Una voz en el teléfono
Esta semana Google adelantó que en breve lanzará un sistema de VoIP que competirá con Skype. Sabiendo que Google obtiene mayormente sus ingresos de la publicidad, este video muestra cómo será hablar vía Google. IMPERDIBLE.
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Hay dos cosas en el mundo de las telcos en Brasil que son bien sabidas: se trata de un mercado enorme, lo que lo hace atractivo, y que Telefónica quiere, desde hace años, quedarse con la totalidad de Vivo, el mayor operador de ese país.
Para lograr este objetivo, Telefónica tiene que encontrar la forma de quedarse con la participación de su socio, Portugal Telecom (PT). Hace un par de semanas, realizó una oferta a PT que supera en un 145% el valor de mercado de las acciones en su poder. A pesar de esto, el directorio de PT la rechazó por considerar que su presencia en Vivo es estratégica para sus perspectivas de crecimiento a largo plazo. No conformes con esta respuesta, los españoles decidieron avanzar directamente sobre los inversores institucionales en PT, algunos de los cuales, como Deutsche Bank y Crédit Suisse, son también accionistas de Telefónica. La idea es que éstos, en su calidad de accionistas, pueden tener intereses y opiniones muy distintas a las del directorio de la empresa.
El objetivo final de los españoles es fusionar las operaciones fijas (Telesp) con las móviles. En esta línea se encuentra su mayor competidor, América Móvil, quien se apresta a integrar el funcionamiento de Embratel (fija) con Claro (móvil). Ambos grupos apuntan a reducir costos mediante la integración de las redes y la comercialización conjunta de servicios.
En definitiva, esto demuestra que para Telefónica quedarse con la operación de Vivo es un objetivo estratégico de mediano y largo plazo, por lo que habrá que esperar fuertes embates de ésta para lograrlo.
El negocio de las comunicaciones fijas en el segmento PyME evidencia una madurez desde el punto de vista cualitativo, sea en términos de penetración de los distintos servicios (todos prácticamente en el 100%), sea en cantidad de líneas o accesos. Ante este cuadro de situación, no sería de extrañar que en poco tiempo se comience a dar para las PyMEs la misma tendencia que ya se instaló en las grandes empresas: operadores de telecomunicaciones que dan voz y datos sobres sus redes y que amplían su oferta de conectividad hacia los servicios de valor agregado cada vez más cercanos a la IT (centrales virtuales, administración remota de equipos y redes, aplicaciones en la nube, seguridad, etc.). Esto surge del informe “Telecomunicaciones fijas en PyMEs – telefonía, datos e Internet”, finalizado recientemente por Carrier y Asociados.
La creciente complejidad de las infraestructuras que soportan los sistemas de información y comunicaciones en las empresas, y las limitaciones en la disponibilidad de recursos humanos aptos en las empresas, especialmente en las más chicas, crean condiciones positivas para delegar estas actividades en terceros especialistas. Esto se manifiesta en que 1 de cada 4 PyME terceriza algún servicio vinculado a las TIC, concentrándose en la administración y mantenimiento de PC (81%) y centrales telefónicas (69%). Otros servicios como administración de redes de voz y/o datos, seguridad, etc, se encuentran muy lejos, en porcentajes inferiores al 25%.

Si bien para el cliente implica una revolución conceptual profunda, que los servicios más demandados por lejos sean la administración de PC y centrales permite detectar una necesidad, no siempre manifiesta, hacia la tecnología como servicio y no como un activo que genera gastos al tiempo que se deprecia.
Esto se da en un segmento donde es habitual que la oferta negocie con un interlocutor no técnico. En las PyMEs no siempre hay un área específica de tecnología y quien toma las decisiones es mayormente la propia dirección general (en el 80% de los casos). Solamente en las empresas más grandes como clientes (medido en líneas telefónicas o en cantidad de empleados totales y de oficina), la responsabilidad de la contratación recae mayormente en una persona de sistemas/tecnología.
Así, además de disponer de productos útiles, fáciles de usar y a precios razonables, la oferta deberá también saber llegar con un mensaje lo suficientemente sólido y comprensible, que incentive al abandono de determinados paradigmas más propios de las TIC de la era pre-internet. Un paso que requiere cambios en la demanda pero también en la oferta.
En los últimos tiempos, con la llegada de las primeras ofertas y, más tarde, con el debate de la Ley de Medios, el tema del Triple Play estuvo en el tapete. Por el momento, la oferta de servicios convergentes es muy acotada en el mercado argentino. Apenas unos pocos operadores de TV por cable (Telecentro, Supercanal y algunos pequeños proveedores en localidades más chicas) ofrecen actualmente el servicio. Los demás cableros que no lo hacen es por alguna decisión de negocios, mientras que las empresas de telecomunicaciones se mantienen al margen por trabas regulatorias. Aquí no pueden considerarse los bundlings de las telefónicas con DirecTV, ya que los servicios se dan por redes separadas. Es un triple play comercial, no técnico.
Si embargo, esto no invalida que exista una demanda creciente por los servicios que engloba. El que mayor crecimiento registra es el de acceso a Internet de banda ancha. También lo hace, aunque a un ritmo mucho menor, el de TV paga. Por su parte, la telefonía fija comienza a sentir los embates de otras alternativas, por lo que si bien no retrocede aún en penetración, sí se observa una baja del gasto, tanto en telefonía local como en larga distancia. Esto surge del informe “Telecomunicaciones residenciales 2009”, recientemente finalizado por Carrier y Asociados.
Actualmente, unos 2,6 millones de hogares consumen los tres servicios que conforman el Triple Play (30% más que un año atrás) generando un gasto anual aproximado de $ 8 mil millones (con impuestos incluidos). Si además, se tuviese en cuenta a aquellos hogares que hoy consume sólo dos de éstos servicios (típicamente, telefonía e Internet o telefonía y TV paga), el mercado potencial sería de hasta 5 millones de hogares.

No obstante, en este caso el aumento en dinero gastado no sería lineal, ya que seguramente para que los hogares que hoy consumen dos servicios pasen a tres, el monto total a gastar debería ser menor que la suma de las partes, que es lo que hoy sucede con la gran mayoría que consume telefonía, TV e Internet.
Lo que en algún momento se presentó como un giro inesperado en el affaire “Telecom Italia-Telefónica y otros”, propiciando la desinversión de los españoles en la empresa italiana, finalmente terminó siendo una anécdota [ver “Giro inesperado”].
Todo comenzó con las presiones políticas para lograr que TI volviera a ser una empresa 100% italiana, aunque evidentemente éstas no pudieron con la voluntad de sus socios. Esta semana se confirmó que los cinco accionistas que conforman Telco (sociedad que controla TI) serán cuatro, pero quien salió no fue Telefónica (como se especulaba) sino el brazo inversor de la familia Benetton. Así, los cuatro socios restantes acordaron renovar su pacto por tres años más. El anuncio oficial lo hizo Telefónica en una declaración a las autoridades bursátiles españolas, indicando que el nuevo acuerdo tendrá vigencia hasta abril del 2013, aunque con la posibilidad de una salida anticipada en octubre de 2012.
De esta forma, se renuevan las esperanzas de los interesados en adquirir la participación de los italianos en Telecom Argentina. Por el momento, el plan A de los italianos es seguir siendo parte del operador argentino, para lo cual deberán hacer frente a la decisión de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, que les exige desinvertir. Por las dudas, también hay un plan B que es vender, aunque obviamente haciendo un buen negocio.
Sin dudas, en las próximas semanas recrudecerán las versiones sobre los posibles candidatos y sus probabilidades de quedarse con el negocio de TI en el país.
¿Quién dijo que los teléfonos viejos no sirven para nada? Una interesante obra de arte realizada en base a los recordados Siemens a disco de ataño, en el museo de las comunicaciones de Frankfurt. Se puede ver desde aquí. Una buena excusa para hacerse un viajecito cultural…
Este fue el protagonizado esta semana por la Secretaría de Comunicaciones, que en sólo 7 días pasó de otorgar numeración para brindar servicios de telefonía (resolución 149/2009) a Fibertel a emitir una nueva resolución (165/2009) que da marcha atrás con la anterior. ¿Qué pasó en el ínterin?
Ya el viernes se difundió que Telefónica, Telecom y algunas cooperativas cuestionaban la medida de la Secom ya que la numeración se asignaba a Fibertel, pero ésta es una sociedad disuelta luego de la fusión entre Cablevisión y Multicanal. Por otra parte, al no estar aprobada definitivamente la fusión, las telefónicas sostienen que esta asignación es ilegal.
Es muy difícil opinar de temas técnico-legales si no se es abogado. Pero más allá de la postura a favor o en contra de Cablevisión o telefónicas, lo cierto es que es inexplicable (o tal vez sí) este ida y vuelta de la autoridad máxima en términos de telecomunicaciones sobre un tema, aparentemente, tan evidente. Y esto no hace más que reafirmar las versiones que sostenían que la autorización inicial fue sólo una maniobra para evitar un casi seguro fallo adverso de la justicia por “mora en la administración” [ver “apremios legales”], y que no se debió a un análisis pormenorizado de la situación. De haber sido este último el caso, no se hubiera dado marcha atrás en cuestión de días.
Suele ocurrir que un lema en lugar de reflejar una realidad expresa las carencias que se intentan ocultar. Así se entiende la frase que hizo pública el gobierno argentino en los últimos años: “Argentina, un país en serio”.
Esta semana diversos medios cubrieron la noticia del otorgamiento de numeración telefónica a Fibertel S.A. (y no Cablevisión, como hubiera sido esperable, aunque ambas pertenecientes al Grupo Clarín), uno de los pasos necesarios para ofrecer servicios telefónicos y poder así ingresar al selecto grupo de empresas que hoy ofrecen Triple Play en Argentina, donde se destacan Telecentro y Supercanal.
El tema en sí no es tan relevante como para merecer tanta cobertura periodística, pero de alguna forma hubo desconcierto habida cuenta del público enfrentamiento entre el gobierno y el multimedio. De alguna forma las preguntas eran: ¿cómo es que si están tan enfrentados el gobierno lo favorece con esta medida? ¿el enfrentamiento fue pour la galerie?
Sin embargo, la explicación podría ser menos intrincada. La empresa venía reclamando desde fines de 2007 por la numeración, y como no obtenía respuesta de la Secretaría de Comunicaciones, interpuso primero un recurso administrativo y luego un amparo por “mora de la administración”. Esta última decisión fue la que llevó a la Secretaría a expedirse para evitar un posible fallo adverso que tuviera consecuencias sobre los funcionarios del área. En otras palabras, no sería amor sino espanto.
Esto de actuar por reacción y no por iniciativa propia parece una característica de la actual gestión en Comunicaciones. Ya pasó tiempo atrás con el Servicio Universal (que salio momentáneamente de su letargo cuando intervino del Defensor del Pueblo), y más recientemente fue también la Justicia quien emplazó a la Secretaría a avanzar con el tema de Portabilidad Numérica.
A juzgar por la actividad por iniciativa propia del actual titular de la Secretaría, es sin dudas un gran candidato a llevarse el “Ñoqui de oro” y no particularmente por su afición a las pastas…
Tiempo atrás, poco antes de ser adquirida por Telefónica Móviles y pasar a formar parte de Movistar, el operador celular Movicom había lanzado un producto llamado “en Casa”. El mismo consistía básicamente en una segunda línea en el mismo aparato celular, la cual tenía la característica de tener costos similares a los de telefonía fija, tanto para llamadas entrantes como salientes. La única limitación era que esas llamadas debían realizarse dentro de una ubicación geográfica previamente determinada, típicamente el hogar del abonado. Con la venta de Movicom y su posterior fusión con Unifón para formar Movistar, el servicio fue languideciendo (funcionaba únicamente en CDMA, ya que aceptaba dos líneas en el mismo aparato) hasta desaparecer cuando todo se unificó bajo GSM.
Ahora, dentro de una movida tipo “revival”, Movistar volvió a lanzar “en Casa”, aunque adaptada a la tecnología GSM. Esto implica que ya no se trata de un segundo número en la misma línea celular, sino que es un equipo que tiene una línea dedicada al uso desde una ubicación fija (aunque siempre inalámbrica). Las diferencias con el viejo “en Casa” es que el nuevo se usa en un equipo independiente y tiene un abono de $ 20 (más $ 39 para consumo de minutos, totalizando $ 59), con un minuto de $ 0,06.
Para Telefónica/Movistar, el producto tiene sus atractivos. Por un lado, al no ser telefonía básica, escapa a la regulación de ésta (incluyendo los topes tarifarios). Por otra parte, le permite avanzar con un servicio de telefonía “fija” en territorios donde no tiene una red de éstas características. Y finalmente, se trata de una buena alternativa para incentivar el crecimiento de líneas en servicio en momentos en que la madurez del mercado de telefonía móvil impide tasas de crecimiento significativas.
En síntesis, una producto cuya evolución merece ser seguida, ya que implica, además, un paso en la integración fijo-móvil. Y será interesante observar si hay algún tipo de respuesta por parte del resto de los operadores móviles.