'iPhone'

Con amigos así…

Steve Wozniak, uno de los fundadores de Apple, le dio de comer a las fieras anti-iPhone luego de declarar que si bien tiene un teléfono de su empresa, le gustaría que éste hiciera cosas que Android hace. Además, apunta contra el estado actual de Siri, la característica estrella del modelo 4S. No se puede negar que tiene opiniones independientes.

Twits selectos

  • La prueba de que pasó el momento de WiMax. Primero Motorola. Ahora NSN se desprende del negocio bit.ly/vw5nXR
  • Interesante analogía entre Microsoft y Google read.bi/t3ixzC Más parecidos de lo que se cree
  • Corea del Sur, quizás el único mercado donde el iPhone es “uncompetitive” bit.ly/vJr3px

I’m a Galaxy, I’m an iPhone

En un mensaje que permite recordar la campaña “I’m a Mac, I’m a PC”, donde Apple ridiculizaba a los usuarios de PC, Samsung lanzó una publicidad para su smartphone Galaxy SII hace lo propio con los fanáticos del iPhone. En el  comercial, cada frase es un golpe certero. Una publicidad dura con el iPhone y sus fanáticos, pero que seguramente fascinará a los fieles de Android y por qué no de otras plataformas.

Denominación difícil

No hay dudas de que los smartphones están en un momento de oro. En Argentina, comparando el primer semestre del 2011 contra igual período del 2010, el crecimiento fue del 80% en unidades. Esto se dio a pesar de la aplicación de licencias no automáticas a la importación, de otra forma, el avance podría haber sido mayor aún. Sin embargo, todavía en términos generales el concepto de smartphone o teléfono inteligente no está totalmente instalado entre los usuarios de telefonía móvil. Esto surge del informe “Telefonía móvil: Segmento individuos – 2011” realizado por Carrier y Asociados.

Algo más de la mitad de los entrevistados afirma haber oído hablar del término, lo que representa un avance respecto de sólo un tercio que lo hacía un año atrás. No obstante, al igual que lo sucedido entonces, tan sólo la mitad pudo asociar esta categoría con al menos una marca en particular. En estos casos, Blackberry se ubica en primer lugar, con un 21% (subiendo desde un 9% del año pasado), lejos de iPhone con un 13% (que desciende desde el 27%). Detrás, Nokia y Samsung están en situación de empate técnico.

Mientras que el reconocimiento de Blackberry y de iPhone sube con el nivel socio económico, Nokia muestra una distribución más pareja. Los dos primeros tienen mayores porcentajes de reconocimiento en la medida en que desciende la edad, mientras que en el caso de Nokia es a la inversa. Entre los más jóvenes, Nokia se ve superada por Samsung, quizás como un indicio del “envejecimiento” de los seguidores de la marca.

Volviendo al punto inicial, la escasa conceptualización del término smartphone o teléfono inteligente (situación que se da aún entre los usuarios de estos equipos) destaca que en la medida en que el usuario se hace más masivo y, por lo tanto menos techie, el foco del consumo está cada vez más en la aplicación y no en la tecnología.

Adiós a Jobs

Difícil semana para Apple la que acaba de terminar. Luego de un lanzamiento del nuevo iPhone que generó mucha expectativa no satisfecha (finalmente no fue el 5 sino el 4S), llegó la noticia que no por previsible dejó de impactar: la muerte de su fundador y guía, Steve Jobs. La misma tuvo un altísimo impacto en los medios tradicionales así como en redes sociales y blogósfera. En su gran mayoría, rindiendo tributo a un hombre que quizás como ninguno fundió en una misma imagen a la suya propia, la de la empresa que fundó y sus productos.

No se puede dudar de que se trata de un prócer de la tecnología de la información. No fue un inventor ni un creador. Sí un innovador, un genio para utilizar los desarrollos existentes (como la computadora personal, el mouse, las interfaces gráficas, los reproductores de audio y los smartphones) y transformarlos en productos icónicos de la mano de un diseño único y, sobre todo, de una experiencia de usuario que enamoraba. Justamente este enamoramiento logró que su marca y sus productos tuvieran no sólo clientes, sino fanáticos. En este proceso, humilló más de una vez al resto de las industrias que afectaba, como pasó con la animación, la música y los celulares, mostrándoles, como outsider, cómo había que hacer las cosas.

A esto le sumó el valor agregado de su propio personaje, carismático y con un aura de deidad (a tal punto que originalmente el iPhone fue bautizado por sus fans como el “Jesus phone”) que explotaba en beneficio propio y de su empresa a la perfección. Y a su historia personal no le faltaron ingredientes para darle tono de epopeya. Hijo adoptivo. Abandona la universidad que con esfuerzo sus padres pretendían que concluyera. Funda su empresa en un garaje reflejando el sueño californiano. Tiene sus primeros éxitos. Lo despiden de la empresa que funda. Funda otra, Pixar, que marca un antes y un después en la animación. Vuelve a Apple cuando parecía que se extinguía. No sólo la resucita, sino que la lleva a lo más alto hasta lograr que sea la de mayor valuación bursátil del mundo. Y este último tramo lo logra mientras pelea contra el cáncer que finalmente terminaría con su vida. De haber sido una novela, sería algo trillado. Pero no fue novela sino realidad. De hecho, es difícil encontrar otro líder empresarial tan amado, siendo que tenía una personalidad públicamente reconocida como difícil y hasta tiránica y al que no se le conocen, al menos públicamente, obras filantrópicas.

Pero algunos, quizás con las emociones sensibilizadas por lo fresco de la noticia, fueron más allá, mencionando sus aportes a la humanidad, como quien cambió nuestras vidas. Aquí pareciera aconsejable tomar un poco de distancia, respirar hondo y clarificar ideas. Es difícil hablar de aportes a la humanidad de una persona que siempre tuvo como estrategia sistemas cerrados en los cuales su empresa tenía/tiene el control total del ecosistema. Pasa con las Macintosh, con el iPod, con el iPhone, con el iPad. Y salvo en el caso del iPod, sus productos no pretendieron ser para las masas sino para minorías con capacidad para pagar un plus por valor agregado que Jobs les generaba.

Como ningún otro, desarrolló productos que dieron lugar a pasiones. Y éstas, como en la política o el deporte, generan divisiones. A favor o en contra. Por esto, sólo el tiempo le dará a Jobs su rol justo en la historia. Un desafío interesante, siendo que sus creaciones se produjeron en una industria que se caracteriza por lo efímero. Pero para todos nosotros, que fuimos sus contemporáneos, sin dudas tendrá reservado un lugar destacado. Más allá del signo de los sentimientos hacia él y sus productos.

En adelante, más allá de la orfandad que sentirán sus seguidores, se vienen tiempos de desafíos profundos para Apple. Todo lo positivo que tuvo su fuerte asociación con su líder se transforma en un boomerang ahora que él no está. Apple deberá demostrar que puede funcionar sin su líder. Y los antecedentes, cuando casi desaparece luego de haber despedido a Jobs, no le juegan a favor. Habrá que ver si esta vez, con tiempo para prever la pérdida de fundador, el resultado le es más favorable.

Twits selectos

  • Opinión sobre los celulares como servicio público. Coincido con @uriondo : es preferible aumentar competencia bit.ly/rlzwOj
  • Vengo de ver las nuevas Smart TV 3D de LG. Sigo pensando que la conectividad es más disruptiva que las 3D
  • Ahora que viene el iPhone brasilero, entrarán algunos a Argentina o seguirán siendo objeto de bagayeo? bit.ly/orAQSn
  • En TW percibo cierta decepción con anuncios de Apple. Aflojen con las expectativas. No se puede hacer revoluciones todos los años.

Escena rendidora

Si hay una escena del cine que posibilitó una gran cantidad de reciclajes satíricos, es la ya famosa del bunker de Hitler en la película “La caída”. En esta ocasión, éste se entera de que finalmente no se lanzó el iPhone 5, sino el 4S. Recomendable, con muchos guiños para los techies.

Viva la promiscuidad

Esta semana fue rica en novedades relativas a la industria móvil, más particularmente por el lado de los involucrados en los dispositivos, tanto desde los sistemas operativos como a nivel de procesadores.

Uno fue el anuncio que Qualcomm, el principal proveedor de chipsets para smartphones, dará soporte al futuro Windows 8 no sólo en PC sino también en celulares. De esta forma, el sistema operativo de Microsoft será diseñado para residir tanto en uno como otro tipo de dispositivo (algo que hasta ahora no sucede). Por otra parte, Qualcomm extiende su alcance más allá de los móviles para ganarse un lugar en el escritorio, aportando además sus tecnologías de conectividad 3G, 4G, bluetooh y Wifi a las computadoras personales. Y, dicho sea de paso, se mete como cuña en la histórica combinación WinTel.

Por otra parte, esta fuerte asociación entre Microsoft e Intel que se da en el mundo de las PC no se repetirá en los móviles, ya que Google e Intel anunciaron que trabajarán en conjunto para optimizar versiones futuras de los procesadores de bajo consumo energético Atom (hoy muy populares en las netbooks). Para Intel esto es positivo porque la empresa aún no pudo hacer pie en el mercado de procesadores para móviles y la cosa se complicaría a futuro habida cuenta de que todo parece indicar que tablets y smartphones seguirán creciendo impactando negativamente en las ventas de PC. Para Google, tiene la ventaja de aumentar aún más la capacidad de distribución de su plataforma Android. Algo que no es menor teniendo en cuenta los movimientos de algunos de sus principales socios en materia de smartphones.

Justamente con estos últimos la relación comienza a dar indicios de no ser todo lo fluida posible. Es que con la estandarización de algunos smartphones sobre la plataforma Android se limitan las posibilidades de diferenciación para los fabricantes. Y la necesidad de contar con un plan B en materia de sistemas operativos se hizo evidente en las últimas semanas. Primero, con Samsung anunciando nuevos smartphones con su sistema operativo Bada, que se sumarán también a aquellos con Windows Phone. Luego esta semana la cosa se puso interesante con HTC, cuya CEO declaró que están evaluando la compra de un sistema operativo para móviles y todos los dedos señalan al WebOS, recientemente puesto en el freezer por parte de HP.

Si bien en la industria móvil muchos apuestan a la consolidación de plataformas haciendo hincapié en el peso de las tiendas de aplicaciones, el panorama no parece tan evidente a mediano y largo plazo. La historia marca que el desarrollo de las PC como producto masivo se dio con la irrupción de Internet, que puso el foco en las aplicaciones (webmail, Facebook, Twitter, etc.) y contenidos (diarios, videos, música) accesibles desde la Web más que en la plataforma. Hoy, lo mismo da tener una PC con Windows, Linux o una Mac. Aplicaciones y contenidos en la Web son accesibles indistintamente. El modelo actual de aplicaciones en los celulares tiene mucho de esa primera hora de la PC, por lo que lo lógico será que todo tienda también en este caso a estar en Internet. En este sentido, el desarrollo de servicios y contenidos vía HTML5 es visto como la mejor forma de lograr interactividad desde los navegadores móviles, prescindiendo de una aplicación específica para cada formato. Otra de las grandes ventajas de este lenguaje es que permite desarrollar sitios multiplataforma, que pueden ser accedidos desde distintos dispositivos, sean PC, smartphones, tabletas o lo que vaya surgiendo.

Paradójicamente, fue Apple con su ecosistema cerrado para su iPhone quien más impulso le dio a HTML5, al resistirse a que sus equipos móviles incluyeran soporte para Flash. Algunos proveedores de contenidos vieron que este lenguaje les permitía circunvalar el cerrado mundo del AppStore y sus condiciones, a veces draconianas (como le sucedió con el Financial Times, que abandonó la aplicación por un sitio en este formato).

En definitiva, fabricantes de hardware y desarrolladores de plataformas podrán combinarse promiscuamente aunque ya no será relevante. En la medida en que permitan el acceso a servicios y contenidos en Internet, las distintas combinaciones de hardware y software serán un problema de la industria, no de los usuarios.

Sobre interfaces y entretenimiento

Cuando en 2007 Apple lanzó al mercado celular un equipo, el iPhone, cuya interfaz era simplemente una pantalla y un botón, el éxito fue súbito. Para no ser menos, el resto de los fabricantes salieron corriendo a diseñar equipos que incorporaran esta característica. A tal punto que por un momento dio la impresión que todos los terminales acabarían siendo muy similares en su aspecto.

Pero no fue así. El dispar éxito de las imitaciones verificó dos cosas. La primera y principal, que hace falta algo más que una pantalla touch para pelear con un iPhone. La segunda, es que hay un mercado nada desdeñable que prefiere la precisión de un teclado.

Esto tiene su correlato en los números del mercado, al menos en el caso argentino. Tomando en consideración el primer semestre de este año, se observa una paridad entre los equipos con interfaces basadas en pantallas touch (23%), levemente por encima de aquellos con teclado completo o QWERTY (20%). Por supuesto, todavía el dominador es el teclado numérico (53%), presente principalmente en los equipos de gama baja y media.

Analizando las interfaces por tipo de equipo, existe un predominio de las pantallas touch en la categoría smartphone, tendencia que se revierte en el caso de los teléfonos sociales (aquellos que sin pertenecer a la primera categoría, incluyen en forma nativa aplicaciones como el mail, Facebook, Twitter y/o mensajería instantánea), donde predominan claramente los teclados QWERTY.

El crecimiento de los teléfonos sociales [Ver: “Adiós al básico”] de la mano de estas aplicaciones con el agregado de un teclado completo marca por otro lado un cambio en la concepción del entretenimiento desde el celular. Así como unos años atrás, los terminales con reproductor de medios (y en muchos casos con controles ad hoc para su utilización) aportaban a la variable entretenimiento en movimiento, hoy el uso de aplicaciones de mensajería y socialización también cumplen un rol de amenizar. Por ejemplo, mientras era habitual pasar el rato escuchando música desde el celular en el colectivo, hoy chequear el muro de Facebook, chatear vía mensajero instantáneo o publicar desde Twitter son alternativas atractivas.

Este cambio es sin ninguna duda beneficioso para los operadores. Mientras que con la venta de equipos que destacaban la incorporación de un reproductor de medios no generaban ingresos adicionales (las descargas legales de música nunca fueron un negocio relevante), la socialización y mensajería, favorecidas por la incorporación de teclados completo generan consumo de datos. Y esto sí es una línea de ingresos que cada vez se vuelve más relevante.

[Para leer más sobre interfaces de celulares, sus usos y perfiles de usuario, recomendamos “Dime qué formato usas”]

El paraíso de las incoherencias

Durante los últimos días un par de noticias pusieron en evidencia las contradicciones en relación a la industria tecnológica local. Fueron las relacionadas al lanzamiento del plan “LCD para todos” (todavía su nombre definitivo no fue oficializado, pero claramente no sería inteligente que fuera éste) así como las demoras en Aduana de embarques de smartphones (principalmente Blackberry y también iPhone).

En realidad, y más allá de su amplia difusión en diarios de alcance nacional, lo de los smartphones no es noticia, ya que se trata de algo totalmente previsible en función de la historia reciente. Lo concreto es que desde el mes de abril la Aduana argentina no está dejando ingresar al país ningún teléfono Blackberry como consecuencia de la aplicación de las licencias no automáticas (LNA), mientras que en enero ingresaron los últimos iPhone. Era previsible que fuera así ya que ambas marcas no se ensamblan en Tierra del Fuego.

El caso pone sobre la mesa la arbitrariedad de las LNA, algo de lo que se habló mucho desde su entrada en vigencia. En este caso particular, la arbitrariedad es mayor aún por dos motivos. Por un lado, y el más evidente, es que luego de la puesta en vigencia de lo que se conoció como Impuesto Tecnológico, existe una diferencia de costos impositivos notable entre un equipo importado y otro proveniente de Tierra del Fuego. Evidentemente, no alcanzó con encarecer el precio de estos equipos, por lo que se le aplicó una medida para arancelaria. La misma afecta no sólo a los fabricantes que no pueden vender sus equipos, sino también a operadores y consumidores que los eligen por sus capacidades diferenciales, aún a costa de tener que pagar más impuestos. En el caso de Blackberry y iPhone, al tratarse de marcas que sólo incursionan en el rubro smartphones, sería interesante ver cuál es la viabilidad de producir en Tierra del Fuego ya que se trata de un segmento de mercado más reducido (el año pasado rondó el 14% del mercado de celulares), por lo que las economías de escala podrían no ser las necesarias para justificar los costos de producción local.

Mientras esto sucede, se autoriza la importación de televisores LCD para llevar adelante un plan que apunta, entre otras cosas, a que los segmentos más necesitados, aquellos que cobran dinero de planes sociales, inviertan parte de éste en tener un televisor que le permita captar la TDT antes de que empiece un evento convocante como es la próxima Copa América de fútbol de selecciones. Como los tiempos son exiguos y la producción local no podría satisfacer esta demanda, se permite (también arbitrariamente) su importación.

Tenemos entonces la incoherencia del freno a la importación de determinados productos, que pagan una altísima carga tributaria frente a la producción local, siendo que éstos son demandados por empresas y consumidores para trabajar y también entretenerse. En una visión totalmente opuesta, se habilita la importación de bienes que se producen en el país simplemente para fomentar el consumo de un bien orientado mayormente al entretenimiento y cuya financiación está asegurada por el descuento de la cuota en la asignación que reciben con fines sociales.

Debe quedar en claro que no se está criticando en sí a las políticas (que de por sí son debatibles) sino su instrumentación. Si se quiere que todos los celulares se fabriquen en Tierra del Fuego se podría lisa y llanamente prohibir la importación de los mismos. Sería una decisión quizás desagradable para algunos, pero eliminaría la arbitrariedad de un funcionario determinando desde su escritorio qué ingresa al país y qué no. En el caso de los televisores, y tal como lo apuntamos desde aquí en anteriores oportunidades, hubiera alcanzado con que se les exigiera a los fabricantes nacionales que incorporaran la tecnología para sintonizar TDT como condición para autorizar su producción local. Ninguna de estas cosas se hizo, por lo que hay que salir a poner parches que son muy poco elegantes y que desnudan un amplio grado de improvisación.

En resumen, se le puede dar el sesgo ideológico que se quiera a las políticas de industrialización. Lo que es preocupante es que éstas no se apliquen coherentemente. Pero quizás esa es una de las características fascinantes de vivir y trabajar en Argentina.