'Mercado'

TV social

Hasta no hace mucho tiempo atrás, ver TV era una experiencia solitaria o a lo sumo limitada al resto de quienes compartían el ambiente donde este dispositivo estaba ubicado. Pero con las herramientas de comunicación esto está cambiando. Ver TV se está convirtiendo en una experiencia social. Esto surge del informe “Usuario online – 2013” recientemente publicado por Carrier y Asociados.

Prácticamente 1 de cada 5 usuarios de Internet comenta contenidos de TV mientras los ve. Esta relación es más alta entre aquellos que se conectan principalmente por sus celulares, donde supera al 1 de cada 3. Sin dudas la conveniencia y disponibilidad de un dispositivo apto al alcance de la mano facilita mucho la interacción.

La “socialización televisiva” se da con más frecuencia vía Facebook (61% de los que comentan), bastante lejos de los mensajeros instantáneos (36%) y los mensajes de texto (26%). Los últimos son más utilizados en la medida en que desciende el NSE, a la inversa de lo que sucede con Twitter, que llega al 31% de los ABC1.

Resulta interesante observar que existen grandes diferencias en cuanto a la herramienta de comunicación en función del factor generacional. Mientras que Facebook y mensajeros instantáneos son las elegidas por los nativos, lo propio ocurre con los SMS y la voz en el caso de los inmigrantes senior (mayores de 50 años).

Visto por sexo, existe una tendencia marcadamente más clara en el caso de las mujeres a utilizar Facebook que en el caso de los hombres (67% a 51%), tendencia que se invierte cuando la herramienta elegida es el mensajero instantáneo (31% a 43%).

Este nivel de socialización marca la importancia que tiene para los distintos programas de TV el hecho de publicar direcciones de Facebook, usuarios de Twitter o hashtags para no sólo generar más audiencia sino también más involucramiento de ésta con el contenido.

Convivencia pacífica (por ahora)

Decir que en Argentina la penetración de TV paga (por cable o satélite) es altísima, no es ninguna novedad. Por eso no sorprende que el 88% de los usuarios de Internet cuenten con este servicio en sus hogares. De éstos, aproximadamente 1/3 contratan algún servicio adicional al básico (digital, HD, On demand), relación que crece en la medida en que lo hace el nivel socioeconómico (NSE). Pero está claro que Internet es cada vez más una variante a la hora de acceder a determinados contenidos (como películas y series) y la gran pregunta es si sustituye o complementa.

El streaming (ver el contenido mientras se va descargando, caso Cuevana) es la forma más popular de consumir video a través de Internet. Se trata de una alternativa atractiva porque es gratuita (aunque su legalidad sea cuestionada), si bien su calidad presenta irregularidades. No obstante, es una práctica realizada por el 30% de los usuarios, valor que se mantiene en niveles similares a los de un año atrás. Pero de éstos, 1 de cada 3 lo hace en forma cotidiana. Así, el streaming se está convirtiendo para muchos en un equivalente a ver TV. Los segmentos más activos son los niveles socioeconómicos bajos así como la generación de nativos. Esto surge del informe “Usuario online – 2013” recientemente publicado por Carrier y Asociados.

Por otra parte, alternativas tipo OTT, como Netflix, Arnet Play u On Video, están ganando terreno. Se basan en modelos pagos, y si bien el contenido es transportado por Internet, no suelen presentar mayores problemas de calidad en la medida en que se utilicen sobre una conexión que cumpla con los requerimientos básicos. Un 9% de los usuarios consume video bajo este formato, lo que equivale a unos 500 mil hogares. Sin dudas, Netflix es el servicio más popular, siendo utilizado por 2/3 de los que consumen servicios de video sobre Internet. Por ahora, no impacta en la contratación de TV paga, ya que la penetración de estos servicios es similar entre aquellos que cuentan con el servicio y aquellos que no.

Conviene aclarar que en el caso de Netflix, no necesariamente todos sus usuarios son abonados. Más allá del mes gratuito de prueba que ofrece el servicio, no son pocos los casos de usuarios compartidos. Esto sucede porque una misma cuenta puede acceder al servicio desde distintos dispositivos. Independientemente de esto, y considerando cómo están mutando los hábitos, especialmente en las generaciones más jóvenes que hoy ingresan en la vida adulta y toman sus propias decisiones de consumo, el escenario de la TV paga se presenta cambiante, con una clara tendencia a disociar contenidos de red de transporte. Algo que nuestra ley de medios trató como un todo. Su punto más criticable desde una perspectiva tecnológica.

Smartphone mata PC

Las malas noticias para el mercado de PC se repiten desde hace un tiempo. Se trata de una tecnología impactada por debilidades propias así como el surgimiento y popularización de otros dispositivos, como smartphones y tablets. Éstos comienzan como complementos pero en algunas ocasiones se transforman en sustitutos, tanto en el uso como (y aquí es donde más daño causan) a la hora de abrir la billetera.

A nivel mundial, esta semana se produjo la peor noticia para los fabricantes de PC, luego de que se conocieran los datos de IDC que marcan para el 1º trimestre de este año una caída de casi el 14% en ventas con respecto de un año atrás. Para hacer este dato aún más preocupante, se trata del 4º trimestre consecutivo en que las ventas de PC muestran un crecimiento negativo. Situación que se da mientras smartphones y tablets no paran de crecer.

Se trata de una tendencia mundial de la cual Argentina no está al margen. El año pasado, las ventas de smartphones alcanzaron los 5,5 M de unidades, según surge del informe “Mercado celular argentino” recientemente publicado por Carrier y Asociados. Esta cifra supera en un 90% a las ventas de PC, que fueron de 2,9 M de unidades.

PC vs Smart

Si este cruce de líneas no se produjo en el 2011 fue por el impacto en el mercado de PC de las netbooks distribuidas como parte del plan Conectar Igualdad, el cual vio perder su ímpetu el año pasado. Quizás este año, que es electoral, la distribución de lo que aún queda por entregar recupere un poco su energía.

Por otra parte, en el 2012, el mercado comercial de las PC (esto es, sin la incidencia de planes educativos) sufrió una baja como consecuencia de las restricciones a la importación así como al giro de divisas, lo que se sintió particularmente en el primer semestre, en el que se registraron faltantes de mercadería.

Con tantos factores que no son propios de la demanda habitual, es difícil determinar con precisión el impacto del cambio de paradigma que se registra en la computación personal (incluyendo en ésta a PC en todos sus formatos, smartphones y tablets). Pero aún con estas imprecisiones, queda claro quién es la nueva estrella del firmamento tecnológico. Aquí y en el mundo.

Replay

PlayitagainYa no quedan dudas. Google es el Microsoft de esta era. La historia se repite, aunque con otros nombres. Esto se hizo evidente esta semana cuando un grupo de competidores de Google se unió y presentó una quejaante el regulador europeo. El grupo, denominado Fairsearch Europe y compuesto entre otros por Microsoft, Nokia y Oracle, sostiene que Google está afectando la competencia en Europa. Más precisamente, que utiliza a Android como forma de incentivar el uso de sus propias aplicaciones y servicios, la mayoría de los cuales vienen preinstalados en los dispositivos basados en Android. Esto en detrimento de los demás desarrolladores. Por ahora, el regulador antimonopolio europeo no decidió si aceptará investigar el caso.

Que estos procesos se inicien en Europa no se debe a que allí las consecuencias del accionar de Google sean más perjudiciales para sus competidores que en sus países de origen, sino que se trata de países menos tolerantes a este tipo de prácticas.

La situación hace recordar la resistencia que tuvo que enfrentar en su momento Microsoft por la inclusión de su Internet Explorer dentro de Windows, lo que implicó la desaparición de Netscape y otras alternativas existentes en los albores de la web. Para éstos, la resolución del caso llegó cuando ya las consecuencias del accionar de Microsoft eran irreparables. Los tiempos de la justicia y de los reguladores no son los mismos que los de los negocios tecnológicos. Todo cambia demasiado rápido. Y es sabido que la justicia lenta no es justicia.

Por lo pronto, desde el 2010 la Comisión Europea evalúa un caso antimonopolio en relación a la presentación de los resultados de las búsquedas en Google. Esto da la pauta del tiempo que podría llevar la investigación y resolución de este caso. Llegado el momento, el escenario podría haber cambiado radicalmente. Y aún en el caso de que eventualmente Google debiera aceptar ciertas restricciones y/o afrontar penalidades, el presunto daño ya estaría hecho. Los usuarios estarían tan acostumbrados a sus apps (Gmail, Maps, etc.), que poco importará lo que digan las autoridades europeas. En definitiva, cualquier sentencia sería prácticamente testimonial.

Tiempos de desarrollo

3GA pesar de que la falta de avances en materia de 4G es un síntoma del atraso que comienza a evidenciar Argentina en el rubro telecomunicaciones móviles, tampoco hay que pensar que su llegada descomprimiría automáticamente las ya recargadas redes actuales. El reemplazo generacional o dicho de otra forma, el tiempo en que una nueva generación (2G, 3G, 4G) logra ser dominante, lleva muchos años. Tal es el caso de la tecnología 3G, que recién en el 2012 alcanzó el 50% de las ventas de terminales móviles, estando aún lejos de ese nivel en cuanto a base instalada. Esto surge del informe “Mercado celular argentino” recientemente publicado por Carrier y Asociados.

Partiendo del lanzamiento del servicio en mayo de 2007, se necesitaron 6 años para alcanzar a este 50% de las ventas. Así, del total de los equipos en uso (teléfonos, módems, tablets) en el mercado local, alrededor del 1/3 son 3G.

Terminales x generación

Siendo que la tecnología 3G impacta únicamente en el uso de datos, su adopción se vio impulsada mayormente por la explosión de los smartphones de los últimos dos años. No obstante, los smartphones alcanzaron volúmenes superiores debido a que modelos populares, como el Blackberry 8520, así como toda una serie de equipos Android de gama baja, sólo disponen de conectividad 2G, la cual es funcional para usos basados en mensajería.

Con estos datos, es fácil comprender que es fundamental iniciar ya mismo el proceso de lanzamiento de 4G en Argentina. Si consideramos los tiempos de asignación de espectro, despliegue de redes y popularización de terminales, estamos a varios años de que sus beneficios sean una realidad cotidiana para muchos. Y mientras en Argentina deshojamos la margarita, indecisos por el modelo a adoptar en materia de telecomunicaciones móviles, nuestros vecinos ya disponen en su mayoría de redes 4G en servicio.

Ajuste por “inflación”

Desde aquí, y desde hace tiempo, venimos sosteniendo que las estadísticas respecto de la cantidad de líneas móviles en Argentina deben ser tomadas con precaución. Según la información oficial, en el país hay en servicio unas 58,5 M de líneas. Esto es lo que surge de la suma de lo declarado por cada operador en sus balances al 31/12 último. Con 40 M de habitantes (incluyendo desde los recién nacidos en adelante), y por más que se consideren personas con más de una línea en uso (ej: laboral y personal), módems 3G, tablets y M2M, los más de 58 M suenan  excesivos. Pero si en vez de líneas en servicio se consideran únicamente a las líneas en uso, el valor desciende hasta unos 37 M. Esto surge del informe “Mercado celular argentino” recientemente publicado por Carrier y Asociados.

Para aclarar los términos, las líneas en servicio son aquellas que técnicamente pueden recibir un llamado o un SMS. Es decir, que una línea prepaga, sin saldo a favor, no puede realizar llamados o enviar un SMS, pero sí puede recibirlos. De esta forma, una línea prepaga que dejó de usarse, sigue activa o en servicio durante varios meses más, no existiendo un criterio unificado entre los operadores respecto de cuándo darla de baja. No obstante, no puede considerarse que sea una línea en uso.

El caso de la relación entre prepagas y pospagas es interesante para tomar en cuenta la magnitud de las diferencias que se producen en función del criterio a utilizar. Se considera que las líneas pospagas no sólo están en servicio sino también en uso, ya que alguien está pagando por estos abonos. Así, la diferencia entre en uso y en servicio viene por el lado de las prepagas. Si se consideran las líneas en servicio, la relación entre prepagas y pospagas es de 72%/28% respectivamente. No obstante, limitando el análisis a las líneas en uso, la relación cambia sustancialmente, siendo 54%/46%. Es decir, una situación casi de paridad.

Este es sólo una muestra de la magnitud de la diferencia que se produce cuando se utilizan cifras que si bien son técnicamente válidas, no son las indicadas para realizar análisis útiles.

No tener en cuenta esta diferencia puede llevar a la distorsión en muchos análisis, no sólo en la relación entre líneas prepagas y pospagas, sino también otros tanto o más relevantes, como el valor real del ARPU o la participación de mercado de los distintos operadores. Y también da lugar a expectativas desmesuradas en el caso de negocios vinculados, como la venta de terminales móviles nuevos o el potencial de mercado de un servicio basado en la plataforma celular.

Así, la próxima vez que se vean estadísticas de celulares en Argentina que mencionen las casi 60 M de líneas, habrá que tomarlas con pinzas.

Haciendo pressing

A fines del año pasado, cuando el gobierno nacional anunció que otorgaría el espectro devuelto por Movistar a la estatal Arsat y que ésta a su vez lo usaría para permitir que PYME y cooperativas de telecomunicaciones pudieran ofrecer servicios móviles, muchos se entusiasmaron. De hecho, estas empresas comenzaron a trabajar rápidamente en desarrollar planes de negocio para incorporar el nuevo servicio a su cartera de productos. Sin embargo, a casi 6 meses desde aquél anuncio, no hubo avances con el tema.

Será por esto quizás que esta semana, CATIP (Cámara Argentina de Comunicaciones Convergentes), organización que integran prestadores PyME, Cooperativas y Cable Operadores, salió a presionar elegantemente, distribuyendo una carta dirigida al Ministerio de Planificación en la que manifiestan estar “preparadas para dar inicio a la comercialización de los Servicios Móviles, que ArSat provea en forma mayorista, y distribuirlos entre los más de 2 millones de abonados con los que contamos en la actualidad y ubicados a lo largo y ancho de todo el territorio nacional.”

Esta acción demuestra quizás cierto nerviosismo respecto de cómo eventualmente operará Arsat a través de su marca Libre.ar. Es que a fines del año pasado, algunos integrantes de esta cámara se imaginaban ofreciendo el servicio para esta altura del año, cosa que no sólo no sucedió sino que tampoco se avanzó en definiciones respecto del modelo a adoptar.

Desde afuera, algunos creen ver una interna dentro del Ministerio mencionado. Se habla de dos modelos en pugna. Uno es el que se barajó inicialmente, con Arsat/Libre.ar utilizando su espectro para operar una red móvil bajo un modelo MNVE (Mobile Network Virtual Enabler), sobre la cual las demás empresas que hoy no ofrecen el servicio podrían comenzar a hacerlo bajo sus respectivas marcas, como un MNVO (Mobile Network Virtual Operator). El otro modelo, y que habría surgido después, es el de Libre.ar como una cuarta marca/operador, que ofrecería ella misma los servicios, y donde los pequeños operadores (como los miembros de CATIP) serían revendedores, casi como un agente comercial. Está claro que este modelo no es el que los seduce a estos últimos.

Se trata de rumores, pero la falta de avance en las definiciones y el estado público de esta carta parecen confirmarlos.

Comparaciones odiosas

Una queja bastante habitual entre los usuarios de celulares en Argentina (sea en vivo o a través de redes sociales o comentarios en artículos en la web), es el alto precio de los terminales a la hora de adquirirlos a los operadores. Aquí juegan dos factores, el costo en sí del equipo y el nivel de subsidio.

El precio del equipo está influido por el “costo argentino”, que en este caso tiene que ver con los costos asociados a la producción en Tierra del Fuego, de donde provinieron el 99% de los celulares vendidos en 2012. Más allá de impuestos varios, nadie en su sano juicio puede pensar que un equipo producido en Tierra del Fuego sea más barato. De hecho, este nunca fue el argumento para incentivar la producción en la isla sino otros supuestos beneficios, como generar demanda de mano de obra local y, eventualmente, sembrar la semilla para un mayor desarrollo local, cosa que aún no se materializa. Por un lado, el costo de la mano de obra en la isla no sólo es claramente más alto que en China, sino que también lo es respecto de lo que se paga en el resto del territorio nacional. A esto hay que sumarle los costos de logística que implica el traslado de la producción desde y hacia Tierra del Fuego. Un costo que, por otra parte, ha estado aumentando considerablemente en los últimos tiempos.

En cuanto al subsidio, actualmente la política de los operadores celulares locales es a su drástica reducción cuando no eliminación. De hecho, las estimaciones preliminares para el 2013 indican una caída que podría ser el 10% o más en los volúmenes totales como consecuencia del encarecimiento del costo de adquisición de los mismos para los consumidores.

Como resultante, un equipo de gama alta cuesta en Argentina por encima de los US$ 430 (tomando el valor del dólar oficial, que es el utilizado para la importación de las partes), frente a US$ 200 que un equipo similar cuesta en los EE.UU. Pero en aquel país la incidencia del subsidio del operador es fuerte, equivalente a 2/3 del precio del mismo equipo comprado liberado y sin un compromiso de permanencia. De este modo, una comparación más válida debe  tomar en consideración la duración de los contratos, que en los EE.UU. típicamente es de 2 años. Y aquí la cosa cambia.

Un equipo de gama alta en los EE.UU. suele ir acompañado de un plan de entre US$ 150 y US$ 200 mensuales, o entre $ 765 y $ 1.020 mensuales. Bien por arriba de los planes locales más caros que, salvo excepciones, hoy se ubican alrededor de los $ 300 mensuales. Claro que, lamentablemente, los planes argentinos no son fácilmente comparables con los estadounidenses. Por un lado, porque estos últimos suelen incluir voz y SMS ilimitados, cosa que no ocurre aquí. Por otra parte, hay que tener presente que en EE.UU. no existe el CPP, por lo que se contabilizan tanto las llamadas entrantes como salientes. En Argentina sólo hay que preocuparse por las salientes. Finalmente, y esta sí puede considerarse como la diferencia más relevante, las velocidades de datos en EE.UU. suelen ser mejores, ni que hablar cuando se está utilizando LTE. Pero en el hipotético caso de que el servicio en Argentina tuviera las mismas características que en EE.UU., vender abonos de entre $ 765 y más de $ 1.000 mensuales sería una tarea más que difícil para cualquier operador.

Hechas estas salvedades, que no pueden considerarse irrelevantes, el costo de un equipo de gama alta en Argentina con un abono “de los buenos”, termina siendo a lo largo de 2 años un 25% más barato.

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero, con todos sus considerandos, son un punto de partida para saber dónde se está parado y realizar análisis de situación. Por lo pronto, y habida cuenta de la tendencia a reducir los subsidios por parte de los operadores, se abre una interesante oportunidad para la venta de equipos liberados, que en los últimos tiempos vienen ganando espacio. Se entiende por qué.

Cambio de roles

El 2012 fue un año que marcó un quiebre en la industria móvil local. Los teléfonos básicos perdieron terreno notablemente, dejaron de ser los dominadores en términos de volumen. Cedieron su lugar a los smartphones, que representaron el 41% de los equipos vendidos. Esto surge del informe “Mercado celular argentino” recientemente publicado por Carrier y Asociados.

El mercado de terminales celulares puede dividirse en tres grandes categorías: básicos, socialphones y smartphones. Los básicos son aquellos orientados a las comunicaciones tanto de voz como de SMS, que pueden incluir cámaras de baja resolución y/o capacidad precaria de reproducción de archivos de audio. No cuentan con aplicaciones comunicación/socialización más allá de la voz y el SMS. Los socialphones que son equipos con teclado QWERTY o touch que, sin ser smartphones, permiten el uso de aplicaciones tales como mensajería instantánea (Whatsapp, Messenger) y/o redes sociales (Facebook, Twitter). Finalmente, los smartphones, que utilizan sistemas operativos más sofisticados (Android, Blackberry OS, Symbian S/60 o superior, Windows Mobile o Phone, iPhone OS, Bada) y aplicaciones nativas, pudiendo realizar más tareas que cualquiera de las categorías anteriores.

Más allá de la explosión de smartphones, resulta interesante observar como en sólo 2 años los celulares mutaron de teléfonos a pequeñas computadoras con aplicaciones que se conectan a Internet (socialphones y smartphones). Los dispositivos con esta capacidad representaron 2/3 del mercado, mientras que en el 2010 ni siquiera llegaban a 1/3 del total. Un crecimiento notable y vertiginoso.

En el gráfico puede observarse claramente cómo se alteró el mix de categorías de terminales en el lapso de tan sólo 2 años. Los básicos pasaron de dominar ampliamente a ser la categoría menos popular y en franca retirada, mientras que los smartphones avanzan hacia ser más de la mitad del mercado para este 2013, luego de haber crecido un 53% el año pasado. En el caso opuesto, los básicos cayeron un 44% en volumen. Esto ocurrió en un contexto donde el total de terminales bajó un 2% en unidades.

Por su parte, los socialphones mostraron un leve crecimiento, de apenas el 5% en volumen. Esta categoría se ve amenazada por la llegada de smartphones de nivel de entrada, superponiéndose en precio, pero con mejores funcionalidades para el caso de los segundos.

Para el 2013 el panorama general de los terminales augura una disminución de los volúmenes totales por la reducción (y en algunos casos eliminación) de los subsidios por parte de los operadores. Pero esto no impedirá que los smartphones se conviertan en la categoría claramente dominante, superando ampliamente a la mitad de todos los equipos vendidos en el año.

Cielo encapotado

Los problemas que aquejan desde hace un tiempo a los servicios de comunicaciones móviles (léase celulares) llegaron para quedarse. Al menos por un tiempito. Y ante la falta de definición en cuanto a cómo jugará el Estado, tanto como regulador como actor (a través de Arsat), el cielo dista de mostrar un resquicio por donde se filtre el sol.

Hay algo que es generalizado, y es que los problemas no son exclusivos de ningún operador. Y si bien éstos podrían invertir más, tampoco pueden hacer milagros ante las restricciones de espectro así como de las limitaciones a la instalación de nuevas antenas.

El tema espectro es sin dudas el más acuciante. En esto juega no sólo la porción de éste en manos de Arsat que aún está en desuso por no haberse definido cuál/es será la red que lo utilice. Si bien Arsat ostenta aproximadamente el 25% del espectro disponible, la suma total de éste es aún escasa para los requerimientos actuales (recordemos que fue asignado en 1999 y muchas cosas cambiaron desde entonces). Considerando todo el espectro asignado en Argentina (incluyendo el que no se usa aún de Arsat), este asciende a 170 MHz. Este valor empalidece frente a los 260 de Chile, 340 de Brasil o la Unión Europea o los 547 de los EE.UU. Pero mucho más aún lo hace frente a la recomendación de la UIT (Unión Internacional de las Telecomunicaciones) que es de 1.148 MHz. En otras palabras, Argentina sólo asignó el 14% de lo recomendado.

Esta situación podría verse aliviada con la habilitación de nuevas frecuencias para servicios de 4G basados en LTE. Pero este alivio sería parcial inicialmente. Aún en el caso de que hoy hubiera una red LTE en funcionamiento, serían pocos los dispositivos habilitados para funcionar con esta tecnología. Aunque eventualmente, la mayor parte del tráfico de datos se cursaría por aquí. Vale recordar que a la tecnología 3G le llevó 5 años llegar a la mitad de los dispositivos vendidos en un año.

Desde el punto de vista práctico, desplegar una red LTE demandaría de un tiempo que sería mayor que el que haría falta para una red 2/3G. Esto se debe a que LTE requiere una densidad de antenas que es al menos 5 veces mayor. En otras palabras, un área cubierta por una antena de 2/3G requiere de aproximadamente cinco antenas para LTE. O sea, que se multiplican los problemas que enfrentan los operadores a la hora de instalar antenas. No obstante, esto no sería lineal, ya que los desarrollos tecnológicos llevan a celdas de más fácil instalación.

Por otra parte, uno de los problemas de LTE es que aún no cuenta con servicios de voz, por lo que estas redes “bajan” a las redes 3 y 2G para cursar llamadas telefónicas. Así las cosas, cualquier operador que dé servicios LTE deberá ya sea contar con una red 2/3G para la voz o lograr acuerdos con los operadores actuales en estas tecnologías para que lo hagan.

Ante este cuadro de situación, es fácil comprender que el desarrollo futuro de las redes móviles está en manos del Estado por diversos motivos. Como regulador, es quien tiene la atribución de asignar el espectro, tanto en cantidad como en condiciones para acceder al mismo. Como actor, porque mientras no defina el modelo de operación de Arsat, no sólo contribuye a limitar el espectro en uso sino que además frena cualquier plan que puedan tener las empresas (tanto operadores actuales como potenciales) para incursionar en el negocio. Por lo pronto se barajan dos caminos. Uno es el de ser un operador mayorista sobre cuya red y espectro trabajarán cooperativas y PYME de telecomunicaciones para que éstas ofrezcan sus propios productos. El otro es el de operar la marca Libre.ar y que estas últimas empresas simplemente actúen como revendedoras, lo que disminuye notablemente el interés de ingresar a un negocio móvil en el cual tendrían un margen de maniobra muy acotado, casi reducido al de agentes comerciales.

Este escenario se da en momentos en que el contexto no es el más favorable, con internas políticas que están demorando las definiciones más allá de lo saludable.

Por lo pronto, lo concreto es que Argentina está en el furgón de cola regional en cuanto a desarrollo de las telecomunicaciones móviles, tal como se observa en el siguiente cuadro:

En resumen, Argentina está ingresando en un peligroso terreno de atraso tecnológico, mientras que el mundo avanza a su propia velocidad. Así, y sin ninguna razón válida aparente, estamos dejando pasar el momento. No sea cosa que repliquemos la situación del sapo en el agua que se apresta a hervir…