'Carrier y Asociados'

¿La intención es lo que vale?

La convergencia y el consecuente ingreso de nuevos jugadores al negocio de la TV paga se da en momentos en que la TV tradicional se ve amenazada por las propuestas OTT que permiten acceder a contenidos ajenos a la red de distribución utilizada. De hecho, un tercio de los usuarios de Internet abonados a la TV paga evalúa dar de baja el servicio. Esto surge del informe “Internet y Consumo Audiovisual – 2018” realizado por Carrier y Asociados.

Por supuesto, una cosa es la intención y otra es la acción. Sin embargo, que un 5% afirme que dará de baja el servicio en el próximo año y un 31% que lo está evaluando son indicadores de que la insatisfacción con la propuesta actual existe. Algo de lo que los operadores son conscientes y que está detrás de los múltiples lanzamientos de propuestas OTT propias así como de los paquetes con productos de banda ancha a los que ahora se suman los móviles. Todo para mejorar el atractivo.

La disconformidad con el servicio crece en la medida en que lo hace el nivel socioeconómico. También se observa una mayor evaluación de la baja en el Interior, aunque en las localidades más chicas (menos de 100 mil habitantes) es mayor la fidelidad al servicio, quizás porque no siempre la conectividad a Internet es lo suficientemente buena como para ser una alternativa. Las mayores respuestas en relación con una decisión tomada respecto de la baja se encontraron entre hogares jóvenes o aquellos con menores, habitados por generaciones más propensas a no mirar TV. Quizás sea un adelanto de lo que se viene.

La correlación contenidos-plataformas

Si bien todo tipo de contenido puede ser técnicamente consumido en cualquier plataforma (TV lineal, online, OTT, streaming), es claro que algunos se adaptan mejor a determinadas plataformas que otros y por lo tanto son consumidos preferentemente en unas y no en otras. Esto surge del informe “Internet y Consumo Audiovisual – 2018” realizado por Carrier y Asociados.

La TV tradicional (lineal, gratis o paga) es territorio de las noticias y la actualidad, siendo la elección del 61% de los usuarios de Internet. Se trata de un consumo que crece con la edad, indicando un hábito arraigado para los mayores. Las películas también son relevantes para la TV tradicional y siguen el mismo patrón etario. En el caso de los hombres, también juega fuerte el deporte en vivo (53%) en comparación con las mujeres (32%). Estas tendencias, aunque con otros valores, se repiten en el consumo de los sitios online de los canales de TV, lo que marca que más allá de la plataforma, sus contenidos atraen a perfiles de usuarios similares. La única diferencia se da en series y novelas argentinas, las cuales son más vistas proporcionalmente online que en la TV tradicional. Al no ser un contenido de actualidad, este formato decididamente se adapta más al modelo bajo demanda.

Por el lado de las OTT de video, el consumo de series (51% de los usuarios de Internet, consuman OTT o no) desplazó del primer lugar a las películas (47%). Se da una combinación de un formato más apto para el consumo bajo demanda con un gran momento artístico de las series, con importantes producciones, temáticas más novedosas y libretos más desarrollados. Entre sus consumidores, los millennials son quienes se muestran más activos. Claramente, se trata de un formato que gana con el modelo OTT con el consumo a demanda y los “atracones” o binge watching.

En cuanto al streaming gratuito (e ilegal), si bien perdió mucha popularidad ante la aceptación de ofertas OTT legales, se orienta mayormente a películas, aunque también se observa un importante crecimiento en el consumo de deportes en vivo. El avance de este último tipo de contenidos puede estar motivado en la oferta codificada del fútbol local así también como de la F1 que hasta el año anterior formaba parte de los canales de abonos básicos de la TV paga. Esto hace que algunos usuarios busquen formas alternativas de acceso a través de Internet (ej: Roja Directa). La sensibilidad al precio de quienes consumen streaming se manifiesta en que se trata de una práctica que tiene mayor penetración relativa entre quienes no contratan servicios de TV paga. Las descargas, una práctica también en retroceso, tiene entre sus principales cultores a los millennials y a quienes no tienen TV paga.

Por último, YouTube es la elección de los centennials (24 años o menos), quienes allí consumen películas, series y animaciones, más allá de los contenidos específicos de la plataforma.

El rey YouTube

Si bien la TV tradicional es la plataforma para el consumo audiovisual que más usuarios de Internet en Argentina utilizan, YouTube aparece a la cabeza a la hora de identificar la principal. Esto surge del informe “Internet y Consumo Audiovisual – 2018” realizado por Carrier y Asociados.

Dentro de las distintas plataformas UTILIZADAS para el consumo de contenidos de TV (películas, series, documentales, noticieros, deportes, etc.), la TV tradicional figura a la cabeza, seguida por los OTT y YouTube. Cada una de éstas tiene su público, así como contenidos que les son más propicios. Sin embargo, estos valores marcan uso, no frecuencia.

A la hora de identificar a la PRINCIPAL plataforma para el consumo de contenidos televisivos, el orden es otro. Aquí YouTube figura en primer lugar (33%) a poca distancia de los OTT (31%), y de la TV tradicional (29%). Sin embargo, existen claras diferencias de elección de plataforma considerando la variable etaria. YouTube es la elección de los centennials (52%), bajando en la consideración en la medida en que sube la edad del usuario. Los OTT son los más elegidos por los millennials (40%), mientras que la TV tradicional es territorio de seniors (61%) y adultos (42%).

En una visión más general, los millennials logran porcentajes más altos que el resto en todas las variantes de acceso a contenidos vía Internet (OTT, canales de TV online, streaming y descargas), mientras que los centennials se focalizan más en YouTube, lo que evidencia también que miran otro tipo de contenidos, menos tradicionales. Al mismo tiempo, la elección de YouTube como principal plataforma de acceso a contenidos de TV crece en la medida en que baja el NSE.

Si bien una de las ventajas de YouTube es la gratuidad de la inmensa mayoría de sus contenidos, también es importante destacar que muchos de éstos se diferencian de los contenidos tradicionales tanto en temáticas como formatos. Un adelanto de cómo irán evolucionando, especialmente en la medida en que las generaciones más jóvenes vayan creciendo.

TDA, ¿complemento o sustituto?

Cuando se lanzó la TDA, muchos veían en esta tecnología una alternativa a la TV paga, con varias señales y calidad HD (algo que en ese entonces no era tan habitual como lo es hoy). Sin embargo, la TDA es consumida en muchas situaciones sin necesariamente haberse convertido en ese sustituto que varios vislumbraban. Esto surge del informe “Internet y Consumo Audiovisual – 2018” realizado por Carrier y Asociados.

Un 10% de los usuarios de Internet consume TV a través de la TDA, la plataforma de TV digital abierta. No obstante, el uso de esta entre quienes son clientes de algún servicio de TV paga se reparte en partes iguales. ¿Por qué alguien que accede a TV paga consumiría también la TDA? Las respuestas son varias. Por un lado, la TDA transmite en HD, una tecnología que está disponible por parte de los proveedores de TV paga como un producto adicional al básico. Se trata de una característica muy valorada hoy, cuando acaba de arrancar el Mundial de Fútbol, donde muchos de sus partidos (y todos los de Argentina) serán transmitidos por la TV Pública. Por otro lado, y particularmente en los abonados a DTH, la TDA permite acceder a canales locales no disponibles en la grilla satelital. Adicionalmente, un hogar con TV paga puede tener más televisores que bocas de acceso a la TV paga, con lo cual la TDA puede ser una alternativa en el caso de los equipos no conectados.

Desde una perspectiva generacional, el mayor consumo de TDA se observa en los hogares jóvenes (donde todos sus integrantes son únicamente millennials y/o centennials), con un 19% frente al 10% del total de la muestra. Se trata de hogares donde se encuentra menos penetración de TV paga, con 69% vs. 85% del total y donde también se da el mayor porcentaje de hogares que no consume TV tradicional, con un 12% y triplicando al total de hogares.

Viéndolo por nivel socioeconómico, hay un consumo de TDA mayor en los segmentos medios y altos que los bajos. En esto juega que sólo los televisores más nuevos incorporan el sintonizador en forma nativa. Así, en los niveles bajos hay un mayor consumo de la TV abierta analógica.

Probablemente la TDA nunca se convierta en la alternativa gratuita a la TV paga, pero sin dudas está encontrando algunas oportunidades.

Sweet sixteen

Ayer se cumplieron 16 años desde la edición nº 1 de Comentarios, el 14 de junio de 2002. Fueron 16 años en los cuales el panorama local e internacional de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones cambió sustancialmente. Y nosotros con ello.

Hablar del 2002 significa sentir el escalofrío de recordar la que fue quizás la crisis económica más grave que sufrió Argentina. Pero más allá del contexto macro tan negativo, también el escenario tecnológico era muy distinto.

En esos tiempos los celulares eran sólo para hablar. No había SMS y mucho menos datos. Eran auténticos teléfonos móviles. En aquél entonces se registró una leve caída en la cantidad de líneas. Si bien fue sólo de un 2% fue el único retroceso en la historia de las comunicaciones móviles en Argentina. Luego en estos 16 años, todo cambió. Llegó la tecnología GSM que bajó los costos de los dispositivos y los SMS que bajaron el costo de comunicarse desde un celular y estalló el mercado que comenzó a crecer sin parar. Después fue el turno de los smartphones (que arrancaron su camino ascendente no con el iPhone sino con el Blackberry y su BBM) y hoy andamos con una computadora en el bolsillo. Unos 40 M de celulares en uso de los cuales 27 M son smartphones, muchos de los cuales serán utilizados para ver los partidos del Mundial.

Por otra parte, si bien el acceso a Internet llevaba 7 años desde su lanzamiento comercial en Argentina en 1995, sólo había 1,2 M de accesos luego de una caída del 20% como consecuencia de la crisis. En su mayoría eran dial up y sólo 175 mil era de banda ancha que en esa época eran 64 kbps o 128 kbps en las versiones más avanzadas. Pero la banda ancha fue el único servicio que no cayó con la crisis, habiendo registrado un crecimiento del 26% en un escenario catastrófico y presagiando lo que sería, una infraestructura básica para la era moderna. Eran tiempos en los cuales comenzaron a crecer los locutorios y ciber que ofrecían computadoras y conectividad para quienes no podían disponer de acceso desde sus hogares. Y sólo había 4 millones de usuarios. Hoy el dial up es una rareza y las conexiones de banda ancha rondan los 8 millones, con velocidades que llegan (al menos en los papeles) a 1.000 Mbps y con un crecimiento fuerte de la fibra óptica (aunque todavía en niveles bajos). En términos de usuarios, la cifra ya supera los 30 M de la mano de conexiones fijas vía PC y tablets y móviles con los smartphones.

La TV en esos tiempos no era motivo de seguimiento de este newsletter/blog. Era un servicio de radiodifusión y todavía el video no había llegado a Internet (sería recién en el 2005 con el lanzamiento de YouTube). La TV paga era mayormente por cable y aún no había llegado DirecTV (aunque sí funcionaba Sky). Eran tiempos de transmisiones analógicas lo que hacía muy fácil el acceso a los canales codificados con conversores que se compraban en la calle. Después vino la digitalización, con mejoras en la imagen y sonido, los modelos prepagos (que tan buen resultado dieron) y la TV de alta definición. Pero en paralelo, y sobre todo en los últimos tiempos, fueron apareciendo plataformas alternativas a la TV a través de Internet, apalancadas en el desarrollo de la banda ancha. Hoy, la TV se encuentra en un proceso de cambio radical, avanzando rápidamente hacia modelos OTT que tienen dos grandes ventajas. Una, permitir el consumo bajo demanda. Una característica que parece menor pero que entregó el control al consumidor, que puede ahora decidir qué ve y cuándo. La otra es la separación de la red de los contenidos. Así, un distribuidor de señales puede ofrecer sus servicios fuera del alcance de su red. Algo que comenzará a hacer Cablevisión con Flow antes de fin de año y que podrá ser seguido por otros el año próximo. También esta separación es la que permite que surjan distribuidores sin red, como es el caso de Netflix, entre otros. Y ya nada será igual.

En este breve repaso se puede ver cómo poco a poco, durante los años de vida de Comentarios, fuimos llegando a la convergencia. Un fenómeno que avanzó más rápido en los hechos que en los derechos, como suele suceder. Y que desde aquí fuimos acompañando intentando describir y analizar todo lo que de una forma u otra impactó en este largo pero inevitable proceso.

También en estos años Comentarios fue evolucionando. Desde aquél básico newsletter al cual luego se le sumó un blog para permitir la persistencia de la información y el acceso a aquellos que no son suscriptores. Y, más cerca en el tiempo, el invalorable aporte de las redes sociales, específicamente Twitter y, en menor medida, Facebook, que también sirvieron para llegar a públicos distintos, a los cuales difícilmente se hubiera podido llegar con el modelo original.

No se podría cerrar este comentario sin agradecer en primer lugar a quienes nos leen, algunos desde la primera hora y otros que se fueron sumando con el paso del tiempo, porque un medio sin lectores es un simple escrito. Y más aún cuando la comunicación es bidireccional, con el aporte desde el mail, el blog, las redes sociales o en vivo cuando se da la ocasión. También a las empresas, agencias de prensa y organizaciones que colaboran proveyéndonos información que nos sirve para formarnos así como ayudarnos en nuestros análisis y comprensión de lo que sucede. Y finalmente a nuestros sponsors que permiten solventar los costos de estar todas las semanas al pie del cañón. A todos muchas gracias por acompañarnos en todos estos años. Brindemos todos juntos (sí, cualquier ocasión es buena, pero ésta, más).

Avance OTT

Definitivamente, los servicios de video OTT (para ser más precisos, SVOD o Subscription Video On Demand) son cada vez más populares en Argentina, consumidos actualmente por 3 de cada 4 usuarios de Internet. Esto surge del informe “Internet y Consumo Audiovisual – 2018” realizado por Carrier y Asociados. Conviene aclarar que no hay que confundir utilización con suscripción. No sólo porque una suscripción puede tener múltiples usuarios, sino también porque se dan situaciones donde una misma cuenta es compartida entre dos o más usuarios.

De esta forma, los OTT de video siguen su camino ascendente, siendo consumidos por el 73% de los usuarios frente a un 66% del año pasado y un 55% del año anterior. Esto se da con más fuerza en los segmentos jóvenes (centennials y millennials) y en el AMBA.

Por otra parte, y en contra de quienes lo ven hoy como un competidor de la TV paga, los OTT de video tienen mayor penetración entre quienes son abonados a este servicio. Sigue siendo más un complemento que un sustituto, al menos por el momento. Entre quienes consumen video OTT, 4 de cada 5 lo hace habitualmente.

Los factores clave detrás del éxito de los OTT de video mencionadas por sus usuarios habituales son la posibilidad de consumir bajo demanda (73%) y de ver temporadas completas (71%). Esto último marca el peso que las series adquirieron en el menú audiovisual como consecuencia de poder ser consumidas al ritmo del espectador y no al criterio del programador.

En cuanto a los servicios de video OTT, Netflix se mantiene como el claro dominador, seguido de lejos por Fox Play, HBO GO y Cablevisión Flow. Con tanta oferta existente, en varios casos se da el uso de múltiples servicios.

Por su parte, los servicios OTT de los operadores de TV paga (Flow, DirecTV Play, Telecentro Play, etc.) se ubican debajo de los tres grandes (Netflix, Fox Play y HBO Go), pero por encima del resto de los OTT, incluyendo aquellos de los operadores de telecomunicaciones (como Claro Video, Arnet Play u On Video), demostrando que hace falta más que ofrecer una plataforma de video OTT para que esta sea exitosa.

Alzas y bajas

Cuando se observa la evolución de las características de los equipos celulares comercializados en Argentina en los últimos años, puede detectarse cuáles son las tendencias que se confirman, mientras que otras son estrellas fugaces que no llegan a consolidarse para, en algunos casos, comenzar a desaparecer lentamente. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2018” publicado por Carrier y Asociados.

Una de las tendencias que se afirmó fue la de pantallas de más de 5”. En sus inicios, cuando aparecieron los primeros smartphones con pantallas de estas dimensiones, no faltó quienes pensaran que no iba a prender ya que los equipos tomaban dimensiones que los hacía poco prácticos para llevar encima. Sin embargo, en 2017 tres de cada cuatro celulares comercializados en Argentina tenían una pantalla de 5” o superior, representando actualmente el 44% del parque de celulares en uso efectivo. Por supuesto, la tendencia en pantallas es a seguir creciendo, pero este aumento no se da por un mayor tamaño de los equipos (lo que los volvería ahora sí imprácticos) sino por la desaparición del marco de la pantalla. Así puede esperarse que el tamaño de pantalla se estacione entre las 5” y 6”, al menos hasta que aparezcan las pantallas plegables.

Entre las características condenadas sino a la desaparición al menos a ser de nicho se encuentra la capacidad de doble SIM, que cayó en 2017 un 55% respecto del 2016. En un escenario donde los teléfonos son básicamente dispositivos de datos, tener dos SIM sólo se justifica en el caso de usuarios que viajen al exterior y quieran tener una SIM local en el país de destino. A nivel local, siempre es más barato tener un abono de datos de más tráfico incluido que tener dos líneas, cada una con su paquete de datos.

Una característica que desapareció completamente fue el sintonizador de TV, ya sea analógica o digital (TDA). Si bien nunca fue una característica muy demandada (la TV lineal no se adapta bien al consumo móvil), hubo en algún momento un impulso que respondió a presiones del gobierno anterior. Así, llegó a haber casi 1 millón de celulares con capacidad de sintonizar TV. Sin embargo, los celulares con TV dejaron de llegar al mercado el año pasado. Quien quiera ver TV lineal hoy en su celular usará Flow, DirecTV Play, las apps OTT de los distintos operadores o visitará los sitios web de los distintos canales.

Donde hubo un renacer fue en la incorporación de sintonizador de FM, una característica que estaba siendo reemplazada por las apps de radios y las de música (como Spotify). Sin embargo, la presión a los fabricantes a que habiliten esta funcionalidad (que en muchos equipos existía, pero estaba desactivada) hizo que la venta de celulares con sintonizador de FM creciera un 43% en 2017. Algo que las estaciones de radio seguramente celebran.

Reposición

Al ritmo actual, el mercado de smartphones en Argentina va camino a convertirse en uno de reposición, ya que un 91% de los smartphones vendidos en 2017 fueron destinados a reponer otro ya en uso. Sólo un 9% fue a parar a manos de nuevos usuarios de esta categoría de equipos. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2018” publicado por Carrier y Asociados.

De los 13 M de smartphones que ingresaron al mercado (considerando también las estimaciones del mercado informal), más de 12 M fueron a renovar smartphones existentes. Cabe recordar que las ventas de los últimos años fueron casi en su totalidad smartphones, habiendo prácticamente desaparecido la categoría “feature phone” o de los equipos básicos que sólo permiten hablar y enviar y recibir SMS. Algo que podría cambiar, levemente, a partir de este año [ver: Back to basics].

Un mercado de reposición tiene otra dinámica. El crecimiento tiende a ser vegetativo y son necesarias ciertas innovaciones tecnológicas para que los usuarios aceleren el reemplazo de un equipo todavía funcional. En los tiempos recientes fueron la llegada de 4G, las mejoras en cámaras fotográficas y, un poco más atrás, el surgimiento de la categoría “smartphone”.

Hasta la llegada de 5G, para lo cual en Argentina todavía faltan unos años, no se vislumbra una innovación que incentive el recambio anticipado. Los fabricantes apuestan a la inteligencia artificial, pero aún le falta madurez para producir algo más que el efecto “¡Wow!” habitual. Así, en un escenario global donde no hay grandes saltos tecnológicos para dar, un mercado mayormente de reposición como es el local, puede perder fuerza. A esto se suma la inestabilidad a nivel macro y los presupuestos familiares impactados por una mayor venta de TV para el Mundial. Habrá que ver si la baja registrada en los precios de los terminales en los últimos meses alcanza para compensar.

Mientras tanto, hay espacio para seguir avanzando sobre los no usuarios de smartphones, unos 10 M, para que migren de un equipo básico a uno inteligente. Viendo la evolución de ventas por categoría, se trata de gente que en el mejor de los casos tiene un equipo de hace al menos 4 años. Pero quienes hoy tienen un teléfono básico lo hacen principalmente por dos motivos: uno actitudinal y el otro económico. El primero es bastante difícil de sortear. Se trata de gente que por edad o simplemente por satisfacción con el servicio básico, no están dispuestos a migrar a un equipo más caro, con menos duración de batería y de manejo más complejo como es un smartphone. El segundo dependerá de la oferta, tanto de equipos como de servicios, poder llegar a este segmento con una propuesta atractiva.

El reinado de 4G

A 3 años del lanzamiento de 4G en Argentina, las líneas en uso con esta tecnología ya son mayoría. Hoy representan el 62% del total, con unas 23 M de unidades a fines de 2017 y creciendo desde el 43% existente a fines de 2016. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2018” publicado por Carrier y Asociados.

La preponderancia de 4G tiene que ver con que, ya en el primer año desde su lanzamiento, las ventas anuales de smartphones eran mayoritariamente basados en esta tecnología. Fueron 61% en 2015, 88% en 2016 y 99% en 2017. Conviene aclarar que en las ventas anuales se toman en consideración las correspondientes tanto al mercado formal como informal.

Los motivos para este espectacular crecimiento son varios. Por un lado, la avidez de los usuarios por pasar a una red de mejor performance, expulsados de 3G por su congestión (sobre todo en el período inicial de despliegue de 4G). En la misma línea, innovaciones como 4G (antes fueron los smartphones, previamente las cámaras y más atrás la posibilidad de enviar y recibir SMS) actúan como un incentivo para renovar equipos, más allá del natural desgaste de éstos. Por otra parte, la política de beneficios para la producción en Tierra del Fuego los potencia cuando se trata de productos de alto valor. Esto hizo que la oferta se orientara claramente a este tipo de dispositivos en desmedro de aquellos con tecnología de generaciones anteriores.

Para determinar la penetración real de las líneas 4G se utilizó la cuantificación de líneas en uso y no en servicio (diferencia explicada en “Números pasados en limpio”). Si el cálculo se hiciera sobre el total de líneas en servicio (algo que suele ser muy habitual en la industria a nivel internacional) se obtendría una visión distorsionada, donde las líneas 4G serían apenas el 37% del total. Y no faltarían quienes quisieran imponer “recetas” para mejorar la penetración de 4G. No hace falta, la realidad se impone sola.

Números pasados en limpio

Considerando las líneas activas que los operadores móviles exhiben en sus balances, en el 2017 la cantidad total se redujo en un 4%, pasando de 63,7 M en 2016 a 61,1 M en 2017. Sin embargo, esta merma no parece un retroceso real de las líneas en uso sino un sinceramiento de las líneas contabilizadas como activas. De hecho, las líneas pospagas (atadas a un abono) crecieron un 1,5%. Esto surge del informe “Mercado celular argentino 2018” publicado por Carrier y Asociados.

Si efectivamente todas las líneas en servicio estuvieran en uso, una cifra del orden de los 60 M estaría indicando que el promedio de líneas por habitante (sin importar su edad y su nivel socioeconómico) sería de casi 1,4. Ante lo poco útil de esta cifra, es importante entonces intentar determinar la cuantificación real de las líneas que están en uso efectivo.

Los 61,1 M tienen en cuenta las líneas que todavía están técnicamente en servicio. No obstante, la cantidad de líneas en uso es sensiblemente menor que aquella de líneas en servicio. Así, de los algo más de los 61 millones de líneas técnicamente en servicio a diciembre de 2017, casi 40 millones de líneas están en uso efectivo. De éstas, 37,8 millones están asociadas a un teléfono, mientras que unos 2,1 millones conectan otros dispositivos, tales como módems de banda ancha móvil (BAM), dispositivos M2M (que conectan máquinas entre sí, como sistemas de alarma y monitoreo) y tablets.

La relación entre líneas en uso (39,9 M) y líneas en servicios (61,1 M) es similar a la que se encuentra a nivel global entre lo que la GSMA identifica como usuarios únicos y su relación con las conexiones totales, que es de 1,6 conexiones por usuario único.

De este modo, toda cifra de líneas en servicio superior a este valor tendrá su explicación principalmente por dos grandes factores: líneas en desuso aún no dadas de baja por el operador y líneas sin uso que se mantienen como teléfonos de respaldo. Estos aproximadamente 21,3 millones de líneas en servicio (pero sin uso) corresponden a líneas prepagas.

En el caso de las líneas asociadas a “Otros dispositivos”, las mismas se encuentran dominadas por aquellas utilizadas en soluciones M2M como alarmas, sensores y otros. Éstas registraron un crecimiento del 44% en 2017. Por su parte, tanto los módems de banda ancha móvil, así como las tablets con conectividad celular experimentaron un retroceso.

Con el advenimiento del IoT, que requerirá de más líneas móviles, aunque de menor consumo, la contabilización de líneas pasará a ser un indicador menos relevante de la salud del negocio. Será el momento de contabilizar cuentas antes que líneas y que el ARPU ya no considere los ingresos por línea sino por cuenta.