Con la vista en el cielo raso
Desde hace un tiempo, y tal como lo demuestran las decrecientes tasas de crecimiento de las conexiones de banda ancha, el mercado de acceso a Internet viene dando muestras de acercarse a su techo. Al menos bajo el modelo actual de una PC conectada a un acceso fijo. Esto surge del informe “Acceso a Internet y tecnología en el hogar – 2010”, realizado por Carrier y Asociados.

Presente en aproximadamente el 38% de los hogares argentinos, la banda ancha fija choca contra limitaciones estructurales, especialmente la distribución socioeconómica y etaria, aunque también está el coto impuesto por el modelo de la PC como dispositivo central de acceso.
El cambio de paradigma se esboza por el lado de la conexión de dispositivos distintos de la PC. Esta última, sin desaparecer, está dando indicios de avanzar hacia una situación de amesetamiento, aunque disfrazada detrás de la renovación de los equipos de escritorio por equipos portátiles (notebooks y netbooks). Esto se debe a que, más allá del cambio de formato, una PC nueva no ofrece mucho más que la anterior si lo que se usa es principalmente Internet y sus aplicaciones. Así, más que a una PC nueva, el gasto se irá orientando hacia otros dispositivos conectables que amplíen la experiencia de Internet: celulares, TV, consolas y una amplia y floreciente gama de éstos.
El celular es omnipresente y se encuentra en proceso de conversión hacia un dispositivo de acceso a Internet, con todas sus implicancias. Ya un 11% de los usuarios de Internet y celulares accedieron a la red desde el móvil y la mitad de éstos lo hace regularmente. Su movilidad y conexión permanente los hace indicados para el consumo de servicios de comunicaciones, especialmente las alternativas de mensajería y las redes sociales. A éstas, el celular le agrega la dimensión de movilidad total (lo que equivale a conexión permanente), mientras que la PC apenas llega a la de portabilidad, ya que el uso de esta última es mayormente fijo (en un escritorio, una mesa).
Por su parte, la TV se perfila como un dispositivo de acceso alternativo en el hogar, especialmente para el contenido en video que cada vez más abunda en la red. Así, a los usuarios ya no les cuesta mucho imaginar una situación hipotética en la cual acceden a material en video proveniente de Internet a través de la TV, visualizándose como una alternativa al servicio de TV paga (por cable o satélite), que a pesar de su popularidad actual ve su futuro amenazado por el cambio de paradigma. No es descabellado imaginar un escenario donde se combina la TDT, con contenidos en vivo y con buena calidad de imagen, e Internet, con todo aquello que puede consumirse a demanda, en el momento que más se ajusta al usuario. En definitiva, el consumo de video por Internet marca la tendencia en cuanto a lo que los usuarios pretenden de un servicio de TV.
Resumiendo. No se trata de pensar que el acceso a Internet dejará de crecer, sino que habrá cambios en los dispositivos y las formas de hacerlo como también en la forma de medirlo.



Un par de semanas atrás desde aquí mencionábamos las diferencias que hay entre el público “techie” y el resto de los mortales, las cuales suelen ser olvidadas por la industria tecnológica en general, que muchas veces cuando quiere aclarar en realidad lo único que logra es oscurecer. Si los usuarios normales (y algunos techies también) tienen problemas en identificar claramente a un smartphone, la cosa se complica mucho más cuando se trata de diferenciar tecnologías de conectividad inalámbrica, que ni siquiera tienen un objeto en el que corporizarse. Por esto, es bastante habitual que los usuarios, incluyendo a aquellos que cuentan con smartphones, no puedan diferenciar claramente 3G de WiFi, llegando al extremo de no saber en ocasiones por qué tipo de red se están conectando. Esto surge del informe “
En las comunicaciones personales, así como la voz migró en gran parte del teléfono fijo al móvil, igual camino están recorriendo ahora las variantes escritas. Dos factores inciden en preparar el terreno para el consumo de servicios y dispositivos más avanzados en el ámbito móvil: la amplia popularidad de los SMS y la apropiación de diversos servicios de Internet basados en la socialización (mail, mensajero instantáneo, Facebook), accedidos desde una PC fija pero generando crecientemente la necesidad de continuar “conectado/a” aún en movimiento. Esto surge del informe “
Mail, Messenger, Facebook, Twitter, browsing… nombres y marcas que crecieron gracias a la Internet fija accesible desde la PC y que hoy, en distintos grados, están migrando al celular. Pero tratándose de servicios de datos, los equipos tradicionales tienen dificultades para permitir su uso. Consecuencia, boom de los smartphones. Hasta aquí todo color de rosa. No obstante, esta categoría de equipos no tiene, fuera de los ámbitos más techies, un nombre que la identifique en la mente de los usuarios. Ni smartphone ni teléfono inteligente son las palabras utilizadas para definirla. Esto surge del informe “
Para quienes trabajan analizando mercados tecnológicos, los fenómenos como lo fue en su momento Facebook o es ahora Twitter son fascinantes pero a la vez desafiantes, especialmente cuando se intentan cuantificarlos. La viralidad de las aplicaciones en Internet resulta en tasas de crecimiento altísimas, que hace que cifras que tengan varios meses perezcan aceleradamente. A su vez, tener una cuenta en Twitter no significa “tuitear”, por lo que es complicado saber si ese usuario participa de la red, aunque sea pasivamente, sólo para leer lo que publican sus seguidos.


La ubicuidad de la banda ancha dentro de los hogares argentinos conectados a Internet está cambiando de raíz la forma en que los usuarios acceden a los contenidos audiovisuales, impactando, directa e indirectamente, sobre los medios tradicionales. El caso del video es por demás elocuente. La mitad de los usuarios (51%) ven videos en forma online en sus computadoras (streaming), porcentaje que crece a medida que desciende la edad. Tal es así que tanto entre 




