega a los 2/3 de los casos.

Cabe aclarar que a las PC se suman otros dispositivos informáticos conectables, como los smartphones y las tablets, lo que da la pauta del avance de la tecnología conectable en el hogar. La visión de una PC por hogar da lugar a la de un dispositivo por persona.