'Entretenimiento'

Ajustando el streaming

En esta edición de la Copa Libertadores la Conmebol introdujo una modificación importante: cedió los derechos para la transmisión de algunos partidos en exclusividad a Facebook. Esto fue motivo de celebración por parte de muchos porque implicó el reconocimiento del streaming como canal para la distribución de tan valioso contenido. Sin embargo, la decisión no está exenta de polémica.

Facebook adquirió los derechos de algunos partidos para transmitirlos a través de su servicio Watch en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. Cualquier persona con una cuenta del Facebook en estos países puede entonces ver esos partidos gratuitamente.

Sin embargo, las primeras experiencias generaron muchas quejas en cuanto a la calidad técnica de la transmisión. Y también de aquellos que o por no tener Internet o no saber usar Facebook, quedaron afuera. Además, siendo que Facebook Watch está sólo disponible para Smart TV de Samsung, también se pierde la experiencia de ver un partido de fútbol en pantallas de tamaño más acorde al contenido. Es cierto que también se puede utilizar dispositivos tipo Chromecast, Roku, Apple TV, pero no son tan populares.

Por supuesto, también hay quejas de parte de los operadores de TV paga, quienes no sólo dejan de tener posibilidad de ofrecer un contenido específico (Facebook no revende sus derechos). También deben afrontar una mayor demanda por capacidad. No es quizás un gran problema para los grandes ISP, pero para los pequeños del interior es todo un desafío, ya que sus accesos a nivel mayorista tienen precios en dólares, mientras manejan tarifas en pesos. Así, se hace difícil el traslado a precios de los costos por un mayor tráfico y ancho de banda consumidos.

Esta situación fue quizás la que dio lugar a un confuso episodio, donde algunos medios vinculados a este deporte publicaron que Facebook había perdido la exclusividad para la transmisión de partidos de la Copa Libertadores, cosa que fue desmentida tanto por Conmebol como por Facebook. Nunca se sabrá si fue una presión o un momento de dudas.

La Copa Libertadores por Facebook Watch tendrá su prueba de fuego en Argentina el jueves 11 de abril, cuando corresponda la transmisión del partido entre River Plate y Alianza Lima. Se trata de la primera televisación vía streaming de un equipo de gran convocatoria a nivel nacional. Seguramente muchos se desayunarán ese mismo día con que no pueden ver el partido por TV.

Es cierto que la posibilidad de ver partidos por streaming es una demanda latente del público, especialmente los segmentos más jóvenes que tienden a prescindir de la TV paga y concentrar sus consumos audiovisuales por Internet. Y más allá de los problemas técnicos que mostró Facebook Watch (y que seguramente se irán subsanando con el correr del tiempo), la solución para permitir que más público presencie los partidos de la Copa Libertadores por TV tiene que ver con la forma de ceder los derechos de televisación. Una alternativa sería exigirle a Facebook que tenga una propuesta de retransmisión para los operadores de TV, aunque es algo complicado cuando los contratos ya están firmados. La otra, más de largo plazo, sería dividir la cesión de derechos en dos: una para TV y otra para streaming, como ya se hace en otras ligas del mundo. Algo que dejaría contentos a todos.

Expandiendo fronteras

Esta semana, Movistar lanzó Play, su servicio OTT de contenidos de TV y video que tiene el potencial de ser un caballo de Troya para llegar con el servicio más allá del alcance (todavía reducido) de su red de fibra óptica (sobre la que ofrece el servicio IPTV Movistar TV).

Salvando las distancias, Movistar Play se parece un poco más a Flow que a Netflix, ya que si bien cuenta con series, películas y documentales (a consumir bajo demanda), también incorpora canales de TV en vivo. El servicio básico es gratuito para los clientes de telefonía móvil e Internet fija residencial sobre ADSL (anteriormente Speedy, hoy Movistar Banda Ancha). Un mercado potencial de unos 5,7 M de clientes de móvil pospagos y unos 1,2 M de clientes de ADSL (en ambos casos sólo residenciales).

El paquete básico y gratuito es en HD, lo que en otros servicios de TV es un extra. No obstante, tiene por ahora apenas 4 canales de TV, los locales TV Pública y LN+ más dos exclusivos que son Movistar Series y Movistar eSports. Pero además, incluye una librería de series, películas, documentales y contenidos para niños para consumir bajo demanda. Adicionalmente, se pueden alquilar películas de estreno así como incorporar packs de canales, estando actualmente disponible uno de la TV local llamado Pack Clásico (canales de aire y de noticias) por $ 190 mensuales y el pack HBO (con sus cuatro canales) por $ 260 mensuales. A modo de promoción de lanzamiento, y para incentivar la adopción acelerada del servicio, se incluye el pack HBO gratis hasta el 12/4, previo al lanzamiento de la nueva temporada de Game of Thrones.

Desde el punto de vista del hardware, el servicio puede ser consumido lógicamente desde smartphones y tablets tanto Android como iOS, aunque éstos últimos no permiten contratar suscripciones desde la app (debido al férreo control de Apple sobre todo lo que pasa por su ecosistema). No obstante puede hacerse desde la web y consumirse luego desde el dispositivo móvil. Por supuesto, también se puede consumir desde la PC vía navegador. En el caso de las Smart TV, la app de Movistar Play está disponible para los modelos más modernos de Samsung y LG (cuyas plataformas son las más populares a nivel global). Un punto débil aquí es que no funcione aún con Chromecast, un dispositivo para ver contenidos en la TV muy difundido por su bajo precio.

Hasta aquí, una breve descripción del servicio, del cual se pueden tener más detalles desde el sitio web.

Lo interesante de Movistar Play es que, como todo servicio OTT, independiza al servicio/contenido de la red de transporte. Este es un aspecto clave mientras se realiza el despliegue de fibra, ya que permite llegar con una propuesta audiovisual a un territorio mucho más extenso. De hecho a todo el país. Así, si bien la propuesta actual es modesta en comparación con productos similares, es interesante no sólo por su gratuidad inicial sino también por la posibilidad de ir agregando packs (aunque todavía son escasos). Se trata de un modelo que se acerca más a lo que muchos desean: un menú a la carta en lugar del tenedor libre que significan las propuestas actuales, fuertemente influidas por la herencia de la TV paga tradicional y dominante.

Algo que notarán muchos al ver la oferta (gratuita o paga) es la ausencia de un contenido muy valorado: los canales de deportes. Situación que implica no sólo lo obvio, la falta de los partidos de la SAF (Superliga Argentina de Fútbol) sino también las señales de FoxSports y ESPN. Esto se debe no a la falta de interés de Movistar, que lo tiene, sino a la negativa de los tenedores de esos derechos de poner sus contenidos a disposición de servicios puramente OTT como Movistar Play. Aunque lo curioso es que en otros países de la región sí lo hacen, como es el caso de Direct TV Go en Colombia o Chile. Evidentemente, muchos proveedores de contenidos no terminan de definir una propuesta para servicios OTT. Algo que la demanda, sobre todo el público joven y no tanto, reclama a gritos. Claramente tienen que hacer equilibrio entre los operadores de TV paga tradicionales (aquellos que combinan red y contenidos) y los consumidores. Pero está claro que sus clientes son los operadores, no el público. Algo muy relevante en un mercado como el argentino, con una penetración de la TV paga tradicional del orden del 80% o más de los hogares.

Merece destacarse también que la gran mayoría de los canales de TV abierta (tradicional o de la TDA) están disponibles a través de un pack pago. Esto es así porque si bien hasta hace poco era obligatorio que fueran distribuidos por los distintos proveedores de servicios de TV, los cambios en la regulación le permitieron cobrar por esto. Posibilidad que ante la crisis que atraviesa la TV abierta ha sido la elegida por varios. Una jugada entendible pero al mismo tiempo arriesgada. Habrá que ver cuántos serán lo que quieran pagar hoy por señales generalistas de TV abierta, en un momento en que el consumo es segmentado y bajo demanda y donde además siempre está la posibilidad de acceder a sus contenidos gratuitamente vía web.

En definitiva, no es de esperar que Movistar Play altere las condiciones del mercado audiovisual de la noche a la mañana. Todavía tiene escollos importantes que superar. Pero por su gratuidad inicial y la base de clientes no desdeñable, tiene el potencial de inocular en éstos el germen de que otra forma de contratar contenido audiovisual es posible. Habrá que ver hasta dónde lo dejan.

El jardín amurallado del paraíso

Esta semana Apple realizó anuncios relevantes. No se trató del clásico lanzamiento de un nuevo hardware, donde el iPhone es el que concentra la mayor atención. Esta vez fue el lanzamiento de una serie de servicios que incluyeron uno de video OTT (Apple TV+), otro de noticias (Apple News Plus), otro de juegos (Apple Arcade) y hasta una tarjeta de crédito (Apple Card). Un claro signo que cómo está cambiando el negocio y por lo tanto, cómo intentan adaptarse a esta nueva realidad.

Es sabido que las ventas globales de smartphones conocieron durante el 2018 el primer bajón de su historia y que probablemente este año la situación sea similar. Adicionalmente, en este escenario Apple perdió participación de mercado y fue superado por Huawei al tiempo que ya siente la amenaza de otros fabricantes chinos. Como ambas situaciones eran previsibles, Apple empezó a diseñar nuevas formas de ingresos que no sólo compensen (aunque sea parcialmente) la caída de las ventas del hardware sino que también se apalanquen en una base instalada que es de 900 millones sólo en usuarios de iPhone. La decisión fue entonces apostar más fuerte a los servicios, que no son novedad para la empresa ya que representaron el 15% de los ingresos de la empresa durante 2018.

Lo que más atención captó por parte de los medios fue Apple TV+, un servicio de video por suscripción que no sólo agregará contenidos de terceros sino que incluirá un catálogo propio. De esta forma, se meterá en un ring donde ya pelean pesos pesados como Netflix o HBO, entre otros. En una acertada decisión, el servicio no estará sólo disponible para usuarios de hardware Apple sino que será a través de una app en distintas plataformas. Sin embargo, particularmente en lo que hace al catálogo propio, el camino será empinado. Apple anunció que prevé invertir entre US$ 1 y 2 millardos (miles de millones), una cifra importante pero escuálida ante los US$ 15 millardos que Netflix planea invertir este año. Y como agregador de contenidos, competirá con otros, especialmente los actuales actores de la TV paga, que hacen exactamente eso. En concreto pasamos de años de rumores de una Smart TV con el logo de la manzana a un servicio que de innovador no tiene nada, más allá de la calidad que pueda exhibir cuando se lance hacia fin de año. Pero claro, tiene su marca y eso tiene su peso. Especialmente sobre su base de 900 millones de usuarios de iPhone alrededor del mundo.

Por el lado de Arcade, algo que muchos bautizaron como el “Netflix de los juegos” y que no es otra cosa que un anuncio más, como ya lo hicieron Google y Microsoft, de ofrecer una plataforma de videojuegos por suscripción. Como siempre prometen algo distinto. Difícilmente atraigan a los gamers hard core, pero puede ser una alternativa viable para los jugadores más ocasionales así como un semillero para los hijos o nietos de los actuales usuarios de iPhone y iPad.

La apuesta por News+ es quizás la más dudosa. Se trata de un servicio de suscripción que permite leer más de 300 revistas y periódicos (inicialmente de EE.UU. y Canadá) por un abono de US$ 9,99 mensuales que incluye la posibilidad de compartir con la familia. Una bicoca comparado con lo que costaría cada suscripción individualmente. Esto puede ser muy bueno para los usuarios pero habrá que ver qué piensan los proveedores de contenidos, quienes van a cobrar en función de participación que cada uno de éstos tengan en el consumo de sus usuarios. Así las cosas, sería un promedio de US$ 0,03 mensuales por lector para la editorial (sin descontar la proporción que se quede la propia Apple). No parece muy viable, especialmente para aquellos medios que no sean populares.

Lo más interesante fue el anuncio de su tarjeta de crédito, la Apple Card, que no es otra cosa que una Mastercard emitida por Morgan Stanley bajo la marca Apple. Con esta tarjeta, la empresa apunta a competir directamente con los bancos con una tarjeta sin gastos, que devolverá 2% en compras realizadas vía Apple Pay (el sistema de pagos de la empresa) y 3% en productos y servicios de Apple. Más allá de los beneficios ofrecidos (interesantes pero no clave, más parecidos a los de una tarjeta de fidelización) es notable cómo apuntan a reducir a los bancos al rol de proveedores de infraestructura, reeditando lo que sucede en las telecomunicaciones con operadores de red y servicios OTT. De hecho se asocian con Morgan Stanley que está comenzando a operar como banco minorista y que por lo tanto no tiene una “herencia” de sucursales y estructura detrás.

En momentos en que cada vez más el presente y futuro de los servicios y contenidos pertenece a quien controla la relación con el consumidor, Apple apuesta a esto a través de la popularidad de sus dispositivos en mercados de alto consumo. Y lo hace con la estrategia de siempre: ofrecer un paraíso amurallado donde sus clientes se encuentran a gusto y cuidados pero donde, idealmente, sólo accederán a lo que su cancerbero les permite. Son opciones, tanto para Apple como para sus leales usuarios. Dentro de esta estrategia válida y que viene dándole resultados, la gran incógnita es si no se está diversificando demasiado, abriendo múltiples frentes simultáneamente. El tiempo dirá.

Jubilando a Arnet

Esta semana, Telecom comunicó que inició el proceso de unificación de las marcas de su servicio de acceso a Internet.La marca Arnet dejará de existir y pasará a ser Fibertel Lite. En consecuencia, bajo la denominación Fibertel Lite se agruparán los productos de la ahora ex Arnet (de hasta 20 Mbps), mientras que Fibertel hará lo propio con los que estén por encima de esa capacidad (actualmente 25, 50 y 100 Mbps).

 

 

Arnet es una de las marcas más antiguas del mercado argentino de telecomunicaciones, habiendo llegado a mediados de los 90s a manos de Telecom, quien la utilizó para su servicio de acceso a Internet por más de 20 años, inicialmente como un servicio dial up para luego ser de banda ancha, con la llegada del ADSL hacia el cambio de siglo. En su momento de mayor esplendor (2015) llegó a los 1,8 millón de accesos, para luego comenzar a perder clientes a manos de la competencia. Esto ocurrió principalmente con Fibertel, con quien tenía una importante superposición geográfica en la cobertura de sus redes. En un mano a mano llevaba las de perder por la mayor capacidad de Fibertel sumada al atractivo del combo con el servicio de TV paga de Cablevisión.

Con una tecnología inferior al cablemódem (y claramente la fibra óptica), Arnet no sólo no pudo detener el avance de su competencia, sino que evidenció las limitaciones técnicas que tenía, comenzando a desprestigiarse como marca aceleradamente. Por esto mismo es que la movida de pasar a denominar bajo la marca Fibertel a los productos ADSL es una jugada no exenta de riesgos. Los accesos ADSL seguirán teniendo limitaciones en su capacidad, especialmente en momentos en que la demanda por ancho de banda sigue en aumento como consecuencia de un mayor consumo de video así como de la multiplicación de dispositivos conectados simultáneamente (PC, celulares, Smart TV, tablets, parlantes inteligentes, etc.). Un escenario en el que los 20 Mbps que como máximo ofrecen los productos de ADSL están camino a ser rápidamente el mínimo aceptable.

Esta movida se encuadra en una estrategia dual desde el punto de vista tecnológico de Telecom. En las zonas donde haya cobertura de la red HFC de Cablevisión, la idea será migrar a los clientes de Arnet a la red de coaxil. O de Fibertel Lite a Fibertel “tradicional”. En las zonas donde Cablevisión no tenga presencia, la idea es hacer un leap frog y comenzar a desplegar una red de fibra óptica al hogar, tal como lo está haciendo actualmente Movistar (Telefónica) en su zona de influencia, migrando desde el cobre.

Más allá del cambio de nombre/marca, lo interesante de la movida es que ahora Cablevisión comenzará a ofrecer Flow a los clientes de ADSL de Arnet. Si bien no hay precisiones sobre si será bajo un formato OTT o IPTV, lo cierto es que la decisión de distribuir sus contenidos en video sobre los accesos de ADSL le sumará a Cablevisión un número no menor de potenciales clientes, siendo esto motivo de preocupación de DirecTV y otros operadores de TV paga que actualmente atienden a usuarios de la ex Arnet. Como se ve, la unificación de los servicios de acceso a Internet bajo el nombre Fibertel es también un paso en la oferta convergente de servicios.

 

Cellphone killed the radio star

La semana pasada, el Enacom publicó la resolución 506 que establece que los operadores de comunicaciones móviles no deberán bloquear la funcionalidad del sintonía de radio FM de los terminales que la posean y sean comercializados a través de éstos o sus canales. Argentina no es el primer país en instrumentar esta medida. Ya lo hizo recientemente EE.UU., aunque los hechos demuestran que no alcanza únicamente con la voluntad para alcanzar los objetivos buscados.

Los objetivos mencionados en la norma son tres. Uno es permitir recibir alertas en caso de emergencia, posibilitando el uso de una red de comunicaciones alternativa a la del servicio móvil y que además cuenta con un alcance sensiblemente mayor. Otra es propiciar la convergencia, ya no de servicios, sino también de dispositivos, permitiendo el acceso de distintos servicios de comunicaciones a través de un único equipo. Finalmente, permitir escuchar FM en forma gratuita (sin consumir datos), reduciendo la brecha de acceso a la información.

Cuenta la leyenda (porque nadie lo afirmará oficialmente), que así como años atrás prácticamente todos los celulares incluían la capacidad de sintonizar radio FM en sus chipsets, ésta fue deshabilitada a pedido de fabricantes y operadores. El principal sospechoso fue Apple, quien habría comenzado a bloquear esta funcionalidad de los chipsets que adquiría de terceros para fomentar el uso y consumo de su servicio de música. Pero también se decía que era un pedido de los operadores para incentivar el consumo de datos vía streaming.

Más allá de las causas del bloqueo, la cosa no es tan sencilla y automática. Además de tener la funcionalidad habilitada a nivel chipset, para sintonizar FM los celulares necesitan una antena adicional. Este rol lo cumplen los auriculares que se conectan al tradicional puerto de audio, cuyo cable funciona como antena. Por lo tanto, no sólo es necesario contar con un auricular por cable, sino que mínimamente habrá que tenerlo encima en casos de emergencia. La cosa se comienza a complicar a partir del momento en que empiezan a ganar popularidad los auriculares inalámbricos, que no proveen el cable/antena.

Por otra parte, la resolución sólo menciona a los equipos provistos por los operadores, dejando fuera de la obligación a los vendidos por fuera sus canales, que en 2017 representaron el 45% del total de las ventas del mercado “en blanco”. A eso hay que sumarle el mercado informal, compuesto por el contrabando y los equipos comprados por viajeros en el exterior. Adicionalmente, hay que considerar los casos de los equipos que no incluyen esta funcionalidad, como es el caso de los iPhone.

Actualmente, alrededor del 40% de los equipos en uso en Argentina poseen la funcionalidad de sintonizar radio FM, y considerando la necesidad de contar con un auricular con cable para que esta característica funcione, las cifras no permiten pensar que sea una medida de alto impacto para las emergencias. Y en cuanto al viejo y tradicional hábito de escuchar radio, con la disponibilidad de apps que permiten el uso offline, desde Spotify hasta los podcasts, no parece que la medida vaya a cambiar la suerte de las radios FM, que en su inmensa mayoría ofrecen la posibilidad de acceder vía streaming. Que ayuda, sí. Pero las expectativas deberían ser moderadas.

Video everywhere

Hubo un tiempo en que el consumo de video a través de Internet era monopolio de la PC. Su conectividad era la característica clave y el fenómeno ayudó en la migración de monitores de tubo a pantallas planas con formato 16:9. Pero luego fueron popularizándose dispositivos alternativos conectables que comenzaron a eclipsar a la PC y su rol central en el consumo de video. Tal es así que hoy, de la mano de aplicaciones específicas para televisores, el escenario se ve dominado por las Smart TV. Esto surge del informe “Internet y Consumo Audiovisual – 2018” realizado por Carrier y Asociados.

Considerando las cuatro principales plataformas de video OTT (Netflix, Fox Play, HBO Go y Flow), en todas la mayoría de sus usuarios las utilizan desde su Smart TV. En esta situación mucho colaboraron las ventas de estos dispositivos en los últimos años que le dieron una alta popularidad, estando presentes en el 72% de los hogares conectados. Sin embargo, existen ciertas diferencias entre cada una de las plataformas a la hora de analizar las pantallas por las cuales son consumidas.

Mientras Netflix tiene un uso que decrece escalonadamente entre los distintos dispositivos conectables, Fox Play y HBO Go se presentan como plataformas mayormente utilizadas en la TV. Por su parte, Flow es el que muestra una distribución más pareja entre los distintos dispositivos con el detalle de que su uso desde los smartphones es el segundo, muy cerca de los Smart TV. Evidentemente, el concepto de TV Everywhere, con contenidos en vivo (como partidos de fútbol) ayuda en este consumo móvil. Algo que se percibe también (aunque se manifiesta en otra variable) en el caso de Fox Play con sus señales Fox Sports, donde los hombres son mucho más propensos a utilizarlo desde el celular.

El uso del smartphone para consumo OTT de video tiene el doble de penetración entre los centennials (menores de 25 años) que en el resto de los segmentos etarios, evidenciando el rol central de este dispositivo en las generaciones más jóvenes. Por su parte, los baby boomers (mayores de 55 años) se inclinan claramente por la PC y el Smart TV. Una muestra más de por qué los proveedores y distribuidores de contenidos en video deben darle al formato móvil la misma prioridad que al fijo.

Amortizando el abono

Netflix no sólo es el servicio de video OTT más popular por lejos en Argentina, sino que también tiene una frecuencia de uso muy superior a la de otras propuestas. De hecho, casi 3 de cada 4 usuarios de Internet que consumen Netflix lo hicieron en la última semana. Esto surge del informe “Internet y Consumo Audiovisual – 2018” realizado por Carrier y Asociados.

Considerando la última semana, el uso de Netflix es de alrededor del doble de sus alternativas OTT más cercanas como Flow (41%), HBO Go (38%) o Fox Play (30%).

El segundo lugar para el consumo semanal resultó para Flow, el TVE (TV Everywhere) de Cablevisión, por encima de marcas más establecidas que HBO o Fox. Quizás ayuda en este hábito que se está instalando la variedad de contenidos que ofrece, incluyendo series, películas, eventos deportivos, programas de actualidad, etc.

Más allá de la plataforma utilizada, el hábito de ver series a través de los servicios OTT ayuda en esta relación frecuente. Las series son consumidas por el 51% de los que utilizan OTT de video, contra un 47% que consume películas, mientras que en el caso de la TV lineal (paga o gratuita), la gente que consume películas duplica a la que ve series. Sin dudas, las series encuentran en el modelo OTT que permite el consumo a demanda, su ámbito natural.

Café con definiciones

Esta semana, en el marco de las jornadas internacionales de ATVC (Asociación Argentina de Televisión por Cable), resultó novedoso observar la relevancia de Telecom, empresa que luego de su fusión con Cablevisión es el gran referente de la industria. La ocasión sirvió de excusa para que su CEO, Carlos Moltini, organizara un café con varios periodistas que habitualmente cubren al sector convergente, para charlar sobre los planes de la empresa para el futuro cercano.

Como no podía ser de otra forma, se arrancó por el impacto de la devaluación del peso en una industria tan dolarizada en sus costos, particularmente en los planes de inversión previstos, de aproximadamente US$ 5.100 millones para el trienio 2018-2020. Si bien todavía la polvareda ocasionada por la devaluación no se ha asentado, nadie duda de que ese plazo previsto originalmente no se cumplirá. Como esa inversión se financiará con recursos propios, todo dependerá de cuánto de la devaluación pueda trasladarse a los precios. Como antecedente, Moltini afirmó que en el pasado ese pass through o traslado a precios era del 100%. Si bien no lo dijo, en esta ocasión la situación probablemente sea distinta, ya que una de las formas de reducir el déficit fiscal acordado con el FMI implica mantener un tipo de cambio alto que licúe los gastos en pesos. De ser así, quizás habrá que pensar más en 4 años que en 3 años y algunos meses.

El tema sirvió para aclarar que el postergado bono por US$ 1 mil millones que Telecom planea lanzar, y que debido a la inestabilidad económica de los últimos meses hoy está en el freezer, no afectará los planes de inversión. La intención del bono no es financiar inversión sino cambiar el perfil de la deuda actual de Telecom.

Ya yendo más específicamente al negocio en sí, y como consecuencia del legado de Cablevisión, Telecom aparece como el patriarca de la industria de la TV por cable. Moltini aprovechó para comentar sobre el acuerdo marco firmado con Red Intercable, una asociación de 230 pymes cableras que se basa en la sinergia para proveer servicios que individualmente no podrían ofrecer (o les sería mucho más complicado) en las 580 localidades atendidas. La idea es que los miembros de Red Intercable se conviertan en revendedores de los productos de Telecom, sea Cablevisión, Fibertel, Personal o Flow. Esto les permitirá a estos operadores ofrecer servicios móviles, como OMV puros o con mayores grados de integración de la red, como, por ejemplo, poniendo sus propios sitios de antenas, cableados, etc. Pero también hay mucha expectativa depositada en Flow, que podrá ser revendido tanto como aplicación o como box (utilizando set top boxes), lo que en la práctica convertirá a Telecom en un distribuidor mayorista de contenidos, pudiendo llegar también allí donde no tenga red propia. De esta forma, lo que inicialmente fue considerado una debilidad, la independencia de los contenidos de la red, se transforma en una ventaja. La intención de Telecom es llegar con Flow a todos los puntos del país. De hecho, Moltini no descartó que en un futuro Flow se venda como un servicio OTT independiente del operador. La falta de apuro tenga quizás que ver con que las redes capaces de operar productos como Flow de manera fluida, no abundan por el momento. Pero sin dudas, es una tendencia a prestarle atención [ver “La mutación de la TV”].

Moltini se mostró satisfecho con la performance de Flow, a pocos días de cumplirse dos años de su lanzamiento, indicando que ya alcanzó el millón de usuarios entre box y la app. Y aprovechó la charla para anunciar que en breve Flow ofrecerá también acceso a Netflix. De esta forma, Netflix no sólo llegará al público que no tiene un Smart TV (y que hoy recurre a dispositivos tipo Chromecast o a ver los contenidos en una PC, tablet o smartphone), sino también porque así llega a quienes no tienen tarjeta de crédito. Si bien Telecom no es el primer operador de TV paga que ofrecerá Netflix (el pionero local fue Telecentro) no deja ser llamativo que hasta hace no tanto se pensaba que Netflix era el enemigo de la TV paga. Hoy son socios. En línea con esto, durante su exposición en un panel previa a la charla en cuestión, Moltini dejó entrever que hay conversaciones para acordar lo mismo con Prime Video pero quien todavía no se decide a hacerlo es Amazon, no Telecom.

Por otra parte, el ejecutivo no se mostró muy preocupado por las demoras en la aprobación de la llamada “ley corta”. Es que el estatus actual de la regulación no sólo inhibe la oferta de TV satelital a las empresas TIC. También las fechas vigentes para poder disponer de propuestas integradas que incluyan TV le permitirían salir abiertamente al mercado al menos 6 meses antes que con las fechas previstas en la ley que ya obtuvo media sanción del Senado y hoy aguarda su tratamiento en Diputados.

Finalmente, y ya abordando la fusión en sí misma, la empresa se encuentra en plena revisión de procesos y sistemas que tiene que ver no sólo con la unión de las dos operaciones sino también con la oferta convergente de sus productos. Un proceso que estiman llevará todo el 2019 antes de darse por concluido.

Ya fuera de las declaraciones, de la charla pudo observarse que luego de la aprobación de la fusión los ejecutivos de Telecom están más distendidos para hablar de sus planes a futuro. Y también es innegable el ADN aportado por Cablevisión, con la TV (y su mutación en Flow) con un papel protagónico en los planes de la empresa. También se nota en una cultura de ir siempre a fondo, como lo hizo durante los últimos años del gobierno anterior con el que estuvo enfrentado duramente, durante la transición que los llevó a la fusión y que mantiene en la actualidad y está imprimiendo en la nueva Telecom. Esto, combinado con su poder de lobby, que lo tiene y es mucho y evidente, la posiciona como el jugador que marca el ritmo de la industria local, más allá de las simpatías o antipatías que despierte.

Inteligente y popular

Si bien el escenario tecnológico residencial en Argentina sigue dominado claramente por la PC y el smartphone, omnipresentes en los hogares con usuarios de Internet, en los últimos tiempos se registró un importante avance del Smart TV. PCs y smartphones ya tienen una penetración total en los hogares de los usuarios de Internet, mientras que los Smart TV pasaron de un 57% a un 72% tan solo en el último año. Esto surge del informe “Tecnología en el hogar – 2018” realizado por Carrier y Asociados.

Este crecimiento se vio impulsado no sólo por el efecto Mundial, que cada cuatro años genera un pico de ventas en el mercado de televisores, sino también por el fenómeno OTT, con Netflix y YouTube a la cabeza, como fuente de entretenimiento audiovisual a consumir desde el televisor. Así, la Smart TV ya se convirtió en el 3º dispositivo conectable en penetración en hogares detrás del smartphone y la PC y es el 1º en cuanto a los equipos para el consumo de streaming, desplazando a la PC.

Se conforma así una suerte de círculo virtuoso entre banda ancha, OTT y Smart TV. Los servicios OTT impulsan la adopción de Smart TV. Éstas impulsan a su vez el consumo de productos de banda ancha de más capacidad así como la adopción de servicios OTT, y vuelta a empezar.

Por el momento, esta mayor demanda por capacidad de los accesos de banda ancha se ve reflejada en el avance de las conexiones de cablemódem de las redes de la TV por cable que, con un 50% de participación sobre el total de los accesos a Internet, han desplazado a las hasta ahora más populares, pero menos capaces, conexiones de ADSL de las redes telefónicas, que alcanzan el 44%, según los datos para el 1º trimestre 2018 publicados por el Enacom. En definitiva, con o sin TV, las telcos deben acelerar el despliegue de fibra óptica al hogar para seguir siendo relevantes en el mercado de acceso.

¿La intención es lo que vale?

La convergencia y el consecuente ingreso de nuevos jugadores al negocio de la TV paga se da en momentos en que la TV tradicional se ve amenazada por las propuestas OTT que permiten acceder a contenidos ajenos a la red de distribución utilizada. De hecho, un tercio de los usuarios de Internet abonados a la TV paga evalúa dar de baja el servicio. Esto surge del informe “Internet y Consumo Audiovisual – 2018” realizado por Carrier y Asociados.

Por supuesto, una cosa es la intención y otra es la acción. Sin embargo, que un 5% afirme que dará de baja el servicio en el próximo año y un 31% que lo está evaluando son indicadores de que la insatisfacción con la propuesta actual existe. Algo de lo que los operadores son conscientes y que está detrás de los múltiples lanzamientos de propuestas OTT propias así como de los paquetes con productos de banda ancha a los que ahora se suman los móviles. Todo para mejorar el atractivo.

La disconformidad con el servicio crece en la medida en que lo hace el nivel socioeconómico. También se observa una mayor evaluación de la baja en el Interior, aunque en las localidades más chicas (menos de 100 mil habitantes) es mayor la fidelidad al servicio, quizás porque no siempre la conectividad a Internet es lo suficientemente buena como para ser una alternativa. Las mayores respuestas en relación con una decisión tomada respecto de la baja se encontraron entre hogares jóvenes o aquellos con menores, habitados por generaciones más propensas a no mirar TV. Quizás sea un adelanto de lo que se viene.