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Recalculando

Esta semana tuvieron lugar, como sucede anualmente, las Jornadas de ATVC (entidad que agrupa a operadores de TV por cable). Se trata de un evento interesante per se, pero este año el atractivo era aún mayor ya que el tema convergencia iba a estar al tope de la agenda. No defraudó.

El plato fuerte vino por el lado del titular del ENACOM, quien, acorralado por algunos periodistas, dejó definiciones que conviene repasar. Las mismas fueron publicadas en Página/12 e iProfesional.

Aunque no por inesperado, el anuncio más relevante fue la confirmación de que el gobierno está evaluando dejar sin efecto o al menos acotar la prohibición por la cual los operadores de telecomunicaciones no pueden dar servicios de televisión satelital (DTH). Fue el actual gobierno quien, recién asumido, estableció esta prohibición a través del DNU 267/15. Pero el escenario era otro y se vio radicalmente alterado con el anuncio de la fusión entre Cablevisión y Telecom.

Como contrapartida, se evalúa establecer exigencias de inversión para que las telefónicas (léase Telefónica y Claro) avancen con el despliegue de sus redes de fibra óptica. No debería haber mucha oposición con esto (salvo que la exigencia sea desmedida), ya que las telefónicas son las principales interesadas en desarrollar su red de fibra óptica, no sólo para dar servicios de banda ancha, sino también para TV. Cuantos más servicios ofrezcan sobre esa red, más rápido será el retorno sobre la inversión realizada. De hecho, anticipándose al escenario de convergencia, Telefónica sumó 100.000 suscriptores a su servicio de fibra óptica en sólo 8 meses, pasando de 20.000 a 120.000. Es claro que la DTH, esencialmente una tecnología unidireccional, no tiene una vida útil muy extendida en tiempos de modelos interactivos y bajo demanda para el consumo audiovisual. Se trata más bien de un recurso de transición para que las telcos puedan empaquetar servicios mientras actualizan sus redes. Una oferta de DTH con un ADSL de 6 Mbps difícilmente pueda competir con los combos de TV digital y banda ancha de 20 o más Mbps que ya ofrecen los principales operadores de TV paga. En otras palabras, ningún operador, sin importar su tamaño, puede darse el lujo de no tener una red fija apta para las exigencias de los servicios convergentes. [Más sobre el tema de la DTH aquí]

Algo que no se menciona en las notas, pero que se rumoreó en el mercado y podría ser parte de la negociación, sería que las telcos que quieran dar DTH lo hagan a través de los satélites de Arsat.

Otro aspecto considerado en relación con la TV es que las telcos puedan ofrecer este servicio en centros urbanos por debajo de los 600.000 habitantes (límite actual que sólo les permite operar en Buenos Aires, Rosario y Córdoba). Esto permitiría a las telcos ampliar su mercado potencial para DTH y posteriormente TV por cable, aunque el piso se mantendría localidades de menos de 80 mil habitantes.

También habría cambios en materia de espectro. En la nota de Página/12, así al pasar y como quién no quiere la cosa, el titular del ENACOM anuncia que Arlink devolvió finalmente el espectro que se le había asignado en la licitación de 4G y el remanente de 2 y 3G. El funcionario confirmó que el grupo Vila-Manzano, a través de Arlink, renunció a seguir con el juicio que mantenía con el organismo regulador y devolvió el espectro. A cambio, el grupo recuperó los US$ 20 M de caución que habían presentado. Se podrá objetar que Arlink la sacó barata, ya que finalmente recupera la caución. Pero se trata de una salida política a un tema que nació conflictivo. En efecto, Arlink no estaba en condiciones económicas de construir una 4° red móvil, por lo que nunca debería haber ganado esa licitación. Luego la cosa empeoró cuando el gobierno anterior se negó a venderle dólares para pagar por el espectro, y allí la cosa se trabó hasta hace unos días. Aunque con costos, el tema parece resuelto finalmente. Por lo pronto, el funcionario aclaró que el espectro devuelto volverá a ponerse a disposición.

Muy vinculado a lo anterior, el titular de ENACOM no descartó que se reconsideren los topes de espectro que un operador móvil pueda tener, lo que sin dudas influirá en la decisión de si la fusionada deba devolver eventuales excedentes como requisito para aprobar la fusión.

Resulta evidente por estas declaraciones que el gobierno se encuentra recalculando como un GPS. El anuncio de la fusión de Cablevisión y Telecom alteró radicalmente el panorama de un sector en el cual se habían introducido una serie de modificaciones para, como decían las autoridades, nivelar la cancha. Hoy el desnivel se ha alterado y están buscando alcanzar un nuevo equilibrio. Pero en la búsqueda de esta nueva homeostasis el gobierno deberá deshacer muchas medidas que tomó desde su asunción. Algunas, como el tema espectro, se resuelven fácilmente mediante resoluciones. Otras, como la DTH, se abordarían con un nuevo DNU, ya que el impedimento para que las telcos dieran estos servicios fue creado con este instrumento que tiene fuerza de ley. Por lo tanto, hace falta otro instrumento equivalente (un nuevo DNU o una ley) para deshacerlo. Seguramente confíen en hacer una buena elección legislativa que le daría un renovado brío político como para poder instrumentar estos cambios sin demasiados sobresaltos. Se vienen semanas de mucho lobby…

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Redefinición audiovisual

La llegada de los millennials (personas que hoy tienen entre 20 y 32 años) a la vida adulta e independiente está teniendo un impacto cada vez más notable en el consumo de contenido audiovisual y por lo tanto en el negocio que gira a su alrededor. La TV lineal cede terreno a las alternativas bajo demanda, donde los OTT evidencian que un mundo sin piratería masiva es posible. Esto surge del informe “Los millennials y sus consumos tecnológicos – 2016” realizado por Carrier y Asociados.

Para el segmento de millennials (que hoy representan más de 9 millones de personas en Argentina) la TV abierta de aire perdió total atractivo para ver series y películas. Sólo mantiene el interés de las transmisiones en directo, básicamente deportes y noticias/actualidad. Para varios de los millennials más jóvenes, la TV abierta directamente ya no figura en su radar.

En el caso de la TV paga, si bien responde mayormente al modelo lineal que tiende a ser descartado por esta generación, conserva algunos elementos a su favor. Uno de ellos es estar incorporado a los hábitos de consumo audiovisual, por lo que muchos siguen contratando el servicio un poco por inercia. Por otra parte, en el caso de los proveedores de TV paga por cable, el peso de los combos hace que la diferencia de precio en un producto Internet+TV no sea significativamente superior a contratar únicamente Internet. De esta forma, los combos se convierten un antídoto contra el cord cutting. No obstante, esto no impide que se dé una tendencia a abandonar el servicio entre los millennials mayores, mientras que los más jóvenes directamente no consideran contratarlo cuando se van a vivir solos (cord nevers). Claramente, la TV lineal, sea gratuita o paga, no forma parte de las prioridades de los millennials más jóvenes.

Los servicios OTT, donde Netflix es la referencia obligada, son los favoritos para ver series y películas, sustituyendo tanto a la TV tradicional como al streaming gratuito (generalmente ilegal) y las descargas. Las páginas gratuitas e ilegales suelen presentar problemas que contrastan con la calidad técnica de los OTT, particularmente en el caso de Netflix. Facilidad y calidad a un precio juzgado como adecuado por sus usuarios hicieron que los OTT actuaran de freno contra la piratería. No obstante, ésta no desapareció por completo. Tanto el streaming ilegal como la descarga ilegal fueron quedando como un complemento cuando el material deseado no es ofrecido por los OTT. Adicionalmente, las descargas mantienen su atractivo cuando las conexiones no son lo suficientemente buenas como para hacer streaming (sea legal o ilegal).

Por otra parte, gracias a los OTT, las series se convirtieron en un elemento esencial de la dieta audiovisual, incentivando el binge viewing (o atracones de episodios). Tal es así que las series se han convertido en tema de conversación, lo que incentiva su consumo.

Dentro de las opciones de streaming gratuito y legal, sin dudas que YouTube es el rey. Si bien se consumen contenidos tradicionales como películas, series y documentales, se destaca por contenidos propios de Internet: video virales, de música, trailers (todo estos potenciados por la recirculación en redes sociales) así como contenidos específicos de Youtubers (sobre todo los más jóvenes) y tutoriales. Estos últimos son muy populares, particularmente entre los millennials mayores, que los utilizan para resolver desafíos domésticos cotidianos.

Resumiendo, los millennials establecieron el consumo bajo demanda como LA forma de acceder al contenido audiovisual. Y ofertas como las de Netflix (así como Spotify en el caso de la música) inculcaron el hábito de pagar por contenidos a una generación que se creyó que no sería propensa a hacerlo. Y de paso demostraron que la piratería no es un mal ineludible sino una respuesta a una oferta poco satisfactoria.

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Depósito de confianza

Pagos móvilesAunque todavía incipiente, el mercado de los pagos móviles es lo suficientemente tentador como para que actores que no son tradicionales del sistema financiero quieran participar de él. Sin embargo, al menos inicialmente, los usuarios argentinos confían más en que la gestión de los pagos móviles sea llevada adelante por las empresas tradicionales del sector (bancos y tarjetas de crédito) en vez de por operadores móviles, proveedores de hardware o cadenas de retail. Esto surge del informe “Usuario de smartphones 2016” publicado por Carrier y Asociados.

 

Gestor de pagos

Con porcentajes de respuestas similares entre los usuarios de smartphones, Bancos y Tarjetas de Crédito se llevan 3 de cada 4 respuestas. La confianza se basa en su know how para proveer el mismo servicio que ya están ofreciendo, aunque con distinta tecnología. La preferencia por los bancos cae en la medida en que desciende el nivel socioeconómico, mientras que las tarjetas de crédito tienen una distribución más pareja.

En una posición intermedia se encuentran las empresas de pagos online, como Mercado Pago o Paypal, mencionadas por el 17% de los encuestados. Éstas tienen mayor aceptación entre los niveles socioeconómicos medios y bajos y entre los millennials. Se trata de segmentos en los que el nivel de bancarización suele ser menor.

A pesar de sus deseos de no quedar fuera de un negocio importante que correrá sobre su infraestructura técnica, los operadores móviles encuentran resistencias. No obstante, su aceptación crece con la edad del usuario, así como en la medida en que desciende el nivel socioeconómico. Adicionalmente, la elección de operadores crece notablemente entre usuarios no bancarizados, donde aparentan tener la mayor oportunidad.

El caso de los fabricantes de hardware es interesante, porque, aunque todavía no funcionan en Argentina, tanto Apple como Samsung tienen sus propias soluciones de pagos móviles. Y si bien funcionan asociadas a actores del mercado financiero, esto deberá ser muy explícito para no generar desconfianza en las mismas.