'Celulares'

Sur, apagón y después

La caída por unas horas de la red de Movistar durante el feriado del 2 de abril tuvo amplias repercusiones que marcan no sólo la popularidad del servicio sino también la relevancia que éste tiene en las vidas de cada uno. Por eso, el hecho da para analizar la situación e imaginar caminos futuros.

Respecto del incidente en sí, es poco lo que se puede agregar. Estas cosas simplemente pasan, tal como le sucedió a RIM con su propia red el año pasado y que motivó problemas mundiales de conectividad durante varios días. Como diría Tu Sam, “puede fallar”. Y al no tratarse de un problema recurrente (donde entonces sí sería preocupante y merecería revisión), lo importante es la forma en que se reaccionó. Más particularmente, se podrá cuestionar si la compensación elegida por la empresa es justa (cosa que variará según cada usuario). Pero no parece justo caer con todo sobre la empresa por un desperfecto en su red que es el primero de estas características en los años que lleva la telefonía móvil en Argentina.

En este contexto, llamó la atención la reacción del gobierno, que pareció desmedidamente dura si se la compara con otras ante otros hechos de características similares o aún peores. Sonó a sobreactuación en momentos en que su capacidad de control es cuestionada. Tampoco faltaron los cíclicos pedidos de declaración de servicio público, como si garantizara la solución a todos los problemas. Lamentablemente, la calidad de los servicios públicos permite poner en duda esta creencia.

Por otra parte, conviene recordar que, a diferencia de otros servicios como la luz, el agua, el gas y, en algunos casos, el transporte, para la telefonía celular hay al menos dos (cuando no tres) empresas alternativas a las cuales acudir en caso de insatisfacción con el proveedor actual. De esta forma, y más a partir de la portabilidad numérica, los clientes insatisfechos por la caída y/o por la compensación ofrecida, siempre tiene la opción de cambiar de operador. Esa sería la peor sanción que pudiera recibir.

Por esto, debería evaluarse el camino de aceitar mecanismos para forzar aún más la competencia. Ya está la portabilidad. Pero el próximo gran paso debería darse en la licitación de espectro para 4G (lamentablemente todavía sin fecha prevista), donde podría reservarse una porción de éste para un proveedor mayorista que permita a operadores pequeños y medianos (tal el caso de las cooperativas y cableras, entre otros) a dar servicios móviles sin obligarlos a realizar inversiones a escala nacional que sólo unas pocas empresas pueden encarar.

m-Bubble?

El anuncio esta semana de la compra de Instagram por parte de Facebook por US$ 1 mil millones sacudió los medios tecnológicos y financieros. Siendo que se trata de un startup que aún no generó ingresos, no faltó la sensación de déjà vu.

Instagram es una aplicación para celulares que permite tomar fotos, editarlas y subirlas a distintas redes sociales (incluida la propia). Hasta hace pocos días sólo estaba disponible para iPhone, y acaba de sumar a Android. Su atractivo ya le trajo unos 30 millones de usuarios. Visto así, cada uno le habría costado a Facebook unos US$ 33. Así y todo, su precio suena excesivo si se tiene en cuenta que, una semana antes de la venta a Facebook, había realizado una ronda de financiación que la valuaba en US$ 500 millones. ¿Por qué Facebook pagó el doble tan sólo una semana después?

Instagram responde a las dos grandes tendencias del momento: la movilidad y la socialización. Así, estaría alineada con lo que Facebook es y con lo que pretende. Es una red social donde gran parte del material que se comparte son fotos, y una aplicación que simplifica este proceso intensificaría su uso. De sus más de 800 millones de usuarios, la mitad ya accede a ésta desde sus celulares, o sea más de 400 millones de personas, cifra importante si las hay. No obstante, a pesar de su enorme popularidad, Facebook aún no encontró la forma de rentabilizar su canal móvil. Por ahora, tampoco es evidente que vaya a lograrlo comprando una empresa sin ingresos, pero algo en mente seguramente tendrán.

Por otra parte, también puede aducir razones de competencia. Al adquirir Instagram, Facebook se queda con una “joyita” que podría haber ido a parar a manos de algunos de sus competidores, como Google, Twitter y hasta Microsoft o Apple (varios de éstos con importantes sumas de efectivo en sus arcas). Además, quizás Facebook no quiera repetir el error de Yahoo, quien por la misma suma que hoy pagaron por Instagram, no cerró la compra de la red social en el 2006.

Hay otro elemento que jugaría a favor de Facebook. En el momento del anuncio, se dijo que la compra se hacía en efectivo y acciones de Facebook, aunque no se explicitó cuánto en cada caso. Así, parte del “sobreprecio” esté financiado por las ya potenciadas acciones de la reina de las redes sociales.

Un último factor que justifica parcialmente el bonus, bien señalado por The New Yorker, es que Instagram, a diferencia de Facebook, tiene una versión en chino y permite subir fotos en una red social china. O sea, tiene un pie en ese inmenso mercado del cual muchos aspiran a participar pero no todos pueden. Sería algo así como un Caballo de Troya moderno.

Todo por el 1% de la actual valuación de Facebook, estimada en US$ 100 mil millones… ¿una bicoca? (ortodoxos de las valuaciones abstenerse).

Enredados

La relevancia de las redes sociales en Argentina se constata al determinar que el 87% de los usuarios de Internet se conecta a alguna de éstas (Facebook, Twitter, Windows Live, LinkedIn, etc.). Esto equivale a más de 18 millones de personas. Se observa una ligera tendencia a una mayor penetración de éstas en la medida en que desciende el NSE y lo mismo sucede cuanto más joven es el usuario. La necesidad de no quedar fuera de la red y de lo que allí sucede se manifiesta en que prácticamente todo aquel que se conecta a Internet desde el celular lo utiliza, entre otras cosas, para participar en redes sociales. Estos datos surgen del informe “Usuario online argentino 2012”, recientemente finalizado por Carrier y Asociados.

Viendo el detalle de las redes sociales, Facebook surge como la claramente dominante, utilizada por el 99% de quienes participan de alguna éstas. Muy lejos, en el segundo lugar se ubica Twitter con un 19%. Más atrás Windows Live, 10% y cierra LinkedIn, con el 6%. Estos números indican claramente algún grado de superposición, lo que equivale a decir que si bien Facebook domina la escena, también otras redes conviven junto a ésta en algunos casos.

La penetración de Facebook es tan alta que no responde a ninguna variable de corte. En cambio, Twitter y LinkedIn crecen en penetración en los niveles ABC1 y entre los hombres. Sin embargo se diferencian en que Twitter es más popular entre quienes se conectan desde el celular, cosa razonable teniendo en cuenta que su formato nació para estos dispositivos. Asimismo, también es más aceptada entre nativos digitales. Por su parte, LinkedIn demuestra más presencia entre inmigrantes digitales, lo que es natural habida cuenta de que se trata de una red profesional.

Más allá de su popularidad, también se registra una importante intensidad de uso de Facebook, con más de la mitad de sus usuarios conectándose diariamente. Entre quienes se conectan a Internet desde el celular esta relación llega a 2/3, evidenciando lo importante que resulta para los usuarios “estar siempre” en la red, no perderse nada.

En cuanto a Twitter, 1 de cada 3 usuarios se conecta diariamente, siendo los inmigrantes digitales más asiduos que los nativos. Aquí también el acceso desde el celular es alto, alcanzando 2/3 de sus usuarios. En el caso de los novatos la frecuencia de uso es baja, evidenciando que hay más curiosidad que entendimiento en su uso.

En la comparación con FB, Twitter se presenta más como una red de información que de socialización. Mientras que a la primera menos de la mitad de sus usuarios la utiliza para acceder a noticias, este uso es del 66% en el caso de los de Twitter.

El espectro puede esperar

Como en el caso del cuento de Sherezade cuyo desenlace se pospone cuando parece que se está por alcanzar, la licitación del espectro para telefonía celular devuelto por Movistar vive de postergación en postergación. La semana pasada debería haberse anunciado la preclasificación que determina quienes de los participantes siguen en carrera para participar de la subasta, pero no fue así. Ahora, la nueva fecha (¿será definitiva?) es el lunes 7 de mayo próximo.

Como es costumbre, no se explicitaron razones para las sucesivas postergaciones, lo que da lugar a las más diversas especulaciones, que van desde lobbies diversos de las empresas participantes a internas dentro del propio Ministerio.

La preclasificación es importante porque al definir a los postulantes técnicamente están aptos para seguir, puede determinar el grado de competencia a la hora de la subasta. En su carácter de operadores actuales, Personal y Claro son quienes menores necesidades tienen de espectro. Esto es así debido a que por el límite de 50 MHz que establece la regulación para cada operador, tanto uno como el otro sólo podrán ofertar por lo que les falte (que no es tanto) para llegar a ese límite. Distinto es el caso de los otros tres participantes, Nextel, Superfone y Multitrunk, quienes podrán (y seguramente lo harán) ofertar por lo máximo de espectro disponible. Esto es así porque no tienen aún operaciones para este servicio y cuanto de más espectro puedan hacerse, mejor. En el caso en que Personal y Claro se alzaran con lo que les falta para llegar al tope de los 50 MHz, quedarían aún 20 MHz en cada una de las zonas (AMBA, Interior norte e Interior sur) a licitar para un nuevo operador. Estos 20 MHz pueden parecer poco frente a los 50 que ya tiene Movistar, pero al tratarse de operadores nuevos no tendrán, por un largo tiempo, la cantidad de usuarios que puedan hacer que esta cantidad de espectro resulte apretada.

El proceso de preclasificación tiene un requisito, decisivo para algunos, que establece un patrimonio de US$ 100 millones. Como parte de grupos multinacionales, esto no es un problema para Personal, Claro y Nextel. Algunos decían que sí podría serlo para Superfone, pero ésta pertenece a Supercanal, uno de los principales operadores de TV paga del país, por lo que desde la empresa aseguran contar con ese patrimonio. Más complicado sería el caso de Supertrunk, al que muchos ya dan fuera de la licitación.

Por lo pronto, habrá que esperar a que se realice la preclasificación, confiando en que no haya más postergaciones. Y en función de quienes sigan en carrera, la subasta podrá ser más que interesante. Una vez que esto ocurra, ya habrá tiempo de especular con lo que entonces pueda suceder. Mientras tanto, a esperar.

Disparándose en el pie

La Argentina moderna parece extraída de una obra de teatro del absurdo por la incoherencia, el disparate y lo ilógico de algunas medidas que aquí se toman. Esta semana la nota la dio las el ministro de industria de Tierra del Fuego al declarar en los medios que su sector en la isla había perdido unos 4.000 puestos de trabajo en lo que va del año (en una matemática extraña, ya que habló de 13.695 puestos a diciembre de 2011 contra 8.700 u 8.800 en la actualidad, lo que está más cerca de 5.000).

El problema está en la falta de partes para el ensamblado (lo que incluye principalmente a electrónicos como celulares, TV y computadoras) que no se debe al freno a las importaciones en sí sino a las restricciones al giro de dólares al exterior para pagar por esos componentes. Y al no pagar, ya no los mandan más, lo que reduce el ritmo de producción y consecuentemente la demanda de mano de obra.

Las incoherencias de la política del gobierno nacional en la materia son increíbles. Establecen un impuesto a la importación de tecnología como producto terminado, dan beneficios fiscales a quienes se instalen en Tierra del Fuego para producir localmente. Frenan de hecho importaciones de estos productos para dificultar más las cosas cuando el costo adicional que significa el impuesto no es suficiente disuasión. Pero luego, no dejan que los productores locales, importadores de partes, puedan pagar por éstas para mantener el ritmo de producción (recordemos que sólo en materia de celulares, la isla produjo el 80% de los casi 14 millones de celulares vendidos en 2011).

De seguir así las cosas, en breve habrá escasez de electrónicos, sean éstos importados o nacionales. Lo que se dice, apuntar después de disparar. Pero quizás lo peor de todo, es que pareciera que nos estamos acostumbrando… como el sapo en el agua hirviendo.

Cuestión de peso

En telecomunicaciones, una de las formas generalmente utilizada para medir la participación de mercado es en base a la cantidad de clientes/accesos. Esto se aplica también en el caso de los operadores móviles, utilizándose la cantidad de líneas en servicio. El problema con esta unidad de medida es que incluye líneas prepagas, las cuales generalmente no son dadas de baja por el cliente, por lo que pueden generar distorsiones. A diferencia de otros servicios atados a un abono mensual, como la telefonía fija o el acceso a Internet de banda ancha, las líneas móviles prepagas no generan ningún gasto fijo, por lo que cuando estas dejan de ser utilizadas por sus propietarios no se les da de baja. Así, los operadores las siguen contabilizando, no habiendo un criterio unificado para determinar en qué momento se debe dar de baja una línea prepaga sin uso. El resultado es que se llega a cifras de líneas móviles en servicio que poco tienen que ver con la realidad de uso.

En el caso argentino tenemos que a fin de 2011 había 55,8 millones de líneas móviles en servicio para una población de 40 millones, según el censo 2010. O sea, que hay 1,4 líneas por habitante, incluyendo desde los bebés recién nacidos en adelante. Y las segundas líneas así como aquellas destinadas a la banda ancha móvil (vía módems celulares) o al M2M (que conectan máquinas entre sí) están lejos de ser suficientes como para justificar la diferencia. Visto así, resulta evidente que utilizar las cifras de líneas en servicio y no las en uso efectivo distorsiona los análisis que se puedan hacer.

Por estos motivos, medir la participación de mercado de los operadores en función de las líneas declaradas no resulta ser una forma precisa de comparación. En cambio, si se toma en cuenta la facturación de cada uno de éstos, obtendremos una participación en base a lo que realmente cuenta en cualquier negocio: el dinero.

En el contraste de líneas en servicio versus facturación, se puede observar que la participación de los operadores se altera. Así como Claro resulta el nº 1 en líneas, baja al 3º lugar en facturación. Personal pasa del 2º lugar en líneas al 1º en facturación. Movistar tiene más participación en facturación que en líneas, al igual que Nextel (aunque en este caso por tener un ARPU notablemente más alto que sus competidores). Estos datos surgen del informe “Mercado celular argentino – 2012” recientemente finalizado por Carrier y Asociados.

Esta diferencia puede tener varias explicaciones no excluyentes entre sí. La primera, que los operadores tienen distintos criterios para considerar a una línea como en desuso (y que por lo tanto no factura) y, consecuentemente, el momento en darla de baja. La segunda, que por diferencias de posicionamiento, los operadores tengan clientes con diferente intensidad de uso del servicio. Finalmente, también influye la diferencia en tarifas y promociones, que pueden hacer que a igualdad de uso existan importantes diferencias en la facturación.

Más allá de quien sale primero en la foto (cosa que impacta más en egos que en bolsillos), la contabilización de líneas sin uso también distorsiona otras variables, entre éstas, el ARPU (el ingreso promedio por línea). En base a la estimación de las líneas efectivamente en uso, el ARPU real es de aproximadamente un 50% más que el que resulta de los balances.

Aliviando la carga

Desde la explosión de los smartphones y su consecuente mayor consumo de la capacidad de las redes móviles, se buscaron distintas formas de poder lidiar con el fenómeno que hizo que la demanda por ésta creciera mucho más que la oferta.

Algunos optaron por limitar la demanda. Fue así como, luego de tarifas planas iniciales, muchos en la industria pasaron a productos de abono más un adicional por consumo de excedente. No obstante, esta es una solución de compromiso que no alcanza en una industria donde cada día hay más aplicaciones sedientas de capacidad. Primero fue la navegación lisa y llana (que se disparó con el lanzamiento del iPhone). Luego se agregó el video, potenciado por el crecimiento de las tablets más aptas para el consumo de este tipo de contenidos que los teléfonos. Ahora tenemos el caso del nuevo iPad que con su pantalla de altísima resolución generará más tráfico en las redes móviles. Y todo indica que este apetito por más capacidad no se detendrá.

La opción de aumentar las capacidades de las redes está, pero es cara y, sobre todo, lleva tiempo, cuando no hay otras complicaciones. Tal es el caso de las tecnologías 4G que no sólo requieren de importantes inversiones en la red, sino que también necesitan de espectro (en Argentina aún no hay fecha para la licitación del espectro necesario para esta tecnología) a lo que se suma la diversidad de frecuencias en las que puede trabajar, atentando contra las economías de escala.

Por todo esto, resulta interesante el anuncio del trabajo en conjunto entre la GSMA y la WBA (Wireless Broadband Alliance) para desarrollar un marco técnico y comercial que permita el roaming entre redes celulares y WIFI de una manera simple y transparente para el usuario. Así, en lugar de requerir que el usuario tenga que identificarse manualmente, el proceso de conexión ante un hotspot WiFi se hará través de la propia tarjeta SIM del dispositivo móvil.

En definitiva, ningún camino para equiparar oferta con demanda alcanza por sí sólo. Todo apunta a un mundo donde convivan el consumo por uso, las nuevas tecnologías de redes móviles de mayor capacidad y las redes híbridas fijo-móviles. Y ahí sí podremos hacer video llamadas HD en pantallas con tecnología Retina en el día del amigo sin ningún inconveniente…

Crecimiento fueguino

A casi un año y medio de la sanción de lo que en su momento se dio en llamar “impuestazo tecnológico”, una de cuyas consecuencias fue el inicio de la fabricación de electrónicos en Tierra del Fuego, un 80% de los celulares comercializados en 2011 provinieron de la isla. Esto surge del informe “Mercado celular argentino – 2012” recientemente finalizado por Carrier y Asociados.

Previo al “incentivo” a la fabricación en la provincia más austral del país, sólo Motorola producía algunos modelos allí, por lo que en el 2009 representó apenas un 4% del mercado. La cifra creció aceleradamente en 2010, donde llegó al 38%. El 80% alcanzado en 2011 no estaría lejos del máximo, ya que no todos los modelos se fabrican localmente, al menos no inicialmente.

Estas cifras pueden ser vistas como un verdadero éxito para aquellos que sienten orgullo al ver el “made in Argentina” en productos tecnológicos. Y si el objetivo fue lograr sustituir la importación directa de productos terminados por componentes que se ensamblan localmente, éste fue alcanzado.

No obstante, otros podrán decir que es todavía temprano para medir otra clase de éxitos, más duraderos. Desde una perspectiva industrial más amplia, la movida será un éxito cuando nuestros teléfonos puedan ser exportados a precios competitivos y/o cuando la industria local permita el desarrollo de una red de proveedores de componentes más sofisticados que packaging o documentación, cimentando una auténtica industria electrónica nacional.

Lo concreto es que todavía la industria de Tierra del Fuego es como un niño que comienza a caminar. Por ahora, se mueve con andador, lo cual está bien para los primeros pasos. Pero los padres podrán estar orgullosos cuando se le quite el andador y el niño camine por sus propios medios.

LTE (La Tenés Embrollada)

Si bien el desarrollo de redes LTE no es una novedad, esta tecnología acaba de ganar mucha prensa con el lanzamiento del iPad (el nuevo, no los otros… qué confusión). Es que si bien despierta las fantasías tecnológicas más asombrosas, su realidad se presenta no sin complejidades.

Uno de los primeros llamados de atención que surgieron con el nuevo iPad es que el uso de LTE no será posible fuera de los EE.UU. y Canadá, obligando a sus dueños a usar estándares de menor velocidad (como HSPA+) estando de viaje. Esto sucede no porque no haya otros países que cuenten con LTE, sino que esta tecnología funciona, según el país, en distintas frecuencias, marcando la diferencia entre poder usarla o no.

Según la GSMA, para el 2015 habrá más de 200 redes LTE activas usando 38 combinaciones de frecuencia de espectro. Esto da la pauta de lo complicado que resultará para los dispositivos LTE (al menos los actuales) poder operar globalmente. Las múltiples frecuencias de uso son una pesadilla para los fabricantes de terminales, si es que se pretende que sean “globales”. Los dispositivos fabricados para una frecuencia determinada no funcionan en una red que trabaja en una diferente. La otra opción es tener distintos modelos para distintas regiones.

Quizás por esto es que el lanzamiento de equipos con LTE no se da al ritmo deseado por los operadores. Una de las cosas que llamó la atención en el MWC de Barcelona fue que no hubo tantos dispositivos LTE anunciados en el evento. Inclusive, desde la perspectiva de la infraestructura, hubo mucho énfasis en tecnologías como small cells (las herederas de las femtoceldas) o en la derivación del tráfico hacia redes fijas vía WiFi (lo que en la jerga se denomina WiFi offload). Quizás el hecho de que muchas de las noticias vengan hoy de EE.UU. donde tanto Verizon como AT&T (los dos más grandes operadores de aquél país) ofrecen una red LTE, hace pensar que esta tecnología está más madura de lo que la realidad indica.

¿Debería preocuparnos en Argentina estas demoras en el desarrollo de LTE? No por ahora. Para entender mejor esto, simplificando se podría decir que así como la 2G fue la tecnología para la voz y los SMS, la 3G lo es para los datos y la 4G lo es para el video. Esta última no es aún una aplicación imperiosa, salvo en el caso de las tablets, que por ahora es incipiente. Así, todavía no está clara la conveniencia económica de embarcarse en LTE, que requerirá de inversiones en espectro así como la infraestructura, especialmente en la red que conecta a las antenas, la cual indefectiblemente deberá ser de fibra óptica para poder transmitir los volúmenes propios de LTE. Además, mientras tanto podrán potenciar tecnologías como HSPA+ (de la cual todavía se discute si es 4G o 3G), que tienen un ancho de banda teórico más que suficiente para video pero con la ventaja que lo hace con la infraestructura de red ya instalada.

Otro detalle más que marca lo lejos que estamos de LTE en Argentina: todavía ni siquiera hay un cronograma (siempre postergable) para la licitación del espectro necesario para esta tecnología.

Reformulando el Monedero

Luego de muchos meses de negociaciones, donde claramente hubo cambios de escenario, esta semana se anunció la compra de la tarjeta Monedero por parte de Visa. Pero no se trata únicamente de un cambio de manos. Monedero seguirá existiendo, aunque será distinta.

La tarjeta Monedero perderá, en unos 6 meses, el mayor atractivo que hizo que gozara hoy de 1,2 millones de plásticos (la mitad de los cuales está activo): su capacidad para pagar por transporte público, o en otras palabras, dejará de ser SUBE compatible. El pago de transporte será monopolio del Estado. De esta forma, Visa no compró usuarios de Monedero sino su tecnología, infraestructura, recursos humanos y red de comercios y servicios adheridos. El objetivo de Visa es tener un producto de micropago que tendrá inicialmente dos  formatos: tag y online.

El “Monedero Tag” será un dispositivo RFID autoadhesivo que podrá pegarse en el celular. El uso con el celular es por un tema de practicidad y portabilidad, no porque haya ninguna interacción entre el tag y el teléfono. Este último es sólo un soporte físico, y por lo que se vio, queda bastante feo, aunque pueda ser práctico. Un atentado contra el diseño industrial. Más allá de esto, el Tag es el reemplazo directo de las actuales tarjetas y por sus características, mañana podrá adoptar otros formatos, como pulseras, llaveros o cualquier elemento que se porte. El “Monedero Online” es una cuenta virtual prepaga que se opera a través de una app móvil o desde la web. Se trata de una suerte de PayPal que permitirá realizar tanto pagos en Internet como en el mundo físico.

A pesar de mantener el nombre, Monedero cambiará sustancialmente. Es claro que la pérdida de la capacidad de pagar por transporte público le quitará el interés a muchos de sus actuales usuarios. Por otra parte, al ser un medio de pago que, al menos inicialmente, sólo podrá recargarse vía tarjeta de crédito o débito, reduce su universo de usuarios a aquellos bancarizados. Visto así, significa un retroceso. Pero a favor de la nueva Monedero está el respaldo de Visa (tanto como marca, know how, red de POS) y que dejará de ser un producto específico del AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires) para extenderse a todo el país.

En definitiva, un nuevo intento de Visa por desarrollar un monedero electrónico. No se trata de la primera vez. Años atrás lanzó Visa Cash sin éxito. El momento y el contexto son ahora más favorables, lo que no eximirá de ajustes sobre la marcha.