'Celulares'

Nueva Corea

A pesar de la buena cantidad de marcas de smartphone que incursionaron en el mercado argentino en los últimos años, hay una que tiene un gran dominio de la situación: Samsung. Tal es así que prácticamente la mitad de los smartphones en uso en Argentina son de la marca surcoreana. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2019” elaborado por Carrier y Asociados.

Luego de destronar al otrora “invencible” Nokia en 2011, Samsung acumula 8 años consecutivos al tope de ventas de smartphones en el país, con una brecha respecto del 2º que arrancó en apenas 3 puntos en 2011 para llegar a los 45 puntos en 2017. Tantos años al tope de la participación de mercado con un 2º que iba rotando según las épocas lo ubicaron como líder indiscutido del mercado local, donde tiene una presencia del 47% en términos de parque total de smartphones.

 

 

A lo largo de los últimos años, la pelea por el 2º lugar se fue dando entre Motorola y LG, con un Huawei que aparecía amenazante. Hoy, y luego de lo sucedido el último año, ese segundo lugar parece confirmarse para una pujante Motorola, cuyo volumen de ventas creció un 55% en 2018, un año en el cual todos sus principales rivales retrocedieron, especialmente LG y Huawei que cayeron un 63% cada uno. Y sus reorganizaciones internas, con tercerización de la comercialización de sus productos, no parecen ubicarlas en situación de tener un crecimiento fuerte en el corto plazo.

El dominio del mercado de Samsung se debió a diversas causas. Por un lado, una imagen de marca fuerte, con varios productos insignia en la gama alta a lo largo de los años, lo que incluso le permitió pelearle al iPhone a nivel global. Por el otro, productos competitivos en todas las gamas (y esto es importante ya que la gama alta representa valores de apenas un dígito en las ventas totales) y una muy aceitada distribución que coloca equipos Samsung en prácticamente cualquier canal (operadores, cadenas minoristas y comercios).

En cuanto al futuro, es claro que se viene un escenario distinto. A la recesión de los últimos tiempos se suma un mercado maduro en términos de penetración, que pasó a ser uno mayormente de renovación. Adicionalmente, y a nivel global, la falta de innovación de la industria en general está estirando los tiempos de renovación de los productos. En Argentina, no obstante, Samsung cuenta con la ventaja de que quienes son sus principales competidores a nivel global tienen una presencia en retracción (Huawei), casi nula (Xiaomi) o están descolocados ante el sistema fiscal y arancelario argentino (iPhone). Así, sólo Motorola asoma como un rival de cuidado. Aunque todavía tiene bastante camino por recorrer en términos de participación de mercado para poder hacerle sombra.

Desempolvando el espectro

Durante la Smart City Expo, que tuvo lugar en Buenos Aires, el vicejefe de Gabinete y secretario de Modernización, Andrés Ibarra, declaró que el gobierno argentino pretende iniciar en mayo el proceso por el que se pondrá a disposición de los operadores espectro para servicios móviles. Declaración que despertó dudas y especulaciones.

Básicamente, hoy en Argentina el espectro a utilizar por servicios móviles puede tener tres orígenes. Uno es el puesto a disposición de Arsat a través de la ley de Desarrollo de la Industria Satelital (que puso a disposición del operador estatal el espectro originalmente asignado a un 4º operador móvil que nunca se concretó) pero que fue transferido al ENACOM por el DNU 58/2019. Otro es el que deberá ser devuelto por Telecom como consecuencia de la acumulación excesiva resultante de su fusión con Cablevisión/Nextel. Y finalmente, quedan frecuencias aún no atribuidas, de donde saldrán las que se utilizarán, entre otras cosas, para 5G.

Puntualmente, Ibarra declaró que el gobierno apunta a iniciar en breve el proceso para atribuir el espectro puesto a disposición del ENACOM por el DNU a operadores móviles privados. Sin embargo, la movida deja dudas. Es cierto que todo DNU está vigente hasta tanto no sea rechazado por ambas cámaras del Congreso (y conviene aclarar que hasta ahora no ha sido tratado por ninguna de las dos sino que fue rechazado por la Comisión Bicameral) y que durante este tiempo genera derechos adquiridos. Pero no menos cierto es también que los operadores preferirían la legitimidad que le otorgaría la aprobación de una de las cámaras. Las estimaciones (lo cual no es lo mismo que el valor a la hora de pagar) hablan de una recaudación de entre US$ 300 y 400 M, una cifra no menor en pleno proceso de reducción de gasto y aumento de ingresos del Estado como parte del proceso de ajuste fiscal.

La adjudicación del espectro de Arsat está atada a la devolución del excedente de 80 MHz que tiene Telecom como consecuencia de su fusión con Cablevisión. Esto es así porque para asignar más espectro a los actores actuales, se debe aumentar el tope máximo permitido. Si lo hicieran antes de concretada la devolución, parte o todo el espectro actualmente en manos de Telecom estaría dentro de los límites y no tendría que devolverlo. Es quizás por esto que Ibarra mencionó que están negociando con Telecom una devolución anticipada (el plazo original vence a fin de año) que permita acelerar la puesta a disposición del espectro de Arsat.

Cuando todo esté en orden, el espectro se pondrá en juego en dos tandas. La primera consistirá en licitarlo entre los operadores actuales: Claro, Telecom y Telefónica. Luego se hará lo propio con el 20% del espectro anteriormente en manos de Arsat y reservados en el DNU para operadores regionales o locales. Para esta caso, aún no está definido el mecanismo de asignación.

Con la vista puesta en lo que vendrá, Ibarra también mencionó el espectro para 5G, sobre el cual se están analizando frecuencias y banda prioritarias. Estimó que se comenzará a trabajar de manera efectiva hacia el Q2 2020 (transmitiendo su confianza en una victoria presidencial del oficialismo), con el foco básicamente en bandas altas. Esto en sí ya es una definición de modelo buscado, ya que las frecuencias altas requieren mucha proximidad. Por lo tanto, ya sea por temas técnicos como por los antecedentes que se están dando, se usarán principalmente para acceso fijo inalámbrico, reemplazando los últimos metros de fibra, como está previsto en Uruguay, o para lugares de muy alta concentración. Pero no son las mejores bandas para móvil (al menos en el corto y mediano plazo) ya que por su escaso alcance requieren de una altísima densidad de antenas para permitir movilidad. No obstante, conviene aclarar que actualmente las bandas más altas son las que tienen un modelo de negocio más definido y espectro libre.

Más allá de todo esto, lo cierto es que por ahora no es un tema urgente para los operadores disponer de más espectro (y mucho menos pagar por él). Hoy su prioridad es seguir con el despliegue de antenas y utilizar más intensamente el que ya tienen asignado. El apuro entonces parece venir más por el lado del gobierno, pensando en la infraestructura a mediano y largo plazo y en la caja en el corto. No obstante, es importante tener un cronograma de puesta a disposición así como de identificación de frecuencias para que las demoras no desemboquen en una situación similar a la del cuasi colapso del 2014. Escenario a evitar a toda costa.

¿Caída o sinceramiento?

El mercado móvil en Argentina registró una caída del 2,5% en cantidad de líneas en servicio durante 2018, lo que se vino a sumar al retroceso del 2017, que fue del 2,7%. Así, en el bienio 2017-2018 salieron de servicio 4 M de líneas. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2019” elaborado por Carrier y Asociados.

El dato a tener en cuenta es que la tendencia fue similar tanto en un año bueno económicamente como el 2017 (con un PBI que creció un 2,8%) como en uno negativo como el 2018 (donde el PBI cayó un 2,5%). Así, explicar la caída por el lado de la situación macroeconómica no parece acertado y por lo tanto es conveniente mirar qué sucede dentro de la industria.

La baja de las líneas se encuentra por el lado de las líneas prepagas. Estas cayeron un 5% durante 2018, acumulando una caída del 10,7% en los últimos dos años, con 5 M de líneas menos entre 2016 y 2018. Pero mientras tanto, las líneas pospagas crecieron un 5,8% en este bienio (4,2% en 2018 y 1,5% en 2017) sumando prácticamente 1 M de líneas.

 

 

Los operadores todavía contabilizan como líneas en servicio a muchas que están en desuso. Los 59,6 M de líneas que surgen de los balances de los tres (Claro, Movistar y Personal) contrastan con los aproximadamente 48 M de líneas que están nominadas (asociadas a un nombre o razón social y DNI o CUIT respectivamente) y que por lo tanto pueden ser consideradas en uso. La diferencia arroja 15,6 M de líneas en servicio pero sin uso. Es de aquí que los operadores regularmente dan de bajas líneas que consideran caducadas.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que una línea prepaga se mantiene totalmente activa por un período mínimo de 6 meses desde la última recarga, variando los tiempos máximos según el operador. Así, quien por limitaciones económicas no pudiera seguir cargando saldo a su línea, tiene varios meses de uso, amén de que puede usar datos vía WiFi (incluyendo al omnipresente Whatsapp). Y que estos ciclos vuelven a 0 con la más mínima recarga. Visto así, no tiene mucho sentido “dejar de usar el celular” completamente por razones económicas, aunque sí su uso podrá restringirse.

Así las cosas, lo que aparentemente está sucediendo es un sinceramiento de cifras que, de tomárselas tal cual, sólo distorsionan los análisis. En un país con 44 M de habitantes, los 59,6 M de líneas móviles en servicio arrojan una penetración del 135%. Pero aun considerando los 48 M en uso, se obtiene una nada despreciable penetración del 109% sobre la población.

Dimensionando el 4G

En las últimas semanas, desde el gobierno se esgrime un dato que consideran clave: para octubre de 2019 un 95% de la población estará alcanzada por las redes 4G. Sus estrategas consideran que este dato es fundamental ya que nunca como ahora hubo tantas posibilidades de acceder en forma instantánea a la información, lo que cambia de raíz la manera de hacer política respecto de lo ocurrido 4 años atrás, cuando el hoy oficialismo hacía la campaña que lo llevó al poder. Sin entrar en el análisis político, resulta conveniente aportar más números para dimensionar con mayor precisión el estado de 4G en el país.

Alcanzar el 95% de cobertura mencionado es algo posible y forma parte de las condiciones del pliego utilizado para la licitación del espectro necesario para 4G que tuviera lugar en el 2014 (a pesar de verse “estirados” los tiempos por incumplimientos por parte del Estado en cuanto a la disponibilidad de espectro limpio). Sin embargo, esto no es mérito del gobierno sino de los operadores, quienes realizan las inversiones y deben luchar con los municipios para instalar sus infraestructuras (principalmente, pero no únicamente, antenas). Es cierto que el gobierno se esforzó por simplificar este proceso, pero aún sigue siendo bastante dispar según el lugar de que se trate. Sí hay mérito del gobierno cuando se consideran los kilómetros de fibra óptica tendida por Arsat, ya que es fruto del trabajo y la inversión de esta empresa estatal. Pero considerar un logro de la gestión el avance de 4G es más bien parte de un discurso político.

Otro aspecto por considerar es que la cobertura de la red es condición necesaria pero no suficiente para este cambio en la forma de hacer política. Hacen falta también dispositivos aptos. Y aquí si bien la adopción de 4G ha sido veloz, todavía queda camino por recorrer.

En Argentina hay 29 M de líneas móviles utilizando dispositivos 4G, según se desprende del informe “Mercado celular argentino – 2019” realizado por Carrier y Asociados. Este valor puede dar distintos niveles de penetración según la base considerada.

Si se toma la cantidad de líneas móviles que el propio gobierno publica en la web del Enacom, que son 58,6 M, entonces estamos ante una penetración del 49,5% sobre el total de líneas. Pero también hay que tener en cuenta que esta cifra, que es similar a la que surge de los balances de los operadores, distorsiona el análisis. El año pasado, luego del proceso de nominación de las líneas móviles, sólo 48 M quedaron “en regla”. Y por más que el resto sigue siendo contabilizado, no están en uso. Así, tomando como base los 48 M de líneas nominadas (en uso), la penetración es más interesante, llegando al 60,4%. Por último, utilizando como base la población del país (un dato menos debatible), y que se estima en unos 44 M, la penetración de 4G es del 66% de la población.

No son malas cifras para un país como Argentina, que además de ser la 8ª geografía del mundo en extensión (lo cual encarece la cobertura) fue el último de la región en ingresar al 4G y que en el ínterin estuvo más años en recesión que en crecimiento. Pero claramente todavía hay terreno para avanzar.

Largaron la carrera por 5G

Sumándose al selecto grupo de países que hoy cuentan con una oferta comercial de 5G, esta semana Uruguay hizo el anuncio a través del operador estatal Antel que lo ubicó como el primer país latinoamericano en subirse a la 5ª generación de tecnología móvil.

Los cuatro países que lanzaron una oferta comercial de 5G son: Corea del Sur, Estados Unidos, Uruguay y Suiza (por orden de lanzamiento). Sin embargo, es aconsejable ser prudentes y tener en cuenta que hay mucho de “ser el primero” más que de servicios de amplia disponibilidad, situación que se repite en todos lados y que es natural en esta industria.

En el caso de Uruguay el servicio se lanzó utilizando la banda de 28 GHz. Las frecuencias altas tienen la característica de proveer grandes anchos de banda pero a cortas distancias y con limitaciones a la hora de penetrar edificaciones. Así, no son las elegidas para dar servicios móviles de la forma tradicional, ya que para ello requerirían de un denso despliegue de antenas para alcanzar buena cobertura. Es por esto por lo que se las utiliza para servicios FWA (Fixed Wireless Access o acceso inalámbrico fijo). Son un excelente complemento de las redes fijas para reemplazar la acometida hasta la casa del cliente, quizás el punto más caro del despliegue de redes fijas. En el caso de Antel, que cuenta con una gran cobertura de su red de fibra óptica, el 5G se convierte en una solución ideal para reducir costos y tiempos en la llegada hasta el cliente. Esto puede ser con dongles (pequeñas antenas USB similares a un pendrive) para conectar computadoras o directamente con modems celulares. Por ahora, y lógicamente por tratarse de una red nueva, la cobertura 5G uruguaya es muy acotada, estando presente en Barra de Maldonado (Montevideo) y Nueva Palmira (en el departamento de Colonia).

Lamentablemente, que el uso inicial será para FWA no es aclarado por Antel en su página web, buscando mostrarlo como un servicio móvil tradicional. Pero sí lo hizo Nokia a través de declaraciones a la prensa, donde además aclara que el 5G será utilizado como la bajada (downlink), mientras que la subida (uplink) se hace todavía por 4G.

Más allá de los detalles, detrás de este lanzamiento uruguayo hay un dato interesante y no menor: la desaparición de la brecha de tiempo entre el lanzamiento de una nueva generación móvil entre Latinoamérica y los países que suelen liderar en esta materia. Y se espera que en lo que en lo que queda del año se sumen algunos países más a la ola de 5G. No será el caso de Argentina, que todavía ni siquiera definió las frecuencias que atribuirá para 5G. Queda la ilusión de una rápida adopción cuando la tecnología esté más madura y los costos sean menores, como sucedió con 4G.

La mano invisible

A pesar de haber estado virtualmente prohibida su comercialización en Argentina durante años, el iPhone siempre tuvo un atractivo irresistible en el mercado local. Esto llevó a que durante años (y todavía hoy donde se lo puede adquirir “con los papeles en orden”) existiera un mercado informal del mismo. Uno compuesto no sólo por las importaciones individuales de quienes tenían la posibilidad de viajar al exterior sino también por contrabandistas que ingresaban ilegalmente estos equipos para venderlos a través de, principalmente, plataformas online.

En este escenario, el parque actual de iPhone funcionando en Argentina es de 2,1 M de equipos, lo que equivale al 6% de los 34 M de smartphones en uso en Argentina. Estos datos surgen del informe “Mercado celular argentino 2019”, realizado por Carrier y Asociados.

El dato interesante del caso es que las importaciones declaradas desde principios de 2017, cuando se levantó la prohibición de facto que regía para la importación de celulares, fue de apenas 120 mil unidades. Esto implica que apenas el 5,7% de los iPhone en uso fueron declarados en su ingreso al país.

El 94,3% de los casos restantes son un claro testimonio de que, por más que haya restricciones impuestas arbitrariamente desde el Estado, la mano invisible del mercado siempre tiende a compensar estas acciones y regulaciones. Las pruebas están a la vista.

Expandiendo fronteras

Esta semana, Movistar lanzó Play, su servicio OTT de contenidos de TV y video que tiene el potencial de ser un caballo de Troya para llegar con el servicio más allá del alcance (todavía reducido) de su red de fibra óptica (sobre la que ofrece el servicio IPTV Movistar TV).

Salvando las distancias, Movistar Play se parece un poco más a Flow que a Netflix, ya que si bien cuenta con series, películas y documentales (a consumir bajo demanda), también incorpora canales de TV en vivo. El servicio básico es gratuito para los clientes de telefonía móvil e Internet fija residencial sobre ADSL (anteriormente Speedy, hoy Movistar Banda Ancha). Un mercado potencial de unos 5,7 M de clientes de móvil pospagos y unos 1,2 M de clientes de ADSL (en ambos casos sólo residenciales).

El paquete básico y gratuito es en HD, lo que en otros servicios de TV es un extra. No obstante, tiene por ahora apenas 4 canales de TV, los locales TV Pública y LN+ más dos exclusivos que son Movistar Series y Movistar eSports. Pero además, incluye una librería de series, películas, documentales y contenidos para niños para consumir bajo demanda. Adicionalmente, se pueden alquilar películas de estreno así como incorporar packs de canales, estando actualmente disponible uno de la TV local llamado Pack Clásico (canales de aire y de noticias) por $ 190 mensuales y el pack HBO (con sus cuatro canales) por $ 260 mensuales. A modo de promoción de lanzamiento, y para incentivar la adopción acelerada del servicio, se incluye el pack HBO gratis hasta el 12/4, previo al lanzamiento de la nueva temporada de Game of Thrones.

Desde el punto de vista del hardware, el servicio puede ser consumido lógicamente desde smartphones y tablets tanto Android como iOS, aunque éstos últimos no permiten contratar suscripciones desde la app (debido al férreo control de Apple sobre todo lo que pasa por su ecosistema). No obstante puede hacerse desde la web y consumirse luego desde el dispositivo móvil. Por supuesto, también se puede consumir desde la PC vía navegador. En el caso de las Smart TV, la app de Movistar Play está disponible para los modelos más modernos de Samsung y LG (cuyas plataformas son las más populares a nivel global). Un punto débil aquí es que no funcione aún con Chromecast, un dispositivo para ver contenidos en la TV muy difundido por su bajo precio.

Hasta aquí, una breve descripción del servicio, del cual se pueden tener más detalles desde el sitio web.

Lo interesante de Movistar Play es que, como todo servicio OTT, independiza al servicio/contenido de la red de transporte. Este es un aspecto clave mientras se realiza el despliegue de fibra, ya que permite llegar con una propuesta audiovisual a un territorio mucho más extenso. De hecho a todo el país. Así, si bien la propuesta actual es modesta en comparación con productos similares, es interesante no sólo por su gratuidad inicial sino también por la posibilidad de ir agregando packs (aunque todavía son escasos). Se trata de un modelo que se acerca más a lo que muchos desean: un menú a la carta en lugar del tenedor libre que significan las propuestas actuales, fuertemente influidas por la herencia de la TV paga tradicional y dominante.

Algo que notarán muchos al ver la oferta (gratuita o paga) es la ausencia de un contenido muy valorado: los canales de deportes. Situación que implica no sólo lo obvio, la falta de los partidos de la SAF (Superliga Argentina de Fútbol) sino también las señales de FoxSports y ESPN. Esto se debe no a la falta de interés de Movistar, que lo tiene, sino a la negativa de los tenedores de esos derechos de poner sus contenidos a disposición de servicios puramente OTT como Movistar Play. Aunque lo curioso es que en otros países de la región sí lo hacen, como es el caso de Direct TV Go en Colombia o Chile. Evidentemente, muchos proveedores de contenidos no terminan de definir una propuesta para servicios OTT. Algo que la demanda, sobre todo el público joven y no tanto, reclama a gritos. Claramente tienen que hacer equilibrio entre los operadores de TV paga tradicionales (aquellos que combinan red y contenidos) y los consumidores. Pero está claro que sus clientes son los operadores, no el público. Algo muy relevante en un mercado como el argentino, con una penetración de la TV paga tradicional del orden del 80% o más de los hogares.

Merece destacarse también que la gran mayoría de los canales de TV abierta (tradicional o de la TDA) están disponibles a través de un pack pago. Esto es así porque si bien hasta hace poco era obligatorio que fueran distribuidos por los distintos proveedores de servicios de TV, los cambios en la regulación le permitieron cobrar por esto. Posibilidad que ante la crisis que atraviesa la TV abierta ha sido la elegida por varios. Una jugada entendible pero al mismo tiempo arriesgada. Habrá que ver cuántos serán lo que quieran pagar hoy por señales generalistas de TV abierta, en un momento en que el consumo es segmentado y bajo demanda y donde además siempre está la posibilidad de acceder a sus contenidos gratuitamente vía web.

En definitiva, no es de esperar que Movistar Play altere las condiciones del mercado audiovisual de la noche a la mañana. Todavía tiene escollos importantes que superar. Pero por su gratuidad inicial y la base de clientes no desdeñable, tiene el potencial de inocular en éstos el germen de que otra forma de contratar contenido audiovisual es posible. Habrá que ver hasta dónde lo dejan.

Expansión latinoamericana

Esta semana se anunció la venta de Nextel Brasil a manos de América Móvil (Claro). De esta forma, sería absorbida la última operación de la empresa que se hizo conocida por los servicios de radio push-to-talk, pero que en ese país ya había completado la migración a tecnología y servicios celulares. Se trata de una movida que tiene impacto no sólo en aquél país sino también en la región.

La adquisición, que está pendiente de aprobación por el regulador brasileño, se realizaría por US$ 905 M por el único activo que aún mantiene NII Holdings. A través de ésta, América Móvil obtiene varias cosas. La más obvia son los 3,3 M de usuarios, cifra que para un mercado como Brasil con unos 230 M de suscriptores es apenas el 1,4% del mercado. Está claro entonces que no habrá cuestionamientos en relación con la eventual concentración de mercado que generaría. No obstante, esto significaría un 6% de suscriptores adicionales para Claro Brasil, que cuenta con unos 56,4 M de abonados, pero que perdió 2,6 M de suscriptores durante 2018, según los balances de la empresa. Adicionalmente, América Móvil se hará de distintos bloques de espectro en 800 MHz, 1.8 GHz y 1.9/2.1 Ghz (AWS) y de una buena cobertura en los dos principales centros urbanos y económicos del país: San Pablo y Río de Janeiro.

Si el acuerdo se concreta (y todo parece indicar que sería aprobado), esta compra podría ser el inicio de un proceso de consolidación del mercado brasileño. Es que existe otro candidato a ser absorbido: Oi, el operador que en algún momento fue visto como un posible campeón nacional pero que hoy es apuntado como la próxima “víctima” de una potencial adquisición.

Desde una perspectiva regional, este acuerdo se anunció apenas unas semanas después de que América Móvil se hiciera con las operaciones de telecomunicaciones móviles de Movistar en El Salvador y Guatemala, por US$ 648 M. De esta forma, en un par de meses América Móvil comprometió US$ 1.554 M en inversiones para su expansión en Latinoamérica. Esto puede ser visto como una forma de buscar crecimiento fuera de sus fronteras de origen, México, donde está impedida todavía de dar servicios de TV paga y está en proceso de una separación funcional como consecuencia de su preponderancia en otros negocios de las telecomunicaciones. ¿Habrá dinero para invertir en alguna adquisición en Argentina?

Lento retorno

Cuando hacia fines del año pasado el gobierno tomó algunas medidas que favorecían a la importación de celulares (entre otros productos), se esperaba que la oferta de éstos comenzara a crecer. Más precisamente, la eliminación de las licencias no automáticas a su importación y la rebaja de los impuestos internos a los teléfonos celulares daría un impulso a la importación, con los cambios que traería aparejados para este negocio y también para los consumidores.

Con este escenario, efectivamente las importaciones de celulares comenzaron a crecer. De hecho, durante los tres primeros trimestres del 2018 alcanzaron el 6% del total de equipos ingresados al país (considerando también a aquellos provenientes de Tierra del Fuego), frente a un 2% del 2017 y prácticamente un 0% del 2016. De todos modos, la relación nacionales-importados es la inversa de la que había en 2009, año en que se aprobó la ley 253/09, conocida entonces como el “impuestazo tecnológico”.

Resulta interesante observar que esta mayor apertura a las importaciones impactó principalmente en los equipos de gama baja, aquellos con un valor FOB inferior a los US$ 100, que representan en lo que va del 2018 un 73% de los equipos importados. Esto es así porque el esquema impositivo que favorece a la producción en Tierra del Fuego no ofrece beneficios relevantes cuando se trata de equipos de bajo costo. Razón por la cual durante los últimos años sólo se producían localmente smartphones, en su mayoría 4G. En este nuevo escenario, las importaciones de celulares 2 y 3G representaron el 57% del total de equipos ingresados desde otros países.

El retorno de la gama más baja es una buena noticia. No sólo porque permite el acceso a equipos de menor costo, sino también y principalmente porque existe un segmento de mercado, compuesto en su mayoría por adultos mayores, que no se siente a gusto con un smartphone. Lo único que quiere es un equipo tradicional, un teléfono, que le permita realizar y recibir llamados y para quienes un smartphone trae aparejado una complejidad en su manejo que no se condice con las necesidades básicas de comunicación que tienen.

Como dato de color, dentro de los equipos importados de gama alta, prácticamente todos fueron iPhone, ya que Apple nunca aceptó acogerse al régimen de promoción de Tierra del Fuego.

SUBE Ltda

La actual gestión de gobierno ha tenido muchas iniciativas para simplificar la vida de la población de la mano de la tecnología. Una que ha tenido bastante repercusión en los medios esta semana fue el lanzamiento de la app “Carga SUBE”. Como su nombre lo indica, la misma permite cargar la tarjeta para viajar en transporte público desde el celular. Una buena iniciativa, aunque con limitaciones.

Para poder utilizar la app hacen falta una cuenta bancaria o tarjeta de crédito y un celular con tecnología NFC (Near Field Communications). La cuenta bancaria o la tarjeta de crédito es necesaria para acreditar el saldo que se quiere cargar en la tarjeta. La tecnología NFC es la que permite que este saldo se cargue en la tarjeta desde un celular. Conviene recordar que el saldo de la tarjeta SUBE se encuentra en la tarjeta misma y no en el sistema. Esto se debe a que de no ser así, sería necesario que todo lector, incluyendo los de los colectivos estuvieran conectados a la red para poder chequear el saldo y debitar el costo del pasaje cada vez que se hace una operación.

La gran limitación de esta app son sus requisitos técnicos. No sólo hace falta que el equipo disponga de NFC, también que cuente con las antenas indicadas y que, al menos por el momento, utilice Android 4.4 o superior (lo que deja automáticamente fuera a todos los iPhone). En Argentina, el parque de equipos con tecnología NFC a diciembre del año pasado era de unos 5,2 M. Sin embargo, y por las limitaciones mencionadas, naturalmente no todos estos serán aptos para este uso. A esto hay que agregarle un factor adicional: como la tecnología NFC se encuentra en equipos de gama media alta, es dable pensar que un grupo indeterminado no es usuario de transporte público.

El gran problema, y esto no es responsabilidad de los desarrolladores, es que la tecnología NFC nunca terminó de despegar como algo masivo. Existe desde hace muchos años, pero no llegó a popularizarse en equipos de gama media y sobre todo, baja. En algún momento, años atrás, se pensó que podía ser clave para los pagos desde el móvil, pero esta misma limitación hizo que surgieran y se desarrollaran alternativas, como códigos QR u otras que son por software y no hardware. Así, la recarga “casera” de la SUBE será muy útil, pero quizás no masiva.