'Mercado'

A conectar esas cosas

Esta semana, Personal presentó Bipy, un smartwatch que combina reloj, teléfono y GPS que apunta al mercado de niños que aún no tiene su propio smartphone (o, mejor dicho, sus padres). El producto (cuyos detalles se pueden ver aquí) es claramente una versión 1.0, pero no hay que verlo como tal sino como el inicio oficial de una nueva categoría de productos para operadores móviles: IoT. Lo hace a través de la integración de hardware (el “reloj”), app (para celular y vía web) y servicio, con un plan pensado exclusivamente para IoT y no para un smartphone, como sucede con el resto de los planes. Y lo hace sobre la red 3G, que ofrece la capacidad necesaria para transmitir volúmenes de información bajos en comparación con un smartphone, más indicado para redes 4G.

En el anuncio de Bipy también se mencionó que a lo largo de este año se lanzarían otros productos dentro de la familia IoT: un dispositivo para personas mayores, otro para mascotas y una banda de fitness. Se trata de productos dentro de la categoría de wearables, los cuales dependen de las redes móviles ya que son utilizados en movimiento, a diferencia de otros productos IoT que, al ser estáticos, pueden conectarse vía redes fijas.

La categoría de IoT es la versión ampliada de lo que se conoce como M2M, que en Argentina tiene unos 1,25 millones de líneas. Pero la lógica indica que el potencial del IoT es claramente superior. Por lo pronto, el concepto de “una línea, un usuario”, que ya es cuestionado, dejará de tener validez. Esto dará lugar a que, en algún momento, en vez de estar abonado a diversas líneas móviles que conecten distintos dispositivos, habrá un único abono del cual dependerán múltiples dispositivos disponibles. Paciencia. Estamos recién en los primeros pasos.

Sin vencedores ni vencidos (por ahora)

El reciente decreto 1340/2016 introdujo algunas definiciones conceptuales contundentes en relación a la política del gobierno en materia de comunicaciones convergentes. Sin embargo, muchos puntos espinosos no terminan de ser precisados, quedando las definiciones postergadas hasta tanto el regulador, a través del Ministerio de Comunicaciones y del ENACOM, así las defina.

En líneas generales, quedan en claro dos puntos. Uno es la prioridad que se le asigna a la inversión por sobre la competencia, al menos en el corto plazo. Es indiscutible que Argentina se encuentra atrasada en términos de infraestructura fija, con una razonable penetración, pero un bajo ancho de banda promedio y con grandes diferencias en el mismo a nivel geográfico. Por lo tanto, no se puede hablar seriamente de competencia sin un fuerte proceso inversor previo. El otro punto, y que armoniza con el anterior, es la política expresa de habilitar a las comunicaciones móviles cuanto espectro sea posible, priorizándolo por sobre otros servicios.

La convergencia total implica que cualquier operador pueda dar todo tipo de servicio. Y teniendo en cuenta el escenario actual, las miradas se centran en el ingreso de las empresas de telecomunicaciones al negocio de la TV, así como en la incorporación de servicios móviles por parte de empresas proveedoras actualmente de servicios fijos (banda ancha y TV).

Por el lado de la TV, el decreto establece que las empresas de telecomunicaciones que están impedidas de dar servicios de comunicación audiovisual (Claro, Telecom y Telefónica) podrán comenzar a hacerlo a partir del 1° de enero de 2018. Sin embargo, sólo podrán dar servicio inicialmente en las áreas metropolitanas de Buenos Aires, Rosario y Córdoba capital, todas áreas donde opera Cablevisión. Son las tres principales ciudades del país que en su conjunto concentran el 36% de la población del país. Esto implica que el restante 64% no accederá a los beneficios de una mayor competencia por un tiempo no determinado. El decreto exceptúa del ingreso de las telcos al servicio de TV en localidades de menos de 80.000 habitantes. Se trata de una medida “para la tribuna”, ya que no son mercados de interés para grandes operadores debido a su baja concentración de población. Pero no establece plazos para todo el resto de las localidades que se encuentran entre éstas y las tres más grandes especificadas. Por lo tanto, quedan fuera de este nuevo entorno competitivo ciudades como Mendoza, para alegría del grupo Vila-Manzano. Así, ésta es una medida que favorece a la industria del cable, a excepción principalmente de Cablevisión y de Telecentro.

Por otra parte, se mantiene el impedimento de que las telcos ofrezcan servicios de TV vía satélite. En términos técnicos, esto va en contra de la libertad tecnológica del operador para elegir cómo ofrecer sus servicios. No obstante, primó una visión más enfocada a la inversión, ya que las telcos deberán mejorar la capacidad de sus redes de cable para dar este servicio. La competencia en TV deberá esperar a este despliegue. No obstante, DirecTV se mantiene al margen de esta limitación, permitiéndosele retomar legalmente los servicios (y sus tecnologías) que tenían hasta la publicación del decreto 267. Además de TV satelital, DirecTV ofrece desde hace años acceso a Internet inalámbrico y estaba expandiendo este servicio hasta que el decreto mencionado congeló sus planes. Vuelve a su status anterior, invirtiendo en su red terrestre.

El ingreso de nuevos jugadores al terreno de los servicios móviles es más complejo y espinoso. El decreto anticipa normas y procedimientos para asegurar la reatribución de frecuencias ya asignadas para que sean aptas para servicios móviles. Menciona también que deberán definirse compensaciones económicas (por el mayor valor que tiene el espectro fijo respecto del móvil) así como las obligaciones de cobertura y metas específicas. Si bien muchos vieron a Cablevisión-Nextel como el más favorecido, lo concreto es que sin conocer los aspectos que quedan por definir, no se sabe a ciencia cierta cuán atractivo resultará este proceso. Como reza el dicho, el diablo está en los detalles.

Por otra parte, menciona que se podrá asignar espectro no sólo a los actores actuales sino también a prestadores locales o regionales de servicios TIC en sus áreas de operaciones. Esto permite deducir que el gobierno piensa no ya en un único 4° operador sino en múltiples 4° operadores, cada uno en áreas geográficas distintas. Esto se vería potenciado con la puesta en funcionamiento de la Red de Protección Pública y Operaciones de Socorro, Defensa y Seguridad, pensando en situaciones de emergencia. Según declaraciones radiales del Ministro Aguad en el programa TMT conducido por José Crettaz, la idea es llamar a licitación para la construcción de una red que, como tendrá capacidad ociosa la mayor parte del tiempo, sirva también para ofrecer servicios mayoristas, utilizando las bandas de 700 MHz y 2,5 GHz. Toda una novedad.

El surgimiento y desarrollo de nuevos operadores móviles no sólo tiene que ver con el espectro sino también con temas más áridos, pero no menos relevantes como condiciones de interconexión o de roaming. En el caso de la interconexión se establecerán tarifas asimétricas por el término de 3 años prorrogables por 18 meses más. Si bien señalan que inicialmente se tomarán como referencia promedios de tarifas para servicios similares en Latinoamérica, no se indican cuáles serían las condiciones que podrían dar lugar a la mencionada prórroga. El roaming, que permitirá que clientes de un operador regional usen su servicio más allá del área de cobertura original, será obligatorio por 3 años. Ambas son medidas para ayudar a entrantes mientras se desarrollan, donde lo que se debate es si ese plazo es adecuado o exiguo.

Finalmente, se fijó en 15 años la no aplicación de la desagregación del bucle en redes NGN de última milla. Esto implica que, durante este término, los operadores que desplieguen en adelante redes de última milla NGN (fibra óptica o cable coaxil) no estarán obligados a permitir que otros operadores utilicen esa infraestructura para dar sus servicios. Garantizando la exclusividad del uso de sus propias redes de última generación, motiva a las telcos (Telecom y Telefónica por tener una tecnología vieja y Claro por prácticamente no contar con infraestructura cableada) a invertir en el desarrollo y capilaridad de las mismas, aunque esta protección también aplicaría para los nuevos tendidos de los actuales operadores de TV por cable. Aquí nuevamente se ve el foco en la inversión por sobre la competencia. No obstante, si el término de 15 años es el adecuado, es materia debatida.

Tácitamente, el gobierno afirma que en materia de convergencia hoy la prioridad es multiplicar la inversión. La competencia real y efectiva deberá esperar mientras se despliegan las redes (fijas y móviles) necesarias. Sin embargo, todavía quedan pendientes muchas definiciones, más técnicas, pero no menos políticas, que pueden inclinar la cancha para uno u otro lado. Lo que está asegurado es que la acción se mantendrá en los próximos meses.

Negro pesado

Sin dudas el 2016 será recordado como el peor año para la venta de celulares en Argentina en el último lustro. Con una proyección de 9,5 millones de unidades producidas este año en Tierra del Fuego (y que representan más del 98% de los celulares que ingresan oficialmente al mercado), este valor se encuentra un 19% por debajo del 2015, cuando alcanzó los 11,8 millones de unidades, o más de 2 millones de unidades menos.

Esto ocurrió aun cuando luego de la devaluación del peso (que llegó a alrededor del 50% respecto de su valor a noviembre de 2015) y de la inflación registrada durante el año, los precios de los equipos no crecieron en la misma proporción. Es más, aumentó la oferta de equipos con precios por debajo de los $ 3.000 (aproximadamente US$ 200). La rebaja vino de la propia dinámica de la industria tecnológica (los equipos 4G, con mayores escalas, tienden a bajar de precio), los menores costos financieros por haberse regularizado los giros al exterior para pagar proveedores así también como de menores márgenes en una economía en recesión. Sin embargo, no fue suficiente para detener la caída.

Quienes sí tuvieron un gran año son los que ingresan celulares ilegalmente, vía contrabando. Por supuesto, siendo un mercado informal, no es fácil dimensionarlo con precisión. Sin embargo, se puede hacer una aproximación gracias a las activaciones que se producen en la configuración inicial, las cuales quedan registradas por cada uno de los fabricantes. Así, las marcas locales tienen datos muy certeros de cuántos de los equipos activados en Argentina corresponden a aquellos producidos en el país. Queda mayormente estimar cuántos fueron iPhone, los cuales no se producen en Tierra del Fuego.

En base a estos datos, en la industria se estima que este año el mercado negro de celulares alcanzará los 2,5 millones de unidades, creciendo un 25% respecto de los 2 millones ingresados ilegalmente en el 2015 y unos 1,5 millones en 2014. Un negocio en franco crecimiento. Un crecimiento alimentado por dos factores. Una es la prohibición de facto del ingreso de equipos que no se venden en el país, principalmente el iPhone, aunque no es el único. La otra, la gran brecha de precio entre un equipo adquirido en el exterior y uno adquirido localmente, lo que da margen suficiente para correr los riesgos y aceitar lo que sea necesario para ingresar la mercadería.

Como el régimen de Tierra del Fuego estará vigente por lo menos hasta el 2023, se podrá bajar un poco el costo argentino en caso de llevarse adelante algunas de las medidas que se sugieren, pero difícilmente se llegue a valores internacionales. Por lo tanto, queda combatir el contrabando. Quizás una de las medidas que, de tener éxito, logre menguarlo sean las anunciadas esta semana en relación a la identificación de los usuarios y su vinculación con el IMEI de los celulares. De esta forma, no se podría (en principio) insertar una SIM en un teléfono ingresado ilegalmente. O a lo sumo, habría que blanquearlo con el operador, por lo que cabría que en ese momento se exijan los impuestos y aranceles adeudados. Por supuesto, también queda el recurso de controlar mejor las fronteras y aduanas, pero sabemos que eso es bastante más complicado de llevar adelante con éxito.

Lo que es indudable de esta situación es que, si no se toma algún tipo de medidas respecto del contrabando, cada vez más tendremos un mercado con arancel 0% de facto. Algunos verán a esto como una resultante positiva. Otros, no tanto.

Madurando los pagos móviles

Pagos móvilesEn momentos en que el Banco Central apura la adopción de los pagos electrónicos, incluyendo el uso de celulares, los usuarios o público en general son permeables a su adopción. Un 30% de los usuarios de smartphones está dispuesto a usar el celular como medio de pago tan pronto como esté disponible, mientras que un 49% lo haría luego de esperar a que se masifique. Esto surge del informe “Usuario de smartphones 2016” publicado por Carrier y Asociados.

La intención de uso en general crece en la medida en que lo hace el nivel socioeconómico, al tiempo que la adopción inmediata sería más alta entre hombres que mujeres. En cuanto a los usos más atractivos para los pagos móviles, figuran en primer lugar comercios (77%), locales gastronómicos (72%) y transporte público (71%). Taxis y remises (60%) siguen en el cuarto lugar, un poco más lejos, pero considerando que se trata de servicios menos masivos que los anteriores, la adopción en estos casos sería más alta. Idéntica situación se da en el caso de estacionamientos y peajes (59%).

 

Usos atractivos para pagos móviles

 

Los usos mencionados indican que en la mente de los usuarios se abre la posibilidad no sólo de complementar sino también de sustituir medios de pago existentes. Mientras que en comercios y locales gastronómicos suele estar disponible la alternativa de tarjetas de débito y crédito, en los casos de transporte público en las grandes ciudades hay medios de pago específicos, como la tarjeta SUBE en el AMBA. Algo similar ocurre con los peajes, aunque su uso está menos difundido salvo entre los “viajeros frecuentes”. Distinto es el caso de estacionamientos, taxis y remises. En estos últimos no llama entonces la atención que, en el caso de Uber, uno de los beneficios esgrimidos por la empresa y por sus usuarios es el pago electrónico. Un llamado a la modernización que a veces, por hábito o por motivos económicos y fiscales, no se quiere oír.

Con este escenario, el 2017 se presenta como el año del despegue de los pagos móviles en Argentina, un país donde la disposición a su adopción se presenta mayor entre los usuarios que entre la oferta, todavía incipiente.

Sobre legalidad y legitimidad

El flamante gobierno nacional que asumió hace apenas una semana ha dado muestras de querer avanzar rápidamente con los cambios prometidos o insinuados. Sin embargo, en el flamante Ministerio de Comunicaciones el escenario se presenta más complejo ya que se trata de un área donde se observa una mayor resistencia a los cambios propuestos por parte de las autoridades nombradas durante la gestión anterior.

De Comunicaciones dependen ahora tanto el AFSCA como AFTIC, dos autoridades federales cuyos directivos tiene mandatos desfasados del período presidencial y que hoy están siendo presionados para que presenten su renuncia. Es claro que desde el punto de vista legal los directivos tienen todo su derecho a permanecer en el cargo para el cual fueron designados. Pero el problema es en parte político y en parte responde a la pobre calidad de los mecanismos para su designación. Pongamos el foco en AFTIC ya que es la autoridad que tiene competencia sobre el sector de las telecomunicaciones.

Entre las críticas que se oyeron al momento de tratar la ley Argentina Digital, que entre otros puntos dio lugar a la creación de la AFTIC, fue casi unánime el mecanismo de designación de autoridades ya que responde a criterios políticos más que técnicos. Efectivamente, de los 7 miembros del directorio, el presidente y un director son nombrados por el Poder Ejecutivo, 3 por una comisión bicameral (para las 3 primeras fuerzas legislativas), uno por las provincias y otro por el Consejo Federal de las Telecomunicaciones y la Digitalización. No hay concurso, ni requisitos mínimos de conocimiento en la materia, ni mucho menos de independencia política. Visto así, que haya un desfasaje con los mandatos del Poder Ejecutivo Nacional no es indicador de independencia del poder político de turno, sino que se trata del mantenimiento de las políticas de la gestión anterior. En otras palabras, la política en materia de telecomunicaciones queda bajo el control del gobierno anterior, no de un ente técnico independiente. La situación se hace más grave cuando estas autoridades fueron designadas 5 meses antes del fin del mandato de la gestión que los nombró, lo que equivale a manejar por 3 años y medio la política en materia de telecomunicaciones del nuevo gobierno. Casi todo el período del gobierno recién elegido.

En otras palabras, la configuración actual de AFTIC no sólo no responde a aptitudes técnicas en la materia, sino que desde el punto de vista político refleja al mapa de mínimamente 2 años atrás. No sólo porque el presidente y un director fueron designados hace 5 meses por el gobierno que dejó el poder, sino que los 3 directores nombrados por la bicameral responden al escenario electoral de 2011/2013. Así, el oficialismo no tiene siquiera un representante en el directorio de AFTIC, una situación que duraría hasta junio de 2019. O sea que, si no se introdujeran cambios, el actual oficialismo no tendría injerencia en la política de telecomunicaciones en casi todo su mandato. Algo totalmente ridículo. Es evidente que por más que esta composición sea legal, está lejos de ser legítima. Y es una demostración de que el tratamiento veloz que tuvo la ley Argentina Digital no fue gratuito. Ahora comenzamos a ver sus consecuencias.

Con este escenario, y cuando otros funcionarios con mandato desfasado presentaron sus renuncias, la pregunta que surge es por qué tanto AFTIC como AFSCA son dos de los organismos donde más resistencia encuentra el nuevo gobierno. Quizás porque ambos son los que tienen injerencia sobre el Grupo Clarín, el archienemigo del último gobierno. Un enfrentamiento que ya es claramente personal. Pero el país necesita otra cosa. Será el rol de la política conseguirlo dentro de los elementos que provee la República.

Momento de incertidumbre

A pesar de las restricciones a la importación de componentes por falta de divisas, el año que termina fue muy bueno para fabricantes y canales de equipos celulares. Pero la economía se encuentra en pleno proceso de definiciones que auguran reacomodamientos para el 2016.

El 2015 cerrará con una caída del orden del 5% en la producción de celulares provenientes de Tierra del Fuego, un volumen cercano a los 10,5 M de unidades, lejos de los 13,7 M alcanzados en 2011 (año récord). Sin embargo, no fue éste un mal año para los involucrados en el negocio. La restricción en la oferta tuvo como consecuencia natural una suba de los precios de los equipos. Ley de oferta y demanda a pleno.

El escenario para 2016 se presenta muy distinto. Por un lado, el fin del cepo y la unificación del mercado cambiario marcan una devaluación del orden del 40% respecto del dólar oficial existente hasta anteayer. Por otra parte, a fin de año se eliminan las DJAI (Declaraciones Juradas Anticipadas de Importaciones) que frenaban en los hechos cualquier intento de importación de equipos. Las misma serán reemplazadas por un sistema de licencias automáticas y no automáticas, según lo adelantó el flamante Ministro de la Producción. Si bien no hubo mayores precisiones, esto hizo que algunos comiencen a coquetear con la idea de importar celulares. Habrá que esperar las definiciones.

Aunque los primeros lineamientos de la política económica del nuevo gobierno adelantan un escenario de mayor apertura, no habría que apresurarse a pensar que esto significará el fin de la promoción de Tierra del Fuego ni que mañana se puedan comprar iPhones en cualquier retail u operador. Aún en el caso en que no estuvieran de acuerdo con la política industrial que favorece a la isla, son tantos los frentes abiertos para el gobierno que difícilmente quieran agregar uno más que podría generar demasiada inestabilidad en la provincia austral.

Es claro que los celulares producidos en el país tienen un precio notablemente superior al de mercados sin restricciones al comercio exterior ni inflación. Si bien la brecha de precios varía según los modelos y las gamas, con el valor del dólar hoy la diferencia llega a superar el 200% en algunos casos. Tal es así que en Argentina se da la extraña situación donde se desbaratan bandas que hacen contrabando de electrónicos entre los cuales hay productos que son los mismos que se producen localmente. Una muestra más que evidente de la distorsión de los precios locales.

Por otra parte, los beneficios impositivos a la producción en Tierra del Fuego tienen un efecto no deseado: desalentar la producción de equipos de bajo costo (por debajo de los US$ 120). Esto se debe a que el peso de la ventaja económica a la exención de ciertos impuestos no es significativo si la base de cálculo (el precio) es baja. Pero el resultado es que sacó del mapa a los teléfonos de bajo costo. No sólo smartphones, también los clásicos que atraen a un público mayor que hoy pena con los smartphones.

Este escenario exige pensar creativamente respecto de la política hacia Tierra del Fuego. Si bien muchos quisieran desterrarla ya y de un plumazo, no sería lo más aconsejable. Y no sólo por la inestabilidad económica y política que esto acarrearía para la isla. En momentos en que se exige previsibilidad en las reglas de juego, los cambios de éstas deben ser meditados y consensuados. Pero en el ínterin hay diversas líneas de acción a explorar.

Por el lado de los costos, no hay soluciones mágicas de corto plazo. Sin dudas que el ordenamiento de la economía y la consecuente baja de la inflación ayudará a que baje el costo de financiación. Con una inflación anual del 30% o más, las cuotas sin interés son una ilusión óptica. El costo de la financiación está incluido en el precio, y eso se nota. Hoy sería más lógico mantener la financiación, pero con interés para que baje el precio de lista. Por el lado de la logística, resulta incomprensible que los componentes lleguen a Buenos Aires para de allí viajar en camión hasta Tierra del Fuego y después volver. Hay que analizar por qué los componentes no llegan por barco de China directamente a la isla y de allí parten, también en barco, a Buenos Aires para su distribución. Como este, hay muchos otros puntos sobre los cuales trabajar para bajar el costo nacional.

También se debería pensar en un esquema mixto, que permita una mayor oferta de equipos de gama baja, combinando producción de equipos de gama media y alta con importación de equipos de gama baja. Algunos quizás consideren que un celular (que actualmente es lo mismo que decir un smartphone) es un bien suntuario. Pero no lo es no sólo por sus altísimos niveles de penetración en la población sino por una razón de aún más peso. Por sus características (masividad, precio y conectividad incluida), los smartphones se están posicionando como EL dispositivo para cerrar la brecha digital. Visto así, el precio de un smartphone deja de ser un asunto sectorial para convertirse en otro de interés nacional.

Tal como están las cosas hoy, y pensando puramente en el 2016, con la devaluación de esta semana, la oferta (marcas, fabricantes y canales) seguramente deban ajustar sus márgenes ya que no parece muy viable un traslado directo del valor del dólar al precio final de los productos. Y paralelamente, deberá reunirse con las autoridades para comenzar a delinear una política que permita congeniar sus intereses con los del país y su población. Una tarea que no será sencilla, pero que es necesaria.

Se multiplican las PC

Los pioneros de la computación personal tenían la visión de una computadora por hogar. Pero esta visión quizás no se cumpla nunca de este modo. Por un lado, porque muchos segmentos de usuarios hoy optan por el smartphone como principal dispositivo informático a utilizar. Por el otro, porque las computadoras, haciendo honor a su nombre de “personal”, se están multiplicando al interior del hogar. De hecho, el promedio de PC en hogares conectados pasó de 1,75 a 1,90 unidades entre el 2014 y 2015. Esto surge del informe “Acceso a Internet y tecnología residencial – 2015”, realizado por Carrier y Asociados.

Esta suba en el promedio se ve reflejada en la disminución de hogares conectados con tan sólo una PC, que pasaron del 46% al 35%. De manera inversa, crecieron aquellos con dos PC, pasando del 31% al 39%, así como con tres o más, que lo hicieron del 17% al 22%.

Como suele suceder, estos valores varían en función de determinadas variables. La tendencia a tener más de una PC crece con el nivel socioeconómico. Los hogares con tres o más PC suben al 36% en el ABC1 frente al 22% de la media, mientras que es más habitual encontrar sólo una en los niveles D, donde alcanza el 41% contra el promedio de 35%. También es más alto el porcentaje de hogares con más de una PC en aquellos con hijos, donde llega a los 2/3 de los casos.

Cabe aclarar que a las PC se suman otros dispositivos informáticos conectables, como los smartphones y las tablets, lo que da la pauta del avance de la tecnología conectable en el hogar. La visión de una PC por hogar da lugar a la de un dispositivo por persona.

Redefiniendo las series

A partir del momento en que las redes de banda ancha se desarrollaron y masificaron comenzó a darse una verdadera revolución en la forma de consumir contenido audiovisual, con el video a través de Internet amenazando seriamente a la TV tradicional. Sin dudas que el mayor impacto está en el acceso a demanda a los contenidos, lo que tiene repercusiones no sólo en el momento de verlos sino también en la forma de hacerlo, algo que tarde o temprano termina impactando en los formatos. Esto surge del informe “Internet y consumo audiovisual – 2015”, realizado por Carrier y Asociados.

El mayor impacto se ve sin dudas en las series. La posibilidad del acceso bajo demanda que ofrece Internet hizo que cada vez sea más común el consumo de éstas bajo el modelo de atracón (o binge en inglés), es decir, viendo más de un capítulo por sesión. Si bien esta modalidad se da en todos los grupos etarios, es más fuerte en los segmentos de adolescentes y pre adolescentes, lo que puede obedecer a que suelen tener más tiempo disponible.

La modalidad de consumo por atracón tiene como consecuencia que el esquema del capítulo semanal se encuentra perimido. Esto se da menos en series de mucha popularidad y moda (como Game of Thrones, Breaking Bad o Mad Men), que generan mucha viralidad en las redes sociales, tentando a varios a verlas en la TV tradicional y por entregas para no quedar fuera de la discusión. Sin embargo, se percibe una tendencia a esperar que la temporada esté concluida para poder consumirla al ritmo del televidente y no del programador. Esto se ve potenciado por la gran oferta de series, que permite elegir de entre varias cuyas temporadas ya están concluidas antes que embarcarse a ver una que todavía se está desarrollando.

Por otra parte, un cambio que también comienza a manifestarse es el de no respetar a los capítulos de una serie como unidad de consumo. Teniendo en cuenta que servicios como Netflix y otros permiten retomar un video donde se lo dejó, el formato se flexibiliza de hecho. Ya no siempre se espera hasta el final de un capítulo para terminar una sesión. En varios casos se avanza hasta el inicio del capítulo siguiente para no quedarse con la intriga del final del anterior. Así, el formato pasa a ser más flexible de hecho.

Otro aspecto que seguramente se verá impactado por el consumo online a demanda es el de la duración de los capítulos. Liberados de la programación característica de la TV lineal, capítulos de una duración de una o media hora ya no tienen tanta razón de ser.

Se vienen cambios apasionantes…

Qué Smart se TV

Cada vez más, los televisores están dejando de ser meras pantallas para convertirse en uno de los tantos dispositivos conectados disponibles en el hogar, sumándose a computadoras, celulares, tablets y otros. La prueba está en que en los tres primeros trimestres del año, del total de televisores que se incorporaron al mercado, un 45% fueron Smart TV, contra un 32% en el 2014.

Las capacidades de Smart TV son más habituales en la medida en que mayor es el tamaño de pantalla. Apenas un 12% de las TV con menos de 32” son Smart, frente a un 90% en el caso de las de 50” o más.

Esto ocurre a pesar de que las Smart TV todavía se encuentran en su infancia en términos de madurez, con múltiples plataformas que no siempre disponen de todas las apps más populares, lo que les resta utilidad. Algo que está comenzando a cambiar, aunque lentamente.

La economía del 4G

Si bien cada generación de comunicaciones móviles hizo un gran aporte al desarrollo del servicio, la actual 4G es realmente disruptiva ya que por primera vez acerca las capacidades de las redes móviles con las de las redes fijas. Su gran popularidad y madurez tecnológica permite una mayor eficiencia técnica. No obstante, esto se da en momentos en que la industria se encuentra en pleno proceso de transformación, con un negocio que muta aceleradamente y obliga a los operadores a buscar nuevas fuentes de ingresos.

Este tema es abordado en este documento que puede ser leído online o descargado en formato PDF.