'WiFi'

Aliviando la carga

Desde la explosión de los smartphones y su consecuente mayor consumo de la capacidad de las redes móviles, se buscaron distintas formas de poder lidiar con el fenómeno que hizo que la demanda por ésta creciera mucho más que la oferta.

Algunos optaron por limitar la demanda. Fue así como, luego de tarifas planas iniciales, muchos en la industria pasaron a productos de abono más un adicional por consumo de excedente. No obstante, esta es una solución de compromiso que no alcanza en una industria donde cada día hay más aplicaciones sedientas de capacidad. Primero fue la navegación lisa y llana (que se disparó con el lanzamiento del iPhone). Luego se agregó el video, potenciado por el crecimiento de las tablets más aptas para el consumo de este tipo de contenidos que los teléfonos. Ahora tenemos el caso del nuevo iPad que con su pantalla de altísima resolución generará más tráfico en las redes móviles. Y todo indica que este apetito por más capacidad no se detendrá.

La opción de aumentar las capacidades de las redes está, pero es cara y, sobre todo, lleva tiempo, cuando no hay otras complicaciones. Tal es el caso de las tecnologías 4G que no sólo requieren de importantes inversiones en la red, sino que también necesitan de espectro (en Argentina aún no hay fecha para la licitación del espectro necesario para esta tecnología) a lo que se suma la diversidad de frecuencias en las que puede trabajar, atentando contra las economías de escala.

Por todo esto, resulta interesante el anuncio del trabajo en conjunto entre la GSMA y la WBA (Wireless Broadband Alliance) para desarrollar un marco técnico y comercial que permita el roaming entre redes celulares y WIFI de una manera simple y transparente para el usuario. Así, en lugar de requerir que el usuario tenga que identificarse manualmente, el proceso de conexión ante un hotspot WiFi se hará través de la propia tarjeta SIM del dispositivo móvil.

En definitiva, ningún camino para equiparar oferta con demanda alcanza por sí sólo. Todo apunta a un mundo donde convivan el consumo por uso, las nuevas tecnologías de redes móviles de mayor capacidad y las redes híbridas fijo-móviles. Y ahí sí podremos hacer video llamadas HD en pantallas con tecnología Retina en el día del amigo sin ningún inconveniente…

LTE (La Tenés Embrollada)

Si bien el desarrollo de redes LTE no es una novedad, esta tecnología acaba de ganar mucha prensa con el lanzamiento del iPad (el nuevo, no los otros… qué confusión). Es que si bien despierta las fantasías tecnológicas más asombrosas, su realidad se presenta no sin complejidades.

Uno de los primeros llamados de atención que surgieron con el nuevo iPad es que el uso de LTE no será posible fuera de los EE.UU. y Canadá, obligando a sus dueños a usar estándares de menor velocidad (como HSPA+) estando de viaje. Esto sucede no porque no haya otros países que cuenten con LTE, sino que esta tecnología funciona, según el país, en distintas frecuencias, marcando la diferencia entre poder usarla o no.

Según la GSMA, para el 2015 habrá más de 200 redes LTE activas usando 38 combinaciones de frecuencia de espectro. Esto da la pauta de lo complicado que resultará para los dispositivos LTE (al menos los actuales) poder operar globalmente. Las múltiples frecuencias de uso son una pesadilla para los fabricantes de terminales, si es que se pretende que sean “globales”. Los dispositivos fabricados para una frecuencia determinada no funcionan en una red que trabaja en una diferente. La otra opción es tener distintos modelos para distintas regiones.

Quizás por esto es que el lanzamiento de equipos con LTE no se da al ritmo deseado por los operadores. Una de las cosas que llamó la atención en el MWC de Barcelona fue que no hubo tantos dispositivos LTE anunciados en el evento. Inclusive, desde la perspectiva de la infraestructura, hubo mucho énfasis en tecnologías como small cells (las herederas de las femtoceldas) o en la derivación del tráfico hacia redes fijas vía WiFi (lo que en la jerga se denomina WiFi offload). Quizás el hecho de que muchas de las noticias vengan hoy de EE.UU. donde tanto Verizon como AT&T (los dos más grandes operadores de aquél país) ofrecen una red LTE, hace pensar que esta tecnología está más madura de lo que la realidad indica.

¿Debería preocuparnos en Argentina estas demoras en el desarrollo de LTE? No por ahora. Para entender mejor esto, simplificando se podría decir que así como la 2G fue la tecnología para la voz y los SMS, la 3G lo es para los datos y la 4G lo es para el video. Esta última no es aún una aplicación imperiosa, salvo en el caso de las tablets, que por ahora es incipiente. Así, todavía no está clara la conveniencia económica de embarcarse en LTE, que requerirá de inversiones en espectro así como la infraestructura, especialmente en la red que conecta a las antenas, la cual indefectiblemente deberá ser de fibra óptica para poder transmitir los volúmenes propios de LTE. Además, mientras tanto podrán potenciar tecnologías como HSPA+ (de la cual todavía se discute si es 4G o 3G), que tienen un ancho de banda teórico más que suficiente para video pero con la ventaja que lo hace con la infraestructura de red ya instalada.

Otro detalle más que marca lo lejos que estamos de LTE en Argentina: todavía ni siquiera hay un cronograma (siempre postergable) para la licitación del espectro necesario para esta tecnología.

Linkeando

  • La otra cara de la promoción: La radicación de fábricas en Tierra del Fuego para la producción de electrónicos y otros bienes generó una suerte de fiebre del oro de personas buscando trabajo, aunque no haya para todos. Además, pone en evidencia ciertas carencias a nivel infraestructura. Interesante nota y video. [La Nación]
  • VoIP móvil y gratis: Es sabido que la VoIP tiene un destino seguro en las comunicaciones celulares, pero quizás llegue antes de lo esperado. En el Reino Unido, Telefónica se apresta a probar un servicio que permite realizar llamadas gratis, vía WiFi, en base a la aplicación Jajah que comprara tiempo atrás. Todo cambia. [Telecom Paper]

WiFi cambia de bando

Si bien hasta hace unos años atrás los operadores móviles miraban con recelo a los fabricantes que lanzaban teléfonos con conectividad WiFi, los cambios en el entorno hicieron que estos fueran aceptados, y en un futuro no muy lejano, quizás hasta impulsados. En Argentina, tanto en el 2009 como en el 2010, los celulares con WiFi crecieron a tasa de 3 dígitos, según se desprende del informe “Mercado celular argentino” recientemente realizado por Carrier y Asociados.

Mientras que en el 2008 se vendieron 221 mil equipos con WiFi, esta cifra trepó a 505 mil en 2009 (+129%) y a 1,3 millón en 2010 (+162%). Este avance tiene mucho que ver con la explosión de los smartphones, los cuales representan el 85% del total de equipos con esta funcionalidad.

La relación de los operadores con el WiFi fue cambiando radicalmente con el paso del tiempo. Originalmente fue visto como una amenaza, ya que se creía que quienes tuvieran la posibilidad de conectarse gratuitamente vía WiFi nunca pagarían un abono de datos. Pero esto cambió por varios motivos.

En primer lugar, si bien efectivamente el uso de WiFi actuó de sustituto de la red móvil, esta tecnología mostró su flaqueza: la conectividad se da por islas. Para establecer un paralelismo, conectarse con WiFi equivale a utilizar un teléfono inalámbrico. Tiene un radio de acción reducido. Así, algunos usuarios comienzan a disfrutar de los servicios de datos conectados vía WiFi y los extrañan cuando no están al alcance de una red de estas características. El siguiente paso entonces es contratar un abono para evitar interrupciones.

Por otra parte, la conectividad WiFi mejora la experiencia de uso porque tiene más velocidad que las redes celulares. Y esto puede ser clave en el uso de aplicaciones tales como el streaming (de video o de audio). Simultáneamente, alivia el tráfico de las redes móviles. Y es aquí donde los operadores comienzan a ver al WiFi como un aliado y no como un enemigo.

Finalmente, aunque esto recién comienza a desarrollarse en otros mercados, el uso de WiFi podría ser un sustituto de las nunca exitosas femtoceldas. Por ejemplo, en Canadá el operador Rogers lanzó un servicio para canalizar por WiFi no sólo datos sino también voz, y así poder dar servicios en lugares con poca o nula señal, tal como sucede en sótanos o construcciones que por sus características no permiten que la señal celular llegue con claridad.

Queda en claro entonces que, por distintos motivos, la incorporación de conectividad WiFi en los celulares llegó para quedarse. Por más que en el horizonte esté LTE.

Tecnología negativa

Cuando se habla de poner WiFi en plazas de Buenos Aires a partir de diciembre, hay que tener en cuenta que no todos se benefician de las tecnologías inalámbricas. Si no, ver esto.

Linkeando

  • Problemas del desarrollo: Hasta ahora se creía que la principal limitación para tender fibra óptica al hogar era la financiera. Pero con los despliegues, afloran nuevos problemas que traen similitudes con la instalación de antenas. Los vecinos se quejan. Al menos en España. [Cinco Días]
  • Mobile Outsourcing: Aprovechando la difusión de los celulares y los bajos costos en África, surgen nuevos modelos de negocios que combinan el crowdsourcing con los SMS. Una nueva muestra de que el uso de los celulares es muy distinto según las geografías. [The Economist]
  • ¿El fin del WiFi air?: Los recientes atentados fallidos con explosivos transportados por aviones tanto de carga como de pasajeros harían que los planes de ofrecer WiFi en los aviones se cancelen. Se cree que a través de esta forma de comunicación se podrían detonar paquetes desde la cabina. No parece descabellado. [The Register]

Las dudas del tintero

En el anuncio de Argentina Conectada también se mencionaron alternativas de acceso gratuito para la población. Son los PAD y los NAC.

Los PAD (Puntos de Acceso Digital) serán en realidad hotspots que ofrecerán conectividad WiFi gratuita. Los habrá azules, en espacios cerrados como en el caso de escuelas y bibliotecas, y verdes en espacios abiertos, como plazas y lugares públicos. Estos PAD tienen coherencia si se los combina con la entrega de netbooks educativas ya que permitirán la conectividad de las mismas fuera de la escuela.

Los NAC (Núcleos de Acceso al Conocimiento) serán espacios de conectividad, con sala WiFi para aquellos que cuentan con su propio dispositivo conectable (notebook, netbook, smartphone), una sala de conexión provista de computadoras, un microcine para ver la programación de la TDT y salas de juego. La sala WiFi está en línea con los PAD.  La incorporación de un microcine para ver TDT y más aún de una sala de juego (videojuegos para ser más precisos) son sin dudas las medidas que más se prestan a las críticas, especialmente si se tienen en cuenta sus beneficios estratégicos para la sociedad y el costo de oportunidad de la inversión necesaria.

Pero más allá de estas consideraciones, lo realmente clave en esta materia es asegurar la continuidad del servicio. Construir e instalar los PAD y los NAC es algo relativamente sencillo si se cuenta con los recursos necesarios. Pero el verdadero desafío será mantenerlos funcionales en el tiempo. Es imposible en este caso no recordar el triste destino de los telecentros puestos en funcionamiento en la segunda mitad de los 90 con un objetivo similar a los PAD actuales. Muchos fueron abandonados por falta de fondos para su mantenimiento. Otros fueron usurpados por las organizaciones que debían mantenerlos en condiciones para la población. Pero fueron muy pocos los que subsistieron un tiempo, más por el esfuerzo de la sociedad local a la que servían que por el apoyo continuo desde el Estado. Sería bueno entonces saber cómo se asegurará su funcionamiento en el tiempo habida cuenta de los antecedentes negativos en la materia.

De enemigos a amigos

No mucho tiempo atrás, cuando aparecieron los primeros terminales celulares que incluían capacidad de conexión vía WiFi, los operadores los recibieron con tibieza. Algunos exigían a sus fabricantes desactivar esta funcionalidad y otros directamente no los incluían en su oferta. La razón era obvia: si un usuario podía conectarse a los servicios de datos vía WiFi (especialmente en su versión gratuita), no estaría lo suficientemente motivado como para consumir tráfico de datos pago a través de la red celular.

Pero, como reza la sabiduría popular, todo cambia. La creciente demanda de más líneas y el intenso consumo de los servicios de datos exponen a las redes a una demanda por capacidad que no siempre puede ser atendida adecuadamente. Así, el WiFi está pasando de convertirse de enemigo a aliado. Primero fue para canalizar el tráfico de las aplicaciones de datos, como navegación (YouTube a la cabeza) y otras. Pero ahora, el uso del WiFi también está siendo concebido para canalizar llamadas de voz.

Esto es lo que acaba de anunciar T-Mobile en los EE.UU., capacidad que estará disponible para determinados modelos de terminal basados en Android. A diferencia de lo que suele ocurrir con el uso de WiFi para datos, en el caso de la voz no se trata de hablar gratis (los minutos utilizados se descuentan del plan) sino de descargar la red, tal como ocurre cuando se utilizan femtoceldas. Pero a diferencia de éstas, con solo contar con el terminal adecuado y tener un router WiFi en el hogar o lugar de trabajo, no hace falta invertir dinero en equipamiento adicional. Por otra parte, si esto implica comunicaciones de mejor calidad, no es una mala alternativa.

Derogando la ley de Moore

Quienes siguen el mercado tecnológico seguramente han oído hablar en reiteradas oportunidades de la ley de Moore. Si bien esta tiene una definición precisa desde el punto de vista tecnológico, vulgarmente se la acepta como la duplicación de la capacidad de procesamiento cada 18 meses (luego se extendió a 24). No obstante, este paradigma está cambiando por dos motivos: el menor valor relativo de más capacidad de procesamiento y la migración de la tecnología hacia plataformas móviles.

Por el lado de las computadoras, si bien siguen aumentando su capacidad de procesamiento, lo concreto es que para muchos de los usos habituales de éstas (mandar un mail, usar mensajería instantánea, navegar por la Web, usar un paquete de oficina), la mayor potencia de los equipos actuales aporta poco. Tan sólo aplicaciones de video de alta definición y 3D exigen más, pero ya se está en ese nivel.

Lo verdaderamente relevante en la actualidad es la movilidad, sea en smartphones, notebooks, netbooks, tablets y toda una plétora de dispositivos que surgen diariamente. Y aquí la prioridad no es ya la potencia bruta sino la relación de ésta con el consumo de energía. Desde el momento en que los dispositivos son desconectados de la red eléctrica comienzan los compromisos, no sólo en términos de procesamiento, sino también de conectividad (un celular tiene que alimentar diversas radios como 2G, 3G, WiFi, Bluetooth, GPS) y de pantalla (que no sólo es el componente que más consume, sino que tiende a crecer en su tamaño).

Así, hoy es más relevante un equipo que consuma poco que uno más poderoso que nos dejará de a pie a mitad de camino. Y lamentablemente, los avances en términos de autonomía (sea por menor consumo energético como por mayor capacidad de las baterías) no se dan al ritmo de Moore. La carrera por los Mhz deja su lugar a la carrera por la autonomía.

Languagesen>es GoogleDicCE
you have

Haciendo tablas

Luego de que Apple vendiera unos 3 millones de su Ipad en sólo 3 meses, el mercado de las tablets está al rojo vivo. A la marca de la manzanita se le sumó recientemente Samsung, HP y ahora Blackberry.

El ingreso de esta última produjo bastante interés mediático, no sólo porque es el antagonista de Apple en el mundo de los smartphones, sino también porque su tablet, denominada Playbook, lanzada esta semana logró destacarse por tener un enfoque diferente. Es que además de seguir la tradición de Blackberry de responder a las necesidades de los departamentos de sistemas de las grandes organizaciones tanto públicas como privadas (como comunicarse con sus servidores BES), la nueva tablet se potencia en combinación con un smartphone de la marca.

Siendo que los dispositivos móviles deben hacer un delicado equilibrio entre funcionalidad y portabilidad, en RIM ven a la playbook como una forma de potenciar al smartphone. Conectada vía Bluetooth a un Blackberry, la Playbook ofrece acceso a la información y aplicaciones del teléfono, agregándole una pantalla de mayor tamaño y el mayor ancho de banda proporcionado por WiFi. Sin embargo, conviene aclarar que la Playbook puede funcionar por sí sola, aunque en este caso sólo tendrá conexión WiFi, al menos por ahora.

No obstante, este lanzamiento implica varios desafíos para RIM. Al tener sólo conectividad WiFi, habrá que ver cuál es la actitud que tomarán los operadores: a fin de cuentas, será un equipo que no les permitirá vender abonos adicionales aunque sí les generará más tráfico en la red vía los smartphones conectados. Pero por otra parte, vender su Playbook directamente al usuario implicará desarrollar un canal de ventas por fuera de los operadores, cosa que hoy prácticamente no tiene.

Adicionalmente, al conectarse vía red celular únicamente a través de Blackberries, será un producto que apunte principalmente a su base instalada, pero con poco atractivo para usuarios de otras marcas de celulares.

Otro gran tema será el de las aplicaciones. En momentos en que el negocio de los smartphones gira alrededor de las plataformas y estas se dividen entre Android, Blackberry OS, iOS, Symbian y Windows Phone, a lo que se puede sumar Bada, se hace cada vez más difícil atraer a los desarrolladores, quienes naturalmente tenderán a focalizarse en sólo algunas de éstas y no todas. Así, RIM tendrá el desafío de seducirlos.

Finalmente, RIM no especificó precios ni fecha de lanzamiento de su Playbook, lo que indicaría que todavía hay bastante trabajo en desarrollo y puesta a punto. Será interesante ver cómo se moverá la empresa fuera de su zona de confort. Por lo pronto, se puede decir que tiene un producto diferenciado. Habrá que ver entonces qué piensa el mercado al respecto llegada la hora de la verdad.