'Celulares'

Expansión latinoamericana

Esta semana se anunció la venta de Nextel Brasil a manos de América Móvil (Claro). De esta forma, sería absorbida la última operación de la empresa que se hizo conocida por los servicios de radio push-to-talk, pero que en ese país ya había completado la migración a tecnología y servicios celulares. Se trata de una movida que tiene impacto no sólo en aquél país sino también en la región.

La adquisición, que está pendiente de aprobación por el regulador brasileño, se realizaría por US$ 905 M por el único activo que aún mantiene NII Holdings. A través de ésta, América Móvil obtiene varias cosas. La más obvia son los 3,3 M de usuarios, cifra que para un mercado como Brasil con unos 230 M de suscriptores es apenas el 1,4% del mercado. Está claro entonces que no habrá cuestionamientos en relación con la eventual concentración de mercado que generaría. No obstante, esto significaría un 6% de suscriptores adicionales para Claro Brasil, que cuenta con unos 56,4 M de abonados, pero que perdió 2,6 M de suscriptores durante 2018, según los balances de la empresa. Adicionalmente, América Móvil se hará de distintos bloques de espectro en 800 MHz, 1.8 GHz y 1.9/2.1 Ghz (AWS) y de una buena cobertura en los dos principales centros urbanos y económicos del país: San Pablo y Río de Janeiro.

Si el acuerdo se concreta (y todo parece indicar que sería aprobado), esta compra podría ser el inicio de un proceso de consolidación del mercado brasileño. Es que existe otro candidato a ser absorbido: Oi, el operador que en algún momento fue visto como un posible campeón nacional pero que hoy es apuntado como la próxima “víctima” de una potencial adquisición.

Desde una perspectiva regional, este acuerdo se anunció apenas unas semanas después de que América Móvil se hiciera con las operaciones de telecomunicaciones móviles de Movistar en El Salvador y Guatemala, por US$ 648 M. De esta forma, en un par de meses América Móvil comprometió US$ 1.554 M en inversiones para su expansión en Latinoamérica. Esto puede ser visto como una forma de buscar crecimiento fuera de sus fronteras de origen, México, donde está impedida todavía de dar servicios de TV paga y está en proceso de una separación funcional como consecuencia de su preponderancia en otros negocios de las telecomunicaciones. ¿Habrá dinero para invertir en alguna adquisición en Argentina?

Lento retorno

Cuando hacia fines del año pasado el gobierno tomó algunas medidas que favorecían a la importación de celulares (entre otros productos), se esperaba que la oferta de éstos comenzara a crecer. Más precisamente, la eliminación de las licencias no automáticas a su importación y la rebaja de los impuestos internos a los teléfonos celulares daría un impulso a la importación, con los cambios que traería aparejados para este negocio y también para los consumidores.

Con este escenario, efectivamente las importaciones de celulares comenzaron a crecer. De hecho, durante los tres primeros trimestres del 2018 alcanzaron el 6% del total de equipos ingresados al país (considerando también a aquellos provenientes de Tierra del Fuego), frente a un 2% del 2017 y prácticamente un 0% del 2016. De todos modos, la relación nacionales-importados es la inversa de la que había en 2009, año en que se aprobó la ley 253/09, conocida entonces como el “impuestazo tecnológico”.

Resulta interesante observar que esta mayor apertura a las importaciones impactó principalmente en los equipos de gama baja, aquellos con un valor FOB inferior a los US$ 100, que representan en lo que va del 2018 un 73% de los equipos importados. Esto es así porque el esquema impositivo que favorece a la producción en Tierra del Fuego no ofrece beneficios relevantes cuando se trata de equipos de bajo costo. Razón por la cual durante los últimos años sólo se producían localmente smartphones, en su mayoría 4G. En este nuevo escenario, las importaciones de celulares 2 y 3G representaron el 57% del total de equipos ingresados desde otros países.

El retorno de la gama más baja es una buena noticia. No sólo porque permite el acceso a equipos de menor costo, sino también y principalmente porque existe un segmento de mercado, compuesto en su mayoría por adultos mayores, que no se siente a gusto con un smartphone. Lo único que quiere es un equipo tradicional, un teléfono, que le permita realizar y recibir llamados y para quienes un smartphone trae aparejado una complejidad en su manejo que no se condice con las necesidades básicas de comunicación que tienen.

Como dato de color, dentro de los equipos importados de gama alta, prácticamente todos fueron iPhone, ya que Apple nunca aceptó acogerse al régimen de promoción de Tierra del Fuego.

SUBE Ltda

La actual gestión de gobierno ha tenido muchas iniciativas para simplificar la vida de la población de la mano de la tecnología. Una que ha tenido bastante repercusión en los medios esta semana fue el lanzamiento de la app “Carga SUBE”. Como su nombre lo indica, la misma permite cargar la tarjeta para viajar en transporte público desde el celular. Una buena iniciativa, aunque con limitaciones.

Para poder utilizar la app hacen falta una cuenta bancaria o tarjeta de crédito y un celular con tecnología NFC (Near Field Communications). La cuenta bancaria o la tarjeta de crédito es necesaria para acreditar el saldo que se quiere cargar en la tarjeta. La tecnología NFC es la que permite que este saldo se cargue en la tarjeta desde un celular. Conviene recordar que el saldo de la tarjeta SUBE se encuentra en la tarjeta misma y no en el sistema. Esto se debe a que de no ser así, sería necesario que todo lector, incluyendo los de los colectivos estuvieran conectados a la red para poder chequear el saldo y debitar el costo del pasaje cada vez que se hace una operación.

La gran limitación de esta app son sus requisitos técnicos. No sólo hace falta que el equipo disponga de NFC, también que cuente con las antenas indicadas y que, al menos por el momento, utilice Android 4.4 o superior (lo que deja automáticamente fuera a todos los iPhone). En Argentina, el parque de equipos con tecnología NFC a diciembre del año pasado era de unos 5,2 M. Sin embargo, y por las limitaciones mencionadas, naturalmente no todos estos serán aptos para este uso. A esto hay que agregarle un factor adicional: como la tecnología NFC se encuentra en equipos de gama media alta, es dable pensar que un grupo indeterminado no es usuario de transporte público.

El gran problema, y esto no es responsabilidad de los desarrolladores, es que la tecnología NFC nunca terminó de despegar como algo masivo. Existe desde hace muchos años, pero no llegó a popularizarse en equipos de gama media y sobre todo, baja. En algún momento, años atrás, se pensó que podía ser clave para los pagos desde el móvil, pero esta misma limitación hizo que surgieran y se desarrollaran alternativas, como códigos QR u otras que son por software y no hardware. Así, la recarga “casera” de la SUBE será muy útil, pero quizás no masiva.

Tierra del dólar

El 2018 quedará en la historia como un año para el olvido para el sector de los terminales móviles. La fuerte devaluación del peso sumada a la aceleración de la inflación que generó se transformó en una combinación explosiva. Es normal que así sea para un producto que tiene un alto componente de costos en dólares, independientemente de si se trata de un bien proveniente directamente del exterior (caso iPhone) o si se produce en Tierra del Fuego (la mayoría de los equipos vendidos en el país), donde a los componentes en divisas se suma la suba de los costos locales por efecto de la alta inflación y la suba de tasas de interés (que afecta el costo financiero).

El año arrancó con tendencias similares al 2017, aunque un poco más arriba en unidades, situación que duró hasta mayo, momento a partir del cual comenzó la aceleración del proceso devaluatorio. Así, a partir de entonces los volúmenes de despachos caen, tendencia que se hace notable a partir de agosto, momento en el que el valor de dólar pega otro salto.

Esta caída hacia fin de año, período tradicionalmente con mayores ventas y que incluye fechas “fuertes” que traccionan la demanda, como el día de la madre y las fiestas de fin de año, hace que las expectativas para todo el año se sitúen en un máximo de 8,5 M de unidades. Este volumen, comparado con los 10,8 M del 2017 anticipan una caída interanual en unidades mínimamente del 21%.

La correlación negativa entre precio del dólar y volúmenes de despachos se hace evidente en el siguiente gráfico, donde queda en claro el efecto de los dos hitos devaluatorios, mayo y agosto.

Viendo las variaciones por marcas resulta evidente que el impacto de este año no fue similar para todos, entrando a jugar las estrategias adoptadas por cada una. Samsung sigue liderando en despachos, con una participación del 54% del total, pero con una caída del 16% en los tres primeros trimestres del año en comparación con igual período del 2017. Luego aparece el gran ganador, Motorola, que alcanza el 2º lugar en participación (con un 23%) con un crecimiento en unidades del 102%. Dentro del resto de los top 4, LG (8%) pasa del 2º al 3º lugar en participación y Huawei (4%) se mantiene en el 4º. Sin embargo, la caída en volumen es similar para ambos, del 54% y 52% respectivamente. Una situación que está gestando cambios en la operatoria del negocio móvil para ambas empresas.

El dato de color es para Apple, que a pesar de tener un precio en Argentina muy impactado por el costo fiscal, aumenta su volumen en un 284% y se ubica en el 6º en participación de mercado aunque con un volumen muy bajo, cerquita de Sony, en el 5º. La magia sigue intacta.

Purgando los números

Finalmente, el 31/10 venció el plazo para nominar las líneas celulares prepagas que aún no lo estuvieran. A partir de entonces, las líneas que quedaron sin nominar están siendo desactivadas gradualmente. Como consecuencia de este proceso, habrá una importante baja de líneas que eran consideradas activas, lo que implicará nuevos números para el mercado.

A fin de 2017, la cantidad de líneas móviles en servicio era de 61 M, según los datos que surgen de los balances de los operadores. Hoy en día, según Enacom, son 60 M. De éstas, unas 35 M eran prepagas, de las cuales sólo 19 M estaban nominadas a principios de octubre. Fue justamente durante ese mes, y con los plazos llegando a su fin, que se activó la campaña por la nominación, extendiéndose el plazo original del 18/10/2018 al 31/10/2018. Así, durante octubre, se nominaron 3,8 M de líneas.

En consecuencia, quedaron unos 12 M de líneas si nominar, lo que lleva ahora al total de líneas activas (y nominadas) a 48 M, o un 21% menos que los 62 M que había a principios de año.

Con el nuevo número de líneas activas, la penetración del servicio baja drásticamente de un 140% a un 111%, no obstante lo cual sigue siendo un valor interesante.

Pero también habrá un impacto positivo en el ARPU, o ingreso promedio por línea, que es un buen indicador de la salud del negocio. Con las cifras del año pasado (los 62 M), el ARPU fue de $ 148 mensuales. Considerando las cifras “purgadas” (los 48 M), el ARPU hubiera sido de $ 188, un 27% más. Un diferencia no menor.

Como consecuencia de esta purga, la relación ahora entre líneas prepagas y pospagas es 48 a 52%, dando por tierra con la creencia habitual de que el mercado argentino era eminente prepago. Otro dato: la penetración de las líneas 4G es ahora de alrededor del 50%. En definitiva, mejoraron todos los números que cuentan.

Cellphone killed the radio star

La semana pasada, el Enacom publicó la resolución 506 que establece que los operadores de comunicaciones móviles no deberán bloquear la funcionalidad del sintonía de radio FM de los terminales que la posean y sean comercializados a través de éstos o sus canales. Argentina no es el primer país en instrumentar esta medida. Ya lo hizo recientemente EE.UU., aunque los hechos demuestran que no alcanza únicamente con la voluntad para alcanzar los objetivos buscados.

Los objetivos mencionados en la norma son tres. Uno es permitir recibir alertas en caso de emergencia, posibilitando el uso de una red de comunicaciones alternativa a la del servicio móvil y que además cuenta con un alcance sensiblemente mayor. Otra es propiciar la convergencia, ya no de servicios, sino también de dispositivos, permitiendo el acceso de distintos servicios de comunicaciones a través de un único equipo. Finalmente, permitir escuchar FM en forma gratuita (sin consumir datos), reduciendo la brecha de acceso a la información.

Cuenta la leyenda (porque nadie lo afirmará oficialmente), que así como años atrás prácticamente todos los celulares incluían la capacidad de sintonizar radio FM en sus chipsets, ésta fue deshabilitada a pedido de fabricantes y operadores. El principal sospechoso fue Apple, quien habría comenzado a bloquear esta funcionalidad de los chipsets que adquiría de terceros para fomentar el uso y consumo de su servicio de música. Pero también se decía que era un pedido de los operadores para incentivar el consumo de datos vía streaming.

Más allá de las causas del bloqueo, la cosa no es tan sencilla y automática. Además de tener la funcionalidad habilitada a nivel chipset, para sintonizar FM los celulares necesitan una antena adicional. Este rol lo cumplen los auriculares que se conectan al tradicional puerto de audio, cuyo cable funciona como antena. Por lo tanto, no sólo es necesario contar con un auricular por cable, sino que mínimamente habrá que tenerlo encima en casos de emergencia. La cosa se comienza a complicar a partir del momento en que empiezan a ganar popularidad los auriculares inalámbricos, que no proveen el cable/antena.

Por otra parte, la resolución sólo menciona a los equipos provistos por los operadores, dejando fuera de la obligación a los vendidos por fuera sus canales, que en 2017 representaron el 45% del total de las ventas del mercado “en blanco”. A eso hay que sumarle el mercado informal, compuesto por el contrabando y los equipos comprados por viajeros en el exterior. Adicionalmente, hay que considerar los casos de los equipos que no incluyen esta funcionalidad, como es el caso de los iPhone.

Actualmente, alrededor del 40% de los equipos en uso en Argentina poseen la funcionalidad de sintonizar radio FM, y considerando la necesidad de contar con un auricular con cable para que esta característica funcione, las cifras no permiten pensar que sea una medida de alto impacto para las emergencias. Y en cuanto al viejo y tradicional hábito de escuchar radio, con la disponibilidad de apps que permiten el uso offline, desde Spotify hasta los podcasts, no parece que la medida vaya a cambiar la suerte de las radios FM, que en su inmensa mayoría ofrecen la posibilidad de acceder vía streaming. Que ayuda, sí. Pero las expectativas deberían ser moderadas.

Renovación móvil

A pesar de que el actual no será un buen año para la venta de celulares (ver “Devaluados”) en el 2º semestre de 2017 y el 1º de este año casi la mitad (46%) de los usuarios de Internet renovó su smartphone. Esto surge del informe “Tecnología en el hogar – 2018” realizado por Carrier y Asociados. Quienes en mayor medida renovaron su equipo en el último año fueron los millennials (57%), que combinan la actitud por estar actualizados con capacidad económica por estar transitando el inicio de la vida adulta. Estos valores descienden en la medida en que sube la edad.

Si bien este dato contrasta con las ventas locales de los terminales (que representan anualmente casi un cuarto de las líneas en uso efectivo), no puede dejarse de lado que un 12% adquirió su equipo en el exterior, a lo que hay que sumar una proporción indefinida (pero no menor) de equipos ingresados ilegalmente del exterior y que son vendidos por Internet a través de plataformas de ecommerce. El canal exclusivamente online (o sea, sin considerar los sitios de los operadores y de las cadenas de retail) fue utilizado por el 12% de quienes renovaron en el último año. Tanta renovación genera un número no menor de equipos aún funcionales descartados por lo que no sorprende que un 9% de quienes cambiaron de terminal lo hayan hecho por un equipo usado, recibido como regalo o simplemente comprado de segunda mano. El acceso a equipos “a estrenar” crece con el nivel socioeconómico, así como con la calidad del abono. Por otro lado, quienes recibieron equipos nuevos en forma de regalo se ubicaron en los extremos etarios, siendo los centennials y los baby boomers.

En relación con el lugar de compra del equipo, se observa un reacomodamiento en los últimos tiempos. Por un lado, los operadores siguen perdiendo lentamente terreno, habiendo sido elegidos por el 44% en el último año. Inversamente, las cadenas de retail, tanto en sus bocas offline como online, siguen creciendo para llegar al 21%.

Por supuesto, los factores precio y promoción fueron los grandes impulsores de las ventas, aunque los motivos de elección del canal varían según las características de éste. El precio es el más mencionado por quienes compraron online y en el exterior. Por su parte, las promociones, como el 2×1 o de financiación extendida son el argumento fuerte de los operadores. La disponibilidad del modelo buscado motiva las compras online, mientras que a su vez este es el punto flojo de la adquisición vía operador.

De todos modos, lo concreto es que la venta por fuera de los operadores es cada vez más relevante. Habrá que ver si esta situación no se revierte este año, en el que las proyecciones indican que habrá una gran caída del mercado informal, lo que sin duda le dará más relevancia a la venta vía operador así como a las cadenas de retail.

Devaluados

Cuando arrancó el 2018, las perspectivas para los fabricantes locales de celulares eran moderadamente optimistas. Esperaban un leve crecimiento por encima de los 10,8 M de unidades del año pasado que, lejos de ser un año récord, significó un crecimiento del 21% respecto de un muy flojo 2016. Pero uno propone y la economía dispone. En lo que va del año calendario, la devaluación del peso alcanzó el 52%, bastante por encima de la inflación estimada para todo el año, que se encuentra por sobre el 30% y que para el primer semestre se ubicó en el 16%. Esto implica un dólar más caro en términos reales, traduciéndose en un alza importante del principal costo en la fabricación local: los componentes importados.

No obstante esto, resulta curioso a primera vista que mientras se espera una caída de los electrónicos en general de entre un 20 a 30%, en unidades, para el segundo semestre, las proyecciones no son tan altas en el caso de los celulares. Las razones son varias.

En parte, la caída se ve atenuada por una reducción de los costos, principalmente la disminución de los impuestos internos y reducciones de márgenes tanto por el lado de los fabricantes como del canal. Esto último se dio porque no es viable trasladar todo el impacto de la devaluación al precio final. El celular es un producto “perecedero”, que pierde su valor en la medida en que pasa el tiempo. Por lo tanto, es mejor asumir una pérdida inicial que ir acrecentándola con el transcurrir de los meses. Esta amenaza cierta de obsolescencia llevó a una reducción de inventarios, con ofertas de precios que no reflejan el valor actual del dólar. En esto juega también que con las altas tasas de interés en pesos, es preferible convertir ese inventario en efectivo y eventualmente colocarlo financieramente que conservar un bien que se deprecia. Hay que mantener el capital.

Así, la caída prevista por la industria para el 2º semestre es de un 15%, con estimaciones que se ubican entre los 9,2 y 9,5 M de unidades para el presente año, aunque algunos son más pesimistas, especialmente luego de los movimientos de esta semana.

También influye para que la caída no sea del nivel de otros electrónicos un importante descenso del mercado informal, no por acciones de la justicia sino simplemente por la situación económica. Para quien compra individualmente un smartphone en el exterior, el traslado de la devaluación es inmediato. Ese equipo que costaba US$ 300 a principio de año, unos $ 5.600, hoy cuesta unos $ 8.700. Por su parte, los contrabandistas se encontraron con un dilema: si suben los precios en paralelo con el dólar, sus productos quedan descolocados. Si no lo hacen, pierden capital porque el costo de reposición es mayor. A esto se sumó que los lanzamientos oficiales se fueron adelantando. Mientras que hasta el año pasado eran de 6 meses o más respecto del lanzamiento global, hoy están en menos de 2 meses en ciertos casos. Esta era una ventana de tiempo que aprovechaban los contrabandistas y que hoy se les redujo fuertemente.

Así y en función de la desaceleración de las activaciones de los smartphones registradas por los fabricantes con operación local, se estima que la caída del mercado informal sería de entre 1 y 1,5 M de unidades en 2018, en fuerte contraste con los 2,5 M de unidades ingresadas durante 2017.

Por lo pronto, la presión sobre los distintos márgenes se mantendrá, por lo que también habrá esfuerzos por disminuir los costos financieros. Esto implicará inventarios más justos (lo que ya está impactando en el nivel de actividad en Tierra del Fuego) y significará un freno para algunas marcas del exterior que anunciaban desembarcos para este año con un mix de productos que incluía a varios modelos importados. Y posiblemente se vea una reducción en los volúmenes de productos de gama alta, los más apalancados en una financiación que se ha vuelto muy costosa. Será un año para “aguantar” hasta que el panorama se estabilice. No hay otra.

Alzas y bajas

Cuando se observa la evolución de las características de los equipos celulares comercializados en Argentina en los últimos años, puede detectarse cuáles son las tendencias que se confirman, mientras que otras son estrellas fugaces que no llegan a consolidarse para, en algunos casos, comenzar a desaparecer lentamente. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2018” publicado por Carrier y Asociados.

Una de las tendencias que se afirmó fue la de pantallas de más de 5”. En sus inicios, cuando aparecieron los primeros smartphones con pantallas de estas dimensiones, no faltó quienes pensaran que no iba a prender ya que los equipos tomaban dimensiones que los hacía poco prácticos para llevar encima. Sin embargo, en 2017 tres de cada cuatro celulares comercializados en Argentina tenían una pantalla de 5” o superior, representando actualmente el 44% del parque de celulares en uso efectivo. Por supuesto, la tendencia en pantallas es a seguir creciendo, pero este aumento no se da por un mayor tamaño de los equipos (lo que los volvería ahora sí imprácticos) sino por la desaparición del marco de la pantalla. Así puede esperarse que el tamaño de pantalla se estacione entre las 5” y 6”, al menos hasta que aparezcan las pantallas plegables.

Entre las características condenadas sino a la desaparición al menos a ser de nicho se encuentra la capacidad de doble SIM, que cayó en 2017 un 55% respecto del 2016. En un escenario donde los teléfonos son básicamente dispositivos de datos, tener dos SIM sólo se justifica en el caso de usuarios que viajen al exterior y quieran tener una SIM local en el país de destino. A nivel local, siempre es más barato tener un abono de datos de más tráfico incluido que tener dos líneas, cada una con su paquete de datos.

Una característica que desapareció completamente fue el sintonizador de TV, ya sea analógica o digital (TDA). Si bien nunca fue una característica muy demandada (la TV lineal no se adapta bien al consumo móvil), hubo en algún momento un impulso que respondió a presiones del gobierno anterior. Así, llegó a haber casi 1 millón de celulares con capacidad de sintonizar TV. Sin embargo, los celulares con TV dejaron de llegar al mercado el año pasado. Quien quiera ver TV lineal hoy en su celular usará Flow, DirecTV Play, las apps OTT de los distintos operadores o visitará los sitios web de los distintos canales.

Donde hubo un renacer fue en la incorporación de sintonizador de FM, una característica que estaba siendo reemplazada por las apps de radios y las de música (como Spotify). Sin embargo, la presión a los fabricantes a que habiliten esta funcionalidad (que en muchos equipos existía, pero estaba desactivada) hizo que la venta de celulares con sintonizador de FM creciera un 43% en 2017. Algo que las estaciones de radio seguramente celebran.

Reposición

Al ritmo actual, el mercado de smartphones en Argentina va camino a convertirse en uno de reposición, ya que un 91% de los smartphones vendidos en 2017 fueron destinados a reponer otro ya en uso. Sólo un 9% fue a parar a manos de nuevos usuarios de esta categoría de equipos. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2018” publicado por Carrier y Asociados.

De los 13 M de smartphones que ingresaron al mercado (considerando también las estimaciones del mercado informal), más de 12 M fueron a renovar smartphones existentes. Cabe recordar que las ventas de los últimos años fueron casi en su totalidad smartphones, habiendo prácticamente desaparecido la categoría “feature phone” o de los equipos básicos que sólo permiten hablar y enviar y recibir SMS. Algo que podría cambiar, levemente, a partir de este año [ver: Back to basics].

Un mercado de reposición tiene otra dinámica. El crecimiento tiende a ser vegetativo y son necesarias ciertas innovaciones tecnológicas para que los usuarios aceleren el reemplazo de un equipo todavía funcional. En los tiempos recientes fueron la llegada de 4G, las mejoras en cámaras fotográficas y, un poco más atrás, el surgimiento de la categoría “smartphone”.

Hasta la llegada de 5G, para lo cual en Argentina todavía faltan unos años, no se vislumbra una innovación que incentive el recambio anticipado. Los fabricantes apuestan a la inteligencia artificial, pero aún le falta madurez para producir algo más que el efecto “¡Wow!” habitual. Así, en un escenario global donde no hay grandes saltos tecnológicos para dar, un mercado mayormente de reposición como es el local, puede perder fuerza. A esto se suma la inestabilidad a nivel macro y los presupuestos familiares impactados por una mayor venta de TV para el Mundial. Habrá que ver si la baja registrada en los precios de los terminales en los últimos meses alcanza para compensar.

Mientras tanto, hay espacio para seguir avanzando sobre los no usuarios de smartphones, unos 10 M, para que migren de un equipo básico a uno inteligente. Viendo la evolución de ventas por categoría, se trata de gente que en el mejor de los casos tiene un equipo de hace al menos 4 años. Pero quienes hoy tienen un teléfono básico lo hacen principalmente por dos motivos: uno actitudinal y el otro económico. El primero es bastante difícil de sortear. Se trata de gente que por edad o simplemente por satisfacción con el servicio básico, no están dispuestos a migrar a un equipo más caro, con menos duración de batería y de manejo más complejo como es un smartphone. El segundo dependerá de la oferta, tanto de equipos como de servicios, poder llegar a este segmento con una propuesta atractiva.