'Informática'

Noticias incompletas III

Dentro de las noticias de la semana a las cuales les falta algo para terminar de entender por completo, no podía faltar el despido del CEO y Chairman de HP, Mark Hurd.

Todo empezó con una demanda por acoso realizada por Jodie Fisher, una ex actriz de películas clase B y porno soft, devenida en proveedora de servicios para eventos corporativos (marketing support consultant según Wikipedia). La cosa tomó otro nivel por la aparición en escena de la abogada de Fisher, reconocida por lidiar con asuntos que involucraron a figuras mediáticas. El conflicto se solucionó extrajudicialmente aunque no impidió que el tema pasara a mayores, culminando en el despido del CEO.

Lo curioso es que HP no lo despide por este escandalete, sino por supuestas liquidaciones de gastos “desprolijas”, que tenían que ver con erogaciones en las que habría incurrido el ejecutivo vinculadas a su relación con la demandante. Así, la tarjeta roja viene por “mala conducta”, no obstante lo cual se retira con un golden parachute de US$ 12 millones. Todo bastante incoherente.

Este escandalete no debería ser parte de Comentarios sino más bien de un medio chimentero. Pero el tema es que para HP todo este asunto no es gratis. No sólo porque hizo que la empresa perdiera US$ 10 mil millones de su valuación bursátil. También, y principalmente, porque este affaire deja a HP sin el CEO que la dio vuelta, pasando de la complicada situación en la que quedó luego del paso de Carly Fiorina para convertirla en la más grande empresa de IT, con ventas superiores a los US$ 100 mil millones y duplicando el valor de su acción durante su gestión.

La moraleja de esta historia es que no hay organización que pueda resistir las malas decisiones personales de quien la dirige, comprobándose, nuevamente, aquello de la yunta de bueyes…

Efecto netbook

En los últimos meses se repiten las noticias de Estados (tanto a nivel provincial como nacional) entregando netbooks para el sector educativo, tanto a alumnos como a docentes. Sólo el plan nacional contempla la entrega de 3 millones de equipos de aquí al 2012. Más allá de su impacto a nivel educativo, sin dudas que el hecho de equipar a los alumnos con computadoras portátiles tendrá un efecto beneficioso para la industria, especialmente la nacional.

Para poner las cifras en perspectivas y poder medir más el impacto de los distintos planes, conviene recordar que el año pasado se vendieron unas 900 mil computadoras portátiles, contabilizando tanto notebooks como netbooks. De esta forma, sólo los 3 millones de equipos provistos por el gobierno nacional en 3 años equivalen a más que duplicar las ventas totales de portátiles del año 2009. Sin dudas, un aporte que se hará sentir.

Por otra parte, la industria local recibirá un fuerte impulso, ya que se exige que al menos el 50% de las unidades sean de producción nacional. Se podrá argumentar en contra, diciendo que no hay igualdad de oportunidades para los fabricantes internacionales frente a los locales. Pero también es bueno remarcar que si el objetivo es fomentar una determinada actividad, se trata de una medida más sana que subir impuestos a los productos importados, como fue la base del impuesto tecnológico que entró en vigencia a fines del año pasado. Y la prueba está en que los productores de Tierra del Fuego pidieron autorización para fabricar portátiles dentro de sus condiciones normales de operación, es decir con sus ventajas tradicionales que ya tienen pero sin apelar a la distorsión impositiva adicional que significó el mencionado tributo.

Hay que considerar que convocar a la fabricación nacional de esta forma sirve para incentivar a una industria que ya existe (representa aproximadamente la mitad del mercado de PC), tiene logística y soporte. Es decir, no se está inventando una industria desde cero (con el aprendizaje que conlleva) sino que se está potenciando lo existente.

Para verlo por el contrario, este fue quizás el error de poner metas tan altas de producción a los fabricantes de conversores para TDT, una industria prácticamente inexistente hasta ese entonces. La consecuencia fue que finalmente tuvieron que importar de apuro ante la incapacidad de entrar en un ritmo de producción tan ambicioso en tan poco tiempo. Y así y todo no se pudo cumplir con el objetivo fijado inicialmente en relación a los 600 mil conversores que debían estar distribuidos antes del inicio del mundial de fútbol. Apenas si llegaron a los 40.000.

Sin dudas, un avance en cuanto a políticas de industrialización, por más que quede mucho camino por recorrer.

Notebooks fueguinas

La resolución por la que se autoriza la fabricación de notebooks y netbooks en Tierra del Fuego bajo las mismas condiciones que tienen otros bienes similares fabricados en aquella provincia, despertó algunas inquietudes entre los afectados. Sin embargo, al menos por el momento, su impacto no debería ser relevante.

Es que una cosa es contar con los beneficios que se otorgan a la producción en las islas y otra es, además, que se las incluya dentro de los bienes alcanzados por el impuesto tecnológico. Mientras la primera opción tiende a abaratar la producción en esa provincia a través de rebajas impositivas, la segunda encarece a los bienes del exterior al agregárseles impuestos y derechos aduaneros. Y, al menos por ahora, sólo ocurrirá lo primero.

¿Significa esto que los productores locales de portátiles cerrarán sus plantas en la Argentina continental para radicarse en la isla? Para tranquilidad de quienes trabajan en ellas, la respuesta es no. Esto se debe a que si bien los productores perciben una reducción de costos por rebajas impositivas, los mismos suben por otro lado: mano de obra (que, dicen los que conocen del tema, se multiplica por 3) y logística. La reducción real de costos resultante sería del orden del 5%, lo que no alcanzaría para compensar las inversiones necesarias y la menor agilidad para responder a las cambiantes demandas del mercado

Así, podría esperarse que luego de las correspondientes autorizaciones (que son caso por caso) sean las empresas que ya se encuentran operando en la isla las que añadan las portátiles a sus líneas de producción. Pero, al menos por ahora, no hay que prever una migración de los productores continentales hacia la isla y, consecuentemente, las tensiones que eso podría causar.

¿Repitiendo la historia?

Años 80. Apple lanza su computadora personal Macintosh. Su interfaz gráfica y la integración de hardware y software de un mismo fabricante hacían de ésta un equipo muy superior a las PC de múltiples marcas corriendo bajo la interfaz de texto de MS DOS. Pero a pesar de ser claramente superior, la Macintosh nunca dejó de ser un producto de nicho, estando siempre por debajo del 10% de participación de mercado en computadoras personales, llegando por momentos a niveles de 3%. ¿Por qué? El modelo cerrado, tan propicio para simplificar el funcionamiento del equipo, le restó alcance y variedad. En la vereda de enfrente, Microsoft con un sistema operativo con sus limitaciones y defectos (primero el MS DOS, luego las distintas versiones de Windows), pero bajo un modelo abierto, demostró ser más fuerte. Esta apertura permitía la innovación de los fabricantes de hardware y el desarrollo de distintos modelos de comercialización así como de diseño de producto. Se cumplía nuevamente la máxima que dice que en tecnología no es el mejor producto desde el punto de vista técnico el que resulta ser un éxito comercial.

Algo más de 20 años después, Apple vuelve a tener un éxito de diseño y funcionalidad, esta vez no en el ámbito de las computadoras personales pero en el de los celulares. Con el lanzamiento del iPhone, revoluciona (en el sentido estricto de la palabra) el negocio de los handsets, estableciendo un concepto que sus rivales corren a copiar e intentar mejorar. Los millones de equipos vendidos convalidan el éxito. Sin embargo, comienzan a encenderse luces de alarma. En el primer trimestre de 2010, en EE.UU. el mercado donde el iPhone es más fuerte, por primera vez las ventas de estos equipos pierden a manos de las distintas variantes de terminales equipados con el sistema operativo Android de Google. Android equipó al 28% de los smartphones vendidos, frente al 21% de iPhone.

La historia parece repetirse. Mientras que Apple apuesta al diseño de un equipo que integra hardware y software, Google desarrolla un sistema operativo que puede ser incluido en todo tipo de dispositivo, permitiendo a los fabricantes innovar en base a él. Así surgen clones del iPhone, pero también equipos que combinan pantallas touch con teclados deslizables y otras características que cumplen con los distintos deseos de los usuarios. Además, capitaliza de esta forma los acuerdos de distribución de fabricantes fuertemente establecidos y con aceitadas relaciones con operadores así como redes de soporte y comercialización. Nombres como Motorola, Samsung, HTC a los que día a día se suman otros, le dan a Android un empuje que Apple por sí sola no puede lograr. Adicionalmente, permiten una variedad de formatos y diseños que de alguna manera ridiculizan al iPhone, básicamente el mismo teléfono sea el 2G, 3G o 3GS.

Esto no quiere decir que Apple debiera licenciar libremente el iPhone OS para su incorporación por otros fabricantes. Pero como sí lo demuestra el éxito de Blackberry, que en otro estilo también es un modelo cerrado de hardware y software, debe por un lado terminar con las exclusividades de operador así como preocuparse por desarrollar distintos modelos de equipos, evitando además limitar las aplicaciones de terceros para esta plataforma. A fin de cuentas, lo que actualmente propone Apple es una uniformización que es digna de una sociedad industrial de masas, y no de una de múltiples segmentos, característica de la era de la información.

Los próximos tiempos demostrarán si Apple está en condiciones de dominar una industria o si pasará a la historia como una empresa innovadora en base a rupturas, pero débil a la hora de convertir ese impacto inicial en una posición de fuerza sostenible en el tiempo.

No todo lo que reluce es oro

A pesar de los buenos resultados en materia de celulares, no hay que precipitarse a la conclusión de que fue una buena medida, o al menos, inocua. Evaluar el impacto en celulares es difícil ya que además del equipo en sí, su venta está asociada a un servicio que genera un gasto recurrente, con lo que los precios de venta no reflejan exactamente los costos.

Distinto es el caso de las computadoras. Mientras que la demanda por las portátiles (no alcanzadas por el impuesto) subió un 186% comparando el primer trimestre de este año con el del anterior, las de escritorio lo hicieron sólo un 7%. Y más allá de que estamos en un proceso de migración desde desktops y hacia notebooks, también es cierto que las de escritorio se vieron afectadas por la aplicación del impuesto a los monitores, lo que las encareció, mientras que las portátiles bajan de precio como consecuencia de la natural evolución de la tecnología. Así la brecha de precio entre unas tradicionalmente más baratas (desktops) y otras históricamente más caras (portátiles) se redujo.

Sintetizando esta situación, en un reciente evento con canales realizado por Intel, un ejecutivo de una firma que produce localmente tanto portátiles como equipos de escritorio, se lamentaba por el impuesto, afirmando que no sólo había impactado negativamente en las ventas de las últimas, sino que se afectaba al consumidor, habida cuenta de que para muchos una desktop es lo único a lo que pueden llegar y éstas son ahora más caras.

Paradoja: los que menos tienen pagan más. Con ayudas así…

Para atrás

Algo estamos haciendo mal en Argentina. Al menos según los datos del Foro Económico Mundial (WEF), donde en su ranking de incorporación de la TIC Argentina retrocedió del puesto 63 al 91 en sólo cuatro años.

El informe (en su página 25) marca las contradicciones del país. Así como exhibe ciertas fortalezas en infraestructura (52°), disposición de las empresas (59°) y uso individual (58°), su talón de Aquiles pasa por los aspectos cuya responsabilidad recaen sobre el Estado en sus distintos niveles. Así deficiencias en los mercados (126°), regulación (110°), baja priorización de las TIC en la agenda gubernamental nacional (128°) y disposición y uso en el Estado (102°), alejan al país no ya del pelotón de punta sino de varios países contra los cuales compararse.

En la comparación sudamericana, delante de Argentina se ubican Chile (40°), Uruguay (57°), Colombia (60°) y Brasil (61°). Detrás, Venezuela (112°), Ecuador (114°), Paraguay (127°) y Bolivia. Clarísimo.

Lo único esperanzador es que los aspectos que afectan la posición de Argentina pueden solucionarse con un poco de voluntad política. Lo último que se pierde es la esperanza.

Ciberschool

El anuncio realizado esta semana en relación al Programa Conectar Igualdad que apunta a otorgar una netbook a cada alumno de escuelas secundarias públicas del país dejó mucha tela para cortar.

La primera y más evidente es el grado de escisión en la sociedad argentina. Un gobierno más preocupado en dividir políticamente que en armonizar logra que un plan con buenas intenciones (nadie puede estar en contra del acceso a la información de los estudiantes) sea profundamente criticado, y así, por ejemplo, aquellos que señalaron al uruguayo Plan Ceibal como modelo, hoy critican lo que se hace aquí. Por otra parte, también es cierto que muchos anuncios del gobierno relativos a la educación no se cumplieron, como la difusión de la jornada completa o la cantidad mínima de días de clases por año. Así, es comprensible que haya descreimiento sobre la efectiva concreción de lo anunciado en este caso.

No ayuda que la presidenta se compare a sí misma con Sarmiento. Educar es algo muy distinto a proveer una herramienta. No obstante, según lo que puede leerse en el sitio Web destinado al programa, parece prestársele muchísima atención a la distribución del hardware, pero hay muy poco respecto a algo tanto o más importante, como es la formación docente y la adecuación de las metodologías de estudio como consecuencia de la incorporación del equipamiento. O sea, más énfasis en la herramienta (necesaria sin dudas) que al contenido y proceso educativo.

Por otra parte, tampoco queda claro cómo este programa se articula con los presentados en otros distritos, como las provincias de San Luis, Rio Negro o Salta, o la ciudad de Buenos Aires. Asimismo, siendo que la incorporación de esta herramienta al proceso educativo trae aparejado un reenfoque profundo del mismo, sería interesante escuchar la opinión de quienes son expertos en educación aunque no formen parte del gobierno.

Desde el punto de vista de la industria, evidentemente este plan representa una gran oportunidad, especialmente para los productores locales. De hecho, CAMOCA, cámara que los agrupa, rápidamente emitió un comunicado de prensa respaldando el programa y las oportunidades que representa para la industria local. Para tener una idea del impacto del programa, en el 2009 se vendieron en el país unas 900 mil computadoras portátiles, con lo que 3 millones destinadas al plan representan una cantidad más que interesante, habida cuenta de que a éstas se les sumarán las que el mercado consume regularmente. Si bien aún no queda en claro si los equipos de producción nacional tendrán algún tipo de ventaja o prioridad respecto de los extranjeros, si hubiera incentivos de este orden, serán sin dudas más favorables a la industria que el establecimiento de barreras arancelarias geográficas del estilo impuesto tecnológico.

Finalmente, y ya desde una perspectiva más política, el programa es una gran apuesta del oficialismo. A un año y medio de las elecciones para presidente, muchos ven en este anuncio una medida destinada a convencer a una porción del electorado hoy en duda. Pero si el programa no cumple sus objetivos, la medida podría convertirse en un boomerang.

En fin, el programa tiene aspectos positivos, para la educación y para la industria, aunque sería un error entenderlo como una solución a los problemas educativos del país. Y luego de otros antecedentes, es normal que algunos desconfíen. Se trata en definitiva de un programa que por su envergadura e implicancias debería ser más preciso y amplio en su descripción, así como tener un tratamiento más plural, tanto desde el punto de vista político como técnico.

Habemus iPad, ¿y ahora?

Luego de mucha expectativa, sobre todo mediática, finalmente llegó a los comercios el nuevo dispositivo de Apple que no encaja con exactitud en ninguna de las categorías más difundidas de los dispositivos TIC (notebook, netbook, smartphone).

Lo más llamativo de todo el proceso fue la manija dada por los medios. Quizás atraídos por historias épicas, el periodismo se esmeró en presentar al iPad como un nuevo iPhone en términos de impacto en el mercado y en la sociedad. Por supuesto, no faltó el intento de regenerar el atractivo de mostrar a los fanáticos haciendo cola y acampando antes de que abrieran los comercios que vendían el dispositivo, tal como sucedió en su momento con el iPhone. Claro que esta vez había menos gente, por lo que los planos eran más cortos.

Esta expectativa mediática no se dio únicamente en los EE.UU. (donde Apple tiene una presencia relevante). También se tuvo lugar en Argentina, donde el culto a Apple es de práctica cuasi clandestina. La cosa es que el lanzamiento del iPad ocupó espacio relevante en diarios de circulación nacional así como en noticieros televisivos locales. En exceso quizás habida cuenta de los intereses del público argentino.

Lo cierto es que en EE.UU. todo estuvo más tranquilo de lo anticipado. Inclusive las 300 mil unidades vendidas inicialmente decepcionaron a muchos o al menos no estuvieron a la altura de las expectativas generadas.

Más allá de si el iPad se convierte en un éxito de taquilla o no, lo que sí podría suceder es que el concepto de las tablets finalmente termine con el modelo de one size fits all (o talle único) de las computadoras personales. En el futuro las aguas podrían quedar divididas entre equipos cuya función principal sea el consumo de contenidos y la comunicación casual y limitada (tablets) y otros que apunten más a la generación de contenidos (notebooks/netbooks), como escribir, calcular, diseñar, etc. Aquí está quizás la gran diferencia entre el iPad y las tablets lanzadas hasta el momento. Mientras que el iPad se posiciona claramente como una ventana a los contenidos, las tablets fueron presentadas originalmente como un formato distinto de algo conocido: las computadoras portátiles.

Con roles más definidos, probablemente las tablets impacten en las ventas de notebooks y netbooks, aunque esto no debería ser una preocupación para los fabricantes de éstas que serán los mismos que los de las tablets. Y en su conjunto, tablets, notebooks y netbooks formarán un mercado mayor al que actualmente componen estas dos últimas categorías. Así, los consumidores tendrán equipos más ajustados a sus necesidades y los fabricantes tendrán mercados mayores. Todos felices.

Con amigos así…

Con motivo del lanzamiento del iPad, Apple hizo llegar equipos a conductores de populares shows de TV en los EE.UU. como parte de su campaña de prensa. Pero ni David Letterman ni Stephen Colbert le dieron una manito… (videos en los links, en inglés)

Saquen cuaderno, lápiz y computadora

A Nicholas Negroponte hay que reconocerle el mérito de impulsar fuertemente el concepto de una computadora por alumno provista por el Estado. Su inexperiencia en los procesos productivos y en la interacción con los funcionarios públicos, a lo que se sumó un modelo que minimizaba el rol del maestro, hizo que su proyecto original nunca tuviera el éxito que algunos presagiaron. No obstante colocó la piedra basal para la llegada plena de la computadora al proceso educativo básico.

En línea con este modelo, en Argentina se está implementado, a nivel nacional, la entrega de portátiles a los estudiantes secundarios de escuelas técnicas, habiendo también algunas provincias con planes de llevar la computadora al aula. Esta semana se subió a la ola la ciudad de Buenos Aires, anunciando que a partir de abril comenzarán a entregar equipos a alumnos de las escuelas primarias públicas, aspirando a llegar a 170 mil unidades a fines de 2011. Sin embargo, el anuncio dejó más oscuros que claros.

Por un lado, en las fotos publicadas por el gobierno de la ciudad, se observa a los funcionarios con tres equipos distintos: una Classmante, una Dell y una OLPC. Así se evidencia que aún no sólo no se optó por el equipamiento a utilizar, sino que las diferencias de la OLPC con las otras dos son tan grandes que evidentemente no hay una decisión tomada respecto del modelo educativo detrás de cada plataforma.

Esta falta de definición se traduce en que tampoco se está cerca de tener un pliego definitivo para la correspondiente licitación de proveedores, a lo que hay que sumarle los tiempos propios del proceso de adjudicación, amén de aquellos de implementación y capacitación docente. Así, todo parece indicar que el anuncio, realizado algo imprevistamente, tuvo más que ver con motivaciones políticas (¿anticiparse a algún anuncio?) que con un plan lo suficientemente articulado como para presentarlo en sociedad.

Se trata sin dudas de una apuesta fuerte del gobierno de la ciudad no exenta de riesgos. Si sale tal como fue anunciado, habrán llegado justo a las próximas elecciones pudiendo mostrarlo como un logro de su gestión. Si la cosa se complica y los objetivos no se logran, habrán dejado al descubierto un nuevo flanco que será sin dudas utilizado por sus rivales. El año próximo se verá.