'Cablevisión'

Plan B

Independientemente de la extensión o no de los plazos, y dando por descontado que el proceso de apelación a la medida entrará en un recorrido judicial impredecible pero también lento, no hay que descartar un escenario donde efectivamente Cablevisión deje de prestar el servicio.

De darse esta situación, y ante la falta evidente de un plan de migración para “reubicar” 1 millón de abonados en 3 meses, la mejor forma de evitar la desconexión de la mayoría es que sigan accediendo a Internet a través de la red que usan actualmente, la de Cablevisión, más allá de quién sea el proveedor del servicio de Internet (ISP). No hacerlo tendría un costo muy alto cuando en muchas de las localidades afectadas sólo queda el acceso a la red telefónica. Así para que los usuarios no queden desconectados y no se alteren las condiciones de competencia, un nuevo ISP debería operar utilizando la red de Cablevisión.

En tren de analizar escenarios, surgen dos alternativas si lo que se busca es cumplir con la resolución pero al mismo tiempo mantener el servicio en forma ininterrumpida para sus usuarios. Ambas implican la entrada en escena de una sociedad que cuente con la licencia para dar servicios de Internet (ISP), la cual operaría sobre la red de Cablevisión, quien prestaría la infraestructura de transporte pero no el servicio. Y las alternativas son que este ISP sea privado o público.

Si es privado, Cablevisión tiene un as en la manga: PRIMA S.A. (Primera Red Interactiva de Medios Argentinos). Se trata de una subsidiaria 100% de este operador, tal como consta en sus balances. La misma tiene licencia para operar, haciéndolo bajo la marca Datamarkets.

PRIMA tiene antecedentes prestando servicios sobre redes de terceros. Comenzó a través del ISP Ciudad, operando sobre las redes telefónicas, primero ofreciendo acceso dial up y más tarde banda ancha a través del ADSL de Telecom y Telefónica. Al tiempo, amplió sus servicios a la red de cablemódem de Multicanal. Al operar Ciudad sobre múltiples redes de terceros, sus clientes tenían la alternativa de acceder a Internet tanto desde la red telefónica como de la de TV por cable. Luego de algunos reacomodamientos dentro del Grupo Clarín y más tarde con la fusión de Cablevisión y Multicanal, los clientes de Ciudad terminaron siéndolo de Fibertel/Cablevisión, quien puso el énfasis en la red de cablemódem. PRIMA se concentró entonces en el segmento de empresas con Datarmarkets.

Ante el escenario de que la resolución 100 siga vigente, Cablevisión podría entonces transferir sus clientes a PRIMA, quien comenzaría a operar el servicio sobre la red del operador de cable. Pero esta alternativa tiene un talón de Aquiles: al carecer de licencia, Cablevisión no podría traspasar sus clientes por decisión propia dado que técnicamente ya no lo serían más. O sea que el nuevo ISP debería “conquistar” a los clientes de Fibertel para que expresamente optaran por contratarle sus servicios. Una tarea de uno por uno muy distinta a la de traspasos en masa, y con tiempos apremiantes. No obstante, al usar la misma red que Fibertel (la de Cablevisión), tendría la ventaja de que el servicio continuaría ininterrumpido para los abonados, pudiendo inclusive mantener el preciado dominio fibertel.com.ar. [Caveat lector: PRIMA podría no ser la única sociedad vinculada al Grupo Clarín con licencia para dar servicios de valor agregado (lo que incluye Internet). No obstante, el mecanismo de resolución del conflicto sería el mismo]

Desde el punto de vista político, una solución que implique que una sociedad de Cablevisión mantenga el servicio de Fibertel no parece muy digerible para el gobierno, ya que su estrategia sufriría un duro golpe, con lo que todo el revuelo armado sólo habría servido para quedar en una posición peor que la original.

Si por algún recurso técnico-legal el plan PRIMA no pudiera implementarse, no habría que descartar una intervención directa del Estado, esgrimiendo el argumento de garantizar la continuidad del servicio. Así surge entonces la alternativa de un ISP estatal, que se haga cargo del servicio para garantizar su  continuidad, evitando la desconexión del millón de abonados o como mínimo todos aquellos que no hubieran logrado cambiar de proveedor dentro del plazo de 90 días estipulado. Para ser prolija, esta intervención estatal debería darse hasta tanto la Justicia se expida sobre el fondo de la cuestión. Claro que el escenario de una operación conjunta entre Cablevisión y el Estado, el primero proveyendo su red de cable y el segundo dando los servicios de Internet, se presenta a todas luces como problemático. Además, una intervención estatal generaría un revuelo político no menor, más allá de que por los antecedentes, esto no sería un disuasor.

Por supuesto, el ISP privado podría ser independiente, aunque parece poco probable que Cablevisión “ceda” los abonados de Fibertel a un tercero para convertirse en una simple red de transporte. Y la regulación vigente no podría exigírselo. [sigue aquí]

Epílogo

Por el momento, lo único concreto es que de mantenerse las condiciones emergentes de la resolución 100, lo que dejaría a cientos de miles de abonados sin servicio, el gobierno estaría actuando como Nerón quemando Roma. Y hay una diferencia entre ser loco y comer vidrio…

Afortunadamente, el caso Fibertel no es insoluble. Hay distintos caminos que se pueden seguir para lograr los que deberían ser los objetivos principales: no desconectar a ningún abonado actual de Fibertel ni prescindir de la valiosa red de Cablevisión como plataforma de acceso en competencia con otras.

No obstante, el asunto deja al desnudo el problema de fondo: Argentina carece de una estrategia en infraestructura tecnológica que parta de un marco regulatorio acorde a la realidad de su oferta. Hoy parece imposible discutirlo. Habrá que esperar, mínimamente, al 2011.

¡Va estar linda Internet!

Lo que era una hermosa jornada de sol y temperatura agradable se transformó súbitamente con el anuncio del ministro de Planificación emplazando a Cablevisión a dejar de prestar el servicio de acceso a Internet con la licencia otorgada oportunamente a Fibertel en un plazo de 90 días. El justificativo técnico de la medida fue que la absorción del ISP (que funcionaba como sociedad independiente) no daba derecho al uso de la licencia, ya que éstas son intransferibles (al menos, en los papeles).

No tiene sentido sumergirse en la cuestión técnico-legal, la cual será parte de una batalla en ámbitos de la Justicia que se dirimirá en un plazo no tan veloz como el deseado por los perjudicados por este anuncio. No obstante, es interesante analizar las repercusiones de tan impactante medida.

Para dar un marco de situación, a junio último Cablevisión tenía poco más de 1 millón de abonados, representando un 25% del mercado, detrás de Telefónica y Telecom, ambos en alrededor de 1,3 millón de abonados. Estos números dan la pauta de que el impacto en el mercado de acceso a Internet lejos está de ser menor.


En el escenario en que efectivamente Cablevisión tuviera que dejar de prestar el servicio de acceso a Internet, absorber 1 millón de nuevos clientes no será tarea sencilla para el resto de los ISP desde una perspectiva técnico-operativa. Se trataría de un pico de demanda demasiado alto como para que haya disponibilidad de módems y otros dispositivos de la red así como de personal capacitado para instalar y dar soporte en un plazo tan exiguo. Para tener una mejor idea de magnitud, en los 90 días del trimestre abril-junio pasado, el crecimiento del total del mercado fue de 140.000 abonados. La medida implicaría una volumen 7 veces superior en un período de tiempo equivalente.

Más allá del atolladero que se produciría por la migración de tantos abonados en tan poco tiempo, la desaparición de Cablevisión como proveedor de acceso a Internet traería serios problemas en términos de competencia, ya que el mercado se concentraría aún más. Pero no sólo esto, en varios lugares (el mundo no termina en Buenos Aires), Fibertel es la única alternativa, sea a Telecom, Telefónica o las cooperativas. Allí, su salida implicaría la creación automática de monopolios, dando lugar a un serio retroceso, habida cuenta de que el de acceso a Internet es uno de los pocos mercados donde, a pesar de la concentración, hay competencia. Esto se refleja en sus precios, los cuales apenas subieron en comparación con lo que sí sucedió con otros bienes y servicios, demostrando que la multiplicidad de oferta, aún acotada es el mejor freno a estas subas.

El escenario de la venta o cesión del negocio a un tercero para evitar tamaño traspaso de abonados y mantener la competencia es complejo, ya que el servicio de acceso a Internet se ofrece sobre la misma red por la cual se da la TV por cable, dificultando la separación de los servicios. Es por esto que no sería totalmente descartable la hipótesis de una intervención de algún tipo (estatización, venta forzada, etc.) en la empresa llegado el caso. Esto podría incluir además al negocio de TV considerando que la fusión entre Cablevisión y Multicanal también es cuestionada desde el gobierno. Parece extremo, pero en un juego de what if todos los escenarios deben ser contemplados.

Seguramente los próximos días serán ricos en especulaciones respecto de “manos negras” detrás de la medida anunciada. Tampoco hay que descartar repercusiones, tanto nacionales como internacionales, que hagan un paralelismo entre lo que sucede aquí y en Venezuela, donde también hay un enfrentamiento importante entre el gobierno e importantes grupos de medios.

En resumen: difícilmente la medida anunciada por el gobierno pueda implementarse con éxito en los plazos expuestos. Así, las opciones son una salida negociada o un descalabro importante. Lo concreto es que se vienen días muy movidos.

Haciendo la nuestra

Durante la discusión de la ley de Medios, los pequeños cableoperadores quedaron en el peor de los mundos. Cayeron en la misma bolsa que los grandes operadores del país enfrentados con el gobierno. Pero a diferencia de éstos, cuyos principales potenciales competidores (las empresas de telecomunicaciones) quedaron fuera del servicio de TV, a los cableoperadores les surgió competencia por el lado de las cooperativas, ellas sí autorizadas a dar estos servicios.

Quizás por esto es que ahora decidieron despegarse y formar la CACPY (Cámara Argentina de Cableoperadores Pymes). Según un comunicado emitido, “el objetivo de la Cámara es trabajar y crear un ámbito en donde nuestro sector pueda participar activamente en las discusiones de todos los temas relacionados con las Telecomunicaciones”.

Cuando se discutió la ley de medios, la postura de ATVC (Asociación de Televisión por Cable) se vio muy influida por el gigante Cablevisión, cuyos intereses no están 100% alineados con los de los pequeños operadores del interior. No obstante, la movida de CACPY puede haber llegado un poco tarde. El tiempo dirá.

Linkeando

  • CV Multichannel: A tono con los tiempos, Cablevisión se está convirtiendo en un producto multiplataforma. Anunció que ofrecerá sus contenidos de televisión vía Internet a sus clientes sobre la red de Fibertel, para que lo puedan consumir desde sus computadoras u otros dispositivos conectables a la red. Será para el 2011. [El Cronista]
  • Número mágico: Toda industria tiene su número mágico, ese valor a partir del cual un producto se vende masivamente. En el caso de los contenidos, parece que el valor es de US$ 10, al menos en los EE.UU. [Daily Me]
  • Somos los piratas: Demostrando que la sobre utilizada expresión del “talento de los argentinos” tiene a veces su fundamento, un grupo de hackers autóctonos ingresó a la base de datos de The Pirate Bay, un sitio cuyo nombre lo dice todo. Los mismos accedieron a datos tales como nombre de usuario, email y dirección IP de sus usuarios. Más de uno debe estar arrepentido de haber dejado sus huellas. [Krebson Security]
  • Más de la TV social: Así como la semana pasada comentáramos el efecto de las comunicaciones P2P en el marco de la televisación del mundial de fútbol, está claro que el fenómeno no es sólo local. Blackberry anunció que el tráfico de su servicio Blackberry Messenger creció un 280% durante la final del torneo. [Mobile Today]

Linkeando

  • Sigue el sainete: Por la fusión que estaba bien hace 2 años pero ya no, es decir, la de Cablevisión-Multicanal. El gobierno la quiere anular, acusando a la empresa de no cumplir con sus compromisos para su aprobación. La empresa dice que cumplió, y que es sólo una cuestión de revancha política. Un tema que seguramente terminará en la Corte. Mejor leer distintas fuentes para sacar sus conclusiones. [Clarín] [Página/12] [El Cronista] [Crítica]
  • Caso testigo: Así es presentada la historia de Mercado Libre en el blog de noticias tecnológicas estadounidense Techcrunch, que analiza su caso. Interesante el planteo que hace frente a la mayoría de los demás proyectos de Internet que surgieron durante la fiebre puntocom cuyo objetivo era ser vendidos. Por los comentarios, el post interesó mayormente a los sudamericanos (donde no faltó quien aprovechara para pasar su “aviso”). [Techcrunch]
  • De fiesta: Así están en el diario La Nación, ya que ayer se cumplieron 14 años desde el lanzamiento de su sitio Web, el primero de un diario de circulación nacional del país. En el vínculo, un racconto de su evolución. [La Nación]

Inestabilidad decisoria

Se sabía que en relación a la fusión entre Cablevisión y Multicanal el gobierno se había guardado un as en la manga. Más allá de la aprobación de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, todavía quedaba el visto bueno del COMFER. Por eso, no sorprendió del todo que el titular de este último anunciara que había firmado una resolución denegándola. Lo hizo al comenzar a hablar ante las comisiones que analizan en el Congreso la nueva Ley de de Servicios de Comunicación Audiovisual.

Más allá de la opinión que cada cual pueda tener tanto sobre la fusión como sobre el proyecto de ley en sí, lo cierto es que si a esto se suma la decisión de “estatizar” las transmisiones televisivas del fútbol, queda cada vez más claro que el punto principal es el enfrentamiento entre gobierno y el Grupo Clarín. E independientemente de las simpatías y/o antipatías hacia las partes, el “daño colateral” alcanza no sólo a la industria de medios en general, sino también a la ciudadanía.

Con esta decisión, el COMFER debería explicar por qué demoró 2 años en expedirse, ya que los argumentos esgrimidos hacen referencia a una situación ya denunciada años atrás por los que se sentían damnificados.

Para cerrar, el ensañamiento con el Grupo Clarín puede volverse contraproducente, ya que hasta quienes defienden la necesidad de una reforma a la actual Ley de Radiodifusión, temen que sea peor el remedio que la enfermedad. Así, los potenciales aliados prefieren mantenerse a la vera del camino. Y lo último que alguien en guerra quiere hacer es perder a quienes podrían apoyar su causa.

A sacar del medio

Sin dudas, uno de los temas de la semana fue la ¿cancelación? ¿rescisión? del contrato por el cual la AFA (Asociación del Fútbol Argentino) cedía los derechos de televisación de los partidos de distintas categorías a la empresa TSC. No tiene sentido desde este medio abordar el tema de fondo, pero sí analizar las consecuencias que podría tener este cambio en función del escenario de los medios de aquí en adelante, especialmente en momentos de grandes cambios tecnológicos y, quizás, regulatorios.

En un eventual escenario donde las empresas de telecomunicaciones se vieran habilitadas a dar servicios de TV, que la transmisión de partidos de fútbol deje de ser exclusividad de la TV paga y pase a ser parte de la programación abierta, es sin dudas un motivo de alivio para éstas. La presencia del fútbol en la grilla del cable es un diferencial muy importante, y habida cuenta de la participación del Grupo Clarín en TSC, se temía que fuera reticente a vender estos derechos o a hacerlo al menos a un precio competitivo. Si el fútbol se transmite en el futuro por la TV abierta, no sólo no existe ese riesgo, sino que la incorporación será gratuita por el simple hecho de retransmitir la señal abierta que se ocupe de la transmisión.

La otra cara de la moneda es el impacto de la medida en el negocio de la TV paga. Y aquí, por su participación de mercado, sin dudas que el principal afectado es Cablevisión. La empresa tiene algo menos de 400 mil abonados con decodificador digital y aproximadamente 3 de cada 4 que lo tienen consumen fútbol. Considerando el precio del abono mensual, estos representan ingresos por aproximadamente $ 70 millones anuales, a lo que habría que agregarle los ingresos por venta de publicidad para estas transmisiones. A esto habría que sumar lo que dejan de percibir otros sistemas de TV paga, como DirecTV, Supercanal, Telecentro y los centenares de operadores de cable que hay en el país. Se trata sin dudas de un impacto no menor.

Por otra parte, habrá que ver si una nueva negociación por los derechos de transmisión incorpora conceptos más aggiornados que contemplen la difusión de los partidos o parte de éstos por Internet y, eventualmente, por los celulares, como ya sucede en otras ligas del mundo.

Papelón

Este fue el protagonizado esta semana por la Secretaría de Comunicaciones, que en sólo 7 días pasó de otorgar numeración para brindar servicios de telefonía (resolución 149/2009) a Fibertel a emitir una nueva resolución (165/2009) que da marcha atrás con la anterior. ¿Qué pasó en el ínterin?

Ya el viernes se difundió que Telefónica, Telecom y algunas cooperativas cuestionaban la medida de la Secom ya que la numeración se asignaba a Fibertel, pero ésta es una sociedad disuelta luego de la fusión entre Cablevisión y Multicanal. Por otra parte, al no estar aprobada definitivamente la fusión, las telefónicas sostienen que esta asignación es ilegal.

Es muy difícil opinar de temas técnico-legales si no se es abogado. Pero más allá de la postura a favor o en contra de Cablevisión o telefónicas, lo cierto es que es inexplicable (o tal vez sí) este ida y vuelta de la autoridad máxima en términos de telecomunicaciones sobre un tema, aparentemente, tan evidente. Y esto no hace más que reafirmar las versiones que sostenían que la autorización inicial fue sólo una maniobra para evitar un casi seguro fallo adverso de la justicia por “mora en la administración” [ver “apremios legales”], y que no se debió a un análisis pormenorizado de la situación. De haber sido este último el caso, no se hubiera dado marcha atrás en cuestión de días.

Suele ocurrir que un lema en lugar de reflejar una realidad expresa las carencias que se intentan ocultar. Así se entiende la frase que hizo pública el gobierno argentino en los últimos años: “Argentina, un país en serio”.

¿Addio?

Esta semana, el mundillo de las telecomunicaciones se vio sacudido por un artículo publicado por el diario La Nación bajo el título “Telecom, el gran objetivo de Kirchner”. En el mismo se sostiene que, a pedido de la propia Telecom Italia (TI) el banco Crédit Suisse First Boston está conduciendo una licitación privada para la venta de su participación en Telecom Argentina.

La noticia en sí no sorprende ya que en los últimos tiempos fue evidente que las cosas en Argentina no saldrían al gusto de los italianos: escrutinio (aún sin veredicto luego de dos años) del ingreso de Telefónica como accionista de TI, negativa a que TI hiciera uso de su opción de compra por la participación del Grupo W (su socio en Telecom Argentina), negativa a que los representantes de TI pudieran participar de las decisiones políticas tomadas por el directorio, ingreso del Estado al directorio de Telecom Argentina a través de las acciones de la empresa en manos del ANSES. En fin, una seguidilla de decisiones que, sin entrar en terreno de abogados ni juzgar su legitimidad, ciertamente no fueron del agrado de los italianos, quienes, en abril último, ya habían mencionado a la salida de Telecom Argentina como una opción.

De lo que no hay dudas es que hay un gran componente político en esta decisión si se considera que apenas 6 meses atrás Telecom Italia estaba dispuesta a comprar la participación del Grupo W en Telecom Argentina. De comprar a vender: un cambio de planes demasiado radical en tan poco tiempo como para que sus razones se atribuyan a otro factor. Esto lleva a pensar que tampoco habría que descartar esta movida como un elemento de presión, aunque de dudosa efectividad.

Por supuesto, esto desata la danza de nombres. La nota en cuestión menciona a dos interesados argentinos: la Corporación América (del fundador de Cablevisión, Eduardo Eurnekian) y el Grupo Clarín. En el caso de la Corporación América, se trata de un grupo que sonó inclusive entre los interesados por el paquete accionario correspondiente al Grupo W en momentos en que TI aún pensaba que podría hacerse de esta participación para luego venderla a otro socio local. El Grupo Clarín, por su parte, siempre formó parte de la danza de nombres locales, aunque su enfrentamiento con el gobierno y su fuerte presencia en el mercado de Internet de banda ancha (sumada a la de TV paga) harían complicada la aprobación de este ingreso en Telecom Argentina. Pero difícil no es imposible. Más aún en Argentina.

Los nombres mencionados en el artículo no sorprenden ya que forman parte de la llamada “burguesía nacional” que el propio gobierno aspira a reflotar. Sin embargo, una Telecom sin un socio operador podría no ser lo mejor para la empresa a mediano y largo plazo. En un negocio tan capital intensivo y donde las economías de escala a la hora de comprar tienen un peso importante, la no existencia de un socio con operaciones regionales o internacionales podría atentar contra la obtención de mejores costos por sinergias y escalas a la hora de comprar. En igual sentido, no habría un socio que pudiera aportar know how específico del negocio ni experiencias en otros mercados en el lanzamiento de productos novedosos.

Ya en tren de especulaciones, vale aclarar que más allá de que la nota en cuestión no nombra a ningún operador entre los interesados, también es cierto que no son muchos los que podrían verse atraídos a ingresar en el mercado argentino. Quizás habría que buscar más por el lado regional, con lo que la lista de candidatos se acorta. Uno sería el clásico de siempre, Telmex. Aunque su ingreso en Telecom no parece fácil habida cuenta de que, entre las condiciones del ingreso de Telefónica en Telecom Italia estaba la que les daba a los españoles la posibilidad de hacer oír su voz a la hora de desprenderse de activos. Y visto el enfrentamiento que españoles y mexicanos tienen en la región, no es difícil imaginar qué es lo que dirían. El otro potencial candidato sería la brasilera Oi, empresa que ya fuera mencionada como interesada en la parte de TI en Telecom en abril último y que ya hizo público tiempo atrás su plan de expansión en la región.

A menos de dos semanas de las elecciones legislativas habrá que ver si esta noticia se confirma o, ante un posible escenario no tan favorable al gobierno, los italianos deciden sentarse a esperar. Las próximas semanas tienen la respuesta.