Ajuste por “inflación”
Desde aquí, y desde hace tiempo, venimos sosteniendo que las estadísticas respecto de la cantidad de líneas móviles en Argentina deben ser tomadas con precaución. Según la información oficial, en el país hay en servicio unas 58,5 M de líneas. Esto es lo que surge de la suma de lo declarado por cada operador en sus balances al 31/12 último. Con 40 M de habitantes (incluyendo desde los recién nacidos en adelante), y por más que se consideren personas con más de una línea en uso (ej: laboral y personal), módems 3G, tablets y M2M, los más de 58 M suenan excesivos. Pero si en vez de líneas en servicio se consideran únicamente a las líneas en uso, el valor desciende hasta unos 37 M. Esto surge del informe “Mercado celular argentino” recientemente publicado por Carrier y Asociados.
Para aclarar los términos, las líneas en servicio son aquellas que técnicamente pueden recibir un llamado o un SMS. Es decir, que una línea prepaga, sin saldo a favor, no puede realizar llamados o enviar un SMS, pero sí puede recibirlos. De esta forma, una línea prepaga que dejó de usarse, sigue activa o en servicio durante varios meses más, no existiendo un criterio unificado entre los operadores respecto de cuándo darla de baja. No obstante, no puede considerarse que sea una línea en uso.
El caso de la relación entre prepagas y pospagas es interesante para tomar en cuenta la magnitud de las diferencias que se producen en función del criterio a utilizar. Se considera que las líneas pospagas no sólo están en servicio sino también en uso, ya que alguien está pagando por estos abonos. Así, la diferencia entre en uso y en servicio viene por el lado de las prepagas. Si se consideran las líneas en servicio, la relación entre prepagas y pospagas es de 72%/28% respectivamente. No obstante, limitando el análisis a las líneas en uso, la relación cambia sustancialmente, siendo 54%/46%. Es decir, una situación casi de paridad.

Este es sólo una muestra de la magnitud de la diferencia que se produce cuando se utilizan cifras que si bien son técnicamente válidas, no son las indicadas para realizar análisis útiles.
No tener en cuenta esta diferencia puede llevar a la distorsión en muchos análisis, no sólo en la relación entre líneas prepagas y pospagas, sino también otros tanto o más relevantes, como el valor real del ARPU o la participación de mercado de los distintos operadores. Y también da lugar a expectativas desmesuradas en el caso de negocios vinculados, como la venta de terminales móviles nuevos o el potencial de mercado de un servicio basado en la plataforma celular.
Así, la próxima vez que se vean estadísticas de celulares en Argentina que mencionen las casi 60 M de líneas, habrá que tomarlas con pinzas.



A fines del año pasado, cuando el gobierno nacional anunció que otorgaría el espectro devuelto por Movistar a la estatal Arsat y que ésta a su vez lo usaría para permitir que PYME y cooperativas de telecomunicaciones pudieran ofrecer servicios móviles, muchos se entusiasmaron. De hecho, estas empresas comenzaron a trabajar rápidamente en desarrollar planes de negocio para incorporar el nuevo servicio a su cartera de productos. Sin embargo, a casi 6 meses desde aquél anuncio, no hubo avances con el tema.
Una queja bastante habitual entre los usuarios de celulares en Argentina (sea en vivo o a través de redes sociales o comentarios en artículos en la web), es el alto precio de los terminales a la hora de adquirirlos a los operadores. Aquí juegan dos factores, el costo en sí del equipo y el nivel de subsidio.
El 2012 fue un año que marcó un quiebre en la industria móvil local. Los teléfonos básicos perdieron terreno notablemente, dejaron de ser los dominadores en términos de volumen. Cedieron su lugar a los smartphones, que representaron el 41% de los equipos vendidos. Esto surge del informe “
Los problemas que aquejan desde hace un tiempo a los servicios de comunicaciones móviles (léase celulares) llegaron para quedarse. Al menos por un tiempito. Y ante la falta de definición en cuanto a cómo jugará el Estado, tanto como regulador como actor (a través de Arsat), el cielo dista de mostrar un resquicio por donde se filtre el sol.


