'Celulares'

Recuperación móvil

Luego de un 2016 para el olvido, donde el mercado oficial de equipos celulares en Argentina cayó un 24,6% en unidades, el 2017 mostró una importante recuperación, creciendo un 21,3%. Así el mercado oficial (compuesto por la producción proveniente de Tierra del Fuego y la importación declarada) alcanzó los 10,8 millones de unidades. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2018”, realizado por Carrier y Asociados.

Estas cifras no contemplan el mercado informal. Es que si bien en 2016 fue estimado en 2,5 M de unidades, para el 2017 no hay consenso, con estimaciones que varían entre 2,5 y 2,9 M de unidades dependiendo de la fuente. Conservadoramente, si se optara por el número más bajo, el mercado total (formal e informal) de celulares en el 2017 alcanza los 13,3 M. Una cifra que está en línea con los valores de los últimos 6 años, a excepción del 2016.

Siendo que se trata de un servicio de altísima penetración, la telefonía móvil registra un crecimiento vegetativo en líneas dedicadas a teléfonos. Por lo tanto, estos 13 M de unidades anuales se mantendrán en adelante, con una leve tendencia al crecimiento.

Siguiendo la evolución histórica de las ventas de celulares, se puede observar cómo determinadas innovaciones impulsaron la demanda en su momento por encima de la renovación natural (las últimas fueron la adopción de smartphones primero y de 4G más tarde). Pero nada hace prever en lo inmediato que haya un motivo para empujar las ventas más allá de la renovación natural. De hecho, en los últimos anuncios de los equipos emblemáticos (o flagships) de las principales marcas, las mayores diferencias pasaron por una mejor calidad de las cámaras. De este modo, se entiende por qué para la industria local de los terminales (y también para el Estado como recaudador) el contrabando es un tema clave, ya que de no existir implicaría poder crecer aproximadamente un 25%. Una porción de la torta muy interesante.

Back to basics

Los últimos años del mercado celular argentino tuvieron una particularidad: la casi total desaparición de los teléfonos básicos (o feature phones como se los llamaba), esos que fueron diseñados para hablar y mandar SMS pero que no tenían apps ni conectividad de datos. Sus mayores exponentes fueron el Nokia 1100, el Motorola Startac o el V3. Pero las pantallas táctiles (que terminaron con los teclados) y el acceso a Internet que requería de pantallas de gran tamaño fueron desplazándolos aceleradamente. No obstante, esto no implicaba que no tuvieran un mercado. Lo que faltaba era oferta. Pero algo sucedió, y en 2017 las importaciones de equipos básicos en Argentina crecieron un 3.600%, según surge del informe “Mercado celular argentino 2018” realizado por Carrier y Asociados.

El retorno de los básicos tiene muchas causas que combinadas se potencian. Una fue la eliminación de medidas de facto que durante muchos años impidieron la importación de celulares, aún pagando todos los aranceles e impuestos correspondientes (el más claro ejemplo fue el del iPhone). La otra fue la reducción del impuesto interno a los celulares importados, que bajó casi 6,5 puntos desde el 17% y que tiene un cronograma que lo llevará al 2% en el 2023.

El hecho que aparezcan más productos importados en la gama baja y no en los equipos de mayor valor tiene que ver con las ventajas que otorga la producción en Tierra del Fuego. Esta hace que sea más conveniente ensamblar localmente un equipo de gama alta que importarlo (nuevamente, el caso del iPhone es una clara demostración de ese diferencial en el precio final). Pero en el caso de los equipos más baratos (de un precio FOB inferior a US$ 80), las ventajas no alcanzan para compensar los costos de ensamblar localmente. Si además se suma que naturalmente tienen una demanda baja, su desaparición de la oferta de equipos era un hecho ineludible. Por estas razones, no ingresó oficialmente ningún equipo básico al mercado durante el 2015 y fueron apenas 1.000 en 2016, para subir a 37.000 en 2017.

No faltará quien crea que los básicos no tienen mercado, pero no es tan así. La demanda por los teléfonos básicos se concentra en los adultos mayores, quienes hasta ahora no tenían otra alternativa que sufrir con un smartphone o conseguir algún equipo traído del exterior de manera gris, amén de estirar la vida útil de los originales hasta límites insospechados. Además, para quienes son usuarios intensivos de la voz, los básicos tienen la ventaja de contar con baterías que duran por días. La mejor prueba de que los básicos siguen teniendo su demanda es que todavía hoy estos equipos se venden en mercados con el estadounidense o el europeo, generalmente a precios que varían entre los US$ 10 a 30.

Por supuesto, el retorno de los básicos no implica que vayan a tomar el mercado. Pero sí es importante tener en cuenta que en un mercado tan amplio (si no el más) como el de los celulares, hay infinidad de subsegmentos de consumidores. Y en alguno de éstos, los básicos tienen su lugar.

Paquete Felices Fiestas

Durante la semana, dentro del marco de la reunión de la OMC, la GSMA estuvo muy activa, participando en el encuentro y organizando un foro para debatir temas que interesan a la industria. La ocasión sirvió también para convocar a diversos actores del sector, donde las conversaciones giraban en relación con una batería de medidas regulatorias anunciadas por las autoridades y también rumoreadas. En base a los antecedentes recientes, se espera comiencen a concretarse para este fin de año.

La GSMA instó a los miembros de la OMC a que implementen medidas adicionales para transformar las normas y regulaciones nacionales y hacerlas más flexibles y “a prueba de futuro”. Más específicamente, abogó por el fomento del despliegue de redes con políticas de desarrollo universal de banda ancha, la maximización del uso del espectro y el favorecimiento de las inversiones. En línea con esto, sugirió que se actualicen los marcos regulatorios para que se alineen con el escenario que surge de un nuevo mundo digital, con un enfoque similar para todo el ecosistema, sin discriminaciones. Asimismo, pidió la promoción de normas armonizadas internacionalmente en relación con la privacidad y protección de datos, así como la facilitación de flujos de datos transfronterizos. En definitiva, la agenda de la industria en sus grandes lineamientos.

Pero en los intervalos, las especulaciones respecto del anunciado paquete de medidas (que podría incluir, pero no limitarse, a un DNU) tenían varias coincidencias y algunas divergencias, además de ciertas confirmaciones por parte del Ministro de Modernización. Este adelantó la aprobación de la fusión Telecom-Cablevisión con la condición (no aclaró si sería la única) de la devolución del espectro excedente, aunque sin quedar en claro cómo sería el mecanismo. Además, agregó que se espera hacer una nueva oferta de espectro durante 2018. Por otra parte, el Ministro también anticipó que habrá novedades en materia de compartición de infraestructura pasiva, aunque quizás no en lo inmediato.

Más allá de los dichos del ministro, también hay consenso entre los diversos actores en que se ampliarán las zonas de convergencia a partir de 2018, llegando hasta localidades de más de 80 mil habitantes. O sea, no se limitará a Buenos Aires, Rosario y Córdoba.

Por supuesto, la posibilidad de que se levante la prohibición de dar servicios de TV satelital por parte de los operadores de telecomunicaciones está en las conversaciones desde hace un tiempo, aunque sin menciones oficiales. Si bien esto los ayudaría a competir en un mercado convergente, las telcos son conscientes de que su aporte será escaso, sólo válido para una transición. Saben que el camino inexorable es hacia la IPTV transmitida por fibra óptica, ya que sería la única forma de contar con un producto competitivo frente a la oferta actual de las cableras.

Se viene un fin de año intenso.

Hablando se entiende la gente

En los últimos días se presentó en sociedad un nuevo OMV que será operado por Catel (Cámara de Cooperativas de Telecomunicaciones). El mismo utilizará el espectro de Movistar en su área de influencia (donde proveerá infraestructura) y usará la red del OMR en el resto del país. Su lanzamiento comercial está previsto para la primera mitad de 2018.

Al menos inicialmente, Catel dará servicios en varias provincias: Buenos Aires, Chubut, Córdoba, La Pampa, Mendoza, Misiones, Río Negro, Santa Cruz y Santa Fe. Según la cámara, esto les da un mercado potencial de 2 millones de usuarios en 500.000 hogares.

Catel, que originalmente buscó ser OMR, aportará su propia infraestructura en su área de influencia, utilizándola para realizar off load a través de su red fija. En otras palabras, Catel gestionará el servicio localmente y accederá a la red nacional de Movistar fuera de sus áreas de influencia.

Telefónica se ha mostrado siempre proclive a los modelos OMV en la región, pero en este caso dejaron entreabierta la posibilidad de ir un paso más allá y acordar la posibilidad de acceder a las redes fijas de las cooperativas en aquellas zonas donde no tenga despliegue. Por otra parte, algunos creen que Telefónica-Movistar corre el riesgo de perder clientes a manos de Catel. Pero también es cierto que el acuerdo es una forma de llegar a otros clientes hoy en manos de sus competidores a nivel nacional, obteniendo mejores escalas.

Más allá de las ofertas de referencia para OMV exigidas por las autoridades a los OMR, el acuerdo entre Catel y Telefónica evidencia que nada mejor que las partes acordando libremente esquemas asociativos en los que ambas logren beneficios.

Video multiplataforma

Internet y la digitalización rompieron la íntima relación tanto de contenido y red como de contenido y dispositivo. Así como la voz se independizó de la red telefónica y el video de la red de cable (generando una enorme disrupción en ambas industrias), algo similar ocurrió con los dispositivos. Desde hace tiempo se puede establecer una llamada de voz desde una PC o una tablet, y más recientemente se puede observar el crecimiento de diversos dispositivos para consumir contenido en video. Mientras que hasta hace unos años el video por Internet fue originalmente territorio exclusivo de la PC, en los últimos tiempos otros equipos digitales han ganado terreno como dispositivos de reproducción, impulsados la popularización de los OTT. Esto surge del informe “Tecnología residencial 2017” realizado por Carrier y Asociados.

Tan sólo en la comparación entre 2016 y 2017 se observa un retroceso en el uso de la PC como dispositivo de reproducción de video OTT, pasando del 76% al 64% de los usuarios que consumen estos servicios. Se trata del único dispositivo cuyo uso cayó, ya que todos los demás crecieron, encabezados por la Smart TV o TV conectada que subieron 18 puntos, el smartphone que lo hizo 17 puntos y en menor medida la tablet, con 9 puntos.

La suba generalizada en la utilización de diversos dispositivos para consumir video OTT evidencia también la multiplicación de los mismos. Esto es un indicador de que se han sumado diversas situaciones de consumo, desde la comodidad del hogar en un living o dormitorio con la TV conectada o Smart TV, hasta la intimidad y movilidad de un smartphone o una tablet. Lejos quedaron los tiempos en que la única forma de consumir contenido en video era exclusivamente a través de un televisor en algún lugar determinado del hogar. Hoy el video está disponible en todo momento, lugar y situación.

La PC se smartphoniza

En su corta existencia, el smartphone se cargó a prácticamente toda la industria de electrónicos de consumo: cámaras de fotos, de video, reproductores de audio, radios, GPS, estas funcionalidades fueron incorporadas y potenciadas por el smartphone. Ahora el smartphone apunta a alterar un nuevo mercado: el de las PC portátiles.

Durante la semana que pasó, Qualcomm, el principal proveedor de SOC (System On a Chip) de la industria móvil, presentó lo que denomina el Always Connected PC (ACPC). Se trata de una PC ultraportátil que incorpora características del smartphone: encendido instantáneo (como sucede al desbloquear un smartphone), batería de larga duración (22 hs de uso continuo y 30 días en stand by) y conectividad permanente con capacidad de Gigabit LTE. Se trata de equipos utilizando Windows 10 y el SOC Snapdragon que hoy da vida a los smartphones de más alta gama (Samsung S8, Moto Z2, LG V30, Pixel 2, etc.). Durante el anuncio, empresas como HP, Lenovo y Asus mostraron sus equipos que próximamente saldrán a la venta.

El anuncio se da en un contexto complejo que exige a Qualcomm buscar nuevos mercados. Es que, si bien el mercado de smartphones sigue creciendo, lo hace a un ritmo menor como consecuencia de su maduración. Así, los principales mercados son de reposición y los que muestran crecimiento lo hacen en base a equipos de gama baja y media, más económicos. Por otra parte, los principales actores en el mercado de smartphones han desarrollado sus propios SOC: Apple con los A, Samsung con Exynos y Huawei con Kirin. La arquitectura ARM está al alcance de todo lo que los llevó a intentar sus propios desarrollos con éxito. Y si bien sus propios SOC no están presentes en todos los modelos, que los tres primeros proveedores de smartphones estén explorando autoabastecerse de SOC es sin dudas una señal de alarma para Qualcomm. Mirando al futuro, Qualcomm puede ser optimista respecto de 5G y el IoT, pero son negocios a los que todavía les falta tiempo para alcanzar volúmenes significativos. El uso de sus SOC en PC portátiles es una oportunidad más inmediata.

La movida se da en un momento en que el smartphone tiene cada vez más un rol central en las vidas, permitiendo hacer más que con una PC. De allí que el concepto de tener los mismos beneficios de un smartphone en una PC sea una propuesta que genere interés. A su vez, se da en un escenario donde el precio de los datos móviles baja constantemente medido en GB, lo que hace que algunos operadores vuelvan a desempolvar modelos de datos ilimitados (o casi). Así, Qualcomm busca cambiar el concepto “Intelcéntrico” en el cual la PC está regida por la velocidad del procesador para llevar el foco a la duración de las baterías y a la conectividad.

En cuanto al canal por el cuál se venderán las ACPC se estima que será el mismo que hoy vende smartphones: retail, online y operadores. Para los dos primeros, será importante que las ACPC soportan tanto Nano SIM como eSIM, lo que permite la activación de los paquetes de datos directamente por el canal. En el caso de los operadores, es natural que haya desconfianza respecto de su rol habida cuenta de las experiencias negativas previas en cuanto a la venta de PC. Pero esta vez podría ser distinto. Ahora el crecimiento de las líneas móviles ya no es el de antaño y la llegada de estos dispositivos puede proveerle parte del crecimiento perdido. Se trata de dispositivos inherentemente móviles (no sólo inalámbricos), a tal punto que no habrá modelos sólo WiFi, sin conexión celular. También habrá una oferta simplificada, reducida en modelos, para simplificar la decisión del cliente. El precio, al menos inicialmente, estará en línea con las PC ultraportables así como con los de smartphones de gama alta, entre US$ 600 y 800, aunque por debajo de equipos de gama super alta, como el iPhone X o el Samsung S8.

Por lo pronto, y más allá de su impacto sobre las PC, las ACPC podrán marcar el fin de otra categoría: las tablets, especialmente aquellas que apuntan al mercado corporativo y profesional, quienes verán en una ACPC una propuesta más interesante, capaz de reemplazar simultáneamente a una PC portátil y una tablet.

El negocio de las ACPC puede ser interesante, aunque quizás su suerte esté atada al pricing de los datos ofrecidos por los operadores móviles. A su favor juega que ya muchos afirman que 5G estará disponible comercialmente en 2019, un año antes de lo esperado inicialmente. Y 5G será clave en este asunto por dos motivos: una baja sensible del costo de los datos y una conectividad disponible en todo momento. Algo así como hoy sucede con la electricidad. Pero en el ínterin, si los operadores no ajustan sus propuestas de datos, la duración de la batería será su principal punto saliente. Habrá que ver si esto es suficiente para imponer masivamente el concepto.

Recalculando

Lo que nació como una declaración en off de un funcionario del ENACOM terminó generando un importante revuelo mediático entre fines de la semana pasada y comienzos de la actual luego de la publicación de una segunda nota retomando sobre el tema. La noticia de que el regulador de las comunicaciones estaba trabajando sobre un esquema de “lista negra enriquecida”, generó mucha incertidumbre entre los usuarios (incluyendo a los periodistas como tales). [Ver más en “Lista blanca, lista negra”]

Si bien el segundo artículo mencionaba que “en el Gobierno remarcan que esto afectará sólo a los teléfonos llegados al país desde que la nueva norma entre en vigencia (no los ya ingresados)”, es sabido que mucha gente no pasa del título y la bajada, y en base a ello interpreta libremente lo que sucede. Así, y más allá de las naturales quejas por la diferencia de precio entre un equipo comprado legalmente en el país (incluyendo impuestos y otros componentes del “costo argentino”), comenzaron a emerger inquietudes respecto de lo que sucedería con los equipos ingresados por la vía informal hoy en funcionamiento. De todos modos, la medida jamás podría ser retroactiva. Con un mercado informal que en los últimos 3 años suma entre 6,5 y 7 M de equipos, dejarlos fuera de funcionamiento sería un caos para usuarios y operadores y un escándalo para el gobierno. Muchos respiran aliviados.

De todos modos, desde el gobierno ayudaron a crear confusión y zozobra. Por un lado, el Secretario de Comercio afirmó en un tuit que la información era falsa. Pero ese mismo día, pocas horas después, el Enacom emitió un comunicado de prensa en el cual indicó que “al momento no existe fecha ni plazo previsto para la puesta en marcha de las posibles medidas, las cuales se analizarán oportunamente”. El juego del gran bonete: ¿Yo señor? No señor.

Más allá de los dimes y diretes entre distintas áreas del gobierno involucradas con la medida, lo concreto es que el tema está en el tapete desde hace años, impulsado por los fabricantes y las marcas que ven en el contrabando una competencia desleal (impuestos, costos laborales en blanco y otros). Y desde hace un tiempo se viene barajando la posibilidad de establecer las listas blancas.

Desde la industria, algunos quieren que el Estado vaya más a fondo contra el contrabando vía la justicia y la AFIP. Es que los volúmenes que maneja son lo suficientemente elevados como para que su actividad pase desapercibida a los controles tanto de frontera como en la comercialización. También hay quienes exigen un mayor compromiso por parte de Mercado Libre, plataforma de e-commerce por donde se canaliza una porción no menor de la mercadería. Es que ML ofrece la posibilidad de vender sin local, haciendo el delivery con una moto, lo que los hace más difícil de ubicar. Por esto, quisieran que ML exigiera a los vendedores de celulares la documentación que acredite procedencia de la mercadería a partir de un volumen determinado de ventas. Un tema difícil ya que ML es tomado como uno de los ejemplos de lo que el gobierno pretende como el empresariado moderno y globalizado, lo que ya le trajo (al gobierno) rispideces con la AFIP.

Por supuesto, y como ya fuera dicho aquí anteriormente, todos estos problemas no existirían de no ser por la importante brecha de precios entre un celular adquirido legalmente en el país (sea de Tierra del Fuego o importado) y uno comprado en el exterior. Esa es la batalla de fondo que se está librando, más silenciosa y gradualmente, que comenzó con la regularización del mercado cambiario, siguió con las modificaciones impositivas relativas a los impuestos internos y los acuerdos gremiales y tuvo un nuevo episodio con la eliminación de las licencias no automáticas para los productos electrónicos (lo que incluye celulares) esta semana. Todavía queda mucho por recorrer, pero al menos la dirección es la correcta.

Convergentes

Uno de los puntos clave de la industria convergente no es tanto la posibilidad de ofrecer telefonía, banda ancha y TV (el famoso triple play) a lo que se le suman los móviles para llegar al cuádruple play. La clave es disponer de “doble red”: banda ancha fija y móvil. Siendo que voz y video son servicios que se dan cada vez más sobre las redes de datos, éstos fluirán por una u otra red, según la necesidad y el contexto, pero siempre la del mismo proveedor (idealmente).

En este concepto de doble red, y aunque aún no dan servicios móviles, los operadores de TV por cable surgen como bien posicionados en la mente de los usuarios como proveedores de los mismos. Esto surge del informe “Tecnología residencial 2017”, realizado por Carrier y Asociados.

Efectivamente, ante la hipótesis de un cambio de proveedor de servicios móviles, un 47% de los usuarios de smartphones afirman que considerarían a un operador de TV paga. Una cifra importante teniendo en cuenta que un 67% afirma que lo haría por uno de los actuales operadores móviles. La proporción de quienes considerarían a un operador de TV paga como proveedor de su celular crece en los segmentos socioeconómicos más altos y entre los adultos de 34 a 53 años.

Muy cerca de los operadores de TV paga aparece un hipotético nuevo operador internacional con un 44% de las menciones. Algo que hoy aparece muy lejano de poder materializarse.

Estos datos no sólo son música para los oídos de Cablevisión, cuyo proceso de fusión con Telecom le daría la posibilidad de sumar los servicios móviles de Personal. También lo es para los demás proveedores de TV paga que aspiran a lograr acuerdos de OMV para sumar celulares y completar así su oferta.

Lista blanca, lista negra

El de los terminales celulares es un mercado que por sus características se presta a distintas actividades y acciones al margen de la ley. Se trata de productos de alto valor, pequeños en tamaño y con un diferencial de precio importante entre aquellos adquiridos cumpliendo todos los requerimientos impositivos y legales localmente y aquellos adquiridos en el exterior. Una combinación perfecta que da lugar a dos grandes preocupaciones, especialmente para el Estado. Una tiene que ver con el delito común que implica el robo o hurto del dispositivo. La otra, el creciente mercado informal, compuesto tanto por la importación de individuos en sus viajes al exterior para consumo propio o de sus cercanos, así como por el contrabando realizado por bandas dedicadas a la comercialización en gran volumen.

Para abordar la primera preocupación, el gobierno estableció hace unos meses el sistema de listas negras. Básicamente, se trata de bases de datos con los IMEI (número de identificación de cada equipo) de los equipos denunciados como robados. De esa forma, todo equipo que figure en esa base de datos se ve imposibilitado de ser operado, restándole valor de reventa para el ladrón y desincentivando entonces el robo. Se trata de un tema no menor ya que, si bien no hay cifras oficiales precisas (mucha gente no hace la correspondiente denuncia, especialmente en el caso de aquellos usados con líneas prepagas), se estima en alrededor de unos 2 millones de equipos anualmente.

En cuanto al mercado informal, según se surge de este artículo publicado en el diario Clarín, el gobierno estaría evaluando lo que denomina como “lista negra enriquecida”, que por lo que se desprende de la nota no sería otra cosa que un eufemismo para lo que es en realidad una lista blanca. Se trata en definitiva de una base de datos que contiene los IMEI de todos los equipos ingresados legalmente, ya sea desde Tierra del Fuego, ya sea importados habiendo pagado los impuestos y aranceles correspondientes. En otras palabras, si el IMEI del equipo figura en esa base de datos, está habilitado para funcionar. Se trata de un concepto genial en los papeles, pero no tanto en la práctica.

El mercado informal afecta principalmente a dos grandes actores: el Estado, que deja de percibir distintos tributos, y los fabricantes, que dejan de vender equipos. Se podría incluir también a las marcas (que no son los fabricantes locales), aunque esto depende más de políticas internas. A algunas no les preocupa el origen del dispositivo mientras sea de su marca y le sume ingresos y participación de mercado global. No obstante, el costo (económico y en tiempo) recae sobre otros actores del mercado no afectados directamente por el mercado informal: operadores y consumidores. Los operadores deben controlar que el equipo figure en la lista blanca y en caso de no hacerlo, exigir al cliente que regularice la situación, soportando el natural fastidio del mismo así como el costo del procedimiento. En el caso de los consumidores, no siempre son conscientes del origen del terminal. Sí sucede en el caso de quien lo compra personalmente en el exterior, pero no en el caso de los ingresados por contrabando. El usuario puede haberlo comprado de buena fe, ya sea a través de Internet como en locales a la calle (inclusive, hasta en algunos agentes oficiales…) y no obstante debería afrontar las consecuencias.

La existencia del mercado informal, que en el 2016 tuvo un volumen de unos 2,5 millones de equipos y este año alcanzaría unos 2,8 millones, se debe a la gran brecha de precios entre un equipo comercializado formalmente y uno informal. Una brecha lo suficientemente importante como para justificar los riesgos y costos de ingresar equipos clandestinamente. Una solución más efectiva y de fondo sería que gobierno e industria sigan trabajando en la línea que hubo hasta ahora, buscando bajar costos impositivos, laborales, financieros y operativos para que la brecha de precio no sea atractiva. Mejor trabajar sobre la enfermedad y no sobre sus síntomas.

Saliendo del pozo

En un mercado argentino de equipos celulares que históricamente se movió alrededor de los 13 M de unidades anuales, sin dudas los 11,4 registrados en 2016 marcaron un punto bajo histórico. Más aun considerando que de éstos, apenas 8,9 M correspondieron al mercado formal. El bajón se vio acentuado porque el 2015 había sido un año récord, con una economía pre electoral recalentada. Sin embargo, el 2017 cerrará como un año de quiebre, con una recuperación del mercado de terminales móviles que crecerá un 15%, para volver a niveles cercanos a los 13 M.

De la información disponible surge que la recuperación viene principalmente por el mercado formal, el cual crecerá un 16%. Más allá de una situación macroeconómica más favorable que en el 2016, también influye el ajuste de costos por parte de los fabricantes, lo que se tradujo en bajas de precios de los equipos (descontando la inflación). Una tendencia que debería mantenerse para el año próximo de acuerdo con las modificaciones tributarias propuestas y el reciente acuerdo entre gobierno nacional, provincial, fabricantes y gremios.

Por otra parte, el mercado informal (compuesto por las “importaciones” individuales de quienes viajan al exterior y el contrabando profesional liso y llano) estaría encontrado su techo. En esto influye no sólo la tendencia a la baja de los precios de los equipos vendidos en el mercado formal sino también que el mercado informal no tendría ya tanto espacio para crecer.

Por un lado, las “importaciones” individuales, basadas en las compras de equipos que los argentinos hacen en el exterior, están limitadas por la cantidad de viajes que las personas realizan. Por el otro, el contrabando liso y llano sólo puede comercializarse a través de canales más informales, quedando excluidos los operadores, así como las cadenas de retail. Entre ambos, representan aproximadamente el 70% de las ventas totales de celulares. De este modo, el canal formal impone también un techo al mercado informal, sin que esto signifique que este último sea poco relevante. Pero eso es tema de otro comentario…