'Netflix'

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Internet TV

El hábito de consumir contenido audiovisual profesional a través de Internet se halla tan arraigado que ya son 4 de cada 5 usuarios quienes lo hacen. Esto incluye a películas, series, documentales, eventos que son consumidos vía sitios de streaming gratuito (YouTube a la cabeza entre los legales, más una infinidad de sitios ilegales), servicios OTT (con Netflix a la cabeza) y descargas (mayormente ilegales). Este escenario da a la TV un rol cada vez más destacado entre los dispositivos que se conectan, directa o indirectamente, a Internet. Esto surge del informe “Usuario online 2016”, publicado por Carrier y Asociados.

El video proveniente de Internet no sólo tiene como virtud la de poder ser consumido bajo demanda, sino también su cualidad de multidispositivo. En esto se diferencia de la TV tradicional, que además de ser lineal funciona únicamente en una TV (salvo contadas excepciones, como PC o celulares con sintonizador). Cuando se analizan los dispositivos utilizados para consumir el video de Internet, no sorprende que la PC siga siendo el principal, elegida por el 81% de los usuarios. Este valor sube mientras baja el nivel socioeconómico al igual que la edad.

No obstante, a pesar de la supremacía de la PC, la pantalla de TV cobra mayor protagonismo. Esto es así porque se combinan distintas formas de lograr que ésta se conecte a la red. Puede ser con conectividad propia, como es el caso de las Smart TV, de las cuales tan sólo el año pasado se vendieron 1,5 millón de unidades, o utilizando la conectividad de productos que utilizan a la TV como monitor. Aquí se contabilizan las TV conectadas a una PC, a un receptor multimedia (caso Apple TV o Chromecast), a una consola de video juegos y otros dispositivos. Entre todas estas combinaciones, la TV es utilizada por el 72% de los usuarios para ver video proveniente de Internet.

Mientras que la Smart TV tiene más penetración entre los usuarios de mayor edad y los niveles socioeconómicos más altos, el celular lo es en los niveles más bajos. PC, celulares y tablets son la elección más habitual entre los millennials.

Las diferencias de situaciones en las cuales se puede consumir video proveniente de Internet hace que para el 52% de los usuarios, el consumo de video por Internet se dé en un escenario multidispositivo, combinando PC, TV, celular, etc.

Los días de Internet como una red PC céntrica están quedando claramente atrás. La multiplicación de dispositivos de acceso, con el móvil ubicándose hoy claramente como una alternativa al acceso de escritorio vía PC y a lo que se suma la TV como dispositivo de consumo de video, está reconfigurando no sólo la forma de acceder sino también lo que se hace en la red.

Los OTT vienen marchando

La tendencia a acceder a contenidos audiovisuales a través de Internet crece fuerte. La mitad de los usuarios consume algún servicio de video de OTT. Puede ser pago, como Netflix o Qubit, gratuito, caso Odeón, o integrar un combo de productos. Estos últimos pueden ser con un abono de TV paga, tales como Fox Play o HBO Go, así como empaquetados por un ISP, como Arnet Play, Claro Video u Onvideo. Esto surge del informe “Usuario online 2016”, publicado por Carrier y Asociados.

La tendencia al uso de OTT de video es más fuerte en el segmento ABC1, donde llega a casi 2 de cada 3 usuarios. Asimismo, los hogares donde habitan menores tienen una penetración más alta de estos servicios. No obstante, su presencia convive de momento armoniosamente con los abonos de TV paga, mostrando entonces una complementariedad de contenidos y formas de acceso.

En cuanto a los motivos para utilizar OTT de video, la primera mención es relativa al formato de consumo y tiene que ver con la posibilidad de ver temporadas completas de series, algo que se hace mucho más dificultoso con la TV lineal, que sólo cuenta con la posibilidad de maratones. Siendo el consumo a demanda es inherente a Internet, no sorprende que las menciones suban sustancialmente en los hogares jóvenes. Claramente, el formato tradicional lineal tiende a circunscribirse al vivo, principalmente deportes o actualidad. En 2° lugar entre los motivos para inclinarse por un OTT aparece la selección de contenidos ofrecida. Más atrás emerge el factor económico, el cual lógicamente tiene mayor incidencia en los segmentos socioeconómicos bajos. Por otra parte, si bien el hecho de no tener TV paga es un motivo escasamente mencionado, crece mucho en los hogares jóvenes (aquellos donde sus integrantes son solo millennials), donde triplica a la media general.

Netflix es el claro dominador de este negocio, presente en el 72% de los hogares que consumen servicios OTT. Esto permite proyectar unos 2 M de hogares que acceden a este servicio, aunque sólo alrededor de 850 mil de éstos son abonados. Esta diferencia se debe a la tendencia a compartir usuarios de un mismo abono con familiares y/o amigos. De esta forma, puede considerarse que Netflix equivale a ser el 3° proveedor de TV paga del país, detrás de Cablevisión y DirecTV.

Los cambios de hábitos en el consumo de contenido audiovisual de la mano de Internet prometen fuertes cambios en el negocio de la TV en el mediano plazo, con un impacto creciente de la mano de los millennials. Se trata del segmento que hoy es más propenso a no tener TV paga ni teléfono fijo, sino simplemente una conexión de banda ancha fija y un smartphone. Adicionalmente, esto se da en un momento de alta inflación y de reacomodamiento de precios relativos, con fuertes alzas en las tarifas y precios de algunos bienes que disminuyen el ingreso disponible para servicios que en alguna medida son sustituibles. Un escenario que podría favorecer la aceleración de este proceso de migración desde plataformas de TV tradicionales hacia otras basadas en Internet, pasando de la complementariedad a la sustitución.

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Retorno lineal

El acceso al contenido audiovisual por Internet introdujo dos grandes modificaciones frente a las formas tradicionales de consumirlo. Por un lado, trajo esa sensación de infinitud de contenidos, de que “todo está en Internet”. Por el otro, quizás no tan notable inicialmente, la instauración del consumo bajo demanda como forma de que los contenidos se adapten al consumidor y no al revés.

Para ser justos, el consumo bajo demanda de contenidos audiovisuales arrancó hace décadas, con la llegada del VHS, a la cual el DVD le agregó mayor calidad de imagen y sonido. Claro que ambas tecnologías requerían de una mínima planificación, acceder al cassette o disco previamente. Algo que se mantuvo inclusive en tiempos en que las descargas desde Internet eran furor, aunque también su consumo requería cierta previsión. Pero luego las opciones de streaming (desde YouTube hasta Cuevana) y más recientemente los OTT (con Netflix como estandarte) impusieron la modalidad de consumo bajo demanda sin mucha planificación previa. Uno se sienta frente al televisor, computadora, tablet o smartphone y el entretenimiento arranca a voluntad.

Este escenario hizo creer que los contenidos lineales estaban condenados a los deportes y la actualidad, territorio casi exclusivo de la TV tradicional, tanto gratuita como paga. No obstante, en los últimos días diversas noticias dan cuenta de que quizás esto no resulte ser tan así.

Por un lado, BitTorrent, la empresa detrás de la del protocolo para compartir archivos en formato P2P, planea el lanzamiento de BitTorrent Live, un servicio de streaming de TV en vivo en opciones tanto gratuita como paga. Según la empresa, tendrá mejor performance que los servicios existentes que transmiten canales en vivo por Internet ya que éstos utilizan el protocolo HTTP que no se caracteriza por su baja latencia. Otro que está incursionando en las transmisiones en vivo es Netflix, que arrancó con Chelsea, un programa de entrevistas que se transmitirá tres veces por semana simultáneamente a los más de 190 países donde esta plataforma llega, incluyendo a Argentina.

La posibilidad de transmitir contenido audiovisual en vivo no ya por redes de TV (cableadas o inalámbricas) sino a través de Internet abre un escenario interesante para el surgimiento de propuestas OTT (donde no se asegura la calidad de servicio ya que no se controla la red) que en el caso de la regulación argentina no están prohibidas expresamente. Es, a fin de cuentas, un contenido más que se transmite por Internet. Y así como hoy algunos canales de TV transmiten su programación en vivo por YouTube o por sus propios sitios web, los contenidos de la TV abierta (incluyendo a la TDA que además está en HD) también podrían ser retransmitidos, en lo que sería más bien un servicio de valor agregado sobre Internet. Este tipo de servicio estaría fuera del ámbito de la resolución 1394/2016, correspondiente al “Reglamento general de los servicios de radiodifusión por suscripción mediante vínculo físico y/o radioeléctrico” que, como su nombre indica, no alcanza a los servicios OTT. Se viene un debate apasionante…