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Ajustando el streaming

En esta edición de la Copa Libertadores la Conmebol introdujo una modificación importante: cedió los derechos para la transmisión de algunos partidos en exclusividad a Facebook. Esto fue motivo de celebración por parte de muchos porque implicó el reconocimiento del streaming como canal para la distribución de tan valioso contenido. Sin embargo, la decisión no está exenta de polémica.

Facebook adquirió los derechos de algunos partidos para transmitirlos a través de su servicio Watch en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. Cualquier persona con una cuenta del Facebook en estos países puede entonces ver esos partidos gratuitamente.

Sin embargo, las primeras experiencias generaron muchas quejas en cuanto a la calidad técnica de la transmisión. Y también de aquellos que o por no tener Internet o no saber usar Facebook, quedaron afuera. Además, siendo que Facebook Watch está sólo disponible para Smart TV de Samsung, también se pierde la experiencia de ver un partido de fútbol en pantallas de tamaño más acorde al contenido. Es cierto que también se puede utilizar dispositivos tipo Chromecast, Roku, Apple TV, pero no son tan populares.

Por supuesto, también hay quejas de parte de los operadores de TV paga, quienes no sólo dejan de tener posibilidad de ofrecer un contenido específico (Facebook no revende sus derechos). También deben afrontar una mayor demanda por capacidad. No es quizás un gran problema para los grandes ISP, pero para los pequeños del interior es todo un desafío, ya que sus accesos a nivel mayorista tienen precios en dólares, mientras manejan tarifas en pesos. Así, se hace difícil el traslado a precios de los costos por un mayor tráfico y ancho de banda consumidos.

Esta situación fue quizás la que dio lugar a un confuso episodio, donde algunos medios vinculados a este deporte publicaron que Facebook había perdido la exclusividad para la transmisión de partidos de la Copa Libertadores, cosa que fue desmentida tanto por Conmebol como por Facebook. Nunca se sabrá si fue una presión o un momento de dudas.

La Copa Libertadores por Facebook Watch tendrá su prueba de fuego en Argentina el jueves 11 de abril, cuando corresponda la transmisión del partido entre River Plate y Alianza Lima. Se trata de la primera televisación vía streaming de un equipo de gran convocatoria a nivel nacional. Seguramente muchos se desayunarán ese mismo día con que no pueden ver el partido por TV.

Es cierto que la posibilidad de ver partidos por streaming es una demanda latente del público, especialmente los segmentos más jóvenes que tienden a prescindir de la TV paga y concentrar sus consumos audiovisuales por Internet. Y más allá de los problemas técnicos que mostró Facebook Watch (y que seguramente se irán subsanando con el correr del tiempo), la solución para permitir que más público presencie los partidos de la Copa Libertadores por TV tiene que ver con la forma de ceder los derechos de televisación. Una alternativa sería exigirle a Facebook que tenga una propuesta de retransmisión para los operadores de TV, aunque es algo complicado cuando los contratos ya están firmados. La otra, más de largo plazo, sería dividir la cesión de derechos en dos: una para TV y otra para streaming, como ya se hace en otras ligas del mundo. Algo que dejaría contentos a todos.

Expandiendo fronteras

Esta semana, Movistar lanzó Play, su servicio OTT de contenidos de TV y video que tiene el potencial de ser un caballo de Troya para llegar con el servicio más allá del alcance (todavía reducido) de su red de fibra óptica (sobre la que ofrece el servicio IPTV Movistar TV).

Salvando las distancias, Movistar Play se parece un poco más a Flow que a Netflix, ya que si bien cuenta con series, películas y documentales (a consumir bajo demanda), también incorpora canales de TV en vivo. El servicio básico es gratuito para los clientes de telefonía móvil e Internet fija residencial sobre ADSL (anteriormente Speedy, hoy Movistar Banda Ancha). Un mercado potencial de unos 5,7 M de clientes de móvil pospagos y unos 1,2 M de clientes de ADSL (en ambos casos sólo residenciales).

El paquete básico y gratuito es en HD, lo que en otros servicios de TV es un extra. No obstante, tiene por ahora apenas 4 canales de TV, los locales TV Pública y LN+ más dos exclusivos que son Movistar Series y Movistar eSports. Pero además, incluye una librería de series, películas, documentales y contenidos para niños para consumir bajo demanda. Adicionalmente, se pueden alquilar películas de estreno así como incorporar packs de canales, estando actualmente disponible uno de la TV local llamado Pack Clásico (canales de aire y de noticias) por $ 190 mensuales y el pack HBO (con sus cuatro canales) por $ 260 mensuales. A modo de promoción de lanzamiento, y para incentivar la adopción acelerada del servicio, se incluye el pack HBO gratis hasta el 12/4, previo al lanzamiento de la nueva temporada de Game of Thrones.

Desde el punto de vista del hardware, el servicio puede ser consumido lógicamente desde smartphones y tablets tanto Android como iOS, aunque éstos últimos no permiten contratar suscripciones desde la app (debido al férreo control de Apple sobre todo lo que pasa por su ecosistema). No obstante puede hacerse desde la web y consumirse luego desde el dispositivo móvil. Por supuesto, también se puede consumir desde la PC vía navegador. En el caso de las Smart TV, la app de Movistar Play está disponible para los modelos más modernos de Samsung y LG (cuyas plataformas son las más populares a nivel global). Un punto débil aquí es que no funcione aún con Chromecast, un dispositivo para ver contenidos en la TV muy difundido por su bajo precio.

Hasta aquí, una breve descripción del servicio, del cual se pueden tener más detalles desde el sitio web.

Lo interesante de Movistar Play es que, como todo servicio OTT, independiza al servicio/contenido de la red de transporte. Este es un aspecto clave mientras se realiza el despliegue de fibra, ya que permite llegar con una propuesta audiovisual a un territorio mucho más extenso. De hecho a todo el país. Así, si bien la propuesta actual es modesta en comparación con productos similares, es interesante no sólo por su gratuidad inicial sino también por la posibilidad de ir agregando packs (aunque todavía son escasos). Se trata de un modelo que se acerca más a lo que muchos desean: un menú a la carta en lugar del tenedor libre que significan las propuestas actuales, fuertemente influidas por la herencia de la TV paga tradicional y dominante.

Algo que notarán muchos al ver la oferta (gratuita o paga) es la ausencia de un contenido muy valorado: los canales de deportes. Situación que implica no sólo lo obvio, la falta de los partidos de la SAF (Superliga Argentina de Fútbol) sino también las señales de FoxSports y ESPN. Esto se debe no a la falta de interés de Movistar, que lo tiene, sino a la negativa de los tenedores de esos derechos de poner sus contenidos a disposición de servicios puramente OTT como Movistar Play. Aunque lo curioso es que en otros países de la región sí lo hacen, como es el caso de Direct TV Go en Colombia o Chile. Evidentemente, muchos proveedores de contenidos no terminan de definir una propuesta para servicios OTT. Algo que la demanda, sobre todo el público joven y no tanto, reclama a gritos. Claramente tienen que hacer equilibrio entre los operadores de TV paga tradicionales (aquellos que combinan red y contenidos) y los consumidores. Pero está claro que sus clientes son los operadores, no el público. Algo muy relevante en un mercado como el argentino, con una penetración de la TV paga tradicional del orden del 80% o más de los hogares.

Merece destacarse también que la gran mayoría de los canales de TV abierta (tradicional o de la TDA) están disponibles a través de un pack pago. Esto es así porque si bien hasta hace poco era obligatorio que fueran distribuidos por los distintos proveedores de servicios de TV, los cambios en la regulación le permitieron cobrar por esto. Posibilidad que ante la crisis que atraviesa la TV abierta ha sido la elegida por varios. Una jugada entendible pero al mismo tiempo arriesgada. Habrá que ver cuántos serán lo que quieran pagar hoy por señales generalistas de TV abierta, en un momento en que el consumo es segmentado y bajo demanda y donde además siempre está la posibilidad de acceder a sus contenidos gratuitamente vía web.

En definitiva, no es de esperar que Movistar Play altere las condiciones del mercado audiovisual de la noche a la mañana. Todavía tiene escollos importantes que superar. Pero por su gratuidad inicial y la base de clientes no desdeñable, tiene el potencial de inocular en éstos el germen de que otra forma de contratar contenido audiovisual es posible. Habrá que ver hasta dónde lo dejan.

Jubilando a Arnet

Esta semana, Telecom comunicó que inició el proceso de unificación de las marcas de su servicio de acceso a Internet.La marca Arnet dejará de existir y pasará a ser Fibertel Lite. En consecuencia, bajo la denominación Fibertel Lite se agruparán los productos de la ahora ex Arnet (de hasta 20 Mbps), mientras que Fibertel hará lo propio con los que estén por encima de esa capacidad (actualmente 25, 50 y 100 Mbps).

 

 

Arnet es una de las marcas más antiguas del mercado argentino de telecomunicaciones, habiendo llegado a mediados de los 90s a manos de Telecom, quien la utilizó para su servicio de acceso a Internet por más de 20 años, inicialmente como un servicio dial up para luego ser de banda ancha, con la llegada del ADSL hacia el cambio de siglo. En su momento de mayor esplendor (2015) llegó a los 1,8 millón de accesos, para luego comenzar a perder clientes a manos de la competencia. Esto ocurrió principalmente con Fibertel, con quien tenía una importante superposición geográfica en la cobertura de sus redes. En un mano a mano llevaba las de perder por la mayor capacidad de Fibertel sumada al atractivo del combo con el servicio de TV paga de Cablevisión.

Con una tecnología inferior al cablemódem (y claramente la fibra óptica), Arnet no sólo no pudo detener el avance de su competencia, sino que evidenció las limitaciones técnicas que tenía, comenzando a desprestigiarse como marca aceleradamente. Por esto mismo es que la movida de pasar a denominar bajo la marca Fibertel a los productos ADSL es una jugada no exenta de riesgos. Los accesos ADSL seguirán teniendo limitaciones en su capacidad, especialmente en momentos en que la demanda por ancho de banda sigue en aumento como consecuencia de un mayor consumo de video así como de la multiplicación de dispositivos conectados simultáneamente (PC, celulares, Smart TV, tablets, parlantes inteligentes, etc.). Un escenario en el que los 20 Mbps que como máximo ofrecen los productos de ADSL están camino a ser rápidamente el mínimo aceptable.

Esta movida se encuadra en una estrategia dual desde el punto de vista tecnológico de Telecom. En las zonas donde haya cobertura de la red HFC de Cablevisión, la idea será migrar a los clientes de Arnet a la red de coaxil. O de Fibertel Lite a Fibertel “tradicional”. En las zonas donde Cablevisión no tenga presencia, la idea es hacer un leap frog y comenzar a desplegar una red de fibra óptica al hogar, tal como lo está haciendo actualmente Movistar (Telefónica) en su zona de influencia, migrando desde el cobre.

Más allá del cambio de nombre/marca, lo interesante de la movida es que ahora Cablevisión comenzará a ofrecer Flow a los clientes de ADSL de Arnet. Si bien no hay precisiones sobre si será bajo un formato OTT o IPTV, lo cierto es que la decisión de distribuir sus contenidos en video sobre los accesos de ADSL le sumará a Cablevisión un número no menor de potenciales clientes, siendo esto motivo de preocupación de DirecTV y otros operadores de TV paga que actualmente atienden a usuarios de la ex Arnet. Como se ve, la unificación de los servicios de acceso a Internet bajo el nombre Fibertel es también un paso en la oferta convergente de servicios.

 

Video everywhere

Hubo un tiempo en que el consumo de video a través de Internet era monopolio de la PC. Su conectividad era la característica clave y el fenómeno ayudó en la migración de monitores de tubo a pantallas planas con formato 16:9. Pero luego fueron popularizándose dispositivos alternativos conectables que comenzaron a eclipsar a la PC y su rol central en el consumo de video. Tal es así que hoy, de la mano de aplicaciones específicas para televisores, el escenario se ve dominado por las Smart TV. Esto surge del informe “Internet y Consumo Audiovisual – 2018” realizado por Carrier y Asociados.

Considerando las cuatro principales plataformas de video OTT (Netflix, Fox Play, HBO Go y Flow), en todas la mayoría de sus usuarios las utilizan desde su Smart TV. En esta situación mucho colaboraron las ventas de estos dispositivos en los últimos años que le dieron una alta popularidad, estando presentes en el 72% de los hogares conectados. Sin embargo, existen ciertas diferencias entre cada una de las plataformas a la hora de analizar las pantallas por las cuales son consumidas.

Mientras Netflix tiene un uso que decrece escalonadamente entre los distintos dispositivos conectables, Fox Play y HBO Go se presentan como plataformas mayormente utilizadas en la TV. Por su parte, Flow es el que muestra una distribución más pareja entre los distintos dispositivos con el detalle de que su uso desde los smartphones es el segundo, muy cerca de los Smart TV. Evidentemente, el concepto de TV Everywhere, con contenidos en vivo (como partidos de fútbol) ayuda en este consumo móvil. Algo que se percibe también (aunque se manifiesta en otra variable) en el caso de Fox Play con sus señales Fox Sports, donde los hombres son mucho más propensos a utilizarlo desde el celular.

El uso del smartphone para consumo OTT de video tiene el doble de penetración entre los centennials (menores de 25 años) que en el resto de los segmentos etarios, evidenciando el rol central de este dispositivo en las generaciones más jóvenes. Por su parte, los baby boomers (mayores de 55 años) se inclinan claramente por la PC y el Smart TV. Una muestra más de por qué los proveedores y distribuidores de contenidos en video deben darle al formato móvil la misma prioridad que al fijo.

Saliendo a pista

Luego de varios meses de espera, esta semana se lanzó finalmente Movistar TV, la plataforma de TV paga de Telefónica, que de esta forma da el paso necesario para ingresar de lleno en el mercado de convergencia argentino.

La espera tiene que ver con que, desde el punto de vista regulatorio, la empresa estaba habilitada para dar servicios audiovisuales desde el 1º de enero pasado. Sin embargo, necesitó 10 meses más para poder lanzarlo. Por ahora, en un área geográfica muy reducida, en el sur y oeste del Gran Buenos Aires y en unos pocos puntos de la ciudad de Buenos Aires. La demora tiene que ver bastante con los tiempos que demanda el despliegue de fibra óptica, el cual comenzó hace casi 2 años y está llegando al 1,8 M de hogares pasados. Esto, por otra parte, indica que no habrá oferta de Movistar TV para clientes de ADSL. Por el momento, se trata de un producto asociado sólo a la fibra, la cual tiene la suficiente capacidad como para que los contenidos de TV no afecten ni consuman del ancho de banda contratado, en un formato IPTV.

Para simplificar la vida de los clientes (y de paso bajar costos de instalación y mantenimiento), Movistar optó por una estrategia “in house” inalámbrica. Esto significa que la señal de TV es distribuida vía WiFi a los decodificadores conectados a los distintos televisores del hogar, en lugar de tener que cablear. El paquete básico incluye dos decodificadores y un repetidor de señal de WiFi para asegurar una buena cobertura en todo el hogar. Además, y como no podía ser de otra forma en la TV paga actual, incluye TV Everywhere o la posibilidad de acceder a los contenidos vía Internet, en un modelo OTT, desde un smartphone, tablet o PC.

En términos de contenidos, cuenta con 90 canales en el abono básico más unos 20 adicionales en formato Premium. Algo que lo diferencia de otras propuestas de TV paga es que el HD está incluido en el básico, por lo que sólo aquellos canales que aún no transmitan en HD serán en SD (definición estándar). Los contenidos en sí son similares a los del resto del mercado, incluyendo las señales abiertas (resultado de una negociación que llevó su tiempo) así como señales adicionales al básico, como el fútbol, HBO, FOX y los canales “hot”. A éstos se les suma un canal de series exclusivas de Movistar, producidas o coproducidas en España. Incluye además lo que denominan TV avanzada, que es la posibilidad de pausar la TV lineal, transformando el contenido en vivo en bajo demanda. Adicionalmente, la plataforma integra Netflix. Esto significa que lo ve como un canal más, por lo que las búsquedas se realizan entre todos los canales disponibles así como dentro de Netflix. No obstante, por el momento no harán la facturación, con lo que el usuario contratará a Netflix por su cuenta. Para el año que viene sumarán a Amazon Video. Siempre en el tema contenidos, además de incluir un canal de eSports (toda una novedad), también ofrece una librería de películas accesibles bajo el modelo bajo demanda. Y, a tono con los tiempos que corren, cuenta también con un motor de recomendaciones basadas en los hábitos de consumo.

A pesar de ser un nuevo operador y contar con la ventaja de no tener ninguna “herencia” en términos de productos o modelos de negocio, por ahora Movistar TV no ofrecerá lo que se conoce como “skinny bundles”. Esto no es otra cosa que la posibilidad de que el cliente arme su propia grilla, contratando las señales que le interesan, como podrían ser paquetes de canales de deportes, noticias, series, documentales, música, internacionales y otros criterios. Si bien esto sería técnicamente posible (cumpliendo así el sueño de muchos), no lo es desde el punto de vista contractual con los proveedores de estos contenidos. Algo similar ocurre con la posibilidad de ofrecer una grilla OTT, que pudiera contratarse independientemente de contar con conectividad de Movistar o no. Una situación que seguramente comience a cambiar con el correr del tiempo y los proveedores de contenidos (que si tienen una herencia que gestionar) se pongan a tono con los deseos de la demanda.

Si bien el lanzamiento de Movistar TV y, por lo tanto, la llegada de un nuevo oferente en el negocio de la TV paga genera mucho entusiasmo, hay que ser cautos y tener presente que la limitante para la oferta del servicio está dada por la cobertura de la fibra óptica. Algo en lo que Telefónica ha invertido fuertemente en los últimos dos años, pero donde todavía resta un largo camino por recorrer. Así, por más que a partir del año próximo la oferta de productos de TV pueda extenderse a otros lugares más allá del AMBA, siempre estará limitada a la pisada de la red de fibra. Al menos así será mientras los dueños de los derechos de los contenidos no muestren una mayor flexibilidad que posibilite tener un operador de TV en un modelo totalmente OTT. Son ellos quienes tienen la llave que podría revolucionar la forma de distribuir sus productos. Mientras tanto, todo nuevo actor es más que bienvenido.

Un nuevo viejo canal

Esta semana, la TV abierta recibió a un nuevo canal, Net TV. Se trata del fruto de una asociación entre Perfil Network y Kuarzo Entertaiment Group. Perfil Network es la división audiovisual de Perfil, grupo de medios que publica el diario del mismo nombre, el portal de noticias Perfil.com y revistas como Noticias y Caras, entre otras. Por su parte, Kuarzo Entertaiment Group es la continuadora de Endemol Argentina, productora de programas de TV para los canales Telefe, ElTrece, América TV y Canal 9.

Si bien este nuevo canal es presentado como “el primer canal abierto luego de 52 años”, la cosa no es tan así. Esto aplicaría si fuese un canal de aire analógico (como los son ElTrece, Telefé, Canal 9 y la TV Pública en la ciudad de Buenos Aires). Pero por aire sólo puede ser captado a través de la TDA, plataforma que cuenta también con otras señales que vieron la luz en los últimos años. Sí es cierto que, a diferencia de otros canales de la TDA, Net TV figura desde el primer día en la grilla de Cablevisión, DirecTV, Telecentro y Telered. También tiene una presencia completa en la web, con transmisión en vivo y bajo demanda, además de momentos destacados.

Por el lado de los contenidos, algunos se mostraron decepcionados por una programación poco novedosa. Esto es cierto al ver que se trata de programas de actualidad enfocados en el entretenimiento (no cuenta con un noticiero, por ejemplo), con apenas 8 programas que se repiten diariamente y que ocupan las 24 hs de programación. Por la temática, apuntan a un público femenino, de edad media interesado por los chismes, las figuras del espectáculo, la cocina y los realities con el foco en las relaciones amorosas.

Net TV se basa en una fórmula probada y que no da lugar a la innovación ni a los grandes presupuestos de producción. Pero a su vez se trata del tipo de contenidos que todavía son consumidos mayormente de la TV abierta. No tendría sentido salir a competir con series o películas, cuyo consumo se ha trasladado primero a los canales de la TV paga y, más recientemente, a los servicios OTT. Todo esto con una promoción que apuntó a la viralidad que le pueden dar los medios que hablan sobre medios así como a las redes sociales, pero con escasa cobertura por parte de los medios tradicionales (muchos de los cuales son sus competidores). En síntesis, una apuesta conservadora aunque multiplataforma que apunta más a lo que pueda lograr a través de Internet y la promoción de los propios medios de Perfil, y quizás un poco a la TV paga, que a lo poco que le pueda aportar la TDA. Habrá que ver si, con el correr del tiempo, el negocio va pivotando. Por el momento, nada nuevo bajo el sol que permita entusiasmarse demasiado.

Café con definiciones

Esta semana, en el marco de las jornadas internacionales de ATVC (Asociación Argentina de Televisión por Cable), resultó novedoso observar la relevancia de Telecom, empresa que luego de su fusión con Cablevisión es el gran referente de la industria. La ocasión sirvió de excusa para que su CEO, Carlos Moltini, organizara un café con varios periodistas que habitualmente cubren al sector convergente, para charlar sobre los planes de la empresa para el futuro cercano.

Como no podía ser de otra forma, se arrancó por el impacto de la devaluación del peso en una industria tan dolarizada en sus costos, particularmente en los planes de inversión previstos, de aproximadamente US$ 5.100 millones para el trienio 2018-2020. Si bien todavía la polvareda ocasionada por la devaluación no se ha asentado, nadie duda de que ese plazo previsto originalmente no se cumplirá. Como esa inversión se financiará con recursos propios, todo dependerá de cuánto de la devaluación pueda trasladarse a los precios. Como antecedente, Moltini afirmó que en el pasado ese pass through o traslado a precios era del 100%. Si bien no lo dijo, en esta ocasión la situación probablemente sea distinta, ya que una de las formas de reducir el déficit fiscal acordado con el FMI implica mantener un tipo de cambio alto que licúe los gastos en pesos. De ser así, quizás habrá que pensar más en 4 años que en 3 años y algunos meses.

El tema sirvió para aclarar que el postergado bono por US$ 1 mil millones que Telecom planea lanzar, y que debido a la inestabilidad económica de los últimos meses hoy está en el freezer, no afectará los planes de inversión. La intención del bono no es financiar inversión sino cambiar el perfil de la deuda actual de Telecom.

Ya yendo más específicamente al negocio en sí, y como consecuencia del legado de Cablevisión, Telecom aparece como el patriarca de la industria de la TV por cable. Moltini aprovechó para comentar sobre el acuerdo marco firmado con Red Intercable, una asociación de 230 pymes cableras que se basa en la sinergia para proveer servicios que individualmente no podrían ofrecer (o les sería mucho más complicado) en las 580 localidades atendidas. La idea es que los miembros de Red Intercable se conviertan en revendedores de los productos de Telecom, sea Cablevisión, Fibertel, Personal o Flow. Esto les permitirá a estos operadores ofrecer servicios móviles, como OMV puros o con mayores grados de integración de la red, como, por ejemplo, poniendo sus propios sitios de antenas, cableados, etc. Pero también hay mucha expectativa depositada en Flow, que podrá ser revendido tanto como aplicación o como box (utilizando set top boxes), lo que en la práctica convertirá a Telecom en un distribuidor mayorista de contenidos, pudiendo llegar también allí donde no tenga red propia. De esta forma, lo que inicialmente fue considerado una debilidad, la independencia de los contenidos de la red, se transforma en una ventaja. La intención de Telecom es llegar con Flow a todos los puntos del país. De hecho, Moltini no descartó que en un futuro Flow se venda como un servicio OTT independiente del operador. La falta de apuro tenga quizás que ver con que las redes capaces de operar productos como Flow de manera fluida, no abundan por el momento. Pero sin dudas, es una tendencia a prestarle atención [ver “La mutación de la TV”].

Moltini se mostró satisfecho con la performance de Flow, a pocos días de cumplirse dos años de su lanzamiento, indicando que ya alcanzó el millón de usuarios entre box y la app. Y aprovechó la charla para anunciar que en breve Flow ofrecerá también acceso a Netflix. De esta forma, Netflix no sólo llegará al público que no tiene un Smart TV (y que hoy recurre a dispositivos tipo Chromecast o a ver los contenidos en una PC, tablet o smartphone), sino también porque así llega a quienes no tienen tarjeta de crédito. Si bien Telecom no es el primer operador de TV paga que ofrecerá Netflix (el pionero local fue Telecentro) no deja ser llamativo que hasta hace no tanto se pensaba que Netflix era el enemigo de la TV paga. Hoy son socios. En línea con esto, durante su exposición en un panel previa a la charla en cuestión, Moltini dejó entrever que hay conversaciones para acordar lo mismo con Prime Video pero quien todavía no se decide a hacerlo es Amazon, no Telecom.

Por otra parte, el ejecutivo no se mostró muy preocupado por las demoras en la aprobación de la llamada “ley corta”. Es que el estatus actual de la regulación no sólo inhibe la oferta de TV satelital a las empresas TIC. También las fechas vigentes para poder disponer de propuestas integradas que incluyan TV le permitirían salir abiertamente al mercado al menos 6 meses antes que con las fechas previstas en la ley que ya obtuvo media sanción del Senado y hoy aguarda su tratamiento en Diputados.

Finalmente, y ya abordando la fusión en sí misma, la empresa se encuentra en plena revisión de procesos y sistemas que tiene que ver no sólo con la unión de las dos operaciones sino también con la oferta convergente de sus productos. Un proceso que estiman llevará todo el 2019 antes de darse por concluido.

Ya fuera de las declaraciones, de la charla pudo observarse que luego de la aprobación de la fusión los ejecutivos de Telecom están más distendidos para hablar de sus planes a futuro. Y también es innegable el ADN aportado por Cablevisión, con la TV (y su mutación en Flow) con un papel protagónico en los planes de la empresa. También se nota en una cultura de ir siempre a fondo, como lo hizo durante los últimos años del gobierno anterior con el que estuvo enfrentado duramente, durante la transición que los llevó a la fusión y que mantiene en la actualidad y está imprimiendo en la nueva Telecom. Esto, combinado con su poder de lobby, que lo tiene y es mucho y evidente, la posiciona como el jugador que marca el ritmo de la industria local, más allá de las simpatías o antipatías que despierte.

El rey YouTube

Si bien la TV tradicional es la plataforma para el consumo audiovisual que más usuarios de Internet en Argentina utilizan, YouTube aparece a la cabeza a la hora de identificar la principal. Esto surge del informe “Internet y Consumo Audiovisual – 2018” realizado por Carrier y Asociados.

Dentro de las distintas plataformas UTILIZADAS para el consumo de contenidos de TV (películas, series, documentales, noticieros, deportes, etc.), la TV tradicional figura a la cabeza, seguida por los OTT y YouTube. Cada una de éstas tiene su público, así como contenidos que les son más propicios. Sin embargo, estos valores marcan uso, no frecuencia.

A la hora de identificar a la PRINCIPAL plataforma para el consumo de contenidos televisivos, el orden es otro. Aquí YouTube figura en primer lugar (33%) a poca distancia de los OTT (31%), y de la TV tradicional (29%). Sin embargo, existen claras diferencias de elección de plataforma considerando la variable etaria. YouTube es la elección de los centennials (52%), bajando en la consideración en la medida en que sube la edad del usuario. Los OTT son los más elegidos por los millennials (40%), mientras que la TV tradicional es territorio de seniors (61%) y adultos (42%).

En una visión más general, los millennials logran porcentajes más altos que el resto en todas las variantes de acceso a contenidos vía Internet (OTT, canales de TV online, streaming y descargas), mientras que los centennials se focalizan más en YouTube, lo que evidencia también que miran otro tipo de contenidos, menos tradicionales. Al mismo tiempo, la elección de YouTube como principal plataforma de acceso a contenidos de TV crece en la medida en que baja el NSE.

Si bien una de las ventajas de YouTube es la gratuidad de la inmensa mayoría de sus contenidos, también es importante destacar que muchos de éstos se diferencian de los contenidos tradicionales tanto en temáticas como formatos. Un adelanto de cómo irán evolucionando, especialmente en la medida en que las generaciones más jóvenes vayan creciendo.

TDA, ¿complemento o sustituto?

Cuando se lanzó la TDA, muchos veían en esta tecnología una alternativa a la TV paga, con varias señales y calidad HD (algo que en ese entonces no era tan habitual como lo es hoy). Sin embargo, la TDA es consumida en muchas situaciones sin necesariamente haberse convertido en ese sustituto que varios vislumbraban. Esto surge del informe “Internet y Consumo Audiovisual – 2018” realizado por Carrier y Asociados.

Un 10% de los usuarios de Internet consume TV a través de la TDA, la plataforma de TV digital abierta. No obstante, el uso de esta entre quienes son clientes de algún servicio de TV paga se reparte en partes iguales. ¿Por qué alguien que accede a TV paga consumiría también la TDA? Las respuestas son varias. Por un lado, la TDA transmite en HD, una tecnología que está disponible por parte de los proveedores de TV paga como un producto adicional al básico. Se trata de una característica muy valorada hoy, cuando acaba de arrancar el Mundial de Fútbol, donde muchos de sus partidos (y todos los de Argentina) serán transmitidos por la TV Pública. Por otro lado, y particularmente en los abonados a DTH, la TDA permite acceder a canales locales no disponibles en la grilla satelital. Adicionalmente, un hogar con TV paga puede tener más televisores que bocas de acceso a la TV paga, con lo cual la TDA puede ser una alternativa en el caso de los equipos no conectados.

Desde una perspectiva generacional, el mayor consumo de TDA se observa en los hogares jóvenes (donde todos sus integrantes son únicamente millennials y/o centennials), con un 19% frente al 10% del total de la muestra. Se trata de hogares donde se encuentra menos penetración de TV paga, con 69% vs. 85% del total y donde también se da el mayor porcentaje de hogares que no consume TV tradicional, con un 12% y triplicando al total de hogares.

Viéndolo por nivel socioeconómico, hay un consumo de TDA mayor en los segmentos medios y altos que los bajos. En esto juega que sólo los televisores más nuevos incorporan el sintonizador en forma nativa. Así, en los niveles bajos hay un mayor consumo de la TV abierta analógica.

Probablemente la TDA nunca se convierta en la alternativa gratuita a la TV paga, pero sin dudas está encontrando algunas oportunidades.

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