'Cablevisión'

El último tereré

Esta semana, Millicom acordó con Cablevisión Paraguay (propiedad del Grupo Clarín) la adquisición del 100% del principal operador de televisión paga en Paraguay. Son casi 120 mil abonados, a cambio de US$ 150 M, por lo que el precio acordado valúa a cada abonado de CV Paraguay en US$ 1.250. De aprobarse la transacción por parte de las autoridades de aquél país, Cablevisión Paraguay aportará no sólo su negocio de TV sino también su infraestructura física a Tigo, la marca de telefonía móvil líder de aquél país propiedad de Millicom.

A primera vista, resulta llamativo que Cablevisión venda sus operaciones en Paraguay siendo que se trata del líder claro en el negocio de TV paga en ese país. Pero el timing no podría ser mejor, ya que su futuro estaba comprometido por las dificultades para ofrecer servicios móviles así como por el ingreso de las telcos al negocio de la TV.

Si bien no existen en Paraguay limitaciones legales para que telcos den servicios de TV (a diferencia de lo que ocurre en Argentina) fue sólo recientemente que el gobierno de aquél país entregó licencias a Claro, Personal y Tigo (todos operadores móviles). Ante el ingreso de estos competidores al negocio de la TV, Cablevisión sólo podría mantener su sólida posición en el futuro contando con servicios móviles. La falta de espectro disponible sólo dejaba la opción de asociarse con algún operador móvil existente, preferentemente con un intercambio de acciones con un operador móvil. Y si bien hubo conversaciones con casi todos los actores del sector de aquél país, no se llegó a ningún acuerdo. Así, lo más sabio era retirarse con Cablevisión en su punto más alto en vez de esperar a que la competencia de los operadores móviles en el negocio de la TV comenzara a esmerilar su desempeño.

Este caso sirve para demostrar la relevancia que tiene dentro de la política de regulación de las telecomunicaciones el manejo del espectro, un recurso escaso que es clave en el presente y futuro de la industria. Esto hace que aquellos que se ven favorecidos por el otorgamiento del mismo para brindar servicios móviles tienen una ventaja competitiva que puede terminar siendo irremontable. Conscientes de esto, es que tiempo atrás (ver “Celulares para todos”) propusimos el modelo de asignación de espectro a un operador mayorista que pueda ofrecer su infraestructura y servicios a operadores minoristas que no estén en condiciones de obtener una licencia propia. Sería bueno que, entre otras alternativas posibles para propiciar que más empresas puedan dar servicios móviles, este modelo fuera evaluado para la futura licitación de espectro para LTE, prevista para algún momento del futuro aún no definido (recordar que aún no hay indicios ciertos de cuándo se licitará el espectro devuelto por Movistar, lo que da la pauta de los tiempos posibles).

Claro que para eso, primero hay que tener una política de telecomunicaciones…

Linkeando

  • Apuntan a Slim: En un duro informe, la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) responsabiliza a Slim del sobreprecio que los mexicanos pagan por servicios de telecomunicaciones. Éste se defendió, pero la OCDE volvió a ratificar los hallazgos de su informe. ¿Habrá más rounds? [Cnet]
  • El VOD de CV: A pesar de su tensa relación con el gobierno, Cablevisión anunció una inversión de US$ 300 M durante este año, principalmente al desarrollo de su red de fibra óptica y al lanzamiento de su plataforma de VOD, que se suma a las varias ya existentes. La apuesta es a un crecimiento que vendrá más por up sell que por nuevos clientes. [La Nación]

Especulando con el espectro

Finalmente, y luego de varios meses de retraso, esta semana el gobierno lanzó el llamado a licitación por frecuencias para servicios de telefonía móvil. Se trata en realidad del proceso para la reasignación de aquellas que había devuelto Movistar como consecuencia del exceso que tenía (desde el punto de vista regulatorio) fruto de la fusión entre Movicom y Unifón en el 2004.

Lo que está en juego no promete cambiar mucho los usos y aplicaciones actuales. Sí tiene el potencial, aunque limitado, de introducir cambios en los actores del mercado. Así, lo interesante es jugar con los distintos escenarios posibles en función de quienes resulten los adjudicatarios de este preciado bien escaso.

Por lo pronto, Movistar queda fuera del proceso ya que es el único operador del país que tiene el máximo que autoriza la regulación, 50 MHz. Seguramente, tanto Personal como Claro intentarán hacerse de lo que les hace falta para alcanzar el tope regulatorio, lo que igualmente dejaría un sobrante que, con limitaciones, podría dar lugar a un nuevo operador. Y acá es donde la cosa se pone interesante.

El primero que surge fuera de los tres grandes es Nextel, empresa que se encuentra abocada en toda la región a una transición tecnológica que requiere de frecuencias distintas a las que ya tiene. Nadie cree que Nextel pretenda cambiar su perfil de empresa enfocada en el segmento de empresas para apuntar al mercado masivo. Por esto mismo sería a quien mejor le cierre comprar la cantidad de frecuencia que habría disponible. Con ésta podría introducir nuevos servicios, especialmente aquellos de datos.

También suena fuerte el nombre de Telecentro, el mayor operador de Triple Play del país que además obtuvo, a principios de año, una licencia para dar servicios de telecomunicaciones móviles, si bien no ha ofrecido este servicio por no contar con el espectro necesario. En este caso, siendo que su operación se centra en el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires), podría alcanzarle con adquirir frecuencias para esta área únicamente.

Otro candidato es Cablevisión, quien manifestó en reiteradas oportunidades su voluntad de participar del negocio, y ha confirmado que se presentarán en esta ocasión. Hay quienes creen que la empresa del Grupo Clarín no tiene chances debido a su enfrentamiento con el gobierno nacional. En este caso, si la empresa no resultara adjudicataria por razones cuestionables, se corre el riesgo de una judicialización que retrase el proceso de asignación de las frecuencias, con lo que la industria en general se vería perjudicada.

Por otra parte, y en vista a la evolución tecnológica, resulta cada vez más claro que quien quiera jugar seriamente en el negocio de las comunicaciones, especialmente con presencia en el mercado masivo, necesitará contar con servicios móviles. Y aquí es donde entran a escena actores de menor envergadura, como la mayoría de los operadores de TV por cable o las cooperativas telefónicas. Además de su menor tamaño, todos tienen en común operar en áreas geográficas acotadas. Así, acceder a una licencia se hace inviable. Surge entonces la alternativa de una red mayorista. En este caso, no sería descabellada la participación de Arsat, quien ya adelantó su intención de participar en el negocio móvil aunque con servicios de 4G, y que podría pretender el espectro para crear una infraestructura que permita a operadores medianos y pequeños operar bajo el modelo de MNVO (operador virtual).

No obstante toda esta especulación, el escenario más probable que surge es el de Personal y Claro completando su cuota de espectro permitido a lo que se sumaría Nextel, con una clara estrategia de expansión de sus servicios en toda la región, ampliando su cobertura y rango de servicios. La no inclusión en la licitación de espectro nuevo, especialmente el necesario para dar servicios 4G, hace que haya poco lugar para cambios radicales en este segmento. Habrá que esperar hasta entonces para ver si el juego se abre para el ingreso de nuevos operadores.

Es un buen momento

…para ser un consumidor de video. Esto tiene que ver con los cambios que está experimentando la oferta, tanto en el país como en el exterior, con la introducción de nuevos servicios, mayor amplitud de contenidos y formas más simples de consumir. Los mismos son consecuencia de la digitalización que da lugar a nuevos servicios, nuevos oferentes y nuevos modelos de negocio. Los consumidores, de parabienes.

Esta semana Telefónica anunció su producto On Video, que no es otra cosa que un videoclub online que ofrece películas, series y recitales, que pueden verse tanto desde la computadora como de la TV. El servicio, sólo disponible para clientes de Speedy, utiliza la capacidad de banda ancha del ADSL para transportar el contenido. Y como no está haciendo broadcasting sino ofreciendo contenidos bajo demanda, es considerado un servicio de valor agregado, por lo que no entra en conflicto con las leyes vigentes que no permiten a las empresas de telecomunicaciones dar servicios de televisión. Considerando que los hábitos de consumo de video se han visto notoriamente alterados por la irrupción de Internet, tanto por las descargas como por el streaming desde sitios de video, una propuesta de consumo a demanda es por demás interesante. Y puede, eventualmente, llegar a ser un dolor de cabeza para los operadores de TV paga tradicional si este tipo de propuestas se combinan con la TDT gratuita que sí ofrece broadcasting, incluyendo un contenido clave como es el fútbol. Esto será más relevante cuando la oferta de canales de la TDT sea un poco más generosa que la actual.

Siempre localmente, la aparición de nuevos actores, como el caso mencionado de Speedy o las cooperativas que fueron habilitadas a dar servicios de TV a través de la ley de medios, está incentivando a los incumbentes a mejorar su servicio. Así, por ejemplo, Cablevisión aceleró sus planes de inversión (a pesar de sus conflictos con el gobierno) y promete VoD (Video on Demand) y banda ancha de 30 Mb para marzo próximo, amén de la ampliación progresiva de la oferta de señales HD.

A nivel internacional también se registran cambios, especialmente en los EE.UU. donde a una oferta de TV por cable muy fuerte se suman ahora las múltiples variantes de video por Internet, como Netflix, Google TV, Apple TV, Hulu y otros. Con un mercado más maduro y con mayor poder adquisitivo, la cosa se está poniendo interesante.

Esta semana, Time Warner Cable anunció lo que fue presentando como el primer paso en la segmentación de producto. Un paquete de US$ 199 mensuales destinado a los segmentos de consumo más sofisticado. Bajo el nombre de SignatureHome, el nuevo servicio ofrecerá 50 Mb de Internet y conectividad con VDR a todas las pantallas del hogar, además de telefonía, obvio. El servicio técnico tendrá, afirma, personal super especializado, que no sólo ingresará al hogar con fundas en sus zapatos para no ensuciar, sino que dejará conectados todos los dispositivos del mismo, sean TV, PC, tablets, consolas de videojuego, etc. (nadie dijo que la hiperconectividad sea algo sencillo…) Además, el servicio incluye “administración de cables” para presentar éstos en forma prolija así como un call center dedicado para estos clientes Premium.

Esta oferta se ubica en el extremo opuesto de una lanzada pocas semanas atrás, bajo el nombre de TV Essentials. Todavía en etapa de prueba, apunta al segmento opuesto, aquél afectado seriamente por la crisis estadounidense y que es por lo tanto muy sensible al precio. Se trata de un básico 12 de canales, que no incluye deportes.

En breve, los tiempos analógicos, donde un operador de cable sólo podía ofrecer un paquete de 64 canales serán cosa de museo.

Definiciones de CV

Esta semana tuvimos oportunidad de conversar cara a cara con Carlos Moltini, CEO de Cablevisión. Por supuesto, el affaire de la licencia fue el tema central, haciendo el ejecutivo una defensa muy documentada de la postura de la empresa. Como es sabido, el tema ingresó en el terreno judicial, por lo que su definición está en manos de terceros. Pero más allá de esto, la charla dejó otros aspectos interesantes para reproducir.

El primero fue que Cablevisión es consciente de la evolución natural de la tecnología, aceptando y hasta propiciando el ingreso de las empresas de telecomunicaciones al negocio de la TV paga. Por supuesto, ante lo que consideran como asimetría de capacidad económica y recursos, pretenden que esta luz verde esté sujeta a ciertas condiciones, como ser la igualación del alcance geográfico de las licencias, u otras a convenir. No obstante, significa un cambio importante respecto del tradicional discurso de los operadores de cable, que basaban su rechazo en aspectos legales. Está claro que las leyes deben acompañar la evolución de la tecnología y no impedirla. Y esto, que parece casi un juego de palabras, es toda una definición que permitiría encarar el tema del Triple Play desde un debate más racional y técnico y menos politizado que el que se dio hasta el momento.

El segundo fue el interés de Cablevisión por ingresar al negocio de la telefonía móvil, habida cuenta de que a mediano plazo la tendencia es al cuádruple play o, como preferimos denominarlo, al “doble net”. Es decir, poder dar servicios tanto a través de redes fijas como móviles. La intención sería que CV participe de la subasta de frecuencias de telefonía celular anunciada para este año pero que aún no tiene fecha cierta (recordemos que lo que se recaude se destinaría a la financiación del backbone de Arsat). No obstante, y como aún no se conocen las condiciones para participar de la subasta, habría que ver si CV estaría habilitada para participar. Dependerá de si el gobierno habilita el ingreso de nuevos operadores o si la subasta estará limitada a los actores actuales. La posibilidad de dar servicio bajo el modelo de MNVO (operador virtual en base a infraestructuras de terceros) podría ser una alternativa, aunque da menos margen de maniobra, por lo que no sería tan atractiva aunque sí podría ser transitoria.

Fuera de la charla, pero siempre en relación a Cablevisión, en ocasión de la presentación de los resultados trimestrales de Telecom, su presidente, Franco Bertone, tuvo un gesto de cortesía no habitual entre competidores. Aseguró que Fibertel “no va a desaparecer”, agregando que “hay un millón de clientes de Fibertel satisfechos y esa es la realidad del mercado”. Por otra parte, afirmó que no hubo una migración significativa (utilizó el término “marginal”) de clientes del operador de TV por cable hacia la telco como consecuencia del conflicto entre la empresa y el gobierno. Todo un guiño hacia el operador del Grupo Clarín que podría marcar el inicio de una nueva etapa en la relación entre empresas competidoras que no excluiría al gobierno.

Los tiempos que vienen dirán si estamos ante un período en el cual las diferencias comiencen a solucionarse en base al diálogo y la negociación o si fue sólo una ilusión, fruto de la ingenuidad.

Juntos, pero separados

A pesar de no ser una propuesta tecnológicamente novedosa, en Argentina la oferta de triple play es aún muy modesta, con muchos de los potenciales oferentes lejos de dar el servicio. En algunos casos, por motivos regulatorios. En otros, por decisiones de negocios. Haciendo nombres, quizás los operadores de triple play más emblemáticos son Telecentro en el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires) y Supercanal en algunos puntos del Interior.  En el caso de Cablevisión, el mayor operador de TV por cable y tercer ISP del país, su ausencia de oferta obedece actualmente a un conflicto con la autoridad regulatoria, aunque en el pasado agregar el servicio de telefonía faltante no estaba entre sus prioridades. En el caso de las empresas de telecomunicaciones (Telecom, Telefónica, Claro y otros), no es que les falte ganas de dar TV, sino que la ley no se los permite.

Así las cosas, y a pesar de lo restringida de la oferta convergente en el mercado argentino, sí puede observarse cómo aumenta el consumo de cada uno de éstos individualmente, al punto tal que los hogares que consumen los cuatro (telefonía fija, móvil, Internet y TV paga) crecieron de un 37 a un 40%, partiendo de la base de aquellos que al menos cuentan con una línea telefónica fija. Esto surge del informe “Telecomunicaciones residenciales 2010”, recientemente finalizado por Carrier y Asociados.

Esto se da con mayor intensidad en las localidades medianas del Interior, donde el porcentaje de hogares que consume los cuatro servicios es el 52%, bastante superior a la media en grandes centros urbanos (34% en AMBA y 40% en ciudades del Interior). Inversamente, los hogares con tan sólo un servicio retrocedieron del 12 al 6%.

En el mismo sentido, los hogares que consumen los tres servicios que conforman el triple play (telefonía fija, Internet y TV paga) pasaron en un año del 40% al 44%, lo que equivale a unos 3,1 millones. En términos monetarios, representa un mercado de casi $ 9 mil millones anuales (netos de IVA).

No obstante, para estimar el potencial de mercado para una oferta triple, también se pueden considerar a los que sólo consumen dos de estos servicios (telefonía e Internet o telefonía y TV), ya que serían candidatos a sumar un tercero ante una oferta económicamente interesante.

De esta forma, ambos grupos representan un 86% de los hogares con teléfono, con lo que el mercado potencial inicial de una oferta triple alcanza a los 6 millones de hogares.

Para no reinventar la rueda

Con respecto al tema de los monopolios, sigue vigente este comentario publicado en “Comentarios” hace exactamente 3 años, en octubre de 2007, por lo que decidimos volver a publicarlo. Para ese entonces, se acababan de registrar la fusión de Cablevisión y Multicanal y el ingreso de Telefónica en Telecom Italia.

El mismo se basa en la interpretación de lo que es un monopolio en el mundo de las redes de telecomunicaciones y porqué, consecuentemente, el foco debe estar en evitar los abusos de posición dominante más que en atomizar las redes.

“Sobre monopolios reales y competencia ficticia

Publicado originalmente el 05 de Octubre de 2007

”En los últimos meses, quizás como no había sucedido anteriormente, los debates y argumentaciones en cuanto a la formación de monopolios como consecuencia de adquisiciones parciales y totales están a la orden del día. Y cobró más fuerza como resultado de la guerra dialéctica entre cableras y telefónicas por las intenciones de estas últimas de dar servicios Triple Play.

”El primer caso importante fue la fusión de Cablevisión y Multicanal. El mismo evidencia que para despertar inquietudes no hace falta tener el 90% del mercado (de hecho, entre ambos operadores no llegan al 50%). Lo que sucede es que el mercado de la TV por cable tiene la particularidad de estar muy atomizado en términos de actores (gracias a los cientos de pequeños operadores que dan servicio en localidades pequeñas). No obstante, un importante número de éstos, sin importar su tamaño, operan en condiciones cuasi monopólicas, teniendo a la TV satelital apenas como un sustituto parcial. En el caso particular de Cablevisión y Multicanal, desde la perspectiva del cliente esto no implica un cambio significativo, ya que de hecho la superposición de sus redes es menor. Así, la mayoría de sus clientes tienen hoy las mismas opciones en servicios de TV paga que tenían antes de la fusión. En consecuencia, que ambos funcionen como uno o por separado, no cambia nada para la mayoría. Distinto es el impacto en el caso de los proveedores de señales, quienes con esta unión ven crecer sustancialmente el poder de negociación de un gigante de la TV por cable. Así se entiende por qué los proveedores de señales ven con muy buenos ojos que las telefónicas ingresen al mercado de la TV paga. Se sumaría un nuevo canal de distribución al tiempo que un elemento de presión en sus negociaciones con el mega cable.

”El segundo caso relevante es el ingreso de Telefónica al grupo de accionistas de Telecom, resultado de una operación llevada a cabo a nivel internacional con lógicas repercusiones en el mercado local. Olvidemos por un instante lo que dicen las condiciones de privatización de ENTel, ya llegaremos a este punto. También si la participación de Telefónica en Telecom Italia alcanza para regir sus decisiones. Es más, supongamos que Telefónica lograra el control total y absoluto de Telecom, para imaginar una situación similar a la que ocurre en el caso de Cablevisión y Multicanal. ¿Qué cambiaría desde la perspectiva de los usuarios? Realmente muy poco, ya que ambas empresas operan también en condiciones cuasi monopólicas (con el sustituto imperfecto de la telefonía IP o de los celulares). Hoy prácticamente nadie (salvo en lo más alto del segmento corporativo) tiene la opción de contratar a Telecom si está disconforme con Telefónica o viceversa. Por lo tanto, nada cambia para el usuario si ambas empresas operan como una sola o por separado. Sí hay diferencia en algún subsegmento del segmento corporativo y más aún en el caso de otros operadores que necesitan interconexión y compran conectividad a Internet o salida internacional, por ejemplo.

”Queda claro así que la existencia de múltiples empresas operando cada una en condiciones monopólicas en su área de influencia, no es muy distinto (desde la perspectiva del usuario) de éstas fusionadas pero sin cambiar los términos de relación monopólica con sus clientes. Con esto lo que se busca demostrar es que no tendremos un mercado con más competencia por el solo hecho de que hayan más empresas operando como consecuencia de impedir fusiones. Para que haya más competencia lo que hace falta es una adecuada regulación de la apertura del mercado, materia en la que nada se avanzó en los últimos 6 años. […]

”En otras palabras, en el caso particular de las telecomunicaciones fijas, lo que se necesita es una regulación que fomente la existencia de competencia en un negocio que naturalmente tiende a la concentración. Y la forma más efectiva de hacerlo no es impidiendo las fusiones. Esto se debe a que el alcance del servicio prestado por cada empresa está limitado a la cobertura de su red (cosa que no ocurre con otras actividades donde los frenos a las fusiones sí son un arma efectiva para garantizar la competencia). Así, es más efectivo que el Estado regule la apertura, evitando la tentación del abuso del poder dominante. Y que, por supuesto, también se ocupe de que esta regulación se cumpla. Si no, no será más que un papel escrito que puede catalogarse como ciencia ficción (como tantos otros que andan dando vuelta). […]”

Salió el plan B

Cuando se desató el conflicto entre Cablevisión/Fibertel y el gobierno por el tema de la licencia, desde aquí especulamos con la posibilidad de que la primera utilizase alguna de sus sociedades controladas cuya licencia no fuera cuestionada [ver “Plan B”]. Y al parecer ese es el camino que están siguiendo ahora, al menos para las nuevas altas.

Vale aclarar que el conflicto no fue impedimento para que desde Cablevisión estuvieran muy activos tratando de sumar abonados. Esto despertó algunas suspicacias habida cuenta de que aún antes de dar por caduca su licencia, el gobierno había notificado a la empresa de que se abstuviera de seguir sumando clientes en esa situación irregular. Pero apelando a otras sociedades cuyos papeles no están en discusión (al menos por ahora), Cablevisión pudo seguir incorporando clientes. Esto se desprende de las declaraciones de su propio gerente general al diario Página/12. Así, el plan B ya está en marcha.

Ecos

Si bien el caso Fibertel entró en el esperado recorrido judicial previo a definiciones de fondo, se siguen generando noticias alrededor del mismo.

Por el lado del gobierno, surgen indicios de una mayor conciencia de que el plazo original de 90 días resulta a todas luces exiguo. Y aunque no lo admitan, ya están curándose en salud. Primero fue diciendo que se trataba de 90 días hábiles, pero como esto no ayuda mucho ya reconocieron que el plazo podría extenderse de ser necesario.

Donde se está poniendo interesante es en el análisis de la competencia. Desde el punto de vista comercial ya son varios los que aumentaron la agresividad de sus campañas para incorporar nuevos clientes. Y no sólo se trata de Arnet y Speedy, sino también de ISP más chicos que salieron a decir “aquí estoy”, como fue el caso de Sion y algunas cooperativas. De todos modos, todo dentro de lo esperable en una situación como esta. No obstante, no deja de ser llamativo el silencio sobre el tema de fondo de quienes, a pesar de ser competidores, están en el mismo negocio.

Las telefónicas (Telecom y Telefónica) intentan, sin mucho éxito quizás, mostrarse como prescindentes en el conflicto, aunque sin dudas se les dibuja una leve mueca de placer siendo que responsabilizan al lobby de Cablevisión por su exclusión del negocio de la TV en la ley de medios. No obstante, les resulta muy difícil despegarse ya que son sin dudas los principales beneficiados de cumplirse con la resolución de la Secretaría de Comunicaciones. De este modo, quedan en una situación incómoda frente a la opinión pública tanto porque reflotan su imagen de monopólicas como porque emergen como cómplices silenciosos de la medida, especialmente frente a quienes se oponen al gobierno. Será interesante ver entonces en qué medida este conflicto afecta a la percepción de las mismas.

También es llamativo el silencio del resto de la industria de la TV por cable, tradicionalmente encolumnada detrás de las posturas de Cablevisión, como podía observarse, por ejemplo, en el accionar de ATVC. Quizás porque apuestan a pescar algunos abonados en este río revuelto, quizás porque temen represalias vía ley de medios. Lo concreto, es que ningún operador de TV por cable buscó hacer pública su posición en este tema. Ni a favor, ni en contra. Más bien silencio.

Por el lado de las cooperativas telefónicas, éstas no se ven mayormente afectadas por Fibertel ya que el servicio prácticamente no llega a sus zonas de influencia. Sí por las intenciones del gobierno de establecer una tarifa federal uniforme de $ 69 + IVA ($ 83,49 final) para conexiones de 1 Mb. La misma no siempre es viable no sólo por diferencias de escala sino también, y principalmente, por los costos de interconexión que tienen y que seguramente será un elemento clave en la negociación para apoyar la postura del gobierno. No hay que descartar que aprovechen la oportunidad para presionar por otros de sus reclamos históricos como el costo del CPP, recibir fondos del Servicio Universal, operador móvil, etc. Así, no debería llamar la atención que comiencen a elevar su perfil. Si bien es poco lo que en concreto pueden ofrecer en el tema Fibertel, frente a las dos grandes telefónicas, tienen la ventaja de su imagen asociada al romanticismo del movimiento cooperativo así como ser organizaciones de capitales totalmente nacionales que reinvierten el total de sus utilidades en el país. Y esto, como se dice coloquialmente, “garpa”.

Más allá de la suerte que en definitiva corra Cablevisión con su servicio de acceso a Internet, lo seguro es que igual sentirá el impacto. Por el lado de las nuevas altas, que independientemente de si puede legalmente o no habilitarlas, porque se verán afectadas por la incertidumbre actual. En cuanto a su base instalada de clientes, seguramente sentirá el impacto de las bajas de aquellos que por distintos motivos no quieran siquiera exponerse a la eventualidad de quedarse sin servicio en algún momento y decidan migrar antes de que haya una solución definitiva al conflicto. Como no hay mal que por bien no venga, lo positivo es que todo este asunto reforzó sus vínculos con muchos de sus clientes, quienes defienden con fiereza a la empresa. A estos deberá retribuirles la fidelidad de alguna forma.

Daños colaterales

Independientemente del desenlace final que se dé en el asunto Fibertel, el mismo habrá servido para que al menos una vez el gobierno preste algo de atención a lo que sucede en la industria de las telecomunicaciones.

La súbita decisión de declarar caduca la licencia de Fibertel hizo que el gobierno se diera cuenta de que no todo está tan bien en este negocio que involucra a muchos otros actores más allá de la propia Cablevisión y la inevitable referencia a Telecom y Telefónica. La dificultad para encontrar rápidamente proveedores alternativos en cantidad suficiente sin generar una concentración aún mayor del mercado de acceso a Internet tuvo un resultado no previsto: poner en evidencia la desidia reinante en el ámbito de las telecomunicaciones desde que estalló la crisis de finales del 2001.

Un resumen muy sucinto sería así. El gobierno de transición 2002-2003 estaba ocupado apagando el incendio de la crisis, con lo cual se puede tolerar que no haya intervenido en la materia. Luego, bajo las sucesivas presidencias del matrimonio Kirchner hubieron dos Secretarios de Comunicaciones: Moreno y Salas.

El primero comenzó a darle un perfil más alto a su ya célebre estilo de interacción. Independientemente de esto, Moreno veía a las telecomunicaciones como una industria en el sentido convencional, que fabrica teléfonos, cables y otros dispositivos pero no como la infraestructura básica que es de toda sociedad moderna. Apenas si hubo un intento por crear Comarcoop, un quinto operador móvil que agruparía a las cooperativas y que, por motivos desconocidos, nunca vio la luz. Así, no se registraron avances en la reglamentación de distintos aspectos previstos por el decreto 764/2000 de apertura del mercado de las telecomunicaciones, aunque tampoco se estableció un marco regulatorio alternativo si es que el vigente no era del gusto de las autoridades en ejercicio. El resultado fue una supuesta apertura que no fue tal y que culminó, como es hoy evidente, en un mercado altamente concentrado pero poco controlado.

Luego fue el turno del Salas, un funcionario que se caracteriza por sus silencios así como por su inacción. De hecho, las dos veces que levantó el perfil y participó, aunque sea simbólicamente, en alguna decisión fue para dar lugar a conflictos. Primero asignando numeración a Cablevisión/Fibertel para dar telefonía para luego, a los pocos días, revocar esa decisión. Más tarde para emitir la resolución que marcó la caducidad de la licencia de Fibertel y que, amén del conflicto político, dejó al desnudo la falta de planeamiento respecto de sus previsibles consecuencias.

Así, la nave empezó a hacer agua. Se hizo evidente que el Estado no cuenta con datos actualizados de los proveedores de acceso a Internet, que la competencia en términos de redes es limitada, que los trámites se sabe cuando comienzan pero nunca cuando terminan, y varios etcéteras. A duras penas, y presionado por la justicia por un lado y por el parlamento por el otro, se reglamentó la portabilidad numérica para teléfonos móviles apenas unas semanas atrás.

Así, el rey (en este caso las telecomunicaciones) quedó al desnudo. Y lo que muestra dista de ser agradable a la vista.