'Servicios'

Saliendo a pista

Luego de varios meses de espera, esta semana se lanzó finalmente Movistar TV, la plataforma de TV paga de Telefónica, que de esta forma da el paso necesario para ingresar de lleno en el mercado de convergencia argentino.

La espera tiene que ver con que, desde el punto de vista regulatorio, la empresa estaba habilitada para dar servicios audiovisuales desde el 1º de enero pasado. Sin embargo, necesitó 10 meses más para poder lanzarlo. Por ahora, en un área geográfica muy reducida, en el sur y oeste del Gran Buenos Aires y en unos pocos puntos de la ciudad de Buenos Aires. La demora tiene que ver bastante con los tiempos que demanda el despliegue de fibra óptica, el cual comenzó hace casi 2 años y está llegando al 1,8 M de hogares pasados. Esto, por otra parte, indica que no habrá oferta de Movistar TV para clientes de ADSL. Por el momento, se trata de un producto asociado sólo a la fibra, la cual tiene la suficiente capacidad como para que los contenidos de TV no afecten ni consuman del ancho de banda contratado, en un formato IPTV.

Para simplificar la vida de los clientes (y de paso bajar costos de instalación y mantenimiento), Movistar optó por una estrategia “in house” inalámbrica. Esto significa que la señal de TV es distribuida vía WiFi a los decodificadores conectados a los distintos televisores del hogar, en lugar de tener que cablear. El paquete básico incluye dos decodificadores y un repetidor de señal de WiFi para asegurar una buena cobertura en todo el hogar. Además, y como no podía ser de otra forma en la TV paga actual, incluye TV Everywhere o la posibilidad de acceder a los contenidos vía Internet, en un modelo OTT, desde un smartphone, tablet o PC.

En términos de contenidos, cuenta con 90 canales en el abono básico más unos 20 adicionales en formato Premium. Algo que lo diferencia de otras propuestas de TV paga es que el HD está incluido en el básico, por lo que sólo aquellos canales que aún no transmitan en HD serán en SD (definición estándar). Los contenidos en sí son similares a los del resto del mercado, incluyendo las señales abiertas (resultado de una negociación que llevó su tiempo) así como señales adicionales al básico, como el fútbol, HBO, FOX y los canales “hot”. A éstos se les suma un canal de series exclusivas de Movistar, producidas o coproducidas en España. Incluye además lo que denominan TV avanzada, que es la posibilidad de pausar la TV lineal, transformando el contenido en vivo en bajo demanda. Adicionalmente, la plataforma integra Netflix. Esto significa que lo ve como un canal más, por lo que las búsquedas se realizan entre todos los canales disponibles así como dentro de Netflix. No obstante, por el momento no harán la facturación, con lo que el usuario contratará a Netflix por su cuenta. Para el año que viene sumarán a Amazon Video. Siempre en el tema contenidos, además de incluir un canal de eSports (toda una novedad), también ofrece una librería de películas accesibles bajo el modelo bajo demanda. Y, a tono con los tiempos que corren, cuenta también con un motor de recomendaciones basadas en los hábitos de consumo.

A pesar de ser un nuevo operador y contar con la ventaja de no tener ninguna “herencia” en términos de productos o modelos de negocio, por ahora Movistar TV no ofrecerá lo que se conoce como “skinny bundles”. Esto no es otra cosa que la posibilidad de que el cliente arme su propia grilla, contratando las señales que le interesan, como podrían ser paquetes de canales de deportes, noticias, series, documentales, música, internacionales y otros criterios. Si bien esto sería técnicamente posible (cumpliendo así el sueño de muchos), no lo es desde el punto de vista contractual con los proveedores de estos contenidos. Algo similar ocurre con la posibilidad de ofrecer una grilla OTT, que pudiera contratarse independientemente de contar con conectividad de Movistar o no. Una situación que seguramente comience a cambiar con el correr del tiempo y los proveedores de contenidos (que si tienen una herencia que gestionar) se pongan a tono con los deseos de la demanda.

Si bien el lanzamiento de Movistar TV y, por lo tanto, la llegada de un nuevo oferente en el negocio de la TV paga genera mucho entusiasmo, hay que ser cautos y tener presente que la limitante para la oferta del servicio está dada por la cobertura de la fibra óptica. Algo en lo que Telefónica ha invertido fuertemente en los últimos dos años, pero donde todavía resta un largo camino por recorrer. Así, por más que a partir del año próximo la oferta de productos de TV pueda extenderse a otros lugares más allá del AMBA, siempre estará limitada a la pisada de la red de fibra. Al menos así será mientras los dueños de los derechos de los contenidos no muestren una mayor flexibilidad que posibilite tener un operador de TV en un modelo totalmente OTT. Son ellos quienes tienen la llave que podría revolucionar la forma de distribuir sus productos. Mientras tanto, todo nuevo actor es más que bienvenido.

Avance OTT

Definitivamente, los servicios de video OTT (para ser más precisos, SVOD o Subscription Video On Demand) son cada vez más populares en Argentina, consumidos actualmente por 3 de cada 4 usuarios de Internet. Esto surge del informe “Internet y Consumo Audiovisual – 2018” realizado por Carrier y Asociados. Conviene aclarar que no hay que confundir utilización con suscripción. No sólo porque una suscripción puede tener múltiples usuarios, sino también porque se dan situaciones donde una misma cuenta es compartida entre dos o más usuarios.

De esta forma, los OTT de video siguen su camino ascendente, siendo consumidos por el 73% de los usuarios frente a un 66% del año pasado y un 55% del año anterior. Esto se da con más fuerza en los segmentos jóvenes (centennials y millennials) y en el AMBA.

Por otra parte, y en contra de quienes lo ven hoy como un competidor de la TV paga, los OTT de video tienen mayor penetración entre quienes son abonados a este servicio. Sigue siendo más un complemento que un sustituto, al menos por el momento. Entre quienes consumen video OTT, 4 de cada 5 lo hace habitualmente.

Los factores clave detrás del éxito de los OTT de video mencionadas por sus usuarios habituales son la posibilidad de consumir bajo demanda (73%) y de ver temporadas completas (71%). Esto último marca el peso que las series adquirieron en el menú audiovisual como consecuencia de poder ser consumidas al ritmo del espectador y no al criterio del programador.

En cuanto a los servicios de video OTT, Netflix se mantiene como el claro dominador, seguido de lejos por Fox Play, HBO GO y Cablevisión Flow. Con tanta oferta existente, en varios casos se da el uso de múltiples servicios.

Por su parte, los servicios OTT de los operadores de TV paga (Flow, DirecTV Play, Telecentro Play, etc.) se ubican debajo de los tres grandes (Netflix, Fox Play y HBO Go), pero por encima del resto de los OTT, incluyendo aquellos de los operadores de telecomunicaciones (como Claro Video, Arnet Play u On Video), demostrando que hace falta más que ofrecer una plataforma de video OTT para que esta sea exitosa.

Convergencia y nuevos escenarios

Con el anuncio esta semana de que los clientes de Personal (con abono fijo y factura) que también lo sean de Cablevisión podrán ver desde la app de Flow en el celular los partidos del Mundial sin el costo del tráfico de datos que se genere, se reavivó en ciertos ámbitos la discusión de qué es la neutralidad de la red, hasta dónde llega y cómo será el panorama que viene de la mano de la convergencia.

Existen diversos modelos de pago revertido, o donde no es el usuario quien paga por los datos que consume.

  • Zero-rating: El usuario accede gratuitamente a un servicio específico siendo el gasto de conexión absorbido por el operador móvil.
  • Datos sponsoreados: El usuario accede gratuitamente a un servicio específico, pero el sponsor no es el operador sino un tercero, una empresa o gobierno.
  • Internet sponsoreada: El usuario accede gratuitamente no ya a un servicio específico sino a Internet en general, siendo el sponsor una empresa o gobierno.

En el caso de Flow-Personal, se trataría en principio de un caso de zero-rating. Sin embargo, no es el primero que se da en el país. Lo mismo ya sucede con Whatsapp, algunos de cuyos consumos de datos son hoy gratuitos para diversos clientes de los 3 operadores móviles. Y también podría suceder con Movistar, que acaba de anunciar un acuerdo para ofrecer Netflix, que contempla que en diversos países no cobraría a sus usuarios por el tráfico que esta app generará en sus redes. Se trata de una tendencia que no sólo se da en Argentina. De hecho, en Latinoamérica un 90% de los operadores móviles ofrecen servicios zero-rating.

Cuando se habla de neutralidad de la red, muchos piensan en cuando el no respeto de ésta perjudica al usuario. Por ejemplo, que un ISP que también ofrezca servicios de video aplique un freno o degrade la calidad del servicio de un tercero. Algo que le criticaban a Comcast en EE.UU. cuando decían que degradaba intencionalmente la calidad de Netflix.

Pero los modelos de pago revertido no perjudican al usuario, sino que favorecen a algunos (en este caso, los clientes). Una situación que no es comparable a que un dueño de red ralentice a determinados contenidos. No es un tema de calidad de servicio, sino de costo que no sube, sino que baja para ciertos usuarios, beneficiando a sus clientes sin perjudicar a quienes no lo son.

Este tipo de situaciones plantean una discusión interesante: ¿Puede el dueño de una red favorecer a sus clientes? ¿Puede quien ofrece servicios, pero no invierte en red, reclamar los mismos beneficios? Seguramente habrá diversas opiniones al respecto.

En momentos en que las redes apuntan, por su evolución tecnológica, a permitir la existencia de diversas redes virtuales, con distintas características para distintos servicios, el concepto de neutralidad merece una revisión. Y si bien en Argentina la neutralidad de la red fue consagrada en la ley Argentina Digital, no se le destinó más que un par de artículos. Quizás sería conveniente un reglamento específico para que no haya zonas grises ni discusiones estériles.

De todos modos, y para cerrar, el tráfico de datos gratuito para servicios de video es un juego peligroso para los operadores. Sus redes deben tener capacidad suficiente para poder aguantar un tráfico muy superior al habitual y así no perjudicar a sus clientes. No sea cosa que el beneficio se convierta en un boomerang.

Argentina, presente

La concentración de la industria en los días que dura el MWC también produjo novedades con relación a Argentina. La presencia de la plana mayor del gobierno en la materia, el Ministro de Modernización, el titular del ENACOM y el Secretario de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, dio lugar a declaraciones. Quizás la más relevante fue la del Ministro, quien prácticamente descartó la utilización del DNU para, entre otras cosas, habilitar a las telcos a dar servicios de TV satelital, inclinándose por la promulgación de una ley “corta” (tal cual la definió).

Esta decisión no llamó mucho la atención si se tiene en cuenta las difíciles negociaciones que el gobierno lleva adelante para lograr la aprobación de otros DNU. En este contexto, agregar uno específicamente para este tema corría el riesgo de quedar en la nada. No obstante, esto no implica que una ley vaya a pasar más fácilmente, ya que los operadores de TV por cable (de todos los tamaños) son muchos y en muchos casos vinculados al poder político (en los niveles provinciales y municipales). La aprobación de una ley de este estilo en el Congreso no será tarea sencilla y, de lograrse, difícilmente sea en lo inmediato. Paradojas de la vida política, el gobierno está tratando de resolver el desaguisado que creó con el DNU 267…

El modelo 5G

La semana pasada tuvo lugar el 5G Americas Analysts Forum, un evento organizado por 5G Americas que convocó a 80 analistas del mercado de las telecomunicaciones de diversos países. El evento sirvió para tomar el pulso del desarrollo de esta nueva tecnología (aún no estandarizada) que tanto entusiasma a proveedores pero que aún genera ciertas dudas por el lado de los operadores.

Más allá de abrir la puerta a una infinidad de nuevos usos, la clave del 5G tiene que ver con una eficiencia espectral que, afirman, es 3,5 veces mayor que la de 4G. Esto permite bajar notablemente el costo por bit, generando ahorro de costos. No obstante, este ahorro sólo es posible de lograr luego de importantes inversiones, estando allí el meollo de la cuestión.

Siendo un poco más amplios, se puede afirmar que el 5G se basa en 3 pilares que son: una banda ancha potenciada (con capacidades del orden de los Gbps), una mayor confiabilidad con baja latencia y posibilitar las comunicaciones entre máquinas a escala masiva. Estas características permiten pensar ya seriamente en nuevas oportunidades en rubros como el transporte (para vehículos de conducción autónoma), energía (a través de redes inteligentes o Smart grids) y urbanismo (habilitando el desarrollo de ciudades inteligentes), entre otros.

Más allá de las bondades técnicas esperadas, la llegada de 5G abre un debate en la industria. Si bien la tecnología 5G da lugar a nuevos escenarios con nuevos usos, también requiere de una alta inversión en infraestructura. La misma está compuesta no sólo en la nueva electrónica a instalar en las redes sino también en la necesidad imperiosa de tener conectadas las antenas a redes fijas de alta capacidad para que éstas últimas no se transformen en un cuello de botella. Esto implica la necesidad para las telcos de amplios despliegues para aumentar la capilaridad de la fibra óptica. En este sentido, los operadores de redes de TV por cable tienen una ventaja, ya que pueden utilizar sus cables coaxiles (de gran capacidad) como backhaul tanto de microceldas como de picoceldas. Los altos niveles de inversión exigen entonces la existencia de casos de negocio que los justifiquen.

En el desarrollo de 5G, los reguladores juegan un rol fundamental. Es que las decisiones en relación con la forma de otorgar el espectro pueden complicar o facilitar la ecuación de los operadores. La industria en general aboga por dejar de ver al espectro con fines recaudatorios para verlo como un facilitador. En este sentido, los modelos del estilo “concurso de belleza” (donde obtiene el espectro quien propone mejores planes de cobertura y de tecnología) son preferidos, ya que todo el dinero invertido va directamente a la red (aunque algunos critican este mecanismo por ser más subjetivo). Por otra parte, el regulador debe proponer un claro roadmap del espectro, tanto en la determinación de las bandas a utilizar como en el tiempo en que se pondrán a disposición. Así facilitará la planificación de los operadores, no sólo en materia de despliegue físico de la red sino también para su financiación.

Yendo al caso específico de Latinoamérica, el desarrollo de 5G implica desafíos adicionales. No es lo mismo para un operador invertir en infraestructura cuando el ARPU (ingreso promedio por usuario) es de US$ 60 mensuales, como en el caso de EE.UU. que cuando el mismo oscila entre los US$ 5 a 15 mensuales, como es el caso de esta región. (Comentario al margen, durante la reunión el chiste era que el ARPU del IoT hace que el de Latinoamérica se vea atractivo…). Con estos números, el necesario despliegue de fibra óptica para soportar las capacidades de 5G dificulta el retorno sobre la inversión. A su favor, la región tiene la característica de concentrar altos porcentajes de su población en pocas ciudades, aunque esto termina generando que haya bolsones de cobertura antes que una cobertura total. Por lo tanto, se estima que en Latinoamérica habrá un mayor desarrollo basado en tecnologías LTE que permitirán llegar a lo que se denomina 4.9G, una red 4G con muchas características que se acercan a las de 5G, aunque sin sus requerimientos de inversión. En estas tierras habrá un mayor foco en bajar costos que en tener una capacidad apta para nuevos negocios que prometen nuevos ingresos. En otras palabras, la transición a 5G será más larga que en mercados de mayor valor.

Recapitulando, la industria está frente a un escenario que es muy distinto a los previos. Ya no se trata de conectar personas sino objetos, multiplicando exponencialmente entonces los dispositivos a conectar. La adopción de 5G llevará más tiempo que el requerido en su momento por 3G o 4G. La pregunta no es si sucederá sino cuándo o cuán rápido. Pero en la extensión de estos tiempos estará la esencia del contrapunto entre CTO y CFO de los operadores. El mercado no está para repetir el viejo axioma: “Build it and they will come”.

Madurando los pagos móviles

Pagos móvilesEn momentos en que el Banco Central apura la adopción de los pagos electrónicos, incluyendo el uso de celulares, los usuarios o público en general son permeables a su adopción. Un 30% de los usuarios de smartphones está dispuesto a usar el celular como medio de pago tan pronto como esté disponible, mientras que un 49% lo haría luego de esperar a que se masifique. Esto surge del informe “Usuario de smartphones 2016” publicado por Carrier y Asociados.

La intención de uso en general crece en la medida en que lo hace el nivel socioeconómico, al tiempo que la adopción inmediata sería más alta entre hombres que mujeres. En cuanto a los usos más atractivos para los pagos móviles, figuran en primer lugar comercios (77%), locales gastronómicos (72%) y transporte público (71%). Taxis y remises (60%) siguen en el cuarto lugar, un poco más lejos, pero considerando que se trata de servicios menos masivos que los anteriores, la adopción en estos casos sería más alta. Idéntica situación se da en el caso de estacionamientos y peajes (59%).

 

Usos atractivos para pagos móviles

 

Los usos mencionados indican que en la mente de los usuarios se abre la posibilidad no sólo de complementar sino también de sustituir medios de pago existentes. Mientras que en comercios y locales gastronómicos suele estar disponible la alternativa de tarjetas de débito y crédito, en los casos de transporte público en las grandes ciudades hay medios de pago específicos, como la tarjeta SUBE en el AMBA. Algo similar ocurre con los peajes, aunque su uso está menos difundido salvo entre los “viajeros frecuentes”. Distinto es el caso de estacionamientos, taxis y remises. En estos últimos no llama entonces la atención que, en el caso de Uber, uno de los beneficios esgrimidos por la empresa y por sus usuarios es el pago electrónico. Un llamado a la modernización que a veces, por hábito o por motivos económicos y fiscales, no se quiere oír.

Con este escenario, el 2017 se presenta como el año del despegue de los pagos móviles en Argentina, un país donde la disposición a su adopción se presenta mayor entre los usuarios que entre la oferta, todavía incipiente.

Socializándose

Esta semana Blackberry estuvo en las noticias por algunos anuncios realizados en el marco de su evento BB Live. En los medios, se habló principalmente de su nuevo equipo de gama media, el Q5, y de las noticias respecto a su plataforma de mensajería instantánea BBM. Y fue por este lado que las novedades dejaron más para comentar.

Lo que más impactó en los medios fue el anuncio de que el mensajero instantáneo BBM estará en breve disponible para sistemas operativos Android y iOS. Si bien hace años que se hablaba de esta posibilidad, razones no sólo estratégicas sino también técnicas hacían difícil que esto pudiera suceder. De hecho, el anuncio se da luego del lanzamiento del sistema operativo BB10, que trajo, entre otras novedades, que el usuario sea reconocido en base a un ID y no al dispositivo. O sea que un nombre de usuario y una clave reemplazaron al PIN como forma de identificación. De esta forma, aún utilizando hardware de la competencia (como son los equipos Android y iPhone), se puede tener ese ID y utilizar el servicio. La duda que surge en las charlas es si esta “apertura” del BBM no llega un poco tarde. Sobre todo cuando Whatsapp tiene más de 200 M de usuarios, superando inclusive a Twitter. No obstante, un BBM abierto tendrá chances de éxito en mercados en los cuales Blackberry aún mantiene una participación de mercado interesante, como es el caso de Argentina, donde tiene alrededor de ¼ de la base instalada de smartphones. Sin embargo, para ello deberá asegurarse de convencer a los usuarios de que BBM es mejor que Whatsapp, cosa que es cierta (tanto en confiabilidad como en funcionalidades), pero que costará transmitir a los usuarios no-Blackberry. Otra ventaja es que BBM será gratuito. No porque el US$ 0,99 anual de Whatsapp sea un gran impedimento, pero sí lo es para los usuarios sin tarjeta de crédito en la medida en que no haya facturación vía operador o subsidio vía fabricante de terminal (como hace Nokia en algunos modelos). Además, es algo simbólico.

Con menos repercusión, aunque interesante en su potencial sobre todo luego de abrir BBM a otras plataformas, fue el anuncio de BBM Channels. Se trata de un servicio que permite publicar vía BBM teniendo suscriptores que pueden a su vez comentar lo publicado (para entender mejor, ver este video). Se trata de un primer paso en volver a BBM en una suerte de red social. De hecho, eso es lo que anticipó el CMO de Blackberry, cuando sostuvo que “la mensajería móvil es el futuro de las redes sociales; BlackBerry Messenger tiene muy buen nombre, es una buena marca, y queremos aprovechar eso“. Así, la intención es que Channels extienda al BBM más allá de la mensajería instantánea y podría ser la razón por la cual Blackberry decidió convertir a su mensajero en multiplataforma. Tiene el potencial de generar ingresos a través de contenidos, apuntando quizás a las marcas que quieran estar presentes en una red social móvil.

Quizás la extensión del alcance de BBM sea un paso más para transformar a Blackberry en una empresa de hardware a otra de software y servicios. Así, no debería sorprender que en un futuro no muy lejano se anuncien nuevos fabricantes desarrollando equipos con BB10. Algo que nunca fue descartado por la actual conducción de la empresa.

Six feet under

A pesar de no ser materiales, los servicios de Internet también mueren. Uno que tiene un panteón bastante poblado es Google, tal como se puede observar en esta página. La misma permite dejar flores a los servicios que hoy son un recuerdo. Parece que no le tienen mucha fe a Google Glass…

Verticalidad y aislamiento

Años atrás, la tendencias en el management eran hacia la especialización, dejando que cada empresa se focalizara en lo que mejor sabía hacer, desprendiéndose de cualquier actividad que no fuera “core”. Así, comenzaron las escisiones y ventas de aquellas partes no esenciales para la actividad que podían ser ejecutadas mejor por un tercero. Sin embargo, en la industria tecnológica parece que ese libreto no sólo está siendo revisado sino también descartado.

Primero fue el caso de empresas que empezaron dando servicios sobre Internet. Esto implicaba contar con importantes datacenters, como fue el caso de Google para administrar sus índices de sitios web primero para luego hacerlo extensivo a servicios como Gmail y todos los demás. También lo fue en el caso de Amazon, donde además de albergar su tienda online empezó a administrar los libros electrónicos comprados por sus clientes para luego sumarle la música y los videos. Con la adquisición de este know how en el manejo de grandes volúmenes de datos la idea de ponerlo a disposición de terceros surgió naturalmente. Y así éstos se convirtieron en una línea de negocios más. De manera similar lo hizo Microsoft como parte de un cambio en el modelo del software que está pasando de vender licencias a vender servicios. Y para ello también hace falta un datacenter que albergue tanto a las aplicaciones como a los datos. Esta tendencia hacia la nube fue la que hizo que también empresas originalmente de hardware comenzaran a ofrecer servicios, como fue el caso de Apple.

Pero este movimiento no se detiene aquí sino que va hacia el otro extremo, el dispositivo que da lugar a los servicios y desde el cual se accede a datos y aplicaciones. Google no sólo lanzó su sistema operativo Android para estos dispositivos sino que también incursionó directamente en el hardware, primero diseñando para que terceros lo fabriquen y luego directamente fabricando con la adquisición de Motorola. Amazon también avanzó por esta senda, primero con su ereader Kindle, luego con la tablet Fire, y ahora se rumorea desde hace un tiempo que estaría trabajando sobre su propio smartphone. Otro que recorre este camino es Microsoft. Su primera experiencia (y exitosa) fue con la consola Xbox que se conecta vía Internet a una amplia gama de servicios. Pero ahora se apresta a dar un nuevo paso con su híbrido tablet/netbook Surface. Y luego de la carta de Ballmer a los accionistas de Microsoft, pareciera que habrá nuevos dispositivos en el camino. De los grandes del momento quien parece ir rezagado es Facebook, y es quizás por esto que desde hace tiempo se especula con que lance su propio smartphone.

Ahora, todo indica que Amazon iría un paso más allá con la muy comentada compra del negocio de procesadores de TI. Sería éste un nuevo paso hacia una mayor integración vertical que le permitiría al mega retailer customizarlo de forma tal de que se integre mejor con los dispositivos y servicios que tiene en carpeta. Si bien hoy Amazon no tiene el volumen en dispositivos necesario como para justificar ser el fabricante de sus propios chips, en el mediano y largo plazo la empresa podría estar planeando diversificar su portafolio de dispositivos. ¿Un smartphone? Puede ser ya que es un rumor que circula desde hace algún tiempo. ¿Una TV? Por qué no, si cuenta con una amplia biblioteca de contenidos en video. Todo indicaría que apunta a un futuro donde el contenido digital esté en el centro de la escena. De este modo, quizás sea tan importante tener el dispositivo en el que éste se consume así como lo es hoy el datacenter.

Poco a poco entonces parece irse consolidando la idea original de Apple de “dominar” íntegramente la experiencia del usuario. Pero nada es gratis. Esta tendencia a la integración vertical resulta también en la construcción de silos que albergan dispositivos, aplicaciones y servicios, que van a contramano de Internet, donde, al menos en su génesis, la idea era la de un mundo interconectado e interoperable. Así, Internet va camino a dejar de ser la plataforma única para ser reemplazada por plataformas que son propietarias de distintas empresas. Hacia allá vamos. Que nos guste o nos convenga, es otro tema.

La mutación de Iplan

En los últimos días, Iplan estuvo muy activa comunicando a prensa y analistas la evolución en su estrategia que significará agregar a su cartera productos claramente distintos a los que fueron la base de su crecimiento en los últimos 13 años.

El caso de Iplan es interesante por diversos motivos. La empresa nació a fines de los 90 como una telco de vanguardia, siendo la primera en contar con una red totalmente IP en Latinoamérica. Esto que hoy parece totalmente natural fue una apuesta para aquél entonces. Tuvo luego otro mérito no menor: ser la sobreviviente más relevante por lejos de las empresas que ingresaron con la apertura de 1999. El uso de la palabra sobreviviente no es caprichoso, ya que la empresa tuvo que sobreponerse a la explosión de la burbuja tecnológica (que facilitó la inversión inicial) y la crisis local del 2002. Y lo logró sin apartarse de su objetivo inicial que era atender exclusivamente al heterogéneo segmento PYME.

Los cambios en el entorno también implicaron que fueran mutando sus productos estrellas. Inicialmente fue la telefonía, negocio que, bien sabido es, pierde potencia más allá de que en el segmento empresas no sea tan propenso a la erosión, como sí sucede en el segmento residencial por efecto de la telefonía móvil. Así, la telefonía dio paso al acceso a Internet, hoy producto estrella de la empresa. Pero éste también tiende a ser un producto maduro, como ocurre en general con aquellos vinculados a la conectividad fija. Esto hace que en su roadmap aparezcan entonces servicios que se alejan de las telecomunicaciones para acercarse al IT. Por esto, la empresa ya apuesta fuerte a su tercera etapa, que son los datacenter. Ya posee dos y se apresta a inaugurar un 3º en el Distrito Tecnológico de la ciudad de Buenos Aires.

Estos tres productos (telefonía, Internet y datacenter) están acotados a la cobertura geográfica de su red, por lo que su alcance está limitado por ésta. Por eso, la cuarta etapa en el desarrollo de su oferta de productos se presenta más interesante: la provisión de servicios en la nube. El interés proviene no sólo por tratarse de lo que sin dudas es la próxima gran ola en los servicios de IT, sino que éstos son independientes de la red, lo que hace que estén disponibles para todo el país, ampliando exponencialmente su mercado potencial.

Esta evolución estratégica implica que la red de Iplan no seguirá su expansión. Los costos de tendido (y soterramiento) de las redes fijas las hacen inviables cuando se apunta al segmento de empresas y no hay suficiente densidad de éstas, lo que sucede cuando se quiere avanzar fuera de las áreas céntricas de los principales centros urbanos.

Así, comienza a tomar forma una nueva Iplan. Una empresa que paulatinamente será cada vez menos telco y cada vez más de servicios de IT. El desafío será mantener los buenos resultados obtenidos como telco en el mundo de los servicios IT. El tiempo dirá.