'Informática'

¿El año del despegue?

Si bien el de las tablets es un mercado en franca expansión a nivel mundial, en Argentina venía un poco retrasado. La combinación de trabas a la importación, dificultad para girar divisas y la nula fabricación local hicieron que el mercado creciera por debajo de sus posibilidades. Sin embargo, algo está cambiando, y el primer trimestre del 2013 registró despachos por una cifra más de 4 veces superior a igual período del 2012.

En este crecimiento, mucho tuvo que ver el desempeño de Samsung, quien en el primer trimestre de 2013 resultó ser el número 1, habiendo despachado casi 3 veces más que el segundo, Coby, el cual a su vez registró un empate técnico con el tercero, Apple. Samsung es, además, la única marca que produjo equipos en Tierra del Fuego, los que representaron el 40% del total de la marca. Cabe recordar que en el pasado hubo anuncios de otros fabricantes en relación a la producción local de tablets, los cuales evidentemente aún no se han materializado.

En consecuencia, los de Samsung en el 2013 son los primeros productos provenientes de la isla y representaron el 11% de las tablets despachadas. Habrá que ver si ante este despegue de las tablets, serán más los fabricantes que se decidan a producir localmente para aprovechar la bonanza.

Recambio generacional

La semana pasada, desde Smartphone mata PC, dábamos cuenta de la tendencia, global y local, a que las ventas de PC caigan, al tiempo que se registran importantes tasas de crecimiento de otros dispositivos informáticos y conectables, como smartphones y tablets. A nivel global, la caída del 14% en el primer trimestre del año y por cuarto trimestre consecutivo, habla no ya de un bache, sino de una pendiente descendente. En el caso argentino influyeron factores locales (desaceleración de Conectar Igualdad, límites a la importación y al giro de divisas) que impiden medir si esta tendencia se está repitiendo en nuestras tierras en similar magnitud. No obstante, si aún no se dio, lo que sucede globalmente tarde o temprano se reflejará localmente.

Para comprender esta tendencia, hay que responder a la siguiente pregunta: ¿cuál es el problema que afecta al mercado de las PC? La respuesta podría resumirse en dos conceptos: falta de innovación y popularización creciente de dispositivos alternativos que originalmente se presentaron como complementarios pero que con el correr del tiempo pueden convertirse en sustitutos en muchos casos.

¿Qué incentivo tiene un usuario para renovar su PC que compró hace 2, 3 ó 4 años? Se trata básicamente del mismo dispositivo. Seguramente es más rápido, tendrá una mejor pantalla y quizás sea más liviano o menos voluminoso. Pero básicamente sirve para hacer lo mismo en la gran mayoría de los casos: navegar, usar Facebook, Twitter, un paquete de oficina (muy probablemente Office), ver videos, escuchar música. Salvo para aquellos usuarios más demandantes, tal el caso de gamers o diseñadores, una PC nueva no abre las puertas a nuevos usos o formas de uso. Quizás el último gran cambio producido por las PC tenga que ver con la movilidad, que hizo que lentamente al principio y aceleradamente en los últimos tiempos, los usuarios renovaran sus desktop por portátiles. A esta posibilidad de movilidad se agregó una menor demanda de espacio en nuestros escritorios. Había entonces beneficios claros para renovar. Pero una vez dado ese paso, y si la PC funciona correctamente, es más difícil justificar la erogación necesaria para un upgrade.

Así, la competencia por la billetera (recurso escaso) comenzó a darse entre las PC y otros dispositivos que sí aportan nuevos beneficios, como es el caso de smartphones y tablets. La diferencia con los primeros es clara. Se pueden hacer cosas similares, como enviar y recibir mails, chequear Facebook, ver videos en YouTube, etc., pero en un formato no ya portátil sino móvil. Y a un precio sensiblemente menor. De hecho, esto hace que, especialmente en niveles socioeconómicos más bajos, el smartphone sea la principal, cuando no la única forma de conectarse a Internet.

En el caso de las tablets, los beneficios son similares. Quizás no tan móviles como los smartphones, las tablets tienen la ventaja de una pantalla de mayor tamaño. Y considerando que mucha gente mayormente consume contenidos, sea Facebook, YouTube o la misma web, habla por Skype o juega, pero no escribe largos documentos ni usa planillas de cálculo, una tablet puede tranquilamente suplir a una PC. A un costo sensiblemente menor y en un formato mucho más cómodo para, por ejemplo, ver una película tirado en la cama o en un sofá. Y con una duración de baterías claramente superior a la de una notebook. Queda claro entonces que, aunque con algunas limitaciones, tanto smartphones como tablets sí aportan algo nuevo respecto de simplemente actualizar la PC.

Esto no significa que las PC vayan a desaparecer. Seguirán siendo demandadas por quienes las utilizan como herramienta de creación de contenidos: quienes escriben, calculan, diseñan y otros. Pero serán cada vez menos atractivas para quienes mayormente los consumen. Así es lógico que este mercado se achique hasta encontrar su nuevo punto de equilibrio.

Resumiendo, el declive de las PC se da como consecuencia de un freno en la innovación que resulta en una extensión del ciclo de actualización y puede derivar en algunos casos en una migración lisa y llana desde una PC hacia otros dispositivos.

El problema para la industria de la PC es que las empresas detrás de smartphones y tablets son distintas a aquellas detrás de las PC. Los que dominan en los nuevos formatos ya no son ni Microsoft, ni Intel, ni Dell, ni HP. Son Samsung, Apple, Google. Y no porque los primeros no lo hayan intentado, sino porque, por diversas razones, no lo lograron. En alguna medida, Darwin sigue teniendo razón.

Generación 0.0

De un tiempo a esta parte, pareciera que hay más casos de incapacidad y/o corrupción vinculados al poder local. Pero es difícil comparar los tiempos actuales con lo que sucedía una o dos décadas atrás. ¿Por qué? Porque entonces no había tecnología tan accesible ni redes (sociales y físicas) que permitieran distribuir los notablemente mayores volúmenes de información generada.

Cuando llueve más de la cuenta, vemos sus resultados de inmediato y sin ningún filtro de las autoridades o de medios adictos o sesgados. Relatos, fotos y videos generados por los mismos perjudicados, de la mano de celulares accesibles y difundidos, nos cuentan y muestran aquellas cosas que los responsables quisieran ocultar. Pero las redes sociales, los blogs y los sitios de video se ocupan no sólo de hacer público sino también de viralizar. Las manos no alcanzan para tapar el sol.

Hoy también es fácil acceder a una cámara de video miniaturizada que permite documentar lo que antes de esta explosión tecnológica sólo eran trascendidos que perdían fuerza y credibilidad en la medida en que más lejos se estaba de las fuentes. Creer o no creer lo que se oía terminaba siendo una cuestión de fe. Ahora no sólo se documenta, sino que también se difunde con amplia facilidad y prácticamente sin costo. Y termina enterándose hasta el más alejado de la “rosca”.

Censurar se ha vuelto más difícil. Se puede interferir una señal de televisión que emite un contenido inconveniente, pero su resultado es menos eficaz cuando ese mismo contenido es transmitido por Internet, replicado y multiplicado en distintos sitios, ya no sólo en aquellos que son los generadores originales del material.

Muy distinta hubiera sido nuestra historia si 40 años atrás hubiéramos contado con la tecnología disponible en la actualidad. Hubiera sido imposible ocultar los crímenes cometidos y tampoco nos podrían haber engañado con hazañas bélicas que resultaron ser fracasos estrepitosos.

Se podrá decir que la solución es que los responsables de estas situaciones hagan lo que realmente tienen que hacer y desistan de hacer lo que no deben. Pero quizás es mucho pedir. Por lo pronto, pareciera que no terminan de entender cómo las ¿nuevas? tecnologías han dado un poder inusitado al individuo de a pie, quien no sólo puede generar, difundir y compartir, sino que también puede decidir qué consume y qué no. Se trata en definitiva, de una realidad que quizás por un sesgo generacional de quienes tienen el poder, sean políticos o empresarios, no terminan de entender. Y si lo hacen, esto no se refleja en su accionar. Habrá que esperar entonces hasta que se produzca un recambio generacional en el poder (público y privado) para ver si, conscientes de lo fácil que es hoy quedar expuesto, haya también un cambio profundo en el accionar.

Smartphone mata PC

Las malas noticias para el mercado de PC se repiten desde hace un tiempo. Se trata de una tecnología impactada por debilidades propias así como el surgimiento y popularización de otros dispositivos, como smartphones y tablets. Éstos comienzan como complementos pero en algunas ocasiones se transforman en sustitutos, tanto en el uso como (y aquí es donde más daño causan) a la hora de abrir la billetera.

A nivel mundial, esta semana se produjo la peor noticia para los fabricantes de PC, luego de que se conocieran los datos de IDC que marcan para el 1º trimestre de este año una caída de casi el 14% en ventas con respecto de un año atrás. Para hacer este dato aún más preocupante, se trata del 4º trimestre consecutivo en que las ventas de PC muestran un crecimiento negativo. Situación que se da mientras smartphones y tablets no paran de crecer.

Se trata de una tendencia mundial de la cual Argentina no está al margen. El año pasado, las ventas de smartphones alcanzaron los 5,5 M de unidades, según surge del informe “Mercado celular argentino” recientemente publicado por Carrier y Asociados. Esta cifra supera en un 90% a las ventas de PC, que fueron de 2,9 M de unidades.

PC vs Smart

Si este cruce de líneas no se produjo en el 2011 fue por el impacto en el mercado de PC de las netbooks distribuidas como parte del plan Conectar Igualdad, el cual vio perder su ímpetu el año pasado. Quizás este año, que es electoral, la distribución de lo que aún queda por entregar recupere un poco su energía.

Por otra parte, en el 2012, el mercado comercial de las PC (esto es, sin la incidencia de planes educativos) sufrió una baja como consecuencia de las restricciones a la importación así como al giro de divisas, lo que se sintió particularmente en el primer semestre, en el que se registraron faltantes de mercadería.

Con tantos factores que no son propios de la demanda habitual, es difícil determinar con precisión el impacto del cambio de paradigma que se registra en la computación personal (incluyendo en ésta a PC en todos sus formatos, smartphones y tablets). Pero aún con estas imprecisiones, queda claro quién es la nueva estrella del firmamento tecnológico. Aquí y en el mundo.

Replay

PlayitagainYa no quedan dudas. Google es el Microsoft de esta era. La historia se repite, aunque con otros nombres. Esto se hizo evidente esta semana cuando un grupo de competidores de Google se unió y presentó una quejaante el regulador europeo. El grupo, denominado Fairsearch Europe y compuesto entre otros por Microsoft, Nokia y Oracle, sostiene que Google está afectando la competencia en Europa. Más precisamente, que utiliza a Android como forma de incentivar el uso de sus propias aplicaciones y servicios, la mayoría de los cuales vienen preinstalados en los dispositivos basados en Android. Esto en detrimento de los demás desarrolladores. Por ahora, el regulador antimonopolio europeo no decidió si aceptará investigar el caso.

Que estos procesos se inicien en Europa no se debe a que allí las consecuencias del accionar de Google sean más perjudiciales para sus competidores que en sus países de origen, sino que se trata de países menos tolerantes a este tipo de prácticas.

La situación hace recordar la resistencia que tuvo que enfrentar en su momento Microsoft por la inclusión de su Internet Explorer dentro de Windows, lo que implicó la desaparición de Netscape y otras alternativas existentes en los albores de la web. Para éstos, la resolución del caso llegó cuando ya las consecuencias del accionar de Microsoft eran irreparables. Los tiempos de la justicia y de los reguladores no son los mismos que los de los negocios tecnológicos. Todo cambia demasiado rápido. Y es sabido que la justicia lenta no es justicia.

Por lo pronto, desde el 2010 la Comisión Europea evalúa un caso antimonopolio en relación a la presentación de los resultados de las búsquedas en Google. Esto da la pauta del tiempo que podría llevar la investigación y resolución de este caso. Llegado el momento, el escenario podría haber cambiado radicalmente. Y aún en el caso de que eventualmente Google debiera aceptar ciertas restricciones y/o afrontar penalidades, el presunto daño ya estaría hecho. Los usuarios estarían tan acostumbrados a sus apps (Gmail, Maps, etc.), que poco importará lo que digan las autoridades europeas. En definitiva, cualquier sentencia sería prácticamente testimonial.

Otra historia hubiera sido

En un artículo publicado por el sitio de noticias de la industria publicitaria AdAge se incluyó un video de un comercial que fuera presentado a Steve Jobs antes de aquel famoso de 1984. Si hubieran pasado esto en el Super Bowl de ese año, quizás la suerte de Apple hubiera sido otra. Y no mejor.

El cambio despiadado

La tecnología cambia permanentemente y sus principales protagonistas también. En tiempos de mainframes, el rey era IBM. En la era de la PC, el dúo Microsoft/Intel. Nokia reinó cuando los celulares eran sólo teléfonos. Blackberry marcó el norte incorporando el mail a los teléfonos, con lo que inauguró una categoría: los smartphones. Apple llevó la web y las aplicaciones al celular, dando a su vez lugar a las tabletas, concretando el concepto de computación móvil y no ya portátil.

Este repaso evidencia no sólo el cambio constante de la industria de la alta tecnología, sino que, como resultante, cada nuevo período tiende a ser más corto y con protagonistas diferentes. Evidentemente, resulta difícil para un actor dominante ejecutar procesos de destrucción creativa, como proponía Schumpeter. Así, cada nueva era es llevada a su máxima expresión no por quien domina la anterior sino por quien tiene poco o nada que perder con el cambio.

Esto no implica que quien domine un período esté condenado a la desaparición, pero sí que son pocas las chances de repetir el nivel de protagonismo cuando los cambios se introducen en el mercado. IBM no pudo sobrevivir en el mundo de las PC y terminó transformándose en una empresa de servicios exitosa, pero sin marcar una época. Casos como el de Microsoft o Intel son más recientes, aunque evidencian las dificultades de mantenerse en la cima en mercados o categorías que no fueron generados por ellas. Microsoft lleva más de una década intentando impulsar la computación móvil (Windows CE se lanzó en 1996) y aún hoy debe conformarse con ser un actor de reparto. Intel hace años que viene pregonando la movilidad, pero recién el año pasado pudo lanzar comercialmente su tecnología para celulares.

Nokia y Blackberry, hoy están en pleno “operativo retorno”, aunque en escenarios distintos. Nokia muestra las garras, pero en una decisión estratégica controversial (asociarse con Microsoft para el software) perdió el control total de su destino. Ambas están atadas a la suerte de Windows Phone, por lo que la apuesta continúa. En el caso de Blackberry, su primera acción para retornar (el lanzamiento de su plataforma BB10 a fin de enero) es muy reciente, por lo que este año será clave. Por ahora no apunta a liderar como antaño, sino establecerse claramente como la tercera opción en un mercado dominado por Android/Google y Apple.

En cuanto a los dominantes actuales, Google y Apple, sus situaciones son distintas. Se podrá argumentar que Apple logró resurgir de las cenizas con su seguidilla de aciertos (iPod, iPhone y iPad). Pero Apple nunca fue el actor dominante en ninguna era hasta la llegada de éstos. Y hoy surgen quienes la ven un poco quedada, cuestionando si podrá seguir manteniendo su posición actual. El mundo tecnológico es despiadado.

Por ahora, sólo Google parece haber encontrado la fórmula para que la transición de una era a la otra no implique su decadencia. En su caso dominando la Internet fija con su buscador y marcando el rumbo en la móvil con Android. Todo un mérito por lo visto.

[Nota: Este artículo fue publicado originalmente en el suplemento iEco del diario Clarín en su edición del domingo 17 de febrero de 2013]

El récord que no fue

Si bien el 2012 fue un buen año para los fabricantes de celulares en Argentina, finalmente no se pudo quebrar el récord de 13,7 M de unidades despachadas al mercado durante 2011. La cosa venía para superar esta marca, pero, tal cual lo adelantamos en diciembre pasado, los operadores decidieron reducir los stocks hacia fin de año, por lo que los despachos de ese mes cayeron a menos de la mitad de los volúmenes de septiembre, octubre y noviembre. A esto hay que sumarle las restricciones a las importaciones, que impactaron sobre todo en el primer semestre. Así, el año cerró con 13,4 M de unidades, una baja del 2% pero una cifra importante no obstante.

Más allá de esta caída, es interesante ver como los smartphones ganaron terreno, representando el 40% del total, muy por encima del 26% del 2011.

Visto de otra forma, el segmento de smartphones registró un crecimiento del 52% en unidades en el 2012 respecto del año anterior. A este ritmo, y considerando la baja de precios, los incentivos de los operadores y la avidez de la demanda, sin dudas durante el 2013 los smartphones representarán más de la mitad de los teléfonos vendidos.

Movilizados

El que termina sin dudas estará caracterizado por ser el año de la movilidad. Avances en las ventas y penetración de smartphones, crecimiento aunque por debajo de su potencial en tablets y las computadoras portátiles reafirmando definitivamente su supremacía dentro del mundo PC. Todo esto se dio en un contexto adverso, no sólo por las limitaciones a la importación sino también con restricciones (especialmente en la primera mitad del año) al giro de divisas, lo que llegó a complicar inclusive a la producción local en Tierra del Fuego.

El camino más dócil lo tuvieron los smartphones. La baja de precios de los mismos como consecuencia de una tendencia global se combinó con el impulso ofrecido por los operadores ávidos de sumar abonos y paquetes de datos. Así, el mercado de terminales vivió un fuerte proceso de recambio que llevó a la participación de los smartphones en el total de terminales vendidos de un 26% en el 2011 a un 40% en el 2012, con los últimos meses en niveles del 50% que anticipan la supremacía de los smartphones para el 2013. Esto se dio en un escenario donde la cantidad de terminales vendidos crecía notablemente respecto del año pasado pero puede terminar en los mismos valores del 2011 (unos 13,7 M de unidades) debido a una decisión de los operadores (principal canal para estos equipos) de reducir sus stocks hacia fin de año.

El caso de las tablets es curioso, porque si bien experimentaron un crecimiento del orden del 55% en unidades, estuvieron por debajo de su potencial, así como de las proyecciones realizadas en 2011. Esto se debió a que no se cumplió con las expectativas/promesas de cerrar el año con un 60% del mercado en manos de equipos producidos localmente. Lamentablemente, hasta el mes de noviembre prácticamente no se había despachado al mercado ninguna tablet fueguina. Sin dudas una asignatura pendiente para el 2013.

Pero quizás el camino más tortuoso lo atravesó el segmento PC, especialmente en la primera mitad del año. Las restricciones a las importaciones impactaron fuertemente a las marcas internacionales que decidieron no producir en Tierra del Fuego y que eran actores importantes de este mercado, como HP y Dell. Así hubo un reacomodamiento, con marcas internacionales ascendiendo, como Lenovo, Samsung, Asus (todas produciendo localmente) a las que se sumaron locales como BGH y Noblex entre otras. Hacia fin de año, con la producción local más aceitada y restricciones a las importaciones que fueron flexibilizándose, los volúmenes crecieron.

Para 2013 el escenario para los dispositivos se presenta más sólido por dos motivos. Por un lado, la producción local promete estar ya en una velocidad crucero que asegure abastecimiento. Por otra parte, a nivel macro, en un escenario que según los economistas será más favorable (sin vencimientos de deuda importantes, buena cosecha y Brasil reponiéndose) y en un año electoral donde se incentivaría el consumo, las restricciones tanto a las importaciones como al giro de divisas deberían ser menores, dando más oxígeno al mercado. Ya se verá.

Intel Outside

Esta semana, la industria tecnológica se vio sacudida por la noticia que daba cuenta de que el actual CEO de Intel, Paul Otellini, dejará su puesto en mayo próximo. La relevancia de la noticia, más allá de tratarse del nº 1 de una de las mayores empresas tecnológicas del mundo, vino por varios lados: todavía le quedaban algunos años al CEO (empleado de Intel por casi 30 años) para jubilarse, su dimisión se anuncia sin un sucesor (como sí sucedió en ocasiones anteriores) y, como frutilla del postre, la empresa no descartó recurrir a alguien externo a la organización.

Si se lo juzga por los resultados, los 8 años de gestión de Otellini fueron muy buenos. Los ingresos anuales de Intel crecieron un 38% y la ganancia por acción lo hizo un 70%. Pero esta es una foto del pasado, con un futuro que se presenta plagado de desafíos. Ya es inocultable que el centro de gravedad en la industria tecnológica dejó de ser la PC para ser los dispositivos móviles, principalmente tablets y smartphones. Y en este nuevo escenario, Intel arranca muy retrasado, con los primeros productos de la marca recién comenzando a pisar en un mercado con una dinámica muy diferente a la cual Intel está acostumbrada.

En un mundo de PC, el foco de Intel en el aumento de la capacidad de procesamiento era razonable. Pero en el mundo móvil, la prioridad pasa por el consumo. Por supuesto, ambos mundos han ido desarrollándose al punto de cruzarse. Las PC (principalmente notebooks, netbooks y ahora ultrabooks) hicieron notables avances en disminuir el consumo de energía al tiempo que mejoraban la performance. Por su parte, los móviles recorrieron el camino inverso, partiendo del bajo consumo y agregando altas capacidades de procesamiento, como núcleos múltiples y aceleradores de video. Pero Intel está pagando el precio de tener un producto apto para smartphones recién cuando éstos representan aproximadamente el 40% de las ventas mundiales de celulares. Eso se llama arrancar de atrás.

Sería injusto decir que Intel no vio venir este cambio. De hecho, en el 2007 Intel ya demostraba su concepto de MID (Mobile Internet Device), una categoría similar a las tablets actuales (aunque no necesariamente con el mismo formato). Pero por alguna razón (dificultades técnicas, privilegiar a la vaca lechera u otras) no pudo traducir esta visión en un negocio floreciente.

Una muestra más de este cambio de paradigma se dio la semana pasada, cuando Qualcomm, quizás el principal proveedor de procesadores para dispositivos móviles, superó en valuación de mercado a Intel, reflejando la fiebre de los smartphones que contrasta con la contracción en las ventas de PC a nivel mundial.

Pero quizás el dato más relevante del anuncio es que la junta no descarta buscar al nuevo CEO no ya de entre las filas de Intel sino fuera de ellas. Sabiendo que tradicionalmente los nº 1 de Intel desarrollaban su carrera profesional en la empresa, esto marca un giro de 180º en su política. Esto indicaría que no se descarta recurrir a “sangre nueva” para comandar a la empresa en una necesaria transformación y, por qué no, reinvención. Quizás tenga que ingresar en lo que Schumpeter denominó proceso de destrucción creadora.

Intel tiene a su favor que debe encarar este proceso de transformación gozando de buena salud. Pero no debería perder de vista que la industria tecnológica es cruel, y quien hoy está arriba puede descender a la profundidad de las tinieblas muy rápidamente (los ejemplos abundan). Quizás, más allá de que el nuevo CEO provenga de Intel o de otro lado, éste deberá recordar la máxima (siempre vigente) de Andy Grove, uno de los fundadores de la empresa: sólo los paranoicos sobreviven.