'Bancos'

Listos para los pagos móviles

Siendo los millennials una generación netamente digital (nacidos entre 1984 y 2000), sus integrantes son permeables a adoptar nuevos productos y servicios digitales. Hoy, quizás el “next big thing” en materia de servicios móviles sean los pagos desde el celular. La infraestructura técnica ya está, con cerca de un 80% de los celulares en uso que son smartphones y donde algo menos de la mitad de éstos son 4G, el Banco Central los impulsa y los usuarios, sobre todo los más jóvenes, los esperan. Esto surge del informe “Los millennials y sus consumos tecnológicos – 2016” realizado por Carrier y Asociados.

Con el celular como una extensión de su propio cuerpo, a su disponibilidad permanente se suman diversas ventajas respecto de medios de pago tradicionales, como las tarjetas bancarias, el efectivo y, más recientemente, las tarjetas de transporte.

En la comparación con el uso de la tarjeta de crédito o débito, los pagos desde el celular son percibidos como algo similar en cuanto a situaciones de uso, pero más sencillo y veloz, sin tickets ni firmas.

También los pagos desde el móvil son vistos como una buena alternativa frente al efectivo. No hay que olvidar que, en los últimos años, con la creciente inflación y la escasa actualización de la denominación de los billetes en circulación, los viajes al cajero automático a retirar efectivo se hicieron cosa habitual. También es visto favorablemente para realizar pagos de bajo monto, evitando tener que disponer de cambio. Como sustituto del efectivo se vuelven atractivos para aquellos usuarios no bancarizados.

Por otra parte, con la experiencia de algunos años con tarjetas para el transporte, como es el caso de la SUBE en AMBA y otras en distintos lugares del interior, la posibilidad de realizar pagos desde el celular también es vista como una gran alternativa a éstas. Así se evita tener que recargarlas y estar pendientes de la disponibilidad o no de saldo (cosa que no es posible a simple vista). Adicionalmente, el celular no se olvida nunca y al estar siempre a mano evita tener que extraer la billetera en ámbitos públicos para buscar la tarjeta.

En cuanto a los posibles intervinientes en la gestión de los pagos móviles, bancos y tarjetas de crédito surgen como los candidatos naturales, siendo los que inspiran mayor confianza. Ambos estarían ofreciendo los mismos servicios que en la actualidad, aunque con distinta tecnología. Pesa su know how en la materia. Entre los millennials más jóvenes, con una menor tendencia a estar bancarizados por una cuestión de etapa vital, plataformas de pago como Mercado Pago asoman como una alternativa natural y de peso, siendo una opción que usan habitualmente en sus operaciones de comercio electrónico. Por el contrario, los operadores móviles generan resistencia. Consideran que no es su negocio y agregan malas experiencias pasadas con cargos que percibieron como mal realizados y deficiencias en la atención al cliente.

Aún con este escenario favorable, los pagos móviles tendrán un proceso de aceptación similar al del ecommerce, con varios esperando experiencias ajenas antes de embarcarse de lleno. No obstante, juegan a su favor dos cosas. Por un lado, la experiencia con las tarjetas de transporte (caso SUBE), que se convierte en un paso previo al pago desde el celular, combinando pago electrónico con movilidad. Por el otro, víctimas de la inflación de los últimos años sin que hubiera simultáneamente emisión de billetes de más alta denominación, el manejo de efectivo se hizo tedioso. Así, toda propuesta que no implique manejo de efectivo les resulta atractiva a los millennials argentinos.

A mover esos bancos

En un mundo que se desplaza aceleradamente hacia los servicios y contenidos móviles, los bancos están en el grupo que lidera esos cambios. En Argentina la cosa avanza bien, con 1 de cada 4 usuarios bancarizados que tienen un smartphone utilizando banca móvil. Esto surge del informe “Usuario de smartphones 2016” publicado por Carrier y Asociados.

El desarrollo de la banca móvil no convive con otros canales. La mayoría de los usuarios de smartphones opera con su banco vía PC, seguido por el cajero automático (clave para extraer o depositar fondos) y más atrás hay un virtual empate entre quienes van a la sucursal y quienes operan desde el celular. El uso de la banca móvil tiene más aceptación entre los millennials que los demás segmentos etarios.

A la hora de elegir el canal más habitual para operar, domina el acceso vía PC, el cual es mencionado por casi 2 de cada 3 usuarios. Atrás se ubica el cajero automático, utilizado por 1 de cada 2, que permite el input y output de dinero que luego será operado online. Por su parte, entre los usuarios de banca móvil, 1 de cada 4 afirma usarla habitualmente.

Como era previsible, las operaciones más frecuentes en banca móvil son aquellas relativas a las consultas de saldo, así como de últimos movimientos (por ejemplo, para ver si ese depósito ya se acreditó). Éstas son realizadas por el 88% de los usuarios. A continuación se ubican los pagos (sean de servicios públicos, expensas, cuotas de colegios, etc.), realizadas por el 53% de los usuarios. Más atrás aparece lo que es la obsesión del Banco Central, las transferencias entre cuentas, que alcanzan al 34%.

Madurando los pagos móviles

Pagos móvilesEn momentos en que el Banco Central apura la adopción de los pagos electrónicos, incluyendo el uso de celulares, los usuarios o público en general son permeables a su adopción. Un 30% de los usuarios de smartphones está dispuesto a usar el celular como medio de pago tan pronto como esté disponible, mientras que un 49% lo haría luego de esperar a que se masifique. Esto surge del informe “Usuario de smartphones 2016” publicado por Carrier y Asociados.

La intención de uso en general crece en la medida en que lo hace el nivel socioeconómico, al tiempo que la adopción inmediata sería más alta entre hombres que mujeres. En cuanto a los usos más atractivos para los pagos móviles, figuran en primer lugar comercios (77%), locales gastronómicos (72%) y transporte público (71%). Taxis y remises (60%) siguen en el cuarto lugar, un poco más lejos, pero considerando que se trata de servicios menos masivos que los anteriores, la adopción en estos casos sería más alta. Idéntica situación se da en el caso de estacionamientos y peajes (59%).

 

Usos atractivos para pagos móviles

 

Los usos mencionados indican que en la mente de los usuarios se abre la posibilidad no sólo de complementar sino también de sustituir medios de pago existentes. Mientras que en comercios y locales gastronómicos suele estar disponible la alternativa de tarjetas de débito y crédito, en los casos de transporte público en las grandes ciudades hay medios de pago específicos, como la tarjeta SUBE en el AMBA. Algo similar ocurre con los peajes, aunque su uso está menos difundido salvo entre los “viajeros frecuentes”. Distinto es el caso de estacionamientos, taxis y remises. En estos últimos no llama entonces la atención que, en el caso de Uber, uno de los beneficios esgrimidos por la empresa y por sus usuarios es el pago electrónico. Un llamado a la modernización que a veces, por hábito o por motivos económicos y fiscales, no se quiere oír.

Con este escenario, el 2017 se presenta como el año del despegue de los pagos móviles en Argentina, un país donde la disposición a su adopción se presenta mayor entre los usuarios que entre la oferta, todavía incipiente.

A mover esos pagos

Desde hace unos años la industria móvil amaga con arrasar en materia de pagos en el mundo offline desde el celular. Sin embargo, la falta de estándares y la existencia de soluciones que requieren una fuerte inversión por parte de vendedores en nuevo hardware (ej: con capacidad NFC) vienen demorando esta “revolución”. No obstante, el anuncio de que Samsung compró el startup LoopPay podría modificar radicalmente esta situación.

LoopPay es una de las historias de éxito de KickStarter, la plataforma para financiar y pontenciar proyectos varios. Básicamente lo que LoopPay hace es transformar cualquier POS con lector de banda magnética en un lector por proximidad (o contactless). Para esto, sólo hay que agregar a una app las tarjetas de banda magnética (cualquiera) y disponer de una funda especial que transmite inalámbricamente la información contenida en la banda. Para entender cómo funciona, este video es explicativo. Lo distinto de LoopPay es que trabaja con cualquier tarjeta (de crédito o débito) y con cualquier lector POS de banda magnética. Esto es un gran diferencial respecto de otras soluciones disponibles en el mercado y lo que podría ser la clave del éxito que otras soluciones aún luchan por lograr.

Con esta compra, Samsung incorporará la funcionalidad que proporciona la funda directamente en sus futuros teléfonos, algunos especulando que podría ser en el próximo S6 ya que la empresa era uno de los inversores en el startup. Considerando los volúmenes de ventas del fabricante coreano, le podría dar una rápida difusión a esta tecnología. Pero no habría que descartar que decida también licenciar esta tecnología a otros fabricantes, lo que la convertiría en una fuente de ingresos más que interesante. Si esto ocurriese, otras soluciones, como la NFC que utiliza Apple Pay, deberán buscarse usos en otros ámbitos.

Repaso de una semana agitada

En los últimos días se produjeron diversas noticias aquí y afuera que ameritan algunas reflexiones.

A nivel local, hubo revuelo en el mundo cooperativo. A pocos días de conocerse la firma de un memorándum de entendimiento entre asociaciones de cooperativas, operadores móviles y la Secretaría de Comunicaciones, algunas cooperativas telefónicas están que trinan. Hubo una reunión de éstas en Pilar y surgieron duras críticas en relación a lo firmado. La casa no está en orden.

Por otro lado, sigue sin definirse la aprobación de la venta de la participación de Telecom Italia en Telecom Argentina a Fintech. Nadie sabe bien por que. Los conspiradores ven una sanción al fondo mexicano vinculada a la negociación de la deuda (de la cual es un acreedor de cierta magnitud). Los legalistas dicen que en realidad no se atreven a firmarla por los cuestionamientos que generaría la participación de Fintech en Cablevisión. Como fuere, la indefinición está comenzando a hacer perder la paciencia a los italianos, quienes amenazan con reconsiderar la venta. ¿Será para apurar o lo dicen en serio? ¿O ambos?

La situación de Telecom, la indefinición en el caso de Nextel, los cuestionamientos por el manejo de la banda de 700 MHz, las quejas por las elevadas exigencias monetarias y de metas del pliego así como demandas por la promulgación previa de un reglamento de OMV dieron lugar a especulaciones en torno de una postergación del llamado. Sin embargo, la Secretaría de Comunicaciones salió al cruce de las versiones y confirmó el cronograma original. Aquí no ha pasado nada. Circule por favor.

En un plano regional, en Brasil el runrún no se detiene para el negocio de las telecomunicaciones. Ahora que Telefónica se le adelantó en el deal con GVT (operador triple play) en Brasil, algunos creen ver a TIM Brasil como una empresa que quedó en una situación estratégica complicada. Sin banda ancha ni TV paga, TIM es vista como vulnerable. Así, ya comienzan a hacerse más evidentes las intenciones del resto de los operadores móviles de aquél país (Claro, Oi, Vivo-Telefónica, todos ellos con una pata fija) de hacerse de la operación de los italianos y repartírsela en un estilo Tupac Amaru. Claro, que no todo es tan simple como parece a priori. Oi ya arrastra mucha deuda, Telefónica ya tiene bastante con la compra de GVT y los problemas regulatorios por su participación en Telecom Italia (de la cual parece cada vez más arrepentida) y algunos no ven que Claro (léase Slim) esté dispuesto a pagar lo que los italianos esperan. Continuará.

A nivel internacional, sin dudas que mediáticamente la semana estuvo signada por los lanzamientos de Apple. Por el lado del smartphone en sí, la empresa hizo un update de sus dispositivos para estar más en línea con la oferta de los principales actores. También presentó su smartwatch, que generó reacciones diversas. De todos modos, la gran pregunta para los fabricantes de estos relojes-computadora es si pueden hacer mella entre el público joven que no usa relojes de pulsera (sustituido por el celular) y por lo tanto hay que convencerlos de llevar algo allí o si será únicamente un gadget caro para los adultos que todavía siguen utilizándolos. En ambos casos, smartphone y smartwatch, resulta llamativo ver a Apple en una posición de follower luego de haber definido cómo sería un reproductor de audio, un smartphone o una tablet.

Quizás lo más interesante fue el anuncio de Pay, un sistema de pago electrónico móvil vía NFC (característica por primera vez incorporada en un iPhone) que resulta atractivo en los papeles pero del cual no se precisó lo suficiente a nivel de funcionamiento como para entenderlo en detalle. Más allá de esto, lo más positivo de Pay podría ser dar el impulso definitivo necesario para difundir el uso de NFC, presente en varios modelos de smartphones desde hace unos años, pero hasta el momento de utilidad acotada.

Paganini móvil

A pesar de no estar difundida la posibilidad de realizar pagos con el celular, la popularidad de tarjetas que funcionan como monederos electrónicos (como la tarjeta SUBE) ha dado un fuerte impulso al atractivo de los pagos móviles. La comodidad de prescindir de billetes y monedas combinada con el hecho de que el celular forma parte de los elementos poco proclives a ser olvidados en el hogar, hacen que el concepto del celular como medio de pago para el transporte público resulte atractivo para el 54% de los usuarios. Esto representa 22 puntos más que un año atrás cuando apenas el 32% se mostraba interesado. Los datos surgen del informe “Telefonía móvil – segmento individuos – 2013 ” recientemente realizado por Carrier y Asociados.

Como suele ocurrir con todos los conceptos tecnológicos en sus etapas iniciales, los más permeables a la adopción del celular como medio de pago son los segmentos más jóvenes, donde 2 de cada 3 ven con buenos ojos esta posibilidad. No obstante, no hay diferencias significativas por NSE (Nivel Socio Económico), lo que marca que es más relevante el factor generacional que el socioeconómico.

Siempre dentro del concepto del celular como dispositivo para transacciones, por detrás se ubica su uso como sustituto de una tarjeta de débito o crédito, lo que interesa al 41% de los usuarios. Naturalmente, se repite la tendencia a resultar más atractivo a los segmentos más jóvenes aunque en este caso también se observan diferencias por NSE, con porcentajes que disminuyen en los segmentos más bajos, generalmente menos bancarizados. También es mayor la aceptación entre hombres (47%) que entre mujeres (37%).

Si bien siempre hay una brecha entre lo atractivo de un concepto y su adopción inmediata al momento de materializarse, la tendencia marca que el mercado ya está alcanzando la madurez necesaria como para abrazar nuevas formas de pago. Claro que no alcanza con el logro tecnológico. Debe ser acompañado por la implementación. Y, como reza el dicho, el diablo está en los detalles.

Listos para el m-money

Si bien todavía el pago a través del celular parece una cosa futurista, los usuarios argentinos comienzan a estar listos para utilizarlo. En esto mucho influyó la popularización de las tarjetas prepagas para el transporte, como es el caso de la SUBE en el AMBA, que fueron una primera aproximación a medios de pago electrónicos y móviles. Hoy, los usuarios perciben al celular como billetera o monedero como un medio más cómodo, expeditivo, siempre a mano, que evita las colas en ventanilla para su recarga. En línea con la conveniencia a la que se asocia, la forma de pago debe ser simple, sin ingreso de códigos. Se aspira a que sea por contacto o proximidad, como son los medios electrónicos móviles actuales.

Esto surge del informe “Usuario de datos móviles” recientemente publicado por Carrier y Asociados.

En líneas generales, los nativos son entusiastas del concepto, imaginándose naturalmente cómo lo utilizarían. Valoran también el concepto de “todo en uno”. Por su parte, los inmigrantes son más conscientes de que necesitarán un período de adaptación, aunque lo ven como algo que eventualmente será positivo.

Las barreras para su uso con fines transaccionales están vinculadas al robo del celular, fenómeno lamentablemente bastante difundido. Los puntos negativos pasan por el riesgo percibido de exhibir el equipo en la vía pública, las consecuencias ante un robo del mismo y la desconfianza en cuanto a la precisión y confidencialidad en el manejo de los datos.

En cuanto al responsable del saldo a debitar, surgen distintas alternativas. Principalmente se menciona al operador, que tiene la ventaja de ya tener el vínculo con el usuario, pudiendo descontar los gastos con mayor facilidad. Esto aumenta su atractivo entre los nativos, muchos de los cuales no están bancarizados pero tienen una actitud más permeable hacia el uso de la tecnología. No obstante, los usuarios prefieren que este saldo sea independiente de aquél asociado al uso del servicio de comunicaciones. Quienes prefieren que sea un banco valoran su experiencia en el manejo de dinero. Además, se percibe con éstos que hay un mayor control de los gastos, evidenciando una cierta desconfianza hacia los operadores. En menor medida se menciona un modelo de tarjeta prepaga, similar al de la tarjeta SUBE, con la ventaja de que no se asocia a ninguna cuenta al tiempo que permite medir el gasto con mayor facilidad. Muy pocos entrevistados mencionaron a las tarjetas de crédito.

En resumen, existe una demanda madura y permeable a la utilización de los celulares como medio de pago. Pero requerirá de tecnologías de proximidad, siendo más difícil el camino para opciones que impliquen algún tipo de input por parte de los usuarios.

Pagos inmóviles

Hace mucho tiempo que se viene trabajando en la industria en el ámbito de los pagos móviles. Ya hacia el año 2000/2001 en Argentina Movicom había puesto, a modo de prueba, una expendedora de gaseosas en sus centros de atención al cliente que permitía adquirir una mediante el envío de códigos específicos desde el celular. Si bien pasaron más de 10 años desde aquél entonces, todavía no hay en el país un sistema de pagos desde el celular difundido. A pesar de estas limitaciones por parte de la oferta, la demanda se encuentra lista y receptiva, con aproximadamente 1 de cada 3 usuarios de teléfonos móviles predispuestos a usarlos para realizar distintos tipos de pagos. Esto surge del informe “Telefonía móvil – segmento individuos – 2012 ” recientemente publicado por Carrier y Asociados.

Sin dudas, la popularización de las tarjetas de pago electrónico para el transporte, como es el caso de la SUBE en el AMBA, tiene como consecuencia una mayor permeabilidad a la utilización del celular como medio de pago. Esto es así porque instalaron el concepto de pagar sin necesidad de efectivo ni de cuenta bancaria. Un 32% de los usuarios ve con buenos ojos la utilización de este dispositivo como forma de abonar el transporte público, característica que es más valorada en la medida en que desciende la edad del usuario. También es más relevante entre los habitantes del AMBA que de ciudades del Interior.

En esta misma línea, un 37% se muestra a favor de la utilización del celular como medio de pago más amplio, sustituyendo a las tarjetas de débito o crédito. Nuevamente, los segmentos adolescentes y jóvenes aparecen como más permeables a esta propuesta, evidenciando la relevancia del factor generacional para los usos menos convencionales de la tecnología.

Entre quienes ven el pago desde los celulares positivamente, las principales ventajas asociadas están en la facilitación del pago y el ahorro de tiempo (nuevamente, los segmentos más jóvenes a la cabeza) así como una mayor comodidad respecto del uso de efectivo.

Pocket banking

Luego de más de una década desde el lanzamiento del Internet banking, los bancos locales se encuentran en pleno proceso de extender el canal electrónico a los celulares. Considerando que todavía están dando los primeros pasos, los resultados son alentadores. Esto surge del informe “Usuario online argentino 2012”, recientemente finalizado por Carrier y Asociados.

En la actualidad, un 50% de los usuarios de Internet dispone de una cuenta bancaria, hecho que correlaciona naturalmente con el NSE e inversamente con la edad. De éstos, la mitad accede a ésta vía el combo Internet/PC, lo que equivale a unos 5 millones de personas.

Por el lado del m-banking (acceder al banco vía celular), si bien un 13% de los usuarios de banca por Internet afirma haberlo utilizado alguna vez, sólo un 5% lo hace regularmente. Esto equivale a 250 mil personas accediendo a sus cuentas bancarias desde el celular. El acceso al banco desde el celular es proporcionalmente mayor en nativos, hombres, con experiencia en Internet, no habiendo diferencias significativas en cuanto al NSE. Detrás de este fenómeno se encuentra el gran crecimiento de los smartphones, que se combina con la popularidad del Internet banking. Éste enseñó a los usuarios a operar con su banco sin ir a la sucursal y sin horarios. Llevar esta experiencia al celular permite hacerlo en cualquier momento y lugar.

No obstante, el acceso al banco desde un celular agrega complicaciones, principalmente aquellas vinculadas a los dispositivos mismos. La multiplicidad de plataformas (Android, BB OS, iOS, Symbian, Windows) implica desarrollar más de una app. En este caso, mínimamente hay que contemplar a Android y BB OS para asegurar una buena cobertura actual y futura. Symbian, si bien cuenta con una interesante base instalada, está en proceso de ser reemplazado por Windows Phone. Y iOS es insignificante debido a las trabas al ingreso de iPhones. Para evitar desarrollar una app específica para cada plataforma, algunos optan por HTML5, que permite desarrollar páginas (y hasta aplicaciones independientes) que pueden ser accedidas desde cualquier equipo que soporte esta especificación.

Queda claro que el camino a recorrer no es sencillo, pero estos esfuerzos serán compensados. Entre quienes aún no utilizan m-banking, 1 de cada 4 lo considera como una alternativa atractiva, particularmente entre los ABC1, hombres y adultos.

Reformulando el Monedero

Luego de muchos meses de negociaciones, donde claramente hubo cambios de escenario, esta semana se anunció la compra de la tarjeta Monedero por parte de Visa. Pero no se trata únicamente de un cambio de manos. Monedero seguirá existiendo, aunque será distinta.

La tarjeta Monedero perderá, en unos 6 meses, el mayor atractivo que hizo que gozara hoy de 1,2 millones de plásticos (la mitad de los cuales está activo): su capacidad para pagar por transporte público, o en otras palabras, dejará de ser SUBE compatible. El pago de transporte será monopolio del Estado. De esta forma, Visa no compró usuarios de Monedero sino su tecnología, infraestructura, recursos humanos y red de comercios y servicios adheridos. El objetivo de Visa es tener un producto de micropago que tendrá inicialmente dos  formatos: tag y online.

El “Monedero Tag” será un dispositivo RFID autoadhesivo que podrá pegarse en el celular. El uso con el celular es por un tema de practicidad y portabilidad, no porque haya ninguna interacción entre el tag y el teléfono. Este último es sólo un soporte físico, y por lo que se vio, queda bastante feo, aunque pueda ser práctico. Un atentado contra el diseño industrial. Más allá de esto, el Tag es el reemplazo directo de las actuales tarjetas y por sus características, mañana podrá adoptar otros formatos, como pulseras, llaveros o cualquier elemento que se porte. El “Monedero Online” es una cuenta virtual prepaga que se opera a través de una app móvil o desde la web. Se trata de una suerte de PayPal que permitirá realizar tanto pagos en Internet como en el mundo físico.

A pesar de mantener el nombre, Monedero cambiará sustancialmente. Es claro que la pérdida de la capacidad de pagar por transporte público le quitará el interés a muchos de sus actuales usuarios. Por otra parte, al ser un medio de pago que, al menos inicialmente, sólo podrá recargarse vía tarjeta de crédito o débito, reduce su universo de usuarios a aquellos bancarizados. Visto así, significa un retroceso. Pero a favor de la nueva Monedero está el respaldo de Visa (tanto como marca, know how, red de POS) y que dejará de ser un producto específico del AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires) para extenderse a todo el país.

En definitiva, un nuevo intento de Visa por desarrollar un monedero electrónico. No se trata de la primera vez. Años atrás lanzó Visa Cash sin éxito. El momento y el contexto son ahora más favorables, lo que no eximirá de ajustes sobre la marcha.