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El modelo 5G

La semana pasada tuvo lugar el 5G Americas Analysts Forum, un evento organizado por 5G Americas que convocó a 80 analistas del mercado de las telecomunicaciones de diversos países. El evento sirvió para tomar el pulso del desarrollo de esta nueva tecnología (aún no estandarizada) que tanto entusiasma a proveedores pero que aún genera ciertas dudas por el lado de los operadores.

Más allá de abrir la puerta a una infinidad de nuevos usos, la clave del 5G tiene que ver con una eficiencia espectral que, afirman, es 3,5 veces mayor que la de 4G. Esto permite bajar notablemente el costo por bit, generando ahorro de costos. No obstante, este ahorro sólo es posible de lograr luego de importantes inversiones, estando allí el meollo de la cuestión.

Siendo un poco más amplios, se puede afirmar que el 5G se basa en 3 pilares que son: una banda ancha potenciada (con capacidades del orden de los Gbps), una mayor confiabilidad con baja latencia y posibilitar las comunicaciones entre máquinas a escala masiva. Estas características permiten pensar ya seriamente en nuevas oportunidades en rubros como el transporte (para vehículos de conducción autónoma), energía (a través de redes inteligentes o Smart grids) y urbanismo (habilitando el desarrollo de ciudades inteligentes), entre otros.

Más allá de las bondades técnicas esperadas, la llegada de 5G abre un debate en la industria. Si bien la tecnología 5G da lugar a nuevos escenarios con nuevos usos, también requiere de una alta inversión en infraestructura. La misma está compuesta no sólo en la nueva electrónica a instalar en las redes sino también en la necesidad imperiosa de tener conectadas las antenas a redes fijas de alta capacidad para que éstas últimas no se transformen en un cuello de botella. Esto implica la necesidad para las telcos de amplios despliegues para aumentar la capilaridad de la fibra óptica. En este sentido, los operadores de redes de TV por cable tienen una ventaja, ya que pueden utilizar sus cables coaxiles (de gran capacidad) como backhaul tanto de microceldas como de picoceldas. Los altos niveles de inversión exigen entonces la existencia de casos de negocio que los justifiquen.

En el desarrollo de 5G, los reguladores juegan un rol fundamental. Es que las decisiones en relación con la forma de otorgar el espectro pueden complicar o facilitar la ecuación de los operadores. La industria en general aboga por dejar de ver al espectro con fines recaudatorios para verlo como un facilitador. En este sentido, los modelos del estilo “concurso de belleza” (donde obtiene el espectro quien propone mejores planes de cobertura y de tecnología) son preferidos, ya que todo el dinero invertido va directamente a la red (aunque algunos critican este mecanismo por ser más subjetivo). Por otra parte, el regulador debe proponer un claro roadmap del espectro, tanto en la determinación de las bandas a utilizar como en el tiempo en que se pondrán a disposición. Así facilitará la planificación de los operadores, no sólo en materia de despliegue físico de la red sino también para su financiación.

Yendo al caso específico de Latinoamérica, el desarrollo de 5G implica desafíos adicionales. No es lo mismo para un operador invertir en infraestructura cuando el ARPU (ingreso promedio por usuario) es de US$ 60 mensuales, como en el caso de EE.UU. que cuando el mismo oscila entre los US$ 5 a 15 mensuales, como es el caso de esta región. (Comentario al margen, durante la reunión el chiste era que el ARPU del IoT hace que el de Latinoamérica se vea atractivo…). Con estos números, el necesario despliegue de fibra óptica para soportar las capacidades de 5G dificulta el retorno sobre la inversión. A su favor, la región tiene la característica de concentrar altos porcentajes de su población en pocas ciudades, aunque esto termina generando que haya bolsones de cobertura antes que una cobertura total. Por lo tanto, se estima que en Latinoamérica habrá un mayor desarrollo basado en tecnologías LTE que permitirán llegar a lo que se denomina 4.9G, una red 4G con muchas características que se acercan a las de 5G, aunque sin sus requerimientos de inversión. En estas tierras habrá un mayor foco en bajar costos que en tener una capacidad apta para nuevos negocios que prometen nuevos ingresos. En otras palabras, la transición a 5G será más larga que en mercados de mayor valor.

Recapitulando, la industria está frente a un escenario que es muy distinto a los previos. Ya no se trata de conectar personas sino objetos, multiplicando exponencialmente entonces los dispositivos a conectar. La adopción de 5G llevará más tiempo que el requerido en su momento por 3G o 4G. La pregunta no es si sucederá sino cuándo o cuán rápido. Pero en la extensión de estos tiempos estará la esencia del contrapunto entre CTO y CFO de los operadores. El mercado no está para repetir el viejo axioma: “Build it and they will come”.

Madurando los pagos móviles

Pagos móvilesEn momentos en que el Banco Central apura la adopción de los pagos electrónicos, incluyendo el uso de celulares, los usuarios o público en general son permeables a su adopción. Un 30% de los usuarios de smartphones está dispuesto a usar el celular como medio de pago tan pronto como esté disponible, mientras que un 49% lo haría luego de esperar a que se masifique. Esto surge del informe “Usuario de smartphones 2016” publicado por Carrier y Asociados.

La intención de uso en general crece en la medida en que lo hace el nivel socioeconómico, al tiempo que la adopción inmediata sería más alta entre hombres que mujeres. En cuanto a los usos más atractivos para los pagos móviles, figuran en primer lugar comercios (77%), locales gastronómicos (72%) y transporte público (71%). Taxis y remises (60%) siguen en el cuarto lugar, un poco más lejos, pero considerando que se trata de servicios menos masivos que los anteriores, la adopción en estos casos sería más alta. Idéntica situación se da en el caso de estacionamientos y peajes (59%).

 

Usos atractivos para pagos móviles

 

Los usos mencionados indican que en la mente de los usuarios se abre la posibilidad no sólo de complementar sino también de sustituir medios de pago existentes. Mientras que en comercios y locales gastronómicos suele estar disponible la alternativa de tarjetas de débito y crédito, en los casos de transporte público en las grandes ciudades hay medios de pago específicos, como la tarjeta SUBE en el AMBA. Algo similar ocurre con los peajes, aunque su uso está menos difundido salvo entre los “viajeros frecuentes”. Distinto es el caso de estacionamientos, taxis y remises. En estos últimos no llama entonces la atención que, en el caso de Uber, uno de los beneficios esgrimidos por la empresa y por sus usuarios es el pago electrónico. Un llamado a la modernización que a veces, por hábito o por motivos económicos y fiscales, no se quiere oír.

Con este escenario, el 2017 se presenta como el año del despegue de los pagos móviles en Argentina, un país donde la disposición a su adopción se presenta mayor entre los usuarios que entre la oferta, todavía incipiente.

Socializándose

Esta semana Blackberry estuvo en las noticias por algunos anuncios realizados en el marco de su evento BB Live. En los medios, se habló principalmente de su nuevo equipo de gama media, el Q5, y de las noticias respecto a su plataforma de mensajería instantánea BBM. Y fue por este lado que las novedades dejaron más para comentar.

Lo que más impactó en los medios fue el anuncio de que el mensajero instantáneo BBM estará en breve disponible para sistemas operativos Android y iOS. Si bien hace años que se hablaba de esta posibilidad, razones no sólo estratégicas sino también técnicas hacían difícil que esto pudiera suceder. De hecho, el anuncio se da luego del lanzamiento del sistema operativo BB10, que trajo, entre otras novedades, que el usuario sea reconocido en base a un ID y no al dispositivo. O sea que un nombre de usuario y una clave reemplazaron al PIN como forma de identificación. De esta forma, aún utilizando hardware de la competencia (como son los equipos Android y iPhone), se puede tener ese ID y utilizar el servicio. La duda que surge en las charlas es si esta “apertura” del BBM no llega un poco tarde. Sobre todo cuando Whatsapp tiene más de 200 M de usuarios, superando inclusive a Twitter. No obstante, un BBM abierto tendrá chances de éxito en mercados en los cuales Blackberry aún mantiene una participación de mercado interesante, como es el caso de Argentina, donde tiene alrededor de ¼ de la base instalada de smartphones. Sin embargo, para ello deberá asegurarse de convencer a los usuarios de que BBM es mejor que Whatsapp, cosa que es cierta (tanto en confiabilidad como en funcionalidades), pero que costará transmitir a los usuarios no-Blackberry. Otra ventaja es que BBM será gratuito. No porque el US$ 0,99 anual de Whatsapp sea un gran impedimento, pero sí lo es para los usuarios sin tarjeta de crédito en la medida en que no haya facturación vía operador o subsidio vía fabricante de terminal (como hace Nokia en algunos modelos). Además, es algo simbólico.

Con menos repercusión, aunque interesante en su potencial sobre todo luego de abrir BBM a otras plataformas, fue el anuncio de BBM Channels. Se trata de un servicio que permite publicar vía BBM teniendo suscriptores que pueden a su vez comentar lo publicado (para entender mejor, ver este video). Se trata de un primer paso en volver a BBM en una suerte de red social. De hecho, eso es lo que anticipó el CMO de Blackberry, cuando sostuvo que “la mensajería móvil es el futuro de las redes sociales; BlackBerry Messenger tiene muy buen nombre, es una buena marca, y queremos aprovechar eso“. Así, la intención es que Channels extienda al BBM más allá de la mensajería instantánea y podría ser la razón por la cual Blackberry decidió convertir a su mensajero en multiplataforma. Tiene el potencial de generar ingresos a través de contenidos, apuntando quizás a las marcas que quieran estar presentes en una red social móvil.

Quizás la extensión del alcance de BBM sea un paso más para transformar a Blackberry en una empresa de hardware a otra de software y servicios. Así, no debería sorprender que en un futuro no muy lejano se anuncien nuevos fabricantes desarrollando equipos con BB10. Algo que nunca fue descartado por la actual conducción de la empresa.

Six feet under

A pesar de no ser materiales, los servicios de Internet también mueren. Uno que tiene un panteón bastante poblado es Google, tal como se puede observar en esta página. La misma permite dejar flores a los servicios que hoy son un recuerdo. Parece que no le tienen mucha fe a Google Glass…

Verticalidad y aislamiento

Años atrás, la tendencias en el management eran hacia la especialización, dejando que cada empresa se focalizara en lo que mejor sabía hacer, desprendiéndose de cualquier actividad que no fuera “core”. Así, comenzaron las escisiones y ventas de aquellas partes no esenciales para la actividad que podían ser ejecutadas mejor por un tercero. Sin embargo, en la industria tecnológica parece que ese libreto no sólo está siendo revisado sino también descartado.

Primero fue el caso de empresas que empezaron dando servicios sobre Internet. Esto implicaba contar con importantes datacenters, como fue el caso de Google para administrar sus índices de sitios web primero para luego hacerlo extensivo a servicios como Gmail y todos los demás. También lo fue en el caso de Amazon, donde además de albergar su tienda online empezó a administrar los libros electrónicos comprados por sus clientes para luego sumarle la música y los videos. Con la adquisición de este know how en el manejo de grandes volúmenes de datos la idea de ponerlo a disposición de terceros surgió naturalmente. Y así éstos se convirtieron en una línea de negocios más. De manera similar lo hizo Microsoft como parte de un cambio en el modelo del software que está pasando de vender licencias a vender servicios. Y para ello también hace falta un datacenter que albergue tanto a las aplicaciones como a los datos. Esta tendencia hacia la nube fue la que hizo que también empresas originalmente de hardware comenzaran a ofrecer servicios, como fue el caso de Apple.

Pero este movimiento no se detiene aquí sino que va hacia el otro extremo, el dispositivo que da lugar a los servicios y desde el cual se accede a datos y aplicaciones. Google no sólo lanzó su sistema operativo Android para estos dispositivos sino que también incursionó directamente en el hardware, primero diseñando para que terceros lo fabriquen y luego directamente fabricando con la adquisición de Motorola. Amazon también avanzó por esta senda, primero con su ereader Kindle, luego con la tablet Fire, y ahora se rumorea desde hace un tiempo que estaría trabajando sobre su propio smartphone. Otro que recorre este camino es Microsoft. Su primera experiencia (y exitosa) fue con la consola Xbox que se conecta vía Internet a una amplia gama de servicios. Pero ahora se apresta a dar un nuevo paso con su híbrido tablet/netbook Surface. Y luego de la carta de Ballmer a los accionistas de Microsoft, pareciera que habrá nuevos dispositivos en el camino. De los grandes del momento quien parece ir rezagado es Facebook, y es quizás por esto que desde hace tiempo se especula con que lance su propio smartphone.

Ahora, todo indica que Amazon iría un paso más allá con la muy comentada compra del negocio de procesadores de TI. Sería éste un nuevo paso hacia una mayor integración vertical que le permitiría al mega retailer customizarlo de forma tal de que se integre mejor con los dispositivos y servicios que tiene en carpeta. Si bien hoy Amazon no tiene el volumen en dispositivos necesario como para justificar ser el fabricante de sus propios chips, en el mediano y largo plazo la empresa podría estar planeando diversificar su portafolio de dispositivos. ¿Un smartphone? Puede ser ya que es un rumor que circula desde hace algún tiempo. ¿Una TV? Por qué no, si cuenta con una amplia biblioteca de contenidos en video. Todo indicaría que apunta a un futuro donde el contenido digital esté en el centro de la escena. De este modo, quizás sea tan importante tener el dispositivo en el que éste se consume así como lo es hoy el datacenter.

Poco a poco entonces parece irse consolidando la idea original de Apple de “dominar” íntegramente la experiencia del usuario. Pero nada es gratis. Esta tendencia a la integración vertical resulta también en la construcción de silos que albergan dispositivos, aplicaciones y servicios, que van a contramano de Internet, donde, al menos en su génesis, la idea era la de un mundo interconectado e interoperable. Así, Internet va camino a dejar de ser la plataforma única para ser reemplazada por plataformas que son propietarias de distintas empresas. Hacia allá vamos. Que nos guste o nos convenga, es otro tema.

La mutación de Iplan

En los últimos días, Iplan estuvo muy activa comunicando a prensa y analistas la evolución en su estrategia que significará agregar a su cartera productos claramente distintos a los que fueron la base de su crecimiento en los últimos 13 años.

El caso de Iplan es interesante por diversos motivos. La empresa nació a fines de los 90 como una telco de vanguardia, siendo la primera en contar con una red totalmente IP en Latinoamérica. Esto que hoy parece totalmente natural fue una apuesta para aquél entonces. Tuvo luego otro mérito no menor: ser la sobreviviente más relevante por lejos de las empresas que ingresaron con la apertura de 1999. El uso de la palabra sobreviviente no es caprichoso, ya que la empresa tuvo que sobreponerse a la explosión de la burbuja tecnológica (que facilitó la inversión inicial) y la crisis local del 2002. Y lo logró sin apartarse de su objetivo inicial que era atender exclusivamente al heterogéneo segmento PYME.

Los cambios en el entorno también implicaron que fueran mutando sus productos estrellas. Inicialmente fue la telefonía, negocio que, bien sabido es, pierde potencia más allá de que en el segmento empresas no sea tan propenso a la erosión, como sí sucede en el segmento residencial por efecto de la telefonía móvil. Así, la telefonía dio paso al acceso a Internet, hoy producto estrella de la empresa. Pero éste también tiende a ser un producto maduro, como ocurre en general con aquellos vinculados a la conectividad fija. Esto hace que en su roadmap aparezcan entonces servicios que se alejan de las telecomunicaciones para acercarse al IT. Por esto, la empresa ya apuesta fuerte a su tercera etapa, que son los datacenter. Ya posee dos y se apresta a inaugurar un 3º en el Distrito Tecnológico de la ciudad de Buenos Aires.

Estos tres productos (telefonía, Internet y datacenter) están acotados a la cobertura geográfica de su red, por lo que su alcance está limitado por ésta. Por eso, la cuarta etapa en el desarrollo de su oferta de productos se presenta más interesante: la provisión de servicios en la nube. El interés proviene no sólo por tratarse de lo que sin dudas es la próxima gran ola en los servicios de IT, sino que éstos son independientes de la red, lo que hace que estén disponibles para todo el país, ampliando exponencialmente su mercado potencial.

Esta evolución estratégica implica que la red de Iplan no seguirá su expansión. Los costos de tendido (y soterramiento) de las redes fijas las hacen inviables cuando se apunta al segmento de empresas y no hay suficiente densidad de éstas, lo que sucede cuando se quiere avanzar fuera de las áreas céntricas de los principales centros urbanos.

Así, comienza a tomar forma una nueva Iplan. Una empresa que paulatinamente será cada vez menos telco y cada vez más de servicios de IT. El desafío será mantener los buenos resultados obtenidos como telco en el mundo de los servicios IT. El tiempo dirá.

Crónica de una muerte anunciada

Cuando a partir del 2002, y luego de la brutal devaluación que tuvo lugar en Argentina, los call centers florecían de la mano de la exportación de servicios, tuvimos que escuchar muchos versos, tales como que no era principalmente un tema de costos sino la alta calificación de los recursos humanos. Claro que parece que súbitamente esos mismos recursos humanos se han embrutecido, ya que muchas de las empresas que operaban en el país redujeron sus operaciones cuando no las cerraron completamente. Según los datos hechos públicos por la Agrupación de Centros de Atención al Cliente de la Cámara Argentina de Comercio, desde el 2008 se perdieron 15.000 puestos de trabajo, pasándose de 75.000 a 60.000. Únicamente la exportación perdió 18.000. La diferencia de los 3.000 sería entonces la demanda nacional, que creció pero no como para cubrir la caída de las exportaciones.

La nota menciona dos grandes ejes: la crisis internacional y la suba de costos locales. En el primer caso, si bien es cierto que los problemas económicos de los países más demandantes de estos servicios hayan impactado, no parece ser una razón de peso. De hecho, las operaciones que se reducen o eliminan en el país están migrando hacia otros de la región (como Chile, Perú, Colombia, entre otros). O sea, el negocio sigue estando. Quizás sí reducido por la crisis, pero la avidez por menores costos a prestaciones similares seguirá vigente. El tema es que perdimos atractivo.

Así cierra más el tema costos, que responde a distintas variables. Una es la revaluación del peso frente al dólar, que afecta al principal recurso, el humano, aunque también a otros, como alquileres. También es cierto que las condiciones laborales no son las mismas que las que había en 2002, cuando esta actividad no estaba tan desarrollada y por lo tanto regulada.

La industria de los call centers tiene la particularidad de generar rápidamente y con inversiones relativamente bajas una gran cantidad de puestos de trabajo. No son muchos los rubros donde una sola empresa puede generar 1.000 puestos en pocos meses. A esto hay que sumarle que la mayor parte de la demanda de trabajadores es satisfecha por jóvenes, para quienes en muchos casos esta es su primera experiencia laboral formal.

No obstante, y a pesar de estos beneficios, se trata de un sector que nunca gozó del estímulo por parte del Estado Nacional (muy propenso a hacerlo en otras actividades), aunque sí por parte de aquellos provinciales o hasta municipales. Claro que en estos últimos niveles, el margen de maniobra es sustancialmente menor. Uno de los grandes misterios de la historia será porqué los call centers fueron suprimidos del borrador de la primera ley de software, lo que hubiera significado que los centros de atención así como otras actividades que conforman los ITES (Information Technology Enabled Services) gozaran de similares beneficios que la industria del software, que genera menos puestos de trabajo y de más alta calificación.

La omisión fue más significativa si se tiene en cuenta que desde el vamos se sabía que el tipo de cambio favorable sería temporario. Por lo tanto, en la medida que éste se fuera deteriorando, también lo sería el atractivo de esta actividad, particularmente en el negocio de exportación. Adicionalmente, al no ser una actividad que “hunda” capital (como pasa con los servicios públicos o con las fábricas), llega con tanta facilidad como la que emigra. Creció como hongos cuando las condiciones eran favorables, sin necesidad de ningún estímulo estatal. Ahora que el panorama es más desfavorable, las empresas migran con igual simpleza a geografías que ofrezcan los atractivos necesarios. En el caso de aquellas que operan internacionalmente, sólo alcanza con desviar el tráfico de comunicaciones desde y hacia Argentina a otro país.

El panorama para el sector se asemeja entonces al de muchas actividades del país, enfocadas al mercado interno. Eso no está mal per se, aunque es una lástima no haber podido/querido/sabido generar condiciones para que la exportación no se limite a productos agropecuarios o autos.

Guerra de beneficios

Esta semana, distintos sectores vinculados a la tecnología fueron protagonistas de noticias sobre al desarrollo de su actividad, aunque con tono dispar.

El plan “Tierra del Fuego” pudo exhibir un nuevo logro, luego de que el fabricante chino de celulares ZTE anunciara un acuerdo con BGH para comenzar a producir equipos desde la promovida isla. Al menos inicialmente, se tratará de un smartphone basado en el sistema operativo Android, lo que permite prever todavía más acción en este segmento así como la llegada de más dispositivos de precios más bajos que incentiven su masificación.

Con este anuncio, ya prácticamente todas las principales marcas internacionales tiene acuerdos con fabricantes locales en la isla. Solo faltarían Apple y HTC, aunque considerando la relevancia que le asignan al mercado local, nada hace prever que esta situación se modifique en el corto plazo.

Por su parte, la industria del software respira tranquila luego de esta semana el Senado prorrogara hasta el 2019 el régimen de promoción industrial vigente para el sector que incluye estabilidad fiscal así como convertir en crédito fiscal una proporción de las cargas tributarias, entre otros beneficios. De no haber sido así, hubiera caducado en el 2014.

La contracara fueron las malas señales provenientes de la industria de la Call Center o Centros de Contacto (definición más precisa, ya que no sólo se trata de llamadas telefónicas). Las noticias hablan de 3 operaciones cerradas desde el 2010, generando por sí solas la pérdida de 2.400 puestos de trabajo. Según la misma fuente serían 11.000 los empleos perdidos en el sector durante los últimos 2 años.

La situación de los Call Center permite algunas observaciones. En primer lugar, resulta llamativo que una gestión que en los 8 últimos años ha dado muestras de ser favorable al incentivo de determinadas industrias nunca le haya prestado demasiada atención, considerando que se trata de una actividad con capacidad para generar rápidamente demanda laboral. En este punto, los ejecutivos de la industria tienen algo de razón al sentirse menos favorecidos que otros sectores menos efectivos en este aspecto. Mientras esto sucedía (los memoriosos recuerdan que en el proyecto original de la Ley de Software los Call Centers estaban incluidos pero fueron eliminados antes de la sanción de la ley), otros países de la región comenzaron a ofrecer incentivos para la radicación de operaciones internacionales en sus tierras.

Por otro lado, resulta evidente que gran parte del atractivo para la radicación local de operaciones internacionales tenía que ver con un tema de costos y que la moderada pero constante depreciación del dólar terminaría afectando a la rentabilidad del negocio exportador. A pesar de esto, cada vez que una empresa demostraba interés por operar en Argentina hablaban de la calidad de sus recursos humanos. Esto puede ser cierto, pero es sólo parte de la verdad. Habría que haber hablado de la relación calidad-precio del recurso humano. Y es esta relación la que se vio alterada en los últimos tiempos. Así, se acabó el negocio para varios.