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Sin brote

El mercado de los celulares (que hoy son prácticamente todos smartphones) sigue sin recuperarse en Argentina. El 2016 fue un año muy malo, con una caída del 17% en unidades respecto del 2015. Este año la cosa no mejora, con un 12% menos de unidades ingresadas al mercado (sea desde Tierra del Fuego o directamente del exterior) durante la primera mitad.

Sin dudas, el primer trimestre fue particularmente malo, con un retroceso del 23% en unidades en la comparación interanual. Más allá de una economía que todavía no daba señales claras de recuperación, en esto jugó también que, como consecuencia del flojo 2016, en el canal había mucho stock de equipos. En consecuencia, varios fabricantes decidieron frenar la producción para reducir inventarios. La cosa mejoró en el segundo trimestre, con niveles que fueron equivalentes a los del año pasado. Así, la caída del semestre responde básicamente a lo que ocurrió entre enero y marzo.

Por otra parte, y como consecuencia de este escenario, el mix de equipos, considerando su valor FOB, se desplazó hacia abajo. Mientras que en el primer semestre del 2016 un 43% fueron terminales de hasta US$ 150, este año es grupo representó el 63%. Inversamente, la gama más alta (de más de US$ 300) pasó de ser el 17% a sólo el 12%. En este último caso, también es lógico pensar que se trata de la categoría más impactada por el mercado gris, compuesto no sólo por los equipos que ingresan de contrabando sino también por aquellos que los argentinos compran en el exterior en sus viajes, ya sea en un fin de semana largo a Chile o cuando visitan los EE.UU. Esto es así porque quien viaja al exterior aprovecha para comprar equipos más sofisticados al precio de uno de gama media en el país. Brecha alimentada por el famoso “costo argentino” que por el momento no da señales de reducirse. Esta misma lógica se aplica al contrabando, donde los riesgos son similares, ya sea para ingresar un equipo de US$ 100 como otro de US$ 900, pero no así el volumen de ganancia.

Evaluando al iPhone

Siendo que el iPhone se comenzó a vender oficialmente en Argentina a partir del segundo trimestre del 2017 (luego de varios años de estar vedado en los hechos), el cierre del primer semestre ofrece una radiografía inicial de este tan esperado regreso oficial al mercado local.

El hecho de “tener los papeles en regla” (léase soportar la alta carga impositiva) no hacía presumir que se produjera una avalancha de estos equipos. Y efectivamente, así fue. En todo el primer semestre de 2017 apenas si ingresaron oficialmente algo más de 12.000 unidades. O un 0,3% del total del mercado.

La distribución por modelos muestra claramente un sesgo hacia la gama más alta, la línea 7, que representó más de la mitad de los equipos ingresados. Aquí los clientes son no sólo los segmentos socioeconómicos más altos sino también los ejecutivos a quienes la empresa le provee el equipamiento (a veces inclusive como parte de un estándar corporativo), que hasta ahora debían adquirir un iPhone en una situación un tanto irregular o elegir otra marca.

También se observa una importante proporción del modelo SE (el entry level) que, si bien fue lanzado a principios de 2016, es una evolución del 5S, de 2013. Esto hace que sea un equipo con un precio más en línea con la oferta de otras marcas y que apunta a quienes aspiran a tener un smartphone con el logo de la manzanita, pero no cuentan con los recursos necesarios para acceder a los modelos más avanzados. Pertenecer tiene su costo, y esto también es parte del atractivo.

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