'Estadísticas'

Un país 4G

Luego de 4 años desde su lanzamiento, la tecnología 4G se ha vuelto dominante en el mercado local. Actualmente, 2 de cada 3 residentes en Argentina utiliza un smartphone 4G. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2019” elaborado por Carrier y Asociados.

Esta rápida penetración es consecuencia de un crecimiento exponencial de la oferta de equipos 4G que se produjo a partir del 2015, luego de la habilitación del espectro para esta tecnología sobre el cierre del 2014. En ese entonces, los equipos 4G pasaron en un año de ser el 9% al 61% del total de equipos vendidos en el país. Y ya para el 2017, más del 99% de los equipos fueron 4G.

 

 

En cuanto a los cálculos de penetración, si bien en la industria se tiende a tomar como base la cantidad total de líneas, no suele arrojar un indicador muy relevante. Esto se debe a que las cifras de líneas totales (que en Argentina son 59 M para una población de 44M) incluyen muchas en desuso aunque en servicio, resultando entonces un indicador que distorsiona el análisis. Por lo tanto, resulta mucho más relevante tomar como base la población total del país. Es justamente calculando la penetración sobre una población de 44 M de habitantes que las 29 M de líneas 4G equivalen a una penetración del 66%.

Nueva Corea

A pesar de la buena cantidad de marcas de smartphone que incursionaron en el mercado argentino en los últimos años, hay una que tiene un gran dominio de la situación: Samsung. Tal es así que prácticamente la mitad de los smartphones en uso en Argentina son de la marca surcoreana. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2019” elaborado por Carrier y Asociados.

Luego de destronar al otrora “invencible” Nokia en 2011, Samsung acumula 8 años consecutivos al tope de ventas de smartphones en el país, con una brecha respecto del 2º que arrancó en apenas 3 puntos en 2011 para llegar a los 45 puntos en 2017. Tantos años al tope de la participación de mercado con un 2º que iba rotando según las épocas lo ubicaron como líder indiscutido del mercado local, donde tiene una presencia del 47% en términos de parque total de smartphones.

 

 

A lo largo de los últimos años, la pelea por el 2º lugar se fue dando entre Motorola y LG, con un Huawei que aparecía amenazante. Hoy, y luego de lo sucedido el último año, ese segundo lugar parece confirmarse para una pujante Motorola, cuyo volumen de ventas creció un 55% en 2018, un año en el cual todos sus principales rivales retrocedieron, especialmente LG y Huawei que cayeron un 63% cada uno. Y sus reorganizaciones internas, con tercerización de la comercialización de sus productos, no parecen ubicarlas en situación de tener un crecimiento fuerte en el corto plazo.

El dominio del mercado de Samsung se debió a diversas causas. Por un lado, una imagen de marca fuerte, con varios productos insignia en la gama alta a lo largo de los años, lo que incluso le permitió pelearle al iPhone a nivel global. Por el otro, productos competitivos en todas las gamas (y esto es importante ya que la gama alta representa valores de apenas un dígito en las ventas totales) y una muy aceitada distribución que coloca equipos Samsung en prácticamente cualquier canal (operadores, cadenas minoristas y comercios).

En cuanto al futuro, es claro que se viene un escenario distinto. A la recesión de los últimos tiempos se suma un mercado maduro en términos de penetración, que pasó a ser uno mayormente de renovación. Adicionalmente, y a nivel global, la falta de innovación de la industria en general está estirando los tiempos de renovación de los productos. En Argentina, no obstante, Samsung cuenta con la ventaja de que quienes son sus principales competidores a nivel global tienen una presencia en retracción (Huawei), casi nula (Xiaomi) o están descolocados ante el sistema fiscal y arancelario argentino (iPhone). Así, sólo Motorola asoma como un rival de cuidado. Aunque todavía tiene bastante camino por recorrer en términos de participación de mercado para poder hacerle sombra.

¿Caída o sinceramiento?

El mercado móvil en Argentina registró una caída del 2,5% en cantidad de líneas en servicio durante 2018, lo que se vino a sumar al retroceso del 2017, que fue del 2,7%. Así, en el bienio 2017-2018 salieron de servicio 4 M de líneas. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2019” elaborado por Carrier y Asociados.

El dato a tener en cuenta es que la tendencia fue similar tanto en un año bueno económicamente como el 2017 (con un PBI que creció un 2,8%) como en uno negativo como el 2018 (donde el PBI cayó un 2,5%). Así, explicar la caída por el lado de la situación macroeconómica no parece acertado y por lo tanto es conveniente mirar qué sucede dentro de la industria.

La baja de las líneas se encuentra por el lado de las líneas prepagas. Estas cayeron un 5% durante 2018, acumulando una caída del 10,7% en los últimos dos años, con 5 M de líneas menos entre 2016 y 2018. Pero mientras tanto, las líneas pospagas crecieron un 5,8% en este bienio (4,2% en 2018 y 1,5% en 2017) sumando prácticamente 1 M de líneas.

 

 

Los operadores todavía contabilizan como líneas en servicio a muchas que están en desuso. Los 59,6 M de líneas que surgen de los balances de los tres (Claro, Movistar y Personal) contrastan con los aproximadamente 48 M de líneas que están nominadas (asociadas a un nombre o razón social y DNI o CUIT respectivamente) y que por lo tanto pueden ser consideradas en uso. La diferencia arroja 15,6 M de líneas en servicio pero sin uso. Es de aquí que los operadores regularmente dan de bajas líneas que consideran caducadas.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que una línea prepaga se mantiene totalmente activa por un período mínimo de 6 meses desde la última recarga, variando los tiempos máximos según el operador. Así, quien por limitaciones económicas no pudiera seguir cargando saldo a su línea, tiene varios meses de uso, amén de que puede usar datos vía WiFi (incluyendo al omnipresente Whatsapp). Y que estos ciclos vuelven a 0 con la más mínima recarga. Visto así, no tiene mucho sentido “dejar de usar el celular” completamente por razones económicas, aunque sí su uso podrá restringirse.

Así las cosas, lo que aparentemente está sucediendo es un sinceramiento de cifras que, de tomárselas tal cual, sólo distorsionan los análisis. En un país con 44 M de habitantes, los 59,6 M de líneas móviles en servicio arrojan una penetración del 135%. Pero aun considerando los 48 M en uso, se obtiene una nada despreciable penetración del 109% sobre la población.

Dimensionando el 4G

En las últimas semanas, desde el gobierno se esgrime un dato que consideran clave: para octubre de 2019 un 95% de la población estará alcanzada por las redes 4G. Sus estrategas consideran que este dato es fundamental ya que nunca como ahora hubo tantas posibilidades de acceder en forma instantánea a la información, lo que cambia de raíz la manera de hacer política respecto de lo ocurrido 4 años atrás, cuando el hoy oficialismo hacía la campaña que lo llevó al poder. Sin entrar en el análisis político, resulta conveniente aportar más números para dimensionar con mayor precisión el estado de 4G en el país.

Alcanzar el 95% de cobertura mencionado es algo posible y forma parte de las condiciones del pliego utilizado para la licitación del espectro necesario para 4G que tuviera lugar en el 2014 (a pesar de verse “estirados” los tiempos por incumplimientos por parte del Estado en cuanto a la disponibilidad de espectro limpio). Sin embargo, esto no es mérito del gobierno sino de los operadores, quienes realizan las inversiones y deben luchar con los municipios para instalar sus infraestructuras (principalmente, pero no únicamente, antenas). Es cierto que el gobierno se esforzó por simplificar este proceso, pero aún sigue siendo bastante dispar según el lugar de que se trate. Sí hay mérito del gobierno cuando se consideran los kilómetros de fibra óptica tendida por Arsat, ya que es fruto del trabajo y la inversión de esta empresa estatal. Pero considerar un logro de la gestión el avance de 4G es más bien parte de un discurso político.

Otro aspecto por considerar es que la cobertura de la red es condición necesaria pero no suficiente para este cambio en la forma de hacer política. Hacen falta también dispositivos aptos. Y aquí si bien la adopción de 4G ha sido veloz, todavía queda camino por recorrer.

En Argentina hay 29 M de líneas móviles utilizando dispositivos 4G, según se desprende del informe “Mercado celular argentino – 2019” realizado por Carrier y Asociados. Este valor puede dar distintos niveles de penetración según la base considerada.

Si se toma la cantidad de líneas móviles que el propio gobierno publica en la web del Enacom, que son 58,6 M, entonces estamos ante una penetración del 49,5% sobre el total de líneas. Pero también hay que tener en cuenta que esta cifra, que es similar a la que surge de los balances de los operadores, distorsiona el análisis. El año pasado, luego del proceso de nominación de las líneas móviles, sólo 48 M quedaron “en regla”. Y por más que el resto sigue siendo contabilizado, no están en uso. Así, tomando como base los 48 M de líneas nominadas (en uso), la penetración es más interesante, llegando al 60,4%. Por último, utilizando como base la población del país (un dato menos debatible), y que se estima en unos 44 M, la penetración de 4G es del 66% de la población.

No son malas cifras para un país como Argentina, que además de ser la 8ª geografía del mundo en extensión (lo cual encarece la cobertura) fue el último de la región en ingresar al 4G y que en el ínterin estuvo más años en recesión que en crecimiento. Pero claramente todavía hay terreno para avanzar.

La mano invisible

A pesar de haber estado virtualmente prohibida su comercialización en Argentina durante años, el iPhone siempre tuvo un atractivo irresistible en el mercado local. Esto llevó a que durante años (y todavía hoy donde se lo puede adquirir “con los papeles en orden”) existiera un mercado informal del mismo. Uno compuesto no sólo por las importaciones individuales de quienes tenían la posibilidad de viajar al exterior sino también por contrabandistas que ingresaban ilegalmente estos equipos para venderlos a través de, principalmente, plataformas online.

En este escenario, el parque actual de iPhone funcionando en Argentina es de 2,1 M de equipos, lo que equivale al 6% de los 34 M de smartphones en uso en Argentina. Estos datos surgen del informe “Mercado celular argentino 2019”, realizado por Carrier y Asociados.

El dato interesante del caso es que las importaciones declaradas desde principios de 2017, cuando se levantó la prohibición de facto que regía para la importación de celulares, fue de apenas 120 mil unidades. Esto implica que apenas el 5,7% de los iPhone en uso fueron declarados en su ingreso al país.

El 94,3% de los casos restantes son un claro testimonio de que, por más que haya restricciones impuestas arbitrariamente desde el Estado, la mano invisible del mercado siempre tiende a compensar estas acciones y regulaciones. Las pruebas están a la vista.

Balance en rojo

Termina el 2018, un año donde la macroeconomía se ocupó de agregar limitaciones a un escenario de por sí contenido. Termina así un año gris.

Arrancó con la presentación del proyecto de la conocida como Ley Corta que también fue corta en cuanto a la duración de las expectativas que despertó. Abordando, entre otros, dos temas relevantes para la industria convergente: la posibilidad de abrir el mercado de la TV satelital y definir el destino del espectro hoy en manos de Arsat. Y ambos harían que su tránsito por el Congreso no fuera un camino de rosas.

Resultaba claro que la apertura para el ingreso de nuevos operadores de TV satelital tendría la oposición inmediata de toda la industria de la TV por cable, de operadores de todos los tamaños, muchas veces vinculados al poder político y territorial en sus áreas de servicio. Su voz se haría sentir a través de los legisladores. Así, con retrasos que se combinan con indicadores concretos del retiro de la DTH, si algún día se diera esta apertura, probablemente falten interesados.

En cuanto al espectro en manos de Arsat, nada menos que 90 MHz aptos para servicios 2, 3 y 4G en todo el país, sobran los intereses e interesados. Los operadores actuales, porque podrían agregar y poner en uso ese espectro rápidamente al contar ya con redes trabajando en las mismas frecuencias. Los operadores convergentes (sin redes móviles), porque sería una forma, compleja y onerosa, de ingresar al negocio, pero también fácil y económica de impulsar el valor de sus activos. El Estado, porque ingresa fondos frescos en momentos de restricciones por un activo al que no puede poner en uso ni rentabilizar. Todos pueden potencialmente ganar. El tema es cuánto cada uno.

Hacia mitad de año se confirmó la fusión entre Telecom y Cablevisión al completarse la tercera y última instancia de aprobación por la CNDC (Comisión Nacional de Defensa de la Competencia), luego de haber resultado aprobada por la CNV (Comisión Nacional de Valores) y el ENACOM (Ente Nacional de las Comunicaciones). La sensación general fue de “gusto a poco” en cuanto a las medidas acordadas para acotar la posición dominante de la nueva empresa, particularmente en algunas áreas geográficas determinadas. Pero tampoco fue sorpresa.

Para ese entonces ya la macro se comenzaba a resentir, luego de un proceso devaluatorio que se inició en el 2º trimestre y se haría evidente hacia mediados de año. Y su impacto directo e indirecto signaría el resto del mismo (así como también probablemente el inicio del próximo). La disparada de precios en pesos y la pérdida de capacidad adquisitiva de los salarios combinadas con una fuerte restricción monetaria y la consecuente suba de la tasa de interés llevaron a una recesión que se sintió en todos los ámbitos. Los operadores de todo tamaño, con costos de tecnología en dólares y precios en pesos (al igual que los salarios) comenzaron a revisar sus proyectos de inversión y en varios casos los plazos comenzaron a estirarse.

Para los fabricantes de celulares el año será el peor en volumen desde el 2004, 14 años atrás y en los que la base de usuarios era significativamente menor. Serán un 8,5 M de despachos para este año, contra 7,4 en aquella ocasión. Claro que ahora hay unos 44 M de líneas en uso (luego de la limpieza de líneas no registradas) contra 13,5 M de aquél entonces. También el contrabando se vio alcanzado por la macro y se estima que caerá en 2018 casi un 50% respecto del año anterior, para ubicarse por debajo del 1,4 M de unidades. Las condiciones del mercado y las reacciones de cada uno de los actores determinaron que éste haya quedado concentrado en Samsung y Motorola, que entre ambos se quedaron con las tres cuartas partes del mercado. LG y Huawei entraron en procesos de reorganización interna luego de alcanzar valores de participación muy por debajo de lo que tuvieron (LG) o de lo esperado (Huawei).

El escenario macro impactó mucho en la producción local de Tierra del Fuego, que venía haciendo esfuerzos para bajar sus costos pero que se vieron diluidos por la brusca devaluación. Así, reflotaron las discusiones sobre qué hacer con el régimen promocional de la isla. Por lo pronto, funcionando gracias a las asimetrías fiscales, ni siquiera puede convertirse en una actividad que no dependa exclusivamente del mercado interno. No habrá soluciones definitivas para la isla mientras dependa del fisco y del mercado interno. Con una promoción que está prevista hasta 2023, en caso de querer extenderla es hora de pensar en un esquema que aproveche alguna ventaja natural de la isla y que no dependa del mercado interno. Lo que hoy hay nunca va a dar lugar a una industria saludable, emancipada del favor fiscal.

Con la autorización para que a partir del 1º de enero de 2018 las telcos ofrezcan servicios de TV, muchos se imaginaron que de un día para el otro dispondrían de una mayor oferta de proveedores. La realidad fue distinta. Las nuevas ofertas se limitaron a la cobertura geográfica de redes aptas, que en el caso de las telcos implica tener fibra prácticamente hasta el hogar. Movistar se movió agresivamente en el despliegue, pero así y todo no lanzó su servicio de TV hasta entrada la segunda mitad del año. Claro avanzó más cautelosamente, haciendo su oferta de TV a un subgrupo de sus abonados de fibra. Y si hubo esperanzas del lanzamiento de versiones OTT de servicios de TV, éstas quedaron insatisfechas por cuestiones comerciales y de cesión de derechos. Pero como sí puede accederse a estos contenidos en los celulares de los abonados al servicio de TV tradicional, pudo verse el crecimiento de uso de apps para tal fin, como Flow, Direct TV Play, entre otras, así como las propias de algunas señales, donde Fox capitalizó muy bien los contenidos deportivos. Por supuesto, esto trae desafíos no sólo técnicos sino también regulatorios, poniendo sobre la mesa el debate que el regulador no quiere dar: definir los alcances de la neutralidad de la red.

En definitiva, se despide un año que prometió más de lo que finalmente entregó.

Diversificando los pagos

Tal como lo vienen demostrando distintos indicadores, el comercio electrónico sigue creciendo en Argentina. Más allá de su natural evolución, también puede especularse con el impacto del agregado de las tarjetas de débito como medio de pago online, las cuales pasaron de 0 a ser utilizadas por el 17% de los usuarios que hacen compras por Internet.

Si bien entre 2016 y 2017 se registró un crecimiento de 10 puntos en la cantidad de usuarios que pagan sus compras electrónicas con tarjeta de crédito, se observa también un retroceso de los medios que involucran el efectivo, como es el caso del uso de los puntos de pago (ej: Pago Fácil), que pasaron del 46% al 39%, o del efectivo contra entrega, que también disminuyó, en este caso del 18% al 9% de los compradores. Los pagos por depósito o transferencia bancaria se mantuvieron estables.

El pago con tarjeta de crédito crece con el nivel socioeconómico así como con la edad. Por su parte, las tarjetas de débito son más utilizadas por los segmentos socioeconómicos medios, así como por los millennials.

Por otra parte, fue notable también el crecimiento del uso de plataformas de pago, que no sólo evitan dar los datos de tarjeta al vendedor, sino que también incorporaron, en algunos casos, el uso de tarjetas de débito o el pago en efectivo vía puntos de pago. Así, Mercado Pago pasó de ser utilizado por el 32% de los compradores electrónicos a un 42%. Similar situación se registró en el caso de PayPal, que pasó el 8 al 18%. En ambos casos, un crecimiento de 10 puntos.

El modelo 5G

La semana pasada tuvo lugar el 5G Americas Analysts Forum, un evento organizado por 5G Americas que convocó a 80 analistas del mercado de las telecomunicaciones de diversos países. El evento sirvió para tomar el pulso del desarrollo de esta nueva tecnología (aún no estandarizada) que tanto entusiasma a proveedores pero que aún genera ciertas dudas por el lado de los operadores.

Más allá de abrir la puerta a una infinidad de nuevos usos, la clave del 5G tiene que ver con una eficiencia espectral que, afirman, es 3,5 veces mayor que la de 4G. Esto permite bajar notablemente el costo por bit, generando ahorro de costos. No obstante, este ahorro sólo es posible de lograr luego de importantes inversiones, estando allí el meollo de la cuestión.

Siendo un poco más amplios, se puede afirmar que el 5G se basa en 3 pilares que son: una banda ancha potenciada (con capacidades del orden de los Gbps), una mayor confiabilidad con baja latencia y posibilitar las comunicaciones entre máquinas a escala masiva. Estas características permiten pensar ya seriamente en nuevas oportunidades en rubros como el transporte (para vehículos de conducción autónoma), energía (a través de redes inteligentes o Smart grids) y urbanismo (habilitando el desarrollo de ciudades inteligentes), entre otros.

Más allá de las bondades técnicas esperadas, la llegada de 5G abre un debate en la industria. Si bien la tecnología 5G da lugar a nuevos escenarios con nuevos usos, también requiere de una alta inversión en infraestructura. La misma está compuesta no sólo en la nueva electrónica a instalar en las redes sino también en la necesidad imperiosa de tener conectadas las antenas a redes fijas de alta capacidad para que éstas últimas no se transformen en un cuello de botella. Esto implica la necesidad para las telcos de amplios despliegues para aumentar la capilaridad de la fibra óptica. En este sentido, los operadores de redes de TV por cable tienen una ventaja, ya que pueden utilizar sus cables coaxiles (de gran capacidad) como backhaul tanto de microceldas como de picoceldas. Los altos niveles de inversión exigen entonces la existencia de casos de negocio que los justifiquen.

En el desarrollo de 5G, los reguladores juegan un rol fundamental. Es que las decisiones en relación con la forma de otorgar el espectro pueden complicar o facilitar la ecuación de los operadores. La industria en general aboga por dejar de ver al espectro con fines recaudatorios para verlo como un facilitador. En este sentido, los modelos del estilo “concurso de belleza” (donde obtiene el espectro quien propone mejores planes de cobertura y de tecnología) son preferidos, ya que todo el dinero invertido va directamente a la red (aunque algunos critican este mecanismo por ser más subjetivo). Por otra parte, el regulador debe proponer un claro roadmap del espectro, tanto en la determinación de las bandas a utilizar como en el tiempo en que se pondrán a disposición. Así facilitará la planificación de los operadores, no sólo en materia de despliegue físico de la red sino también para su financiación.

Yendo al caso específico de Latinoamérica, el desarrollo de 5G implica desafíos adicionales. No es lo mismo para un operador invertir en infraestructura cuando el ARPU (ingreso promedio por usuario) es de US$ 60 mensuales, como en el caso de EE.UU. que cuando el mismo oscila entre los US$ 5 a 15 mensuales, como es el caso de esta región. (Comentario al margen, durante la reunión el chiste era que el ARPU del IoT hace que el de Latinoamérica se vea atractivo…). Con estos números, el necesario despliegue de fibra óptica para soportar las capacidades de 5G dificulta el retorno sobre la inversión. A su favor, la región tiene la característica de concentrar altos porcentajes de su población en pocas ciudades, aunque esto termina generando que haya bolsones de cobertura antes que una cobertura total. Por lo tanto, se estima que en Latinoamérica habrá un mayor desarrollo basado en tecnologías LTE que permitirán llegar a lo que se denomina 4.9G, una red 4G con muchas características que se acercan a las de 5G, aunque sin sus requerimientos de inversión. En estas tierras habrá un mayor foco en bajar costos que en tener una capacidad apta para nuevos negocios que prometen nuevos ingresos. En otras palabras, la transición a 5G será más larga que en mercados de mayor valor.

Recapitulando, la industria está frente a un escenario que es muy distinto a los previos. Ya no se trata de conectar personas sino objetos, multiplicando exponencialmente entonces los dispositivos a conectar. La adopción de 5G llevará más tiempo que el requerido en su momento por 3G o 4G. La pregunta no es si sucederá sino cuándo o cuán rápido. Pero en la extensión de estos tiempos estará la esencia del contrapunto entre CTO y CFO de los operadores. El mercado no está para repetir el viejo axioma: “Build it and they will come”.

Diversificados

La existencia de PC y de smartphones son una constante en los hogares argentinos conectados. Pero ya no están solos. En los últimos años ha sido notable el avance de otro tipo de dispositivos, orientados principalmente al consumo de contenidos y entretenimiento. Esto surge del informe “Tecnología residencial 2017” realizado por Carrier y Asociados.

Disponer de al menos una PC (cifra que actualmente llega a un promedio de 2,3 por hogar) es natural, ya que el acceso a Internet desde el hogar requirió históricamente de este dispositivo. Más cerca en el tiempo, la explosión de los smartphones, hoy superando ampliamente los 30 millones, hicieron que éstos también se volvieran habituales en el paisaje doméstico. La penetración de ambos dispositivos se encuentra entonces en un punto prácticamente de saturación para los hogares conectados.

 

 

Sin embargo, en los últimos dos años se han registrado marcados crecimientos de otro tipo de dispositivos conectables. Las Smart TV, presentes en el 58% de los hogares conectados, encabezan este segundo grupo, creciendo marcadamente en los últimos 2 años. Las mismas son más habituales en los hogares con hijos (de todas las edades). Luego siguen las tablets (50%) y las consolas conectables (35%), en ambos casos más populares en los hogares con hijos menores. Las tablets suplen a los smartphones en el caso de los menores que todavía no usan celulares, ofreciendo las mismas funcionalidades a un costo sensiblemente menor.

Un dato significativo es que en los hogares jóvenes (donde todos sus integrantes son menores de 34 años) es donde más baja es la penetración de PC (89%). Un adelanto quizás de cómo irá perdiendo relevancia como dispositivo hogareño.

Madurando los pagos móviles

Pagos móvilesEn momentos en que el Banco Central apura la adopción de los pagos electrónicos, incluyendo el uso de celulares, los usuarios o público en general son permeables a su adopción. Un 30% de los usuarios de smartphones está dispuesto a usar el celular como medio de pago tan pronto como esté disponible, mientras que un 49% lo haría luego de esperar a que se masifique. Esto surge del informe “Usuario de smartphones 2016” publicado por Carrier y Asociados.

La intención de uso en general crece en la medida en que lo hace el nivel socioeconómico, al tiempo que la adopción inmediata sería más alta entre hombres que mujeres. En cuanto a los usos más atractivos para los pagos móviles, figuran en primer lugar comercios (77%), locales gastronómicos (72%) y transporte público (71%). Taxis y remises (60%) siguen en el cuarto lugar, un poco más lejos, pero considerando que se trata de servicios menos masivos que los anteriores, la adopción en estos casos sería más alta. Idéntica situación se da en el caso de estacionamientos y peajes (59%).

 

Usos atractivos para pagos móviles

 

Los usos mencionados indican que en la mente de los usuarios se abre la posibilidad no sólo de complementar sino también de sustituir medios de pago existentes. Mientras que en comercios y locales gastronómicos suele estar disponible la alternativa de tarjetas de débito y crédito, en los casos de transporte público en las grandes ciudades hay medios de pago específicos, como la tarjeta SUBE en el AMBA. Algo similar ocurre con los peajes, aunque su uso está menos difundido salvo entre los “viajeros frecuentes”. Distinto es el caso de estacionamientos, taxis y remises. En estos últimos no llama entonces la atención que, en el caso de Uber, uno de los beneficios esgrimidos por la empresa y por sus usuarios es el pago electrónico. Un llamado a la modernización que a veces, por hábito o por motivos económicos y fiscales, no se quiere oír.

Con este escenario, el 2017 se presenta como el año del despegue de los pagos móviles en Argentina, un país donde la disposición a su adopción se presenta mayor entre los usuarios que entre la oferta, todavía incipiente.