'Mercado'

Reposición

Al ritmo actual, el mercado de smartphones en Argentina va camino a convertirse en uno de reposición, ya que un 91% de los smartphones vendidos en 2017 fueron destinados a reponer otro ya en uso. Sólo un 9% fue a parar a manos de nuevos usuarios de esta categoría de equipos. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2018” publicado por Carrier y Asociados.

De los 13 M de smartphones que ingresaron al mercado (considerando también las estimaciones del mercado informal), más de 12 M fueron a renovar smartphones existentes. Cabe recordar que las ventas de los últimos años fueron casi en su totalidad smartphones, habiendo prácticamente desaparecido la categoría “feature phone” o de los equipos básicos que sólo permiten hablar y enviar y recibir SMS. Algo que podría cambiar, levemente, a partir de este año [ver: Back to basics].

Un mercado de reposición tiene otra dinámica. El crecimiento tiende a ser vegetativo y son necesarias ciertas innovaciones tecnológicas para que los usuarios aceleren el reemplazo de un equipo todavía funcional. En los tiempos recientes fueron la llegada de 4G, las mejoras en cámaras fotográficas y, un poco más atrás, el surgimiento de la categoría “smartphone”.

Hasta la llegada de 5G, para lo cual en Argentina todavía faltan unos años, no se vislumbra una innovación que incentive el recambio anticipado. Los fabricantes apuestan a la inteligencia artificial, pero aún le falta madurez para producir algo más que el efecto “¡Wow!” habitual. Así, en un escenario global donde no hay grandes saltos tecnológicos para dar, un mercado mayormente de reposición como es el local, puede perder fuerza. A esto se suma la inestabilidad a nivel macro y los presupuestos familiares impactados por una mayor venta de TV para el Mundial. Habrá que ver si la baja registrada en los precios de los terminales en los últimos meses alcanza para compensar.

Mientras tanto, hay espacio para seguir avanzando sobre los no usuarios de smartphones, unos 10 M, para que migren de un equipo básico a uno inteligente. Viendo la evolución de ventas por categoría, se trata de gente que en el mejor de los casos tiene un equipo de hace al menos 4 años. Pero quienes hoy tienen un teléfono básico lo hacen principalmente por dos motivos: uno actitudinal y el otro económico. El primero es bastante difícil de sortear. Se trata de gente que por edad o simplemente por satisfacción con el servicio básico, no están dispuestos a migrar a un equipo más caro, con menos duración de batería y de manejo más complejo como es un smartphone. El segundo dependerá de la oferta, tanto de equipos como de servicios, poder llegar a este segmento con una propuesta atractiva.

5G es una fija

Dicen que no hay mal que por bien no venga, y esto suele cumplirse. Una de las ventajas de ser un país que no está a la vanguardia en el desarrollo tecnológico es tener la posibilidad de ver cómo su adopción se va dando en otras economías y poder así aprender de la experiencia ajena. Esto, que se dio en múltiples oportunidades y distintos ámbitos, se aplica ahora para lo que será el despliegue de 5G, el cual si bien parece distante requiere de una profunda planificación previa.

Uno de los factores que harán que el despliegue de 5G, si pretende alcanzar coberturas similares a las de las generaciones en vigencia, es que necesita una altísima densidad de antenas, sea en macro celdas (las tradicionales), pico celdas (al interior de espacios cerrados como shoppings, estaciones, etc) o hasta femtoceldas (en hogares y empresas clientes). Esto es así porque el uso de frecuencias más altas (que en el caso de 5G arrancan en 24 GHz para llegar hasta 71 GHz) tiene la contrapartida de una cobertura menor. Por otra parte, el primer estándar para 5G que se oficializará en junio próximo, está pensado para ofrecer soluciones inalámbricas fijas. Esto da lugar a que algunos actores vean a 5G como la tecnología que podría reemplazar o complementar los accesos de fibra óptica hasta el cliente (FTTH), la parte más costosa del despliegue de una red fija.

Así, al menos en una etapa inicial, la conectividad de banda ancha fija, pero inalámbrica, servirá para ofrecer servicios de calidad similar a los de fibra en términos de ancho de banda, latencia y confiabilidad (al menos, eso es lo que se promete). Esto ya lo vieron en EE.UU. T-Mobile y Sprint, quienes perciben a su pretendida fusión como la única forma de afrontar la inversión que requerirá el despliegue de 5G y de paso servirles de plataforma para dar servicios no ya en smartphones sino también en el hogar, no sólo banda ancha sino también servicios de video. Un camino similar está tomando Verizon, quien anunció servicios inalámbricos fijos con tecnología 5G en al menos tres ciudades antes de fin de año (está confirmada Sacramento y se especula con que sume a Los Ángeles, Boston y/o San Francisco).

Visto desde Argentina, se entiende mejor por qué el reclamo de los operadores medianos y chicos es por tener acceso a espectro. No sólo es la forma de tener un recurso indispensable para ofrecer servicios móviles, sino que puede ser una alternativa interesante al despliegue de accesos de gran ancho de banda sin la inversión requerida por un cableado hasta cada uno de los hogares.

Considerando además que Argentina tiene una importante extensión geográfica (la 8º en el mundo) que hace que sea muy oneroso el despliegue de una red con auténtica cobertura nacional con las exigencias de 5G, cobra sentido el hecho de pensar en asignaciones regionales de espectro, sin descartar también asignaciones nacionales.

Es claro que todo operador con chances de ser relevante en el futuro deberá ofrecer tanto servicios fijos como móviles. Esto lo entendió hace mucho tiempo Cablevisión y fue el principal incentivo de su fusión con Telecom el acceso a la infraestructura y clientes de Personal. Los operadores más chicos también son conscientes de esto y por eso reclaman que en caso de que se le asigne espectro a Arsat (tal como lo establece el artículo 3 del proyecto de Ley Corta), el mismo esté disponible para los cientos de pequeños operadores y cooperativas a lo largo y ancho del país. El manejo de este espectro podría ser un banco de pruebas para diseñar el modelo de asignación de frecuencias para 5G en el que trabaja el gobierno. Mejor planificar con tiempo.

El reinado de 4G

A 3 años del lanzamiento de 4G en Argentina, las líneas en uso con esta tecnología ya son mayoría. Hoy representan el 62% del total, con unas 23 M de unidades a fines de 2017 y creciendo desde el 43% existente a fines de 2016. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2018” publicado por Carrier y Asociados.

La preponderancia de 4G tiene que ver con que, ya en el primer año desde su lanzamiento, las ventas anuales de smartphones eran mayoritariamente basados en esta tecnología. Fueron 61% en 2015, 88% en 2016 y 99% en 2017. Conviene aclarar que en las ventas anuales se toman en consideración las correspondientes tanto al mercado formal como informal.

Los motivos para este espectacular crecimiento son varios. Por un lado, la avidez de los usuarios por pasar a una red de mejor performance, expulsados de 3G por su congestión (sobre todo en el período inicial de despliegue de 4G). En la misma línea, innovaciones como 4G (antes fueron los smartphones, previamente las cámaras y más atrás la posibilidad de enviar y recibir SMS) actúan como un incentivo para renovar equipos, más allá del natural desgaste de éstos. Por otra parte, la política de beneficios para la producción en Tierra del Fuego los potencia cuando se trata de productos de alto valor. Esto hizo que la oferta se orientara claramente a este tipo de dispositivos en desmedro de aquellos con tecnología de generaciones anteriores.

Para determinar la penetración real de las líneas 4G se utilizó la cuantificación de líneas en uso y no en servicio (diferencia explicada en “Números pasados en limpio”). Si el cálculo se hiciera sobre el total de líneas en servicio (algo que suele ser muy habitual en la industria a nivel internacional) se obtendría una visión distorsionada, donde las líneas 4G serían apenas el 37% del total. Y no faltarían quienes quisieran imponer “recetas” para mejorar la penetración de 4G. No hace falta, la realidad se impone sola.

Números pasados en limpio

Considerando las líneas activas que los operadores móviles exhiben en sus balances, en el 2017 la cantidad total se redujo en un 4%, pasando de 63,7 M en 2016 a 61,1 M en 2017. Sin embargo, esta merma no parece un retroceso real de las líneas en uso sino un sinceramiento de las líneas contabilizadas como activas. De hecho, las líneas pospagas (atadas a un abono) crecieron un 1,5%. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2018” publicado por Carrier y Asociados.

Si efectivamente todas las líneas en servicio estuvieran en uso, una cifra del orden de los 60 M estaría indicando que el promedio de líneas por habitante (sin importar su edad y su nivel socioeconómico) sería de casi 1,4. Ante lo poco útil de esta cifra, es importante entonces intentar determinar la cuantificación real de las líneas que están en uso efectivo.

Los 61,1 M tienen en cuenta las líneas que todavía están técnicamente en servicio. No obstante, la cantidad de líneas en uso es sensiblemente menor que aquella de líneas en servicio. Así, de los algo más de los 61 millones de líneas técnicamente en servicio a diciembre de 2017, casi 40 millones de líneas están en uso efectivo. De éstas, 37,8 millones están asociadas a un teléfono, mientras que unos 2,1 millones conectan otros dispositivos, tales como módems de banda ancha móvil (BAM), dispositivos M2M (que conectan máquinas entre sí, como sistemas de alarma y monitoreo) y tablets.

La relación entre líneas en uso (39,9 M) y líneas en servicios (61,1 M) es similar a la que se encuentra a nivel global entre lo que la GSMA identifica como usuarios únicos y su relación con las conexiones totales, que es de 1,6 conexiones por usuario único.

De este modo, toda cifra de líneas en servicio superior a este valor tendrá su explicación principalmente por dos grandes factores: líneas en desuso aún no dadas de baja por el operador y líneas sin uso que se mantienen como teléfonos de respaldo. Estos aproximadamente 21,3 millones de líneas en servicio (pero sin uso) corresponden a líneas prepagas.

En el caso de las líneas asociadas a “Otros dispositivos”, las mismas se encuentran dominadas por aquellas utilizadas en soluciones M2M como alarmas, sensores y otros. Éstas registraron un crecimiento del 44% en 2017. Por su parte, tanto los módems de banda ancha móvil, así como las tablets con conectividad celular experimentaron un retroceso.

Con el advenimiento del IoT, que requerirá de más líneas móviles, aunque de menor consumo, la contabilización de líneas pasará a ser un indicador menos relevante de la salud del negocio. Será el momento de contabilizar cuentas antes que líneas y que el ARPU ya no considere los ingresos por línea sino por cuenta.

A la baja

Cuando en noviembre del año pasado el gobierno anunció una rebaja en los impuestos internos a los celulares, era previsible que sus precios bajaran. En una comparativa realizada por Carrier y Asociados, los precios de los celulares desde el 3° trimestre de 2017 a hoy descendieron en promedio un 11% en pesos, ajustados por inflación.

Comparar precios de celulares en el tiempo es complejo por diversos motivos. Por un lado, un mismo modelo tiende a bajar de precio durante su ciclo de vida hasta que es reemplazado por una nueva versión. Por el otro, a veces algunos modelos ya no están vigentes, por lo que hay que optar por sus sucesores para que sea un producto equivalente (por ejemplo, tomar el Moto Z y el Moto Z2). Además, está el factor inflación. Para ello, hay que actualizar el valor histórico por el índice correspondiente. Con ésta en alrededor del 25% anual, no considerar la depreciación del peso da resultados distorsionados. Pero no se trata de buscar un número preciso sino de tener un orden de magnitud.

Hechas estas aclaraciones, resulta interesante observar cuáles fueron todos los motivos que influyeron en esta baja. Está el factor de los Impuestos Internos, que para los productos de Tierra del Fuego bajó del 6,55% a 0%, mientras que para los importados lo hizo del 17% al 10%. Pero también hubo otras medidas, como el congelamiento salarial de los empleados de la isla. Se trata de un factor que seguirá incidiendo ya que el acuerdo con los distintos gremios fue el de mantener el congelamiento por 2 años, lo que implica una progresiva rebaja salarial en términos reales. A esto se sumó una reducción de los costos portuarios y de la tasa de verificación de procesos productivos, que fue el aporte del gobierno de la isla. Todos estos elementos forman parte del acuerdo de competitividad entre fabricantes, gremios, gobierno provincial y gobierno nacional. Tampoco hay que descartar el aporte de la reaparición de las licencias automáticas, lo que hizo más fluido el abastecimiento.

Pero también influyen otros factores. Uno muy importante tiene que ver con el crecimiento del canal retail (cadenas de electrodomésticos, supermercados y otros), lo que generó más competencia a nivel minorista, impulsando una reducción de los márgenes. Según el informe “Mercado celular argentino 2018”, el canal retail ya representa el 45% del volumen en unidades, mientras que en el 2014 era sólo el 20%.

Para el canal retail los celulares son interesantes. Se trata de un producto de alto valor que demanda muy poco espacio en términos de metros cuadrados. Basta con considerar que un celular tiene precios similares a los de una TV, aunque en el espacio de una de éstas caben decenas de celulares. Esto se manifiesta en la logística, depósitos y display, sin requerir entrega en la gran mayoría de los casos.

Todo indica que la tendencia a la baja se mantendrá. Por el lado de la competitividad, el congelamiento salarial debería seguir haciendo su aporte a la baja de los costos. También se espera una reducción en los costos de logística con la entrada en vigor de los bitrenes (camiones con dos remolques en vez de uno) pero que necesitan de corredores específicos. Otro factor que sin dudas ayudará a la baja de precios será el crecimiento de la importación, particularmente en el segmento de gama baja, que con el actual esquema fiscal los hace más baratos que si fueran de Tierra del Fuego (no así en gamas medias y altas). Se estima que la importación podrá superar los dos dígitos del mercado total este año (fue del 3% en 2017 cuando durante años fue de menos del 1%). Asimismo, se prevé que la tendencia creciente a la venta de celulares a través del canal retail se mantenga, lo que seguiría poniendo presión sobre los márgenes.

Dicho esto, es evidente que los celulares en Argentina siguen aún con precios más altos que en otros mercados. El gobierno, como en la mayoría de los órdenes, optó por una estrategia gradualista, haciendo equilibrio entre las demandas de los consumidores y los compromisos con Tierra del Fuego y las empresas que allí ensamblan, respetando la ley de Promoción Industrial de la isla, vigente hasta el 2023. Con estas limitaciones, todos los avances que se puedan hacer sobre los costos serán bienvenidos.

Recuperación móvil

Luego de un 2016 para el olvido, donde el mercado oficial de equipos celulares en Argentina cayó un 24,6% en unidades, el 2017 mostró una importante recuperación, creciendo un 21,3%. Así el mercado oficial (compuesto por la producción proveniente de Tierra del Fuego y la importación declarada) alcanzó los 10,8 millones de unidades. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2018”, realizado por Carrier y Asociados.

Estas cifras no contemplan el mercado informal. Es que si bien en 2016 fue estimado en 2,5 M de unidades, para el 2017 no hay consenso, con estimaciones que varían entre 2,5 y 2,9 M de unidades dependiendo de la fuente. Conservadoramente, si se optara por el número más bajo, el mercado total (formal e informal) de celulares en el 2017 alcanza los 13,3 M. Una cifra que está en línea con los valores de los últimos 6 años, a excepción del 2016.

Siendo que se trata de un servicio de altísima penetración, la telefonía móvil registra un crecimiento vegetativo en líneas dedicadas a teléfonos. Por lo tanto, estos 13 M de unidades anuales se mantendrán en adelante, con una leve tendencia al crecimiento.

Siguiendo la evolución histórica de las ventas de celulares, se puede observar cómo determinadas innovaciones impulsaron la demanda en su momento por encima de la renovación natural (las últimas fueron la adopción de smartphones primero y de 4G más tarde). Pero nada hace prever en lo inmediato que haya un motivo para empujar las ventas más allá de la renovación natural. De hecho, en los últimos anuncios de los equipos emblemáticos (o flagships) de las principales marcas, las mayores diferencias pasaron por una mejor calidad de las cámaras. De este modo, se entiende por qué para la industria local de los terminales (y también para el Estado como recaudador) el contrabando es un tema clave, ya que de no existir implicaría poder crecer aproximadamente un 25%. Una porción de la torta muy interesante.

Back to basics

Los últimos años del mercado celular argentino tuvieron una particularidad: la casi total desaparición de los teléfonos básicos (o feature phones como se los llamaba), esos que fueron diseñados para hablar y mandar SMS pero que no tenían apps ni conectividad de datos. Sus mayores exponentes fueron el Nokia 1100, el Motorola Startac o el V3. Pero las pantallas táctiles (que terminaron con los teclados) y el acceso a Internet que requería de pantallas de gran tamaño fueron desplazándolos aceleradamente. No obstante, esto no implicaba que no tuvieran un mercado. Lo que faltaba era oferta. Pero algo sucedió, y en 2017 las importaciones de equipos básicos en Argentina crecieron un 3.600%, según surge del informe “Mercado celular argentino 2018” realizado por Carrier y Asociados.

El retorno de los básicos tiene muchas causas que combinadas se potencian. Una fue la eliminación de medidas de facto que durante muchos años impidieron la importación de celulares, aún pagando todos los aranceles e impuestos correspondientes (el más claro ejemplo fue el del iPhone). La otra fue la reducción del impuesto interno a los celulares importados, que bajó casi 6,5 puntos desde el 17% y que tiene un cronograma que lo llevará al 2% en el 2023.

El hecho que aparezcan más productos importados en la gama baja y no en los equipos de mayor valor tiene que ver con las ventajas que otorga la producción en Tierra del Fuego. Esta hace que sea más conveniente ensamblar localmente un equipo de gama alta que importarlo (nuevamente, el caso del iPhone es una clara demostración de ese diferencial en el precio final). Pero en el caso de los equipos más baratos (de un precio FOB inferior a US$ 80), las ventajas no alcanzan para compensar los costos de ensamblar localmente. Si además se suma que naturalmente tienen una demanda baja, su desaparición de la oferta de equipos era un hecho ineludible. Por estas razones, no ingresó oficialmente ningún equipo básico al mercado durante el 2015 y fueron apenas 1.000 en 2016, para subir a 37.000 en 2017.

No faltará quien crea que los básicos no tienen mercado, pero no es tan así. La demanda por los teléfonos básicos se concentra en los adultos mayores, quienes hasta ahora no tenían otra alternativa que sufrir con un smartphone o conseguir algún equipo traído del exterior de manera gris, amén de estirar la vida útil de los originales hasta límites insospechados. Además, para quienes son usuarios intensivos de la voz, los básicos tienen la ventaja de contar con baterías que duran por días. La mejor prueba de que los básicos siguen teniendo su demanda es que todavía hoy estos equipos se venden en mercados con el estadounidense o el europeo, generalmente a precios que varían entre los US$ 10 a 30.

Por supuesto, el retorno de los básicos no implica que vayan a tomar el mercado. Pero sí es importante tener en cuenta que en un mercado tan amplio (si no el más) como el de los celulares, hay infinidad de subsegmentos de consumidores. Y en alguno de éstos, los básicos tienen su lugar.

Palos y a la Bolsa

Esta semana, el CEO de Telefónica anunció que comenzarán el proceso para que Telefónica de Argentina cotice en las bolsas de Argentina y de los EE.UU. De esta manera se convertiría en el segundo gran operador convergente en cotizar localmente, detrás de la fusionada Telecom.

La movida apunta a un doble objetivo: reducir la deuda del operador y obtener fondos para el despliegue de fibra óptica en que se halla embarcada la operación local. Sabido es que la gestión del actual CEO, José María Alvarez Pallete, se ha focalizado en reducir el peso de su deuda, lo que lo llevó a desplegar un plan de venta total o parcial de diversas operaciones en Latinoamérica, Alemania y el Reino Unido, así como la escisión de su negocio de infraestructura bajo la empresa Telxius.

El esfuerzo de Telefónica por reducir su deuda no es menor. La misma ascendía a € 44.200 millones al 31/12/2017, luego de una reducción interanual de € 4.400 millones. No obstante, el objetivo es reducirla todavía más en el 2018.

Actualmente, Telefónica controla el 100% del paquete accionario de la filial local, valuado en unos € 4.667 millones (US$ 5.690 millones), aunque se descuenta que, a pesar de su salida a bolsa, la empresa seguiría teniendo el control accionario de la operación local.

Por otra parte, una fracción de los fondos obtenidos serían utilizados para su reinversión en el agresivo despliegue de fibra óptica que Telefónica de Argentina está llevando adelante. Actualmente tiene pasados cerca de 1 millón de hogares. Los mismos se encuentran mayormente en el Gran Buenos Aires, aunque el objetivo es cubrir un porcentaje mayoritario de sus actuales clientes de la red fija en los próximos 3 años. Y este esfuerzo requiere de fondos. La venta de parte de su paquete accionario sería una forma más barata de lograrlo que a través de endeudamiento.

De foe a friend

Esta semana hubo buenas noticias para los usuarios argentinos de celulares, sin importar su operador. Es que cada uno hizo anuncios vinculados al consumo de datos móviles, alcanzando a buena parte de sus clientes.

Por un lado, Personal lanzó la posibilidad de compartir un abono de datos entre múltiples líneas, sin necesidad de que estén bajo la misma titularidad. Un concepto similar a las “bolsas de minutos” existentes para las comunicaciones de voz pero que hoy han perdido vigencia con las llamadas ilimitadas on net (dentro del mismo operador) y el aumento de los minutos para las off net (a otros operadores).

Más repercusión causaron los anuncios realizados por Claro y por Movistar, bonificando el uso (parcial) de Whatsapp a sus clientes, aunque con matices entre uno y otro operador. Ambas propuestas tienen en común que el uso de Whatsapp no se descontará de los MB o GB incluidos en los abonos o planes prepagos. Pero conviene destacar que esto se aplica a el intercambio de texto, fotos, audios de voz y video, pero no así para las llamadas de voz o video. Algunos dirán que el tráfico generado por Whatsapp no es significativo, aunque igualmente los usuarios lo verán con buenos ojos. Más allá de esto, es notable como Whatsapp pasó de ser originalmente una amenaza para los operadores móviles (impactando notablemente en su negocio de SMS) a convertirse en un aliado para competir.

Con los anuncios vinculados al uso gratuito de Whatsapp se pone en evidencia que el concepto de neutralidad de la red no siempre es favorable a los usuarios. Es que en la oferta de Whatsapp gratuita entra en la categoría denominada “zero rating” de pago revertido de datos. Es decir, es el operador quien subsidia el uso de esta aplicación. Para los puristas de la neutralidad de la red, esto no debería suceder, ya que, argumentan, es el operador quien decide arbitrariamente qué aplicación no generará un cargo en el tráfico de datos, lo que deja a las alternativas en desventaja. Pero en este caso, difícilmente el 96% de los usuarios de smartphones que usan Whatsapp se queje. Tampoco la principal alternativa, el Messenger de Facebook (dueño también de Whatsapp). Quizás sí podría cuestionar la medida una app como Telegram. Así, muchos de los activos defensores de la neutralidad de la red quizás no se quejen. Además, si el ENACOM decidiera cuestionar estas ofertas y obligar a las operadoras a dar marcha atrás equivaldría a una medida muy impopular…

Todos estos anuncios, que se dieron el mismo día, marcan también un probable recalentamiento de la competencia en materia de servicios móviles. Quizás apenas el puntapié inicial de una intensificación de la competencia a un mes de la entrada en vigor (parcial) de la convergencia. Una situación que, especialmente ante la fusión de Telecom y Cablevisión (más allá de las exigencias que podrían surgir), también se refleja en un acelerado despliegue de fibra óptica por parte de Telefónica y Claro. Todavía no llegó la convergencia, pero ya se largó.

Diversificando los pagos

Tal como lo vienen demostrando distintos indicadores, el comercio electrónico sigue creciendo en Argentina. Más allá de su natural evolución, también puede especularse con el impacto del agregado de las tarjetas de débito como medio de pago online, las cuales pasaron de 0 a ser utilizadas por el 17% de los usuarios que hacen compras por Internet.

Si bien entre 2016 y 2017 se registró un crecimiento de 10 puntos en la cantidad de usuarios que pagan sus compras electrónicas con tarjeta de crédito, se observa también un retroceso de los medios que involucran el efectivo, como es el caso del uso de los puntos de pago (ej: Pago Fácil), que pasaron del 46% al 39%, o del efectivo contra entrega, que también disminuyó, en este caso del 18% al 9% de los compradores. Los pagos por depósito o transferencia bancaria se mantuvieron estables.

El pago con tarjeta de crédito crece con el nivel socioeconómico así como con la edad. Por su parte, las tarjetas de débito son más utilizadas por los segmentos socioeconómicos medios, así como por los millennials.

Por otra parte, fue notable también el crecimiento del uso de plataformas de pago, que no sólo evitan dar los datos de tarjeta al vendedor, sino que también incorporaron, en algunos casos, el uso de tarjetas de débito o el pago en efectivo vía puntos de pago. Así, Mercado Pago pasó de ser utilizado por el 32% de los compradores electrónicos a un 42%. Similar situación se registró en el caso de PayPal, que pasó el 8 al 18%. En ambos casos, un crecimiento de 10 puntos.