'Internet'

La TV se mudó a Internet

Definitivamente, Internet se convirtió en una nueva forma de acceder a contenidos de TV (películas, series y otros), independientemente de la legalidad de esta práctica, con 1 de cada 3 usuarios accediendo vía streaming a sitios como Cuevana, Seriesyonkis y tantos otros. Esta proporción crece notablemente a 1 de cada 2 en el caso de los nativos, evidenciando que la instalación de este hábito ha venido para quedarse. Estos datos surgen del informe “Usuario online argentino 2012”, recientemente finalizado por Carrier y Asociados.

Un dato a tener en cuenta, sobre todo para la industria del cine y la TV, es que en cuanto a los motivos para consumir video a través de esta modalidad, surge claramente que no es la gratuidad el principal impulsor. Más relevantes son otras variables como consumir bajo demanda y acceder a contenidos no disponibles localmente sea en el cine o en la TV.

Por el lado de los contenidos consumidos bajo el formato de streaming, dominan claramente las películas (82%) por sobre las series (51%). No obstante, se registran diferencias en cuanto al tipo de contenido consumido en función del nivel socioeconómico.

Resulta claro que Internet modifica la experiencia de consumo, dando más control al usuario respecto de qué ver, cuándo y cómo. Y estas tendencias se dan con más fuerza en los segmentos nativos, marcando una diferencia generacional en el consumo de contenidos que no debe ser soslayada. Los cambios que se están produciendo en el consumo de video ya son más que un llamado de atención para la industria (estudios, productoras, canales, proveedores de TV paga, etc.). Se trata más bien de una realidad palpable que reclama un aggiornamiento de la propuesta. La demanda evolucionó, la oferta, no tanto. Y cuanto más amplia sea esta brecha, más complicado será el panorama para la segunda.

Las mil caras del streaming

Ahora que Netflix anunció que comenzará a operar en Latinoamérica, incluyendo a Argentina, resultan más atractivas las estadísticas de lo que ocurre con el servicio en su país de origen.

Esta semana, Nielsen publicó interesantes hallazgos de una comparación entre Netflix y Hulu, dos de los servicios más populares de streaming de video por Internet. Y las estadísticas presentadas marcan la relevancia de las consolas de videojuegos en este negocio, ya que la mitad de sus clientes las utilizan para acceder al servicio. Conviene recordar que todas las consolas de generación actual incorporan capacidad de conectividad a Internet, no sólo para jugar en red sino también para acceder a contenidos que luego son reproducidos en el televisor.

La relevancia de las consolas marca el acierto de la decisión de Netflix de acordar con las tres grandes marcas (Nintendo, Sony y Microsoft) para desarrollar la aplicación necesaria para acceder al servicio desde éstas. Sobre el total de clientes, un 25% utilizan Wii, un 13% PlayStation y un 12% Xbox. A pesar de ser un servicio apto para la TV, un 42% consumen sus contenidos desde una PC.

En Argentina, apenas algo más de 100 mil hogares conectan su consola a Internet, por lo que Netflix debería apuntar al desarrollo del acceso por otras plataformas para ampliar la receptividad de su servicio.

Sopa de letras

Un par de semanas atrás desde aquí mencionábamos las diferencias que hay entre el público “techie” y el resto de los mortales, las cuales suelen ser olvidadas por la industria tecnológica en general, que muchas veces cuando quiere aclarar en realidad lo único que logra es oscurecer. Si los usuarios normales (y algunos techies también) tienen problemas en identificar claramente a un smartphone, la cosa se complica mucho más cuando se trata de diferenciar tecnologías de conectividad inalámbrica, que ni siquiera tienen un objeto en el que corporizarse. Por esto, es bastante habitual que los usuarios, incluyendo a aquellos que cuentan con smartphones, no puedan diferenciar claramente 3G de WiFi, llegando al extremo de no saber en ocasiones por qué tipo de red se están conectando. Esto surge del informe “El usuario ante los smartphones”, recientemente publicado por Carrier y Asociados.

El concepto de 3G es bastante difuso. Muy pocos lo ven como banda ancha en el móvil, asociándolo mayormente a los módems USB para computadoras. No obstante, en general se lo percibe como lo más moderno en tecnología celular, aunque sin una clara idea de por qué es así.

En relación al WiFi hay más confusiones, ya que no son pocos quienes creen que un dispositivo con WiFi equivale a que “trae Internet”. No obstante, la popularidad de bares y otros lugares públicos que ofrecen conectividad WiFi ayudan a comprender que se trata de una tecnología de conectividad local, aunque generalmente destinada a aquél que anda con una portátil a cuestas. Quizás por esto es que el WiFi compite más con 3G en el ámbito de las notebooks/netbooks que de los smartphones. Las primeras se adaptan porque, más allá de la movilidad, suelen usarse estáticamente en áreas con conectividad. Los smartphones, en cambio, se usan en movimiento, por lo que el WiFi equivale a pequeñas islas de conectividad.

De todos modos, entre aquellos que diferencian las tecnologías, la gran ventaja de 3G termina siendo su ubicuidad más que su velocidad. Siendo que la alternativa WiFi no siempre está disponible, 3G es visto como la conexión permanente, un factor clave para quienes privilegian la comunicación, porque nunca dejan de “estar”. Por esto, el uso de WiFi desde los celulares, al ser un sustituto parcial de la ubicuidad, se convierte en una puerta de entrada al mundo de los datos móviles. Usando sus celulares con WiFi en hotspots y/o en su hogar, los usuarios se acostumbran a tener datos en el celular y más tarde o más temprano terminan usando la red celular para que su conectividad sea permanente. Sin cortes.

Al margen de las distintas tecnologías utilizables, la conectividad móvil va instalándose en la vida cotidiana. Necesidades que antiguamente emergían o se proyectaban para estas ocasiones extraordinarias (por ej., en caso de viajes o vacaciones) hoy se sienten a diario. Por ejemplo, es ideal tener Messenger, Facebook o simplemente Internet en el celular para los viajes diarios en transporte público o sencillamente para cuando se está lejos de una PC. A su vez dentro de los usuarios de smartphones, el celular los acompaña con su conexión de datos aún dentro del hogar, evidenciando su avanzada sobre la vida diaria. Así a lo largo de los años se pasó del uso del celular como un medio de comunicación puertas afuera del hogar a continuar su uso puertas adentro, a lo que ahora comenzaría a sumarse los datos, complementando y sustituyendo a la PC.

Dios los cría…

No hay dudas de que los amantes de Apple y sus productos son casi una raza aparte. Conocidos como Apple Fanboys (o girls), quienes profesan este culto tendrán ahora la posibilidad de reproducirse bajo un modelo endogámico. Es que se está por lanzar un sitio de citas exclusivamente para seguidores de Apple, bajo el nombre de Cupidtino. Internet y el long tail dan para todo…

Manteniendo el gasto

Nadie duda de que las telecomunicaciones tienen cada vez más un rol clave en nuestras vidas, sea a nivel personal como profesional. Y eso se traduce no sólo en un uso más intensivo de lo que hay, sino también en la adopción de la mayor cantidad de servicios (telefonía fija, móvil, Internet y TV paga). Y, obviamente, tiene su correlato en el gasto. Combinando el gasto familiar promedio en distintos servicios de telecomunicaciones, el aumento del mismo fue de un 13% en el último año. Esto surge del informe “Telecomunicaciones residenciales 2009”, recientemente finalizado por Carrier y Asociados.

Por supuesto, este aumento del gasto presenta diferencias en función del nivel socioeconómico (NSE), ya que éste marca, en parte, la cantidad de servicios consumidos, así como su intensidad de uso. Así, son los niveles medios (C2/C3) quienes más vieron crecer el gasto, particularmente por una mayor adopción del servicio de acceso a Internet de banda ancha en el segmento.

El aumento del 13% del gasto es una cifra que se encuentra por debajo de las estimaciones privadas de inflación, lo que indicaría que, a pesar de ser un gasto mayor en términos nominales, en términos constantes es algo inferior al del año pasado. Aquí impacta el menor gasto en telefonía, tanto local como de larga distancia, que compensa, en el promedio, el mayor gasto en los demás servicios (Internet, celular y TV).

La popularización del consumo de los diversos servicios de telecomunicaciones tiene su incidencia en la proporción del gasto sobre el ingreso familiar. Aquí hay que considerar que las diferentes tarifas de cada uno de los servicios de telecomunicaciones no varían de acuerdo al NSE y que sí se produce una variación profunda en los ingresos por hogar en función de esta variable. Así, se hace evidente como el peso del gasto en telecomunicaciones crece proporcionalmente a medida en que se desciende en el NSE.

Estas relaciones indican que si bien creció en general el gasto en servicios de telecomunicaciones (por mayor penetración, suba de precios y mayor consumo), su participación en el gasto familiar mantiene una relación similar a la del año pasado, como consecuencia de los aumentos en los ingresos (al menos, partiendo de los datos oficiales).

Viejos son los trapos

Evitando por el momento la crisis de estas simbólica edad, esta semana Internet cumplió 40 años. Confesión: es difícil sobrellevar que uno es más viejo que la red…

Re hot

No queda claro si es por la trascendencia que le dieron los disturbios en Irán o simplemente porque los “tecno evangelistas” están a full, pero lo cierto es que en la última semana se observa una explosión en el interés por Twitter (la tecnología de microblogging, no la sección de Comentarios). Muchas cuentas nuevas y muchas invitaciones a seguir a sus usuarios se vieron en estos días.

Como sucedió anteriormente con los blogs, Twitter está siendo manijeado fuertemente por el periodismo, que ahora tiene en las elecciones una oportunidad de poner a prueba su real valor.

La experiencia de los blogs demuestra que más allá de la utilidad y facilidad de uso de una nueva tecnología de comunicación, la base sigue siendo el contenido. Y así como muchos blogs se abrieron para luego languidecer por falta de actualización, en el caso de Twitter todavía falta determinar cuál es el tipo de información que se quiere recibir al instante (actualmente predoniman los comentarios triviales) y cuántos están dispuestos a sumar una nueva fuente de información en momentos en los que ésta abunda más allá de los límites de capacidad de absorción.

En otras palabras, los próximos meses determinarán si esta golondrina es verano o no.

La TV se muda

Sin dudas, y de la mano del desarrollo de la banda ancha, Internet está cambiando de raíz la forma en que los usuarios acceden a los contenidos audiovisuales, impactando, directa e indirectamente, sobre los medios tradicionales. Por supuesto, de este cambio no podía salir indemne la TV. Esto surge del informe “Usuario online: consumo de contenidos 2009”, recientemente finalizado por Carrier y Asociados.

La mitad de los usuarios de Internet en Argentina ven videos online en sus computadoras (técnicamente, streaming), y 1 de cada 10 lo hace diariamente. Esta familiaridad con el video hace que se solape con la TV, ya que 1 de cada 5 usuarios que ven videos online consumen por este medio contenidos de la TV tradicional. Esta tendencia es más marcada en los NSE altos y en el segmento adolescente.

La gran ventaja de hacer streaming de video vía Internet por sobre la TV tradicional es que el contenido está disponible en el momento deseado (mencionado por el 82%), por lo que la red se convierte en una plataforma de video bajo demanda (VOD).

Esta tendencia a ver contenidos originados en medios tradicionalmente offline (como los de la TV) vía Internet es un llamado de atención para los propios canales de TV. Estos deberían analizar ampliar la distribución de sus contenidos a través de plataformas online. En el modelo actual, la programación es perecedera. Si uno no pudo verlo (o grabarlo) en el momento de su emisión, terminará buscándolo en Internet, principalmente en YouTube. Así, de no desarrollar sus propias plataformas o, en su defecto, realizar acuerdos con los principales proveedores de video online, están dejando sus contenidos y el negocio mismo en manos de terceros.

Por el momento estamos en un período de transición. Este se da entre medios basados en la escasez (espectro en el caso de la TV abierta, cantidad de canales en el caso del cable analógico) hacia otros que, además de más abiertos y menos controlados, están basados en la abundancia casi infinita de contenidos y disponibilidad permanente de los mismos. Al ser los primeros distintos de los segundos, el resultado es un transvasamiento de audiencias, el cual se da ante sus propias narices y sin que hagan mucho al respecto.

Este hábito creciente a ver videos online amenaza con extenderse a otras plataformas más allá de la PC. Un 37% de quienes los consumen manifiestan interés por poder hacerlo ya sea en la TV (63%), el celular (36%) o en algún reproductor portátil conectado, tipo iPod (15%). Si bien el atractivo de la reproducción de contenidos en la TV tiene una distribución pareja en función de la edad, hacerlo en dispositivos portátiles tiene más penetración en el segmento de adolescentes.

Mi PC ver 3.0

En momentos en que el mercado de PC sufre una importante retracción, a tal punto que Gartner prevé para este año una caída del 12% en unidades a nivel mundial, y cuando la oferta local comenzaba a inquietarse por la desaceleración percibida en los primeros meses del año, el gobierno anunció una nueva versión del plan Mi PC.

Quizás porque en los últimos tiempos hubo una seguidilla de planes de incentivo a la producción por sectores (desde heladeras hasta bicicletas, pasando por calefones), la noticia no tuvo demasiada repercusión en los medios masivos. Se lo mencionó, sí, pero sin mucho detalle. Por lo tanto, interiorizarse del mismo no es tarea sencilla.

Si hubiera que describirlo velozmente, se trata de financiación con fondos del ANSES (que por la cantidad de cosas a financiar parece querer replicar el milagro de los peces y los panes), por unos $ 350 millones en total. Los equipos incluidos en el plan son todos de fabricación nacional (y por lo tanto de marcas nacionales), abarcando tanto notebooks como desktops, con precios que van desde los $ 2.500 a $ 3.700 para las primeras y desde $ 1.500 a $ 3.200 para las segundas. No se publicaron detalles de la mecánica para obtener la financiación, pero es de esperar que sea más sencilla que la implementada en planes anteriores. Tampoco se hizo referencia a si incluiría algún tipo de incentivo a la conectividad a Internet, que sería el complemento ideal para combatir la brecha digital mencionada por la presidenta en su anuncio.

A diferencia de ediciones anteriores, esta vez hubo prudencia y no se explicitaron los objetivos cuantitativos del plan. Recordemos que en su primera versión, los objetivos eran tan pero tan ambiciosos (un promedio de 2 millones por año) que causaban gracia. No obstante, estimando un precio promedio de PC vendida por el plan de $ 2.000, las ventas totales serían de unas 175.000 unidades, lo que equivaldría a un 8% del total vendido durante el año 2008. Igualmente, esto no alcanzaría para compensar la caída en ventas de 238.000 unidades de producción local registrada en el 2008 según CAMOCA. Pero sin dudas es mejor que nada.

Una observación final. Un tasa de financiación del 13% en un país “sin inflación”, parece un poco alta…

Dúo más uno

Si bien no hay aún un anuncio oficial, esta semana diversos medios publicaron que Telefónica y DirecTV estarían en conversaciones para lanzar una oferta conjunta, donde la primera ofrecerá sus productos de telefonía y banda ancha y la segunda su servicio de televisión satelital. La información fue confirmada al diario El Cronista por el director de marketing de DirecTV.

No se trata de la primera vez que DirecTV está en conversaciones con alguna empresa de telecomunicaciones para ofrecer una suerte de Triple Play, que en realidad no es técnicamente eso, ya que el Triple Play implica la oferta de los tres servicios (telefonía, Internet y TV) por la misma red. En este caso, es más un bundle comercial que otra cosa. El hecho de que no sea un Triple Play puro es lo que le resta fuerza a la idea. Si para dar los tres servicios se necesitan dos redes (con todos los costos asociados), difícilmente se puede llegar a precios muy agresivos, ya que muchos costos están duplicados.

No obstante, para Telefónica esta oferta es una forma de avanzar sobre un mercado de clientes de TV paga, donde actualmente no tiene presencia alguna. Para DirecTV se trata de un avance en el mercado de los operadores de TV por cable, algunos de los cuales (como Telecentro, Supercanal y otros más pequeños del interior) ya están ofreciendo los tres servicios.

No necesariamente se trata de una relación con fecha de vencimiento, ya que muchos especulan que una vez que las empresas de telecomunicaciones estén autorizadas a dar servicios de TV la unión con DirecTV dejaría de tener sentido. Sin embargo, no sería tan automático. Aún cuando las telcos pudieran regulatoriamente mañana mismo dar televisión, no será de un día para el otro que toda su red esté en condiciones de transmitir TV. Para ello hará falta que toda su red tenga capacidad para transmitir por encima de los 10 Mb, lo cual no será inmediato. Es más, en algunos casos quizás pasen varios años antes de que esto sea posible.

Pero en el ínterin, ambos ganan, ya que su enemigo común es el cable. Aunque, claro está, este tipo de asociaciones pueden generar una guerra de precios, donde el cable tendría más a su favor porque puede ofrecer Triple Play real (todos los servicios sobre una única red) y por lo tanto, tendría (al menos en teoría) menores costos.

De lo que no hay dudas es que, en la medida en que se intensifique la competencia, los principales beneficiados serán los usuarios.