'banda ancha'

Banda angosta

En momentos en que las exigencias de ancho de banda de las conexiones a Internet crecen de la mano de un importante aumento del consumo de video así como del número de dispositivos conectados, el 61% de la oferta de productos de acceso a Internet se encuentra por debajo de los 12 Mbps. Esto surge del informe “Oferta de Internet fija en Argentina” realizado por Carrier y Asociados. Las ofertas que más se repiten son las de 6 Mbps (13%), 3 Mbps (12%) y 10 Mbps (10%), lo que marca la baja capacidad de los productos ofrecidos.

Visto por tecnología, la que tiene mayor oferta de productos es la inalámbrica, que es también la que ofrece menor capacidad, en un 82% de los casos por debajo de los 12 Mbps. En el caso del ADSL, este valor es algo más bajo, del 68%. En el otro extremo, la puja por la mayor velocidad se da entre la tecnología de cablemódem y la fibra óptica. El cable tiene un 65% de los productos ofertados con velocidades de 20 Mbps o más, muy similar al 63% de los de fibra óptica. Resulta interesante observar que la fibra óptica no necesariamente es sinónimo de velocidad. Un 37% de los productos ofrecidos responden a velocidades por debajo de los 20 Mbps, valor que llega al 50% en localidades chicas.

Considerando TODAS las ofertas, el ancho de banda promedio prometido es de 31 Mbps. Se trata de valor muy influido por los productos de cablemódem y fibra óptica de capacidad superior a los 100 Mbps. [Aclaración: es el promedio de ancho de banda de los productos ofrecidos y NO el promedio de ancho de banda contratado]. El mayor promedio se obtiene en la ciudad de Buenos Aires, con 139 Mbps, donde es fuerte la oferta de cablemódem y de fibra óptica, ambas de alta capacidad. El otro extremo es Cuyo, donde el promedio es de 8 Mbps y la oferta es mayormente inalámbrica, ADSL y cablemódem, pero este último de muy baja capacidad, reflejando la falta de actualización de sus principales redes de TV por cable.

Acceso dispar

La oferta de acceso a Internet fijo en Argentina muestra una marcada disparidad, con productos de fibra óptica de 300 Mbps o más conviviendo con conexiones inalámbricas de 1 Mbps que se caracterizan por ser más caras y, lógicamente, de menor calidad. Esto surge del informe “Oferta de Internet fija en Argentina” realizado por Carrier y Asociados

A pesar de que en términos de usuarios las tecnologías dominantes son la de cablemódem (cableras) y ADSL (telefónicas), desde la perspectiva de los productos de acceso ofrecidos, el 61% no llega a los 12 Mbps de velocidad. En esto influye que un 39% de los ISP utiliza tecnología inalámbrica, de menor capacidad que los productos cableados. El 62% de los productos inalámbricos ofrecidos son de velocidades que se ubican por debajo de los 6 Mbps, poco para las necesidades actuales.

La oferta de productos inalámbricos crece mientras más pequeña es la localidad, siendo lo más habitual en las localidades chicas (hasta 100 mil habitantes). Por su parte, el cablemódem tiene mayor oferta en las localidades medianas (entre 100 y 500 mil habitantes), al tiempo que lo propio sucede con el ADSL en las grandes (más de 500 mil habitantes).

Resulta destacable que la oferta de productos de acceso vía fibra óptica presenta una relación pareja, independientemente del tamaño de la localidad. Esto indica que la misma está siendo desplegada por ISP de todo tamaño. No obstante, y contrariamente a lo que podría pensarse a priori, la fibra óptica no necesariamente es sinónimo de gran capacidad, ya que un 37% de los productos de fibra ofrecen velocidades por debajo de los 20 Mbps. En esto influye también el costo de la conectividad mayorista, que en los casos de las localidades más pequeñas, donde hay menor competencia de oferta mayorista resultando en precios son más altos que en los grandes centros urbanos, hace económicamente inviable ofrecer grandes anchos de banda.

Más allá del impacto positivo de la red de Arsat para bajar los costos mayoristas en localidades poco atendidas, con la competencia concentrándose en grandes centros urbanos por los próximos años, la situación difícilmente cambie sustancialmente en el mediano plazo.

Con el 5G en las gateras

Cuando estamos ya a meses de los primeros lanzamientos comerciales de redes 5G en distintos países y luego de los resultados de las primeras experiencias en el terreno, el panorama de lo que puede implicar esta tecnología (con el acompañamiento de la regulación) está cada vez más claro, lo que no necesariamente implique que sea simple.

Sin dudas, la tecnología 5G implica no ya únicamente una mejora cuantitativa en las redes (más capacidad, más dispositivos conectados simultáneamente) sino también un profundo cambio cualitativo, expandiendo notablemente el alcance de las tecnologías inalámbricas, con una flexibilidad que la hace apta para nuevos usos no soportados por las tecnologías vigentes.

La tecnología 5G se basa en 3 pilares que abren la puerta a estos nuevos usos. Uno es la capacidad de banda ancha, con promedios de 100 Mbps y picos por encima de los 10 Gpbs, soportando un tráfico diez mil veces mayor al actual. Otro pilar es su capacidad para ofrecer un IoT masivo, pudiendo atender entre 10 a 100 veces más dispositivos, de ultra bajo costo y duración de baterías de hasta 10 años. Finalmente, el tercer pilar es una latencia bajísima, por debajo del 1 ms, apta para aplicaciones de misión crítica de alta confiabilidad.

Cada uno de estos pilares, da lugar a nuevos usos. La capacidad de banda ancha permite no sólo aplicaciones de video móvil de altísima definición así como de realidad virtual y/o aumentada, sino también convertirse en una infraestructura para dar acceso de banda ancha fijo, aprovechando su capacidad, similar a la de la fibra óptica, especialmente para los últimos metros. Sus virtudes para el IoT masivo habilita nuevos usos para monitoreo, medición, seguimiento y administración a gran escala. Por último, su baja latencia es lo que da lugar a todo tipo de operación remota, coches conectados, salud, etc. que requieran de una respuesta más que inmediata.

Como se puede deducir, es muy amplia la gama de aplicaciones para esta nueva tecnología, lo que cual no significa que un operador que cuente con una red 5G pueda ofrecerlas todas. Para esto juega también el tipo de espectro disponible que será el que determine su uso.

Más allá de las innovaciones que hacen posible a 5G, hay un principio del cual no pueden escapar: cuanto más alta la frecuencia utilizada, mayor la capacidad y menor la cobertura. O visto al revés, cuando más baja la frecuencia, mayor cobertura pero menor capacidad. Es importante tener en cuenta esto ya que las bandas que se están asignado para 5G en todo el mundo pueden dividirse en tres categorías:

  • Bajas: por debajo del GHz
  • Medias: entre 1 y 6 GHz
  • Altas: por encima de los 6 GHz pero en la práctica por encima de los 24 GHz. Conocida como onda milimétrica o millimeter wave

(Aclaración: los intervalos son para tener una idea. No hay un consenso de donde empieza una y termina otra)

De esta forma, un operador que cuente con espectro en bandas bajas podrá ofrecer buena cobertura, ideal para un IoT masivo, pero no podrá pensar seriamente en usar su red para dar acceso de banda ancha fija que compita con la fibra. Por su parte, quien cuente con espectro en bandas muy altas, puede pensar en propuestas tipo hotspot, con servicios de altísima capacidad y confiabilidad, pero acotados en su cobertura. Con frecuencias intermedias, se pueden alcanzar servicios móviles potenciados con velocidad y capacidad en forma consistente, quizás lo más parecido a las redes actuales dentro de las posibilidades de 5G, pero claramente mejorado.

La fuerte asociación de la frecuencia utilizada con los servicios que ésta posibilita hace que la atribución primero y la asignación después sean claves para determinar qué se puede hacer y quién lo hará. No hay en materia de 5G un talle único para el modelo a seguir. En el caso de los EE.UU. resulta interesante ver cómo cada uno de los (todavía) 4 grandes operadores va definiendo su estrategia para 5G en función del tipo de espectro con que cuenta. T-Mobile con frecuencias de 600 MHz en 33 Estados apunta a proveer una cobertura nacional, mientras que AT&T arrancará con hotspots 5G, que permitirán servicios de alta capacidad en áreas muy precisas. Verizon ya confirmó que arrancará con servicios inalámbricos fijos y Sprint se inclina por un servicio de banda ancha móvil potenciado. Todos prometen lanzar (distintos) servicios 5G de aquí a fin de año (salvo Sprint que lo hará en el 1º semestre de 2019).

El tema de las frecuencias define el juego no sólo en un mercado nacional específico, sino que también define en términos “geopolíticos”, en momentos en que los principales países se encuentran en la carrera por liderar en 5G. Durante el Foro de Analistas organizado por 5G Americas fue evidente la preocupación de la industria (operadores y proveedores) de los EE.UU. por lo que sienten es un retraso en esta carrera global. La preocupación se basa en que aquél país carece de espectro suficiente en las banda medias, fundamental para la banda ancha móvil. Cosa que sí hicieron sus principales competidores (China, Japón, Corea y Europa).

Un párrafo final para las frecuencias altas. Si bien son las que recibieron mucha atención en los últimos tiempos ser “las nuevas”, son también aquellas donde más dudas hay desde el punto de vista del negocio. Requieren de una altísima densidad de antenas para cubrir una superficie dada en comparación con el resto. Para este caso, quizás haya que pensar en asignaciones locales y no ya nacionales. Porque más allá de los aspectos técnicos, todo operador deber superar el “desafío de la accesibilidad”.

Aclarando los tantos

A pesar del acuerdo alcanzado con el gobierno para adelantar el despliegue de 4G, resultó interesante observar que Telefónica hizo circular su posición en materia regulatoria. La empresa expresó que, más allá de este acuerdo, se mantiene firme en sus reclamos hacia el mismo. Fuentes de la empresa manifestaron que “las últimas decisiones del Gobierno no han propiciado las condiciones necesarias para lograr una competencia genuina en el sector. El hecho de que encontremos acuerdos como industria y en conjunto con el Gobierno, no implica que Telefónica Movistar haya desistido de todos los reclamos que viene realizando ante las autoridades competentes.

La empresa centra sus críticas a la política del gobierno en relación con el trato recibido por Telecom-Cablevisión. Pero, a diferencia del pasado, deja bien en claro que el blanco de sus críticas es el gobierno por las condiciones de competencia establecidas y no la empresa recientemente fusionada. Como en un partido de fútbol, las críticas son hacia el árbitro y lo que permite y no hacia el accionar del rival que capitaliza la situación.

Por otra parte, las fuentes de Telefónica ya no mencionan organismos internacionales como posibles ámbitos para la resolución de sus diferencias con la política del gobierno sino a la Secretaría de Comercio (que aprobó la fusión) y el Ministerio de Producción (de quién depende la Secretaría). Y afirma que se están preparando para llevar el caso ante la Justicia, a través de la Cámara Federal Civil y Comercial. La batalla continúa, aunque mientras haya que seguir avanzando.

Desempolvando los 450

Esta semana, a través de la Resolución 506/2018, el Ministerio de Modernización reasignó la banda de 450 MHz para banda ancha fija inalámbrica y móvil, en un formato que permite incrementar el ancho de banda, aunque con ciertas limitaciones que circunscribirán el servicio a pequeños y medianos operadores de localidades pequeñas del Interior del país.

Hasta ahora, el uso primario de esta frecuencia era sólo para el acceso fijo inalámbrico, tanto para telefonía como datos e Internet (con muy poco ancho de banda, los que los hace casi inservibles). Por el momento, hay algunos despliegues en 450 MHz con tecnología CDMA, utilizados principalmente para dar servicios de voz inalámbricos (como es el caso de los “cotecalitos” en Calafate), servicios que se habilitaron en el 2005. Pero no prendieron demasiado debido a su baja capacidad para datos y los altos costos del equipamiento.

La resolución redefine el uso primario (agregando la posibilidad del móvil), aunque estableciendo ciertas limitaciones. Por un lado, el servicio deberá proveerse fuera del radio de los 180 Km de la Ciudad de Buenos Aires, en localidades de menos de 100 mil habitantes. Por el otro, excluye a los grandes operadores móviles (Claro, Movistar y Personal). De esta forma, resulta claro que los destinatarios de esta banda serán los pequeños y medianos operadores del Interior, especialmente aquellos operando en zonas con población diseminada, donde el buen alcance de esta banda (llega a 20 Km con LTE) es mejor que su ancho de banda máximo (de 36 Mbps). Por este motivo, las zonas serán asignadas a un único operador, de forma tal de asegurar que éste cuente con toda la capacidad espectral disponible (que es modesta). En las zonas en las que haya un único oferente, la banda se asignará gratuitamente. En caso de haber más de un interesado, habrá una compulsa de precios aunque sin precio base. De esta manera se busca que el espectro no sea una barrera de entrada para el desarrollo de nuevas redes.

Es de prever que, al menos inicialmente, esta banda (conocida como la 31) sea utilizada para dar acceso de banda ancha fija. Los 36 Mbps que puede ofrecer resultan suficientes en la actualidad pero no son tanto para las perspectivas de los próximos años. No obstante, es bastante mejor que lo disponible en muchas zonas del país. Para los servicios móviles, por ahora no parece ser el momento. Actualmente, según la GSA (Global Mobile Suppliers Association) hay 117 dispositivos que funcionan en 450 MHz, frente a los 3.113 en AWS o los 1.211 en ATP (ambas son las actuales bandas de LTE en uso en Argentina). Esta diferencia de escalas se refleja en el precio de los terminales, un factor no menor en la difusión del servicio. Y considerando además las limitaciones que implican no dar el servicio en el AMBA (donde vive 1/3 de la población del país) ni estar disponible para los 3 grandes operadores móviles, las escalas serán bajas.

No obstante, en el caso de operadores que cuenten con alguna otra frecuencia está la posibilidad de hacer Carrier Aggregation, combinando la banda de 450 MHz con otras para aumentar la capacidad total.

El timing no es bueno. La fuerte depreciación del peso de los últimos días encarece notablemente el dólar, al aumentar en una proporción similar la cantidad de pesos a invertir, algo que impacta fuertemente en los operadores nacionales. Y el dólar alto parece haber llegado para quedarse un tiempo, lo que sin dudas será un obstáculo para las inversiones planeadas.

Así, por el momento parece más un gesto de buena voluntad de parte del gobierno hacia los pequeños y medianos operadores del Interior que vienen reclamando la posibilidad de participar activamente del negocio móvil. Con esta movida, esta posibilidad se acrecienta, pero no estamos aún en las vísperas de que eso suceda. Es apenas un primer paso.

Más forma que fondo

Sobre el filo de la semana pasada, finalmente la CNDC (Comisión Nacional de Defensa de la Competencia) emitió su dictamen respecto de la fusión Telecom-Cablevisión. Esta era la última instancia que quedaba en la aprobación de la operación que ya había recibido el visto bueno de la CNV (Comisión Nacional de Valores) y el ENACOM (Ente Nacional de Comunicaciones). El dictamen agregó algunas exigencias a las que ya había establecido el ENACOM. Conviene aclarar que si bien recientemente el Congreso sancionó una nueva Ley de Defensa de la Competencia, este caso se rigió por la norma anterior ya que el trámite se había iniciado previo a la sanción de la ley actual.

El dictamen tiene cuatro grandes ejes, que son:

  • Aprueba la venta de activos de banda ancha fija en 28 localidades del interior del país donde la competencia se ve afectada por la falta de un tercer operador
  • Estipula plazos de entre 6 a 12 meses para que la fusionada pueda brindar servicios cuádruple play
  • Obliga a Telecom a proveer servicios mayoristas de Internet residencial a través de una oferta de referencia
  • Recomienda al ENACOM agilizar la devolución del espectro excedente así como prohibir su uso por parte de Telecom

La venta de los activos de banda ancha fija corresponde a 28 localidades en 5 provincias (Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Misiones y Santa Fe) que en total suman 143.464 clientes de Arnet, lo que equivale al 9% del total de sus clientes residenciales y que representan una facturación anual de $ 500 millones. El hecho de tomar localidades y no áreas de superposición de las redes sin que haya un tercer operador deja fuera a distintas zonas (como pasa en sectores del AMBA) donde no existe la alternativa de un 3º operador. Pero evidentemente la CNDC consideró que hacer un mapeo manzana por manzana no sólo hubiera demandado un tiempo mayor al razonable, sino que también sería una situación dinámica, con otros operadores, como por ejemplo Telecentro, ampliando la cobertura de sus redes constantemente.

La desinversión se hace a través de Universo Net. Se trata de una sociedad creada para esta operación, perteneciente el Grupo Valentini, que cuenta con control o participación accionaria en 4 operadores de telecomunicaciones, operando en diversos lugares de la provincia de Buenos Aires y del norte de la Patagonia. Se trata de lo que se denomina un comprador pre-identificado para los activos a desinvertir. Según el dictamen, de esta forma se evita la devaluación de los activos para el vendedor emplazado a desinvertir. Hubo observaciones por parte de uno de los vocales de la CNDC respecto del grupo comprador, ya que sus socios estuvieron vinculados societariamente a Cablevisión a través de su participación en CV Berazategui. Participación de la cual se desprendieron pocas semanas después de la creación de Universo Net.

De esta forma, Universo Net se quedará con los ahora ex clientes de Arnet, ingresando como nuevo operador en esos mercados. Por su parte, Telecom tendrá la obligación de arrendarle su infraestructura (que debería servirle para desplegar fibra), brindarle el servicio mayorista y permitirle el uso de su marca Arnet. La venta de los clientes de Arnet se fijó en US$ 35 por abonado (aproximadamente US$ 5 M en total), pero este precio puede subir a US$ 404 en caso de que Universo Net vendiera estos clientes dentro de los 3 primeros años. Por otra parte, Universo Net presentó ante la CNDC un plan de negocios a 8 años en el que se prevé prestar servicios inicialmente a través de redes compartidas sumándole tendidos propios mediante tecnología FTTC (fiber to the cabinet), lo que permitiría lograr velocidades de hasta 20 Mbps.

En cuanto a los plazos para que Telecom pueda comenzar a ofrecer lo que se denomina “oferta integrada” y que, aclaran, se refiere a la venta conjunta de TV paga y servicios móviles, la empresa ofreció limitarla a determinadas fechas, en función del área geográfica. Y fija dos fechas. La primera es el 1 de enero de 2019 o la habilitación de la DTH (lo que suceda primero) en todas aquellas áreas donde ya preste servicios de TV paga. Pero ofrece ampliar esta limitación hasta el 1 de julio de 2019 para la zonas fuera del AMBA, Rosario y Córdoba capital.

Estas fechas están en línea con la propuesta original de la llamada “Ley Corta”. Sin embargo, esta semana el Senado dio media sanción al proyecto con algunas modificaciones. Entre éstas están las fechas para el comienzo de la habilitación de la DTH para las telcos, llevándola inicialmente al 1/7/2020 para AMBA, Rosario y Córdoba capital. O sea, un año y medio después de la fecha establecida en el dictamen de la CNDC. En otras palabras, 18 meses en los cuales los nuevos entrantes al negocio de la TV paga sólo podrán hacerlo a través de sus redes terrestres. Para el resto de las localidades, será 1/1/2021 y 1/1/2022 (para las de menos de 100 mil habitantes). Así las cosas, habrá que ver si algún día se concreta el lanzamiento de servicios de DTH por parte de nuevos actores.

Por el lado de la oferta mayorista de acceso a Internet que realizará Telecom para cualquier ISP, la misma será únicamente sobre su red de cobre (mayormente ADSL). Pero además, sólo ofrecerán velocidades de hasta 6 Mbps, lo que hará que su atractivo sea relativo, especialmente considerando que en todas estas zonas habrá también una oferta de la red de Cablevisión, mucho más avanzada tecnológicamente y con el beneficio de poder empaquetarla con otros servicios como TV y móviles.

En cuanto a la devolución de espectro, ya establecida por el ENACOM, la sugerencia de agilizarla es una reafirmación, pero al no establecer plazos, no altera la situación.

En definitiva, se puede decir que el dictamen de la CNDC no altera significativamente la situación actual. Que Telecom se desprenda del 9% de sus clientes de ADSL, lo que equivale al 3,5% del total de abonados de banda ancha de la empresa ya fusionada, no parece ser una demanda exigente. Además, con la transferencia de sus clientes sobre una red inferior a la que posee en esas áreas y con las limitaciones de un operador con menos espaldas financieras e impedido de vender por unos años, no pone en peligro su dominio en esas zonas. Por otro lado, una oferta mayorista de 6 Mbps cuando el promedio del país (según datos de ENACOM) es de 13 Mbps, tampoco plantea una amenaza. Así, da la impresión de que la CNDC cumplió en la forma (logró desinversión, una oferta mayorista y una postergación en la oferta integrada) pero que en la práctica no alterará significativamente el escenario competitivo actual del mercado.

El modelo 5G

La semana pasada tuvo lugar el 5G Americas Analysts Forum, un evento organizado por 5G Americas que convocó a 80 analistas del mercado de las telecomunicaciones de diversos países. El evento sirvió para tomar el pulso del desarrollo de esta nueva tecnología (aún no estandarizada) que tanto entusiasma a proveedores pero que aún genera ciertas dudas por el lado de los operadores.

Más allá de abrir la puerta a una infinidad de nuevos usos, la clave del 5G tiene que ver con una eficiencia espectral que, afirman, es 3,5 veces mayor que la de 4G. Esto permite bajar notablemente el costo por bit, generando ahorro de costos. No obstante, este ahorro sólo es posible de lograr luego de importantes inversiones, estando allí el meollo de la cuestión.

Siendo un poco más amplios, se puede afirmar que el 5G se basa en 3 pilares que son: una banda ancha potenciada (con capacidades del orden de los Gbps), una mayor confiabilidad con baja latencia y posibilitar las comunicaciones entre máquinas a escala masiva. Estas características permiten pensar ya seriamente en nuevas oportunidades en rubros como el transporte (para vehículos de conducción autónoma), energía (a través de redes inteligentes o Smart grids) y urbanismo (habilitando el desarrollo de ciudades inteligentes), entre otros.

Más allá de las bondades técnicas esperadas, la llegada de 5G abre un debate en la industria. Si bien la tecnología 5G da lugar a nuevos escenarios con nuevos usos, también requiere de una alta inversión en infraestructura. La misma está compuesta no sólo en la nueva electrónica a instalar en las redes sino también en la necesidad imperiosa de tener conectadas las antenas a redes fijas de alta capacidad para que éstas últimas no se transformen en un cuello de botella. Esto implica la necesidad para las telcos de amplios despliegues para aumentar la capilaridad de la fibra óptica. En este sentido, los operadores de redes de TV por cable tienen una ventaja, ya que pueden utilizar sus cables coaxiles (de gran capacidad) como backhaul tanto de microceldas como de picoceldas. Los altos niveles de inversión exigen entonces la existencia de casos de negocio que los justifiquen.

En el desarrollo de 5G, los reguladores juegan un rol fundamental. Es que las decisiones en relación con la forma de otorgar el espectro pueden complicar o facilitar la ecuación de los operadores. La industria en general aboga por dejar de ver al espectro con fines recaudatorios para verlo como un facilitador. En este sentido, los modelos del estilo “concurso de belleza” (donde obtiene el espectro quien propone mejores planes de cobertura y de tecnología) son preferidos, ya que todo el dinero invertido va directamente a la red (aunque algunos critican este mecanismo por ser más subjetivo). Por otra parte, el regulador debe proponer un claro roadmap del espectro, tanto en la determinación de las bandas a utilizar como en el tiempo en que se pondrán a disposición. Así facilitará la planificación de los operadores, no sólo en materia de despliegue físico de la red sino también para su financiación.

Yendo al caso específico de Latinoamérica, el desarrollo de 5G implica desafíos adicionales. No es lo mismo para un operador invertir en infraestructura cuando el ARPU (ingreso promedio por usuario) es de US$ 60 mensuales, como en el caso de EE.UU. que cuando el mismo oscila entre los US$ 5 a 15 mensuales, como es el caso de esta región. (Comentario al margen, durante la reunión el chiste era que el ARPU del IoT hace que el de Latinoamérica se vea atractivo…). Con estos números, el necesario despliegue de fibra óptica para soportar las capacidades de 5G dificulta el retorno sobre la inversión. A su favor, la región tiene la característica de concentrar altos porcentajes de su población en pocas ciudades, aunque esto termina generando que haya bolsones de cobertura antes que una cobertura total. Por lo tanto, se estima que en Latinoamérica habrá un mayor desarrollo basado en tecnologías LTE que permitirán llegar a lo que se denomina 4.9G, una red 4G con muchas características que se acercan a las de 5G, aunque sin sus requerimientos de inversión. En estas tierras habrá un mayor foco en bajar costos que en tener una capacidad apta para nuevos negocios que prometen nuevos ingresos. En otras palabras, la transición a 5G será más larga que en mercados de mayor valor.

Recapitulando, la industria está frente a un escenario que es muy distinto a los previos. Ya no se trata de conectar personas sino objetos, multiplicando exponencialmente entonces los dispositivos a conectar. La adopción de 5G llevará más tiempo que el requerido en su momento por 3G o 4G. La pregunta no es si sucederá sino cuándo o cuán rápido. Pero en la extensión de estos tiempos estará la esencia del contrapunto entre CTO y CFO de los operadores. El mercado no está para repetir el viejo axioma: “Build it and they will come”.

Tuits selectos

Haciendo la vertical

AT&T-Time WarnerJusto al día siguiente a que se abordara desde aquí la evolución de los contenidos como factor clave [ver “Content is King 2.0”], en EE.UU. se anunció una mega operación por la cual el operador convergente AT&T adquiere al generador de contenidos Time Warner por US$ 85 millardos (mil millones). Ya no alcanza con ser dueño de la red. También hay que poseer lo que fluye por la red (aunque sea una parte).

Como toda gran operación, la misma será revisada en detalle por el regulador. Sin embargo, ya se metió en la campaña electoral para presidente. Ambos candidatos se mostraron “revisionistas” como consecuencia de las preocupaciones respecto a una “sobreconsolidación” del mercado. Clinton se mostró inclinada a revisar a fondo (no podía decir otra cosa), mientras que Trump fue más preciso y dijo oponerse directamente, ya que acuerdos de este tipo “atentan contra la democracia”.

El de AT&T-Time Warner no es el típico caso de consolidación en una industria. O, como bien lo explicó el CEO de AT&T, se trata de una integración vertical y no horizontal. Lo que hace AT&T vendría a ser como adquirir un proveedor, no un competidor. Por lo tanto, se trata de una operación con características similares a la que llevó tiempo atrás Comcast (el principal operador de triple play de los EE.UU.) al adquirir NBC Universal en 2011 y que fuera aprobada. Además, parece menos conflictiva que la adquisición realizada tiempo atrás de DirecTV, lo que sí produjo una consolidación en el mercado de TV paga. Conviene aclarar que el acuerdo no incluye al operador triple play Time Warner Cable.

No obstante, existen temores que esta integración vertical termine resultando en un trato preferencial por parte de AT&T hacia los contenidos de Time Warner en relación a otros, como Netflix, por ejemplo. Esto no implica que AT&T decidida no ofrecer productos de Time Warner (como HBO) a otros operadores con el objetivo de lograr un contenido diferencial a su propuesta convergente y atraer así nuevos clientes a su plataforma. Estaría en todo su derecho, aunque habría que ver si económicamente tal decisión sería favorable.

Claro que hay una forma de privilegiar contenidos propios más sutil, y que tiene que ver con el video móvil. Se trata de un contenido cada vez más relevante, a tal punto que desde Facebook prevén que para el 2021, el 70% del tráfico de datos móviles será video, creciendo del 50% actual. Y en este sentido, AT&T acaba de sentar un precedente al anunciar que el tráfico del servicio DirecTV Now (la versión OTT de la programación) no se contabilizará dentro del paquete de datos incluido en el abono. De esta forma sí establece un trato preferencial a sus propios contenidos, reflotando entonces la discusión sobre la neutralidad de la red.

Si la operación finalmente se concreta, se estaría revirtiendo la historia. Quizás el mayor impacto de Internet en materia de contenidos fue independizar a los contenidos de la red. Algo que el hombre quiere volver a unir.

Una industria en pleno proceso de reconversión

La llegada de las tecnologías 4G se produce en un momento en que el negocio de los operadores se encuentra en plena transformación: de ser operadores de telefonía a ser proveedores de Internet (móvil).

Efectivamente, los productos tradicionales de los operadores móviles están en franco retroceso en toda la región. Desde el 2012 el tráfico de voz se ha mantenido casi constante, subiendo apenas un 2%, mientras que el de SMS cayó al 30% interanual, muy impactado por servicios como Whatsapp. Según la GSMA, mientras que en 2008 la voz representó el 90% de los ingresos y los datos el 2%, para el 2014 la voz cayó al 65% mientras que los datos crecieron hasta el 22%.

El consumo de datos no da muestras de detenerse sino todo lo contrario, impulsado por la popularización de los smartphones, la relevancia del video en el tráfico, no sólo por YouTube o Netflix, sino también por el agregado del video en apps como Facebook, Whatsapp, Twitter, videollamadas o broadcasting de video (ej. Periscope). A esto se suma el streaming de audio (Spotify, radios online) y la popularización de la nube. Todo este crecimiento hace que aún no se sepa dónde está el límite del consumo de datos.

Esta es la razón detrás del fin de la Internet ilimitada, un modelo que está siendo descartado por los operadores a nivel internacional y reemplazado por abonos que incluyen una cantidad determinada de tráfico por encima de la cual se cobran excedentes. Se trata de un modelo de pago por uso que asimila al servicio móvil con otros como la electricidad, el gas, el agua, etc.

El 4G llegó en el momento justo para proveer una plataforma idónea ante los aumentos en la demanda por capacidad esperados, facilitando el paso de los operadores móviles hacia verdaderos proveedores de acceso a Internet. No obstante, las altas demandas de inversión a corto plazo del 4G se transforman en un desafío adicional en momentos en que la industria está en transición hacia un negocio muy distinto al tradicional, con servicios que eran los grandes generadores de ingresos que pierden fuerza (voz y SMS) y nuevos servicios de datos que exigen una profunda reconversión tecnológica y comercial. Una transición ineludible para prosperar en el nuevo escenario.

Columna de opinión publicada en el diario Clarín del 13/12/2105 – No se publicó en su versión online