'Móviles'

Tierra del dólar

El 2018 quedará en la historia como un año para el olvido para el sector de los terminales móviles. La fuerte devaluación del peso sumada a la aceleración de la inflación que generó se transformó en una combinación explosiva. Es normal que así sea para un producto que tiene un alto componente de costos en dólares, independientemente de si se trata de un bien proveniente directamente del exterior (caso iPhone) o si se produce en Tierra del Fuego (la mayoría de los equipos vendidos en el país), donde a los componentes en divisas se suma la suba de los costos locales por efecto de la alta inflación y la suba de tasas de interés (que afecta el costo financiero).

El año arrancó con tendencias similares al 2017, aunque un poco más arriba en unidades, situación que duró hasta mayo, momento a partir del cual comenzó la aceleración del proceso devaluatorio. Así, a partir de entonces los volúmenes de despachos caen, tendencia que se hace notable a partir de agosto, momento en el que el valor de dólar pega otro salto.

Esta caída hacia fin de año, período tradicionalmente con mayores ventas y que incluye fechas “fuertes” que traccionan la demanda, como el día de la madre y las fiestas de fin de año, hace que las expectativas para todo el año se sitúen en un máximo de 8,5 M de unidades. Este volumen, comparado con los 10,8 M del 2017 anticipan una caída interanual en unidades mínimamente del 21%.

La correlación negativa entre precio del dólar y volúmenes de despachos se hace evidente en el siguiente gráfico, donde queda en claro el efecto de los dos hitos devaluatorios, mayo y agosto.

Viendo las variaciones por marcas resulta evidente que el impacto de este año no fue similar para todos, entrando a jugar las estrategias adoptadas por cada una. Samsung sigue liderando en despachos, con una participación del 54% del total, pero con una caída del 16% en los tres primeros trimestres del año en comparación con igual período del 2017. Luego aparece el gran ganador, Motorola, que alcanza el 2º lugar en participación (con un 23%) con un crecimiento en unidades del 102%. Dentro del resto de los top 4, LG (8%) pasa del 2º al 3º lugar en participación y Huawei (4%) se mantiene en el 4º. Sin embargo, la caída en volumen es similar para ambos, del 54% y 52% respectivamente. Una situación que está gestando cambios en la operatoria del negocio móvil para ambas empresas.

El dato de color es para Apple, que a pesar de tener un precio en Argentina muy impactado por el costo fiscal, aumenta su volumen en un 284% y se ubica en el 6º en participación de mercado aunque con un volumen muy bajo, cerquita de Sony, en el 5º. La magia sigue intacta.

A la baja

Cuando en noviembre del año pasado el gobierno anunció una rebaja en los impuestos internos a los celulares, era previsible que sus precios bajaran. En una comparativa realizada por Carrier y Asociados, los precios de los celulares desde el 3° trimestre de 2017 a hoy descendieron en promedio un 11% en pesos, ajustados por inflación.

Comparar precios de celulares en el tiempo es complejo por diversos motivos. Por un lado, un mismo modelo tiende a bajar de precio durante su ciclo de vida hasta que es reemplazado por una nueva versión. Por el otro, a veces algunos modelos ya no están vigentes, por lo que hay que optar por sus sucesores para que sea un producto equivalente (por ejemplo, tomar el Moto Z y el Moto Z2). Además, está el factor inflación. Para ello, hay que actualizar el valor histórico por el índice correspondiente. Con ésta en alrededor del 25% anual, no considerar la depreciación del peso da resultados distorsionados. Pero no se trata de buscar un número preciso sino de tener un orden de magnitud.

Hechas estas aclaraciones, resulta interesante observar cuáles fueron todos los motivos que influyeron en esta baja. Está el factor de los Impuestos Internos, que para los productos de Tierra del Fuego bajó del 6,55% a 0%, mientras que para los importados lo hizo del 17% al 10%. Pero también hubo otras medidas, como el congelamiento salarial de los empleados de la isla. Se trata de un factor que seguirá incidiendo ya que el acuerdo con los distintos gremios fue el de mantener el congelamiento por 2 años, lo que implica una progresiva rebaja salarial en términos reales. A esto se sumó una reducción de los costos portuarios y de la tasa de verificación de procesos productivos, que fue el aporte del gobierno de la isla. Todos estos elementos forman parte del acuerdo de competitividad entre fabricantes, gremios, gobierno provincial y gobierno nacional. Tampoco hay que descartar el aporte de la reaparición de las licencias automáticas, lo que hizo más fluido el abastecimiento.

Pero también influyen otros factores. Uno muy importante tiene que ver con el crecimiento del canal retail (cadenas de electrodomésticos, supermercados y otros), lo que generó más competencia a nivel minorista, impulsando una reducción de los márgenes. Según el informe “Mercado celular argentino 2018”, el canal retail ya representa el 45% del volumen en unidades, mientras que en el 2014 era sólo el 20%.

Para el canal retail los celulares son interesantes. Se trata de un producto de alto valor que demanda muy poco espacio en términos de metros cuadrados. Basta con considerar que un celular tiene precios similares a los de una TV, aunque en el espacio de una de éstas caben decenas de celulares. Esto se manifiesta en la logística, depósitos y display, sin requerir entrega en la gran mayoría de los casos.

Todo indica que la tendencia a la baja se mantendrá. Por el lado de la competitividad, el congelamiento salarial debería seguir haciendo su aporte a la baja de los costos. También se espera una reducción en los costos de logística con la entrada en vigor de los bitrenes (camiones con dos remolques en vez de uno) pero que necesitan de corredores específicos. Otro factor que sin dudas ayudará a la baja de precios será el crecimiento de la importación, particularmente en el segmento de gama baja, que con el actual esquema fiscal los hace más baratos que si fueran de Tierra del Fuego (no así en gamas medias y altas). Se estima que la importación podrá superar los dos dígitos del mercado total este año (fue del 3% en 2017 cuando durante años fue de menos del 1%). Asimismo, se prevé que la tendencia creciente a la venta de celulares a través del canal retail se mantenga, lo que seguiría poniendo presión sobre los márgenes.

Dicho esto, es evidente que los celulares en Argentina siguen aún con precios más altos que en otros mercados. El gobierno, como en la mayoría de los órdenes, optó por una estrategia gradualista, haciendo equilibrio entre las demandas de los consumidores y los compromisos con Tierra del Fuego y las empresas que allí ensamblan, respetando la ley de Promoción Industrial de la isla, vigente hasta el 2023. Con estas limitaciones, todos los avances que se puedan hacer sobre los costos serán bienvenidos.

El modelo 5G

La semana pasada tuvo lugar el 5G Americas Analysts Forum, un evento organizado por 5G Americas que convocó a 80 analistas del mercado de las telecomunicaciones de diversos países. El evento sirvió para tomar el pulso del desarrollo de esta nueva tecnología (aún no estandarizada) que tanto entusiasma a proveedores pero que aún genera ciertas dudas por el lado de los operadores.

Más allá de abrir la puerta a una infinidad de nuevos usos, la clave del 5G tiene que ver con una eficiencia espectral que, afirman, es 3,5 veces mayor que la de 4G. Esto permite bajar notablemente el costo por bit, generando ahorro de costos. No obstante, este ahorro sólo es posible de lograr luego de importantes inversiones, estando allí el meollo de la cuestión.

Siendo un poco más amplios, se puede afirmar que el 5G se basa en 3 pilares que son: una banda ancha potenciada (con capacidades del orden de los Gbps), una mayor confiabilidad con baja latencia y posibilitar las comunicaciones entre máquinas a escala masiva. Estas características permiten pensar ya seriamente en nuevas oportunidades en rubros como el transporte (para vehículos de conducción autónoma), energía (a través de redes inteligentes o Smart grids) y urbanismo (habilitando el desarrollo de ciudades inteligentes), entre otros.

Más allá de las bondades técnicas esperadas, la llegada de 5G abre un debate en la industria. Si bien la tecnología 5G da lugar a nuevos escenarios con nuevos usos, también requiere de una alta inversión en infraestructura. La misma está compuesta no sólo en la nueva electrónica a instalar en las redes sino también en la necesidad imperiosa de tener conectadas las antenas a redes fijas de alta capacidad para que éstas últimas no se transformen en un cuello de botella. Esto implica la necesidad para las telcos de amplios despliegues para aumentar la capilaridad de la fibra óptica. En este sentido, los operadores de redes de TV por cable tienen una ventaja, ya que pueden utilizar sus cables coaxiles (de gran capacidad) como backhaul tanto de microceldas como de picoceldas. Los altos niveles de inversión exigen entonces la existencia de casos de negocio que los justifiquen.

En el desarrollo de 5G, los reguladores juegan un rol fundamental. Es que las decisiones en relación con la forma de otorgar el espectro pueden complicar o facilitar la ecuación de los operadores. La industria en general aboga por dejar de ver al espectro con fines recaudatorios para verlo como un facilitador. En este sentido, los modelos del estilo “concurso de belleza” (donde obtiene el espectro quien propone mejores planes de cobertura y de tecnología) son preferidos, ya que todo el dinero invertido va directamente a la red (aunque algunos critican este mecanismo por ser más subjetivo). Por otra parte, el regulador debe proponer un claro roadmap del espectro, tanto en la determinación de las bandas a utilizar como en el tiempo en que se pondrán a disposición. Así facilitará la planificación de los operadores, no sólo en materia de despliegue físico de la red sino también para su financiación.

Yendo al caso específico de Latinoamérica, el desarrollo de 5G implica desafíos adicionales. No es lo mismo para un operador invertir en infraestructura cuando el ARPU (ingreso promedio por usuario) es de US$ 60 mensuales, como en el caso de EE.UU. que cuando el mismo oscila entre los US$ 5 a 15 mensuales, como es el caso de esta región. (Comentario al margen, durante la reunión el chiste era que el ARPU del IoT hace que el de Latinoamérica se vea atractivo…). Con estos números, el necesario despliegue de fibra óptica para soportar las capacidades de 5G dificulta el retorno sobre la inversión. A su favor, la región tiene la característica de concentrar altos porcentajes de su población en pocas ciudades, aunque esto termina generando que haya bolsones de cobertura antes que una cobertura total. Por lo tanto, se estima que en Latinoamérica habrá un mayor desarrollo basado en tecnologías LTE que permitirán llegar a lo que se denomina 4.9G, una red 4G con muchas características que se acercan a las de 5G, aunque sin sus requerimientos de inversión. En estas tierras habrá un mayor foco en bajar costos que en tener una capacidad apta para nuevos negocios que prometen nuevos ingresos. En otras palabras, la transición a 5G será más larga que en mercados de mayor valor.

Recapitulando, la industria está frente a un escenario que es muy distinto a los previos. Ya no se trata de conectar personas sino objetos, multiplicando exponencialmente entonces los dispositivos a conectar. La adopción de 5G llevará más tiempo que el requerido en su momento por 3G o 4G. La pregunta no es si sucederá sino cuándo o cuán rápido. Pero en la extensión de estos tiempos estará la esencia del contrapunto entre CTO y CFO de los operadores. El mercado no está para repetir el viejo axioma: “Build it and they will come”.

Tuits selectos

Tuits selectos

Juntos es mejor

El negocio de la banda ancha residencial nació no como un producto específico sino como un subproducto de redes pre existentes, como fue el caso de la telefonía para el ADSL y de la TV por cable para el cablemódem. Así, el concepto de combo de servicios estuvo muy arraigado desde sus inicios. Y si bien más tarde fueron apareciendo redes (e ISP) específicos, como las inalámbricas o las de fibra óptica, el empaquetamiento sigue siendo dominante. De este modo, prácticamente 5 de cada 6 hogares contratan su servicio de banda ancha empaquetado con otro o más servicios, sea telefonía fija, móvil y/o TV paga. Esto surge del informe “Tecnología residencial 2017” realizado por Carrier y Asociados.

La tecnología predominante sigue siendo el ADSL (49%), aunque no muy lejos el cablemódem (42%) que cuenta con una mayor capacidad y el aporte de una importante penetración de la TV por cable a nivel país. Entre ambas representan el 91% de las conexiones. Las tecnologías inalámbricas son claramente más fuertes en el Interior, donde alcanzan al 7% frente al 2% en el AMBA. Apenas un 1% tiene acceso de fibra óptica en su hogar, aunque este valor tenderá a subir en adelante.

La dominancia del ADSL y el cablemódem dan lugar a un escenario signado por los combos de servicios. En efecto, apenas el 16% de los hogares relevados contrata únicamente el servicio de banda ancha a su ISP. El resto se reparte mayormente entre combinaciones que incluyen al teléfono fijo (49%), el servicio de TV (27%) y como parte de paquetes de servicios Triple Play (8%). Apenas el 1% incluyó un servicio móvil en su combo.

En el caso de la oferta Triple Play (Internet, TV y telefonía fija), esta se concentra mayormente en el AMBA, impulsada por Telecentro, el principal operador triple play del país. Algo que debería comenzar a cambiar a partir del 2018, cuando la regulación permita a las empresas telefónicas a proveer servicios de TV. Será interesante ver en ese entonces la relevancia que tendrán los celulares en una propuesta convergente, con una mayor integración del servicio móvil con las capacidades WiFi en el acceso residencial.

A tres bandas

Aprovechando la vidriera que significa el evento de la UIT en Buenos Aires, Personal puso en funcionamiento la primera celda 4G utilizando la frecuencia de 2.6 GHz que le fuera otorgada en julio pasado. El anuncio causó una leve confusión inicial, ya que, durante el proceso que arrancó con la reatribución del espectro de servicios fijos a móviles del aquél comprado por Nextel, siempre se habló de 2.5 y no de 2.6 GHz.

Técnicamente se trata de lo que se denomina Banda 7, que va desde los 2.500 MHz hasta los 2.690 MHz (190 MHz en total), por lo que indistintamente se la llama la banda 2.5GHz o Banda 2.6GHz. Si bien se trata de la misma banda, la diferencia en la denominación surge de que en el mundo fijo y particularmente entre los usuarios de la tecnología WiMax, se usaba la denominación 2.5, mientras que la 2.6 corresponde al mundo móvil. Dos formas distintas de llamar a lo mismo.

Independientemente de la denominación, la banda 7, si bien tiene un menor alcance, soporta mayor cantidad de tráfico en simultáneo. Esta característica hace que sea ideal para en grandes centros urbanos, donde la concentración de usuarios es mayor. Más allá de su capacidad propia, será interesante verla en combinación con las existentes, la 4 (AWS o 1700/2100 MHz) y la 28 (700 MHz), a través de la tecnología de Carrier Aggregation, lo que sumará el espectro disponible en cada banda para ofrecer una aún mayor capacidad total. Algo que, según Personal, comenzará a suceder a partir del lunes 16 de octubre.

LA fusión

El viernes 30 de junio, exactamente a mitad de año y sobre el filo de la semana laboral, el mercado argentino se vio sacudido por el impacto del anuncio que los directorios de Cablevisión y Telecom habían acordado fusionar ambas compañías. La sorpresa no fue por el anuncio en sí ya que la operación se daba por descontada desde hace rato, sino por el timing, ya que se esperaba que fuera hacia fines de año, pasadas las elecciones de medio término en octubre próximo. Lo concreto es que, de esta forma, se da lugar al más fuerte actor del mercado convergente, con una sólida presencia en los cuatro servicios que conforman el cuádruple play (telefonía fija, TV paga, banda ancha fija y servicios móviles). Ahora la pelota está en el campo del gobierno, quien deberá analizar el impacto de este acuerdo y dirimir ciertos puntos conflictivos.

En la empresa fusionada, Fintech tendrá el 41,27% y Cablevisión Holding el 33%. El resto estará en acciones en manos del público, siendo el principal tenedor el Estado argentino a través de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), quien actualmente posee el 25% de Telecom y el 9% de Cablevisión. No obstante, todavía falta que la operación sea aprobada por los accionistas el 31 de agosto (cosa que se descuenta) y a partir de allí deberá recibir la aprobación de tres organismos del Estado: la Comisión Nacional de Valores, ya que ambas empresas cotizan en bolsa, el Ministerio de Comunicaciones, que vía ENACOM deberá resolver sobre temas técnicos como la acumulación de espectro, y la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, que deberá evaluar la concentración de servicios en un mismo operador, así como su impacto en términos de competencia.

Esta fusión implica la combinación de dos pesos pesados en los distintos negocios en los que participan. Telecom Argentina es el 2° operador de telefonía fija con el 39% de las líneas, el 3° operador de telefonía móvil con un 31% de las líneas y el 3° proveedor de accesos a Internet de banda ancha, con el 24% de los suscriptores. Por su parte, Cablevisión es el líder en TV paga, con un 39% de los clientes y también lo es en accesos a Internet de banda ancha, con el 31%. También es operador de telefonía móvil luego de la reciente adquisición de Nextel, aunque con un escaso 2% de participación en líneas. De esta forma, la nueva Telecom-Cablevisión sería un formidable competidor en el mercado convergente de cuádruple play, muy sólido en cada uno de sus cuatro negocios: n°1 en banda ancha, n°1 en TV paga, n° 2 en telefonía fija y n°3 (pero muy cerca del n°1) en telefonía móvil. Una posición envidiable.

Con estas cifras, resulta simple comprender donde estaría el punto crítico de esta fusión. Combinando la participación en el mercado de acceso a Internet de banda ancha, la nueva empresa alcanzaría el 55%. Pero hay algo que el market share no muestra y es que existe una importante superposición geográfica de las redes de ambos operadores. Esto implica entonces que en muchas de esas zonas se pasaría de dos a un proveedor, reduciendo la competencia, así como las opciones de los consumidores. Fue justamente esta competencia la que produjo que en todos estos años los productos mejoraran y los precios se contuvieran. Otro punto de posible conflicto tiene que ver con que ambos operan en el mercado móvil. Pero aquí no hay un tema de competencia. Los 19,5 M de líneas de Personal no se ven muy impactadas por el 1,5 M de Nextel. Lo que sí se produce es una alta concentración de espectro resultante de los 140 MHz que tiene Telecom y los 40 MHz en manos de Cablevisión-Nextel (a los que se suman los 60 MHz que tiene para dar servicios de trunking).

Considerando las tres instancias regulatorias que esta fusión deberá superar para concretarse, las mismas tendrán una complejidad creciente. Se estima que no habrá ningún inconveniente para obtener la aprobación de la Comisión Nacional de Valores, quien debe velar por los intereses de los accionistas y de las condiciones societarias. Por su parte, tanto desde el ENACOM como el Ministro de Comunicaciones adelantaron que no objetarán la operación, aunque deberán resolver qué hacer con el espectro acumulado por la combinación de ambas empresas. En declaraciones a la prensa el Ministro se mostró proclive a subir el tope máximo de espectro por operador, que pasaría de 140 MHz a 180 MHz. Habrá que ver si finalmente se concreta, ya que sería una medida que sin dudas generaría muchas controversias, y no parece ser el contexto adecuado para hacerlo. De hecho, unos días después, en una entrevista a LN+ mencionó que habrá devolución de espectro. Esta devolución del excedente no sería compleja. El espectro que obtuvo recientemente Nextel (empresa de Cablevisión) no está en uso, a diferencia de lo que sucedió cuando en el 2004 Telefónica adquirió las operaciones de BellSouth en Latinoamérica y hubo un período de refarming para luego devolver el excedente. Claro que debería además resolver qué ocurrirá con las obligaciones de cobertura asumidas por Nextel al momento de asignársele el espectro, si se extinguen o si se trasladan al nuevo operador. De todos modos, aun devolviendo el espectro, la nueva empresa se vería beneficiada con el aporte de unos 1.400 sitios para antenas de que Nextel dispone actualmente. Un activo muy valioso no sólo en términos monetarios sino también en los tiempos que exigiría montar esos sitios desde cero teniendo en cuenta la resistencia de la población y de los municipios a la instalación de nuevas antenas.

Por otra parte, el regulador de las telecomunicaciones debería emitir una opinión sobre la concentración que se produciría en banda ancha. Según consta en el sitio del ENACOM, una de sus misiones es generar “un mayor balance y competencia entre los distintos actores del mercado”. Si no lo hiciera, el mayor peso de la decisión del gobierno recaerá sobre la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia. Hay quienes dudan de que vaya a oponerse basándose en su fallo al momento de la aprobación de la compra de Telecom por parte de Fintech, quien a su vez era accionista del 40% de Cablevisión. No obstante, la situación aquí es distinta. Ya no se trata de compartir accionista entre dos competidores sino de que éstos conformen una misma empresa.

Otro tema que deberá resolver el gobierno es qué status tendrá la empresa fusionada: si es un telco o una cablera. Esto, que parece menor, no lo es en absoluto. A partir de enero próximo, las empresas de telecomunicaciones podrán comenzar a dar servicios audiovisuales (léase TV) no en todo el país sino en los centros urbanos del AMBA, Rosario y Córdoba. Si la fusionada es una telco, en las zonas donde actualmente opera Cablevisión situadas fuera de estas tres mencionadas debería dejar de dar servicios de televisión. Difícilmente dejen que esto suceda.

En materia de banda ancha una opción podría ser una desinversión en una de las dos redes allí donde hay superposición, que por sus características y capacidades sería la de Telecom, la cual es tecnológicamente menos capaz que la de Cablevisión. Si no se exigiera desinversión, la alternativa podría ser una obligación para que las redes del nuevo operador estén abiertas a sus competidores en las áreas de superposición, en un modelo similar al del operador virtual. Esto convertiría a la red fija de la empresa fusionada en una suerte de red minorista (para sí misma) y mayorista (para sus competidores) al mismo tiempo. Algo así como una regulación asimétrica para un operador dominante.

Si los reguladores hacen bien su trabajo, permitiendo que la fusión se concrete, pero actuando sobre los puntos conflictivos (banda ancha y espectro), la operación podría ser un importante dinamizador para la industria. Sus competidores se verían obligados a invertir fuertemente en el desarrollo de las redes fijas para aumentar su capacidad y poder ofrecer sobre éstas servicios convergentes. Esto podría además generar interés en la adquisición de otras operaciones de TV por cable combinadas con servicios de banda ancha. Quizás como un paliativo, en el mercado se rumorea (y el Ministro también lo menciona al pasar en la entrevista de LN+) que se habilitaría el uso de la DTH (televisión satelital) a actuales operadores de telecomunicaciones. No obstante, esto no sería tan sencillo, ya que el impedimento actual fue establecido por el DNU 267/2015 que tiene fuerza de ley. Con lo cual, haría falta otro DNU u otra ley para modificar esta condición, lo que implica en ambos casos pasar por el Congreso.

Por lo pronto, el gobierno nacional queda en una posición incómoda. Es que sus funcionarios modificaron la regulación del sector para permitir el desarrollo de un 4° operador móvil y postergaron por 2 años el ingreso de las telefónicas al negocio de la TV paga, haciendo hincapié en “nivelar la cancha” y en la mayor competencia que estas medidas generarían. La fusión les devuelve un escenario de 3 operadores móviles (la fusionada, Telefónica y Claro), 2 grandes operadores de red fija (la fusionada y Telefónica) y un único y gran operador convergente (la fusionada). También, paradojas del destino y las decisiones, se invierten los roles. Así como hasta ahora Cablevisión se amparaba en su rol de entrante en materia de comunicaciones móviles, exigiendo medidas asimétricas que le permitieran desarrollarse, ahora pasará a formar parte del actor dominante del mercado convergente, mientras que empresas como Telefónica y Claro podrían reclamar asimetría a su favor. El cambio como constante.

La TV contraataca

A pesar del avance de Internet en la oferta de contenido audiovisual, la TV tradicional lineal sigue presente en los hogares conectados. Dentro de sus alternativas de distribución, la TV paga es claramente la más popular, con un 78% de penetración. Sin embargo, y previniendo los cambios en los hábitos de consumo, los operadores están en sus primeros pasos a una eventual migración hacia plataformas tipo OTT, tomando de Internet características que le suman valor al servicio. Esto surge del informe “Internet y consumo audiovisual – 2017”, realizado por Carrier y Asociados.

Detrás de la TV paga se ubica la TDA que logra una penetración del 13% impulsada fuertemente por la inclusión de su sintonizador en los televisores vendidos en los últimos años, especialmente en las Smart TV que fueron y son las estrellas del mercado de televisores. En un tercer lugar, con un 8%, aparece la TV analógica abierta. Un 6% de los usuarios de Internet declara no consumir TV lineal de ningún tipo.

A pesar de los temores por una creciente tendencia al cord cutting, las intenciones de dar de baja la TV se mantienen estables respecto del año anterior, con aproximadamente 1 de cada 4 evaluando abandonar el servicio. Esto se da más en los segmentos socioeconómicos medios, más sensibles al precio que los altos y más habituados al consumo vía Internet que los bajos. En cuanto a las razones para evaluar esa decisión, el costo del servicio sigue siendo la principal y luego se ubica la posibilidad de acceder desde múltiples dispositivos vía Internet. Ambos motivos son más mencionados aún por los usuarios que viven en hogares jóvenes (donde todos sus integrantes son millennials).

A la hora de identificar las características del servicio valoradas por los usuarios de la TV paga, las dos más mencionadas son aquellas que la industria tomó de los OTT. Por un lado, el acceso a los contenidos desde distintos dispositivos (caso CV Flow, DirecTV Play y otros) y por el otro, la posibilidad de acceder a contenidos ya emitidos (catch up).

En líneas generales, los millennials, y consecuentemente los hogares jóvenes, son los más atraídos por los servicios que se asemejan al consumo vía Internet. Se delinea un escenario con operadores de red ofreciendo conectividad y, por encima, canales OTT a la carta.

Epidemia OTT

Con algo de publicidad online, presencia en redes sociales y sobre todo el imbatible boca a boca, los servicios audiovisuales OTT se han convertido en cosa habitual para los argentinos conectados, siendo utilizados por un 2 de cada 3 de los usuarios de Internet (aclaración: no confundir utilización con suscripción*). La penetración de estos servicios aumenta en la medida en que sube el NSE (nivel socioeconómico) y es más fuerte entre los millennials adultos (de entre 24 y 33 años), quienes combinan actitud generacional con autonomía económica. Esto surge del informe “Internet y consumo audiovisual – 2017”, realizado por Carrier y Asociados.

El uso de los OTT, donde Netflix es el rey indiscutido pero al cual se le han sumado diversas alternativas en los últimos tiempos, se encuentra bastante arraigado. Tal es así que la mitad (53%) de sus usuarios los consumen casi a diario, tendencia que crece mientras sube el NSE, así como mientras baja la edad. No obstante, por el momento la existencia de estos servicios no impide que la penetración de los mismos sea similar entre quienes contratan un servicio de TV paga (actuando como complemento) y quienes no (actuando como sustituto).

En cuanto a las pantallas para la reproducción de los contenidos OTT, domina la TV, ya sea como Smart TV o TV conectada (a una PC, un Chromecast, Apple TV u otros), utilizada por el 88%. Luego sigue la PC (64%) y el smartphone (38%). El uso de este último es claramente más alto en los niveles socioeconómicos más bajos, donde la disponibilidad de pantallas alternativas es más limitada, así como en los segmentos más jóvenes, donde a la limitante de las pantallas personales se suma también el sesgo generacional. Por otra parte, 2 de cada 3 usuarios de OTT acceden desde más de una pantalla.

En cuanto a los motivos para elegir consumir servicios OTT, siguen liderando las opciones de ver las temporadas completas de las series, así como consumir bajo demanda. No obstante, el hecho de ser económico y poder consumirse desde múltiples pantallas son motivos que subieron fuertemente. También hay diferencias generacionales: el factor económico es más relevante en la medida en que baja la edad del usuario, mientras que su percepción como complemento de la TV paga crece con la edad.

(*) Para evitar extrapolaciones erróneas, conviene aclarar que uso no es lo mismo que suscripción. Cada suscripción puede incluir una o múltiples cuentas, por lo que es habitual que éstas se compartan con gente que no convive en el mismo hogar pero que son familiares o amigos. Y éstos a su vez, consumen los servicios con otras personas. Así, el número de usuarios es varias veces superior al de suscriptores.