'Negocios'

El año del perro

El 2018 no sólo será un año negro para la economía argentina. También, y quizás peor, para Huawei. Es que la empresa china, que quedó en medio del fuego cruzado por la puja política y económica entre China y los EE.UU., ha visto a lo largo de este año toda una serie de decisiones en su contra cuyas consecuencias todavía no se pueden vislumbrar con claridad, pero que seguramente serán relevantes.

Es fácil pensar que, por su abierto enfrentamiento con China desde que asumió la presidencia, las presiones contra Huawei nacen con la llegada al poder del presidente Trump. Sin embargo, fue durante el gobierno de Obama, en el 2012, que se encendió la luz de alarma. El comité de Seguridad Nacional del Congreso de los EE.UU. desaconsejó el uso de equipos de redes de origen chino. Dentro de un escenario geopolítico de un fuerte avance de China como superpotencia mundial, el temor de que una infraestructura tan básica pero estratégica como la de las comunicaciones (y que cada vez lo es más) pudiera ser manipulada por el enemigo en una hipótesis de conflicto cada vez más fuerte. Pero sí es cierto que durante este año las decisiones en contra de Huawei (y también de ZTE, aunque esta sea menos relevante en el negocio de la infraestructura) escalaron a punto tal de llevar a la empresa recurrentemente a los titulares de los medios de negocios y de tecnología.

A principios de año hubo una noticia que marcaba que el conflicto se extendía del terreno político al comercial. Fue cuando, a horas de que AT&T anunciara un acuerdo por el cual incluiría los celulares de Huawei a su oferta, tanto el anuncio como la operación fueran abortados. Y así, quedaba trunca una movida que le daría un fuerte impulso en un mercado gigantesco que le venía siendo esquivo. No obstante no participar del mercado estadounidense, Huawei siguió creciendo en el global, alcanzando el 2º puesto, arrebatado a Apple. Una pequeña venganza de Huawei pero que en este contexto es casi anecdótica.

Más tarde, el campo de batalla se trasladó fuera de las fronteras de los EE.UU. cuando el gobierno estadounidense comenzó a presionar a países aliados (se mencionó a aquellos que tienen bases militares estadounidenses) contra el uso de equipos de marcas chinas en sus redes de telecomunicaciones. A tal punto que hace algunas semanas noticias provenientes del Reino Unido y Alemania indicaban que en esos países estaba estudiando también la posibilidad de bloquear a los fabricantes chinos por razones de seguridad nacional. Inclusive el operador británico BT fue un paso más allá, ya que no sólo no comprará más equipamiento de Huawei sino que lo retiraría de su red core. Paralelamente, países como Australia, Nueva Zelanda, India y Japón comenzaron a restringir de una forma u otra la incorporación de equipamiento chino en sus redes.

La cosa escaló aún más cuando recientemente fuera detenida en Canadá, por pedido de las autoridades de EE.UU., la CFO de Huawei e hija de su fundador, acusada de liquidar transacciones vinculadas a Irán, violando las sanciones estadounidenses. La ejecutiva fue luego liberada bajo fianza, con una pulsera electrónica mientras espera que se decida si corresponde su extradición a los EE.UU.

Las últimas malas noticias para Huawei se dieron esta semana, cuando el HSBC y el Standard Chartered, decidieron no proveer a la empresa de ningún nuevo servicio bancario ni fondeo al evaluar que sería un riesgo muy alto habida cuenta de que es apuntada como un riesgo a la seguridad nacional por los EE.UU. y otros países. Una decisión que de multiplicarse reduciría el acceso al sistema financiero global, asestando un duro golpe para la empresa.

Bienvenidos a la Guerra fría del siglo XXI.

Saliendo a pista

Luego de varios meses de espera, esta semana se lanzó finalmente Movistar TV, la plataforma de TV paga de Telefónica, que de esta forma da el paso necesario para ingresar de lleno en el mercado de convergencia argentino.

La espera tiene que ver con que, desde el punto de vista regulatorio, la empresa estaba habilitada para dar servicios audiovisuales desde el 1º de enero pasado. Sin embargo, necesitó 10 meses más para poder lanzarlo. Por ahora, en un área geográfica muy reducida, en el sur y oeste del Gran Buenos Aires y en unos pocos puntos de la ciudad de Buenos Aires. La demora tiene que ver bastante con los tiempos que demanda el despliegue de fibra óptica, el cual comenzó hace casi 2 años y está llegando al 1,8 M de hogares pasados. Esto, por otra parte, indica que no habrá oferta de Movistar TV para clientes de ADSL. Por el momento, se trata de un producto asociado sólo a la fibra, la cual tiene la suficiente capacidad como para que los contenidos de TV no afecten ni consuman del ancho de banda contratado, en un formato IPTV.

Para simplificar la vida de los clientes (y de paso bajar costos de instalación y mantenimiento), Movistar optó por una estrategia “in house” inalámbrica. Esto significa que la señal de TV es distribuida vía WiFi a los decodificadores conectados a los distintos televisores del hogar, en lugar de tener que cablear. El paquete básico incluye dos decodificadores y un repetidor de señal de WiFi para asegurar una buena cobertura en todo el hogar. Además, y como no podía ser de otra forma en la TV paga actual, incluye TV Everywhere o la posibilidad de acceder a los contenidos vía Internet, en un modelo OTT, desde un smartphone, tablet o PC.

En términos de contenidos, cuenta con 90 canales en el abono básico más unos 20 adicionales en formato Premium. Algo que lo diferencia de otras propuestas de TV paga es que el HD está incluido en el básico, por lo que sólo aquellos canales que aún no transmitan en HD serán en SD (definición estándar). Los contenidos en sí son similares a los del resto del mercado, incluyendo las señales abiertas (resultado de una negociación que llevó su tiempo) así como señales adicionales al básico, como el fútbol, HBO, FOX y los canales “hot”. A éstos se les suma un canal de series exclusivas de Movistar, producidas o coproducidas en España. Incluye además lo que denominan TV avanzada, que es la posibilidad de pausar la TV lineal, transformando el contenido en vivo en bajo demanda. Adicionalmente, la plataforma integra Netflix. Esto significa que lo ve como un canal más, por lo que las búsquedas se realizan entre todos los canales disponibles así como dentro de Netflix. No obstante, por el momento no harán la facturación, con lo que el usuario contratará a Netflix por su cuenta. Para el año que viene sumarán a Amazon Video. Siempre en el tema contenidos, además de incluir un canal de eSports (toda una novedad), también ofrece una librería de películas accesibles bajo el modelo bajo demanda. Y, a tono con los tiempos que corren, cuenta también con un motor de recomendaciones basadas en los hábitos de consumo.

A pesar de ser un nuevo operador y contar con la ventaja de no tener ninguna “herencia” en términos de productos o modelos de negocio, por ahora Movistar TV no ofrecerá lo que se conoce como “skinny bundles”. Esto no es otra cosa que la posibilidad de que el cliente arme su propia grilla, contratando las señales que le interesan, como podrían ser paquetes de canales de deportes, noticias, series, documentales, música, internacionales y otros criterios. Si bien esto sería técnicamente posible (cumpliendo así el sueño de muchos), no lo es desde el punto de vista contractual con los proveedores de estos contenidos. Algo similar ocurre con la posibilidad de ofrecer una grilla OTT, que pudiera contratarse independientemente de contar con conectividad de Movistar o no. Una situación que seguramente comience a cambiar con el correr del tiempo y los proveedores de contenidos (que si tienen una herencia que gestionar) se pongan a tono con los deseos de la demanda.

Si bien el lanzamiento de Movistar TV y, por lo tanto, la llegada de un nuevo oferente en el negocio de la TV paga genera mucho entusiasmo, hay que ser cautos y tener presente que la limitante para la oferta del servicio está dada por la cobertura de la fibra óptica. Algo en lo que Telefónica ha invertido fuertemente en los últimos dos años, pero donde todavía resta un largo camino por recorrer. Así, por más que a partir del año próximo la oferta de productos de TV pueda extenderse a otros lugares más allá del AMBA, siempre estará limitada a la pisada de la red de fibra. Al menos así será mientras los dueños de los derechos de los contenidos no muestren una mayor flexibilidad que posibilite tener un operador de TV en un modelo totalmente OTT. Son ellos quienes tienen la llave que podría revolucionar la forma de distribuir sus productos. Mientras tanto, todo nuevo actor es más que bienvenido.

¿En tránsito?

Luego de meses de rumores y especulaciones al respecto, esta semana se anunció la venta de Supercanal, el hasta ahora operador de TV paga y banda ancha del Grupo Vila-Manzano. El comprador es CVI Austral LLP en asociación con Carlos Joost Newbery y el fondo White-Bridge (del cual Newbery también forma parte).

Newbery es un viejo conocido de la industria local, que además de participar en los albores de Movicom primero y de CTI después, siempre estuvo vinculado a grupos inversores con intereses en el negocio tecnológico. Participó de la operación local de Hutchison (con su servicio de telefonía fija inalámbrica Porthable) que luego fue comprada por Trixco (del propio Newbery) y que más tarde vendió el espectro a Cablevisión para retener para sí las torres de antenas que luego vendió a una torrera. También está en el negocio del M2M y el IoT a través de Yeap!. CVI Austral es un fondo que es subsidiaria de Cargill que se enfoca en activos en apuros o necesitados de financiación. CVI (CarVal Investors) tiene activos por más de US$ 10 mil millones bajo su administración.

Podría decirse que Supercanal entra dentro de los requisitos de CVI. Es un operador de TV paga e Internet con presencia en 14 provincias, siendo la más importante Mendoza, lugar de origen del grupo vendedor. Supercanal tiene una participación de mercado nacional del 4% en TV paga y del 1% en acceso a Internet. La relación entre abonados de Internet y de TV es del 27%, muy baja comparada con la de Cablevisión que, previo a la fusión con Telecom, era del 65%. Si bien en el sitio de Supercanal promocionan sus productos de banda ancha como de fibra óptica, lo cierto es que la mayoría son basados en cablemódem o en tecnología inalámbrica. En ambos casos, de baja capacidad comparada con la que ofrecen otros cableros como Cablevisión o Telecentro. Una situación que en un escenario de convergencia, dista de ser ideal, con DirecTV desplegando fibra óptica en Mendoza y, es de suponer, también lo hará Movistar allí y en otras geografías cubiertas actualmente por la red de Supercanal.

La inversión anunciada fue de US$ 400 millones (sin plazo especificado) pero incluye no sólo el despliegue de una nueva red de fibra óptica sino también la compra de la compañía. Si bien no se aclaró cuánto corresponde a la compra y cuánto a la nueva red, el hecho de que incluya la compra indicaría que lo destinado al despliegue de fibra no será tan importante como parece a priori. Claro que esta fibra no necesariamente sea hasta el hogar. De hecho, no tendría mucho sentido en el corto plazo considerando que la tecnología de cablemódem tiene un potencial importante debido a que es más capaz que la de ADSL. Tal es así que Telecom-Cablevisión no actualizará su red a fibra óptica al hogar allí donde hay cobertura del coaxil y tanto ésta como Telecentro ofrecen productos de alta capacidad con su tecnología tradicional.

Esto podría significar que el interés del comprador de Supercanal (y más aún considerando que se trata de un inversor financiero y no un operador) es revalorizar sus activos para luego tener un producto más atractivo para vender, pensando inicialmente en tres posibles interesados como serían Movistar, Claro y la propia Telecom (que no tiene presencia en muchos de los lugares que atiende Supercanal), aunque tampoco habría que descartar a DirecTV si es que profundiza su estrategia de tener redes cableadas.

Independientemente de que se trate de una inversión financiera o realmente con ánimos de convertirse en un operador más relevante, la operación es una buena noticia. Supercanal arrastraba limitaciones financieras como para encarar la necesaria modernización de su red. Esta operación le puede dar el impulso que necesita y que los consumidores demandan.

Convergencia de redes

Esta semana, nuevamente, T-Mobile y Sprint, los operadores móviles n° 3 y 4 de los EE.UU. respectivamente, anunciaron su fusión. Luego de intentos frustrados en el pasado, el escenario actual aparece distinto y debe ser la razón de este nuevo intento.

A primera vista, pasar de un mercado de 4 a 3 competidores nacionales con red no parece algo positivo. Pero la distancia que hay entre el 1°(Verizon) y 2° (AT&T) y el 3° y 4° es lo suficientemente importante como para presagiar dificultades futuras si se mantiene el status quo. Ambas pretendientes a la fusión no pueden competir con las dos primeras en términos de cobertura. Por lo tanto, su estrategia fue competir en precios, rebajándolos y ofreciendo planes de datos ilimitados. Esto fue efectivo, pero luego Verizon y AT&T los imitaron. En consecuencia, los precios de los servicios móviles bajaron un 13% en 2016.

La baja de precios es positiva para el consumidor, pero terminó desangrando financieramente a los challengers, que en conjunto acumulan una deuda de US$ 60 mil millones. Esto genera dudas respecto de si podrán mantener su agresividad en precios y simultáneamente expandir sus redes. Más aún ante la inminencia de 5G que requerirá de fuertes inversiones en una tecnología que exige una mucho mayor capilaridad de antenas.

Así, la pregunta que deberá responder el regulador que tenga a su cargo la decisión de aprobar o rechazar esta fusión es si es preferible 4 competidores en el negocio móvil con 2 con tendencia a debilitarse o 3 competidores de fortaleza similar. Pero la cosa no es tan simple ni termina acá.

Durante el anuncio de la fusión, los CEO de ambas empresas hicieron hincapié en dos aspectos caros al humor social de los EE.UU. de estos días: ser líderes globales en 5G (un “Make America Great Again” de la tecnología) y generar más empleo en el país.

El factor 5G es central dentro de la estrategia de la fusión. Ambas empresas pueden aportar espectro complementario. T-Mobile tiene mucho en bandas bajas, que tienen la particularidad de asegurar cobertura y penetración en edificios. Sprint, por su parte, acumula en bandas altas, que permiten mayores anchos de banda. Combinando ambos espectros tendrán todas sus ventajas.

Por otra parte, la de 5G no debe ser vista únicamente como una tecnología móvil sino más bien como una plataforma híbrida fijo-móvil. Tiene capacidades similares a las de la fibra óptica en términos de ancho de banda y latencia, aunque, por utilizar frecuencias más altas que la actualmente en uso en la industria, requiere de una gran cantidad de antenas que a su vez demandan una importante capilaridad de redes cableadas para conectarlas. Por lo tanto, la tecnología 5G es también propicia para su uso fijo, inclusive como alternativa a la FTTH, con similares características, pero con menos costos para llegar hasta el domicilio del cliente ya que lo hace en forma inalámbrica. Este costo de ya no última milla sino de últimos metros es lo que experimentó Google cuando pretendió enseñarles a las telcos que podía llevar fibra al hogar a menores costos y terminó replanteando su estrategia porque los mismos eran más altos de los estimados. Tal es así que Google está replanteando la estrategia tecnológica para llegar a hogares a través de tecnologías inalámbricas de corto alcance y gran capacidad.

A esto se suma que durante el anuncio de la fusión se mencionó la intención de distribuir video por sus redes. Algo que no llama la atención luego de la adquisición de Layer3 TV por parte de T-Mobile a principios de este año, presentándolo como un servicio para cualquier tipo de conexión, fija o móvil.

Es quizás por esto que, durante el anuncio de fusión, se mencionó que la pretendida fusionada no participará de un mercado con 3 jugadores (el móvil) sino de uno con 7, 8 o más, en clara referencia que la idea es competir no sólo por los servicios móviles sino también por los fijos. Y esta es quizás la razón por la que prometen crear más empleos siendo que las fusiones generalmente los reducen por un tema de superposición de tareas. Resta ahora saber qué opinará el regulador. Difícil decisión en un mercado tan dinámico.

Evolución tecnológica

Esta semana Telecom mostró sus planes de evolución tecnológica como parte de la nueva organización que combina ahora distintas redes: la de Cablevisión, con HFC, la de Telecom, con ADSL, y la de Personal, con tecnologías móviles. Esto lo hizo dentro del marco de un seminario de telecomunicaciones interno que organizó para poner al tanto a sus empleados de las últimas tendencias tecnológicas de la industria. La ocasión sirvió para tomar contacto con la prensa y exponer algunas de las estrategias en materia tecnológica para la empresa fusionada.

Quizás por el peso de los cableros en la nueva empresa, quizás por una verdadera ventaja tecnológica, el plan de Telecom es aprovechar al máximo la red HFC, llevando la fibra óptica hasta los nodos (cada uno de los cuales abastece a 128 abonados). En el caso de la Ciudad de Buenos Aires, con alta densidad poblacional, esto puede significar tener más de uno por manzana. La apuesta es seguir la evolución de la tecnología DOCSIS, que en su versión 3.0 permite accesos de hasta 1 Gbps y en la 3.1, 10 Gbps, con un horizonte de Full Duplex con 10 Gbps simétricos. Con estas capacidades, hablar de fibra hasta el hogar no tiene sentido, e implica un ahorro significativo en el despliegue. Esto no implica que se descarte la tecnología FTTH, pero quedará reservada para donde haya que reemplazar la red de cobre con ADSL, así como para cuando haya que dar servicio en áreas actualmente no cableadas (ni con coaxil ni con par de cobre).

Esta estrategia le dará sin dudas una ventaja en términos de rapidez y costos de despliegue de nuevas capacidades frente a sus competidores exigidos de montar redes nuevas hasta el hogar. Salvo en la hipótesis de que adquieran algún operador con red HFC, léase, cablera…

El tema de la convergencia fijo-móvil no estuvo ausente. Uno de los expositores es un miembro de CableLabs, una asociación de operadores de cable a nivel mundial. El mismo indicó que la mitad de sus miembros ya ofrece servicios móviles, sea con redes propia o bajo modelo de OMV. Sin dudas, una demostración más de que las redes tienden a ser únicas, básicamente fijas y con un último tramo inalámbrico que puede ser de algunos kilómetros o de unos pocos metros. En este sentido, se le presta mucha atención a la tecnología 5G. Ésta tiene la limitación de usar frecuencias muy altas y por lo tanto de baja cobertura y penetración de materiales. En consecuencia, pasará mucho tiempo para que las redes de 5G tengan una cobertura total. Pero sí habrá una etapa inicial donde se las utilice para dar servicios inalámbricos pero fijos, con capacidades del orden de los Gpbs. De esta forma, puede ser una alternativa para el despliegue veloz de redes de banda ancha fija.

Siempre en materia de 5G, Telecom aprovechó la convocatoria para hacer una demo en sus instalaciones utilizando equipamiento de Nokia. Evidentemente es una tecnología muy interesante y disruptiva, pero no hay que entusiasmarse mucho por el momento en Argentina. No hay fecha cierta de comienzo de despliegue. Antes deberá venir la estandarización, cuya primera implementación está prevista para junio de este año. Y después, la identificación y puesta en juego del espectro necesario, con el cronograma y condiciones de despliegue que establezca el regulador. Más allá del entusiasmo de los vendors, los operadores son más cautos. Quieren ver casos de negocios y la disponibilidad de equipos (de red y de usuario) a precios razonables. Por el momento, el foco en Argentina seguirá estando en 4G. De lo que no quedan dudas es de que una red fija de alta capacidad será clave para mañana, tanto para servicios fijos como móviles, cableados o inalámbricos. Hacia allí apuntan los cañones.

Repercusiones de la ley corta

Luego de la presentación del “Proyecto de Ley de Fomento de Despliegue de Infraestructura y Competencia TICs”, AKA Ley Corta [ver “Cortita y al pie”], el mismo llegó a la Comisión de Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión del Senado, que invitó a representantes de diversas agrupaciones de la industria a expresar sus puntos de vista al respecto.

En líneas generales, tanto CICOMRA (Cámara de Informática y Comunicaciones de la República Argentina) como CABASE (Cámara Argentina de Internet) y CAPPI (Cámara Argentina de Pequeños Proveedores de Internet) se mostraron a favor del proyecto, celebrando la propuesta de compartir infraestructura. Algo que no sorprende ya que esta medida reduce significativamente las inversiones necesarias para desplegar redes.

Por su parte, desde Red Intercable (que agrupa a las PyME cableoperadoras) el mensaje no fue muy claro. Se habló de incentivar la inversión en infraestructura física para acortar la brecha digital, aunque no quedó en claro si la referencia era a la activa, la pasiva o ambas. Por lo pronto, el proyecto en análisis sí incentiva la inversión en ambas, porque facilita el despliegue allí donde existe una infraestructura pasiva y habilita al desarrollo de esta última donde no la hay ya que las empresas disponen de más recursos al no tener que invertirlos en duplicarlas donde ya hay. También cuestionó que los grandes jugadores no inviertan en mercados marginales, lo que sonó contradictorio ya que allí es donde ellos operan. Por lo tanto, si no lo hacen, tampoco les competirán fuertemente. Sin infraestructura sólo podrían ofrecer DTH si se aprueba el proyecto, por lo que, al no ser una oferta convergente, no sería tan atractiva.

En el caso de las cooperativas, representadas por Colsecor, pidieron tiempo para modernizarse antes de la llegada de la competencia plena. Teniendo en cuenta que el decreto 267 (puntapié inicial para la convergencia) ya tiene más de dos años, quizás además de tiempo necesiten dinero para esta modernización. De todos modos, reconocieron que la protección contemplada para localidades de menos de 80 mil habitantes era más generosa que la que habían pedido oportunamente, que era para las de menos de 100 mil habitantes. No hay que descartar que probablemente sea el propio mercado quien les dé tiempo, ya que el grueso de las inversiones iniciales en despliegues de redes por parte de los grandes jugadores comenzará mayormente en los principales centros urbanos, donde hay mayor concentración de demanda. Es más, hasta podrían ser socios de los grandes llegado el momento.

Respecto de la puesta en juego del espectro de Arsat, desde CABASE se mostraron interesados en la posibilidad de utilizarlo para dar sus servicios. Si bien no lo aclararon, la lógica indicaría que el interés está también por el lado de la posibilidad de que ese espectro se asigne regionalmente y no a nivel nacional, ya que ninguno de sus miembros está en condiciones económicas de afrontar un despliegue en todo el país, pero sí en su área de acción o quizás un poco más a través de algún tipo de asociación. Este interés fue ratificado por Iplan en algunas entrevistas concedidas en los últimos días.

También hubo menciones favorables respecto del establecimiento de condiciones para la comercialización de programas y señales audiovisuales, algo que interesa tanto a grandes operadores (entrantes) como a chicos.

En definitiva, y a pesar de ciertos matices lógicos en función de sus perfiles, las distintas agrupaciones de los actores del sector se mostraron favorables al proyecto de ley. Todavía falta, pero este inicio del tratamiento legislativo fue sin dudas positivo para los impulsores del proyecto. Quizás la mayor amenaza venga por parte de quienes quieren que esta ley corta sea una ley larga, que cubra ciertos temas previstos originalmente para la ley de Convergencia prometida y que quedan afuera de ésta. Aquí también el gobierno optó por el gradualismo.

Palos y a la Bolsa

Esta semana, el CEO de Telefónica anunció que comenzarán el proceso para que Telefónica de Argentina cotice en las bolsas de Argentina y de los EE.UU. De esta manera se convertiría en el segundo gran operador convergente en cotizar localmente, detrás de la fusionada Telecom.

La movida apunta a un doble objetivo: reducir la deuda del operador y obtener fondos para el despliegue de fibra óptica en que se halla embarcada la operación local. Sabido es que la gestión del actual CEO, José María Alvarez Pallete, se ha focalizado en reducir el peso de su deuda, lo que lo llevó a desplegar un plan de venta total o parcial de diversas operaciones en Latinoamérica, Alemania y el Reino Unido, así como la escisión de su negocio de infraestructura bajo la empresa Telxius.

El esfuerzo de Telefónica por reducir su deuda no es menor. La misma ascendía a € 44.200 millones al 31/12/2017, luego de una reducción interanual de € 4.400 millones. No obstante, el objetivo es reducirla todavía más en el 2018.

Actualmente, Telefónica controla el 100% del paquete accionario de la filial local, valuado en unos € 4.667 millones (US$ 5.690 millones), aunque se descuenta que, a pesar de su salida a bolsa, la empresa seguiría teniendo el control accionario de la operación local.

Por otra parte, una fracción de los fondos obtenidos serían utilizados para su reinversión en el agresivo despliegue de fibra óptica que Telefónica de Argentina está llevando adelante. Actualmente tiene pasados cerca de 1 millón de hogares. Los mismos se encuentran mayormente en el Gran Buenos Aires, aunque el objetivo es cubrir un porcentaje mayoritario de sus actuales clientes de la red fija en los próximos 3 años. Y este esfuerzo requiere de fondos. La venta de parte de su paquete accionario sería una forma más barata de lograrlo que a través de endeudamiento.

Jugando de local

Es lógico que con el MWC desarrollándose en España (por más que a algunos catalanes de Barcelona esto no les cause mucha gracia), Telefónica tuviera muchas cosas para mostrar.

En el marco de este evento Telefónica anunció el lanzamiento de Aura, que ya está presente y operando en España, Alemania, Reino Unido, Brasil y Chile además de Argentina. En pocas palabras, Aura es una combinación de big data, inteligencia artificial, inteligencia cognitiva y reconocimiento de voz que apunta a simplificar la interacción del cliente con la compañía y sus servicios.

Aura tiene acceso a la red física, los sistemas informáticos y los servicios ofrecidos, pudiendo actuar sobre ellos y modificarlos a voluntad del cliente, quien puede hacerlo a través de interfaces de voz, tanto desde una app del celular como a través de dispositivos de uso específico (al estilo del Amazon Echo). Quien sea cliente de Movistar en Argentina puede usar Aura desde la app Mi Movistar. Actualmente, las funcionalidades son limitadas y varían según los países en función de los servicios disponibles en cada uno de ellos, pero la intención es que con el correr del tiempo todas las funcionalidades de Aura estén disponibles en todos los mercados.  Para una explicación más profunda y sesuda, se recomienda este artículo. Para tener una idea rápida y visual, con usos cotidianos, se sugiere este video que está centrado en servicios que ofrece hoy Movistar en España pero que, con el lanzamiento de su servicio de televisión en Argentina (previsto para después del Mundial de Fútbol), también se replicaría eventualmente  en nuestro país. Localmente, por el momento la interacción con Aura está circunscripta al servicio móvil.

Otro anuncio interesante por parte de Telefónica fue el de su iniciativa “Internet para Todos”. En asociación con Facebook, y como parte de su TIP (Telecom Infra Project), se trata de un proyecto colaborativo para conectar a los no conectados en Latinoamérica, estimados en unos 100 millones de personas viviendo en áreas de difícil despliegue de redes tradicionales. La idea es trabajar sobre modelos de conectividad que permitan un desarrollo de redes más rentable, basadas en tecnologías abiertas y recurriendo inclusive a la utilización de globos y zepelines alimentados a energía solar para llevar conectividad en zonas remotas y con población de menores recursos, compatibles con un ARPU de US$ 6. El modelo incluye además la asociación con pequeños operadores locales bajo el modelo de revenue sharing. En Perú ya han conectado a 20.000 personas con tecnologías no tradicionales.

Un dato que no hay que soslayar es el cambio de actitud de Telefónica hacia los gigantes de Internet como Google y Facebook. Mientras que la anterior gestión los combatía abiertamente (sin éxito, por cierto), la actual ha decidido claramente asociarse con ellos. Así, Telefónica colabora con Facebook en la iniciativa Internet para Todos y usa su Messenger como canal de interacción de Aura en Chile. Adicionalmente, Aura también se basa en la plataforma de reconocimiento de voz de Google Assistant. Como si todo esto fuera poco, se espera que en España comience a ofrecer los contenidos de Netflix a sus clientes de TV. De hecho, en el stand de Telefónica en el MWC se escuchó: “Para ir rápido, ir solo. Para llegar lejos, ir acompañado”. Los tiempos han cambiado…

Fin de año movido

La última semana del año resultó muy movida en términos de novedades para la industria.

Con la aprobación de la fusión Telecom-Cablevisión por parte del ENACOM anunciándose el jueves pasado a última hora de la tarde, las horas siguientes permitieron un análisis más pormenorizado al tiempo que fueron publicadas nuevas normas que contemplan este hecho. Una fue la Resolución Sintetizada 5641-E/2017. Por un lado, establece el 1° de enero de 2019 como la fecha donde se autorizará a toda empresa de telecomunicaciones a proveer servicios audiovisuales (TV) en cualquier localidad, tengan más o menos de 80.000 habitantes. De esta forma, no quedarán localidades blindadas contra la competencia a partir de esa fecha. Por otra parte, en todas las localidades (además de AMBA, Córdoba y Rosario) donde esté operando actualmente Cablevisión (no lo dice en estos términos, sino que menciona un operador por vínculo físico o radioeléctrico “que posea a nivel nacional, una cantidad total de abonados o suscriptores SUPERIOR a 700.000”, lo que a los efectos prácticos es lo mismo), los operadores de telecomunicaciones podrán dar servicio de TV a partir del 1° de enero próximo. En otras palabras, la convergencia estará abierta desde el 1° de enero en todas las localidades donde opera Cablevisión, sin importar su cantidad de habitantes.

Otra norma que no puede desvincularse totalmente de la aprobación de la fusión fue el Decreto 1060/2017. El mismo determina que la administración nacional, así como las empresas donde el Estado tenga participación mayoritaria en el capital o en las decisiones societarias (a excepción de Arsat), garantizarán a los operadores de telecomunicaciones el acceso a las infraestructuras pasivas aptas para el despliegue de redes. Una forma de facilitar y acelerar el despliegue de redes y sortear algunas limitaciones regulatorias a nivel local. Por otra parte, elimina de la definición de los SCM (Servicios de Comunicaciones Móviles) a los SRCE (Servicios Radioeléctricos de Concentración de Enlaces) que es el trunking de Nextel. De esta forma, no sólo este tipo de espectro con que cuenta la fusionada no se contabiliza dentro del espectro para SCM (por lo que no se cuenta para el cap) sino que también establece que el ENACOM podrá reatribuir el espectro para SRCE para su uso en SCM. Finalmente, habilita a la provisión del Servicio Básico Telefónico mediante el uso del espectro radioeléctrico atribuido para la prestación de servicios móviles en tecnología 4G. De esta forma, la telefonía fija podrá ser provista por la infraestructura móvil. Se trata del blanqueo de algo que ya viene ocurriendo de hecho en algunas zonas debido a los altos costos de despliegue y mantenimiento de red fija para un servicio en desuso.

Al respecto, sólo queda que se confirme la tan rumoreada habilitación para que las empresas de telecomunicaciones puedan dar servicios de TV satelitales. Sería una forma de acelerar la competencia para no quedar sujetos a los tiempos y recursos necesarios para el despliegue de infraestructuras de fibra óptica. Aunque está claro que el servicio de TV satelital sólo sería una transición hacia formas de consumo audiovisual más interactivas que las que puede ofrecer la tecnología de radiodifusión de la TV satelital.

Siguiendo con la TV, también hubo confusión con respecto del futuro de la TDA. La misma se debió a despidos en las señales estatales de esta plataforma de TV como consecuencia de la “desarticulación” de la unidad CIARA. Sin embargo, esto no implica, como circuló, el desmantelamiento de la TDA que es la infraestructura de televisión digital, la cual seguirá operando con las demás señales. Más allá de que se considere un éxito o fracaso la TDA, la misma es fundamental para la liberación del espectro que hoy utiliza la TV analógica, luego del apagón previsto para 2019.

En la semana que termina también fue noticia la venta de Metrotel a los fondos Riverwood y Blackstone. La misma se realizó a cambio de US$ 190 millones, un precio que sorprendió a varios, considerando que la misma había sido comprada por sus actuales dueños, SCP, por US$ 33 millones apenas 3 años atrás. Se trata de un operador de telecomunicaciones que tiene casi 11 mil clientes corporativos (entre los cuales hay muchos bancos de primera línea) y, tanto o más importante aún, una red de fibra óptica de 3.600 Km en el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires). Los nuevos dueños apuntan a potenciar el valor de la red poniéndola a disposición no sólo de sus actuales clientes sino también de otros operadores. La movida es una más de las tantas que hoy apuntan a ofrecer infraestructura compartida (de fibra óptica o de torres para celulares) a los operadores existentes. Varias de las últimas inversiones en materia de telecomunicaciones se dirigen a este negocio más que al de ofrecer servicios directamente al cliente final.

El cierre del año trajo buenas noticias para el gobierno, tanto por la recuperación económica a nivel macro como por la consecuencia de algunas de las medidas tomadas, como fue la eliminación del arancel de importación a la informática. Según cifras de IDC publicadas en el diario La Nación, el 2017 termina con un crecimiento interanual del 78% en notebooks, 56% en tablets (Argentina sigue siendo una rareza en este aspecto considerando las tendencias mundiales) y un 4% en PC. La nota también incluía cifras de GFK que mencionan un crecimiento del 15% en televisores. Esto se suman al 16% de crecimiento en ventas de celulares (oficiales). Todo “pum para arriba” y con esperanzas de que el 2018 será aún mejor.

Días de radio

Primero se pensó que la TV acabaría con ella, pero la radio resistió y encontró su lugar. Ahora, es Internet quien amenaza a la radio, y la resistencia requerirá de un replanteo ante un escenario que no deja de cambiar. En el último año, más gente comenzó a escuchar únicamente radio online, mientras que también fue importante el crecimiento de aquellos que no escuchan radio, ni tradicional ni online. Esto surge del informe: “Internet y consumo audiovisual – 2017”, realizado por Carrier y Asociados.

El consumo de radio tradicional entre los usuarios de Internet descendió ligeramente entre 2016 y 2017, al tiempo que también bajó significativamente el porcentaje de usuarios que combinan el uso de radio tradicional y online. Este público optó por usar sólo plataformas online o directamente dejó de escuchar radio, ya que ambas respuestas crecieron.

El crecimiento de quienes dejaron de escuchar radio se da en todos los niveles etarios, por lo que no se trata únicamente de millennials que reemplazan la radio por Spotify (si es para escuchar música) o por podcasts u otras alternativas si se trata de programas informativos o de entretenimiento. No obstante, sí es importante pensar que una de las ventajas de la radio para escuchar música era la serendipia, característica hoy lograda por las listas de terceros o las sugerencias de las plataformas.

En la caída del consumo de radio tradicional también juega que la mayoría de los smartphones no incluyen un sintonizador de radio FM, como sí era habitual en los celulares del pasado. Esto, que podría cambiar en el corto plazo, serviría para que los usuarios opten nuevamente por la radio tradicional que no consume tráfico de sus abonos de datos.

Quienes no escuchan radio son más habituales en los segmentos socioeconómicos más bajos, así como en el AMBA. Por su parte, entre los que escuchan radio tradicional se encuentran los de mayor edad y nivel socioeconómico.