'smartphones'

Twits selectos

  • Otro más: Facebook lanza su propio app store bit.ly/KHUCg4 Ventajas? Multiplataforma y 900 M de usuarios
  • RIM se reforma: designa CMO y COO bit.ly/JZu19m y se asocia con TomTom para focalizarse bit.ly/JZuoke
  • Slim compra barato y es el turno Europa. 28% de KPN en la mira. De paso, le moja la oreja a Telefónica bit.ly/IVfz05
  • Se acuerdan cuando se creía que el iPad salvaría a la industria editorial? bit.ly/IUfpK0 Fracasó por ser muy “printlike”
  • Ayer fui al MAMBA e invitaban a descargar app del museo para iPhone únicamente. Apuntan al 1% del mercado de smartphones. Bien ahí

Get smart

El proceso de transformación del celular de teléfono a dispositivo de datos está acelerándose notablemente en el mercado argentino. Los smartphones crecieron 18 puntos comparando el primer trimestre de este año contra el mismo período del año anterior, habiendo pasado del 22% al 40% del total de celulares. Este avance podría haber sido mayor de no haberse producido un bache en la producción de Tierra del Fuego como consecuencia de las dificultades para remitir los pagos al exterior en concepto de componentes [para más información, ver “Disparándose en el pie”]

Igual crecimiento registraron los socialphones, al pasar del 26% al 44% del total. Éste se dio a expensas de los feature phones (equipos con alguna característica dominante, como el reproductor de MP3 o la cámara de fotos/video). Si bien los socialphones son en definitiva un feature phone cuya características saliente es la socialización (ya que incluyen aplicaciones de mail, mensajero instantáneo, Facebook y/o Twitter) existe una diferencia fundamental para el operador: generan ingresos adicionales por el consumo de datos.

Teniendo presente esto, resulta interesante observar que en el primer trimestre de esta año, el 83% de los equipos despachados al mercado poseen la característica de incluir aplicaciones que consumen datos. Evidentemente, aquí se da una situación donde todos ganan. Los clientes pueden socializar desde sus equipos y los operadores impulsan los ingresos por datos, sea bajo un modelo prepago o vía abono.

Así, lentamente, los teléfonos básicos, aquellos que sólo sirven para hablar y enviar mensajes de texto, tienden a desaparecer. Y quizás para fin de año haya que desterrar definitivamente la palabra “teléfono” cuando se hable de celulares.

Linkeando

  • Fomentando la digitalización: En una medida que parece más paraarancelaria que ecológica, el gobierno dictó una norma que limitará, a partir del mes de julio, el ingreso de libros provenientes del exterior en función de la cantidad de plomo que contengan. Sin dudas, una acción que impulsará el crecimiento de los e-books, que son libres de plomo (los libros, no necesariamente los readers). [Perfil]
  • Ponete las pilas: Según un reciente estudio entre usuarios de smartphones, una de las principales razones para amar u odiar su teléfono es la duración de las baterías. Y la cosa no hace más que empeorar día a día con pantallas más grandes, procesadores multi core. Y se pone peor con LTE. [Pando Daily]
  • Los juegos son cosa seria: Interesante entrevista al director del laboratorio de videojuegos del MIT, donde aborda el uso de los éstos para fines no lúdicos. [El País]

Inteligente vs. Social

En los últimos tiempos, la atención de la industria, analistas y medios en Argentina estuvo centrada en el notable avance de los smartphones, quienes tan sólo en el 2011 crecieron un 113% en unidades y representaron prácticamente a 1 de cada 4 celulares vendidos ese año. Pero mientras esto sucede, hay una revolución que no por más silenciosa es menos relevante: el avance de los teléfonos sociales o socialphones.

Los socialphones son equipos que no llegan a ser smartphones. Tienen sistemas operativos cerrados que no tienen aplicaciones específicas para cada plataforma, lo que no les permite una integración con otras aplicaciones o el mismo hardware. No obstante, incluyen aplicaciones de mensajería y socialización preinstaladas, como mail, Facebook, Messenger/Whatsapp y, ocasionalmente, Twitter. Visto por oposición a los smartphones, no tienen ninguno de estos sistemas operativos: Android, BB OS, iOS, Windows (Mobile o Phone) o Symbian S/60 en adelante. Para dificultar las cosas, muchas veces cuesta diferenciar a simple vista a un smartphone de un socialphone ya que ambos pueden tener un teclado completo QWERTY o una pantalla táctil.

Los socialphones crecieron en el 2011 un 156%, representando además el 33% de todos los celulares vendidos, o sea, 1 de cada 3. Esto da una pauta de la magnitud del fenómeno.

En el gráfico se observa claramente el avance de socialphones y smartphones sobre el total, representando en el 2011 el 59% del total, en detrimento de los equipos más básicos (-5%) así como de los feature phones (-72%). Estos últimos son aquellos que tienen una característica saliente, como incluir un reproductor de MP3 con controles independientes, o una poderosa cámara fotográfica.

Los socialphones son atractivos para los operadores, ya que sus aplicaciones de datos consumen poco ancho de banda, aunque claro, esto puede darse a expensas de un menor uso de los lucrativos SMS.

Smartphones y socialphones son parte de un mismo fenómeno. Aquél de llevar a Internet (o al menos sus aplicaciones más populares) a todos lados. Es que así como hoy nos parece ridículo que en el pasado esperáramos a llegar a un punto fijo (nuestro hogar o lugar de trabajo) para hacer un llamado telefónico, estamos entrando en una etapa donde también parecerá ridículo esperar a llegar a un lugar fijo para usar una computadora para mandar un mail, actualizar nuestro estado en Facebook o chatear con nuestros amigos.

El vaso medio lleno

Varios años de bonanza, donde el crecimiento económico, las mejoras salariales y el crédito hicieron que el consumo de electrónicos alcanzara niveles extraordinarios, no impiden que ahora, con un escenario distinto, las dudas respecto de cómo será el 2012 se multipliquen. Motivos no faltan: complejo escenario internacional que afecta a nuestros principales clientes, tarifas ajustadas a la realidad que impactarán sin duda en el ingreso disponible, inflación persistente. Un cóctel que, si bien no llega a desanimar, sí plantea nubarrones sobre la cabeza de ejecutivos de la industria. Aún cuando no hay un panorama preciso de lo que sucederá a nivel macro, el contexto parece indicar que el impacto será menos negativo en la industria electrónica (celulares, computadoras, TV) y, en algunos casos, en las vinculadas (redes). Esto responde a varios factores.

Con diferencias entre sí, los electrónicos son evidentemente los productos del momento. A la cabeza, los celulares. Son mucho más que dispositivos para hablar y mensajear. En su evolución hacia smartphones, pasando por los socialphones (26% y 33% del total de ventas del 2011 respectivamente), se están convirtiendo en dispositivos de pertenencia y entretenimiento, aumentando su valor para el usuario. Esto impulsa el notable proceso de renovación de terminales que experimenta el sector de las telecomunicaciones móviles. En computadoras, la portabilidad y el uso personal vienen impulsando su crecimiento aunque su formato va diversificándose. Los televisores, con sus mejoras de imagen, la reducción de su tamaño y su incipiente transformación hacia una computadora, también tienen un escenario favorable.

Pero habrá además razones económicas para que los electrónicos se defiendan mejor que otros productos. A pesar de la amplia participación de la producción local de los mismos, la misma está basada en el ensamble de componentes importados cuyo precio está basado en dólares. La revaluación del peso frente al dólar (dicho de otro modo, el dólar barato), harán que los electrónicos se vuelvan más accesibles en términos relativos que otros bienes de la economía local. Además, habrá que sumarle la natural tendencia a bajar de precio, tradicional en esta industria.

Quizás el panorama se complique un poco más para quienes proveen servicios asociados a estos electrónicos, ya que con un presupuesto presionado por alzas importantes en el gasto en servicios públicos habrá más reticencia a comprometerse con gastos fijos más elevados en ciertos casos. Aquí entonces pesará la habilidad de operadores móviles, de banda ancha fija y de TV paga para diseñar productos que permitan aprovechar las bondades de los modernos dispositivos aunque conviviendo con cinturones más ajustados.

En definitiva, quizás el 2012 no sea un camino de flores. Pero también hay margen como para poder atravesarlo sin mayores sobresaltos.

De fono a compu

El que termina será sin dudas recordado como uno de los grandes años de la industria celular. Si bien ya no tiene sentido seguir midiendo el crecimiento en líneas (dato cuyo valor dejó de tener relevancia cuando superó holgadamente el 100% de penetración), existen otros indicadores que dan cuenta de un momento excepcional.

Desde la perspectiva de los terminales, en el 2011 se batirá un récord histórico, alcanzando alrededor de los 13,5 M de unidades despachadas al mercado. Esto representa un 5% más que en el 2007, cuando se alcanzaron los 12,8 M. Detrás de este nuevo récord se esconde un fuerte proceso de renovación, impulsado por la capacidad de los nuevos equipos para conectarse a distintos servicios de Internet, particularmente por las aplicaciones de mensajería (mail y mensajería instantánea) y de socialización (básicamente Facebook y en menor medida Twitter).

Los smartphones terminarán el año con unas 3,2 M de unidades despachadas, más que duplicando la cifra alcanzada en el 2010. A esto hay que sumarle los “teléfonos sociales” o feature phones con el foco puesto en la mensajería y socialización, que superarán los 4 M de unidades. Como resultado, aproximadamente un 54% de los celulares vendidos durante el 2011 tienen capacidad para conectarse a Internet y utilizar aplicaciones sobre esta red. Claramente, cada vez más pequeñas computadoras de mano y menos teléfono.

Esta bonanza se refleja también en la producción proveniente de Tierra del Fuego, que representa el 80% del total, demostrando la eficacia (aunque no necesariamente eficiencia) de la medida de promover la producción local.

Por supuesto, la mayor sofisticación de los terminales se traduce en mayor facturación para los operadores, que suman cada vez más clientes consumiendo ya no sólo voz y mensajes de texto sino que, como lo indican las cifras expuestas, crecientemente más datos.

Para el año próximo, la seducción de acceder a las aplicaciones basadas en Internet desde el celular seguirá con igual fuerza. Así como ya pasó con la voz, donde nos acostumbramos a realizar un llamado en cualquier momento y lugar, con el uso de las aplicaciones de Internet sucederá lo mismo. Habrá cada vez menos tolerancia a tener que esperar a llegar a una computadora en un lugar físico determinado para poder chequear un mail, chatear con un amigo o darse una vuelta por Facebook.

Lo que se va y lo que viene

Termina un año donde se acentuaron notablemente cambios que ya se vislumbraban, en algunos casos demostrando una capacidad de aceleración notable.

Sin ningún lugar a dudas, uno de éstos fue la internetización de la TV. La transmisión de contenidos de TV a través de Internet arrancó en el 2011 y prendió como una epidemia. Primero fue la aparición, casi tímida, de On Video, el servicio de Telefónica. Luego fue el desembarco de Netflix, con más expectativa que realidad, pero que no obstante hizo mucho ruido. Más tarde, Telecom y Claro completaron la oferta por el lado de los grandes operadores de telecomunicaciones. En paralelo iba creciendo notablemente Cuevana, una oferta cuestionada desde el punto de vista legal pero de gran aceptación desde una perspectiva práctica que amenaza con seguir dando que hablar en el 2012. También en 2011 se lanzaron diversos modelos de televisores (denominados SmarTV) que incorporan la capacidad para acceder a contenidos vía Internet. Como para que no haya dudas de cuál será la tendencia en esta materia.

Este escenario se da mientras la industria del cable lucha para adaptarse a esta realidad tanto desde el punto de vista comercial como regulatorio. Más allá de que hicieron planteos en contra de esta modalidad de distribución de contenidos, no hubo ningún tipo de respuesta por parte de las autoridades competentes. Y el que calla, otorga. Así los principales operadores, como Cablevisión, Supercanal, Telecentro y DirecTV, entre otros, atraviesan en un proceso de reconversión que, más lento o más rápido, sin dudas será inevitable: ampliarse de ser de proveedores de contenidos sobre una red propia y cerrada a tener un rol, cada vez más relevante, como redes de distribución y transporte de contenidos de terceros sobre los cuales no tendrán control alguno. Un cambio profundo que impacta en las raíces del negocio.

No por nada fue Cablevisión quien lanzó la primera oferta de megavelocidad de acceso a Internet para el hogar con su producto de 30 Mb. Esto tiene que ver no tanto con la mayor necesidad de ancho de banda que requiere la transmisión de video por Internet sino más bien con la proliferación de dispositivos que se acceden simultáneamente a una misma conexión: computadoras personales, consolas de videojuegos, SmarTV, radios, smartphones, tabletas, cámaras fotográficas, en un listado de dispositivos conectables que no para de crecer. Y todos juntos al mismo tiempo requieren de mayores conexiones. Así, en el 2012 veremos como también las telefónicas se ponen a tiro lanzando productos, que basados en tecnología DSL, ofrecerán mayores capacidades que las actuales. No obstante, la llegada de la fibra óptica al hogar no tendrá lugar en lo inmediato.

Por el lado de los dispositivos, el 2012 será seguramente el año en que las tabletas muestren para que están: si son un dispositivo adicional para quien no sólo ya está informatizado sino que también tiene un smartphone (como ocurre mayormente en la actualidad), o si efectivamente puede ser el único o al menos el principal dispositivo de acceso para un público más seducido por consumir contenidos que producirlos y que hace un uso más ligero de servicios como la mensajería o la socialización. Dos escenarios con un potencial de mercado claramente distinto.

Pero el 2012 no será un año fácil. Desde el punto de vista macroeconómico, los cambios ya se vislumbran: un contexto internacional complicado que ya repercute localmente aunque sin quedar del todo claro hasta dónde llegará el impacto. Algunas cosas ya pueden adivinarse fácilmente, como un mayor gasto de la población en servicios públicos, lo que puede restar de fondos a otros consumos. Otra puede ser una suba de las tasas de interés, que atentaría contra el acceso a la financiación que abundó en los últimos años y que tan útil fue para el consumo tecnológico. Por otra parte, Argentina se ha convertido en un país muy caro medido en dólares, lo que a su vez ayudó a abaratar la tecnología en relación a otros precios de la economía. Habrá que ver si el año próximo no se produce un reacomodamiento en el valor de nuestra moneda, lo podría lograr que la tecnología se encarezca.

En un contexto menos favorable, será interesante observar el accionar del Estado, quien se mostró muy activo en el 2011. A los ya mencionados programas de informatización de la educación se sumaron incursiones tanto en la infraestructura (con la construcción del backbone de fibra óptica) como en una oferta alternativa de contenidos televisivos vía TDT. Con recursos más escasos, habrá que ver cuál será el impacto en la velocidad de ejecución de estas iniciativas.

Será este contexto el que marque la evolución del consumo tanto de servicios (celular, Internet, TV paga) como de productos (smartphones/sociales, computadoras y otros dispositivos). Así, cualquier proyección tiene un margen de error no desdeñable. En definitiva, no hay que ser catastrófico, pero sí tener presente que el año que está por comenzar puede ser más exigente con nuestros bolsillos y, consecuentemente, con nuestra creatividad. Pero tampoco hay que desesperar. Hemos pasado por cosas mucho peores (y aquí estamos para contarlo).

I’m a Galaxy, I’m an iPhone

En un mensaje que permite recordar la campaña “I’m a Mac, I’m a PC”, donde Apple ridiculizaba a los usuarios de PC, Samsung lanzó una publicidad para su smartphone Galaxy SII hace lo propio con los fanáticos del iPhone. En el  comercial, cada frase es un golpe certero. Una publicidad dura con el iPhone y sus fanáticos, pero que seguramente fascinará a los fieles de Android y por qué no de otras plataformas.

¿Hacia la masificación?

El mercado de las tabletas está ingresando en una nueva etapa que podría ser el puntapié inicial de una masificación en serio. Hasta ahora, si bien existen diversas alternativas, resulta claro que se trata de un mercado donde juegan el iPad por un lado, y todos los demás por el otro. Los números son lapidarios, todo lo que no sea iPad tranquilamente podría agruparse bajo el nombre “otros”.

Pero por su precio, que arranca en los US$ 499 en los EE.UU. (y de allí para arriba, como los US$ 1.350 que cuesta en Argentina), está claro que no será iPad la tableta que logre la masificación del concepto. Así lo que hoy tenemos es que las tabletas son computadoras complementarias, cuyo propietario probablemente también tenga una PC y un smartphone. Pero está claro que este precio para un equipo que se suma a otros que cumplen funciones similares deja fuera de mercado a muchos. Y si bien existen múltiples alternativas, la mayoría basadas en Android (que van desde equipos sofisticados como los de Samsung y Motorola hasta otros más simples de marcas no reconocidas chinas), lo concreto es que éstos no lograron individualmente causar un impacto fuerte en las ventas.

Considerando que por sus características una tableta es principalmente un dispositivo para consumir contenidos (sea Web, videos, música, juegos), es la disponibilidad de éstos lo que aumenta su atractivo y le da un diferencial. Es por eso que las alternativas en tabletas que más expectativas despiertan son el Kindle Fire de Amazon y el Nook Tablet de Barnes & Noble. En ambos casos se trata de tabletas basadas en Android pero customizadas para consumir contenidos de las tiendas de los propios fabricantes, Amazon y B&N respectivamente. Ambos ofrecen distinto tipo de contenidos ideales para acceder desde una tableta: libros, revistas, películas, música, juegos y algunas aplicaciones. Conviene destacar que en línea con esto, las interfaces de ambos dispositivos están basadas en los contenidos y no en aplicaciones, como suele suceder con el resto de las tabletas, tanto Android, como Playbook o la misma iPad.

Pero a la oferta de contenidos, que de por sí se representan un diferencial valioso, se le suma una brecha de precio sustancial respecto del líder iPad. A US$ 199 el Kindle Fire y US$ 249 el Nook Tablet, el precio de éstas se ubica en un 50% o menos del iPad. La diferencia es tal que no parecería que fueran a competir con Apple sino que más bien expandirán el mercado de las tabletas, llegando a segmentos más masivos.

No obstante, la limitación tanto de Amazon como de B&N es su precaria presencia internacional. Además de su país de origen, Amazon tiene presencia en Alemania, Canadá, China, España, Francia, Italia y el Reino Unido. B&N, por su parte, sólo opera en los EE.UU. Está claro entonces que no serán éstas dos las que comanden la popularización de las tabletas a escala global. Pero quizás su modelo sirva de ejemplo para ser replicado en otras regiones no cubiertas (como Latinoamérica).

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