'cloud computing'

Linkeando

  • Por la puerta chica: Estrellas de la Web en sus albores (años 90), los portales de Internet ya no son lo que eran y seguramente no volverán a serlo. Caídas en las visitas, en las páginas vistas y en el tiempo de permanencia no pueden augurar nada nuevo. ¿Nuevas víctimas de Facebook? [The Wrap]
  • Disección del Appstore: A pesar de toda la moda con las tiendas de aplicaciones para celulares, estas no parecen ser un gran negocio per se. En el caso de Apple, representa apenas el 1% de los beneficios brutos. Parece que es más un tema de darle valor al equipo. [Mobile Beat]
  • Las nubes llegan a los juegos: Mientras que el concepto de Cloud Computing todavía tiene un camino que recorrer en el mundo corporativo, el mismo ya está en vigencia en el ámbito de los videojuegos. Luz amarilla para los Nintendo, Sony y Microsoft. [Games Beat]

¿A estudiar otra cosa?

El anuncio de recortes de personal realizado esta semana por HP dejó lugar para cierta reflexión.

La empresa está recortando 9.000 puestos de trabajo, al automatizar sus data centers que ofrecer servicios en la nube para sus clientes corporativos. Años atrás había comenzado su consolidación de data centers, pasando de 85 a sólo 6. Así, los recortes se dan principalmente en los perfiles técnicos que operan estos centros de datos. La noticia se ve suavizada con las pretenciones de generar 6.000 nuevos puestos, aunque estos serán en el área comercial.

Ante el avance de la computación en la nube (Cloud Computing), donde los procesos se realizan en data centers tercerizados en vez de hacerlo en las computadoras del cliente, se dispara una pregunta: ¿habrá demanda suficiente en el futuro para estudiantes de sistemas? En la medida en que se mantenga la tendencia al cloud computing, las empresas necesitarán cada vez menos personas con este perfil. Y, por lo visto en HP, tampoco es que serán todos absorbidos por los proveedores de estos servicios.

Si bien no es un tema urgente, debido a los tiempos que pasan entre que un estudiante ingresa a la facultad y el momento en que debería tener su madurez profesional, quizás sea el momento de preguntarse si es necesario replantearse la educación que se está dando. No sea cosa que preparemos gente para una actividad que en el futuro tendrá cada vez menos demanda.

Linkeando

  • Si bien el concepto de cloud computing (o computación en la nube) no es nuevo, el mismo parece hoy satisfacer más las necesidades de los usuarios individuales (que usan Hotmail o Gmail, suben sus fotos en Facebook o Flickr, y así sigue la lista) que en los corporativos. Los responsables de sistemas en las organizaciones aún no parecen convencerse demasiado de su conveniencia. [The Economist]
  • El socio de Telefónica el operador móvil brasilero Vivo, Portugal Telecom, ve con buenos ojos la adquisición de la participación de los españoles en ésta. Si Telefónica avanzase sobre TI, como se viene especulando últimamente, esta venta le ahorraría a los españoles algunos problemas en Brasil. [Teletime]
  • Telecom Argentina presentó un envidiable balance. Aunque claro, sus buenos números no ayudarán en su objetivo de conseguir una mejora en las tarifas de telefonía básica. [La Nación]

Libro de cabecera

No hay dudas que cada vez más se habla de cloud computing (computación la nube), pero este libro ya parece ser un poco extremo: “Cloud computing for Dummies”. En venta en Amazon, como no podía ser de otra forma.

Amor en la oficina

En una movida un tanto inesperada para la industria móvil, Microsoft y Nokia anunciaron un acuerdo por el cual la primera desarrollará una versión de Office que correrá sobre los smartphones de la segunda. Lo trascendente es que sería la primera vez que Microsoft desarrolle Office para celulares que no corran su sistema operativo Windows Mobile (en breve, Windows Phone).

Si bien en el comunicado de prensa se menciona que así Microsoft gana acceso a 200 millones de smartphones Nokia, lo cierto es que en realidad se apunta al mercado profesional, el cual es dominado por Blackberry. Esto se evidencia con el anuncio de que, al menos inicialmente, Nokia incluirá Office en su Serie E, que apunta justamente al segmento enterprise. Por el momento, los smartphones de Nokia tienen más presencia en el mercado masivo, donde domina con la Serie N.

Para Microsoft significa reconocer que su Windows Mobile, con una penetración de mercado a nivel mundial inferior al 15%, no podrá repetir la performance que tiene en el mundo PC. Así, llegar, aunque sea indirectamente, a una base de clientes mayor, siempre ayuda. Por otra parte, Microsoft no tiene muchas opciones en el mundo móvil. Apple y su exitoso iPhone no tiene buena aceptación en el mundo corporativo, y el Android de Google sigue siendo más promesa que realidad en términos comerciales. Y, de más está decir, ambos son archirrivales.

De todos modos, el claro objetivo de la alianza es destronar a RIM y su Blackberry en el mercado corporativo. Pero para ello quizás no sea tan importante la inclusión de aplicaciones como Word, Excel y PowerPoint. A fin de cuentas, ya existen clones de éstas para plataformas móviles, demostrando no ser ni por asomo tan importantes como el mail y las aplicaciones de mensajería en general. Quizás sea por esto que al clásico trío se le agregarán herramientas de mensajería, conferencia y colaboración, así como acceso a intranets y extranets y gestión empresarial de dispositivos.

Finalmente, y considerando que Microsoft ya anunció que tendrá un Office para su uso vía Web, la idea de llevar este suite de aplicaciones a una plataforma móvil para el segmento corporativo indicaría que este último no se muestra muy convencido aún en migrar a modelos de cloud computing como los que promueve Google.

Cromado

Esta semana, Google impactó mediáticamente con el anuncio de su sistema operativo Google Chrome. Se trata básicamente de una versión reducida de Linux que incorpora un navegador (justamente, el Chrome de Google) y que apuntará inicialmente a las netbooks pero que esperan llegue luego a todo tipo de computadoras (portátiles y de escritorio). Para las aplicaciones, Google apuesta fuerte al concepto de computación en las nubes (cloud computing), donde espera descollar con sus aplicaciones tales como Gmail, Google Docs, Blogger, etc.

El anuncio generó reacciones dispares. Los medios en general, tanto especializados como generales, lo presentan en términos de gran combate de fondo digno de Las Vegas o Atlantic City: Google vs. Microsoft, lucha de gigantes, etc. Aunque son enfoques atractivos, el anuncio merece un análisis más en detalle.

Si bien hay mucha excitación alrededor del nuevo sistema operativo desarrollado (mejor dicho, a desarrollar) por Google, conviene repasar la historia reciente. Menos de un año atrás, había mucha expectativa con el lanzamiento de las primeras netbooks, muchas de las cuales usaban Linux con el mismo concepto detrás de Google Chrome: los usuarios tendrán sus aplicaciones y contenidos en la red, por lo que alcanza con un sistema operativo básico y un buen navegador (en estos casos se trataba de Firefox). Pero el furor duró muy poco. El mercado siguió demandando Windows, y hoy la mayoría de las netbooks viene con la versión XP ¿Qué pasó? Los usuarios no saben o no les interesa el concepto de cloud computing. Simplemente quieren tener la misma experiencia en las netbooks que en notebooks y desktops (más detalles en “Desvirtuadas”). Es justo hacer notar, no obstante, que existe una diferencia entre el Linux de las primeras netbooks y el Chrome OS. Este último estará respaldado por Google, quien tendrá que utilizar su capacidad de marketing no sólo para promover su producto sino, más importante aún, para evangelizar respecto de las bondades de la computación en la red.

Desde un punto de vista estratégico, el tema despierta también ciertas inquietudes. Ya no queda claro si Google es una empresa de medios (a fin de cuentas, sus ingresos son casi exclusivamente por publicidad) o de software (que tiende a ofrecer gratis, como Gmail, Google Earth, el navegador Chrome, Android y ahora Chrome OS). Y esto se encuadra en su lucha contra Microsoft, donde uno, Google, representa la era de la red y el otro, MS, la era de las PC.

Google tiene por delante una ardua tarea de evangelización, que seguramente será más fácil en la medida en que crezca el número de nativos digitales acostumbrados a tener sus cosas en la red: un webmail, sus fotos en Facebook o Fotolog, sus videos en YouTube, etc. Pero convencer a los usuarios a que abandonen lo que conocen, Windows, por algo nuevo, Chrome OS, llevará tiempo y esfuerzo. En el caso de Microsoft, es cierto que el nuevo mundo atenta contra su negocio tradicional, pero grande y pesada como es, la empresa hace esfuerzos por actualizarse, preparando una versión online de Office y también una versión de sistema operativo similar a lo que propone Chrome.

Mientras tanto, está sorprendiendo con la respuesta hacia su nuevo buscador, Bing. Si bien este está aún lejísimos de hacerle sombra a Google, también marca una realidad. Los usuarios pueden cambiar de buscador con sólo un click, así como cambiar su página de inicio de Google a Bing con igual facilidad. Pero será mucho más trabajoso lograr que cambien de sistema operativo. Si bien todavía falta un año para su llegada al mercado, es de esperar que los primeros en subirse a Chrome sean los usuarios de Mac (ya que Apple se resiste a lanzar una netbook), los de Linux, y los curiosos de siempre que hoy usan Windows.

Que quede claro. La computación en las nubes es sin dudas la tendencia a mediano y largo plazo. Pero en lo inmediato, el debate de cuál es mejor desde la perspectiva técnica es estéril. Lo importante será lo que decida el mercado, que siempre tiene la última palabra.

Desvirtuadas

Lo que en algún momento parecía que constituiría una nueva categoría en dispositivos conectables se transformó rápidamente en algo existente. Es el caso de las netbooks, que hoy, y pesar de su nombre, no son más que simples subnotebooks. Esto que parece un trabalenguas, es fácil de explicar.

Cuando se comenzó a hablar de netbooks, la idea era que fuera un equipo orientado principalmente a la conectividad, pensando no tanto para usar WiFi sino las redes celulares, de 3G en adelante, por lo que incluirían en forma nativa capacidad para aceptar chips de celulares o incorporando la electrónica necesaria para conectarse a otro tipo de redes. Era un dispositivo que brillaría en un modelo de cloud computing, por lo que tampoco incluían mucho almacenamiento. Apenas algún “disco” en base a chips de memoria, con lo que su capacidad de almacenamiento no superaba los 8 o 16 Gb. La idea era que los datos estuvieran mayormente en la red y no en el equipo, tal como sucede hoy para quienes usan Gmail, Hotmail u otros servicios de mail basados en la web por oposición a Outlook u otras aplicaciones de mail que se instalan en los equipos. Lo mismo sucedería con otras aplicaciones. Por este motivo, se pensó que sería un territorio fértil para Linux, ya que a fin de cuentas, el sistema operativo no contaba tanto. Alcanzaba con que tuviera instalado un buen browser o navegador.

Pero el mercado, que suele tener la última palabra, no lo entendió así, sino que vio en las netbooks a una notebook mucho más transportable. Por lo tanto, comenzó a demandar capacidad de almacenamiento y, como la idea era usar las mismas aplicaciones que en las PC de escritorio o notebooks, también el procesador debía ser más poderoso. Y, ya que estamos, demandaban pantallas más grandes. Todo esto hizo, además, que su precio no estuviera tan lejos de las notebooks, solapándose de hecho en varios casos. Y así terminamos en lo que son hoy, notebooks más pequeñas, que pertenecen a la existente categoría de subnotebook por su menor tamaño.

Esto hizo también que la gente no quisiera saber nada con Linux sino que esperara una interfaz que ya conoce: Windows. Entonces, lo que se presentaba como una amenaza para Microsoft se convirtió en una oportunidad. Ni lerdos ni perezosos, los herederos de Bill estiraron la vida comercial de XP (que respondía mejor que Vista en esas configuraciones) y bajaron notablemente su precio (el precio de la licencia se encuentra alrededor de los US$ 15). Por su parte, Linux perdió la batalla porque más allá de lo que el público demanda, la misma naturaleza abierta y sin dueño de este sistema operativo hizo que no hubiera un apoyo comercial/promocional/marketinero detrás que pudiera hacerle frente a Microsoft. Algo con lo que ningún vendedor de Linux puede competir.

Esta mutación de las netbooks hacia notebooks no hizo más que extender el dominio WinTel (Windows e Intel) a esta nueva/vieja categoría. Así, versiones con Linux o próximamente con Android, y con procesadores tipo ARM, quedarán posicionadas como “quiero y no puedo”, a no ser que empresas con capacidad de marketing y financiera estén dispuestas a evangelizar seriamente respecto del concepto original de una netbook y sus usos. Y sólo los operadores de redes móviles podrán hacerlo, si es que consideran que la propuesta tiene sentido. De no ser así, las netbooks, tal como fueron concebidas originalmente, habrán sido un sueño de una noche de verano.

Surprise!!!

Esto es lo que gritó Oracle cuando anunció la compra de Sun. Es que luego del intento fallido de IBM, se especuló con otros nombres, pero Oracle no estaba en el radar. Lo interesante es que esta operación puede ser vista desde dos perspectivas: la puramente de negocios y la filosófica.

Desde el punto de vista del negocio, Oracle gana por el lado del software y del hardware. Suma así a Java, plataforma de desarrollo que según el CEO de Oracle implica “el activo de software más importante que jamás hayamos adquirido”. También el sistema operativo Solaris, principal plataforma sobre la que corren las bases de datos de Oracle. Además, con su adquisición, Oracle se asegura de que no caigan en manos de IBM, con quien compite en varios segmentos de software. Por otra parte, con el hardware de Sun, Oracle no sólo puede completar su oferta, sino potenciar el desarrollo de una propuesta de datacenter, promoviendo el cloud computing, tan en boga.

Más interesante es que la operación lleva a la unión de dos empresas emblemáticas del Silicon Valley, que tienen años de una alianza espiritual que comenzó en los 90 cuando, cada una por su lado, resistían al dominio de Microsoft. De hecho, estuvieron entre los principales impulsores del proceso antitrust contra la empresa fundada por Bill Gates. Por otra parte, y simultáneamente, promovían el concepto de thin client, que en aquél entonces respondía a la misma base conceptual que el actual cloud computing. Claramente, sus destinos estaban trazados para terminar profundamente entrelazados.

Visto más a la distancia, resulta interesante el cambio en las tendencias en la industria. Hasta los años 80, la informática era vertical. Empresas como IBM, Unisys y otras tenían una oferta completa de hardware, software y servicios. Más tarde, ya en los 90, la irrupción y masificación de la PC hizo que la industria se hiciera horizontal. Las empresas comenzaron a especializarse en algún componente de la oferta informática. Era la hora de los spin off. Ahora, en los 2000, se vuelve a la verticalidad. La diferencia en esta ocasión es que en vez de pretender vender individualmente los distintos componentes a sus clientes, las empresas los combinan para ofrecer la informática monolíticamente, aunque como servicio. Como dirían las abuelas, todo vuelve…

Cúmulus limbus

Los insistentes rumores (de esos que sólo parecen anticipar un hecho que se dará indefectiblemente) sobre la compra de Sun por parte de IBM por US$ 6.500 millones en efectivo ponen al descubierto que la tendencia hacia la computación en la nube (o Cloud Computing) es más que un concepto marketinero.

La operación combina a Sun, quien da la impresión de nunca haberse recuperado totalmente del impacto de la crisis de las dotcom a principios de la década, con IBM, que logró transformarse cuando decidió que su negocio pasaría por los servicios y el software, alejándose del comoditizado hardware. Y si bien muchos piensan en Sun como proveedor de servidores (que lo es) también tiene tecnología de red y centro de datos, que es lo que más atraería a IBM. Es más, las especulaciones no descartan que, de concretarse la operación, eventualmente IBM se desprenda de algunos negocios de Sun que no son funcionales a su estrategia.

Detrás de esto está el concepto de virtualización, que no es otra cosa que hacer que distintos sistemas y equipamientos funcionen como uno sólo. Más allá de ser un tema técnico, esto es lo que permite la existencia de la computación en la nube, que logra que la informática se transforme en un servicio que se consume a demanda, como puede ser la electricidad (recordemos que en los albores de la generación de electricidad, las fábricas tenían sus propias usinas, como hoy las empresas tienen sus centros de datos).

En esta línea se anota también Cisco, quien este semana anunció su Unifed Computing System que aspira a unificar componentes de un data center en un equipo único. Así, lo suyo ya no es exclusivamente equipos y software para redes, sino que incursiona también en temas como servidores y almacenamiento. Esto hace que, por ejemplo, ahora compita con HP, IBM y Sun por los servers, con quienes mayormente se complementaba hasta el momento.

El tema de la virtualización y computación en la nube hace que los límites entre distintos equipos y sistemas sean cada vez más difusos y converjan. Y es bien sabido que cuando las cosas convergen, chocan. Con lo que puede esperarse una nueva ronda de consolidación en la industria de TI.

Guerra de fondo

Esta semana, y luego de haber mantenido su desarrollo en el más profundo de los silencios, Google sacudió a la prensa especializada con el lanzamiento de su navegador Chrome que se suma ahora a la competencia entre Explorer de Microsoft, FireFox, Opera, Safari y otros de menor relevancia. Ante este panorama, la pregunta que inmediatamente surge es: ¿para qué otro navegador más?

Inicialmente, se puede entender este lanzamiento como una forma de debilitar la posición dominante de Microsoft en relación al software para conectarse a la Web, y consecuentemente, a lo que puede y no puede hacerse en Internet. Si bien ya existen competidores, ninguno tiene el respaldo y la difusión que Google puede darle. Visto así, la primera víctima del ingreso de Google al mercado de navegadores no será Explorer sino las alternativas, donde FireFox ocupa el primer lugar. Pero si Chrome pudiera también comer de la torta de Explorer, esto haría que Microsoft perdiera el control del mercado de navegadores, aliviando así los temores de que use este dominio para fortalecer sus negocios de búsqueda y publicidad, donde el competidor natural es Google.888Pero este lanzamiento revela también que hay una pelea más de fondo, que tiene que ver con la visión de cómo evolucionará el uso de Internet y de las aplicaciones. Se puede decir que el negocio de Google ya no se limita a las búsquedas y la publicidad, sino que a esto hay que sumarle también aplicaciones. La más popular es Gmail, pero también está Docs, Calendar, Picassa, Blogger. Todas éstas tienen la particularidad de que son aplicaciones basadas en la Web, por lo que el usuario puede acceder a éstas y a sus datos desde cualquier dispositivo que tenga acceso a Internet y un navegador. Claramente, un modelo contrario a los intereses de Microsoft que nació, creció y se hizo fuerte vendiendo las aplicaciones que iban instaladas en el dispositivo (mayormente, una PC).

En este sentido, Google declaró que desarrolló su navegador desde cero explícitamente para potenciar el uso de esos servicios (en este modelo ya no son productos), con una velocidad de funcionamiento claramente superior y con algunas características internas que faciliten el desarrollo de nuevas aplicaciones que correrán desde el navegador. En la visión de Google, con datos y aplicaciones almacenados en servidores remotos accesibles desde cualquier dispositivo y lugar, la importancia de los sistemas operativos es menor. Y esto es un cañonazo a la línea de flotación de Microsoft, ya que minimiza el rol de Windows.

Por supuesto, al agregar funcionalidades y mejorar la velocidad del navegador, Google busca incentivar el desarrollo de más y más aplicaciones de terceros que se basen en este modelo llamado de Cloud Computing (computación de nube). Y esto también es una amenaza para el modelo de Microsoft. Se podrá decir que en este escenario Microsoft también podría desarrollar aplicaciones para la “nube”, pero siendo que su exitoso negocio está basado en el modelo previo, es muy complicado para la empresa ingresar en un proceso de destrucción creativa.

Otro punto a considerar es que probablemente Chrome estará presente en Android, el sistema operativo para celulares que está siendo desarrollado por Google. Esto es importante porque las previsiones posicionan a los móviles como el medio de acceso a Internet que más rápido crecimiento tendrá en los próximos años, esperándose que finalmente sean más quienes accedan desde un celular que desde una PC.

¿Será Chrome el verdugo de Microsoft? Es muy temprano para saberlo. Hay que tener presente que más allá de su poder de marketing y comunicación, y sin entrar a juzgar sus capacidades técnicas, tampoco Google es infalible, y registra algunos fracasos, como Google Video (finalmente optó por comprar YouTube) o Google Talk (que no pudo ni con MSN ni con Skype), entre otros. Éstos también generaron ruido al momento de su lanzamiento y lentamente fueron cayendo en el olvido.

De lo que no quedan dudas, es que la era de Internet recién está comenzando.