'Netflix'

Epidemia OTT

Con algo de publicidad online, presencia en redes sociales y sobre todo el imbatible boca a boca, los servicios audiovisuales OTT se han convertido en cosa habitual para los argentinos conectados, siendo utilizados por un 2 de cada 3 de los usuarios de Internet (aclaración: no confundir utilización con suscripción*). La penetración de estos servicios aumenta en la medida en que sube el NSE (nivel socioeconómico) y es más fuerte entre los millennials adultos (de entre 24 y 33 años), quienes combinan actitud generacional con autonomía económica. Esto surge del informe “Internet y consumo audiovisual – 2017”, realizado por Carrier y Asociados.

El uso de los OTT, donde Netflix es el rey indiscutido pero al cual se le han sumado diversas alternativas en los últimos tiempos, se encuentra bastante arraigado. Tal es así que la mitad (53%) de sus usuarios los consumen casi a diario, tendencia que crece mientras sube el NSE, así como mientras baja la edad. No obstante, por el momento la existencia de estos servicios no impide que la penetración de los mismos sea similar entre quienes contratan un servicio de TV paga (actuando como complemento) y quienes no (actuando como sustituto).

En cuanto a las pantallas para la reproducción de los contenidos OTT, domina la TV, ya sea como Smart TV o TV conectada (a una PC, un Chromecast, Apple TV u otros), utilizada por el 88%. Luego sigue la PC (64%) y el smartphone (38%). El uso de este último es claramente más alto en los niveles socioeconómicos más bajos, donde la disponibilidad de pantallas alternativas es más limitada, así como en los segmentos más jóvenes, donde a la limitante de las pantallas personales se suma también el sesgo generacional. Por otra parte, 2 de cada 3 usuarios de OTT acceden desde más de una pantalla.

En cuanto a los motivos para elegir consumir servicios OTT, siguen liderando las opciones de ver las temporadas completas de las series, así como consumir bajo demanda. No obstante, el hecho de ser económico y poder consumirse desde múltiples pantallas son motivos que subieron fuertemente. También hay diferencias generacionales: el factor económico es más relevante en la medida en que baja la edad del usuario, mientras que su percepción como complemento de la TV paga crece con la edad.

(*) Para evitar extrapolaciones erróneas, conviene aclarar que uso no es lo mismo que suscripción. Cada suscripción puede incluir una o múltiples cuentas, por lo que es habitual que éstas se compartan con gente que no convive en el mismo hogar pero que son familiares o amigos. Y éstos a su vez, consumen los servicios con otras personas. Así, el número de usuarios es varias veces superior al de suscriptores.

Fiesta de largo

Con la edición de hoy de Comentarios se cumplen 15 años desde aquella primera edición del 14 de junio de 2002. 15 años nos parecen poco cuando los cumplimos nosotros, pero ya adultos, cuando podemos hacer una retrospectiva de lo ocurrido en una década y media, es bastante.

Si bien en ese entonces Google ya existía, no era el caso de Facebook y tampoco de YouTube, Twitter, Instagram, Spotify y tantos otros éxitos de los últimos años que hoy son habituales en la PC o el celular. La banda ancha había arrancado en Argentina unos años atrás y recién comenzaba a tomar vuelo y los celulares eran teléfonos y punto. Nada de mensajitos ni mucho menos Internet.

Argentina venía del mazazo económico y social que significó la crisis de diciembre del 2001. El mercado local de telecomunicaciones pasó de la exuberancia del año 2000, cuando la apertura hizo que desembarcaran empresas y fondos de inversión a cablear el país, a una retracción violenta. De hecho, el primer relevamiento que se hizo desde Carrier y Asociados a mediados del 2002 era distinto a lo previo. Mientras que antes se intentaba determinar cuánto sería el crecimiento (sin importar el rubro), ese trabajo identificó dónde se producirían los recortes en el consumo tecnológico. El único negocio que se mantuvo en crecimiento fue justamente el del acceso de banda ancha. Los demás, tenían indicadores negativos. Hasta la telefonía celular perdió unos 100.000 abonados. Fue el período del boom de los ciber que permitieron que la gente se siga conectando a un menor costo. No era lo mismo, pero la tendencia hacia el uso de Internet era irrefrenable.

A nivel de la industria, esto dio lugar a un período de consolidación en la medida en que los que habían venido del exterior se volvían a sus tierras, dejando pérdidas y vendiendo sus activos locales a precios de remate.

Vino entonces una década de fuerte crecimiento, donde se conjugó la tendencia natural de la industria (con el desarrollo de la banda ancha y la masificación de los celulares) con un contexto excepcional a nivel internacional que permitió una rápida recuperación económica (teniendo en cuenta la magnitud de la crisis). Fueron los años de crecimiento a tasas chinas y de aumento del consumo. Desde el punto de vista de la labor de Carrier y Asociados fueron años magníficos porque el argentino estaba descubriendo la tecnología y la adoptaba rápidamente, dando lugar a cambios en los hábitos y costumbres que hoy nos son totalmente cotidianos y naturales. Ver de cerca ese proceso fue un privilegio fascinante.

Pero esto se daba en un mercado cada vez más concentrado, que absorbía lo que iba quedando y que no incentivaba la llegada de nuevos inversores y operadores. Y hubo decisiones políticas que no ayudaron a mejorar esta situación. La ley de Servicios de Comunicación Audiovisual no sólo ratificó el impedimento del ingreso de las empresas de telecomunicaciones a los servicios audiovisuales (léase, telcos dando TV) desincentivando inversiones en las redes. También limitaba la expansión de las redes de cable. En comunicaciones móviles, la no asignación de nuevo espectro y la inacción ante las trabas para la instalación de antenas atentó contra mayores inversiones en la red. El resultado fue que finalmente ésta se vio desbordada ante la llegada de los smartphones que se convirtieron rápidamente en Ferraris andando por calles empedradas. Recién sobre el final de la gestión anterior se comenzó a atender este problema, pero el daño estaba hecho y, aunque en menor medida, todavía lo sufrimos.

La nueva gestión intentó poner en marcha las cosas, pero rápidamente se dio cuenta de que no era tan sencillo deshacer lo hecho, en parte por el contexto, en parte por decisiones propias. El resultado fue que generó entre los operadores más malestares que alegrías, todavía al día de hoy. No es fácil regular una industria donde convergen otras dos y existen múltiples intereses diferentes. Los choques y las tensiones son inevitables.

Lo que sí cambió en esta nueva era es el interés por parte de empresas y fondos del exterior por lo que aquí pueda suceder. Aunque lo hacen con cautela, estudiando la situación, pero sin desesperarse por abrir la billetera, a la espera de más certezas.

En el ínterin, y más allá de los vaivenes del contexto, la tecnología y sus productos siguen avanzando. Los Netflix cambiaron la forma de ver determinados contenidos audiovisuales y presionan para que otros (como el fútbol) adopten modelos similares. La forma de relacionarse e informarse cambió radicalmente con la popularidad de las redes sociales. Y los cambios sigue llegando.

Así, 15 años después de aquél primer newsletter, el escenario es decididamente otro. Hay un moderado optimismo en la industria, que mira la macro, y esperanza en los consumidores que quieren globalizarse ya no en los usos y costumbres sino también en el acceso a bienes (todavía no ven claramente los frutos del arancel 0% en los productos informáticos o del regreso oficial del iPhone) y algunos servicios (como comprar en Amazon, eBay o Alibaba y recibir los productos localmente sin trabas o poder pedir un Uber para moverse).

De lo que no hay dudas es que, en materia de productos y servicios tecnológicos y, sobre todo, en su impacto en nuestras vidas, estos 15 años de vida de Comentarios parecen ser varias décadas. Es difícil saber si habrá otros 15 años más, pero mientras tanto, brindamos por un mundo cambiante que todavía nos sorprende con sus novedades y sus posibilidades. Aprovechamos la oportunidad para agradecerles por estar allí, del otro lado de la pantalla, por tantos años. ¡Brindemos!

Parejas perfectas

Hubo un tiempo en que la TV lineal (gratuita o paga) era LA plataforma para el consumo de contenido audiovisual. La multiplicación de alternativas surgidas de la mano de Internet y factores como formato, vigencia, público objetivo hizo que surgieran combinaciones de plataformas y contenidos que en algunos casos potencian el consumo de estos últimos. Esto surge del informe “Internet y consumo audiovisual – 2017”, realizado por Carrier y Asociados.

Considerando a los usuarios de Internet, el consumo de series se realiza predominantemente a través de OTT (tipo Netflix), liderando como plataforma con un 50% utilizándola para este tipo de contenido. La situación es más destacable aun teniendo en cuenta que los OTT tienen una base de usuarios menor que la TV tradicional. Evidentemente, el consumo bajo demanda es el modelo indicado para el formato de las series ya que no obliga al espectador a adaptarse a días, horarios y frecuencias, esencial para todo contenido por entregas. Desde una perspectiva generacional se nota claramente el cambio en los hábitos, con los millennials dominando el consumo de series vía OTT mientras que los más adultos lo hacen desde la TV. Los millennials utilizan para las series, además de los OTT, a YouTube (su plataforma más natural) y también streaming gratuito y descargas. Toman todas las opciones online disponibles con tal de acceder al contenido deseado.

A la hora del consumo de películas la relación entre TV tradicional (59%) y los OTT (57%) es empatada. Nuevamente se comprueba la relevancia de los OTT para este tipo de contenidos teniendo en cuenta que tienen una base de usuarios menor que la TV tradicional. El uso de la TV para ver películas sube con la edad y es utilizada más por mujeres que por hombres, siendo la única plataforma donde hay diferencias significativas por sexo. También es más popular en los niveles socioeconómicos medios y bajos, mientras que los OTT los son en los altos.

A pesar de no ser programación en vivo, el consumo de documentales a través de la TV lineal tradicional es la alternativa más utilizada (52%), elección que crece en la medida en que sube la edad. Luego sigue YouTube, que con su amplitud de contenidos es la plataforma más utilizada por los millennials jóvenes y los niveles socioeconómicos bajos.

En noticias y actualidad en vivo, la TV tradicional domina (67%). Es su territorio natural. Le sigue su extensión online, los sitios de los mismos canales en la web (26%). Esta combinación de TV tradicional y su espejo online se repite para el deporte en vivo (52 y 21%) y programas deportivos (45 y 15%).

Además de tener una penetración sobre el total de la población mayor que la banda ancha, la TV tradicional dispone de elementos para pelear en un mercado audiovisual donde las propuestas vía Internet ganan cada día más relevancia. La TV lineal, tanto en su versión gratuita como paga, sigue teniendo ventajas en lo que hace a contenidos en vivo, como noticieros, actualidad y deportes. Por su parte, las opciones basadas en Internet se destacan en el consumo bajo demanda (como series y documentales) combinadas con la amplitud y variedad de contenidos. Así se entiende el crecimiento de propuestas online por parte de los operadores de TV paga (ofreciendo servicios como Fox Play, HBO Go, Crackle o el más abarcativo Cablevisión Flow). Todo esto sin soslayar a quizás el principal exponente de los nuevos consumos audiovisuales, YouTube. Un reacomodamiento de plataformas y contenidos que todavía no ha concluido.

Tuits selectos

Crónica de una muerte anunciada

Cuando varios años atrás se anunció en Argentina la migración del sistema de televisión analógico hacia la TDT (Televisión Digital Terrestre, rebautizada aquí como TDA o Televisión Digital Abierta ya que incluye también la televisión satelital provista por Arsat) se destacaba entre sus ventajas la posibilidad de ser consumida desde los celulares. Esto hizo que el gobierno anterior presionara a los fabricantes de smartphones en el país para que incluyeran en su oferta modelos con sintonizador para TV digital abierta. Sin embargo, esta característica nunca prendió y apenas si se vendieron algo más de 500 mil unidades entre 2012 y 2016. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2017”, realizado por Carrier y Asociados.

A partir del 2011, empezaron a llegar al mercado terminales móviles con sintonizador de TV, pero analógicos (para la TV de aire tradicional). Éstos lograron su punto máximo en 2013, donde alcanzaron casi el medio millón de unidades, para luego caer abruptamente a menos de 16.000 unidades en 2014 y desaparecer del mercado en 2015. Mientras tanto, los terminales con sintonizador de TDA arrancaron tímidamente en 2012 y 2013 para llegar en 2014 y 2015 a alrededor de un cuarto de millón de unidades para caer abruptamente en 2016 a menos de 17.000. Así, el parque actual de celulares que permiten sintonizar TDA es inferior al medio millón de unidades. Obviamente, esto no significa que todos ellos sean utilizados para ver TV lineal de aire.

Más allá de las intenciones políticas de la gestión anterior por impulsar el acceso a la TDA desde el celular, lo cierto es que TV lineal y movilidad no maridan adecuadamente. Una TV lineal, donde es el televidente quien se debe ajustar a los contenidos elegidos por el programador y a sus horarios, dista de ser el contenido apropiado para su consumo en movimiento. Esto ya había sido comprobado por la industria años atrás, en la primera década del siglo XXI, cuando las pruebas de campo en Europa no pasaron de eso y con el fracaso de Qualcomm y su MediaFLO, desactivado en 2010.

Los hechos demuestran que hoy la estrella es el video bajo demanda, que permite no sólo elegir qué se va a consumir sino también, cuándo. De allí el éxito de plataformas como Netflix en los celulares, dispositivos utilizados para acceder a contenido audiovisual por aproximadamente un tercio de quienes consumen servicios OTT.

La historia de la TDA demuestra que, en materia de TV lineal en el celular, poder no es querer.

Tuits selectos

Redefinición audiovisual

La llegada de los millennials (personas que hoy tienen entre 20 y 32 años) a la vida adulta e independiente está teniendo un impacto cada vez más notable en el consumo de contenido audiovisual y por lo tanto en el negocio que gira a su alrededor. La TV lineal cede terreno a las alternativas bajo demanda, donde los OTT evidencian que un mundo sin piratería masiva es posible. Esto surge del informe “Los millennials y sus consumos tecnológicos – 2016” realizado por Carrier y Asociados.

Para el segmento de millennials (que hoy representan más de 9 millones de personas en Argentina) la TV abierta de aire perdió total atractivo para ver series y películas. Sólo mantiene el interés de las transmisiones en directo, básicamente deportes y noticias/actualidad. Para varios de los millennials más jóvenes, la TV abierta directamente ya no figura en su radar.

En el caso de la TV paga, si bien responde mayormente al modelo lineal que tiende a ser descartado por esta generación, conserva algunos elementos a su favor. Uno de ellos es estar incorporado a los hábitos de consumo audiovisual, por lo que muchos siguen contratando el servicio un poco por inercia. Por otra parte, en el caso de los proveedores de TV paga por cable, el peso de los combos hace que la diferencia de precio en un producto Internet+TV no sea significativamente superior a contratar únicamente Internet. De esta forma, los combos se convierten un antídoto contra el cord cutting. No obstante, esto no impide que se dé una tendencia a abandonar el servicio entre los millennials mayores, mientras que los más jóvenes directamente no consideran contratarlo cuando se van a vivir solos (cord nevers). Claramente, la TV lineal, sea gratuita o paga, no forma parte de las prioridades de los millennials más jóvenes.

Los servicios OTT, donde Netflix es la referencia obligada, son los favoritos para ver series y películas, sustituyendo tanto a la TV tradicional como al streaming gratuito (generalmente ilegal) y las descargas. Las páginas gratuitas e ilegales suelen presentar problemas que contrastan con la calidad técnica de los OTT, particularmente en el caso de Netflix. Facilidad y calidad a un precio juzgado como adecuado por sus usuarios hicieron que los OTT actuaran de freno contra la piratería. No obstante, ésta no desapareció por completo. Tanto el streaming ilegal como la descarga ilegal fueron quedando como un complemento cuando el material deseado no es ofrecido por los OTT. Adicionalmente, las descargas mantienen su atractivo cuando las conexiones no son lo suficientemente buenas como para hacer streaming (sea legal o ilegal).

Por otra parte, gracias a los OTT, las series se convirtieron en un elemento esencial de la dieta audiovisual, incentivando el binge viewing (o atracones de episodios). Tal es así que las series se han convertido en tema de conversación, lo que incentiva su consumo.

Dentro de las opciones de streaming gratuito y legal, sin dudas que YouTube es el rey. Si bien se consumen contenidos tradicionales como películas, series y documentales, se destaca por contenidos propios de Internet: video virales, de música, trailers (todo estos potenciados por la recirculación en redes sociales) así como contenidos específicos de Youtubers (sobre todo los más jóvenes) y tutoriales. Estos últimos son muy populares, particularmente entre los millennials mayores, que los utilizan para resolver desafíos domésticos cotidianos.

Resumiendo, los millennials establecieron el consumo bajo demanda como LA forma de acceder al contenido audiovisual. Y ofertas como las de Netflix (así como Spotify en el caso de la música) inculcaron el hábito de pagar por contenidos a una generación que se creyó que no sería propensa a hacerlo. Y de paso demostraron que la piratería no es un mal ineludible sino una respuesta a una oferta poco satisfactoria.

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