¿A estudiar otra cosa?
El anuncio de recortes de personal realizado esta semana por HP dejó lugar para cierta reflexión.
La empresa está recortando 9.000 puestos de trabajo, al automatizar sus data centers que ofrecer servicios en la nube para sus clientes corporativos. Años atrás había comenzado su consolidación de data centers, pasando de 85 a sólo 6. Así, los recortes se dan principalmente en los perfiles técnicos que operan estos centros de datos. La noticia se ve suavizada con las pretenciones de generar 6.000 nuevos puestos, aunque estos serán en el área comercial.
Ante el avance de la computación en la nube (Cloud Computing), donde los procesos se realizan en data centers tercerizados en vez de hacerlo en las computadoras del cliente, se dispara una pregunta: ¿habrá demanda suficiente en el futuro para estudiantes de sistemas? En la medida en que se mantenga la tendencia al cloud computing, las empresas necesitarán cada vez menos personas con este perfil. Y, por lo visto en HP, tampoco es que serán todos absorbidos por los proveedores de estos servicios.
Si bien no es un tema urgente, debido a los tiempos que pasan entre que un estudiante ingresa a la facultad y el momento en que debería tener su madurez profesional, quizás sea el momento de preguntarse si es necesario replantearse la educación que se está dando. No sea cosa que preparemos gente para una actividad que en el futuro tendrá cada vez menos demanda.



De manera muy interesante, esta semana Google comenzó a publicar sus
El caso de Facebook es el típico de los grandes éxitos de Internet. Un sitio que crece gracias a la viralidad (como lo fue en su momento Google) y a los efectos de red tan característicos de este negocio. Pero su impacto está trascendiendo del mero fin social, compartiendo mensajes, fotos y otras yerbas para convertirse en una importante fuente de referenciación de noticias.
La sanción de la ley de medios dejó indudablemente descolocados a los cableros (principalmente a los grandes) quienes durante mucho tiempo se habían dedicado a torpedear la posibilidad del ingreso de las empresas de telecomunicaciones al negocio de la TV. Pero la ley las dejó afuera, aceptando únicamente el ingreso de las cooperativas al negocio. Y atacar a las cooperativas no rinde, ya que éstas tienen esa imagen de “todos juntos trabajando por el bien común”, que hace que agredirlas no rinda demasiado.


