'Negocios'

Internet argentina en números


Con aproximadamente 29 millones de usuarios (tanto fijos como móviles), el uso de Internet en Argentina alcanza al 66% de la población, o dos tercios de la misma.

En cuanto a las conexiones fijas residenciales, presentes en unos 6,2 millones de hogares, logran una penetración del 45% en las viviendas particulares. El valor más alto se encuentra en Tierra del Fuego, donde llega a un notable 95%. El más bajo, en Santiago del Estero, de apenas un 20%.

El 53% de las conexiones son con tecnología ADSL, superando al 42% con cablemódem. Sin embargo, el ADSL creció apenas un 1% en el último año, mientras que el cablemódem lo hizo un 10%. Se trata de un claro indicador que las redes telefónicas necesitan una actualización urgente, independientemente de que comiencen a dar servicios de TV a partir de enero próximo o no. También creció mucho la fibra óptica, aunque desde valores tan bajos que aun así apenas alcanza al 2% de participación en el total de las conexiones.

Con un 76% de las conexiones fijas por debajo de velocidades (nominales) de 6 Mb, todavía resta mucho que hacer para mejorar la capacidad de la red.

A pesar de haber sido desde su nacimiento un mercado en competencia, el negocio del acceso fijo se concentra en tres grandes ISP: Cablevisión, Speedy y Arnet. Este trío representa el 80% del mercado.

En el caso del acceso móvil, con 26,5 millones de smartphones en uso, la penetración del Internet móvil es del 61% de la población. De éstos, un 58% utilizan tecnología 4G.

Adicionalmente, la cantidad de usuarios de smartphones indica que son más quienes se conectan desde el celular que desde una computadora en su hogar, unos 25 millones. De allí surge entonces no sólo la relevancia del acceso móvil como factor de reducción de brecha digital sino además la importancia de que los servicios y contenidos digitales se encuentren accesibles también para plataformas móviles.

Zanjando diferencias

Si hay algo que no se le puede negar al actual regulador es su propensión a otorgar espectro para servicios móviles. Esta semana dio un nuevo paso en ese sentido, al publicar la resolución 3687 que describe el mecanismo para el otorgamiento de espectro en la banda de 2.5 GHz.

Las frecuencias en la banda de 2.5 GHz fueron agrupadas en tres lotes, los cuales serán otorgados a demanda de los actuales operadores móviles (Claro, Personal y Movistar). Cablevisión-Nextel no podrá pedir asignación en este caso por haber alcanzado el máximo que puede tener en esta banda. Cada uno de los interesados deberá optar por un único lote y presentar sus propuestas. El acto de apertura de sobres se realizará a fines de este mes de mayo. Una vez adjudicados, los operadores deberán iniciar la prestación de servicios de uno a cuatro años luego de que sea oficial la asignación en función de la modalidad de las frecuencias. En el caso de las que son en modalidad FDD, los plazos para el despliegue son 12 meses en CABA, 18 meses en el AMBA y 24 meses para las capitales de provincia. Para el resto de las localidades, 48 meses. Para aquellas que son en modalidad TDD, el plazo para comenzar a operar será de 48 meses. Esto es así porque el ecosistema para FDD se encuentra más desarrollado y maduro que aquél para TDD. La duración de la asignación del espectro será de 15 años.

Se trata de una forma de poner punto final a la tensión que generó el acceso de Cablevisión-Nextel a estas frecuencias. De hecho, quienes hagan oferta por este espectro automáticamente renuncian a cualquier tipo de reclamos tanto en relación al “procedimiento de refarming” así como al mecanismo de asignación a demanda. Todo sea por lograr una suerte de Pax Romana…

Ganas de llorar

El ciberataque de la semana pasada, basado en el malware Wannacry y utilizando la modalidad de ransomware, demuestra que estas cosas no pasan por un único error o punto débil, sino por una suma de circunstancias que se conjugan para dar lugar a un resultado penoso. Una historia que involucra a la NSA, Microsoft, varias empresas de todo tamaño y usuarios que, a pesar de todo el hardware y software de seguridad, siguen evidenciando que el factor humano juega siempre un rol clave en la materia.

La NSA (National Security Agency) fue quien aparentemente desarrolló la herramienta que utilizaba una vulnerabilidad en distintas versiones de Windows. Conocida como Eternal Blue, esta herramienta fue filtrada por un grupo de hackers a mediados de abril pasado, siendo utilizada como parte del ataque. Es natural que un organismo como la NSA desarrolle tanto herramientas para defender sistemas como para atacarlos y dejarlos fuera de servicio. Pero es preocupante que la Agencia Nacional de Seguridad tenga este tipo de filtraciones.

Microsoft tiene también su cuota de responsabilidad. No tanto por la vulnerabilidad per se (siempre las hay) sino por su política de actualizaciones de sus distintos sistemas operativos. Muchos de los equipos afectados corrían todavía Windows XP, un sistema operativo que Microsoft dejó de soportar gratuitamente. Sí mantienen actualizaciones para aquellas organizaciones que deciden no migrar hacia plataformas más modernas. Pero sus costos serían un disuasor, según este interesante artículo publicado por el Financial Times. Resultado: muchas organizaciones mantienen equipos con sistemas operativos viejos, pero sin actualizar. Obviamente, las empresas que siguen haciendo funcionar sus sistemas en forma conectada, pero sin actualizar se exponen a grandes riesgos, como quedó demostrado en la semana que pasó.

Finalmente, de poco sirven los sistemas más actualizados y el hardware y software de seguridad si el factor humano no acompaña. Nada se podrá hacer si, por ejemplo, la gente sigue clickeando adjuntos de dudosa proveniencia. Pero también hay que ser realistas y saber que esto seguirá ocurriendo, ya sea porque los usuarios no están suficientemente capacitados o porque cualquiera puede en algún momento bajar la guardia y entonces ya es tarde.

Más allá de su repercusión mediática, este ciberataque es uno más de entre tantos que vendrán en el futuro. Queda por saber qué actitud tomarán las autoridades monetarias de los distintos países en relación a los bitcoins. En momentos en que éstas luchan para que cada vez menos existan formas de pago no trackeables, que los bitcoins hayan logrado tanta prensa por ser el medio de pago elegido por los impulsores del ciberataque no les debe haber causado mucha gracia.

Agrandados

Hace unos años, cuando aparecieron los smartphones con pantallas de 5 pulgadas o más, a muchos les parecieron ridículos por su tamaño desmesurado para la época. Tal es así que dio lugar a una (efímera) subcategoría, las phablets, mezcla de “phone” por sus características técnicas y de tablet por sus dimensiones. Con el paso del tiempo y la popularización de las mismas, la subcategoría desapareció como tal, al igual que la sensación de ridiculez. Esto pasa también en Argentina, donde el año pasado los equipos de 5” o más representaron por primera vez más de la mitad del mercado. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2017”, realizado por Carrier y Asociados

Lo más llamativo de este cambio en la tendencia es la velocidad a la cual se produjo. Mientras que en 2014 apenas un 9% de los celulares vendidos tenían pantallas de 5” o más, esta participación creció al 61% en 2016. O sea, su participación en el total se multiplicó por 7 en sólo 2 años.

Como suele suceder, esta mayor adopción vino de la mano de una baja de precios. Así como las pantallas de 5” o más arrancaron en los equipos de gama alta, hoy también son habituales en smartphones de gama media, lo que le da mucho volumen. Por otra parte, y desde el punto de vista de la demanda, el aumento del consumo de fotos y videos desde el celular incentiva el uso de pantallas de mayor tamaño y mejor calidad.

¿Podrán crecer más las pantallas? Técnicamente sí, pero ya están en un límite donde empieza a jugar la ergonomía, como la capacidad de sostener el equipo fácilmente con una mano o su portabilidad. De hecho, en el caso del Moto Z (con pantallade 5,5”), prometen mantener el tamaño a futuro de los equipos para que los accesorios intercambiables que se le adosan puedan seguir siendo utilizados con los próximos modelos. Una forma de decir, “hasta acá llegamos”.

Entendiendo el 5G

Quienes siguen de cerca la actividad de la industria móvil saben que esta tecnología despierta sensaciones encontradas entre los operadores, que son quienes tienen la tarea de desplegar las redes. Por un lado, 5G da soporte a los usos que se vendrán en un futuro cercano, aumentando notablemente la cantidad y variedad de dispositivos conectados. Por el otro, quedan dudas respecto del modelo de negocio que justifique las importantes inversiones que hay que afrontar, al menos inicialmente.

La tecnología 5G propone un gran cambio respecto de las generaciones anteriores. Mientras éstas fueron concebidas principalmente para la comunicación de personas a través del teléfono primero y del smartphone después, 5G fue pensada para un escenario donde los que se conectan son objetos, el famoso IoT (Internet de las cosas). Acá no hay que pensar solamente en wearables, hogares o autos conectados. Se abre el panorama para muchísimas aplicaciones, tanto industriales (ej. medidores conectados) como aquellas que hacen a ciudades inteligentes (ej. sensores en tachos de basura) donde es más barato instalar dispositivos a batería conectados inalámbricamente que desplegando dos redes físicas, una de energía y otra de datos.

Esto no sólo trae nuevas exigencias en términos de disponibilidad, latencia o consumo energético. La exigencia en cuanto a la capacidad para la conexión simultánea de dispositivos se estima será en una década el equivalente a 10 veces la cantidad de dispositivos actuales, según distintas proyecciones internacionales. Y por más poco que sea el consumo de cada uno (aunque no será así en todos los casos), esto implica un enorme aumento en la capacidad general necesaria. Por supuesto, los celulares se podrán beneficiar con estas mayores capacidades, como en el caso de realidad virtual, realidad aumentada, videos de altísima definición y una dependencia mayor de la nube. Pero no serán estas aplicaciones las que justifiquen las inversiones que hay por delante. Que las hay y muchas.

Es obvio que habrá una inversión por el espectro, directa o indirectamente. Ya sea porque habrá subastas (como vino sucediendo hasta ahora en la mayoría de los mercados), ya porque habrá “concursos de belleza”, donde gana la propuesta de quien se compromete a un mayor despliegue en menor tiempo. En términos de infraestructura física el 5G exige no sólo una mayor densidad de antenas (de todo tipo, desde las tradicionales hasta small cells), sino también contar con una infraestructura de backhaul de alta capacidad (básicamente, fibra óptica) prácticamente ubicua.

Estas necesidades nos dan la pauta de que 5G no está a la vuelta de la esquina en Argentina. Todavía hay por delante un importante esfuerzo en el despliegue de 4G (al cual le quedan unos 4 años más), tecnología que posee algunas características que habilitan funcionalidades similares a las de 5G aunque con menos capacidad. Pero sin dudas que el gran desafío que tiene el regulador de aquí en más es incentivar el despliegue de fibra óptica, no ya como backbone (como hace con la REFEFO), sino como una red de alta capilaridad. Esta debería ser una de las prioridades de la agenda del gobierno para el sector de cara a los próximos años.

A todo vapor

El caso argentino en materia de 4G es digno de estudio. Argentina pasó de ser el único país de Sudamérica sin esta tecnología en 2014 a ser el 2° en penetración de líneas 4G sobre la población, sólo detrás de Uruguay (el campeón sudamericano en desarrollo de infraestructura TIC). Con un total de 15,6 millones de líneas utilizando dispositivos 4G, esta tecnología ya tiene una penetración del 37% sobre el total de la población. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2017”, realizado por Carrier y Asociados. Para comparar, a nivel regional la penetración promedio es del 21% aproximadamente.

Detrás de este vertiginoso avance están las ventas de celulares 4G (tanto oficiales como en el mercado gris). Las mismas despegaron en 2014 y al año siguiente ya eran más de la mitad de todos los equipos vendidos. En 2016 representaron el 90% del total.

Fueron varios los factores que confluyeron y se combinaron para dar como resultado esta tan rápida adopción. Los operadores jugaron un rol importante, acuciados como estaban por redes 3G colapsadas a fines de 2014, momento en que se otorgó el espectro necesario para lanzar servicios 4G. Esto hizo que el despliegue de antenas 4G fuera incluso superior a lo exigido por el pliego licitatorio. El despliegue inicial pudo hacerse sin demasiados contratiempos porque la mayoría de las nuevas antenas se colocaron en los sitios existentes (ya habilitados). Por otra parte, en términos demográficos, la alta concentración de población urbana de Argentina (donde sólo en el área metropolitana de Buenos Aires se concentra 1/3 de la población del país) ayuda para que las redes tengan cobertura rápidamente en términos poblacionales.

Asimismo, hubo un fuerte impulso por el lado de los smartphones. Y acá no sólo hay que identificar a los operadores, quienes impulsaron varias promociones para actualizar los terminales a tecnologías 4G como parte de la inversión en la red. Adicionalmente, la política industrial que da lugar a la producción en Tierra del Fuego tiene un rol clave. Esto se debe a que las exenciones impositivas de las cuales goza la fabricación en la isla solo son relevantes económicamente cuando el producto tiene un precio de al menos unos US$ 80. Esto deja fuera del radar a todo equipo no smartphone, de allí la causa de la desaparición total de teléfonos convencionales (tan extrañados sobre todo por los usuarios mayores), mientras que en mercados más avanzados y ricos todavía se venden. Así mismo, la llegada tardía de Argentina al 4G tuvo la ventaja de que para cuando lo hizo, la producción de equipos 4G estaba lo suficientemente difundida como para haber logrado economías de escala que hicieron que éstos fueran accesibles.

Si bien la rápida adopción del 4G es motivo de celebración para industria y autoridades, la historia reciente nos indica que no hay que dormirse en los laureles. Esta adopción acelerada tiene su correlato en la demanda sobre la capacidad instalada. Por eso es fundamental resolver temas aún pendientes (como la liberación total de los 700 MHz y la devolución definitiva del espectro judicializado por Arlink) así como con una planificación clara de la disponibilidad futura de espectro. Por otro lado, los avances en materia de acuerdos con municipios para la estandarización de los permisos de instalación de antenas son positivos, aunque parece un trabajo de hormiga que será lento y trabajoso. Mientras tanto, cada vez más los operadores comienzan a explorar caminos de WiFi offloading, utilizando espectro no licenciado y redes fijas propias o, generalmente, de terceros. Todavía hay mucho que hacer.

A conectar esas cosas

Esta semana, Personal presentó Bipy, un smartwatch que combina reloj, teléfono y GPS que apunta al mercado de niños que aún no tiene su propio smartphone (o, mejor dicho, sus padres). El producto (cuyos detalles se pueden ver aquí) es claramente una versión 1.0, pero no hay que verlo como tal sino como el inicio oficial de una nueva categoría de productos para operadores móviles: IoT. Lo hace a través de la integración de hardware (el “reloj”), app (para celular y vía web) y servicio, con un plan pensado exclusivamente para IoT y no para un smartphone, como sucede con el resto de los planes. Y lo hace sobre la red 3G, que ofrece la capacidad necesaria para transmitir volúmenes de información bajos en comparación con un smartphone, más indicado para redes 4G.

En el anuncio de Bipy también se mencionó que a lo largo de este año se lanzarían otros productos dentro de la familia IoT: un dispositivo para personas mayores, otro para mascotas y una banda de fitness. Se trata de productos dentro de la categoría de wearables, los cuales dependen de las redes móviles ya que son utilizados en movimiento, a diferencia de otros productos IoT que, al ser estáticos, pueden conectarse vía redes fijas.

La categoría de IoT es la versión ampliada de lo que se conoce como M2M, que en Argentina tiene unos 1,25 millones de líneas. Pero la lógica indica que el potencial del IoT es claramente superior. Por lo pronto, el concepto de “una línea, un usuario”, que ya es cuestionado, dejará de tener validez. Esto dará lugar a que, en algún momento, en vez de estar abonado a diversas líneas móviles que conecten distintos dispositivos, habrá un único abono del cual dependerán múltiples dispositivos disponibles. Paciencia. Estamos recién en los primeros pasos.

Pendiente abajo

Cuando el gobierno anunció, en noviembre del año pasado, la eliminación de aranceles a la importación para notebooks, PC y tablets, las reacciones fueron diversas. Lógicamente, los ensambladores locales no se pusieron felices, aunque algunos entraron rápidamente en modo reconversión mientras que otros protestaban y hacían despliegues mediáticos basados en la cantidad de puestos de trabajo que se perderían. El gobierno, por su parte, predecía bajas de precios del 50%. Algo difícil si sólo se eliminaba el arancel del 35% a la importación, ya que la baja en los demás costos debería ser muy superior para que en el precio final se llegar a un 50%. Quizás se dejaron llevar por el entusiasmo.

Desde entonces los precios bajaron aún antes de que entrara en vigencia la eliminación del arancel. Esto se debió a que los fabricantes salieron a liquidar sus stocks, no sólo porque llegado abril sus productos quedarían descolocados a los precios de noviembre, sino también porque los compradores esperarían a que los precios bajen y la oferta mejore (en variedad y configuraciones). El proceso de baja de precios se había iniciado.

A casi un mes de la entrada en vigencia del arancel 0, se pueden observar resultados positivos para el consumidor. La oferta local todavía sigue dominada por la producción nacional, si bien ya comienzan a ofrecerse equipos importados. Los precios bajaron, no respecto de marzo, pero sí respecto de noviembre. La comparación no es sencilla, porque es difícil encontrar a la venta hoy un modelo que sea exactamente el mismo que se vendía en octubre pasado. Sin embargo, se pueden hacer algunas comparaciones. Una notebook de marca internacional, importada, a igual configuración (procesador, memoria, almacenamiento, tamaño de pantalla), cuesta hoy alrededor de un 20% menos. En el caso de las tablets, hay que considerar los modelos de mayor tamaño, ya que aquellas de 7” pagaban, antes de la eliminación del arancel, apenas un 2%, por lo que su eliminación es prácticamente irrelevante. Sin embargo, iguales modelos de 10” muestran rebajas de entre el 18 y 25%. Todas estas rebajas son en valores nominales, sin tener en cuenta la inflación del 10% que se registró entre noviembre 2016 y marzo 2017. Con lo cual, el descenso de precios fue aún mayor. A valores constantes, la notebook en cuestión bajó 29% y las tablets entre un 26 y un 32%.

Con sólo un mes del nuevo régimen, el mercado se encuentra en una etapa de transición. Todavía domina la producción local en stock a precio de liquidación mientras que la oferta importada no está totalmente aceitada ni en precios, ni en variedad, ni en configuraciones. Habrá que esperar un par de meses más para ver, ya con equipos ingresados a arancel 0, cuál es el verdadero costo argentino. Y a partir de allí, el debate será otro y más profundo.

Los chicos vienen marchando

Los últimos cambios en la administración del espectro tendrán impacto más allá del ingreso de Cablevisión-Nextel en el negocio de las comunicaciones móviles. Algo que desde aquí se viene adelantando desde hace ya bastante tiempo: el surgimiento de múltiples 4° operadores a lo largo del país.

El proceso de reatribución de frecuencias originalmente otorgadas para servicios fijos para que sean utilizadas por servicios móviles (mal llamado “refarming”) acaba de completar todos los requisitos previos con la firma la semana pasada, del contrato entre el ENACOM y Cablevisión-Nextel. Pero podría no ser éste el único caso donde la reatribución habilite al ingreso de nuevos operadores de red. En este sentido CATEL, CATIP, CABASE, COLSECOR y CACPY (cámaras que en su conjunto representan a las principales cooperativas, cableras, operadoras de telecomunicaciones e ISP), están presentando al regulador un proyecto para convertirse en un nuevo operador de red. La lógica es que, a partir de la habilitación de la asignación de espectro bajo demanda, el regulador debería poder tomar igual decisión en relación a su propuesta, permitiéndol4Ges ser operadores regionales que convivan (y se potencien mutuamente) con los grandes operadores nacionales.

A priori resulta llamativo que mientras se debate si el número indicado de operadores móviles es 3 ó 4, haya tantos interesados en conformar un 5° operador (o más bien múltiples 4° operadores regionales). Cuando se plantea esto a los interesados responden que el caso argentino es particular por diversos motivos. Por un lado, la gran extensión territorial y la escasa densidad poblacional que dificulta la cobertura nacional por parte de un mismo operador. A eso se suma que tantas cooperativas y cableras existen porque históricamente (aún antes de la privatización de Entel) operaron en zonas desatendidas por los grandes operadores de telecomunicaciones y TV por cable. De hecho, su intención no es salir a competir a nivel nacional sino dar el servicio en sus áreas de influencia, en donde en la mayoría de los casos no llegaron aún las redes 4G. Según las cooperativas, éstas tienen una “pisada” que es 10 veces superior a la actual de 4G.

Se podría pensar que esta ventana de oportunidad es muy exigua, a juzgar por el cronograma de despliegue de 4G previsto en el pliego licitatorio. No obstante, el corrimiento de los plazos, como consecuencia de la no disponibilidad de la banda de 700 MHz, da 5 años para una cobertura total contados a partir del momento en que la misma esté finalmente disponible. A esto hay que sumar que se estaría revisando la exigencia del pliego de que cada operador despliegue infraestructura propia en localidades de menos de 10.000 habitantes. Así abre una oportunidad para que, si existieran operadores locales/regionales, éstos pudieran ofrecer su infraestructura a los grandes operadores nacionales. Sería claramente algo con más racionalidad económica.

El interés de los pequeños operadores es una buena oportunidad para que el regulador haga los ajustes necesarios en las normas para permitir su desarrollo. Así, se lograría incentivar inversiones de nuevos actores apalancándose en sus infraestructuras existentes. Con esto se propiciaría además que los grandes operadores redireccionen sus inversiones destinadas a áreas de dudosa o nula rentabilidad para ellos hacia otras donde tienen una mucho mayor concentración de clientes. Bien llevado adelante, se podría lograr una complementación de infraestructuras que terminaría beneficiando a todos.

Peligroso

Cuando se acaba de cumplir un año desde el inicio de operaciones de Uber en el país, la justicia de la ciudad de Buenos Aires (no la federal) tomó una decisión que, de llevarse adelante, sienta un peligroso precedente no ya para el caso de Uber en particular, sino para el acceso a Internet en general en Argentina.

El 10 de abril pasado, la Cámara de Apelaciones en lo Penal, Contravencional y de Faltas de la CABA (con jurisdicción en la ciudad y no en todo el país) ordenó el bloqueo del sitio web de Uber y de su aplicación móvil en todo el país. En otras palabras, la justicia contravencional de la ciudad tomó una decisión que tiene impacto no sólo en su área de influencia sino en todo el territorio de la República Argentina. Esto sólo puede ocurrir cuando las decisiones emanan de la justicia federal, no de la justicia de una ciudad. En este caso, la decisión de la justicia local tiene efectos sobre jurisdicciones ajenas.

Pero dejando de lado el caso específico de Uber, si la decisión de la Cámara de CABA se ejecutase (cosa que aún no sucedió, vale aclarar), se estaría sentando jurisprudencia peligrosa. El día de mañana otro juez con jurisdicción municipal o provincial podría tomar una decisión que impidiera el acceso a servicios o contenidos vía Internet a habitantes de otras jurisdicciones.

No se trata de defender a Uber, cuyo estilo desafiante le ha traído problemas en distintas ciudades del mundo en las que opera. Tampoco de atacar al gobierno de la ciudad de Buenos Aires, que no ha hecho mucho para adaptar su normativa a los nuevos modelos de negocios que emanan del uso de Internet. Se trata de alertar sobre un disparate que hasta un alumno de 1° año de Derecho podría identificar. Resta ahora esperar cuál será la respuesta del ENACOM, quien debería instruir a los ISP y operadores móviles a que bloqueen el sitio y la app. Esperemos que sus abogados se percaten de esta atrocidad jurídica y rechacen el pedido. No sea cosa que terminemos siendo protagonistas del poema “Cuando los nazis vinieron…” de Martin Niemöller (erróneamente atribuido a Bertolt Brecht).