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Atracción por las cosas

A pesar de ser una realidad apenas incipiente, entre los usuarios de Internet en Argentina se observa una buena predisposición para la adopción de objetos inteligentes conectables bajo el paraguas del Internet de las Cosas (IoT). De hecho, un 94% de éstos expresan su interés por el IoT en diversos usos. Esto surge del informe “Tecnología en el hogar – 2018” realizado por Carrier y Asociados.

Si bien las aplicaciones del IoT son casi infinitas, agrupadas por rubros los que lideran en el interés de los usuarios son seguridad en el hogar (80%), automóvil (72%) y salud (70%). Detrás, y no muy lejos, quedan otros que hacen a la comodidad, como control por voz, electrodomésticos inteligentes o soluciones para el confort en el hogar.

Es interesante observar que los dispositivos para el control médico (salud) resultan claramente más atrayentes en los niveles socioeconómicos bajos así como en las localidades chicas. Un atractivo que puede estar vinculado a un menor acceso físico a profesionales o centros de salud más complejos.

A pesar de su atracción, en la percepción general sobre el IoT emerge como principal contra que estas soluciones son consideradas como muy costosas por el 88% de los entrevistados.

En definitiva, si bien se trata de una tecnología incipiente, es notable la buena aceptación obtenida a priori aunque debe madurar para alcanzar valores más compatibles con productos masivos para lograr el despegue que se insinúa.

Devaluados

Cuando arrancó el 2018, las perspectivas para los fabricantes locales de celulares eran moderadamente optimistas. Esperaban un leve crecimiento por encima de los 10,8 M de unidades del año pasado que, lejos de ser un año récord, significó un crecimiento del 21% respecto de un muy flojo 2016. Pero uno propone y la economía dispone. En lo que va del año calendario, la devaluación del peso alcanzó el 52%, bastante por encima de la inflación estimada para todo el año, que se encuentra por sobre el 30% y que para el primer semestre se ubicó en el 16%. Esto implica un dólar más caro en términos reales, traduciéndose en un alza importante del principal costo en la fabricación local: los componentes importados.

No obstante esto, resulta curioso a primera vista que mientras se espera una caída de los electrónicos en general de entre un 20 a 30%, en unidades, para el segundo semestre, las proyecciones no son tan altas en el caso de los celulares. Las razones son varias.

En parte, la caída se ve atenuada por una reducción de los costos, principalmente la disminución de los impuestos internos y reducciones de márgenes tanto por el lado de los fabricantes como del canal. Esto último se dio porque no es viable trasladar todo el impacto de la devaluación al precio final. El celular es un producto “perecedero”, que pierde su valor en la medida en que pasa el tiempo. Por lo tanto, es mejor asumir una pérdida inicial que ir acrecentándola con el transcurrir de los meses. Esta amenaza cierta de obsolescencia llevó a una reducción de inventarios, con ofertas de precios que no reflejan el valor actual del dólar. En esto juega también que con las altas tasas de interés en pesos, es preferible convertir ese inventario en efectivo y eventualmente colocarlo financieramente que conservar un bien que se deprecia. Hay que mantener el capital.

Así, la caída prevista por la industria para el 2º semestre es de un 15%, con estimaciones que se ubican entre los 9,2 y 9,5 M de unidades para el presente año, aunque algunos son más pesimistas, especialmente luego de los movimientos de esta semana.

También influye para que la caída no sea del nivel de otros electrónicos un importante descenso del mercado informal, no por acciones de la justicia sino simplemente por la situación económica. Para quien compra individualmente un smartphone en el exterior, el traslado de la devaluación es inmediato. Ese equipo que costaba US$ 300 a principio de año, unos $ 5.600, hoy cuesta unos $ 8.700. Por su parte, los contrabandistas se encontraron con un dilema: si suben los precios en paralelo con el dólar, sus productos quedan descolocados. Si no lo hacen, pierden capital porque el costo de reposición es mayor. A esto se sumó que los lanzamientos oficiales se fueron adelantando. Mientras que hasta el año pasado eran de 6 meses o más respecto del lanzamiento global, hoy están en menos de 2 meses en ciertos casos. Esta era una ventana de tiempo que aprovechaban los contrabandistas y que hoy se les redujo fuertemente.

Así y en función de la desaceleración de las activaciones de los smartphones registradas por los fabricantes con operación local, se estima que la caída del mercado informal sería de entre 1 y 1,5 M de unidades en 2018, en fuerte contraste con los 2,5 M de unidades ingresadas durante 2017.

Por lo pronto, la presión sobre los distintos márgenes se mantendrá, por lo que también habrá esfuerzos por disminuir los costos financieros. Esto implicará inventarios más justos (lo que ya está impactando en el nivel de actividad en Tierra del Fuego) y significará un freno para algunas marcas del exterior que anunciaban desembarcos para este año con un mix de productos que incluía a varios modelos importados. Y posiblemente se vea una reducción en los volúmenes de productos de gama alta, los más apalancados en una financiación que se ha vuelto muy costosa. Será un año para “aguantar” hasta que el panorama se estabilice. No hay otra.

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