'Google'

Una voz en el teléfono

Esta semana Google adelantó que en breve lanzará un sistema de VoIP que competirá con Skype. Sabiendo que Google obtiene mayormente sus ingresos de la publicidad, este video muestra cómo será hablar vía Google. IMPERDIBLE.

La fruta prohibida

Esta semana RIM presentó su nuevo terminal estrella, el Blackberry 9800. Sin embargo el lanzamiento se vio eclipsado por el anuncio del regulador de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) por el cual ordenó a los operadores móviles de aquel país a que suspendan los servicios de Blackberry en breve por incumplimiento con la regulación de las telecomunicaciones.

Básicamente, lo que el regulador objeta del servicio es que RIM no le da acceso a su red para monitorear los datos que por ella circulan en pos de velar por los intereses de la seguridad nacional. Esto afectará a los servicios de mail, Blackberry Messenger y navegación, no así a las comunicaciones de voz, SMS o MMS, las cuales son manejadas por los operadores.

Para entender el fondo del problema, conviene aclarar que los datos desde y hacia los Blackberry viajan encriptados hasta los servidores de RIM. Esto hace que no puedan ser accedidos por terceros, como pretende ahora el regulador.

Los EAU no estarían solos en esta movida. También hay intenciones similares por parte de Arabia Saudita (que comenzaría a bloquear el servicio a partir de este viernes) e Indonesia, al tiempo que ya hubo un conflicto similar con India. Se trata de un típico conflicto moderno, entre Estados nacionales y corporaciones multinacionales.

Por supuesto, ambas parten tienen qué perder.

Para RIM, permitir que los gobiernos monitoreen los mensajes que circulan a través de su red pondría en peligro la relación con sus clientes, lo que incluye a gobiernos (recordar que Obama es quizás su político usuario más famoso) y grandes corporaciones, especialmente en los valiosos mercados de América del Norte y Europa occidental. Así, se ve obligada a mantenerse en su posición.

Para los EAU, bloquear los servicios de Blackberry no es una medida fácil, habida cuenta que uno de los emiratos que la componen es Dubai, quien pretende convertirse en un centro financiero mundial. Esto implica no sólo permitir el uso de esta herramienta tan habitual en los hombres y mujeres de negocios, sino que debe también mostrarse más abierto a los negocios internacionales. Es quizás por esto último que el regulador de los EAU estableció la fecha del 11 de octubre para cortar estos servicios y dar tiempo así a algún tipo de negociación.

Sin dudas, este tipo de conflictos serán cada vez más recurrentes (ya pasó con Google y China). Con el recrudecimiento del accionar terrorista a partir del siglo XXI, sumado a la internacionalización del crimen, la tendencia de los Estados monitoreando lo que sucede en Internet es irrefrenable, sin importar si se trata de gobiernos occidentales u orientales.

Por ahora, el emergente es que, más allá del dolor de cabeza, todo este asunto le hace buena publicidad a Blackberry, cuya seguridad no puede ser violada por los gobiernos. No está mal.

Reformulando la TV

La ubicuidad de la banda ancha dentro de los hogares argentinos conectados a Internet está cambiando de raíz la forma en que los usuarios acceden a los contenidos audiovisuales, impactando, directa e indirectamente, sobre los medios tradicionales. El caso del video es por demás elocuente. La mitad de los usuarios (51%) ven videos en forma online en sus computadoras (streaming), porcentaje que crece a medida que desciende la edad. Tal es así que tanto entre nativos como adaptados, la relación de quienes miran videos online es de 3 de cada 4. Estos datos surgen del informe “Usuario online argentino – 2010”, recientemente finalizado por Carrier y Asociados.

Tanta difusión del consumo online de video no podía dejar de tener un impacto en la TV tradicional. De hecho, 1 de cada 4 quisiera poder ver estos mismos contenidos desde el receptor de TV. La relación entre TV e Internet se da también en el sentido inverso, ya que 1 de cada 5 mira contenidos creados para televisión desde la red, siendo más alta entre los adolescentes, quienes encuentran en la red una forma de consumir TV mucho más acorde a lo que están acostumbrados. La posibilidad de consumir a demanda es la principal motivación para dirigirse a Internet para acceder a contenidos televisivos.

Más allá del streaming, casi 1 de cada 5 de los usuarios descarga videos de la red. Nuevamente, la posibilidad de consumir a demanda surge como la primera motivación para hacerlo, seguido por la gratuidad y el acceso a estrenos. Este último punto cuestiona el modelo de “ventanas” aplicado hasta el momento por la industria del cine y de algunas producciones televisivas.

Acceso a demanda y amplitud de contenidos son en definitiva los grandes ejes que impulsan el consumo de video a través de Internet, tanto vía streaming como descargas. Por ahora, los operadores tradicionales de TV paga sólo pueden ofrecer un set acotado de contenidos y pocos de éstos bajo demanda. Así, nada hace pensar que la relevancia de la red para acceder a éstos vaya a disminuir. Algo que parece haber entendido claramente Google con el anuncio de su servicio Google TV.

Muerte prematura

A escasos dos meses de su lanzamiento, Microsoft anunció que dejará de impulsar su celulares KIN, al anunciar que no comercializará los terminales en Europa y que fusionará la unidad que los desarrolló con la que trabaja en el próximo sistema operativo para móviles, Windows Phone 7. Esto y emitir su certificado de defunción es prácticamente lo mismo.

Más allá de las razones del fracaso inmediato de KIN, un aspirante a smartphone que estaba en una incómoda posición intermedia, el mismo evidencia los problemas que tiene Microsoft para hacer pie en el mundo móvil.

Heredero del sistema operativo Pocket PC, Windows Mobile fue lanzado en el 2003. No obstante tantos años de vida y de experiencia de poco le sirvieron ante los embates de la competencia, no sólo de Blackberry o Apple con sus modelos integrados de hardware y software, sino principalmente de Android. Es que cuando Google se lo propuso tuvo rápidamente un sistema operativo para celulares en el mercado con prestaciones muy superiores, lo que le valió una amplia aceptación por parte de fabricantes y usuarios. Es más, Microsoft promete recuperar el terreno con un sistema operativo aún no lanzado comercialmente, el Windows Phone 7. En otras palabras, a pesar de tantos años en el mercado móvil, sigue corriendo desde atrás.

Quizás la confusión de Microsoft se hace evidente en las denominaciones. Mientras los celulares en su transformación hacia smartphones se hacen cada vez menos teléfonos, en MS les pareció una buena idea de renovación cambiarle el nombre de su Windows para celulares de Mobile a Phone, cuando en realidad lo lógico hubiera sido que el cambio fuera al revés. En fin.

Mundial tech

Que un mundial de fútbol se realice cada 4 años sirve como hito en la industria tecnológica, donde este tiempo equivale a toda una generación. Y en este caso, se pueden observar los avances que en tan poco tiempo tuvieron dos áreas como lo son la transmisión de video y las redes sociales.

Hace poco, YouTube cumplió 5 años de vida (arrancó en febrero de 2005), pero no fue sino hasta noviembre de 2006 (después del mundial de Alemania) que la compró Google y comenzó su meteórica expansión. Aunque sigue reinando, YouTube ya no está solo en el mundo del streaming por Internet. Hoy, las transmisiones online (sobre todo las legales) mejoraron considerablemente, una bendición para quienes están lejos de una TV. En Europa, donde la venta de los derechos para la televisación no es cosa nueva, muchas cadenas difunden los encuentros por Internet para llegar al público que no tiene una TV a mano (especialmente en ambientes de trabajo, ejem…). Lamentablemente, a Argentina esto todavía no llegó, a pesar de que un 51% de los usuarios ve videos por Internet. Se trata de más de 9 millones de personas…

A falta de video, buenas son las redes sociales. Y aquí Twitter, a pesar de su novedad aunque potenciada por la difusión que recibe en los medios, se convierte en un lugar ideal para seguir un partido, siempre que se followee a las personas indicadas. Es que además de convertirse en una radio de texto con pequeñas ráfagas que destacan jugadas y acontecimientos de los partidos, tiene el valioso agregado de las ocurrencias de sus participantes. No es como verlo por TV, pero en muchos casos puede ser bastante más divertido (aunque no faltan los tweets políticamente incorrectos).

Por supuesto, que esta locura de hinchas conectados también tiene sus aspectos negativos. En el caso del video legal, rigen las limitaciones de la cobertura geográfica de los derechos. Así, difícilmente se pueda ver desde aquí una transmisión legal hecha en Francia, por ejemplo. Aunque no se trata sólo de un tema de derechos sino también económico. No hay interés para una cadena francesa en asignar recursos de ancho de banda para que su transmisión sea vista por un argentino que no le aporta nada a sus anunciantes. Breve: un costo que no genera ingresos.

Por otro lado, el aluvión mundialista que recibe Twitter no es inocuo. Ya en los días previos al inicio de la competencia se repetían las interrupciones del servicio, con su famosa (y odiada) ballenita apareciendo en las pantallas de los usuarios. Y si bien desde Twitter afirman haber duplicado su capacidad de cara al mundial, también previnieron respecto de posibles saturaciones del servicio. Cosa que efectivamente viene pasando.

En cuanto a las promesas no cumplidas, 4 años atrás había muchas expectativas respecto de la TV desde el celular. Expectativas que nunca se cumplieron. En Argentina, TDT mediante, lo poco que hay viene de la mano de celulares con sintetizador de TV digital, pero es algo que lo emparenta más con una TV portátil (la señal no viene por la red celular), concepto que ya existe desde hace décadas. Y esto desde del punto de vista tecnológico no es para nada novedoso, salvo que ahora, eso sí, se ve mejor.

En cuanto al mundial Brasil 2014, y en base a la experiencia actual, quizás la estrella sea un servicio o tecnología que aún no existe o que recién está dando sus primeros pasos. En 4 años más lo sabremos.

Linkeando

  • ¿Adiós a los autos?: Cada generación trae consigo su bagaje de hábitos y su visión de cómo debe ser el mundo en el que vive. Aquí se presenta un interesante análisis de cómo impacta, entre otras cosas, la generación digital en el consumo de automóviles en los EE.UU. [Adage]
  • Adaptarse o perecer: Este parece ser el lema para los desarrolladores de aplicaciones para celulares como consecuencia del comienzo del fin de la tarifa plana de datos móviles. [New York Times]
  • Cambio de paradigma: Aunque es sólo en un país, puede que sea el primer paso. En el Reino Unido, el tráfico de Facebook ya superó al de Google. Una nueva demostración de cómo la red social está redefiniendo el uso de Internet, al menos para un grupo no menor. [Tech Crunch]

El sabor de la nueva televisión

Quienes ven con recelo el creciente poder y alcance de Google no parecen ser paranoicos. La empresa reina en Internet con su buscador y sus distintos servicios (gmail, maps, docs y tantos otros). También comienza a cobrar relevancia en el mundo móvil no sólo por sus mismos servicios adaptados a la pequeña pantalla sino que además incurre en el terreno de los sistemas operativos, donde está captando el interés de diversos fabricantes. Pero en Google saben que el mundo tiene tres pantallas, y van por la última que les falta conquistar: la TV.

El anuncio de Google TV realizado la semana pasada podría ser un indicio de cómo evolucionará el consumo de contenido audiovisual en los próximos años. Básicamente, Google apunta a ampliar el menú de contenidos en video extendiéndolo a todo lo disponible en Internet al tiempo que, basándose en su modelo de buscador, apunta a simplificar el proceso de encontrarlos. Y todo esto desde la comodidad y mejor experiencia de una TV en vez de una PC. Un buen resumen puede verse en este video.

Para apuntalar el éxito de Google TV, la empresa realizó el anuncio con socios de peso. Sony adelantó que incluirá esta plataforma (basada en Android) en sus próximos modelos de TV y de reproductores Blu-ray. Logitech ofrecerá set top boxes para las TV que no tengan esta capacidad. Intel proveerá procesadores Atom para todos los dispositivos que corran Google TV. Y finalmente, Best Buy, el mayor minorista de electrónicos de los EE.UU., se comprometió a distribuir los equipos necesarios para acceder al servicio.

Se podrá argumentar que no se trata del único modelo que combina TV e Internet. Ya algunos televisores, reproductores de Blu-ray y hasta consolas de video juegos permiten acceder a contenidos en video en Internet. Pero lo que hay actualmente suele tomar a la red como una plataforma de distribución y no de contenidos, siendo estos últimos acotados a ofertas específicas, como Netflix. El modelo de Google, en cambio, intenta tomar a Internet no sólo como red de distribución sino como plataforma de contenidos, permitiendo al usuario ver cualquier sitio Web desde su TV.

Resta saber aún si la propuesta resultará finalmente exitosa. Es probable que esto ocurra ya que cumple con varios de los requisitos de lo que se espera del consumo de contenidos audiovisuales luego del impacto de Internet en los mismos durante los últimos años. Uno es la amplia disponibilidad de contenidos mucho mayor de la que ofrece cualquier sistema de TV (paga o gratuita). El otro, la posibilidad de consumir bajo demanda, sin tener que adaptar tiempos y contenidos a los designios de un gerente de programación.

Por supuesto, el modelo de Google TV tiene un alto impacto en la industria de TV, especialmente los modelos pagos como el cable o satélite. Esto se debe a que desintermedia la distribución de contenidos, los cuales son accesibles directamente desde Internet. Así, el atractivo de pagar por contenidos elegidos por los operadores de TV tenderá a disminuir, por lo que la capacidad de ofrecer conectividad de gran ancho de banda será cada vez más relevante para éstos.

Por otra parte, si bien este modelo reduce el papel de las redes de banda ancha a ser un mero transporte (las tan temidas dumb pipes), abre la posibilidad de mejorar los ingresos a través de productos que aseguren anchos de banda mínimo, llevando al mercado masivo el concepto de CIR, que garanticen un piso en la capacidad de transmisión de datos.

Visto desde una perspectiva más local, el anuncio no hace más que confirmar lo que desde este medio se criticó de la recientemente sancionada Ley de Medios Audiovisuales. Que las redes serán cada vez más independientes de los contenidos, por lo que merecen regulaciones distintas, y que se obvió el impacto de Internet, con una concepción de los medios propia del siglo XX y no del XXI. Quizás esto no sea evidente en el corto plazo, pero operadores, proveedores de contenidos y legisladores no pueden dejar de considerar este escenario que tiene altísimas chances de convertirse en una realidad en el futuro. Conviene recordar que los tiempos de Internet son muy veloces. YouTube no existía tan sólo 5 años atrás…

Te doy y te quito

Google anunció esta semana que generó negocios por US$ 54 mil millones en actividad económica en los EE.UU. sólo el año pasado. Quizás por esto se le perdona que el viernes pasado, homenajeando al clásico video juego Pac-Man en su Doodle (los logotipos conmemorativos que publica en su buscador), éste consumió casi unos 5 millones de horas de los usuarios, estimadas en US$ 120 millones en productividad. El costo fue estimado a partir del promedio de tiempo que permanece una persona en la página de inicio de Google, que creció de 11 a 48 segundos ese día. Quienes quieran seguir perdiendo productividad, pueden hacerlo desde aquí.

¿Repitiendo la historia?

Años 80. Apple lanza su computadora personal Macintosh. Su interfaz gráfica y la integración de hardware y software de un mismo fabricante hacían de ésta un equipo muy superior a las PC de múltiples marcas corriendo bajo la interfaz de texto de MS DOS. Pero a pesar de ser claramente superior, la Macintosh nunca dejó de ser un producto de nicho, estando siempre por debajo del 10% de participación de mercado en computadoras personales, llegando por momentos a niveles de 3%. ¿Por qué? El modelo cerrado, tan propicio para simplificar el funcionamiento del equipo, le restó alcance y variedad. En la vereda de enfrente, Microsoft con un sistema operativo con sus limitaciones y defectos (primero el MS DOS, luego las distintas versiones de Windows), pero bajo un modelo abierto, demostró ser más fuerte. Esta apertura permitía la innovación de los fabricantes de hardware y el desarrollo de distintos modelos de comercialización así como de diseño de producto. Se cumplía nuevamente la máxima que dice que en tecnología no es el mejor producto desde el punto de vista técnico el que resulta ser un éxito comercial.

Algo más de 20 años después, Apple vuelve a tener un éxito de diseño y funcionalidad, esta vez no en el ámbito de las computadoras personales pero en el de los celulares. Con el lanzamiento del iPhone, revoluciona (en el sentido estricto de la palabra) el negocio de los handsets, estableciendo un concepto que sus rivales corren a copiar e intentar mejorar. Los millones de equipos vendidos convalidan el éxito. Sin embargo, comienzan a encenderse luces de alarma. En el primer trimestre de 2010, en EE.UU. el mercado donde el iPhone es más fuerte, por primera vez las ventas de estos equipos pierden a manos de las distintas variantes de terminales equipados con el sistema operativo Android de Google. Android equipó al 28% de los smartphones vendidos, frente al 21% de iPhone.

La historia parece repetirse. Mientras que Apple apuesta al diseño de un equipo que integra hardware y software, Google desarrolla un sistema operativo que puede ser incluido en todo tipo de dispositivo, permitiendo a los fabricantes innovar en base a él. Así surgen clones del iPhone, pero también equipos que combinan pantallas touch con teclados deslizables y otras características que cumplen con los distintos deseos de los usuarios. Además, capitaliza de esta forma los acuerdos de distribución de fabricantes fuertemente establecidos y con aceitadas relaciones con operadores así como redes de soporte y comercialización. Nombres como Motorola, Samsung, HTC a los que día a día se suman otros, le dan a Android un empuje que Apple por sí sola no puede lograr. Adicionalmente, permiten una variedad de formatos y diseños que de alguna manera ridiculizan al iPhone, básicamente el mismo teléfono sea el 2G, 3G o 3GS.

Esto no quiere decir que Apple debiera licenciar libremente el iPhone OS para su incorporación por otros fabricantes. Pero como sí lo demuestra el éxito de Blackberry, que en otro estilo también es un modelo cerrado de hardware y software, debe por un lado terminar con las exclusividades de operador así como preocuparse por desarrollar distintos modelos de equipos, evitando además limitar las aplicaciones de terceros para esta plataforma. A fin de cuentas, lo que actualmente propone Apple es una uniformización que es digna de una sociedad industrial de masas, y no de una de múltiples segmentos, característica de la era de la información.

Los próximos tiempos demostrarán si Apple está en condiciones de dominar una industria o si pasará a la historia como una empresa innovadora en base a rupturas, pero débil a la hora de convertir ese impacto inicial en una posición de fuerza sostenible en el tiempo.

Offline no es igual

Los negocios online tienen sus particularidades que los hacen complejos para ser abordados por las empresas provenientes de la cultura offline. Sin embargo, lo mismo podría decirse cuando lo que se busca es recorrer el camino inverso.

Esta semana el “capo” de Internet, Google, decidió dejar su formato exclusivamente online utilizado en la comercialización de su celular Nexus One para optar por un esquema más tradicional de presencia en puntos de venta. La razón estuvo, obviamente, en los pobres resultados de su modelo online only.

Cuando en enero último Google decidió comercializar su emblemático celular únicamente vía Web, fueron varios los que vieron la decisión con escepticismo. Es que independientemente de que el usuario sea un veterano de las compras online o no, un celular es un dispositivo muy personal, con el que se interactúa frecuente y directamente, por lo que probar cómo se siente en la mano, en el bolsillo, cómo se opera y otros aspectos aparentemente menores frente a las especificaciones técnicas o los reviews de expertos, son fundamentales. Así, las ventas realizadas fueron mayormente a un público súper techie, atraído por la novedad del Nexus One más que por la certeza de que se trataba de un gran producto. Era, como en la religión, básicamente un acto de fe.

Esto no quiere decir que un celular no pueda venderse online, pero sí que necesita una “degustación” física previa. Pero para esto se necesita también una aceitada red de distribución, que lleve el producto lo más cerca posible del consumidor para que éste esté al alcance de la mano.

Aquí Google está pagando el precio de su soberbia, al creer que como pudo reinventar la forma de buscar en Internet o de hacer publicidad en esta red, podía mostrarle a sus competidores en el mundo de los dispositivos móviles cómo se los debería comercializar. Sin experiencia en la venta minorista de electrónicos, Google pretendió enseñarle a Apple, Motorola, Samsung, Nokia, Sony Ericsson, RIM y otros cómo vender un celular. El mercado se encargó de mostrarle que todavía le falta aprobar muchas materias como para poder pasar al frente a dar cátedra.