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Ya no es una fija

Los primeros años de Internet se caracterizaron porque su acceso se producía mayormente desde lugares “estancos”: o era el hogar, o el trabajo, o el ciber/locutorio. Si había alguna superposición, esta se daba con el trabajo, el que se complementaba con el acceso en el hogar o en algún lugar público. En cambio, lo que hoy tenemos es una conexión casi permanente, independiente de la ubicación. Esto surge del informe “Acceso residencial a Internet – 2012”, recientemente publicado por Carrier y Asociados.

Hoy un 71% de los usuarios acceden a Internet desde múltiples lugares. Con la aparición de distintos dispositivos móviles para la conexión, primero notebooks y netbooks, luego celulares y, más recientemente, tablets, la idea de ir a un lugar específico a conectarse está perimida. Obviamente, esta multiplicidad de dispositivos es consecuencia también de la mayor disponibilidad de puntos de acceso inalámbrico, vía WiFi o 3G.

El segmento ABC1 es el que muestra más tendencia hacia esta “policonexión”, teniendo un mayor peso relativo en el acceso desde el trabajo (por correlación con perfil laboral), desde el celular así como desde instituciones educativas (lo que marca una mayor penetración de Internet en escuelas y universidades privadas). La “policonectividad” sube con el NSE y la antigüedad, así como tiene una mayor penetración entre los nativos.

El acceso desde el hogar de terceros (amigos, familiares) se da más entre los nativos, lo cual es natural considerando que se trata de una etapa vital caracterizada por ser nómada así como a la alta penetración en el segmento de dispositivos móviles (notebooks, netbooks y celulares).

A mover esas cabezas

Cuando se piensa en conectividad a Internet, la imagen de una persona estática, sentada frente a una computadora en su hogar, oficina o ciber está dejando lugar a una más dinámica accedida en movimiento desde dispositivos portátiles como notebooks, netbooks, smartphones y, últimamente, también tablets. Este avance de la conectividad móvil es tan acelerado que a fines de este año en Argentina serán más las conexiones móviles que las fijas.

Si bien todavía muestra tasas de crecimiento positivas, la banda ancha fija (vía ADSL, cablemódem, inalámbricas, satelitales) viene registrando una desaceleración que se acerca peligrosamente a niveles de un dígito. Por supuesto, esto no es definitivo y puede cambiar regulación mediante. Por lo pronto la posta en el crecimiento acelerado está siendo tomada por las conexiones móviles, tanto por la banda ancha móvil (como es el caso de los módems 3G) como principalmente vía smarpthones. Tan es así que, a fines de 2010, las conexiones móviles representaron el 44% de todos los accesos a Internet en Argentina.

Esta tendencia tiene su correlato en las ventas de los distintos dispositivos conectables. En el caso de las PC de escritorio, éstas ingresaron en una lenta pero firme tendencia a la baja a partir del 2009, mientras que portátiles y smartphones muestran tasas de crecimiento marcadas. El 2010 fue claramente el año del despegue de estos últimos, mientras que las portátiles vienen mostrando una tendencia más pareja que tendrá un quiebre ascendente este año, con el impulso insoslayable que le darán los distintos planes que implican la entrega de equipos a estudiantes secundarios.

Se puede decir que en el caso del acceso a Internet está ocurriendo ahora lo que ya se dio con la telefonía: está pasando de ser fija y compartida a móvil y personal. Así como suele haber un único teléfono fijo por hogar, lo mismo venía sucediendo mayormente con la PC familiar conectada a un acceso de banda ancha fijo. Mientras la voz se hizo móvil y sobre todo personal con la popularización del celular, este mismo camino está recorriendo el acceso a Internet, sea vía computadora portátil o smartphone. Y nada hace prever que esta tendencia se revierta. Más bien se acelerará.

Linkeando

  • Tablet ma non troppo: Separando la hype de la realidad, resulta interesante la visión del CFO de Intel respecto al rol de las tablets frente a notebooks y netbooks. Obviamente es parte interesada en el asunto, pero sus puntos no dejan de merecer atención. [The Register]
  • Los nubarrones sobre el cable: Esta es de autobombo. Se trata de un resumen de nuestra presentación durante el VI Encuentro Internacional de Banda Ancha y Cable Módem. Se basa un análisis de la situación del cable en Argentina en función de plataforma de banda ancha. [Infobae Profesional] La presentación puede descargarse desde aquí.
  • Si no puedes contra ellos…: Ante el avance de alternativas de difusión de video a través de Internet, Comcast, el mayor cable operador de los EE.UU., se apresta a probar un sistema de distribución IP para llevar sus contenidos a todo tipo de dispositivo y en cualquier lugar (siempre que lo permita la cesión de derechos). [The Wall Street Journal]

¿El año de las tablets?

Por distintas razones, en los últimos tiempos es mucho lo que se habla de tablets, un concepto que si bien existe en la industria informática desde hace bien más de una década, no fue sino hasta el lanzamiento del iPad de Apple que se convirtió en un producto atractivo y apto para el mercado masivo. No obstante, pareciera que la gran excitación que se produce alrededor de las tablets tiene más que ver con la oferta en general que con la demanda.

En materia de usuarios de tablets hay que diferenciar claramente a los early adopters de lo que es el mainstream. Los primeros son aquellos que tienen una PC (muy probablemente una notebook) y un smartphone y que, como buenos entusiastas de la tecnología que son, agregan una tablet cuyo uso se acomoda entre ambos dispositivos. Éstos son mayormente los que hasta ahora han comprado tablets localmente. Pero para los segundos, y que son los necesarios para darle volumen a la cosa, si bien una tablet es un producto atractivo y deseable, todavía no queda bien en claro cómo se inserta ésta entre lo que ya tienen, amén de que no están tan dispuestos, por ahora, a desembolsar los $ 3 mil y más que cuestan estos dispositivos. Así, es la oferta (fabricantes, operadores, desarrolladores y proveedores de contenidos) quien tiene que esforzarse para que deje de ser un producto mayormente aspiracional para agregarle también un sentido utilitario claro, que justifique una erogación similar a la que se hace por una notebook o un LCD.

Por sus características físicas, una tablet es un dispositivo más apto para el consumo de contenidos (web, diarios y revistas, video) que para su generación. Se puede escribir un mail o participar en una red social, pero nadie en su sano juicio la utilizaría para escribir un informe o armar una compleja planilla de cálculo (salvo que le agregue un teclado, con lo que parecería una notebook). Y si bien algunas tienen conectividad celular y hasta capacidad para establecer llamadas, en realidad son más computadoras que smartphones. Aquí hay una razón de peso: por su tamaño, transportar una tablet, al igual que una notebook, es un acto premeditado, mientras que en el caso de un smartphone será un acto automático.

Esta diferencia hace que sean equipos más propicios para su utilización en forma estática, sentado a una mesa, en un sillón o tirado en la cama, y no tanto en movimiento, como sí sucede con los smartphones. Así, la venta de las tablets a través de operadores celulares no parece, por el momento, que sea el mejor camino, como no lo fue hasta ahora la venta de netbooks a través de éstos. Además, se produce un problema adicional: un operador celular venderá cualquier dispositivo que pueda atarse a un abono, ya que su negocio es la conectividad, no los equipos. Pero un usuario no querrá tener un abono para cada dispositivo conectable. Para enfrentar este problema, los operadores ya están dando sus primeros pasos. Recientemente comenzaron a ofrecer bundlings de smartphones con módems 3G, asociados ambos a un mismo abono de datos, bajo un modelo similar al de un pool de Mb. Este modelo sería fácilmente trasladable a las tablets.

Hay también un interesante mercado potencial para aplicaciones verticales, que fueron el objetivo inicial de las tablets años ha, y que hoy vuelven a surgir con fuerza debido al abaratamiento del hardware. Pero para ello hace falta el desarrollo de aplicaciones específicas y una comercialización distinta a la de un producto de consumo.

En síntesis, por ahora será un mercado más dependiente del push de la oferta que del pull de la demanda. Por esto, es probable que este año veamos mucho ruido por parte de fabricantes, operadores y proveedores de aplicaciones y contenidos, pero más cautela por el lado de los consumidores. Será más bien un año de evangelización.

Con la compu a todos lados

La popularización de las computadoras portátiles no es únicamente un fenómeno masivo, sino que también comienza evidenciarse en el segmento de empresas. A tal punto que durante el 2010 el promedio de equipos portátiles entre las PyMEs argentinas creció un 50%, pasando de 6 a 9 unidades promedio por empresa. Esto surge del informe “Telecomunicaciones móviles en PyMEs: voz y datos – 2010” realizado por Carrier y Asociados.

La difusión de las portátiles hace que se busque mantener la conectividad estando fuera de las instalaciones de la empresa. Claramente, el uso de WiFi es la primera opción en estos casos, siendo la alternativa en el 81% de los casos. No obstante, como WiFi sólo ofrece “islas” de conexión (bar, hotel, estación de servicio, etc.), el interés por una alternativa permanente impulsa la demanda de módems 3G, los que pasaron de ser usados por el 16% de las empresas con notebooks en el 2009 al 27% en el 2010.

El crecimiento de los módems 3G a pesar de la popularidad de las redes WiFi confirma que esta última tecnología actúa como una forma de iniciación a la computación móvil. Y una vez que el usuario se acostumbra a conectarse estando fuera de la empresa, tiene menos tolerancia a la conexión intermitente.

La tendencia creciente al uso de los módems 3G no se detendrá, ya que un 11% de los que usan notebooks fuera de la empresa y actualmente no usan módems 3G planean hacerlo en los próximos 12 meses, frente a un 7% de un año atrás.

Cruzando el Rubicón

El mercado de PC dio este año un nuevo salto, pasando de los 2,5 M de unidades vendidas el año pasado a unos 2,9 M durante el presente, lo que equivale a un crecimiento del 16%.

Tal como era de esperar, la explosión de notebooks y netbooks mucho tuvo que ver con esta situación. Éstas pasaron de 900 mil unidades a 1,6 millón, un avance del 78%. Así, las portátiles cruzaron la línea mágica del 50% del mercado como resultante de diversos factores. Por un lado, la tendencia mundial al reemplazo de los equipos de escritorio. Por el otro, los planes de informatización de alumnos en edad escolar, no sólo a través del plan Conectar encarado por el gobierno nacional, sino también por diversas iniciativas implementadas a nivel provincial, lo que incluye también a la ciudad de Buenos Aires.

En cuanto al retroceso de los equipos de escritorio, más allá de la tendencia a su reemplazo por equipos portátiles, también hay que considerar que se vieron impactados negativamente por la aplicación del impuesto a la tecnología. Mientras que notebooks y netbooks no fueron alcanzadas, los equipos de escritorio lo fueron parcialmente, ya que los monitores de LCD (el estándar actual) sí tributan el gravamen. Esto implicó entonces un encarecimiento de las desktops que redujo la brecha de precio entre éstas y sus pares portátiles. Así, los equipos de escritorio experimentaron un retroceso del 19%, pasando de 1,6 M en 2009 a 1,3 M en este año.

Nada indica que la tendencia al reemplazo de los equipos de escritorio se detenga, si bien el mercado de empresas seguirá consumiéndolos. Aunque no será suficiente para detener esta ola que se parece cada vez más a un Tsunami.

Derogando la ley de Moore

Quienes siguen el mercado tecnológico seguramente han oído hablar en reiteradas oportunidades de la ley de Moore. Si bien esta tiene una definición precisa desde el punto de vista tecnológico, vulgarmente se la acepta como la duplicación de la capacidad de procesamiento cada 18 meses (luego se extendió a 24). No obstante, este paradigma está cambiando por dos motivos: el menor valor relativo de más capacidad de procesamiento y la migración de la tecnología hacia plataformas móviles.

Por el lado de las computadoras, si bien siguen aumentando su capacidad de procesamiento, lo concreto es que para muchos de los usos habituales de éstas (mandar un mail, usar mensajería instantánea, navegar por la Web, usar un paquete de oficina), la mayor potencia de los equipos actuales aporta poco. Tan sólo aplicaciones de video de alta definición y 3D exigen más, pero ya se está en ese nivel.

Lo verdaderamente relevante en la actualidad es la movilidad, sea en smartphones, notebooks, netbooks, tablets y toda una plétora de dispositivos que surgen diariamente. Y aquí la prioridad no es ya la potencia bruta sino la relación de ésta con el consumo de energía. Desde el momento en que los dispositivos son desconectados de la red eléctrica comienzan los compromisos, no sólo en términos de procesamiento, sino también de conectividad (un celular tiene que alimentar diversas radios como 2G, 3G, WiFi, Bluetooth, GPS) y de pantalla (que no sólo es el componente que más consume, sino que tiende a crecer en su tamaño).

Así, hoy es más relevante un equipo que consuma poco que uno más poderoso que nos dejará de a pie a mitad de camino. Y lamentablemente, los avances en términos de autonomía (sea por menor consumo energético como por mayor capacidad de las baterías) no se dan al ritmo de Moore. La carrera por los Mhz deja su lugar a la carrera por la autonomía.

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La internetización del video

A pesar de que la evolución en cuanto a las capacidades de las tres pantallas indica que el orden cronológico es TV, PC y celular, lo cierto es que los mayores y más profundos cambios los introdujo la combinación PC/Internet. Ésta se convierte en el parámetro de consumo que las demás pantallas deberán intentar replicar, con las adaptaciones del caso, de forma tal que la experiencia de uso se acerque lo más posible a las expectativas que comienzan a ser básicas para los usuarios. Esto surge del informe “El móvil como una de las tres pantallas – Consumo de SVA” finalizado recientemente por Carrier y Asociados.

El punto más saliente es el consumo de contenidos a pedido. La libertad que genera para el usuario poder ver ese video en el momento en que le resulte más apropiado es un valor que surge del uso de Internet y se impone en las otras pantallas. Así, el diferencial del broadcasting sólo se da cuando se trata de algún evento en vivo, como, por ejemplo, un partido de fútbol. Esto también se aplica al consumo de video en el celular. A pesar de las capacidades de la norma de TDT adoptada en Argentina, tratar de replicar el modelo de broadcasting de la TV tradicional en el celular no parece ser el camino lógico en la evolución. Estando en movimiento, más que nunca el contenido debe adaptarse al consumidor, ya que se está expuesto a más interrupciones o situaciones que requieran la atención del usuario. Entonces, deberá ser a pedido, de corta duración, apto para pantallas reducidas.

La segunda característica saliente que incorpora Internet es la infinitud de los contenidos. Esto es relevante no sólo por el stock de contenidos disponibles en términos cuantitativos, sino también porque cuando los contenidos son limitados, se apunta a ofrecer aquellos que sean de mayor demanda masiva, tal como sucede en la TV abierta frente a la de cable o satelital. El modelo de TV tradicional se basa en pocos contenidos de amplia demanda, mientras que el modelo de Internet es de muchos contenidos de demanda variable y no necesariamente masiva.

Por otra parte, la gratuidad de hecho que se registra en los contenidos vía Internet hace que los usuarios sean cada vez más renuentes a pagar por éstos en otros medios, sea TV o celular.

Finalmente, un dato no menor en la era de la comunicación es que Internet agregó también la capacidad de interactuar no sólo con el contenido sino con otros usuarios, que a través de los distintos medios de comunicación (mail, mensajes instantáneos, mensajes de texto, Twitter, etc.) comparten, referencian y comentan contenidos, potenciando su difusión. Así, el consumo de contenidos agrega una variable de socialización, ausente en la TV pero muy presente en Internet y los celulares, por lo que los dos últimos medios actúan de complemento del primero. El hecho de que no exista aún comercialmente una plataforma de TV que agregue funciones de socialización no impide que los usuarios ya se adelanten a estos usos. Para ello, en vez de acceder a un dispositivo con todos estos servicios integrados, lo que se hace es tener a mano una PC o un celular que provee la conexión que la TV aún no da.

Con la vista en el cielo raso

Desde hace un tiempo, y tal como lo demuestran las decrecientes tasas de crecimiento de las conexiones de banda ancha, el mercado de acceso a Internet viene dando muestras de acercarse a su techo. Al menos bajo el modelo actual de una PC conectada a un acceso fijo. Esto surge del informe “Acceso a Internet y tecnología en el hogar – 2010”, realizado por Carrier y Asociados.

Presente en aproximadamente el 38% de los hogares argentinos, la banda ancha fija choca contra limitaciones estructurales, especialmente la distribución socioeconómica y etaria, aunque también está el coto impuesto por el modelo de la PC como dispositivo central de acceso.

El cambio de paradigma se esboza por el lado de la conexión de dispositivos distintos de la PC. Esta última, sin desaparecer, está dando indicios de avanzar hacia una situación de amesetamiento, aunque disfrazada detrás de la renovación de los equipos de escritorio por equipos portátiles (notebooks y netbooks). Esto se debe a que, más allá del cambio de formato, una PC nueva no ofrece mucho más que la anterior si lo que se usa es principalmente Internet y sus aplicaciones. Así, más que a una PC nueva, el gasto se irá orientando hacia otros dispositivos conectables que amplíen la experiencia de Internet: celulares, TV, consolas y una amplia y floreciente gama de éstos.

El celular es omnipresente y se encuentra en proceso de conversión hacia un dispositivo de acceso a Internet, con todas sus implicancias. Ya un 11% de los usuarios de Internet y celulares accedieron a la red desde el móvil y la mitad de éstos lo hace regularmente. Su movilidad y conexión permanente los hace indicados para el consumo de servicios de comunicaciones, especialmente las alternativas de mensajería y las redes sociales. A éstas, el celular le agrega la dimensión de movilidad total (lo que equivale a conexión permanente), mientras que la PC apenas llega a la de portabilidad, ya que el uso de esta última es mayormente fijo (en un escritorio, una mesa).

Por su parte, la TV se perfila como un dispositivo de acceso alternativo en el hogar, especialmente para el contenido en video que cada vez más abunda en la red. Así, a los usuarios ya no les cuesta mucho imaginar una situación hipotética en la cual acceden a material en video proveniente de Internet a través de la TV, visualizándose como una alternativa al servicio de TV paga (por cable o satélite), que a pesar de su popularidad actual ve su futuro amenazado por el cambio de paradigma. No es descabellado imaginar un escenario donde se combina la TDT, con contenidos en vivo y con buena calidad de imagen, e Internet, con todo aquello que puede consumirse a demanda, en el momento que más se ajusta al usuario. En definitiva, el consumo de video por Internet marca la tendencia en cuanto a lo que los usuarios pretenden de un servicio de TV.

Resumiendo. No se trata de pensar que el acceso a Internet dejará de crecer, sino que habrá cambios en los dispositivos y las formas de hacerlo como también en la forma de medirlo.

En busca del ancho de banda

Por lo que sucede en distintos mercados del mundo, evidentemente la demanda por ancho de banda resultó mayor a la prevista para los operadores de redes celulares. El crecimiento del tráfico de datos se está convirtiendo en un dolor de cabeza para los operadores móviles impulsado principalmente por la creciente demanda por smartphones así como por ofertas de banda ancha móvil (módems 3G para notebooks y netbooks). Esta tendencia no da muestras de detenerse sino todo lo contrario, resultando en redes que están siendo llevadas al límite de sus capacidades y más allá, lo que genera quejas de los clientes por la calidad y cobertura de las redes.

Por supuesto, la primera reacción fue mejorar las redes existentes, aunque más allá de una sintonía fina, en general esto involucra no sólo mayores inversiones (ej: aumentar la cantidad de celdas) sino también encontrar espacios para instalar nuevas antenas. Ninguna de las dos resulta fácil ni atractiva.

El siguiente paso fue comenzar a regular el tráfico de datos a través de nuevas aproximaciones al precio del servicio. Así, los planes ilimitados comenzaron una migración hacia convertirse en cosa del pasado para ser reemplazados por abonos con límites, por encima de los cuales el cliente debe pagar un adicional.

El próximo paso parece ser el de desviar tráfico de la red móvil hacia redes fijas. Por supuesto, los fabricantes de infraestructura impulsan la utilización de femtoceldas, debido a que implicaría nuevas ventas de equipamiento a los operadores. Si bien las femtoceldas dan muestras de ir creciendo en forma continua, los operadores están buscando alternativas más baratas. Y aquí el WiFi, otrora el enemigo del desarrollo de los servicios de datos móviles se está convirtiendo en un aliado.

Un prueba de la creciente relevancia del WiFi para los operadores está dada por el anuncio realizado esta semana de que AT&T y Verizon Wireless, los dos mayores operadores móviles de los EE.UU. se incroporaron a la WBA (Wireless Broadband Alliance). Se trata de un grupo que promueve la interoperabilidad entre redes WiFi de operadores. Básicamente, los miembros de la WBA comparten los datos de log-in de sus clientes, permitiendo de esta forma el roaming. Los clientes utilizan su nombre de usuario y contraseña para acceder a los hot spots propiedad de otros operadores. Esto se aplica a las redes WiFi cerradas, como las que tiene Arnet en Ezeiza o Aeroparque, solo accesibles para sus abonados.

Dato de color: Hasta hace un tiempo atrás, Verizon deshabilitaba la funcionalidad WiFi de los smartphones que vendía. Ahora le deben querer poner WiFi a todos.