'Móviles'

Juntos es mejor

El negocio de la banda ancha residencial nació no como un producto específico sino como un subproducto de redes pre existentes, como fue el caso de la telefonía para el ADSL y de la TV por cable para el cablemódem. Así, el concepto de combo de servicios estuvo muy arraigado desde sus inicios. Y si bien más tarde fueron apareciendo redes (e ISP) específicos, como las inalámbricas o las de fibra óptica, el empaquetamiento sigue siendo dominante. De este modo, prácticamente 5 de cada 6 hogares contratan su servicio de banda ancha empaquetado con otro o más servicios, sea telefonía fija, móvil y/o TV paga. Esto surge del informe “Tecnología residencial 2017” realizado por Carrier y Asociados.

La tecnología predominante sigue siendo el ADSL (49%), aunque no muy lejos el cablemódem (42%) que cuenta con una mayor capacidad y el aporte de una importante penetración de la TV por cable a nivel país. Entre ambas representan el 91% de las conexiones. Las tecnologías inalámbricas son claramente más fuertes en el Interior, donde alcanzan al 7% frente al 2% en el AMBA. Apenas un 1% tiene acceso de fibra óptica en su hogar, aunque este valor tenderá a subir en adelante.

La dominancia del ADSL y el cablemódem dan lugar a un escenario signado por los combos de servicios. En efecto, apenas el 16% de los hogares relevados contrata únicamente el servicio de banda ancha a su ISP. El resto se reparte mayormente entre combinaciones que incluyen al teléfono fijo (49%), el servicio de TV (27%) y como parte de paquetes de servicios Triple Play (8%). Apenas el 1% incluyó un servicio móvil en su combo.

En el caso de la oferta Triple Play (Internet, TV y telefonía fija), esta se concentra mayormente en el AMBA, impulsada por Telecentro, el principal operador triple play del país. Algo que debería comenzar a cambiar a partir del 2018, cuando la regulación permita a las empresas telefónicas a proveer servicios de TV. Será interesante ver en ese entonces la relevancia que tendrán los celulares en una propuesta convergente, con una mayor integración del servicio móvil con las capacidades WiFi en el acceso residencial.

A tres bandas

Aprovechando la vidriera que significa el evento de la UIT en Buenos Aires, Personal puso en funcionamiento la primera celda 4G utilizando la frecuencia de 2.6 GHz que le fuera otorgada en julio pasado. El anuncio causó una leve confusión inicial, ya que, durante el proceso que arrancó con la reatribución del espectro de servicios fijos a móviles del aquél comprado por Nextel, siempre se habló de 2.5 y no de 2.6 GHz.

Técnicamente se trata de lo que se denomina Banda 7, que va desde los 2.500 MHz hasta los 2.690 MHz (190 MHz en total), por lo que indistintamente se la llama la banda 2.5GHz o Banda 2.6GHz. Si bien se trata de la misma banda, la diferencia en la denominación surge de que en el mundo fijo y particularmente entre los usuarios de la tecnología WiMax, se usaba la denominación 2.5, mientras que la 2.6 corresponde al mundo móvil. Dos formas distintas de llamar a lo mismo.

Independientemente de la denominación, la banda 7, si bien tiene un menor alcance, soporta mayor cantidad de tráfico en simultáneo. Esta característica hace que sea ideal para en grandes centros urbanos, donde la concentración de usuarios es mayor. Más allá de su capacidad propia, será interesante verla en combinación con las existentes, la 4 (AWS o 1700/2100 MHz) y la 28 (700 MHz), a través de la tecnología de Carrier Aggregation, lo que sumará el espectro disponible en cada banda para ofrecer una aún mayor capacidad total. Algo que, según Personal, comenzará a suceder a partir del lunes 16 de octubre.

LA fusión

El viernes 30 de junio, exactamente a mitad de año y sobre el filo de la semana laboral, el mercado argentino se vio sacudido por el impacto del anuncio que los directorios de Cablevisión y Telecom habían acordado fusionar ambas compañías. La sorpresa no fue por el anuncio en sí ya que la operación se daba por descontada desde hace rato, sino por el timing, ya que se esperaba que fuera hacia fines de año, pasadas las elecciones de medio término en octubre próximo. Lo concreto es que, de esta forma, se da lugar al más fuerte actor del mercado convergente, con una sólida presencia en los cuatro servicios que conforman el cuádruple play (telefonía fija, TV paga, banda ancha fija y servicios móviles). Ahora la pelota está en el campo del gobierno, quien deberá analizar el impacto de este acuerdo y dirimir ciertos puntos conflictivos.

En la empresa fusionada, Fintech tendrá el 41,27% y Cablevisión Holding el 33%. El resto estará en acciones en manos del público, siendo el principal tenedor el Estado argentino a través de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), quien actualmente posee el 25% de Telecom y el 9% de Cablevisión. No obstante, todavía falta que la operación sea aprobada por los accionistas el 31 de agosto (cosa que se descuenta) y a partir de allí deberá recibir la aprobación de tres organismos del Estado: la Comisión Nacional de Valores, ya que ambas empresas cotizan en bolsa, el Ministerio de Comunicaciones, que vía ENACOM deberá resolver sobre temas técnicos como la acumulación de espectro, y la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, que deberá evaluar la concentración de servicios en un mismo operador, así como su impacto en términos de competencia.

Esta fusión implica la combinación de dos pesos pesados en los distintos negocios en los que participan. Telecom Argentina es el 2° operador de telefonía fija con el 39% de las líneas, el 3° operador de telefonía móvil con un 31% de las líneas y el 3° proveedor de accesos a Internet de banda ancha, con el 24% de los suscriptores. Por su parte, Cablevisión es el líder en TV paga, con un 39% de los clientes y también lo es en accesos a Internet de banda ancha, con el 31%. También es operador de telefonía móvil luego de la reciente adquisición de Nextel, aunque con un escaso 2% de participación en líneas. De esta forma, la nueva Telecom-Cablevisión sería un formidable competidor en el mercado convergente de cuádruple play, muy sólido en cada uno de sus cuatro negocios: n°1 en banda ancha, n°1 en TV paga, n° 2 en telefonía fija y n°3 (pero muy cerca del n°1) en telefonía móvil. Una posición envidiable.

Con estas cifras, resulta simple comprender donde estaría el punto crítico de esta fusión. Combinando la participación en el mercado de acceso a Internet de banda ancha, la nueva empresa alcanzaría el 55%. Pero hay algo que el market share no muestra y es que existe una importante superposición geográfica de las redes de ambos operadores. Esto implica entonces que en muchas de esas zonas se pasaría de dos a un proveedor, reduciendo la competencia, así como las opciones de los consumidores. Fue justamente esta competencia la que produjo que en todos estos años los productos mejoraran y los precios se contuvieran. Otro punto de posible conflicto tiene que ver con que ambos operan en el mercado móvil. Pero aquí no hay un tema de competencia. Los 19,5 M de líneas de Personal no se ven muy impactadas por el 1,5 M de Nextel. Lo que sí se produce es una alta concentración de espectro resultante de los 140 MHz que tiene Telecom y los 40 MHz en manos de Cablevisión-Nextel (a los que se suman los 60 MHz que tiene para dar servicios de trunking).

Considerando las tres instancias regulatorias que esta fusión deberá superar para concretarse, las mismas tendrán una complejidad creciente. Se estima que no habrá ningún inconveniente para obtener la aprobación de la Comisión Nacional de Valores, quien debe velar por los intereses de los accionistas y de las condiciones societarias. Por su parte, tanto desde el ENACOM como el Ministro de Comunicaciones adelantaron que no objetarán la operación, aunque deberán resolver qué hacer con el espectro acumulado por la combinación de ambas empresas. En declaraciones a la prensa el Ministro se mostró proclive a subir el tope máximo de espectro por operador, que pasaría de 140 MHz a 180 MHz. Habrá que ver si finalmente se concreta, ya que sería una medida que sin dudas generaría muchas controversias, y no parece ser el contexto adecuado para hacerlo. De hecho, unos días después, en una entrevista a LN+ mencionó que habrá devolución de espectro. Esta devolución del excedente no sería compleja. El espectro que obtuvo recientemente Nextel (empresa de Cablevisión) no está en uso, a diferencia de lo que sucedió cuando en el 2004 Telefónica adquirió las operaciones de BellSouth en Latinoamérica y hubo un período de refarming para luego devolver el excedente. Claro que debería además resolver qué ocurrirá con las obligaciones de cobertura asumidas por Nextel al momento de asignársele el espectro, si se extinguen o si se trasladan al nuevo operador. De todos modos, aun devolviendo el espectro, la nueva empresa se vería beneficiada con el aporte de unos 1.400 sitios para antenas de que Nextel dispone actualmente. Un activo muy valioso no sólo en términos monetarios sino también en los tiempos que exigiría montar esos sitios desde cero teniendo en cuenta la resistencia de la población y de los municipios a la instalación de nuevas antenas.

Por otra parte, el regulador de las telecomunicaciones debería emitir una opinión sobre la concentración que se produciría en banda ancha. Según consta en el sitio del ENACOM, una de sus misiones es generar “un mayor balance y competencia entre los distintos actores del mercado”. Si no lo hiciera, el mayor peso de la decisión del gobierno recaerá sobre la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia. Hay quienes dudan de que vaya a oponerse basándose en su fallo al momento de la aprobación de la compra de Telecom por parte de Fintech, quien a su vez era accionista del 40% de Cablevisión. No obstante, la situación aquí es distinta. Ya no se trata de compartir accionista entre dos competidores sino de que éstos conformen una misma empresa.

Otro tema que deberá resolver el gobierno es qué status tendrá la empresa fusionada: si es un telco o una cablera. Esto, que parece menor, no lo es en absoluto. A partir de enero próximo, las empresas de telecomunicaciones podrán comenzar a dar servicios audiovisuales (léase TV) no en todo el país sino en los centros urbanos del AMBA, Rosario y Córdoba. Si la fusionada es una telco, en las zonas donde actualmente opera Cablevisión situadas fuera de estas tres mencionadas debería dejar de dar servicios de televisión. Difícilmente dejen que esto suceda.

En materia de banda ancha una opción podría ser una desinversión en una de las dos redes allí donde hay superposición, que por sus características y capacidades sería la de Telecom, la cual es tecnológicamente menos capaz que la de Cablevisión. Si no se exigiera desinversión, la alternativa podría ser una obligación para que las redes del nuevo operador estén abiertas a sus competidores en las áreas de superposición, en un modelo similar al del operador virtual. Esto convertiría a la red fija de la empresa fusionada en una suerte de red minorista (para sí misma) y mayorista (para sus competidores) al mismo tiempo. Algo así como una regulación asimétrica para un operador dominante.

Si los reguladores hacen bien su trabajo, permitiendo que la fusión se concrete, pero actuando sobre los puntos conflictivos (banda ancha y espectro), la operación podría ser un importante dinamizador para la industria. Sus competidores se verían obligados a invertir fuertemente en el desarrollo de las redes fijas para aumentar su capacidad y poder ofrecer sobre éstas servicios convergentes. Esto podría además generar interés en la adquisición de otras operaciones de TV por cable combinadas con servicios de banda ancha. Quizás como un paliativo, en el mercado se rumorea (y el Ministro también lo menciona al pasar en la entrevista de LN+) que se habilitaría el uso de la DTH (televisión satelital) a actuales operadores de telecomunicaciones. No obstante, esto no sería tan sencillo, ya que el impedimento actual fue establecido por el DNU 267/2015 que tiene fuerza de ley. Con lo cual, haría falta otro DNU u otra ley para modificar esta condición, lo que implica en ambos casos pasar por el Congreso.

Por lo pronto, el gobierno nacional queda en una posición incómoda. Es que sus funcionarios modificaron la regulación del sector para permitir el desarrollo de un 4° operador móvil y postergaron por 2 años el ingreso de las telefónicas al negocio de la TV paga, haciendo hincapié en “nivelar la cancha” y en la mayor competencia que estas medidas generarían. La fusión les devuelve un escenario de 3 operadores móviles (la fusionada, Telefónica y Claro), 2 grandes operadores de red fija (la fusionada y Telefónica) y un único y gran operador convergente (la fusionada). También, paradojas del destino y las decisiones, se invierten los roles. Así como hasta ahora Cablevisión se amparaba en su rol de entrante en materia de comunicaciones móviles, exigiendo medidas asimétricas que le permitieran desarrollarse, ahora pasará a formar parte del actor dominante del mercado convergente, mientras que empresas como Telefónica y Claro podrían reclamar asimetría a su favor. El cambio como constante.

La TV contraataca

A pesar del avance de Internet en la oferta de contenido audiovisual, la TV tradicional lineal sigue presente en los hogares conectados. Dentro de sus alternativas de distribución, la TV paga es claramente la más popular, con un 78% de penetración. Sin embargo, y previniendo los cambios en los hábitos de consumo, los operadores están en sus primeros pasos a una eventual migración hacia plataformas tipo OTT, tomando de Internet características que le suman valor al servicio. Esto surge del informe “Internet y consumo audiovisual – 2017”, realizado por Carrier y Asociados.

Detrás de la TV paga se ubica la TDA que logra una penetración del 13% impulsada fuertemente por la inclusión de su sintonizador en los televisores vendidos en los últimos años, especialmente en las Smart TV que fueron y son las estrellas del mercado de televisores. En un tercer lugar, con un 8%, aparece la TV analógica abierta. Un 6% de los usuarios de Internet declara no consumir TV lineal de ningún tipo.

A pesar de los temores por una creciente tendencia al cord cutting, las intenciones de dar de baja la TV se mantienen estables respecto del año anterior, con aproximadamente 1 de cada 4 evaluando abandonar el servicio. Esto se da más en los segmentos socioeconómicos medios, más sensibles al precio que los altos y más habituados al consumo vía Internet que los bajos. En cuanto a las razones para evaluar esa decisión, el costo del servicio sigue siendo la principal y luego se ubica la posibilidad de acceder desde múltiples dispositivos vía Internet. Ambos motivos son más mencionados aún por los usuarios que viven en hogares jóvenes (donde todos sus integrantes son millennials).

A la hora de identificar las características del servicio valoradas por los usuarios de la TV paga, las dos más mencionadas son aquellas que la industria tomó de los OTT. Por un lado, el acceso a los contenidos desde distintos dispositivos (caso CV Flow, DirecTV Play y otros) y por el otro, la posibilidad de acceder a contenidos ya emitidos (catch up).

En líneas generales, los millennials, y consecuentemente los hogares jóvenes, son los más atraídos por los servicios que se asemejan al consumo vía Internet. Se delinea un escenario con operadores de red ofreciendo conectividad y, por encima, canales OTT a la carta.

Epidemia OTT

Con algo de publicidad online, presencia en redes sociales y sobre todo el imbatible boca a boca, los servicios audiovisuales OTT se han convertido en cosa habitual para los argentinos conectados, siendo utilizados por un 2 de cada 3 de los usuarios de Internet (aclaración: no confundir utilización con suscripción*). La penetración de estos servicios aumenta en la medida en que sube el NSE (nivel socioeconómico) y es más fuerte entre los millennials adultos (de entre 24 y 33 años), quienes combinan actitud generacional con autonomía económica. Esto surge del informe “Internet y consumo audiovisual – 2017”, realizado por Carrier y Asociados.

El uso de los OTT, donde Netflix es el rey indiscutido pero al cual se le han sumado diversas alternativas en los últimos tiempos, se encuentra bastante arraigado. Tal es así que la mitad (53%) de sus usuarios los consumen casi a diario, tendencia que crece mientras sube el NSE, así como mientras baja la edad. No obstante, por el momento la existencia de estos servicios no impide que la penetración de los mismos sea similar entre quienes contratan un servicio de TV paga (actuando como complemento) y quienes no (actuando como sustituto).

En cuanto a las pantallas para la reproducción de los contenidos OTT, domina la TV, ya sea como Smart TV o TV conectada (a una PC, un Chromecast, Apple TV u otros), utilizada por el 88%. Luego sigue la PC (64%) y el smartphone (38%). El uso de este último es claramente más alto en los niveles socioeconómicos más bajos, donde la disponibilidad de pantallas alternativas es más limitada, así como en los segmentos más jóvenes, donde a la limitante de las pantallas personales se suma también el sesgo generacional. Por otra parte, 2 de cada 3 usuarios de OTT acceden desde más de una pantalla.

En cuanto a los motivos para elegir consumir servicios OTT, siguen liderando las opciones de ver las temporadas completas de las series, así como consumir bajo demanda. No obstante, el hecho de ser económico y poder consumirse desde múltiples pantallas son motivos que subieron fuertemente. También hay diferencias generacionales: el factor económico es más relevante en la medida en que baja la edad del usuario, mientras que su percepción como complemento de la TV paga crece con la edad.

(*) Para evitar extrapolaciones erróneas, conviene aclarar que uso no es lo mismo que suscripción. Cada suscripción puede incluir una o múltiples cuentas, por lo que es habitual que éstas se compartan con gente que no convive en el mismo hogar pero que son familiares o amigos. Y éstos a su vez, consumen los servicios con otras personas. Así, el número de usuarios es varias veces superior al de suscriptores.

Compartir para ganar

Si hay algo indiscutible de la actual gestión en telecomunicaciones es su afán por abrir el juego en materia de servicios móviles. Sus formas de proceder podrán ser criticables (y de hecho, algunos de los operadores actuales se lo han hecho saber) y a veces sus resultados se hacen esperar (como con la devolución del espectro asignado pero nunca pagado por Arlink y la liberación de los dichosos 700 MHz). Pero el objetivo, compartido o no por el resto, siempre fue claro: abrir el juego para el ingreso de más operadores, de distinto tamaño y con distinto modelo de negocios (OMR, OMV o lo que haya en el medio).

Esta semana hubo una interesante novedad: la Red Intercable (organización integrada por 230 operadores de TV por cable) anunció una inversión de US$ 100 millones para dar servicios móviles 4G en distintas localidades del país, donde brinda servicios a un universo potencial de 600.000 hogares. Lo llamativo es que Red Intercable no tiene espectro ni tampoco es un OMV (por ahora). No obstante, los operadores nucleados en Red Intercable instalarán radiobases y redes de fibra óptica, utilizando el espectro radioeléctrico recientemente asignado a Cablevisión-Nextel. Lo harán a través de un convenio de “compartición de espectro e infraestructura” entre Red Intercable y Cablevisión-Nextel. Se trata de un acuerdo entre privados que fue comunicado desde el Ministerio de Comunicaciones, lo que habla a las claras del apoyo recibido por parte de las autoridades nacionales.

Este escenario era una posibilidad que se planteó desde aquí, bajo el título de “Nueva oportunidad” hace casi 2 años (todavía durante la gestión anterior), poco tiempo después del anuncio de la adquisición de Nextel por parte de Cablevisión.

El acuerdo puede ser visto desde tres perspectivas distintas. Desde el punto de vista del servicio móvil, permite que operadores de cable medianos y pequeños tengan la oportunidad de participar con un alto grado de control, proveyendo la infraestructura física necesaria. Algo que vienen reclamando desde hace rato. Por otro lado, para Cablevisión-Nextel es una forma de aumentar la cobertura de su servicio sin el esfuerzo inversor necesario, en áreas donde no participa con sus servicios de TV paga. Este esquema asociativo le da fortaleza política, ya que se alía con operadores de cable del interior, muchos de ellos con fuertes vínculos con el poder político. En alguna medida, esta versión extendida de Cablevisión-Nextel se erige como el operador móvil de los cables.

En una hipotética fusión entre Cablevisión y Telecom, Cablevisión tendría activos potenciados en su valor. Si bien ambas empresas tendrían espectro en las bandas de 900 MHz y 2,5 GHz, si la de Cablevisión ya está siendo utilizada por los miembros de Red Intercable, el espectro a devolver eventualmente sería el de Personal, restándole valor.

Finalmente, y ya en términos de política clásica, no hay que soslayar los insistentes rumores de la absorción del Ministerio de Comunicaciones por parte del Ministerio de Modernización (como parte de una reducción de la estructura del Estado). Si esto se confirmara, para el actual ministro sería una forma de despedirse mostrando logros (más competencia en móviles con la incorporación de pymes en este caso) y posicionándose mejor para un futuro destino.

Paradojas de la vida, el espíritu del acuerdo entre Red Intercable y Cablevisión-Nextel se basa en el viejo slogan de Movistar que decía “compartida, la vida es más”.

Fiesta de largo

Con la edición de hoy de Comentarios se cumplen 15 años desde aquella primera edición del 14 de junio de 2002. 15 años nos parecen poco cuando los cumplimos nosotros, pero ya adultos, cuando podemos hacer una retrospectiva de lo ocurrido en una década y media, es bastante.

Si bien en ese entonces Google ya existía, no era el caso de Facebook y tampoco de YouTube, Twitter, Instagram, Spotify y tantos otros éxitos de los últimos años que hoy son habituales en la PC o el celular. La banda ancha había arrancado en Argentina unos años atrás y recién comenzaba a tomar vuelo y los celulares eran teléfonos y punto. Nada de mensajitos ni mucho menos Internet.

Argentina venía del mazazo económico y social que significó la crisis de diciembre del 2001. El mercado local de telecomunicaciones pasó de la exuberancia del año 2000, cuando la apertura hizo que desembarcaran empresas y fondos de inversión a cablear el país, a una retracción violenta. De hecho, el primer relevamiento que se hizo desde Carrier y Asociados a mediados del 2002 era distinto a lo previo. Mientras que antes se intentaba determinar cuánto sería el crecimiento (sin importar el rubro), ese trabajo identificó dónde se producirían los recortes en el consumo tecnológico. El único negocio que se mantuvo en crecimiento fue justamente el del acceso de banda ancha. Los demás, tenían indicadores negativos. Hasta la telefonía celular perdió unos 100.000 abonados. Fue el período del boom de los ciber que permitieron que la gente se siga conectando a un menor costo. No era lo mismo, pero la tendencia hacia el uso de Internet era irrefrenable.

A nivel de la industria, esto dio lugar a un período de consolidación en la medida en que los que habían venido del exterior se volvían a sus tierras, dejando pérdidas y vendiendo sus activos locales a precios de remate.

Vino entonces una década de fuerte crecimiento, donde se conjugó la tendencia natural de la industria (con el desarrollo de la banda ancha y la masificación de los celulares) con un contexto excepcional a nivel internacional que permitió una rápida recuperación económica (teniendo en cuenta la magnitud de la crisis). Fueron los años de crecimiento a tasas chinas y de aumento del consumo. Desde el punto de vista de la labor de Carrier y Asociados fueron años magníficos porque el argentino estaba descubriendo la tecnología y la adoptaba rápidamente, dando lugar a cambios en los hábitos y costumbres que hoy nos son totalmente cotidianos y naturales. Ver de cerca ese proceso fue un privilegio fascinante.

Pero esto se daba en un mercado cada vez más concentrado, que absorbía lo que iba quedando y que no incentivaba la llegada de nuevos inversores y operadores. Y hubo decisiones políticas que no ayudaron a mejorar esta situación. La ley de Servicios de Comunicación Audiovisual no sólo ratificó el impedimento del ingreso de las empresas de telecomunicaciones a los servicios audiovisuales (léase, telcos dando TV) desincentivando inversiones en las redes. También limitaba la expansión de las redes de cable. En comunicaciones móviles, la no asignación de nuevo espectro y la inacción ante las trabas para la instalación de antenas atentó contra mayores inversiones en la red. El resultado fue que finalmente ésta se vio desbordada ante la llegada de los smartphones que se convirtieron rápidamente en Ferraris andando por calles empedradas. Recién sobre el final de la gestión anterior se comenzó a atender este problema, pero el daño estaba hecho y, aunque en menor medida, todavía lo sufrimos.

La nueva gestión intentó poner en marcha las cosas, pero rápidamente se dio cuenta de que no era tan sencillo deshacer lo hecho, en parte por el contexto, en parte por decisiones propias. El resultado fue que generó entre los operadores más malestares que alegrías, todavía al día de hoy. No es fácil regular una industria donde convergen otras dos y existen múltiples intereses diferentes. Los choques y las tensiones son inevitables.

Lo que sí cambió en esta nueva era es el interés por parte de empresas y fondos del exterior por lo que aquí pueda suceder. Aunque lo hacen con cautela, estudiando la situación, pero sin desesperarse por abrir la billetera, a la espera de más certezas.

En el ínterin, y más allá de los vaivenes del contexto, la tecnología y sus productos siguen avanzando. Los Netflix cambiaron la forma de ver determinados contenidos audiovisuales y presionan para que otros (como el fútbol) adopten modelos similares. La forma de relacionarse e informarse cambió radicalmente con la popularidad de las redes sociales. Y los cambios sigue llegando.

Así, 15 años después de aquél primer newsletter, el escenario es decididamente otro. Hay un moderado optimismo en la industria, que mira la macro, y esperanza en los consumidores que quieren globalizarse ya no en los usos y costumbres sino también en el acceso a bienes (todavía no ven claramente los frutos del arancel 0% en los productos informáticos o del regreso oficial del iPhone) y algunos servicios (como comprar en Amazon, eBay o Alibaba y recibir los productos localmente sin trabas o poder pedir un Uber para moverse).

De lo que no hay dudas es que, en materia de productos y servicios tecnológicos y, sobre todo, en su impacto en nuestras vidas, estos 15 años de vida de Comentarios parecen ser varias décadas. Es difícil saber si habrá otros 15 años más, pero mientras tanto, brindamos por un mundo cambiante que todavía nos sorprende con sus novedades y sus posibilidades. Aprovechamos la oportunidad para agradecerles por estar allí, del otro lado de la pantalla, por tantos años. ¡Brindemos!

A conectar esas cosas

Esta semana, Personal presentó Bipy, un smartwatch que combina reloj, teléfono y GPS que apunta al mercado de niños que aún no tiene su propio smartphone (o, mejor dicho, sus padres). El producto (cuyos detalles se pueden ver aquí) es claramente una versión 1.0, pero no hay que verlo como tal sino como el inicio oficial de una nueva categoría de productos para operadores móviles: IoT. Lo hace a través de la integración de hardware (el “reloj”), app (para celular y vía web) y servicio, con un plan pensado exclusivamente para IoT y no para un smartphone, como sucede con el resto de los planes. Y lo hace sobre la red 3G, que ofrece la capacidad necesaria para transmitir volúmenes de información bajos en comparación con un smartphone, más indicado para redes 4G.

En el anuncio de Bipy también se mencionó que a lo largo de este año se lanzarían otros productos dentro de la familia IoT: un dispositivo para personas mayores, otro para mascotas y una banda de fitness. Se trata de productos dentro de la categoría de wearables, los cuales dependen de las redes móviles ya que son utilizados en movimiento, a diferencia de otros productos IoT que, al ser estáticos, pueden conectarse vía redes fijas.

La categoría de IoT es la versión ampliada de lo que se conoce como M2M, que en Argentina tiene unos 1,25 millones de líneas. Pero la lógica indica que el potencial del IoT es claramente superior. Por lo pronto, el concepto de “una línea, un usuario”, que ya es cuestionado, dejará de tener validez. Esto dará lugar a que, en algún momento, en vez de estar abonado a diversas líneas móviles que conecten distintos dispositivos, habrá un único abono del cual dependerán múltiples dispositivos disponibles. Paciencia. Estamos recién en los primeros pasos.

Sin vencedores ni vencidos (por ahora)

El reciente decreto 1340/2016 introdujo algunas definiciones conceptuales contundentes en relación a la política del gobierno en materia de comunicaciones convergentes. Sin embargo, muchos puntos espinosos no terminan de ser precisados, quedando las definiciones postergadas hasta tanto el regulador, a través del Ministerio de Comunicaciones y del ENACOM, así las defina.

En líneas generales, quedan en claro dos puntos. Uno es la prioridad que se le asigna a la inversión por sobre la competencia, al menos en el corto plazo. Es indiscutible que Argentina se encuentra atrasada en términos de infraestructura fija, con una razonable penetración, pero un bajo ancho de banda promedio y con grandes diferencias en el mismo a nivel geográfico. Por lo tanto, no se puede hablar seriamente de competencia sin un fuerte proceso inversor previo. El otro punto, y que armoniza con el anterior, es la política expresa de habilitar a las comunicaciones móviles cuanto espectro sea posible, priorizándolo por sobre otros servicios.

La convergencia total implica que cualquier operador pueda dar todo tipo de servicio. Y teniendo en cuenta el escenario actual, las miradas se centran en el ingreso de las empresas de telecomunicaciones al negocio de la TV, así como en la incorporación de servicios móviles por parte de empresas proveedoras actualmente de servicios fijos (banda ancha y TV).

Por el lado de la TV, el decreto establece que las empresas de telecomunicaciones que están impedidas de dar servicios de comunicación audiovisual (Claro, Telecom y Telefónica) podrán comenzar a hacerlo a partir del 1° de enero de 2018. Sin embargo, sólo podrán dar servicio inicialmente en las áreas metropolitanas de Buenos Aires, Rosario y Córdoba capital, todas áreas donde opera Cablevisión. Son las tres principales ciudades del país que en su conjunto concentran el 36% de la población del país. Esto implica que el restante 64% no accederá a los beneficios de una mayor competencia por un tiempo no determinado. El decreto exceptúa del ingreso de las telcos al servicio de TV en localidades de menos de 80.000 habitantes. Se trata de una medida “para la tribuna”, ya que no son mercados de interés para grandes operadores debido a su baja concentración de población. Pero no establece plazos para todo el resto de las localidades que se encuentran entre éstas y las tres más grandes especificadas. Por lo tanto, quedan fuera de este nuevo entorno competitivo ciudades como Mendoza, para alegría del grupo Vila-Manzano. Así, ésta es una medida que favorece a la industria del cable, a excepción principalmente de Cablevisión y de Telecentro.

Por otra parte, se mantiene el impedimento de que las telcos ofrezcan servicios de TV vía satélite. En términos técnicos, esto va en contra de la libertad tecnológica del operador para elegir cómo ofrecer sus servicios. No obstante, primó una visión más enfocada a la inversión, ya que las telcos deberán mejorar la capacidad de sus redes de cable para dar este servicio. La competencia en TV deberá esperar a este despliegue. No obstante, DirecTV se mantiene al margen de esta limitación, permitiéndosele retomar legalmente los servicios (y sus tecnologías) que tenían hasta la publicación del decreto 267. Además de TV satelital, DirecTV ofrece desde hace años acceso a Internet inalámbrico y estaba expandiendo este servicio hasta que el decreto mencionado congeló sus planes. Vuelve a su status anterior, invirtiendo en su red terrestre.

El ingreso de nuevos jugadores al terreno de los servicios móviles es más complejo y espinoso. El decreto anticipa normas y procedimientos para asegurar la reatribución de frecuencias ya asignadas para que sean aptas para servicios móviles. Menciona también que deberán definirse compensaciones económicas (por el mayor valor que tiene el espectro fijo respecto del móvil) así como las obligaciones de cobertura y metas específicas. Si bien muchos vieron a Cablevisión-Nextel como el más favorecido, lo concreto es que sin conocer los aspectos que quedan por definir, no se sabe a ciencia cierta cuán atractivo resultará este proceso. Como reza el dicho, el diablo está en los detalles.

Por otra parte, menciona que se podrá asignar espectro no sólo a los actores actuales sino también a prestadores locales o regionales de servicios TIC en sus áreas de operaciones. Esto permite deducir que el gobierno piensa no ya en un único 4° operador sino en múltiples 4° operadores, cada uno en áreas geográficas distintas. Esto se vería potenciado con la puesta en funcionamiento de la Red de Protección Pública y Operaciones de Socorro, Defensa y Seguridad, pensando en situaciones de emergencia. Según declaraciones radiales del Ministro Aguad en el programa TMT conducido por José Crettaz, la idea es llamar a licitación para la construcción de una red que, como tendrá capacidad ociosa la mayor parte del tiempo, sirva también para ofrecer servicios mayoristas, utilizando las bandas de 700 MHz y 2,5 GHz. Toda una novedad.

El surgimiento y desarrollo de nuevos operadores móviles no sólo tiene que ver con el espectro sino también con temas más áridos, pero no menos relevantes como condiciones de interconexión o de roaming. En el caso de la interconexión se establecerán tarifas asimétricas por el término de 3 años prorrogables por 18 meses más. Si bien señalan que inicialmente se tomarán como referencia promedios de tarifas para servicios similares en Latinoamérica, no se indican cuáles serían las condiciones que podrían dar lugar a la mencionada prórroga. El roaming, que permitirá que clientes de un operador regional usen su servicio más allá del área de cobertura original, será obligatorio por 3 años. Ambas son medidas para ayudar a entrantes mientras se desarrollan, donde lo que se debate es si ese plazo es adecuado o exiguo.

Finalmente, se fijó en 15 años la no aplicación de la desagregación del bucle en redes NGN de última milla. Esto implica que, durante este término, los operadores que desplieguen en adelante redes de última milla NGN (fibra óptica o cable coaxil) no estarán obligados a permitir que otros operadores utilicen esa infraestructura para dar sus servicios. Garantizando la exclusividad del uso de sus propias redes de última generación, motiva a las telcos (Telecom y Telefónica por tener una tecnología vieja y Claro por prácticamente no contar con infraestructura cableada) a invertir en el desarrollo y capilaridad de las mismas, aunque esta protección también aplicaría para los nuevos tendidos de los actuales operadores de TV por cable. Aquí nuevamente se ve el foco en la inversión por sobre la competencia. No obstante, si el término de 15 años es el adecuado, es materia debatida.

Tácitamente, el gobierno afirma que en materia de convergencia hoy la prioridad es multiplicar la inversión. La competencia real y efectiva deberá esperar mientras se despliegan las redes (fijas y móviles) necesarias. Sin embargo, todavía quedan pendientes muchas definiciones, más técnicas, pero no menos políticas, que pueden inclinar la cancha para uno u otro lado. Lo que está asegurado es que la acción se mantendrá en los próximos meses.

Semanita

Mientras en la industria crece la expectativa respecto del decreto que, dicen, acomodaría los tantos luego de los desajustes causados por el DNU 267, también van sucediendo otras cosas que impactan en el panorama local.

Sin mucho bombo ni repercusión en los medios, la semana arrancó con el OK de la Secretaría de Comercio a la adquisición de la parte de Telecom Italia en Telecom Argentina por parte de Fintech. Si bien nadie esperaba que fuera rechazada, había motivos para ver cuál era la salida oficial. Es que si bien Fintech no es controlante de Cablevisión (competidora de Telecom en banda ancha y servicios móviles) tiene una participación no menor. No hay que olvidar que cuando se anunció la operación durante la gestión anterior, el mismo Martínez (cabeza de Fintech) había ofrecido “desinvertir” en Cablevisión si su participación en el principal operador de TV paga del país así como principal ISP eran un escollo para avanzar. No hizo falta. La Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) dio el visto bueno sin condicionamientos. La nota de color fue la excusación de su presidente, Esteban Greco, lo que despertó preguntas e hipótesis entre los que siguen de cerca al sector. Si bien no hubo mayores aclaraciones, hasta asumir su cargo en la CNDC Greco trabajó en la consultora GPR Economía, entre cuyos clientes figuran Telecom, para quien hizo presentaciones ante la CNDC en su momento, por lo que hizo lo que correspondía. Ahora todos los ojos están puestos en el 2017, especulando con la muy rumoreada pero nunca confirmada intención de fusión entre Telecom y Cablevisión.

Es sabido que el diario Página 12 está muy lejos de ser oficialista. Por lo tanto, es natural y sano que tenga una postura opositora al gobierno desde sus páginas. No obstante, esta semana dedicó una entrevista a un ambientalista que criticó la instalación de antenas para telefonía celular desde una postura sin fundamentos técnicos y con mucho de paranoia. Cuando desde el Estado se hacen esfuerzos para facilitar la instalación de más antenas (necesarias para una mejora estructural del servicio), las palabras del entrevistado solo agregan confusión y oscurantismo. Justamente lo último que se necesita para dar una discusión seria sobre el tema. Aspectos a mejorar seguro que hay.

En momentos en que tanto se discute la presión impositiva en el país, así como su impacto en la competitividad de la economía, la GSMA presentó un documento ante la Comisión Redactora de la futura Ley de Comunicaciones que está en debate. Entre los puntos presentados, hubo un dedicado al tema impositivo en el que se pide la eliminación de impuestos específicos que permita bajar las tarifas y universalizar los servicios de comunicación. Según la GSMA, “el impuesto a los dispositivos móviles de comunicación, como porcentaje del costo total, alcanza el 58%, el segundo más alto del mundo, después de Irán. Y más del doble del promedio global que llega al 23%”. El Estado, ese gran socio silencioso.