'Carrier y Asociados'

Se multiplican las PC

Los pioneros de la computación personal tenían la visión de una computadora por hogar. Pero esta visión quizás no se cumpla nunca de este modo. Por un lado, porque muchos segmentos de usuarios hoy optan por el smartphone como principal dispositivo informático a utilizar. Por el otro, porque las computadoras, haciendo honor a su nombre de “personal”, se están multiplicando al interior del hogar. De hecho, el promedio de PC en hogares conectados pasó de 1,75 a 1,90 unidades entre el 2014 y 2015. Esto surge del informe “Acceso a Internet y tecnología residencial – 2015”, realizado por Carrier y Asociados.

Esta suba en el promedio se ve reflejada en la disminución de hogares conectados con tan sólo una PC, que pasaron del 46% al 35%. De manera inversa, crecieron aquellos con dos PC, pasando del 31% al 39%, así como con tres o más, que lo hicieron del 17% al 22%.

Como suele suceder, estos valores varían en función de determinadas variables. La tendencia a tener más de una PC crece con el nivel socioeconómico. Los hogares con tres o más PC suben al 36% en el ABC1 frente al 22% de la media, mientras que es más habitual encontrar sólo una en los niveles D, donde alcanza el 41% contra el promedio de 35%. También es más alto el porcentaje de hogares con más de una PC en aquellos con hijos, donde llega a los 2/3 de los casos.

Cabe aclarar que a las PC se suman otros dispositivos informáticos conectables, como los smartphones y las tablets, lo que da la pauta del avance de la tecnología conectable en el hogar. La visión de una PC por hogar da lugar a la de un dispositivo por persona.

Redefiniendo las series

A partir del momento en que las redes de banda ancha se desarrollaron y masificaron comenzó a darse una verdadera revolución en la forma de consumir contenido audiovisual, con el video a través de Internet amenazando seriamente a la TV tradicional. Sin dudas que el mayor impacto está en el acceso a demanda a los contenidos, lo que tiene repercusiones no sólo en el momento de verlos sino también en la forma de hacerlo, algo que tarde o temprano termina impactando en los formatos. Esto surge del informe “Internet y consumo audiovisual – 2015”, realizado por Carrier y Asociados.

El mayor impacto se ve sin dudas en las series. La posibilidad del acceso bajo demanda que ofrece Internet hizo que cada vez sea más común el consumo de éstas bajo el modelo de atracón (o binge en inglés), es decir, viendo más de un capítulo por sesión. Si bien esta modalidad se da en todos los grupos etarios, es más fuerte en los segmentos de adolescentes y pre adolescentes, lo que puede obedecer a que suelen tener más tiempo disponible.

La modalidad de consumo por atracón tiene como consecuencia que el esquema del capítulo semanal se encuentra perimido. Esto se da menos en series de mucha popularidad y moda (como Game of Thrones, Breaking Bad o Mad Men), que generan mucha viralidad en las redes sociales, tentando a varios a verlas en la TV tradicional y por entregas para no quedar fuera de la discusión. Sin embargo, se percibe una tendencia a esperar que la temporada esté concluida para poder consumirla al ritmo del televidente y no del programador. Esto se ve potenciado por la gran oferta de series, que permite elegir de entre varias cuyas temporadas ya están concluidas antes que embarcarse a ver una que todavía se está desarrollando.

Por otra parte, un cambio que también comienza a manifestarse es el de no respetar a los capítulos de una serie como unidad de consumo. Teniendo en cuenta que servicios como Netflix y otros permiten retomar un video donde se lo dejó, el formato se flexibiliza de hecho. Ya no siempre se espera hasta el final de un capítulo para terminar una sesión. En varios casos se avanza hasta el inicio del capítulo siguiente para no quedarse con la intriga del final del anterior. Así, el formato pasa a ser más flexible de hecho.

Otro aspecto que seguramente se verá impactado por el consumo online a demanda es el de la duración de los capítulos. Liberados de la programación característica de la TV lineal, capítulos de una duración de una o media hora ya no tienen tanta razón de ser.

Se vienen cambios apasionantes…

Streaming, la nueva TV

La explosión del video a través de Internet, consecuencia de la difusión de la banda ancha, está teniendo un impacto profundo en la forma en que se consumen los contenidos audiovisuales. Dos elementos básicos, el acceso bajo demanda y la disponibilidad casi infinita de contenidos, marcan la agenda para las opciones tradicionales de oferta audiovisual.

En un principio, el consumo de contenido de TV (shows, series y películas) a través de Internet fue reducto de las opciones ilegales, que tuvieron en sitios como Cuevana su punto cúlmine en cuanto a calidad de oferta. Pero fue esta popularidad la que dejó entrever que había espacio para ofertas legales si la propuesta era la correcta. Así surgieron alternativas de streaming que no violan derechos de propiedad intelectual y que tienen en YouTube y Netflix a sus máximos, aunque no únicos, exponentes. Esto surge del informe “Internet y consumo audiovisual – 2015”, realizado por Carrier y Asociados.

Las opciones legales presentan dos grandes líneas de contenidos: aquellos producidos para el mundo offline y que encuentran un repositorio online y aquellos que son generados para su distribución online. En el primer caso se encuentran los sitios de canales de TV, quienes aportan la posibilidad del consumo bajo demanda vía Internet que la TV tradicional no provee. En el otro extremo están los sitios que tienen contenido pensado para y por Internet, muy populares entre los segmentos más jóvenes. En el medio está YouTube, que ofrece contenidos de ambos tipos, lo que le da un rol estelar en este escenario.

YouTube atrae en mayor medida a adolescentes y pre adolescentes, principales consumidores de contenido audiovisual que no existe en la TV. Entre éstos el fenómeno de los Youtubers es muy fuerte, siendo el humor el tema más convocante y popular. Éstos generan un fenómeno de cercanía entre grupos de usuarios con intereses similares, aunque sin llegar a conformar una red social. También son populares los canales de videojuegos, donde se encuentran reseñas (reviews), tutoriales (walkthrough), gameplays (demostraciones de cómo se juega y que se consumen previa la compra de un juego) y también competencias. Con todos los videos en un solo sitio y los canales para organizarlos, YouTube es, sin dudas, la TV de las generaciones más jóvenes.

Por su sencillez de uso y características de sus contenidos, Netflix llega a aquellos que no hacen habitualmente streaming o descargas debido a su complejidad. Por su parte, quienes sí hacen streaming o descargas y usan Netflix, las hacen para complementar los contenidos no disponibles en la plataforma OTT. Por el lado del catálogo, tiene ventajas y desventajas. A favor, es percibido como que ofrece más contenidos que la TV paga. En esto influye también que al ser bajo demanda todos los contenidos están disponibles al mismo tiempo. También es positiva la oferta de contenidos propios y exclusivos. No obstante, es percibida negativamente la ausencia de ciertos contenidos de terceros (ej. HBO), el retraso en las temporadas y la escasez de contenido local.

Con el surgimiento y crecimiento de estos nuevos actores, la industria atraviesa un período de transición hacia un nuevo modelo con profundas implicancias. Quienes generan contenidos (productoras de todo tipo) y quienes los distribuyen (canales de TV, operadores de TV paga y plataformas de OTT) se encuentran ante un escenario inédito que exigirá de mucha creatividad y flexibilidad para adaptarse sin morir en el intento. Se trata de un negocio que cambió radicalmente en su forma de distribución y monetización. Lo que no cambió tanto, por ahora, es el contenido. Pero sin dudas se verá afectado también.

Línea borrosa

Con el surgimiento de distintas alternativas para el consumo de contenidos audiovisuales a través de Internet, la TV lineal (TV abierta analógica, la TDA y los servicios básicos de TV paga) busca la forma de convivir. Si bien todavía la TV lineal es dominante en términos generales, también es cierto que dentro de la población con acceso a banda ancha el consumo audiovisual vía Internet es moneda corriente. Por lo tanto, las debilidades del formato lineal tradicional se hacen cada vez más evidentes. Esto surge del informe “Internet y consumo audiovisual – 2015”, realizado por Carrier y Asociados.

En la comparación con el consumo audiovisual por Internet, la TV lineal tiene tres grandes contras: rigidez en la emisión, oferta acotada y exceso de publicidad. El usuario debe ajustarse a los días y horarios decididos por el programador, más aún cuando éstos son “variables”, como viene sucediendo últimamente. Frente a la oferta en Internet, los contenidos son poco variados y actualizados. En consecuencia, se ve lo que hay. Finalmente, el formato se ve debilitado por un exceso de publicidad, ya sea por la frecuencia de las tandas o por la duración de las mismas.

A pesar de esto, la TV lineal subsiste en parte porque se trata de un hábito instalado (aunque no tanto en el segmento adolescente), generando una inercia importante. Brinda compañía, aporta serendipia y tiene la virtud de ser más fácil y expeditiva para acceder a los contenidos. Por el lado de estos últimos, la TV lineal se destaca en el vivo, principalmente deportes, aunque también noticieros y programas de actualidad. Dentro de las variantes del modelo lineal, la TV paga se destaca por ofrecer una cantidad de contenidos sustancialmente mayor que la TV abierta y por ser más fácil de usar que Internet. De los servicios adicionales, sin dudas que el HD es el que más interés despierta, siendo visto como algo necesario con los televisores actuales, de gran tamaño y calidad de imagen. No obstante, Internet le robó tiempo a la TV, sustituyéndola mayormente para el consumo de series y películas. Netflix se convierte así en el principal competidor de los servicios adicionales (canales Premium, On Demand, DVR).

Por su parte, la TDA puede jugar un rol relevante a futuro. En los últimos tiempos aumentó notablemente la conciencia de su existencia de la mano de una creciente incorporación del sintonizador digital en los televisores más nuevos así como de la promoción de la misma, principalmente en las transmisiones de fútbol. El hecho de que la TDA transmita en HD en forma gratuita, la hace atractiva como complemento de la TV paga básica, no así como substituto ya que se queda corta en términos de cantidad de contenidos. No obstante, sí produce una interesante complementación con Internet, donde la TDA provee contendinos en vivo, lineales y gratuitos e Internet aquellos bajo demanda, gratuitos o pagos.

En cuanto al público de la TV lineal, si bien el consumo audiovisual proveniente de Internet hizo mella en todos los segmentos etarios, la brecha generacional se manifiesta aquí en toda su magnitud. Existe una diferencia importante entre los jóvenes y adultos que se criaron en un mundo con TV por cable, VHS y DVD y los preadolescentes que se acostumbraron a ver videos “en la compu” desde muy chicos y para quienes la TV ya prácticamente no es una opción para el consumo audiovisual. La TV tradicional atrasa para las generaciones más jóvenes en términos de contenidos y formatos. Ese es el gran desafío de la TV lineal hoy.

Multiplicando pantallas

Una de las cosas que trajo el consumo de video vía de Internet fue que dejó de ser un contenido que podía consumirse únicamente a través de un televisor.  Se sumaron distintos dispositivos conectables, como PC, tablet y celular. Paralelamente se conectaron los televisores, ya sea en forma nativa, como en el caso de los SmarTV, o a través de un dispositivo agregado, como la misma PC, consolas de videojuego o, más recientemente, reproductores de medios como el Apple TV o el Chromecast, que convierten al televisor en un mero monitor. Sin embargo, más allá de la disponibilidad de uno u otro dispositivo, la elección del mismo estará basada en función de dos grandes variables: el tamaño de pantalla y el grado de uso personal. Esto surge del informe “Internet y consumo audiovisual – 2015”, realizado por Carrier y Asociados.

El tamaño de la pantalla correlaciona con la duración del contenido. Cuanto más largo el video, mayor tendencia a buscar una pantalla de gran tamaño para una visualización más confortable. Por su parte, PC, tablets y celulares son más utilizadas por adolescentes y pre adolescentes que consumen video en la intimidad de sus dormitorios, lugar del cual las TV parecen haber sido desterradas.

La TV conectada a un dispositivo externo es la combinación más habitual, ya sea a través de una PC escritorio o portátil, consola de videojuego o media player (como Chromecast o Apple TV). Generalmente esto se da en algún ambiente común del hogar, como el living.

Por su parte, si bien la SmarTV es el dispositivo elegido para contenido de TV (incluyendo a Netflix) por su tamaño y calidad de imagen, existe disconformidad con sus interfaces de usuario y con la incompatibilidad de éstas con algunas aplicaciones y sitios.

El consumo de video directamente en la PC se da en hogares o ambientes sin SmarTV, sin TV conectada o lisa y llanamente sin TV. Esto último es algo habitual en hogares jóvenes y que no contratan servicios de TV paga, algo que se da crecientemente. Las computadoras portátiles suman la ventaja de ofrecer portabilidad dentro del hogar.

La tablet ofrece calidad de imagen en hogares con TV de tubo, PC con monitor CRT o directamente sin PC. También es una alternativa cuando el televisor principal está en uso por otro integrante del hogar. Asimismo, su portabilidad se extiende más allá del hogar en viajes o salidas (especialmente en el caso de niños).

Finalmente el celular gana terreno, potenciado por el crecimiento en el tamaño de pantalla de los últimos tiempos. Es una pantalla que está siempre a mano, aun en movilidad, lo que la hace ideal para la inmediatez de videos cortos y contenidos socializados, especialmente vía Whatsapp. Para los jóvenes el video en el celular es movilidad e intimidad. Para los adultos, conveniencia para videos cortos.

Resulta evidente entonces que más allá que algunos contenidos en video serán consumidos preferentemente en determinadas pantallas que en otras, los mismos exigen hoy ser pensados para entornos multidispositivo, debiendo adaptarse a la multiplicidad de tamaños de pantalla y situaciones de consumo tanto dentro como fuera del hogar.

Las nuevas rockolas

No es novedad que la forma de consumir música cambió radicalmente a partir del lanzamiento del iPod, a fines del 2001. No obstante, se trataba de un modelo basado en descargas, legales (caso iTunes) o ilegales, a lo que se sumaba la digitalización que los usuarios hacían de sus propios CD. Esto está cambiando ahora, observándose una clara migración hacia el streaming, que tiene en YouTube y Spotify a sus máximos exponentes. Esto surge del informe “Internet y consumo audiovisual – 2015”, realizado por Carrier y Asociados.

Las razones para este cambio de modelo se deben a diversos factores:

  • Es mucho más fácil de acceder a los contenidos sea por temas, géneros, autores, intérpretes
  • Permite un mejor descubrimiento con las listas creadas por terceros
  • Existe la sensación de que está todo online. Se trata no sólo de determinados temas o autores, sino también versiones que son rarezas
  • No ocupa espacio de almacenamiento, un factor no menor en momentos en que la música se lleva en el celular y muchos de estos equipos no tienen suficiente capacidad para almacenar todo lo que el usuario desea
  • Es la forma “natural” de acceder a los contenidos para los preadolescentes, quienes no pasaron por la era de las descargas por un tema generacional. Éstos se inclinan por YouTube, LA plataforma de consumo audiovisual para ellos.

En cuanto a los dispositivos, el celular se posicionó como el gran reproductor, a punto tal de ser visto como un iPod con teléfono. El uso del mismo para reproducir música se hace mayormente a través de auriculares, aunque la conectividad Bluetooth o vía line in permite que sea el repositorio y reproductor único, conectable a distintos equipos.

La PC sigue siendo también un dispositivo popular para escuchar música cuando se hace un uso estático (por ejemplo, en el dormitorio de un adolescente) o en ambientes de trabajo (para jóvenes y adultos). Su limitación es que no tiene tanta movilidad (aun en el caso de notebooks) y no siempre está instalada en el ambiente indicado. Para situaciones sociales en ambientes comunes, la TV (directamente si es SmarTV o conectada) se convierte en el reproductor a elegir.

En cuanto a los servicios de reproducción de música, YouTube muestra su versatilidad al ser la opción elegida por la mayoría. Tiene un catálogo más extenso, donde “está todo”, a diferencia de alternativas específicas como Spotify o SoundCloud. Su rol como rockola se ve potenciado en que facilita mucho escuchar música vía listas así como el descubrimiento a través de las sugerencias propias de la plataforma.

Por su parte, Spotify es el servicio específico más utilizado, especialmente luego del cierre de Grooveshark. Su versión paga tiene buena recepción. Esto se debe a que cuenta con un precio lo suficientemente bajo como para privarse de las ventajas que significan su mayor calidad de sonido que la versión gratis, poder escuchar música offline (clave en su uso desde el celular por no consumir del abono de datos y asegurar la disponibilidad) y no tener publicidades, muy intrusivas en la versión gratuita. Únicamente los defensores del “todo gratis” optan por la versión gratuita a pesar de sus limitaciones.

Este cambio en la forma de consumir música es en alguna medida una victoria para esta industria frente a la piratería que reinó en la época del CD y de las descargas. Quizás los ingresos no sean los mismos de antaño. Pero tampoco el mundo en el que operan es el mismo.

Tablets, en su lugar

Aunque quizás por debajo de las expectativas originales, cuando varios pensaron que arrasarían con el mercado de PC, las tablets van encontrando su lugar en el hogar. En la Argentina, un 30% de los hogares conectados a Internet cuenta con al menos una tablet. Esto surge del informe “Acceso a Internet y tecnología residencial – 2015” realizado por Carrier y Asociados. La penetración actual de tablets en hogares implica un crecimiento del 28% en el último año. Los hogares de clase media son aquellos donde la penetración de tablets es la mayor. Adicionalmente, un 17% de los hogares con tablet cuentan con al menos 2 de estos dispositivos.

Cabe recordar que al poco tiempo del lanzamiento del primer iPad que inauguró la categoría en el 2010, las proyecciones de la industria en general fueron muy generosas. Sin embargo, el paso del tiempo trajo el desarrollo de smartphones de mayor tamaño de pantalla (de 5” o más), convirtiéndose claramente en una alternativa atractiva a la tablet por conectividad y portabilidad. Por el lado de las PC, su polifuncionalidad, su aptitud para usos laborales/profesionales y su mayor capacidad para la creación de contenidos hicieron que las tablets fueran más complemento que sustituto de aquellas. Así, las tablets van encontrando su mercado en el mundo de los dispositivos conectables a Internet.

Las tablets suelen tener dos públicos bien definidos. Por un lado, adultos (generalmente de más de 40 años) que las eligen por su mayor tamaño respecto de un smartphone (sobre todo los de gama media y baja) lo que las hace más cómodas para el consumo de contenidos (leer, ver videos) y operar. Por el otro, los más chicos, niños y pre adolescentes que aún no tienen un smartphone medianamente moderno. En estos casos, suele ser sustituto de la PC, siendo un dispositivo más barato pero con amplia capacidades para convertirse en consola de videojuegos (con muchos juegos gratis o al menos más baratos que los de PC) así como en un centro para el consumo de contenidos audiovisuales (principalmente YouTube, tanto para videos como para escuchar música).

Por su precio más accesible que el de un smartphone o el de una PC, las tablets se siguen vendiendo bien en Argentina, habiéndose registrado un aumento del 55% de las ventas locales de equipos en el 2014. Pero ya está claro, tanto en el país como en el mundo, que las tablets no destronarán a las PC. Tienen reservado un espacio entre éstas y los smartphones, orientadas principalmente al consumo de contenidos, la mayoría de las veces dentro del hogar.

Por ahora, complemento

Sin ningún lugar a dudas, el negocio de los OTT fue impulsado fuertemente por Netflix, tanto a nivel mundial como local. En Argentina, ya más de un millón de hogares es usuario de estos servicios que por el momento complementan las opciones de TV paga en vez de sustituirlas. Esto surge del informe “Usuario online 2015” publicado por Carrier y Asociados.

El 22% de los hogares argentinos con banda ancha cuentan también con los servicios de un OTT de video. Esto no implica que todos ellos sean abonados, ya que servicios como Netflix permiten tener múltiples usuarios. Esta multiplicidad de cuentas es en principio pensada para que cada integrante del hogar tenga su experiencia personalizada. Sin embargo es muy habitual que éstas estén distribuidas en distintos hogares (de familiares o amigos del abonado original).

Netflix es claramente el dominador en este segmento, utilizado en más del 80% de los hogares que acceden a servicios OTT. Mucho más atrás se ubica On Video (Telefónica) y luego Arnet Play (Telecom).

Por otra parte, los servicios OTT tienen mayor penetración en los segmentos socioeconómicos medios y altos. Más allá de la lógica del poder adquisitivo, juegan aquí otros factores, como contenidos que todavía son muy internacionales (con un fuerte contenido estadounidense), la necesidad en el caso de Netflix de tener una tarjeta de crédito y, también, la disponibilidad de un acceso de banda ancha con capacidad para arriba. Más contenidos locales y el pago del servicio en la cuenta telefónica hacen quizás que tanto Arnet Play como On Video tenga mayor participación proporcional en segmentos bajos.

Ante la pregunta de si los OTT son un sustituto de la TV paga, por el momento la respuesta es que no. Por el contrario, la penetración de los OTT de video es mayor cuanto más sofisticado es el abono de TV paga.

Mientras que en los hogares sin TV paga la penetración de los servicios de video OTT son similares a la media de los hogares con banda ancha, la misma se hace creciente cuanto más sofisticado es el servicio de TV paga contratado. El máximo de 44% en hogares con servicios HD (que pueden incluir video bajo demanda y grabador digital) demuestra que al menos en esta primera etapa de desarrollo los OTT atraen más a los consumidores intensivos de contenido audiovisual. Por otra parte, este consumo de distintos servicios evidencia también que no hay uno que tenga todas las características deseadas. Entonces, hay que combinar.

Al infinito y más allá

Una de las particularidades del acceso a Internet en los últimos tiempos es que éste ha dejado de girar predominantemente alrededor de la PC para alcanzar también otros dispositivos tanto fijos como móviles. A esta multiplicación de dispositivos conectables se suma la tendencia a que los mismos consuman cada vez más datos, ya sea por la capacidad exigida (como es el caso del video) como por el tiempo en que están streameando datos, como sucede con apps tipo Spotify. El resultado es un aumento de la demanda agregada por capacidad en las redes fijas que no para de crecer. Esto surge del informe “Acceso a Internet y tecnología residencial – 2015” realizado por Carrier y Asociados.

Si bien el grueso de los usuarios de Internet en Argentina cuenta con una PC y un smartphone para conectarse, éstos no son los únicos dispositivos. También se sumaron en los últimos tiempos otros como las Smart TV, las tablets, consolas de videojuegos, media players (tipo Apple TV), e-readers, radios online, entre otros. De hecho, en promedio un usuario utiliza 2,4 dispositivos para conectarse a Internet.

A esta multiplicación de dispositivos, se suma que cada uno de éstos consume cada vez más datos. Esto se ve claramente en el caso del video, donde en pocos años se pasó de videos en baja definición a definición estándar (SD), luego a HD y ahora en 4K, que se reproducen en computadoras, celulares y TV. También los celulares más modernos y de alta gama comienzan a incluir la capacidad de grabar en 4K y ese video será compartido en redes sociales o subido a algún sitio para su posterior consumo. Además, el streaming ya no es sólo de video sino también de audio, desde radios online a servicios tipo Spotify que tienen opciones de alta calidad (y mayor consumo de datos). A esto se suma la tendencia a tener todo en la nube, que genera tráfico de esas fotos, videos, documentos y cualquier tipo de archivos que antes se almacenaban localmente.

Esta combinación de dispositivos más demandantes de ancho de banda con la multiplicación de los mismos hace el consumo total por hogar se dispare. Algunos ISP locales ya vieron pasar el consumo promedio por conexión de banda ancha fija de 20 a 30Gb mensuales en el último año. Y por el momento, no hay indicios de que este crecimiento se vaya a detener. Por el contrario, todo indica que se acelerará.

Se trata de un escenario que no deja tranquilos a los ISP que saben que tarde o temprano esta demanda por capacidad de las redes desembocará en la necesidad de llegar lo más cerca posible de los hogares con fibra óptica. Un upgrade tecnológico que requerirá inversiones importantísimas y que, consecuentemente, abrirá el debate a nuevas formas de tarifación. Las nuevas tecnologías son apasionantes pero no exentas de desafíos.

Multiple choice

Si bien cuando se habla de TV se suele mencionar que la misma está en crisis por la aparición de nuevas formas de distribución, lo concreto es que la multiplicación de caminos para llegar al televidente asegura audiencias para el productor del contenido aunque no necesariamente para el distribuidor. Esto surge del informe “Usuario online 2015” recientemente publicado por Carrier y Asociados.

Tomando como base a los hogares con Internet, la TV paga (entendiendo como tal tanto en su versión por cable como satelital) sigue dominando la escena, presente en el 85% de los casos. La misma presenta niveles de penetración muy similares independientemente del nivel socioeconómico, aunque con diferencias menores en función de la composición etaria del hogar.

Lejos, aunque no por ello poco relevante, el streaming gratuito aparece en prácticamente 1 de cada 3 hogares conectados. Aquí se incluyen tanto opciones ilegales como legales. En este caso el factor generacional sí es muy relevante, siendo una práctica que crece mucho en los segmentos más jóvenes, donde supera el 50%. También es más alta entre quienes no disponen de servicios de TV paga.

Las descargas tienen mayor incidencia en la medida en que sube el nivel socioecónomico del hogar, lo que indicaría que no hay tanto una motivación económica sino quizás de tipo de contenido. Como en toda alternativa basada en Internet, también pesa el factor generacional.

Los servicios OTT (dominados por Netflix) tienen una penetración claramente mayor en niveles socioeconómicos altos y medios, aunque con diferencias en función del proveedor. También crece significativamente en la medida en que más sofisticado es el consumo de TV paga (como servicios digitales, HD o DVR). Esto marca que se trata de segmentos que son ávidos consumidores de contenidos de TV (series y películas).

La TDA muestra un importante crecimiento impulsado por la inclusión de sintonizadores digitales en las TV más nuevas, cosa que no sucedió durante los primeros años de disponibilidad del servicio. Adicionalmente, la TDA muestra características particulares, ya que en la mitad de los casos convive con un servicio de TV paga, con tendencias claramente distintas si el hogar sólo tiene TDA o lo hace en convivencia con la TV paga.

Como se ve por los porcentajes, por el momento la tendencia es a que convivan distintas formas de acceder a los contenidos de TV, con un dominio de las formas tradicionales pero con una presencia significativa de las alternativas. La gran pregunta es cuánto durará este escenario de convivencia pacífica.