'Mercado'

Analizando la portabilidad

Lanzada en marzo de 2012, la portabilidad numérica para los servicios de telefonía móvil demoró 3 años para tomar cierta envergadura, superando las 100.000 migraciones mensuales de operador. En los últimos 12 meses, el promedio fue de 117 mil mensuales o unos 1,4 millones de líneas anuales que cambiaron de operador. Esto equivale al 2% del total de líneas en servicio, un porcentaje alineado con lo que sucede internacionalmente.

Analizando los movimientos por operador, resulta interesante ver cómo Personal comenzó a crecer en términos de portaciones brutas mensuales a partir del mes de mayo último. Esto coincidió con la promo pre Mundial que permitía ver los partidos con Flow sin consumir del abono de datos, a lo que luego se sumó una versión reducida de Flow para clientes de Personal que reemplazó al servicio OTT Personal Play Video.

El volumen de líneas portadas podría crecer desde los niveles actuales a partir de enero próximo, cuando ya no existan limitaciones regulatorias para las ofertas convergentes fijo-móviles que incluyan al servicios de TV. A partir de entonces, todos los operadores móviles (con red propia o los OMV) podrán ofrecer combos de productos fijos y móviles. Así, no sería raro que las propuestas de banda ancha y/o TV incluyan un par de líneas móviles, probablemente bonificadas por un tiempo, lo que dispararía la cantidad de portaciones.

Devaluados

Cuando arrancó el 2018, las perspectivas para los fabricantes locales de celulares eran moderadamente optimistas. Esperaban un leve crecimiento por encima de los 10,8 M de unidades del año pasado que, lejos de ser un año récord, significó un crecimiento del 21% respecto de un muy flojo 2016. Pero uno propone y la economía dispone. En lo que va del año calendario, la devaluación del peso alcanzó el 52%, bastante por encima de la inflación estimada para todo el año, que se encuentra por sobre el 30% y que para el primer semestre se ubicó en el 16%. Esto implica un dólar más caro en términos reales, traduciéndose en un alza importante del principal costo en la fabricación local: los componentes importados.

No obstante esto, resulta curioso a primera vista que mientras se espera una caída de los electrónicos en general de entre un 20 a 30%, en unidades, para el segundo semestre, las proyecciones no son tan altas en el caso de los celulares. Las razones son varias.

En parte, la caída se ve atenuada por una reducción de los costos, principalmente la disminución de los impuestos internos y reducciones de márgenes tanto por el lado de los fabricantes como del canal. Esto último se dio porque no es viable trasladar todo el impacto de la devaluación al precio final. El celular es un producto “perecedero”, que pierde su valor en la medida en que pasa el tiempo. Por lo tanto, es mejor asumir una pérdida inicial que ir acrecentándola con el transcurrir de los meses. Esta amenaza cierta de obsolescencia llevó a una reducción de inventarios, con ofertas de precios que no reflejan el valor actual del dólar. En esto juega también que con las altas tasas de interés en pesos, es preferible convertir ese inventario en efectivo y eventualmente colocarlo financieramente que conservar un bien que se deprecia. Hay que mantener el capital.

Así, la caída prevista por la industria para el 2º semestre es de un 15%, con estimaciones que se ubican entre los 9,2 y 9,5 M de unidades para el presente año, aunque algunos son más pesimistas, especialmente luego de los movimientos de esta semana.

También influye para que la caída no sea del nivel de otros electrónicos un importante descenso del mercado informal, no por acciones de la justicia sino simplemente por la situación económica. Para quien compra individualmente un smartphone en el exterior, el traslado de la devaluación es inmediato. Ese equipo que costaba US$ 300 a principio de año, unos $ 5.600, hoy cuesta unos $ 8.700. Por su parte, los contrabandistas se encontraron con un dilema: si suben los precios en paralelo con el dólar, sus productos quedan descolocados. Si no lo hacen, pierden capital porque el costo de reposición es mayor. A esto se sumó que los lanzamientos oficiales se fueron adelantando. Mientras que hasta el año pasado eran de 6 meses o más respecto del lanzamiento global, hoy están en menos de 2 meses en ciertos casos. Esta era una ventana de tiempo que aprovechaban los contrabandistas y que hoy se les redujo fuertemente.

Así y en función de la desaceleración de las activaciones de los smartphones registradas por los fabricantes con operación local, se estima que la caída del mercado informal sería de entre 1 y 1,5 M de unidades en 2018, en fuerte contraste con los 2,5 M de unidades ingresadas durante 2017.

Por lo pronto, la presión sobre los distintos márgenes se mantendrá, por lo que también habrá esfuerzos por disminuir los costos financieros. Esto implicará inventarios más justos (lo que ya está impactando en el nivel de actividad en Tierra del Fuego) y significará un freno para algunas marcas del exterior que anunciaban desembarcos para este año con un mix de productos que incluía a varios modelos importados. Y posiblemente se vea una reducción en los volúmenes de productos de gama alta, los más apalancados en una financiación que se ha vuelto muy costosa. Será un año para “aguantar” hasta que el panorama se estabilice. No hay otra.

Alzas y bajas

Cuando se observa la evolución de las características de los equipos celulares comercializados en Argentina en los últimos años, puede detectarse cuáles son las tendencias que se confirman, mientras que otras son estrellas fugaces que no llegan a consolidarse para, en algunos casos, comenzar a desaparecer lentamente. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2018” publicado por Carrier y Asociados.

Una de las tendencias que se afirmó fue la de pantallas de más de 5”. En sus inicios, cuando aparecieron los primeros smartphones con pantallas de estas dimensiones, no faltó quienes pensaran que no iba a prender ya que los equipos tomaban dimensiones que los hacía poco prácticos para llevar encima. Sin embargo, en 2017 tres de cada cuatro celulares comercializados en Argentina tenían una pantalla de 5” o superior, representando actualmente el 44% del parque de celulares en uso efectivo. Por supuesto, la tendencia en pantallas es a seguir creciendo, pero este aumento no se da por un mayor tamaño de los equipos (lo que los volvería ahora sí imprácticos) sino por la desaparición del marco de la pantalla. Así puede esperarse que el tamaño de pantalla se estacione entre las 5” y 6”, al menos hasta que aparezcan las pantallas plegables.

Entre las características condenadas sino a la desaparición al menos a ser de nicho se encuentra la capacidad de doble SIM, que cayó en 2017 un 55% respecto del 2016. En un escenario donde los teléfonos son básicamente dispositivos de datos, tener dos SIM sólo se justifica en el caso de usuarios que viajen al exterior y quieran tener una SIM local en el país de destino. A nivel local, siempre es más barato tener un abono de datos de más tráfico incluido que tener dos líneas, cada una con su paquete de datos.

Una característica que desapareció completamente fue el sintonizador de TV, ya sea analógica o digital (TDA). Si bien nunca fue una característica muy demandada (la TV lineal no se adapta bien al consumo móvil), hubo en algún momento un impulso que respondió a presiones del gobierno anterior. Así, llegó a haber casi 1 millón de celulares con capacidad de sintonizar TV. Sin embargo, los celulares con TV dejaron de llegar al mercado el año pasado. Quien quiera ver TV lineal hoy en su celular usará Flow, DirecTV Play, las apps OTT de los distintos operadores o visitará los sitios web de los distintos canales.

Donde hubo un renacer fue en la incorporación de sintonizador de FM, una característica que estaba siendo reemplazada por las apps de radios y las de música (como Spotify). Sin embargo, la presión a los fabricantes a que habiliten esta funcionalidad (que en muchos equipos existía, pero estaba desactivada) hizo que la venta de celulares con sintonizador de FM creciera un 43% en 2017. Algo que las estaciones de radio seguramente celebran.

Reposición

Al ritmo actual, el mercado de smartphones en Argentina va camino a convertirse en uno de reposición, ya que un 91% de los smartphones vendidos en 2017 fueron destinados a reponer otro ya en uso. Sólo un 9% fue a parar a manos de nuevos usuarios de esta categoría de equipos. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2018” publicado por Carrier y Asociados.

De los 13 M de smartphones que ingresaron al mercado (considerando también las estimaciones del mercado informal), más de 12 M fueron a renovar smartphones existentes. Cabe recordar que las ventas de los últimos años fueron casi en su totalidad smartphones, habiendo prácticamente desaparecido la categoría “feature phone” o de los equipos básicos que sólo permiten hablar y enviar y recibir SMS. Algo que podría cambiar, levemente, a partir de este año [ver: Back to basics].

Un mercado de reposición tiene otra dinámica. El crecimiento tiende a ser vegetativo y son necesarias ciertas innovaciones tecnológicas para que los usuarios aceleren el reemplazo de un equipo todavía funcional. En los tiempos recientes fueron la llegada de 4G, las mejoras en cámaras fotográficas y, un poco más atrás, el surgimiento de la categoría “smartphone”.

Hasta la llegada de 5G, para lo cual en Argentina todavía faltan unos años, no se vislumbra una innovación que incentive el recambio anticipado. Los fabricantes apuestan a la inteligencia artificial, pero aún le falta madurez para producir algo más que el efecto “¡Wow!” habitual. Así, en un escenario global donde no hay grandes saltos tecnológicos para dar, un mercado mayormente de reposición como es el local, puede perder fuerza. A esto se suma la inestabilidad a nivel macro y los presupuestos familiares impactados por una mayor venta de TV para el Mundial. Habrá que ver si la baja registrada en los precios de los terminales en los últimos meses alcanza para compensar.

Mientras tanto, hay espacio para seguir avanzando sobre los no usuarios de smartphones, unos 10 M, para que migren de un equipo básico a uno inteligente. Viendo la evolución de ventas por categoría, se trata de gente que en el mejor de los casos tiene un equipo de hace al menos 4 años. Pero quienes hoy tienen un teléfono básico lo hacen principalmente por dos motivos: uno actitudinal y el otro económico. El primero es bastante difícil de sortear. Se trata de gente que por edad o simplemente por satisfacción con el servicio básico, no están dispuestos a migrar a un equipo más caro, con menos duración de batería y de manejo más complejo como es un smartphone. El segundo dependerá de la oferta, tanto de equipos como de servicios, poder llegar a este segmento con una propuesta atractiva.

5G es una fija

Dicen que no hay mal que por bien no venga, y esto suele cumplirse. Una de las ventajas de ser un país que no está a la vanguardia en el desarrollo tecnológico es tener la posibilidad de ver cómo su adopción se va dando en otras economías y poder así aprender de la experiencia ajena. Esto, que se dio en múltiples oportunidades y distintos ámbitos, se aplica ahora para lo que será el despliegue de 5G, el cual si bien parece distante requiere de una profunda planificación previa.

Uno de los factores que harán que el despliegue de 5G, si pretende alcanzar coberturas similares a las de las generaciones en vigencia, es que necesita una altísima densidad de antenas, sea en macro celdas (las tradicionales), pico celdas (al interior de espacios cerrados como shoppings, estaciones, etc) o hasta femtoceldas (en hogares y empresas clientes). Esto es así porque el uso de frecuencias más altas (que en el caso de 5G arrancan en 24 GHz para llegar hasta 71 GHz) tiene la contrapartida de una cobertura menor. Por otra parte, el primer estándar para 5G que se oficializará en junio próximo, está pensado para ofrecer soluciones inalámbricas fijas. Esto da lugar a que algunos actores vean a 5G como la tecnología que podría reemplazar o complementar los accesos de fibra óptica hasta el cliente (FTTH), la parte más costosa del despliegue de una red fija.

Así, al menos en una etapa inicial, la conectividad de banda ancha fija, pero inalámbrica, servirá para ofrecer servicios de calidad similar a los de fibra en términos de ancho de banda, latencia y confiabilidad (al menos, eso es lo que se promete). Esto ya lo vieron en EE.UU. T-Mobile y Sprint, quienes perciben a su pretendida fusión como la única forma de afrontar la inversión que requerirá el despliegue de 5G y de paso servirles de plataforma para dar servicios no ya en smartphones sino también en el hogar, no sólo banda ancha sino también servicios de video. Un camino similar está tomando Verizon, quien anunció servicios inalámbricos fijos con tecnología 5G en al menos tres ciudades antes de fin de año (está confirmada Sacramento y se especula con que sume a Los Ángeles, Boston y/o San Francisco).

Visto desde Argentina, se entiende mejor por qué el reclamo de los operadores medianos y chicos es por tener acceso a espectro. No sólo es la forma de tener un recurso indispensable para ofrecer servicios móviles, sino que puede ser una alternativa interesante al despliegue de accesos de gran ancho de banda sin la inversión requerida por un cableado hasta cada uno de los hogares.

Considerando además que Argentina tiene una importante extensión geográfica (la 8º en el mundo) que hace que sea muy oneroso el despliegue de una red con auténtica cobertura nacional con las exigencias de 5G, cobra sentido el hecho de pensar en asignaciones regionales de espectro, sin descartar también asignaciones nacionales.

Es claro que todo operador con chances de ser relevante en el futuro deberá ofrecer tanto servicios fijos como móviles. Esto lo entendió hace mucho tiempo Cablevisión y fue el principal incentivo de su fusión con Telecom el acceso a la infraestructura y clientes de Personal. Los operadores más chicos también son conscientes de esto y por eso reclaman que en caso de que se le asigne espectro a Arsat (tal como lo establece el artículo 3 del proyecto de Ley Corta), el mismo esté disponible para los cientos de pequeños operadores y cooperativas a lo largo y ancho del país. El manejo de este espectro podría ser un banco de pruebas para diseñar el modelo de asignación de frecuencias para 5G en el que trabaja el gobierno. Mejor planificar con tiempo.

El reinado de 4G

A 3 años del lanzamiento de 4G en Argentina, las líneas en uso con esta tecnología ya son mayoría. Hoy representan el 62% del total, con unas 23 M de unidades a fines de 2017 y creciendo desde el 43% existente a fines de 2016. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2018” publicado por Carrier y Asociados.

La preponderancia de 4G tiene que ver con que, ya en el primer año desde su lanzamiento, las ventas anuales de smartphones eran mayoritariamente basados en esta tecnología. Fueron 61% en 2015, 88% en 2016 y 99% en 2017. Conviene aclarar que en las ventas anuales se toman en consideración las correspondientes tanto al mercado formal como informal.

Los motivos para este espectacular crecimiento son varios. Por un lado, la avidez de los usuarios por pasar a una red de mejor performance, expulsados de 3G por su congestión (sobre todo en el período inicial de despliegue de 4G). En la misma línea, innovaciones como 4G (antes fueron los smartphones, previamente las cámaras y más atrás la posibilidad de enviar y recibir SMS) actúan como un incentivo para renovar equipos, más allá del natural desgaste de éstos. Por otra parte, la política de beneficios para la producción en Tierra del Fuego los potencia cuando se trata de productos de alto valor. Esto hizo que la oferta se orientara claramente a este tipo de dispositivos en desmedro de aquellos con tecnología de generaciones anteriores.

Para determinar la penetración real de las líneas 4G se utilizó la cuantificación de líneas en uso y no en servicio (diferencia explicada en “Números pasados en limpio”). Si el cálculo se hiciera sobre el total de líneas en servicio (algo que suele ser muy habitual en la industria a nivel internacional) se obtendría una visión distorsionada, donde las líneas 4G serían apenas el 37% del total. Y no faltarían quienes quisieran imponer “recetas” para mejorar la penetración de 4G. No hace falta, la realidad se impone sola.

Números pasados en limpio

Considerando las líneas activas que los operadores móviles exhiben en sus balances, en el 2017 la cantidad total se redujo en un 4%, pasando de 63,7 M en 2016 a 61,1 M en 2017. Sin embargo, esta merma no parece un retroceso real de las líneas en uso sino un sinceramiento de las líneas contabilizadas como activas. De hecho, las líneas pospagas (atadas a un abono) crecieron un 1,5%. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2018” publicado por Carrier y Asociados.

Si efectivamente todas las líneas en servicio estuvieran en uso, una cifra del orden de los 60 M estaría indicando que el promedio de líneas por habitante (sin importar su edad y su nivel socioeconómico) sería de casi 1,4. Ante lo poco útil de esta cifra, es importante entonces intentar determinar la cuantificación real de las líneas que están en uso efectivo.

Los 61,1 M tienen en cuenta las líneas que todavía están técnicamente en servicio. No obstante, la cantidad de líneas en uso es sensiblemente menor que aquella de líneas en servicio. Así, de los algo más de los 61 millones de líneas técnicamente en servicio a diciembre de 2017, casi 40 millones de líneas están en uso efectivo. De éstas, 37,8 millones están asociadas a un teléfono, mientras que unos 2,1 millones conectan otros dispositivos, tales como módems de banda ancha móvil (BAM), dispositivos M2M (que conectan máquinas entre sí, como sistemas de alarma y monitoreo) y tablets.

La relación entre líneas en uso (39,9 M) y líneas en servicios (61,1 M) es similar a la que se encuentra a nivel global entre lo que la GSMA identifica como usuarios únicos y su relación con las conexiones totales, que es de 1,6 conexiones por usuario único.

De este modo, toda cifra de líneas en servicio superior a este valor tendrá su explicación principalmente por dos grandes factores: líneas en desuso aún no dadas de baja por el operador y líneas sin uso que se mantienen como teléfonos de respaldo. Estos aproximadamente 21,3 millones de líneas en servicio (pero sin uso) corresponden a líneas prepagas.

En el caso de las líneas asociadas a “Otros dispositivos”, las mismas se encuentran dominadas por aquellas utilizadas en soluciones M2M como alarmas, sensores y otros. Éstas registraron un crecimiento del 44% en 2017. Por su parte, tanto los módems de banda ancha móvil, así como las tablets con conectividad celular experimentaron un retroceso.

Con el advenimiento del IoT, que requerirá de más líneas móviles, aunque de menor consumo, la contabilización de líneas pasará a ser un indicador menos relevante de la salud del negocio. Será el momento de contabilizar cuentas antes que líneas y que el ARPU ya no considere los ingresos por línea sino por cuenta.

A la baja

Cuando en noviembre del año pasado el gobierno anunció una rebaja en los impuestos internos a los celulares, era previsible que sus precios bajaran. En una comparativa realizada por Carrier y Asociados, los precios de los celulares desde el 3° trimestre de 2017 a hoy descendieron en promedio un 11% en pesos, ajustados por inflación.

Comparar precios de celulares en el tiempo es complejo por diversos motivos. Por un lado, un mismo modelo tiende a bajar de precio durante su ciclo de vida hasta que es reemplazado por una nueva versión. Por el otro, a veces algunos modelos ya no están vigentes, por lo que hay que optar por sus sucesores para que sea un producto equivalente (por ejemplo, tomar el Moto Z y el Moto Z2). Además, está el factor inflación. Para ello, hay que actualizar el valor histórico por el índice correspondiente. Con ésta en alrededor del 25% anual, no considerar la depreciación del peso da resultados distorsionados. Pero no se trata de buscar un número preciso sino de tener un orden de magnitud.

Hechas estas aclaraciones, resulta interesante observar cuáles fueron todos los motivos que influyeron en esta baja. Está el factor de los Impuestos Internos, que para los productos de Tierra del Fuego bajó del 6,55% a 0%, mientras que para los importados lo hizo del 17% al 10%. Pero también hubo otras medidas, como el congelamiento salarial de los empleados de la isla. Se trata de un factor que seguirá incidiendo ya que el acuerdo con los distintos gremios fue el de mantener el congelamiento por 2 años, lo que implica una progresiva rebaja salarial en términos reales. A esto se sumó una reducción de los costos portuarios y de la tasa de verificación de procesos productivos, que fue el aporte del gobierno de la isla. Todos estos elementos forman parte del acuerdo de competitividad entre fabricantes, gremios, gobierno provincial y gobierno nacional. Tampoco hay que descartar el aporte de la reaparición de las licencias automáticas, lo que hizo más fluido el abastecimiento.

Pero también influyen otros factores. Uno muy importante tiene que ver con el crecimiento del canal retail (cadenas de electrodomésticos, supermercados y otros), lo que generó más competencia a nivel minorista, impulsando una reducción de los márgenes. Según el informe “Mercado celular argentino 2018”, el canal retail ya representa el 45% del volumen en unidades, mientras que en el 2014 era sólo el 20%.

Para el canal retail los celulares son interesantes. Se trata de un producto de alto valor que demanda muy poco espacio en términos de metros cuadrados. Basta con considerar que un celular tiene precios similares a los de una TV, aunque en el espacio de una de éstas caben decenas de celulares. Esto se manifiesta en la logística, depósitos y display, sin requerir entrega en la gran mayoría de los casos.

Todo indica que la tendencia a la baja se mantendrá. Por el lado de la competitividad, el congelamiento salarial debería seguir haciendo su aporte a la baja de los costos. También se espera una reducción en los costos de logística con la entrada en vigor de los bitrenes (camiones con dos remolques en vez de uno) pero que necesitan de corredores específicos. Otro factor que sin dudas ayudará a la baja de precios será el crecimiento de la importación, particularmente en el segmento de gama baja, que con el actual esquema fiscal los hace más baratos que si fueran de Tierra del Fuego (no así en gamas medias y altas). Se estima que la importación podrá superar los dos dígitos del mercado total este año (fue del 3% en 2017 cuando durante años fue de menos del 1%). Asimismo, se prevé que la tendencia creciente a la venta de celulares a través del canal retail se mantenga, lo que seguiría poniendo presión sobre los márgenes.

Dicho esto, es evidente que los celulares en Argentina siguen aún con precios más altos que en otros mercados. El gobierno, como en la mayoría de los órdenes, optó por una estrategia gradualista, haciendo equilibrio entre las demandas de los consumidores y los compromisos con Tierra del Fuego y las empresas que allí ensamblan, respetando la ley de Promoción Industrial de la isla, vigente hasta el 2023. Con estas limitaciones, todos los avances que se puedan hacer sobre los costos serán bienvenidos.

Recuperación móvil

Luego de un 2016 para el olvido, donde el mercado oficial de equipos celulares en Argentina cayó un 24,6% en unidades, el 2017 mostró una importante recuperación, creciendo un 21,3%. Así el mercado oficial (compuesto por la producción proveniente de Tierra del Fuego y la importación declarada) alcanzó los 10,8 millones de unidades. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2018”, realizado por Carrier y Asociados.

Estas cifras no contemplan el mercado informal. Es que si bien en 2016 fue estimado en 2,5 M de unidades, para el 2017 no hay consenso, con estimaciones que varían entre 2,5 y 2,9 M de unidades dependiendo de la fuente. Conservadoramente, si se optara por el número más bajo, el mercado total (formal e informal) de celulares en el 2017 alcanza los 13,3 M. Una cifra que está en línea con los valores de los últimos 6 años, a excepción del 2016.

Siendo que se trata de un servicio de altísima penetración, la telefonía móvil registra un crecimiento vegetativo en líneas dedicadas a teléfonos. Por lo tanto, estos 13 M de unidades anuales se mantendrán en adelante, con una leve tendencia al crecimiento.

Siguiendo la evolución histórica de las ventas de celulares, se puede observar cómo determinadas innovaciones impulsaron la demanda en su momento por encima de la renovación natural (las últimas fueron la adopción de smartphones primero y de 4G más tarde). Pero nada hace prever en lo inmediato que haya un motivo para empujar las ventas más allá de la renovación natural. De hecho, en los últimos anuncios de los equipos emblemáticos (o flagships) de las principales marcas, las mayores diferencias pasaron por una mejor calidad de las cámaras. De este modo, se entiende por qué para la industria local de los terminales (y también para el Estado como recaudador) el contrabando es un tema clave, ya que de no existir implicaría poder crecer aproximadamente un 25%. Una porción de la torta muy interesante.

Back to basics

Los últimos años del mercado celular argentino tuvieron una particularidad: la casi total desaparición de los teléfonos básicos (o feature phones como se los llamaba), esos que fueron diseñados para hablar y mandar SMS pero que no tenían apps ni conectividad de datos. Sus mayores exponentes fueron el Nokia 1100, el Motorola Startac o el V3. Pero las pantallas táctiles (que terminaron con los teclados) y el acceso a Internet que requería de pantallas de gran tamaño fueron desplazándolos aceleradamente. No obstante, esto no implicaba que no tuvieran un mercado. Lo que faltaba era oferta. Pero algo sucedió, y en 2017 las importaciones de equipos básicos en Argentina crecieron un 3.600%, según surge del informe “Mercado celular argentino 2018” realizado por Carrier y Asociados.

El retorno de los básicos tiene muchas causas que combinadas se potencian. Una fue la eliminación de medidas de facto que durante muchos años impidieron la importación de celulares, aún pagando todos los aranceles e impuestos correspondientes (el más claro ejemplo fue el del iPhone). La otra fue la reducción del impuesto interno a los celulares importados, que bajó casi 6,5 puntos desde el 17% y que tiene un cronograma que lo llevará al 2% en el 2023.

El hecho que aparezcan más productos importados en la gama baja y no en los equipos de mayor valor tiene que ver con las ventajas que otorga la producción en Tierra del Fuego. Esta hace que sea más conveniente ensamblar localmente un equipo de gama alta que importarlo (nuevamente, el caso del iPhone es una clara demostración de ese diferencial en el precio final). Pero en el caso de los equipos más baratos (de un precio FOB inferior a US$ 80), las ventajas no alcanzan para compensar los costos de ensamblar localmente. Si además se suma que naturalmente tienen una demanda baja, su desaparición de la oferta de equipos era un hecho ineludible. Por estas razones, no ingresó oficialmente ningún equipo básico al mercado durante el 2015 y fueron apenas 1.000 en 2016, para subir a 37.000 en 2017.

No faltará quien crea que los básicos no tienen mercado, pero no es tan así. La demanda por los teléfonos básicos se concentra en los adultos mayores, quienes hasta ahora no tenían otra alternativa que sufrir con un smartphone o conseguir algún equipo traído del exterior de manera gris, amén de estirar la vida útil de los originales hasta límites insospechados. Además, para quienes son usuarios intensivos de la voz, los básicos tienen la ventaja de contar con baterías que duran por días. La mejor prueba de que los básicos siguen teniendo su demanda es que todavía hoy estos equipos se venden en mercados con el estadounidense o el europeo, generalmente a precios que varían entre los US$ 10 a 30.

Por supuesto, el retorno de los básicos no implica que vayan a tomar el mercado. Pero sí es importante tener en cuenta que en un mercado tan amplio (si no el más) como el de los celulares, hay infinidad de subsegmentos de consumidores. Y en alguno de éstos, los básicos tienen su lugar.