Evaluando al iPhone

Siendo que el iPhone se comenzó a vender oficialmente en Argentina a partir del segundo trimestre del 2017 (luego de varios años de estar vedado en los hechos), el cierre del primer semestre ofrece una radiografía inicial de este tan esperado regreso oficial al mercado local.

El hecho de “tener los papeles en regla” (léase soportar la alta carga impositiva) no hacía presumir que se produjera una avalancha de estos equipos. Y efectivamente, así fue. En todo el primer semestre de 2017 apenas si ingresaron oficialmente algo más de 12.000 unidades. O un 0,3% del total del mercado.

La distribución por modelos muestra claramente un sesgo hacia la gama más alta, la línea 7, que representó más de la mitad de los equipos ingresados. Aquí los clientes son no sólo los segmentos socioeconómicos más altos sino también los ejecutivos a quienes la empresa le provee el equipamiento (a veces inclusive como parte de un estándar corporativo), que hasta ahora debían adquirir un iPhone en una situación un tanto irregular o elegir otra marca.

También se observa una importante proporción del modelo SE (el entry level) que, si bien fue lanzado a principios de 2016, es una evolución del 5S, de 2013. Esto hace que sea un equipo con un precio más en línea con la oferta de otras marcas y que apunta a quienes aspiran a tener un smartphone con el logo de la manzanita, pero no cuentan con los recursos necesarios para acceder a los modelos más avanzados. Pertenecer tiene su costo, y esto también es parte del atractivo.

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