'Internet'

Sopa de letras

Un par de semanas atrás desde aquí mencionábamos las diferencias que hay entre el público “techie” y el resto de los mortales, las cuales suelen ser olvidadas por la industria tecnológica en general, que muchas veces cuando quiere aclarar en realidad lo único que logra es oscurecer. Si los usuarios normales (y algunos techies también) tienen problemas en identificar claramente a un smartphone, la cosa se complica mucho más cuando se trata de diferenciar tecnologías de conectividad inalámbrica, que ni siquiera tienen un objeto en el que corporizarse. Por esto, es bastante habitual que los usuarios, incluyendo a aquellos que cuentan con smartphones, no puedan diferenciar claramente 3G de WiFi, llegando al extremo de no saber en ocasiones por qué tipo de red se están conectando. Esto surge del informe “El usuario ante los smartphones”, recientemente publicado por Carrier y Asociados.

El concepto de 3G es bastante difuso. Muy pocos lo ven como banda ancha en el móvil, asociándolo mayormente a los módems USB para computadoras. No obstante, en general se lo percibe como lo más moderno en tecnología celular, aunque sin una clara idea de por qué es así.

En relación al WiFi hay más confusiones, ya que no son pocos quienes creen que un dispositivo con WiFi equivale a que “trae Internet”. No obstante, la popularidad de bares y otros lugares públicos que ofrecen conectividad WiFi ayudan a comprender que se trata de una tecnología de conectividad local, aunque generalmente destinada a aquél que anda con una portátil a cuestas. Quizás por esto es que el WiFi compite más con 3G en el ámbito de las notebooks/netbooks que de los smartphones. Las primeras se adaptan porque, más allá de la movilidad, suelen usarse estáticamente en áreas con conectividad. Los smartphones, en cambio, se usan en movimiento, por lo que el WiFi equivale a pequeñas islas de conectividad.

De todos modos, entre aquellos que diferencian las tecnologías, la gran ventaja de 3G termina siendo su ubicuidad más que su velocidad. Siendo que la alternativa WiFi no siempre está disponible, 3G es visto como la conexión permanente, un factor clave para quienes privilegian la comunicación, porque nunca dejan de “estar”. Por esto, el uso de WiFi desde los celulares, al ser un sustituto parcial de la ubicuidad, se convierte en una puerta de entrada al mundo de los datos móviles. Usando sus celulares con WiFi en hotspots y/o en su hogar, los usuarios se acostumbran a tener datos en el celular y más tarde o más temprano terminan usando la red celular para que su conectividad sea permanente. Sin cortes.

Al margen de las distintas tecnologías utilizables, la conectividad móvil va instalándose en la vida cotidiana. Necesidades que antiguamente emergían o se proyectaban para estas ocasiones extraordinarias (por ej., en caso de viajes o vacaciones) hoy se sienten a diario. Por ejemplo, es ideal tener Messenger, Facebook o simplemente Internet en el celular para los viajes diarios en transporte público o sencillamente para cuando se está lejos de una PC. A su vez dentro de los usuarios de smartphones, el celular los acompaña con su conexión de datos aún dentro del hogar, evidenciando su avanzada sobre la vida diaria. Así a lo largo de los años se pasó del uso del celular como un medio de comunicación puertas afuera del hogar a continuar su uso puertas adentro, a lo que ahora comenzaría a sumarse los datos, complementando y sustituyendo a la PC.

Dios los cría…

No hay dudas de que los amantes de Apple y sus productos son casi una raza aparte. Conocidos como Apple Fanboys (o girls), quienes profesan este culto tendrán ahora la posibilidad de reproducirse bajo un modelo endogámico. Es que se está por lanzar un sitio de citas exclusivamente para seguidores de Apple, bajo el nombre de Cupidtino. Internet y el long tail dan para todo…

Manteniendo el gasto

Nadie duda de que las telecomunicaciones tienen cada vez más un rol clave en nuestras vidas, sea a nivel personal como profesional. Y eso se traduce no sólo en un uso más intensivo de lo que hay, sino también en la adopción de la mayor cantidad de servicios (telefonía fija, móvil, Internet y TV paga). Y, obviamente, tiene su correlato en el gasto. Combinando el gasto familiar promedio en distintos servicios de telecomunicaciones, el aumento del mismo fue de un 13% en el último año. Esto surge del informe “Telecomunicaciones residenciales 2009”, recientemente finalizado por Carrier y Asociados.

Por supuesto, este aumento del gasto presenta diferencias en función del nivel socioeconómico (NSE), ya que éste marca, en parte, la cantidad de servicios consumidos, así como su intensidad de uso. Así, son los niveles medios (C2/C3) quienes más vieron crecer el gasto, particularmente por una mayor adopción del servicio de acceso a Internet de banda ancha en el segmento.

El aumento del 13% del gasto es una cifra que se encuentra por debajo de las estimaciones privadas de inflación, lo que indicaría que, a pesar de ser un gasto mayor en términos nominales, en términos constantes es algo inferior al del año pasado. Aquí impacta el menor gasto en telefonía, tanto local como de larga distancia, que compensa, en el promedio, el mayor gasto en los demás servicios (Internet, celular y TV).

La popularización del consumo de los diversos servicios de telecomunicaciones tiene su incidencia en la proporción del gasto sobre el ingreso familiar. Aquí hay que considerar que las diferentes tarifas de cada uno de los servicios de telecomunicaciones no varían de acuerdo al NSE y que sí se produce una variación profunda en los ingresos por hogar en función de esta variable. Así, se hace evidente como el peso del gasto en telecomunicaciones crece proporcionalmente a medida en que se desciende en el NSE.

Estas relaciones indican que si bien creció en general el gasto en servicios de telecomunicaciones (por mayor penetración, suba de precios y mayor consumo), su participación en el gasto familiar mantiene una relación similar a la del año pasado, como consecuencia de los aumentos en los ingresos (al menos, partiendo de los datos oficiales).

Viejos son los trapos

Evitando por el momento la crisis de estas simbólica edad, esta semana Internet cumplió 40 años. Confesión: es difícil sobrellevar que uno es más viejo que la red…

Re hot

No queda claro si es por la trascendencia que le dieron los disturbios en Irán o simplemente porque los “tecno evangelistas” están a full, pero lo cierto es que en la última semana se observa una explosión en el interés por Twitter (la tecnología de microblogging, no la sección de Comentarios). Muchas cuentas nuevas y muchas invitaciones a seguir a sus usuarios se vieron en estos días.

Como sucedió anteriormente con los blogs, Twitter está siendo manijeado fuertemente por el periodismo, que ahora tiene en las elecciones una oportunidad de poner a prueba su real valor.

La experiencia de los blogs demuestra que más allá de la utilidad y facilidad de uso de una nueva tecnología de comunicación, la base sigue siendo el contenido. Y así como muchos blogs se abrieron para luego languidecer por falta de actualización, en el caso de Twitter todavía falta determinar cuál es el tipo de información que se quiere recibir al instante (actualmente predoniman los comentarios triviales) y cuántos están dispuestos a sumar una nueva fuente de información en momentos en los que ésta abunda más allá de los límites de capacidad de absorción.

En otras palabras, los próximos meses determinarán si esta golondrina es verano o no.

La TV se muda

Sin dudas, y de la mano del desarrollo de la banda ancha, Internet está cambiando de raíz la forma en que los usuarios acceden a los contenidos audiovisuales, impactando, directa e indirectamente, sobre los medios tradicionales. Por supuesto, de este cambio no podía salir indemne la TV. Esto surge del informe “Usuario online: consumo de contenidos 2009”, recientemente finalizado por Carrier y Asociados.

La mitad de los usuarios de Internet en Argentina ven videos online en sus computadoras (técnicamente, streaming), y 1 de cada 10 lo hace diariamente. Esta familiaridad con el video hace que se solape con la TV, ya que 1 de cada 5 usuarios que ven videos online consumen por este medio contenidos de la TV tradicional. Esta tendencia es más marcada en los NSE altos y en el segmento adolescente.

La gran ventaja de hacer streaming de video vía Internet por sobre la TV tradicional es que el contenido está disponible en el momento deseado (mencionado por el 82%), por lo que la red se convierte en una plataforma de video bajo demanda (VOD).

Esta tendencia a ver contenidos originados en medios tradicionalmente offline (como los de la TV) vía Internet es un llamado de atención para los propios canales de TV. Estos deberían analizar ampliar la distribución de sus contenidos a través de plataformas online. En el modelo actual, la programación es perecedera. Si uno no pudo verlo (o grabarlo) en el momento de su emisión, terminará buscándolo en Internet, principalmente en YouTube. Así, de no desarrollar sus propias plataformas o, en su defecto, realizar acuerdos con los principales proveedores de video online, están dejando sus contenidos y el negocio mismo en manos de terceros.

Por el momento estamos en un período de transición. Este se da entre medios basados en la escasez (espectro en el caso de la TV abierta, cantidad de canales en el caso del cable analógico) hacia otros que, además de más abiertos y menos controlados, están basados en la abundancia casi infinita de contenidos y disponibilidad permanente de los mismos. Al ser los primeros distintos de los segundos, el resultado es un transvasamiento de audiencias, el cual se da ante sus propias narices y sin que hagan mucho al respecto.

Este hábito creciente a ver videos online amenaza con extenderse a otras plataformas más allá de la PC. Un 37% de quienes los consumen manifiestan interés por poder hacerlo ya sea en la TV (63%), el celular (36%) o en algún reproductor portátil conectado, tipo iPod (15%). Si bien el atractivo de la reproducción de contenidos en la TV tiene una distribución pareja en función de la edad, hacerlo en dispositivos portátiles tiene más penetración en el segmento de adolescentes.

Mi PC ver 3.0

En momentos en que el mercado de PC sufre una importante retracción, a tal punto que Gartner prevé para este año una caída del 12% en unidades a nivel mundial, y cuando la oferta local comenzaba a inquietarse por la desaceleración percibida en los primeros meses del año, el gobierno anunció una nueva versión del plan Mi PC.

Quizás porque en los últimos tiempos hubo una seguidilla de planes de incentivo a la producción por sectores (desde heladeras hasta bicicletas, pasando por calefones), la noticia no tuvo demasiada repercusión en los medios masivos. Se lo mencionó, sí, pero sin mucho detalle. Por lo tanto, interiorizarse del mismo no es tarea sencilla.

Si hubiera que describirlo velozmente, se trata de financiación con fondos del ANSES (que por la cantidad de cosas a financiar parece querer replicar el milagro de los peces y los panes), por unos $ 350 millones en total. Los equipos incluidos en el plan son todos de fabricación nacional (y por lo tanto de marcas nacionales), abarcando tanto notebooks como desktops, con precios que van desde los $ 2.500 a $ 3.700 para las primeras y desde $ 1.500 a $ 3.200 para las segundas. No se publicaron detalles de la mecánica para obtener la financiación, pero es de esperar que sea más sencilla que la implementada en planes anteriores. Tampoco se hizo referencia a si incluiría algún tipo de incentivo a la conectividad a Internet, que sería el complemento ideal para combatir la brecha digital mencionada por la presidenta en su anuncio.

A diferencia de ediciones anteriores, esta vez hubo prudencia y no se explicitaron los objetivos cuantitativos del plan. Recordemos que en su primera versión, los objetivos eran tan pero tan ambiciosos (un promedio de 2 millones por año) que causaban gracia. No obstante, estimando un precio promedio de PC vendida por el plan de $ 2.000, las ventas totales serían de unas 175.000 unidades, lo que equivaldría a un 8% del total vendido durante el año 2008. Igualmente, esto no alcanzaría para compensar la caída en ventas de 238.000 unidades de producción local registrada en el 2008 según CAMOCA. Pero sin dudas es mejor que nada.

Una observación final. Un tasa de financiación del 13% en un país “sin inflación”, parece un poco alta…

Dúo más uno

Si bien no hay aún un anuncio oficial, esta semana diversos medios publicaron que Telefónica y DirecTV estarían en conversaciones para lanzar una oferta conjunta, donde la primera ofrecerá sus productos de telefonía y banda ancha y la segunda su servicio de televisión satelital. La información fue confirmada al diario El Cronista por el director de marketing de DirecTV.

No se trata de la primera vez que DirecTV está en conversaciones con alguna empresa de telecomunicaciones para ofrecer una suerte de Triple Play, que en realidad no es técnicamente eso, ya que el Triple Play implica la oferta de los tres servicios (telefonía, Internet y TV) por la misma red. En este caso, es más un bundle comercial que otra cosa. El hecho de que no sea un Triple Play puro es lo que le resta fuerza a la idea. Si para dar los tres servicios se necesitan dos redes (con todos los costos asociados), difícilmente se puede llegar a precios muy agresivos, ya que muchos costos están duplicados.

No obstante, para Telefónica esta oferta es una forma de avanzar sobre un mercado de clientes de TV paga, donde actualmente no tiene presencia alguna. Para DirecTV se trata de un avance en el mercado de los operadores de TV por cable, algunos de los cuales (como Telecentro, Supercanal y otros más pequeños del interior) ya están ofreciendo los tres servicios.

No necesariamente se trata de una relación con fecha de vencimiento, ya que muchos especulan que una vez que las empresas de telecomunicaciones estén autorizadas a dar servicios de TV la unión con DirecTV dejaría de tener sentido. Sin embargo, no sería tan automático. Aún cuando las telcos pudieran regulatoriamente mañana mismo dar televisión, no será de un día para el otro que toda su red esté en condiciones de transmitir TV. Para ello hará falta que toda su red tenga capacidad para transmitir por encima de los 10 Mb, lo cual no será inmediato. Es más, en algunos casos quizás pasen varios años antes de que esto sea posible.

Pero en el ínterin, ambos ganan, ya que su enemigo común es el cable. Aunque, claro está, este tipo de asociaciones pueden generar una guerra de precios, donde el cable tendría más a su favor porque puede ofrecer Triple Play real (todos los servicios sobre una única red) y por lo tanto, tendría (al menos en teoría) menores costos.

De lo que no hay dudas es que, en la medida en que se intensifique la competencia, los principales beneficiados serán los usuarios.

Combatiendo la piratería

En un tema vinculado al modelo de Netflix, esta semana el diario La Nación publicó un artículo basado en estadísticas de la MPA (Motion Pictures Association) sobre la piratería de DVD en Argentina. El artículo hace bastante hincapié en el tema costos, que si bien es un factor a tener en cuenta, no es el único, siendo muchos otros los que entran en juego.

Quien compra una copia ilegal de un DVD (sabiéndolo o no) en definitiva está pagando por ella. Es cierto que este precio está mucho más cerca al de un alquiler que al de una compra, pero en definitiva, salvo los cinéfilos, algunos fanáticos y los más chicos, que ven un mismo DVD repetidas veces, a la mayoría de la gente le interesa ver un DVD una sola vez. Lo que se logra entonces comprando esta copia pirata es conveniencia: no limitarse al stock del videoclub, no tener que ver el DVD en un día determinado para no incurrir en los costos por excederse en el tiempo de alquiler, no tener que ir al videoclub a devolver el material (no todo el mundo tiene un videoclub en la cuadra de su hogar) y el acceso a novedades que por el respeto de los sellos cinematográficos a los distintos canales (cines, canales premium TV, videoclubes) están disponibles para su alquiler meses después de su estreno. Como se ve, muchas de estas ventajas están presentes en un modelo legal de streaming como el de Netflix.

Claramente, los productores de contenidos en video deben ver a Internet como una oportunidad y no como una amenaza. De no ser así, podrían correr la misma suerte que las discográficas.

Triple Play casero

Mientras en Argentina se discute si las empresas de telecomunicaciones (incumbentes, cooperativas y entrantes) pueden dar servicios de TV, Internet y los contenidos siguen su curso, sin preocuparse por el devenir de la discusión en cuestión. En EE.UU. son varias las cadenas televisivas y sellos cinematográficos que están poniendo sus contenidos en Internet, tanto propios como de terceros, en forma gratuita y financiada por publicidad. Es, en definitiva, una forma de ampliar la distribución de sus productos, en un formato bajo demanda. Pero por un tema de derechos en función de la geografía, muchas veces estos contenidos no podían ser vistos desde Argentina (basándose en la dirección IP detectada).

Afortunadamente para los usuarios argentinos (y quizás no tanto para los proveedores de TV paga), esto lentamente está cambiando. Uno de los pioneros en la materia fue Terra, quien desde hace un tiempo ya pone a disposición del público conectado diversos contenidos normalmente encontrados en los canales de TV paga. Ahora se sumó Fox, quien a través de su sitio www.mundofox.com, destinado al mercado latinoamericano, comenzó a poner en Internet algunos de sus contenidos, tales como las señales Utilísima y National Geographic, así como algunas de sus exitosas series, como Prision Break, 24, American Dad, Los Simpsons y otras.

Esta tendencia a que los contenidos estén gratis y legalmente en Internet se verá seguramente potenciada en la medida en que se popularicen los televisores recientemente lanzados que incorporan conectividad a Internet de banda ancha, con lo que ya no será necesario verlos en una PC. Y no debería llamar la atención que para abordar el parque de equipos instalados, en breve comiencen a surgir como hongos set top boxes que se conecten a Internet y utilicen al televisor como si fuera un monitor (en un concepto similar al iTV de Apple, pero abierto en términos de contenidos).

Si bien por ahora es sólo el principio, el potencial es enorme. Esta forma de TV por Internet, según el informe “Las tres pantallas: TV, PC y celular”, realizado por Carrier y Asociados, tiene dos de los atributos que muchos usuarios (especialmente los más jóvenes y los adultos más digitalizados) buscan: contenidos bajo demanda, que permiten que éstos se adapten al espectador y no a la inversa, y acceso a una biblioteca infinita (cosa que por ahora no sucede, pero que es parte del concepto de Internet).

Visto así, en la medida en que pase el tiempo, el debate sobre si las empresas de telecomunicaciones pueden o no dar servicios de TV irá perdiendo gradualmente sentido. De hecho, en cierta forma, ya comenzaron a hacerlo. Una muestra clara de que la regulación debe acompañar la realidad en vez de negarla.