'Celulares'

Comunicadísimos

La conexión permanente, tanto en dispositivos móviles como fijos, y la instantaneidad de la comunicación hizo que hoy la mensajería instantánea se haya convertido en la aplicación de Internet más popular, utilizada por prácticamente 9 de cada 10 usuarios. Su uso crece en la medida en que desciende la edad, llegando a una penetración casi total entre la generación de nativos, marcando claramente cómo privilegian comunicarse los más jóvenes. Esto surge del informe “Usuario online – 2013” recientemente publicado por Carrier y Asociados.

Los cambios en el uso de Internet se ven reflejados a la hora de repasar las aplicaciones de mensajería instantánea utilizadas. Si bien hasta hace no mucho el rey indiscutido era el recientemente “difunto” MSN (hoy reemplazado por Skype), hoy los dos primeros lugares son ocupados por Facebook Chat y WhatsApp, quienes desplazaron a MSN/Skype al tercer lugar. Facebook Chat, utilizado por el 82% de los usuarios de mensajería instantánea, tiene dos grandes puntos a su favor: ser un servicio de la red social más popular del mundo y ser una aplicación multiplataforma, que permite comunicar indistintamente tanto a usuarios móviles desde el celular como a fijos desde la PC.

En el caso de Whatsapp, utilizado por el 50% de los usuarios de mensajería instantánea, se vio favorecido por la reciente explosión en la venta de smartphones y socialphones. Estando esta aplicación únicamente disponible para teléfonos celulares, da la pauta de la relevancia de los mismos.

A pesar de su popularidad, el uso de FB Chat en los celulares es más limitado, ya que el diálogo se da entre “amigos”, lo que lo hace poco conveniente para la comunicación con relaciones laborales, ocasionales o simplemente con quien no se quiera compartir lo publicado en la red social. En cambio, WhatsApp, pensado desde el vamos para el uso desde celulares, sólo requiere conocer el número de celular del contacto, lo que sin dudas lo “universaliza” como mensajero instantáneo (al menos, desde el celular).

Socializándose

Esta semana Blackberry estuvo en las noticias por algunos anuncios realizados en el marco de su evento BB Live. En los medios, se habló principalmente de su nuevo equipo de gama media, el Q5, y de las noticias respecto a su plataforma de mensajería instantánea BBM. Y fue por este lado que las novedades dejaron más para comentar.

Lo que más impactó en los medios fue el anuncio de que el mensajero instantáneo BBM estará en breve disponible para sistemas operativos Android y iOS. Si bien hace años que se hablaba de esta posibilidad, razones no sólo estratégicas sino también técnicas hacían difícil que esto pudiera suceder. De hecho, el anuncio se da luego del lanzamiento del sistema operativo BB10, que trajo, entre otras novedades, que el usuario sea reconocido en base a un ID y no al dispositivo. O sea que un nombre de usuario y una clave reemplazaron al PIN como forma de identificación. De esta forma, aún utilizando hardware de la competencia (como son los equipos Android y iPhone), se puede tener ese ID y utilizar el servicio. La duda que surge en las charlas es si esta “apertura” del BBM no llega un poco tarde. Sobre todo cuando Whatsapp tiene más de 200 M de usuarios, superando inclusive a Twitter. No obstante, un BBM abierto tendrá chances de éxito en mercados en los cuales Blackberry aún mantiene una participación de mercado interesante, como es el caso de Argentina, donde tiene alrededor de ¼ de la base instalada de smartphones. Sin embargo, para ello deberá asegurarse de convencer a los usuarios de que BBM es mejor que Whatsapp, cosa que es cierta (tanto en confiabilidad como en funcionalidades), pero que costará transmitir a los usuarios no-Blackberry. Otra ventaja es que BBM será gratuito. No porque el US$ 0,99 anual de Whatsapp sea un gran impedimento, pero sí lo es para los usuarios sin tarjeta de crédito en la medida en que no haya facturación vía operador o subsidio vía fabricante de terminal (como hace Nokia en algunos modelos). Además, es algo simbólico.

Con menos repercusión, aunque interesante en su potencial sobre todo luego de abrir BBM a otras plataformas, fue el anuncio de BBM Channels. Se trata de un servicio que permite publicar vía BBM teniendo suscriptores que pueden a su vez comentar lo publicado (para entender mejor, ver este video). Se trata de un primer paso en volver a BBM en una suerte de red social. De hecho, eso es lo que anticipó el CMO de Blackberry, cuando sostuvo que “la mensajería móvil es el futuro de las redes sociales; BlackBerry Messenger tiene muy buen nombre, es una buena marca, y queremos aprovechar eso“. Así, la intención es que Channels extienda al BBM más allá de la mensajería instantánea y podría ser la razón por la cual Blackberry decidió convertir a su mensajero en multiplataforma. Tiene el potencial de generar ingresos a través de contenidos, apuntando quizás a las marcas que quieran estar presentes en una red social móvil.

Quizás la extensión del alcance de BBM sea un paso más para transformar a Blackberry en una empresa de hardware a otra de software y servicios. Así, no debería sorprender que en un futuro no muy lejano se anuncien nuevos fabricantes desarrollando equipos con BB10. Algo que nunca fue descartado por la actual conducción de la empresa.

Internet es móvil

No es novedad que así como la telefonía se hizo móvil, permitiendo que nos comuniquemos no ya entre lugares sino entre personas, lo mismo está ocurriendo con Internet. Más de 10 M de smartphones en uso en Argentina a los que se suman una parte de los socialphones resultan en que el 63% de los 22 M de usuarios de Internet se conecten desde su móvil. El equivalente a casi 14 M de personas. Esto surge del informe “Usuario online – 2013” recientemente publicado por Carrier y Asociados.

El acceso a Internet desde el celular aumenta su penetración en la medida en que sube el nivel socioeconómico al mismo tiempo que lo hace mientras más jóvenes son las generaciones. Una muestra de la creciente relevancia del celular para acceder a Internet está dada en que ya es la principal forma de conexión para el 12% de los usuarios argentinos de la red.

El uso predominante del celular para acceder a Internet está vinculado a la socialización y la mensajería. En primer lugar figura la mensajería instantánea (76%), el mail (73%) y Facebook (72%). Recién después aparece el uso de la web (60%) y más atrás las apps descargadas (48%).

Estos usos tienen distintos grados de penetración en función de las variables de corte, siendo las más relevantes el factor generacional y el NSE. A nivel generacional, cuanto más joven más penetración de los distintos usos (mensajería instantánea, Facebook, web, apps, GPS, juegos y Twitter). El único caso en que esta tendencia se invierte es en el uso del mail. En términos de NSE, el mail y Twitter crecen con éste, la inversa de lo que ocurre con el uso de Facebook.

En busca de la capacidad perdida

El hecho de que los celulares utilicen un recurso finito como es el espectro hace que la industria deba maximizar su ingenio y destreza para desarrollar nuevas formas de aumentar la capacidad disponible de las redes. Máxime en un entorno de demanda creciente y constante por mayor capacidad. Esto se da en todas partes del mundo, si bien últimamente en Argentina esta finitud se hace cada día más evidente. Así, resulta interesante prestar atención a las propuestas para ver en qué medida pueden adaptarse al escenario local.

Hay que partir de la base de que la capacidad de una red móvil está compuesta por una fórmula que incluye tres variables: espectro disponible, cantidad de antenas y relación señal/ruido. Esta última es la menos manejable, porque tiene que ver con todo aquello que afecte la propagación e intensidad de la señal (por ej. construcciones). El espectro es un tema clave, pero está en manos de las autoridades regulatorias, quienes deciden cuánto y cuándo se asigna. Algo que en Argentina viene medio remolón. Queda entonces la cantidad de antenas. Es en este último campo que la industria electrónica prepara novedades, que parecen por ahora encontrar más limitaciones desde el punto de vista del modelo de negocios que desde una perspectiva técnica.

Algunos fabricantes de electrónica y equipamiento de redes apuestan a la explosión de la demanda por las small cells o celdas pequeñas. Básicamente, se trata de pequeños hotspots similares a los que existen con WiFi, pero en este caso con tecnología celular (que pueden incluir también WiFi). Son equipos muy pequeños (la electrónica ya llega al tamaño de un smartphone) que conectados a una red de banda ancha tradicional (ADSL, cablemódem, fibra o radioenlace) puedan cubrir con buena capacidad áreas reducidas. Así se logra aliviar la carga de la antena tradicional o macro celda, a un costo notablemente menor. En otras palabras, en vez de tener en el hogar, empresa, comercio o espacio público un router WiFi, se podría tener uno que incluya además tecnología celular (3G y 4G). Estas small cells permiten lograr una mejor cobertura puertas adentro que la brindada por las celdas tradicionales. Y no es un dato menor. Según Qualcomm, hoy 2/3 del tráfico celular se da puertas adentro y no en la calle u otros espacios abiertos como ocurría años atrás. Además, y tal como ocurre con la señal de WiFi, la cobertura puede extenderse hacia el espacio público.

Las small cells tienen además un beneficio para los operadores: la electricidad y la banda ancha ya está instalada en el domicilio del abonado. Se trata de dos infraestructuras cuyo costo de despliegue no es menor a la hora de instalar celdas tradicionales. No obstante, es en el uso de la banda ancha donde surgen las dudas respecto de la viabilidad económica de estos despliegues. Nadie quiere ceder su ancho de banda (por el que paga) para que terceros puedan usar su celular. Salvo que se trate de un modelo comunitario y colaborativo, al estilo de Fon (sólo aplicado a WiFi). Pero éste tiene sus limitaciones que no viene al caso analizar aquí y ahora.

Así, pueden darse diversos modelos desde el punto de vista negocio. Uno es que la red de banda ancha pertenezca a la misma empresa que da el servicio móvil. En este caso, la capacidad dedicada a la small cell sería por fuera de aquella contratada por el abonado. Sin embargo, de no estar bien regulada esta materia, podría dar lugar a ventajas competitivas que un regulador debiera limitar. Efectivamente, si por ejemplo, Personal decidiera utilizar la red de ADSL de Arnet (ambas propiedad de Telecom), podría mejorar notablemente la capacidad de su red, especialmente en aquellas zonas donde más densidad de clientes de Arnet haya. No obstante, esto implicaría una ventaja técnica notable frente a Claro, que no cuenta con una red de banda ancha con la suficiente capilaridad como para efectivamente aliviar la carga de su red.

Así surge otro modelo, que es que el operador celular acuerde con los ISP para utilizar sus redes como backhaul. Claro podría contratar esta capacidad a cualquier ISP, tanto una telco (Telecom, Telefónica, etc.) como a un operador de cablemódem (Fibertel, Supercanal, etc.), pero tendría un costo seguramente mayor que el que tendrían Telecom o Telefónica para implementar la misma solución sobre sus redes fijas. Lo mismo sería aplicable para Libre.ar, cuando eventualmente ofrezca el servicio móvil.

Otro camino sería que el operador móvil acuerde directamente con sus clientes, instalando una small cell en sus hogares o instalaciones a cambio de un subsidio al abono de su servicio móvil. Claro que en este caso, sería el abonado quien debería ceder parte de su ancho de banda contratado para Internet fija para que transporte también tráfico de los celulares.

Se trata en definitiva de una tecnología que puede ayudar a minimizar en un plazo razonable muchos de los problemas de capacidad que hoy tenemos. No sólo porque quien use esas small cells tendrá una mejor señal, sino además porque quienes sigan dependiendo de las macro celdas verán la capacidad de éstas aliviadas, por lo que también deberían experimentar las mejoras de esta descongestión. No obstante, sería bueno que las autoridades regulatorias prestaran atención a estas alternativas de mejora de la capacidad de la red para evitar que den lugar a desequilibrios entre los operadores, afectando negativamente el entorno competitivo.

Como se ve, existen diversos caminos de solución a los problemas actuales de la capacidad de las redes móviles. Sólo hay que comenzar a recorrerlos.

¿Quo Vadis Microsoft?

A pocos meses del lanzamiento de Windows 8, Microsoft anuncia su sucesor, cuyo nombre código es Windows Blue, para fines de este año. Según el blog de la empresa, en el mismo se tendrán en cuenta las críticas que se expresaron hacia W8.

Más allá de lo que oficialmente Microsoft admita, lo cierto es que la respuesta de los usuarios al cambio radical que significó Windows 8 pareciera indicar que la empresa tomó un camino incorrecto. Apretada por el avance de smartphones y tabletas que afectaron negativamente las ventas de PC, MS decidió apostar a su producto más popular: Windows. Quizás ahí estuviera el primer error de apreciación. Lo que está en crisis no es Windows per se, sino la PC como dispositivo multitarget/multiuso.

Microsoft eligió recorrer un camino inverso al de la industria que hoy la jaquea. Pretende bajar de las PC a las tablets, mientras que los modelos vigentes en tablets (y con buenos resultados) recorrieron el camino inverso, desde los smartphones hacia las tablets, tal como lo hicieran iOS y Android. Es más, tanto Apple como Google siguen apostando a un sistema operativo diferente para el mundo PC: MacOS y Chrome. Ambos pensados para ser utilizados con un mouse y un teclado. En cambio, Microsoft decidió que Windows 8 debería tener una interfaz propia de un dispositivo móvil (y que se maneja con los dedos) para un dispositivo de uso de escritorio, donde una interfaz mixta touch/teclado+mouse es más confusa y cansadora que otra cosa. Esto generó confusión, por el cambio radical en la interfaz, y fastidio, por un uso que no es percibido como natural. Pero habrá que ver hasta qué punto Windows Blue corrige esta situación.

Microsoft escuda este traspié detrás de las cifras de ventas de licencias de Windows 8. Pero éstas no son un indicador. También Vista vendió mucho en su momento. En ambos casos se debió a que fueron preinstalados en las computadoras, por lo tanto el comprador, sobre todo el individuo, no tiene otra opción. Lo cual no significa que esté feliz con lo que tiene entre manos. Recordemos cuánta gente pasó sus PC con Vista al viejo pero confiable XP.

Esto se da mientras sus socios de negocios, los fabricantes de PC, responsabilizan a Windows 8 por el frío en las ventas. Pero esta no es toda la verdad. Los fabricantes de PC hace rato con no encuentran la forma de innovar. Y está claro que este formato ya llegó a su techo aunque todavía no lo está cuál es su piso. No obstante, existe una diferencia y es que al menos Microsoft muestra signos de reacción. Mientras que los fabricantes de PC siguen profundizando el modelo.

LTE muda

Hablar de LTE en Argentina suena a ciencia ficción, sobre todo en momentos en que ni siquiera hay fecha para una licitación que dé inicio al proceso que culmine con la asignación del espectro necesario y a partir de allí pensar en el despliegue de la red necesaria para dar el servicio. Sin embargo, es bueno plantear algunos temas para preparar un debate que deberá darse, al menos al interior de los organismos reguladores.

Uno de los atractivos de la tecnología LTE es que fue concebida para datos. De allí sus velocidades y efeciencias tan superiores a las que se obtienen con 3G. Pero esto encierra a su vez una limitación: no soporta la transmisión de voz, o al menos no en la forma tradicional. Es cierto que se habla de VoLTE (voz sobre LTE, algo así como VoIP) pero se trata de una tecnología inmadura, que está aún muy lejos de poder ser considerada lista para el mainstream.

Los problemas de la VoLTE no son triviales y abarcan aspectos tales como el consumo de energía, ineficiencias del propio estándar, problemas de interoperabilidad y desafíos para el roaming. Esta combinación de escollos llevará, según los especialistas, años en resolverse. Así las cosas, las redes LTE deberán convivir por un tiempo largo con las redes actuales para poder ofrecer servicios de voz eficientes e interoperables.

Pensando en lo que podrá suceder a futuro en Argentina, esto implica que cualquier operador que quiera dar servicio LTE en el país deberá responder a alguno de los siguientes modelos. Uno sería contar con una red GSM/3G (sólo aplicable a Claro, Movistar, Personal y, eventualmente, a Arsat cuanto tenga su red). El otro, tener acuerdos para usar las redes de los operadores actuales (bajo un modelo similar al de operador virtual) sobre la cual cursar su tráfico de voz. Finalmente, en caso de no disponer de una red GSM/3G propia o de terceros, deberá focalizarse únicamente en servicios de datos móviles (o fijos).

Estos escenarios deberán ser tenidos en cuenta a la hora de definir las condiciones para la próxima licitación. De éstas definiciones dependerá el grado de competencia real que se pueda generar, y por lo tanto, de cómo será la oferta y los sevicios en los años por venir. Cada tanto hay que mirar un poco más allá del corto plazo.

El spam es cosa seria

Con motivo del anuncio que hizo Personal la semana pasada de un servicio para denunciar spam recibido vía SMS, el tema ganó presencia en los medios. Básicamente, el servicio permite que el usuario reenvíe el mensaje recibido al 7726 (o SPAM), donde el sistema recibe, agrega y analiza las huellas de este mensaje no deseado. De esta forma, el operador cuenta con información respecto del origen, tamaño, intención y patrón de crecimiento del envío para actuar en consecuencia.

El tema es muy serio, porque no se trata únicamente de mensajes publicitarios molestos. También hay engaños. Esto sucede cuando se recibe un mensaje del estilo “felicitaciones, te ganaste un 0 Km” y cuando el desprevenido se comunica, se le dice que debe hacer un depósito de XX cantidad de pesos. Si después se entrega la mercadería es otro cantar. O la diferencia entre una venta agresiva y una estafa. No se trata de un hecho aislado u ocasional. No debe quedar a esta altura ningún usuario de celular que no haya recibido, al menos una vez, un mensaje de estas características.

En este artículo publicado por el diario La Nación, se hace una distinción dentro de estos mensajes que llegan por SMS: “Si se trata de publicidad formal, coinciden las operadoras, el número emisor tiene entre cuatro y cinco dígitos. En cambio, todos los mensajes que parezcan enviados desde un móvil particular son spam”. Así las cosas, los operadores deberían poder detectar si un número telefónico convencional determinado está realizando una cantidad inusualmente alta de envíos para una única línea móvil y luego actuar en consecuencia. Algo que ya hacen algunos ISP cuando imponen un máximo de mails que pueden ser enviados diariamente. Y no deberían hacerlo únicamente como forma de proteger a sus clientes. También como una forma de cuidar su imagen, ya que la reacción de quien recibe estos mensajes muchas veces es apuntar a su operador.

Si bien a priori se podría trazar un paralelismo entre el spam de SMS y el de los mails, existe una diferencia sustancial entre ambos. En el caso de los mails, los mensajes enviados no tienen costo y generalmente provienen de redes situadas en otros países, triangulando y escondiendo su origen. Distinto es el caso del spam celular, donde los SMS tienen un costo y se generan en las mismas redes donde luego se reciben, o al menos en el mismo país. Debería entonces ser más fácil de identificar a su emisor.

En nuestro caso en particular, durante las últimas semanas hemos recibido muchos llamados de receptores de este tipo de spam donde se les dice que Carrier y Asociados en conjunto con Toyota los han “bendecido” con un 0 KM. Obviamente, nada tenemos que ver con el asunto así como tampoco Toyota lo está. Pero así como algunos receptores de estos SMS se comunican con nosotros porque desconfían del premio (a fin de cuentas, es difícil ganar en un concurso del cual nunca se participó) probablemente haya otros que, en su infinita ingenuidad, caigan en la treta.

Si bien medidas como la anunciada por Personal son un paso en la dirección correcta, son insuficientes. La iniciativa debe ser tomada por los operadores antes que por los usuarios. Más allá de la insatisfacción de sus clientes, corren el riesgo de que finalmente el regulador intervenga. Y siempre es mejor hacer lo que corresponde motu proprio que porque fuimos obligados. Si se llega a este punto, los costos, tanto económicos como de imagen, terminan siendo más altos.

El teclado da batalla

Con el lanzamiento y éxito del iPhone en 2007, el formato de los smartphones tendió a unificarse, convirtiéndose muchos de ellos en un rectángulo similar a un espejo negro y que no pueden diferenciarse a simple vista de no ser por la marca impresa de su fabricante. Este formato respondió a un tendencia, naciente en esos momentos, a consumir contenidos desde el celular, donde una pantalla de mayor tamaño que reemplazaba al teclado físico, que se convirtió en un software que emerge de la misma al momento de necesitarlo. Esto cambió la manera de interactuar con el dispositivo, que se hizo más natural que operando con teclas y menús.

En este escenario, los equipos con teclados completos tipo QWERTY fueron perdiendo terreno, especialmente en los dispositivos high end. No obstante, no desaparecen, sino que mantienen un segmento de mercado especialmente interesado no tanto en el consumo de contenidos sino en la socialización y la mensajería. En el caso argentino, esto se comprueba en que un 41% de los celulares vendidos en el 2012 tenían teclados QWERTY, frente a un 30% con pantalla táctil como única forma de interacción, tal como surge del informe “Mercado celular argentino”,  publicado por Carrier y Asociados. En esto influye no sólo que los dos modelos de smartphones más vendidos hayan sido Blackberry (emblemáticos del teclado físico completo), sino que también otros fabricantes ofrezcan equipos con estas características, como Samsung, Nokia y otros.

La ventaja de los equipos con QWERTY es que además son más baratos de fabricar. Usan pantallas más chicas (y más baratas), que consumen menos energía. Por el contrario, los equipos sólo touch requieren de pantallas no sólo más grandes sino de muy buena calidad para que la experiencia táctil no sea frustrante. Por otra parte, los QWERTY pueden funcionar perfectamente con sistemas operativos más viejos, que consumen menos recursos, por lo que tampoco necesitan un hardware (procesadores, memoria) más avanzando y por ende más caro.

El anuncio realizado esta semana por Nokia de su equipo Asha 210 es una muestra de que los celulares con QWERTY todavía tienen vida por delante. El equipo está basado en Symbian 40 (no en Windows Phone) y tiene una característica saliente, incluye Whatsapp gratis de por vida, es decir, durante la vida útil del equipo. A tal efecto, hasta incluye un botón dedicado para esta aplicación. La inclusión de Whatsapp demuestra la relevancia de la mensajería para ciertos segmentos de mercado y marca también una decisión inteligente de Nokia. Con un costo anual de US$ 0,99 por año para un usuario individual, es lógico pensar que Nokia le paga a sus desarrolladores bastante menos que eso. Y considerando que un celular tendrá en promedio una vida útil de 3 años, incluir esta funcionalidad probablemente tenga un costo menor a los US$ 2. Para el usuario, más que el ahorro de no tener que pagar por la aplicación está el hecho simbólico de verlo como algo gratis, al tiempo que elimina la complicación que puede resultar de pagar por una app si no es directamente vía operador. Seguramente Nokia buscará competir con este producto principalmente con Blackberry, que a pesar de los tiempos difíciles que viene de atravesar, aún conserva una posición interesante en muchos mercados emergentes.

Hablando de Blackberry, la empresa se apresta a lanzar el modelo Q10, un QWERTY en el estilo de los Blackberry tradicionales, a diferencia del Z10 inspirado en el formato “black mirror”. Basado en el nuevo sistema operativo BB10, el Q10 apunta a ser un QWERTY high end y que probablemente logre niveles de ventas superiores a los del Z10 debido a que no es una ruptura sino una continuidad para los más de 76 M de actuales usuarios de Blackberry con teclado existentes en todo el mundo.

Por lo bajo o por lo alto, los QWERTY dan pelea. Los usuarios, agradecidos por la diversidad.

Recambio generacional

La semana pasada, desde Smartphone mata PC, dábamos cuenta de la tendencia, global y local, a que las ventas de PC caigan, al tiempo que se registran importantes tasas de crecimiento de otros dispositivos informáticos y conectables, como smartphones y tablets. A nivel global, la caída del 14% en el primer trimestre del año y por cuarto trimestre consecutivo, habla no ya de un bache, sino de una pendiente descendente. En el caso argentino influyeron factores locales (desaceleración de Conectar Igualdad, límites a la importación y al giro de divisas) que impiden medir si esta tendencia se está repitiendo en nuestras tierras en similar magnitud. No obstante, si aún no se dio, lo que sucede globalmente tarde o temprano se reflejará localmente.

Para comprender esta tendencia, hay que responder a la siguiente pregunta: ¿cuál es el problema que afecta al mercado de las PC? La respuesta podría resumirse en dos conceptos: falta de innovación y popularización creciente de dispositivos alternativos que originalmente se presentaron como complementarios pero que con el correr del tiempo pueden convertirse en sustitutos en muchos casos.

¿Qué incentivo tiene un usuario para renovar su PC que compró hace 2, 3 ó 4 años? Se trata básicamente del mismo dispositivo. Seguramente es más rápido, tendrá una mejor pantalla y quizás sea más liviano o menos voluminoso. Pero básicamente sirve para hacer lo mismo en la gran mayoría de los casos: navegar, usar Facebook, Twitter, un paquete de oficina (muy probablemente Office), ver videos, escuchar música. Salvo para aquellos usuarios más demandantes, tal el caso de gamers o diseñadores, una PC nueva no abre las puertas a nuevos usos o formas de uso. Quizás el último gran cambio producido por las PC tenga que ver con la movilidad, que hizo que lentamente al principio y aceleradamente en los últimos tiempos, los usuarios renovaran sus desktop por portátiles. A esta posibilidad de movilidad se agregó una menor demanda de espacio en nuestros escritorios. Había entonces beneficios claros para renovar. Pero una vez dado ese paso, y si la PC funciona correctamente, es más difícil justificar la erogación necesaria para un upgrade.

Así, la competencia por la billetera (recurso escaso) comenzó a darse entre las PC y otros dispositivos que sí aportan nuevos beneficios, como es el caso de smartphones y tablets. La diferencia con los primeros es clara. Se pueden hacer cosas similares, como enviar y recibir mails, chequear Facebook, ver videos en YouTube, etc., pero en un formato no ya portátil sino móvil. Y a un precio sensiblemente menor. De hecho, esto hace que, especialmente en niveles socioeconómicos más bajos, el smartphone sea la principal, cuando no la única forma de conectarse a Internet.

En el caso de las tablets, los beneficios son similares. Quizás no tan móviles como los smartphones, las tablets tienen la ventaja de una pantalla de mayor tamaño. Y considerando que mucha gente mayormente consume contenidos, sea Facebook, YouTube o la misma web, habla por Skype o juega, pero no escribe largos documentos ni usa planillas de cálculo, una tablet puede tranquilamente suplir a una PC. A un costo sensiblemente menor y en un formato mucho más cómodo para, por ejemplo, ver una película tirado en la cama o en un sofá. Y con una duración de baterías claramente superior a la de una notebook. Queda claro entonces que, aunque con algunas limitaciones, tanto smartphones como tablets sí aportan algo nuevo respecto de simplemente actualizar la PC.

Esto no significa que las PC vayan a desaparecer. Seguirán siendo demandadas por quienes las utilizan como herramienta de creación de contenidos: quienes escriben, calculan, diseñan y otros. Pero serán cada vez menos atractivas para quienes mayormente los consumen. Así es lógico que este mercado se achique hasta encontrar su nuevo punto de equilibrio.

Resumiendo, el declive de las PC se da como consecuencia de un freno en la innovación que resulta en una extensión del ciclo de actualización y puede derivar en algunos casos en una migración lisa y llana desde una PC hacia otros dispositivos.

El problema para la industria de la PC es que las empresas detrás de smartphones y tablets son distintas a aquellas detrás de las PC. Los que dominan en los nuevos formatos ya no son ni Microsoft, ni Intel, ni Dell, ni HP. Son Samsung, Apple, Google. Y no porque los primeros no lo hayan intentado, sino porque, por diversas razones, no lo lograron. En alguna medida, Darwin sigue teniendo razón.

Generación 0.0

De un tiempo a esta parte, pareciera que hay más casos de incapacidad y/o corrupción vinculados al poder local. Pero es difícil comparar los tiempos actuales con lo que sucedía una o dos décadas atrás. ¿Por qué? Porque entonces no había tecnología tan accesible ni redes (sociales y físicas) que permitieran distribuir los notablemente mayores volúmenes de información generada.

Cuando llueve más de la cuenta, vemos sus resultados de inmediato y sin ningún filtro de las autoridades o de medios adictos o sesgados. Relatos, fotos y videos generados por los mismos perjudicados, de la mano de celulares accesibles y difundidos, nos cuentan y muestran aquellas cosas que los responsables quisieran ocultar. Pero las redes sociales, los blogs y los sitios de video se ocupan no sólo de hacer público sino también de viralizar. Las manos no alcanzan para tapar el sol.

Hoy también es fácil acceder a una cámara de video miniaturizada que permite documentar lo que antes de esta explosión tecnológica sólo eran trascendidos que perdían fuerza y credibilidad en la medida en que más lejos se estaba de las fuentes. Creer o no creer lo que se oía terminaba siendo una cuestión de fe. Ahora no sólo se documenta, sino que también se difunde con amplia facilidad y prácticamente sin costo. Y termina enterándose hasta el más alejado de la “rosca”.

Censurar se ha vuelto más difícil. Se puede interferir una señal de televisión que emite un contenido inconveniente, pero su resultado es menos eficaz cuando ese mismo contenido es transmitido por Internet, replicado y multiplicado en distintos sitios, ya no sólo en aquellos que son los generadores originales del material.

Muy distinta hubiera sido nuestra historia si 40 años atrás hubiéramos contado con la tecnología disponible en la actualidad. Hubiera sido imposible ocultar los crímenes cometidos y tampoco nos podrían haber engañado con hazañas bélicas que resultaron ser fracasos estrepitosos.

Se podrá decir que la solución es que los responsables de estas situaciones hagan lo que realmente tienen que hacer y desistan de hacer lo que no deben. Pero quizás es mucho pedir. Por lo pronto, pareciera que no terminan de entender cómo las ¿nuevas? tecnologías han dado un poder inusitado al individuo de a pie, quien no sólo puede generar, difundir y compartir, sino que también puede decidir qué consume y qué no. Se trata en definitiva, de una realidad que quizás por un sesgo generacional de quienes tienen el poder, sean políticos o empresarios, no terminan de entender. Y si lo hacen, esto no se refleja en su accionar. Habrá que esperar entonces hasta que se produzca un recambio generacional en el poder (público y privado) para ver si, conscientes de lo fácil que es hoy quedar expuesto, haya también un cambio profundo en el accionar.