'Regulación'

Sin brote

El mercado de los celulares (que hoy son prácticamente todos smartphones) sigue sin recuperarse en Argentina. El 2016 fue un año muy malo, con una caída del 17% en unidades respecto del 2015. Este año la cosa no mejora, con un 12% menos de unidades ingresadas al mercado (sea desde Tierra del Fuego o directamente del exterior) durante la primera mitad.

Sin dudas, el primer trimestre fue particularmente malo, con un retroceso del 23% en unidades en la comparación interanual. Más allá de una economía que todavía no daba señales claras de recuperación, en esto jugó también que, como consecuencia del flojo 2016, en el canal había mucho stock de equipos. En consecuencia, varios fabricantes decidieron frenar la producción para reducir inventarios. La cosa mejoró en el segundo trimestre, con niveles que fueron equivalentes a los del año pasado. Así, la caída del semestre responde básicamente a lo que ocurrió entre enero y marzo.

Por otra parte, y como consecuencia de este escenario, el mix de equipos, considerando su valor FOB, se desplazó hacia abajo. Mientras que en el primer semestre del 2016 un 43% fueron terminales de hasta US$ 150, este año es grupo representó el 63%. Inversamente, la gama más alta (de más de US$ 300) pasó de ser el 17% a sólo el 12%. En este último caso, también es lógico pensar que se trata de la categoría más impactada por el mercado gris, compuesto no sólo por los equipos que ingresan de contrabando sino también por aquellos que los argentinos compran en el exterior en sus viajes, ya sea en un fin de semana largo a Chile o cuando visitan los EE.UU. Esto es así porque quien viaja al exterior aprovecha para comprar equipos más sofisticados al precio de uno de gama media en el país. Brecha alimentada por el famoso “costo argentino” que por el momento no da señales de reducirse. Esta misma lógica se aplica al contrabando, donde los riesgos son similares, ya sea para ingresar un equipo de US$ 100 como otro de US$ 900, pero no así el volumen de ganancia.

Evaluando al iPhone

Siendo que el iPhone se comenzó a vender oficialmente en Argentina a partir del segundo trimestre del 2017 (luego de varios años de estar vedado en los hechos), el cierre del primer semestre ofrece una radiografía inicial de este tan esperado regreso oficial al mercado local.

El hecho de “tener los papeles en regla” (léase soportar la alta carga impositiva) no hacía presumir que se produjera una avalancha de estos equipos. Y efectivamente, así fue. En todo el primer semestre de 2017 apenas si ingresaron oficialmente algo más de 12.000 unidades. O un 0,3% del total del mercado.

La distribución por modelos muestra claramente un sesgo hacia la gama más alta, la línea 7, que representó más de la mitad de los equipos ingresados. Aquí los clientes son no sólo los segmentos socioeconómicos más altos sino también los ejecutivos a quienes la empresa le provee el equipamiento (a veces inclusive como parte de un estándar corporativo), que hasta ahora debían adquirir un iPhone en una situación un tanto irregular o elegir otra marca.

También se observa una importante proporción del modelo SE (el entry level) que, si bien fue lanzado a principios de 2016, es una evolución del 5S, de 2013. Esto hace que sea un equipo con un precio más en línea con la oferta de otras marcas y que apunta a quienes aspiran a tener un smartphone con el logo de la manzanita, pero no cuentan con los recursos necesarios para acceder a los modelos más avanzados. Pertenecer tiene su costo, y esto también es parte del atractivo.

Remezones de la fusión

A dos semanas de la mayor fusión que se produjo en las telecomunicaciones argentinas, no sorprende que se siga hablando sobre el tema, especialmente cuando todavía queda camino por recorrer hasta que la operación se concrete.

Por un lado, Fintech y Cablevisión llegaron a un acuerdo por el cual la segunda tendrá un importante control sobre la empresa fusionada, incluyendo la mayoría de los miembros del directorio, el comité ejecutivo, el de auditoría y la comisión fiscalizadora. Se comenta que el CEO ya tiene nombre y apellido y no es muy difícil de imaginar quién será, aunque por ahora no hay nada oficial. Por otra parte, también acordaron que Cablevisión tendrá una opción de compra por el 13,51% de Telecom, válida por un año. De ejercerla, CV tendrá la mayor participación accionaria de la nueva empresa. Está claro que independientemente del nombre que tenga la empresa resultante de la fusión, tendrá una fuerte impronta de Cablevisión.

Como se mencionó la semana pasada [ver “LA fusión”], uno de los puntos más álgidos de la operación tendrá que ver con la concentración que se producirá en banda ancha, donde la combinación de los suscriptores a este servicio de Fibertel y Arnet darán a la nueva empresa una participación de mercado del 55%. Resulta interesante ver cómo se llegó a estas participaciones en los últimos años, en los cuales Fibertel registró notables crecimientos (aún en plena pelea con el gobierno anterior), mientras que las dos principales telefónicas comenzaron a perder terreno, evidenciando el impacto de una red que comienza a dar signos de que necesita un upgrade.

Siempre hablando de la fusión, los primeros afectados con el simple anuncio fueron los proveedores que habían participado en las licitaciones para proveer de tecnología a la red de Nextel en su preparación para dar servicios 4G. La cosa quedó en el freezer y los que trabajaron horas y horas en armar las propuestas, desmoralizados. Gajes del oficio.

Para cerrar, una observación/especulación. Cuando se concrete la fusión (nadie duda de que se concretará, lo que no está claro es cuáles serán las condiciones para que esto suceda), los usuarios de Arnet podrán rápidamente tener un servicio de TV: Flow. Una demostración de que aquí no hubo ningún movimiento improvisado.

Cielo despejado

El mercado de comunicaciones satelitales en Argentina se encuentra en estado de ebullición. Es que a pesar de las regulaciones que exceptúan a la provisión de facilidades satelitales de esquemas de libre competencia, el gobierno nacional está decidido a avanzar en una política de apertura de cielos. Para ello, utiliza la excepción a esta restricción que es por la vía de acuerdos de reciprocidad con los países a los que pertenecen los satélites. Actualmente estos acuerdos son con seis países: Brasil, Canadá, EE.UU., España, México y Países Bajos. Esta estrategia le permitió aprobar once satélites que durante esta gestión pasaron a operar en el cielo argentino, compitiendo con Arsat.

En este marco, el anuncio de la autorización de operación del Amazonas 3 esta semana es relevante para el devenir del acceso a Internet en áreas de nula o mala cobertura de las redes terrestres tradicionales (sean cableadas o inalámbricas). Se trata de un satélite lanzado en 2013 que opera las bandas C, Ku y, la nueva niña bonita, la Ka. Esta última, combinada con las tecnologías satelitales más recientes (que logran una mejora en la capacidad y costo del servicio equivalente a lo que significó el paso de 2G a 4G o del cobre a la fibra) hace que se aumente la oferta de conectividad a Internet con productos de características similares (aunque no iguales) a la banda ancha fija terrestre. Así, habrá ahora dos satélites ofreciendo este tipo de servicio. El mencionado Amazonas 3 y el Spaceway 2, que a modo piloto utiliza DirecTV para dar banda ancha satelital.

La llegada del Amazonas 3 es importante, aunque su impacto en la demanda será limitado. Esto se debe a que, a diferencia de los satélites tradicionales, su cobertura no es una gran área sino múltiples spots, por lo que en este caso específico se limita a una porción de la provincia de Buenos Aires, tal cual se ve en la siguiente imagen.

Al día siguiente de publicada la autorización del Amazonas 3, la empresa Boldt anunció que adquirió toda la capacidad de este satélite en territorio argentino. El plan es convertirse en un proveedor mayorista de servicios de Internet de alta velocidad para zonas rurales y suburbanas, utilizando tecnología satelital HTS (High Throughput Satellite) de alta capacidad y bajo costo. De esta forma, se suma al piloto de DirecTV, aunque en este caso su satélite tiene una vida útil estimada hasta mediados de 2018. La del Amazonas 3 es hasta el 2028.

Algunos ven al ingreso de nuevos operadores satelitales internacionales como una competencia que atenta contra el negocio de Arsat. Pero evidentemente, la demanda supera a la oferta actual, como lo demuestra la venta total de la capacidad tanto del Arsat 1 como el 2. Por otra parte, Boldt estaría negociando la compra de más capacidad para ampliar los servicios de banda ancha satelital una vez que entre en funcionamiento el Arsat 3, que utilizará las mismas tecnologías.

Con su amplia extensión geográfica y una capacidad de su red fija por debajo del ideal, la llegada de más satélites con capacidad para dar servicios modernos (tanto en prestaciones como en costos) es positiva. Se llega a zonas mal o directamente no atendidas, genera un aumento de la oferta, incentiva a la mejora de los servicios y presiona a los precios a la baja. Y todavía queda mucho territorio y mucha población por cubrir. Sin dudas, no es un impedimento para que Arsat siga desarrollando y poniendo satélites en operaciones.

Compartir para ganar

Si hay algo indiscutible de la actual gestión en telecomunicaciones es su afán por abrir el juego en materia de servicios móviles. Sus formas de proceder podrán ser criticables (y de hecho, algunos de los operadores actuales se lo han hecho saber) y a veces sus resultados se hacen esperar (como con la devolución del espectro asignado pero nunca pagado por Arlink y la liberación de los dichosos 700 MHz). Pero el objetivo, compartido o no por el resto, siempre fue claro: abrir el juego para el ingreso de más operadores, de distinto tamaño y con distinto modelo de negocios (OMR, OMV o lo que haya en el medio).

Esta semana hubo una interesante novedad: la Red Intercable (organización integrada por 230 operadores de TV por cable) anunció una inversión de US$ 100 millones para dar servicios móviles 4G en distintas localidades del país, donde brinda servicios a un universo potencial de 600.000 hogares. Lo llamativo es que Red Intercable no tiene espectro ni tampoco es un OMV (por ahora). No obstante, los operadores nucleados en Red Intercable instalarán radiobases y redes de fibra óptica, utilizando el espectro radioeléctrico recientemente asignado a Cablevisión-Nextel. Lo harán a través de un convenio de “compartición de espectro e infraestructura” entre Red Intercable y Cablevisión-Nextel. Se trata de un acuerdo entre privados que fue comunicado desde el Ministerio de Comunicaciones, lo que habla a las claras del apoyo recibido por parte de las autoridades nacionales.

Este escenario era una posibilidad que se planteó desde aquí, bajo el título de “Nueva oportunidad” hace casi 2 años (todavía durante la gestión anterior), poco tiempo después del anuncio de la adquisición de Nextel por parte de Cablevisión.

El acuerdo puede ser visto desde tres perspectivas distintas. Desde el punto de vista del servicio móvil, permite que operadores de cable medianos y pequeños tengan la oportunidad de participar con un alto grado de control, proveyendo la infraestructura física necesaria. Algo que vienen reclamando desde hace rato. Por otro lado, para Cablevisión-Nextel es una forma de aumentar la cobertura de su servicio sin el esfuerzo inversor necesario, en áreas donde no participa con sus servicios de TV paga. Este esquema asociativo le da fortaleza política, ya que se alía con operadores de cable del interior, muchos de ellos con fuertes vínculos con el poder político. En alguna medida, esta versión extendida de Cablevisión-Nextel se erige como el operador móvil de los cables.

En una hipotética fusión entre Cablevisión y Telecom, Cablevisión tendría activos potenciados en su valor. Si bien ambas empresas tendrían espectro en las bandas de 900 MHz y 2,5 GHz, si la de Cablevisión ya está siendo utilizada por los miembros de Red Intercable, el espectro a devolver eventualmente sería el de Personal, restándole valor.

Finalmente, y ya en términos de política clásica, no hay que soslayar los insistentes rumores de la absorción del Ministerio de Comunicaciones por parte del Ministerio de Modernización (como parte de una reducción de la estructura del Estado). Si esto se confirmara, para el actual ministro sería una forma de despedirse mostrando logros (más competencia en móviles con la incorporación de pymes en este caso) y posicionándose mejor para un futuro destino.

Paradojas de la vida, el espíritu del acuerdo entre Red Intercable y Cablevisión-Nextel se basa en el viejo slogan de Movistar que decía “compartida, la vida es más”.

Fiesta de largo

Con la edición de hoy de Comentarios se cumplen 15 años desde aquella primera edición del 14 de junio de 2002. 15 años nos parecen poco cuando los cumplimos nosotros, pero ya adultos, cuando podemos hacer una retrospectiva de lo ocurrido en una década y media, es bastante.

Si bien en ese entonces Google ya existía, no era el caso de Facebook y tampoco de YouTube, Twitter, Instagram, Spotify y tantos otros éxitos de los últimos años que hoy son habituales en la PC o el celular. La banda ancha había arrancado en Argentina unos años atrás y recién comenzaba a tomar vuelo y los celulares eran teléfonos y punto. Nada de mensajitos ni mucho menos Internet.

Argentina venía del mazazo económico y social que significó la crisis de diciembre del 2001. El mercado local de telecomunicaciones pasó de la exuberancia del año 2000, cuando la apertura hizo que desembarcaran empresas y fondos de inversión a cablear el país, a una retracción violenta. De hecho, el primer relevamiento que se hizo desde Carrier y Asociados a mediados del 2002 era distinto a lo previo. Mientras que antes se intentaba determinar cuánto sería el crecimiento (sin importar el rubro), ese trabajo identificó dónde se producirían los recortes en el consumo tecnológico. El único negocio que se mantuvo en crecimiento fue justamente el del acceso de banda ancha. Los demás, tenían indicadores negativos. Hasta la telefonía celular perdió unos 100.000 abonados. Fue el período del boom de los ciber que permitieron que la gente se siga conectando a un menor costo. No era lo mismo, pero la tendencia hacia el uso de Internet era irrefrenable.

A nivel de la industria, esto dio lugar a un período de consolidación en la medida en que los que habían venido del exterior se volvían a sus tierras, dejando pérdidas y vendiendo sus activos locales a precios de remate.

Vino entonces una década de fuerte crecimiento, donde se conjugó la tendencia natural de la industria (con el desarrollo de la banda ancha y la masificación de los celulares) con un contexto excepcional a nivel internacional que permitió una rápida recuperación económica (teniendo en cuenta la magnitud de la crisis). Fueron los años de crecimiento a tasas chinas y de aumento del consumo. Desde el punto de vista de la labor de Carrier y Asociados fueron años magníficos porque el argentino estaba descubriendo la tecnología y la adoptaba rápidamente, dando lugar a cambios en los hábitos y costumbres que hoy nos son totalmente cotidianos y naturales. Ver de cerca ese proceso fue un privilegio fascinante.

Pero esto se daba en un mercado cada vez más concentrado, que absorbía lo que iba quedando y que no incentivaba la llegada de nuevos inversores y operadores. Y hubo decisiones políticas que no ayudaron a mejorar esta situación. La ley de Servicios de Comunicación Audiovisual no sólo ratificó el impedimento del ingreso de las empresas de telecomunicaciones a los servicios audiovisuales (léase, telcos dando TV) desincentivando inversiones en las redes. También limitaba la expansión de las redes de cable. En comunicaciones móviles, la no asignación de nuevo espectro y la inacción ante las trabas para la instalación de antenas atentó contra mayores inversiones en la red. El resultado fue que finalmente ésta se vio desbordada ante la llegada de los smartphones que se convirtieron rápidamente en Ferraris andando por calles empedradas. Recién sobre el final de la gestión anterior se comenzó a atender este problema, pero el daño estaba hecho y, aunque en menor medida, todavía lo sufrimos.

La nueva gestión intentó poner en marcha las cosas, pero rápidamente se dio cuenta de que no era tan sencillo deshacer lo hecho, en parte por el contexto, en parte por decisiones propias. El resultado fue que generó entre los operadores más malestares que alegrías, todavía al día de hoy. No es fácil regular una industria donde convergen otras dos y existen múltiples intereses diferentes. Los choques y las tensiones son inevitables.

Lo que sí cambió en esta nueva era es el interés por parte de empresas y fondos del exterior por lo que aquí pueda suceder. Aunque lo hacen con cautela, estudiando la situación, pero sin desesperarse por abrir la billetera, a la espera de más certezas.

En el ínterin, y más allá de los vaivenes del contexto, la tecnología y sus productos siguen avanzando. Los Netflix cambiaron la forma de ver determinados contenidos audiovisuales y presionan para que otros (como el fútbol) adopten modelos similares. La forma de relacionarse e informarse cambió radicalmente con la popularidad de las redes sociales. Y los cambios sigue llegando.

Así, 15 años después de aquél primer newsletter, el escenario es decididamente otro. Hay un moderado optimismo en la industria, que mira la macro, y esperanza en los consumidores que quieren globalizarse ya no en los usos y costumbres sino también en el acceso a bienes (todavía no ven claramente los frutos del arancel 0% en los productos informáticos o del regreso oficial del iPhone) y algunos servicios (como comprar en Amazon, eBay o Alibaba y recibir los productos localmente sin trabas o poder pedir un Uber para moverse).

De lo que no hay dudas es que, en materia de productos y servicios tecnológicos y, sobre todo, en su impacto en nuestras vidas, estos 15 años de vida de Comentarios parecen ser varias décadas. Es difícil saber si habrá otros 15 años más, pero mientras tanto, brindamos por un mundo cambiante que todavía nos sorprende con sus novedades y sus posibilidades. Aprovechamos la oportunidad para agradecerles por estar allí, del otro lado de la pantalla, por tantos años. ¡Brindemos!

Densificando

Quienes conocen la infraestructura para comunicaciones móviles en Argentina saben que uno de sus puntos débiles es la cantidad de antenas, o más precisamente, de sitios para su instalación (en un mismo sitio puede haber varias antenas de distintos proveedores). En este marco se encuadra el anuncio realizado esta semana por el presidente de Arsat, empresa que pondrá a disposición de los operadores móviles los 1.400 sitios operativos que tiene en todo el país para que instalen sus antenas, mejorando la cobertura y capacidad de sus redes. En una primera etapa se licitará un porcentaje no especificado del total.

Que se sumen a la oferta 1.400 sitios no es un dato menor en un mercado que en su conjunto llega a alrededor de los 15.000 sitios, ya que equivaldría a un 9% más. Esto considerando que más del 80% de las antenas 4G se instalaron en sitios ya existentes, lo que dio una mejora en términos tecnológicos, pero no tanto en cobertura. Obviamente, el agregado de nuevos sitios serviría no sólo para mejorar la cobertura y capacidad de la red de 4G sino también de 2 y 3G, en momentos en que muchas de las nuevas instalaciones se hacen con equipamiento que puede utilizar las 3 generaciones de tecnología móvil simultáneamente.

Además de ofrecer nuevas localizaciones, los sitios que pone a disposición Arsat tiene la ventaja de contar con suministro eléctrico y acceso a fibra óptica, lo que simplifica el proceso de instalación de antenas.

Con esta nueva línea de negocio, Arsat se suma al mercado de las “torreras”, empresas que se ocupan de proveer a operadores del espacio para la instalación de antenas, incluyendo muchas veces el suministro eléctrico y la conectividad. Se trata de un negocio que se encuentra en franca expansión en los últimos meses, tanto por el surgimiento de emprendimientos locales como por la llegada de empresas internacionales dedicadas a un negocio que tiene más de inmobiliario y financiero que de tecnológico. Adicionalmente, los tres grandes operadores móviles son hoy mucho más permeables a este modelo que transforma inversión en gasto y permite acelerar los tiempos de despliegue. Todo parece indicar que habrá bastante movimiento en el corto y mediano plazo en materia de nuevos sitios para antenas. Una buena noticia.

Migración tecnológica

Cuando se mide la cantidad de accesos a Internet, el número absoluto es sólo parte de la película. Por supuesto, es importante saber si crecen, se mantienen o decrecen. Pero al interior de esos números hay también datos más cualitativos, que tienen que ver con la evolución de la tecnología detrás de los accesos.

Tomando cifras publicadas por el ENACOM, el año pasado el crecimiento en la cantidad total de accesos a Internet fue del 5%. Una cifra que puede considerarse baja teniendo en cuenta que la penetración del acceso a Internet en hogares es de tan solo el 45%. En otras palabras, con todo lo que falta crecer, estar ya en tasas de un dígito no es un gran logro.

Cuando se analiza la evolución por tecnología, surgen datos interesantes. Uno es el crecimiento de la fibra óptica, que fue del 186% en el último año. Acá es necesario tener presente que este número tan importante es también consecuencia de partir de bases muy bajas, lo que propicia tasas de crecimiento elevadas. Así y todo, en un año se pasó de 50 mil a 150 mil accesos. No obstante, siguen siendo apenas el 2% del total.

También los accesos inalámbricos tuvieron un importante crecimiento, del 36%, llegando a uno 85 mil o 1,2% del total. Aunque oficialmente son menos que la fibra óptica, acá puede haber una sub declaración de accesos por parte de los ISP. En muchas localidades pequeñas del interior existen ISP que utilizando espectro no licenciado dan servicio allí donde las redes fijas no llegan. Una situación que, aunque se está regularizando, todavía tiene vigencia.

Lo interesante llega a la hora de analizar las dos grandes tecnologías de acceso: ADSL (telefónicas) y cablemódem (cableras). Entre ambas representan el 95% de los accesos, aunque con tendencias disímiles. Mientras que los accesos de cablemódem crecieron un 10% (valor equivalente al doble de la media nacional), los de ADSL sólo lo hicieron un 1%. Y si se analizan los números de los dos principales proveedores (Telecom y Telefónica), hay una caída del 3%. Esto indicaría que las telcos están perdiendo clientes principalmente a manos de las cableras, como Cablevisión, Telecentro y otras, que crecieron por encima de la media nacional. Así se entiende más la insistencia de las telcos para poder ofrecer servicios de TV y, de este modo, tener una oferta más atractiva que les permita hacer frente mejor a las cableras, sus grandes competidoras. Aunque además deberán mejorar la capacidad de sus redes, algo en lo que están trabajando con la mira puesta en el 2018. El que viene será sin dudas un año con mucha actividad.

Internet argentina en números


Con aproximadamente 29 millones de usuarios (tanto fijos como móviles), el uso de Internet en Argentina alcanza al 66% de la población, o dos tercios de la misma.

En cuanto a las conexiones fijas residenciales, presentes en unos 6,2 millones de hogares, logran una penetración del 45% en las viviendas particulares. El valor más alto se encuentra en Tierra del Fuego, donde llega a un notable 95%. El más bajo, en Santiago del Estero, de apenas un 20%.

El 53% de las conexiones son con tecnología ADSL, superando al 42% con cablemódem. Sin embargo, el ADSL creció apenas un 1% en el último año, mientras que el cablemódem lo hizo un 10%. Se trata de un claro indicador que las redes telefónicas necesitan una actualización urgente, independientemente de que comiencen a dar servicios de TV a partir de enero próximo o no. También creció mucho la fibra óptica, aunque desde valores tan bajos que aun así apenas alcanza al 2% de participación en el total de las conexiones.

Con un 76% de las conexiones fijas por debajo de velocidades (nominales) de 6 Mb, todavía resta mucho que hacer para mejorar la capacidad de la red.

A pesar de haber sido desde su nacimiento un mercado en competencia, el negocio del acceso fijo se concentra en tres grandes ISP: Cablevisión, Speedy y Arnet. Este trío representa el 80% del mercado.

En el caso del acceso móvil, con 26,5 millones de smartphones en uso, la penetración del Internet móvil es del 61% de la población. De éstos, un 58% utilizan tecnología 4G.

Adicionalmente, la cantidad de usuarios de smartphones indica que son más quienes se conectan desde el celular que desde una computadora en su hogar, unos 25 millones. De allí surge entonces no sólo la relevancia del acceso móvil como factor de reducción de brecha digital sino además la importancia de que los servicios y contenidos digitales se encuentren accesibles también para plataformas móviles.

Zanjando diferencias

Si hay algo que no se le puede negar al actual regulador es su propensión a otorgar espectro para servicios móviles. Esta semana dio un nuevo paso en ese sentido, al publicar la resolución 3687 que describe el mecanismo para el otorgamiento de espectro en la banda de 2.5 GHz.

Las frecuencias en la banda de 2.5 GHz fueron agrupadas en tres lotes, los cuales serán otorgados a demanda de los actuales operadores móviles (Claro, Personal y Movistar). Cablevisión-Nextel no podrá pedir asignación en este caso por haber alcanzado el máximo que puede tener en esta banda. Cada uno de los interesados deberá optar por un único lote y presentar sus propuestas. El acto de apertura de sobres se realizará a fines de este mes de mayo. Una vez adjudicados, los operadores deberán iniciar la prestación de servicios de uno a cuatro años luego de que sea oficial la asignación en función de la modalidad de las frecuencias. En el caso de las que son en modalidad FDD, los plazos para el despliegue son 12 meses en CABA, 18 meses en el AMBA y 24 meses para las capitales de provincia. Para el resto de las localidades, 48 meses. Para aquellas que son en modalidad TDD, el plazo para comenzar a operar será de 48 meses. Esto es así porque el ecosistema para FDD se encuentra más desarrollado y maduro que aquél para TDD. La duración de la asignación del espectro será de 15 años.

Se trata de una forma de poner punto final a la tensión que generó el acceso de Cablevisión-Nextel a estas frecuencias. De hecho, quienes hagan oferta por este espectro automáticamente renuncian a cualquier tipo de reclamos tanto en relación al “procedimiento de refarming” así como al mecanismo de asignación a demanda. Todo sea por lograr una suerte de Pax Romana…