'Internet'

Combatiendo la piratería

En un tema vinculado al modelo de Netflix, esta semana el diario La Nación publicó un artículo basado en estadísticas de la MPA (Motion Pictures Association) sobre la piratería de DVD en Argentina. El artículo hace bastante hincapié en el tema costos, que si bien es un factor a tener en cuenta, no es el único, siendo muchos otros los que entran en juego.

Quien compra una copia ilegal de un DVD (sabiéndolo o no) en definitiva está pagando por ella. Es cierto que este precio está mucho más cerca al de un alquiler que al de una compra, pero en definitiva, salvo los cinéfilos, algunos fanáticos y los más chicos, que ven un mismo DVD repetidas veces, a la mayoría de la gente le interesa ver un DVD una sola vez. Lo que se logra entonces comprando esta copia pirata es conveniencia: no limitarse al stock del videoclub, no tener que ver el DVD en un día determinado para no incurrir en los costos por excederse en el tiempo de alquiler, no tener que ir al videoclub a devolver el material (no todo el mundo tiene un videoclub en la cuadra de su hogar) y el acceso a novedades que por el respeto de los sellos cinematográficos a los distintos canales (cines, canales premium TV, videoclubes) están disponibles para su alquiler meses después de su estreno. Como se ve, muchas de estas ventajas están presentes en un modelo legal de streaming como el de Netflix.

Claramente, los productores de contenidos en video deben ver a Internet como una oportunidad y no como una amenaza. De no ser así, podrían correr la misma suerte que las discográficas.

Triple Play casero

Mientras en Argentina se discute si las empresas de telecomunicaciones (incumbentes, cooperativas y entrantes) pueden dar servicios de TV, Internet y los contenidos siguen su curso, sin preocuparse por el devenir de la discusión en cuestión. En EE.UU. son varias las cadenas televisivas y sellos cinematográficos que están poniendo sus contenidos en Internet, tanto propios como de terceros, en forma gratuita y financiada por publicidad. Es, en definitiva, una forma de ampliar la distribución de sus productos, en un formato bajo demanda. Pero por un tema de derechos en función de la geografía, muchas veces estos contenidos no podían ser vistos desde Argentina (basándose en la dirección IP detectada).

Afortunadamente para los usuarios argentinos (y quizás no tanto para los proveedores de TV paga), esto lentamente está cambiando. Uno de los pioneros en la materia fue Terra, quien desde hace un tiempo ya pone a disposición del público conectado diversos contenidos normalmente encontrados en los canales de TV paga. Ahora se sumó Fox, quien a través de su sitio www.mundofox.com, destinado al mercado latinoamericano, comenzó a poner en Internet algunos de sus contenidos, tales como las señales Utilísima y National Geographic, así como algunas de sus exitosas series, como Prision Break, 24, American Dad, Los Simpsons y otras.

Esta tendencia a que los contenidos estén gratis y legalmente en Internet se verá seguramente potenciada en la medida en que se popularicen los televisores recientemente lanzados que incorporan conectividad a Internet de banda ancha, con lo que ya no será necesario verlos en una PC. Y no debería llamar la atención que para abordar el parque de equipos instalados, en breve comiencen a surgir como hongos set top boxes que se conecten a Internet y utilicen al televisor como si fuera un monitor (en un concepto similar al iTV de Apple, pero abierto en términos de contenidos).

Si bien por ahora es sólo el principio, el potencial es enorme. Esta forma de TV por Internet, según el informe “Las tres pantallas: TV, PC y celular”, realizado por Carrier y Asociados, tiene dos de los atributos que muchos usuarios (especialmente los más jóvenes y los adultos más digitalizados) buscan: contenidos bajo demanda, que permiten que éstos se adapten al espectador y no a la inversa, y acceso a una biblioteca infinita (cosa que por ahora no sucede, pero que es parte del concepto de Internet).

Visto así, en la medida en que pase el tiempo, el debate sobre si las empresas de telecomunicaciones pueden o no dar servicios de TV irá perdiendo gradualmente sentido. De hecho, en cierta forma, ya comenzaron a hacerlo. Una muestra clara de que la regulación debe acompañar la realidad en vez de negarla.

Reflexiones vacacionales I:

Dr Evil Luego de unas semanas pasadas en las tierras de Obama, un mercado claramente más desarrollado que el nuestro en términos tecnológicos sin por ello ser el más, surgieron algunas reflexiones que son interesantes de compartir.

Es claro el desplazamiento de Internet desde la PC hacia otras plataformas. Hoy, no sólo los celulares acceden a Internet (presentando cada vez menos limitaciones) sino que otros electrónicos también lo hacen. No es nuevo el caso de las consolas de videojuegos (que son cada vez más mediacenters) donde no sólo se puede jugar online sino también navegar, descargar juegos y contenidos multimediales. Tampoco lo es si hablamos de libros electrónicos que bajan el contenido de la red, aunque sea a través de la celular, o reproductores de MP3 que lo hacen vía WiFi. Pero resulta interesante ver los primeros exponentes de televisores con conexión de banda ancha, lo que les permite acceder a contenidos en video directamente de Internet. Se trata de la mejor demostración de la convergencia entre TV y PC. Y ganó la PC, por más que ahora se disfrace de TV.

En este mundo tan diverso de los dispositivos conectados, queda en evidencia la lucha entre Microsoft y Google. Microsoft, rey absoluto del mundo PC, no puede lograr aún (y se pone cada vez más difícil) lo que en su momento Bill Gates pretendía: tener a Windows en cada dispositivo. Esto, en un modelo donde cada vez más lo que importa es tener un navegador que sirva de ventana (paradoja del nombre Windows) a Internet, termina de indicar quién será el dominador de esta tercera ola en la tecnología. La primera, la del hardware, dominada por IBM. La segunda, la del software, dominada por Microsoft. Y ya claramente estamos en la tercera, dominada por la red, donde el rey es Google y apunta a seguir en ese lugar.

Claro que en esta era, mantener cautivo a un cliente/usuario es más difícil que antes. Para Google, la competencia (que no es muy dura en la actualidad) está a un click de distancia, lo que le exige generar constantemente productos que funcionen y sean innovadores como factor de retención, beneficiando al usuario. No obstante, el posicionamiento de Google como dominador de la tercera era tecnológica está poniendo sobre aviso a varios, lo cual es natural, pero significa que será cada vez más intenso el escrutinio que se haga sobre la empresa.

Lo que vendrá

Con la vista puesta en el 2009, se abren muchos interrogantes en relación a lo que pueda suceder. Ponerle números al futuro nunca es simple, y menos aún cuando no existe consenso en relación a cómo evolucionará la economía en la cual deberán desenvolverse los distintos negocios. En otras palabras, si aún no se sabe si el año próximo habrá crecimiento, si será neutro o, toquemos madera, si será negativo, es difícil proyectar números que no deban ser revisados o sin elaborar diversos escenarios. No obstante, sí se pueden vislumbrar las tendencias que se darán.

A priori, todo indica que los negocios vinculados a los servicios se verán menos impactados que aquellos basados en equipamiento.

Dentro de los servicios, tanto la telefonía celular como el acceso a Internet tienen serias chances de salir indemnes, o al menos, con pocos daños. Ambos ya están muy incorporados a la cotidianeidad, tanto de individuos como empresas, como para pensar en que se produzcan bajas significativas. La telefonía celular tiene el atractivo de los servicios de datos móviles como impulsores del crecimiento, que será a tasas interesantes, lo cual es habitual en negocios que están en pleno despegue. Para las empresas es un tema de eficiencia, primordial en una economía en recesión o de bajo crecimiento. Para los individuos, se trata aún de un servicio que, por ser incipiente, apunta por el momento a los niveles socioeconómicos más altos, los cuales son más inmunes al contexto macroeconómico. Para entender esto, basta con recordar que en el fatídico 2002, la banda ancha fue el único servicio que creció, ya que estaba recientemente lanzado y su mercado inicial eran los segmentos más acomodados.

Por el lado de los accesos a Internet de banda ancha, el panorama se presenta positivo, aunque no tanto como en el pasado reciente. Con una penetración de casi el 100% en empresas y del 30% en hogares, el avance será más costoso. En el segmento residencial, el crecimiento provendrá ahora de los segmentos medio bajos y bajos, lo cuales son más sensibles a los vaivenes económicos. Pero si se tiene en cuenta de que hoy Internet se está transformando en un servicio básico para porciones cada vez más grandes de la población, el atractivo persiste. Y es de esperar que la oferta, principalmente Telecom, Telefónica y Cablevisión, mantenga su agresividad en precios y descuentos, ya que se trata de una infraestructura estratégica para el devenir de sus negocios.

Por el lado del segmento empresas (tanto PyMEs como grandes), habrá seguramente un impulso de la oferta por servicios de tercerización, que irán de cosas relativamente simples, como centrales virtuales, a servicios más complejos como administración de aplicaciones o de la seguridad de los sistemas. Independientemente del grado de complejidad de los servicios a ofrecer, los objetivos serán los mismos: simplificar el uso de la tecnología a los clientes, convertir inversiones en gastos y permitir que los usuarios se enfoquen en su negocio, dejando las tareas menos estratégicas en manos de alguien con mejor acceso al conocimiento específico y economías de escala más favorables. La duda pasa por cuál será la propensión de la demanda a realizar un cambio cultural importante.

Para quienes fabrican y venden tecnología, sean celulares, PC u otro tipo de equipamiento, los tiempos se presentan más duros. En líneas generales, cuando los tiempos no son muy favorables, la decisión de adquirir o renovar equipamiento tiende a ser postergada, al menos hasta que aclare. Esto puede quitarle vapor a la locomotora del crecimiento. El panorama podría complicarse aún más si el peso sufriera mayores niveles de devaluación, para estar en línea con nuestros socios y clientes. Este escenario no parece muy probable en la actualidad, pero las cosas pueden cambiar rápidamente.

Visto por categoría, en celulares es de esperar quizás otro retroceso en los números globales, aunque probablemente se mantenga el aumento de la participación de smartphones sobre el total. Por el lado de las PC, seguramente se mantendrá la tendencia al avance de las notebooks sobre el total de equipos vendidos, y podría haber un interesante desempeño de las netbooks si llegaran a niveles de precio que presenten una brecha mayor a la que tienen con las notebooks en la actualidad.

Haz lo que yo digo

Semanas atrás, comentamos desde aquí (ver “En boca cerrada”) respecto de los cuestionamientos al acuerdo que Google realizó con Fibertel para mejorar el acceso a sus sitios (Google, YouTube, etc.) de los usuarios de este ISP. El tema parece no ser solamente local, ya que esta semana el diario The Wall Street Journal publicó un artículo bajo el título (traducido) de “Google quiere su propio carril rápido en la Web”. En el mismo, se afirma que Google está proponiendo a los principales ISP de los EE.UU. crear un carril rápido para su propio contenido. El tema sería simplemente un acuerdo entre empresas de no ser que Google fue tradicionalmente uno de los más activos defensores del acceso igualitario a las redes para todos los proveedores de contenidos.

De acuerdo con los principios de neutralidad de la red (de eso estamos hablando), los ISP deben tratar a todo el tráfico de forma similar, sin privilegiar a ninguno. Obviamente, los proveedores de acceso no están muy de acuerdo con esta idea, afirmando que los proveedores de contenidos deben compartir los costos de la red, especialmente con el crecimiento del tráfico que se registra constantemente, impulsado en gran medida por la popularización del video online. Así, los ISP necesitan aumentar sus ingresos para actualizar sus redes y cobrar a las compañías que más contenido y por ende tráfico generan es una de las opciones consideradas.

A favor de Google se puede decir que su política actual en realidad no afecta negativamente a los demás proveedores de contenidos, ya que lo que logra es mejorar el acceso a los suyos, no empeorar el de los otros. Pero también hay quienes consideran que esta política de acuerdos con las principales redes lleva a que existan diversas categorías de Internet, lo que en definitiva es lo que el principio de neutralidad de la red quiere evitar.

El artículo menciona también que otras empresas silenciosamente abandonaron sus posturas en favor de la neutralidad de la red, tal el caso de Microsoft, Yahoo o Amazon.

Se trata en definitiva de una nueva entrega del enfrentamiento entre el altruismo del deber ser y la racionalidad económica de lo que es. Algún escéptico agregaría que todos somos altruistas hasta que otra cosa nos convenga más.

Exceso de brindis

Parece que la gente de Google estuvo festejando por anticipado cuando esta semana, y con una muy importante cobertura de prensa, presentó un estudio sobre usuarios de Internet en la región, afirmando que en Argentina hay “11 millones de conexiones de banda ancha a Internet”. Si se acude a los balances de Telefónica, Telecom y el Grupo Clarín, los tres principales ISP del país, concentrando alrededor del 80% del mercado, se llega a que juntos suman 2,7 millones de conexiones. ¿De dónde salieron los casi 8 millones de conexiones de diferencia? Aparentemente de la copa de champagne de quien preparó la información. Errar es humano, el problema es cuando el error tiene tal grado de amplificación.

¿La TV del futuro?

Es cada vez más evidente que la TV actual, en base a un modelo de broadcasting de un conjunto acotado de contenidos y bastante pasivo desde la perspectiva del televidente será modificado por la influencia de Internet. Es que el uso de la red introdujo tres características a replicar: contenidos a pedido, una videoteca casi ilimitada y la capacidad de interacción, no sólo con el contenido sino también con otros usuarios. Esto surge del informe “Las tres pantallas: TV, PC y celular” finalizado recientemente por Carrier y Asociados.

Esta capacidad de interacción entre usuarios a través de los distintos medios de comunicación (mail, mensajes instantáneos, mensajes de texto, Twitter, etc.) les permite compartir, referenciar y comentar contenidos, potenciando su difusión. Así, el consumo de contenidos agrega una variable de socialización, ausente en la TV pero muy presente en Internet y los celulares.

Por estos motivos, resulta interesante el lanzamiento esta semana en Argentina del servicio Messenger TV realizado por Microsoft. A través de éste, los casi 11 millones de usuarios de Windows Live Messenger en el país pueden compartir videos con sus contactos y comentarlos “en vivo”, transformando al hecho de ver videos en Internet en una experiencia social.

Además del contenido generado por los usuarios, MSN Video cuenta con distintos proveedores como AP, AFP, New York Times, BBC, Fox Sports, así como productos de las distribuidoras cinematográficas como Sony Pictures, Fox Pictures, Warner Brothers, Universal, Paramount, Disney, además de producciones propias exclusivas para Latinoamérica.

¿Cuándo transmitirán partidos de fútbol en vivo para poder comentar con amigos y/o rivales? Al menos, las agresiones entre hinchadas no pasarán de lo verbal…

A tarjeta

Con los antecedentes de su éxito en el mercado celular, los modelos prepagos están comenzando a expandirse hacia nuevos negocios. Tal es el caso de DirecTV quien anunció esta modalidad para su servicio de TV paga.

De acuerdo con lo expresado por sus directivos, por ahora la empresa se movería con cautela, apuntando inicialmente al mercado turístico, para quien un abono convencional termina siendo oneroso habida cuenta de que la actividad se concentra en pocas semanas al año.

El decodificador es autoinstalable aunque más caro ($ 249 vs. $ 99 del tradicional), lo que lo convierte en una barrera de entrada para evitar que canibalice su negocio tradicional. Utiliza tarjetas recargables en Pago Fácil, con un mínimo de $ 15 (de 5 días de validez). Estos valores no contemplan los canales premium, para los cuales se deberá pagar adicional.

El concepto de TV prepaga es interesante en momentos que el uso de Internet avanza sobre el consumo de TV. Y no sólo por el uso de Internet en general sino también porque cada vez más se consumen contenidos de la TV, mayoritariamente vía YouTube y, en menor medida, vía descargas. Así, y particularmente en los segmentos más jóvenes, el gasto en un abono de TV termina siendo caro en función del uso que se le da. En cambio, en un modelo prepago puede servir para consumir determinados contenidos que no están en Internet, como transmisiones en vivo (ej: partidos de fútbol) o algunas producciones específicas, complementando lo que se consume vía Internet.

En definitiva, y más allá del modelo elegido por DirecTV, se trata de un concepto a ser analizado detenidamente, habida cuenta de los cambios que el uso de Internet está generando en el consumo de contenidos de TV.

La nueva TV

Mientras se dilata el ingreso de las empresas de telecomunicaciones a los servicios de TV, éstos llegan cada vez más directamente a través de Internet. Los indicadores que apuntan en esta dirección se siguen sumando.

Desde el punto de vista de los televisores (que en realidad hoy son básicamente pantallas), para el año que viene ya está previsto el lanzamiento de algunos que traerán incorporada en forma nativa la capacidad de conexión a Internet. Ya no hará falta un dispositivo intermedio (sea una consola de videojuegos o algo equivalente a un Apple TV) con los necesarios conocimientos técnicos para su instalación y operación, sino que será una funcionalidad al alcance del control remoto. Esta adición sin dudas tendrá un impacto en los operadores de servicios de TV paga (sean las actuales cableras o telcos bajo un modelo triple play).  El mismo será mayor aún en la medida en que las generaciones de nativos digitales, que hoy reemplazaron a la TV por YouTube y las descargas de videos, vayan creciendo y tomando sus propias decisiones de compras. Hoy mismo, este segmento tiende a consumir TV pero no en el televisor mismo sino en la computadora con banda ancha.

Por el lado de los contenidos, las noticias se siguen sumando. A nivel internacional, esta semana la cadena MTV anunció que su website MTV Music tendrá a disposición en Internet el archivo completo de videos musicales, todos embebibles y de alta calidad. La monetización vendrá del lado de la publicidad.

Este fenómeno también está llegando a Argentina, ya que Terra TV anunció esta semana una alianza con Disney para poner online sus contenidos bajo el formato “catch up”. A través del acuerdo, a partir del año que viene los usuarios de Terra TV tendrán disponible el contenido de Disney sin costo siete días después de su emisión por televisión paga y se volverán on demand después de que se muestre por primera vez en TV abierta. Los contenidos estarán disponibles también en celulares. Nuevamente, la publicidad será la que pagará los gastos (al menos esa es la idea). El acuerdo incluye éxitos como Lost, Desperate Housewives y otras series, así como películas tales como Los Increíbles o High School Musical.

En ambos casos se trata de Web TV. Esto es, video que viene por Internet como red pública y abierta, con lo cual está sujeto a los problemas que la red pueda tener y sin ninguna garantía de calidad de servicio (como pasa con YouTube). Esto es distinto de IPTV, pero con el desarrollo de la infraestructura, el software y los contenidos, esta diferencia tiende a acortarse. La TV se encuentra en proceso de una transformación fabulosa y todavía se discute con la mira en el pasado.

Apertura centenaria

Sin demasiado anuncio, dicho apenas al pasar en la nota por la celebración de sus 100 años, el diario El Cronista realizó un cambio significativo en su estrategia en Internet al liberar completamente los contenidos de Cronista.com, la versión online del diario de negocios. Esta medida beneficiará al diario, quizás no tanto en términos de ingresos, pero sí en cuanto a la repercusión de sus contenidos, que sin dudas crecerán notablemente en términos de lectores. Ahora, el último de los mohicanos es Ámbito Financiero. ¿Por cuánto tiempo?