'banda ancha'

Mientras tanto, el mundo avanza

Al tiempo que la política local nos quiere condenar a la edad de piedra en materia de infraestructura digital de banda ancha, en otros países los gobiernos se involucran para desarrollarla y llevar la conectividad a la mayor cantidad de gente posible.

Esta semana Finlandia fue noticia al establecer que a partir del año próximo todo habitante de aquél país tendrá derecho a una conexión de banda ancha de 1 Mb. Esta envidiable forma de servicio universal no termina allí, ya que el gobierno decidió subir esa capacidad a 100 Mb para el 2015, aunque por supuesto habrá contemplaciones si la conectividad es alcanzada vía redes de telefonía móvil.

Más cerca, en Brasil, el ministro de comunicaciones se reunió con los presidentes de los cinco principales operadores del mercado de telecomunicaciones (tanto fijas como móviles) para debatir nuevas formas de cooperación entre el sector público y privado para la implementación del  Plan Nacional de Expansión de la de Banda Ancha. El objetivo del mismo es potenciar el desarrollo del acceso a Internet, estimándose que requerirá una inversión de 10 mil millones de reales. Mientras tanto, aquí a Salas apenas si se le conoce la voz.

Finalmente, Cuba logró un acuerdo con el gobierno de los EE.UU. para instalar una fibra óptica subterránea que conecte a la isla con Key West, Florida. Se espera que esté totalmente operativo en el 2011. Cuando esto ocurra, no sólo se podrá prescindir de los más caros y limitados servicios satelitales, sino que será la piedra basal que permitirá el desarrollo de nuevos servicios para la isla, como Internet de banda ancha y TV por cable. Esto marca no sólo que algo está cambiando en Cuba, sino que el cambio se acelerará luego de la “conexión”.

Como puede concluirse de estos tres ejemplos de países en distintos estadios de desarrollo de infraestructura digital, lo que tienen en común es la decisión de avanzar hacia una sociedad moderna. Nosotros, mientras tanto, nos ocupamos de poner piedras en el camino. ¡Qué capos!

Video club online

Que las empresas de telecomunicaciones no puedan legalmente ofrecer servicios de TV no atenta contra la posibilidad de distribuir contenidos en video, específicamente si no es bajo el modelo de broadcasting. Es por eso que esta semana, Telefónica anunció que para marzo del año próximo lanzará un servicio por el cual ofrecerá películas, series, documentales y otros contenidos en video utilizando el modelo de bajo demanda (u On Demand), a través de su red de banda ancha. Inicialmente, el servicio estará disponible en Capital y Gran Buenos Aires, aunque seguramente no en la totalidad de este territorio conociendo las limitaciones técnicas de este tipo de transmisión y sus necesidades de ancho de banda.

El servicio, que será exclusivo para clientes de Telefónica, tendrá un abono mensual (de valor no anunciado) que incluiría la conexión de banda ancha y una cantidad limitada de contenidos. Lo interesante, es que los mismos podrán ser vistos directamente en el televisor, sin necesidad de PC. Lo que sí ya está determinado es que los contenidos no incluidos en el abono tendrán precios que oscilarán entre $ 1,90 y $ 6,90.

Ciertamente, este tipo de servicios tienen chances de tener buena aceptación, en la medida en que el precio sea el adecuado. De hecho, un 30% de los usuarios de Internet que están abonados a un servicio de TV paga (cable o satélite) muestran intenciones de abandonarlo si existiera la posibilidad de conectar su televisor a la red para ver películas o series. Esto surge del informe “Usuario online: consumo de contenidos 2009”, realizado por Carrier y Asociados. Estos porcentajes pueden considerarse como muy alentadores para quienes tengan intenciones de ofrecer este tipo de servicios, habida cuenta de que se trata aún de un concepto y no de un servicio concreto.

No obstante, la clave estará no sólo en la calidad de los contenidos (cosa obvia), sino, y fundamentalmente, en la variedad y cantidad de los mismos.

Se acerca el techo

Luego de un año de alto crecimiento, el desarrollo de las conexiones de banda ancha entró en el 2009 en una franca desaceleración. Mientras que en el 2007 el crecimiento fue del 50%, bajó a un 34% en el 2008 y para el presente año apunta a estar por debajo del 10%. Si bien parte de esta desaceleración pueda ser atribuible a la situación macroeconómica (de la cual no hay indicadores claros) también, y quizás más importante aún, es que la banda ancha, tal como fue planteada hasta ahora, estaría comenzando a encontrar sus límites estructurales, particularmente desde la perspectiva socioeconómica. Con una buena penetración en los hogares de niveles altos y medios, avanzar sobre aquellos de nivel bajo no será tan simple y requerirá de esfuerzos adicionales para abordar un segmento más sensible al gasto. Esto surge del informe “Acceso a Internet y tecnología en el hogar 2009”, recientemente finalizado por Carrier y Asociados.

A las limitaciones para abordar el pago del abono mensual necesario se suma una importante barrera de entrada: la tenencia de una PC relativamente moderna y en condiciones de funcionamiento. Un 44% de los usuarios de accesos públicos relevados afirman que recurren a éstos por no disponer de una PC, a lo que se suma un 12% que sí la tiene pero que no funciona correctamente. Ambos factores aumentan sus menciones en la medida en que desciende el nivel socioeconómico. Así, el tema informático es el motivo de uso de los accesos públicos para el 56% de los entrevistados.  

La situación se ve agravada no sólo por los costos de una PC nueva sino también porque la reticencia de los actuales usuarios a desprenderse de sus equipos cuando son renovados hace que disminuya la oferta de usados. Las nuevas PC adquiridas se van sumando al hogar, llevando a que esta tienda a ser un dispositivo personal más que familiar. Así, los ISP se verán cada vez más necesitados de ofrecer algún tipo de bundling de equipo y conexión, al estilo de lo que ya hace la industria celular.

A la PC y más allá

Una de las características de lo que puede denominarse como la etapa fundacional de Internet es que la misma era “PC céntrica”, es decir que funcionó alrededor de este dispositivo. Primero en su faceta fija (dial up, banda ancha), luego en la portátil (WiFi) y más recientemente en la móvil (3G). Pero la evolución tecnológica dio lugar a nuevos dispositivos que, aunque incipientemente, amenazan con destronar a la PC de su rol estelar en Internet.

Esta tendencia también comienza a darse en Argentina, donde 1 de cada 10 usuarios de Internet utiliza la red no sólo desde la PC sino también a través de otros dispositivos. Esto surge del informe “Usuario online: consumo de contenidos 2009”, recientemente finalizado por Carrier y Asociados.

Si bien la variedad de equipos que pueden conectarse es creciente (celulares, reproductores de medios, consolas de videojuegos fijas y portátiles, PDA, etc.), sin dudas es el celular quien domina la categoría, utilizado por 9 de cada 10 usuarios que se conectan desde un dispositivo distinto de la PC.

Esta relación aumenta notablemente entre los inmigrantes adaptados, alcanzando aquí casi 4 de cada 10, de los cuales la totalidad utiliza el celular y un 14% también lo hace a través de algún tipo de reproductor de medios. Se trata de una categoría de usuario atractiva ya que combina actitud positiva hacia la tecnología con la capacidad económica típica de esa etapa vital. Sin dudas, un segmento atractivo.

Abriendo el juego

El anteproyecto de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual dará lugar, antes de fin de mes según las autoridades del COMFER, al inicio de discusiones en foros, a lo largo de todo el país. Por esto mismo, es un buen momento para hacer aportes. En nuestro caso, y por el foco de nuestra actividad, circunscribiéndonos a la parte de infraestructura necesaria para la difusión de los contenidos.

Desde esta perspectiva, sin dudas que el surgimiento de una red alternativa a la del cable es quizás uno de los puntos más destacados. Es conveniente recordar que en muchas de las localidades actualmente cubiertas por las redes de TV por cable suele haber una sola. Una clara forma de verlo es la ciudad de Buenos Aires, donde básicamente hay 2 operadores: el tándem Cablevisión/Multicanal (que funciona como uno solo) y el challenger, Telecentro. Son pocas las áreas donde ambas redes se superponen, lo que implica para el consumidor que no hay otra opción que la red de cable que pase por el frente de su hogar. Esta situación se repite en diversos puntos del país.

Se podrá decir que la televisión satelital, en este caso DirecTV, es una alternativa válida. Pero esta es una verdad a medias en función de las características del servicio (más caro, un decodificador por TV). La prueba está en que sobre 6,8 millones de hogares por donde pasa un cable de TV en todo el país, Cablevisión tenía una penetración del 44% a diciembre de 2007. Mientras tanto, DirecTV, que cubre todo el país (más de 10 M de hogares), tenía una penetración del orden del 6 al 7%. Es cierto, compiten, pero está claro que no son sustitutos directos. Hay que considerar también que la red satelital sólo puede brindar servicios de una vía (difusión), mientras que el cable cuenta con el beneficio de la doble vía que le permite dar Internet de banda ancha y, aunque aún tímidamente, telefonía.

Un punto no menor, y a nuestro criterio discutible, es aquél que establece que una empresa no podrá ser titular de una licencia cuyo servicio y/o audiencia supere el 35% del mercado. No queda claro en este caso qué sucederá con las empresas que ya tienen este grado penetración, considerando que las leyes no pueden (o al menos, no deben) ser retroactivas. Pero suponiendo que finalmente se les pudiera exigir a quienes tienen estos niveles de participación de mercado que “desinviertan” para bajar su share, no parece éste ser el camino más razonable. Esta desinversión puede tener efectos contraproducentes. Por un lado, los procesos de achicamiento suelen impactar negativamente sobre la fuerza laboral, dando lugar a despidos y retiros voluntarios. Por el otro, en negocios tan sensibles a las economías de escala, la reducción forzada del tamaño generaría mayores costos relativos, impactando también en los precios.

Así, convendría optar por un método pro competencia. Esto es, definir quizás un porcentaje de penetración del servicio que sirva de piso para el ingreso de una red alternativa (en este caso, las redes de las empresas de telecomunicaciones). De esta forma, se propiciaría una mayor competencia en aquellos mercados donde haya jugadores dominantes claros.

Bajando a números

¿De qué estamos hablando cuando nos referimos al mercado de Triple Play en Argentina? Si consideramos el concepto puro, es decir, los tres servicios ofrecidos sobre una única red, el mercado es muy pequeño porque es nuevo. Sólo Telecentro, Supercanal y algunos operadores de localidades más chicas ya tienen una oferta de estas características, y su lanzamiento es reciente. Pero si nos alejamos de los purismos tecnológicos y consideramos a los hogares que consume los tres servicios (telefonía, Internet de banda ancha y TV paga), estamos hablando de un mercado compuesto por 2,24 millones de hogares. Esto equivale a un gasto anual agregado de unos $ 6.000 millones.

Claro está que uno de los principales atractivos del Triple Play desde la perspectiva del cliente es acceder a los tres servicios a un costo menor que si se contratan separadamente. En este escenario, hay 2,84 millones de hogares que tienen 2 de los servicios y que potencialmente podrían sumarse. Así, y siendo muy generosos porque no todos los que hoy tienen 2 servicios pasarían a 3, el mercado en el corto y mediano plazo sería como mucho de 5 millones de hogares. Y habría un límite teórico en los entre 10,5 y 11 millones de hogares totales que hay en el país.

Estimar cuánto podría ser este mercado en dinero es más difícil, porque aún no queda claro cuál sería el precio de mercado de una propuesta de Triple Play. Pero tomando los $ 139 mensuales que actualmente cobra Telecentro por este servicio, aún en el hipotético caso de considerar a 5 millones de hogares contratando estos paquetes, se llegaría a un mercado de $ 8.300 millones anuales.

La diferencia, que no es tanta, con los $ 6.000 millones actuales se ve reducida por la esperada reducción de los abonos. Esto demuestra que el glamour del Triple Play para la oferta puede diluirse rápidamente si, como se espera, se da una fuerte presión para que los precios bajen.

Corte a la banda ancha

La ley de estímulo promulgada por el Congreso de los EE.UU. tuvo algunos recortes. En la volteada se cayeron los US$ 2 mi millones destinados, originalmente, a la universalización de la banda ancha en aquél país. Parece que hay muchos disconformes con la medida.

Gusto a poco

Esta semana CABASE (la cámara que agrupa a los ISP) presentó su “Mapa Federal de Banda Ancha”. Se trata de la representación gráfica de los puntos de tendidos de fibra óptica y radio enlace que brindaron empresas, cooperativas y organismos públicos invitados a participar en esta iniciativa. Pero la falta de los tendidos de Telecom y Telefónica hace que el mapa parezca un planisferio al que le falta los EE.UU., Europa y China. La iniciativa es buena, pero sería excelente que en la próxima edición estén todos.

Internet es banda ancha

Es claro que el acceso a Internet es junto con la telefonía móvil, una de las vedettes del negocio de las telecomunicaciones. Así lo demuestra el aumento de la penetración del servicio, que hoy llega a unos 2,7 millones de hogares, habiendo crecido un 23% en los últimos 12 meses. Esto surge del informe “Telecomunicaciones residenciales 2008”, recientemente finalizado por Carrier y Asociados.

 

Este avance estuvo impulsado principalmente por los segmentos socioeconómicos medio bajos y bajos (D1/D2), donde la penetración del servicio pasó de un 8% a un 28% en el último año (tomando como base los hogares con teléfono). También hubo avances en el Interior, por lo que la brecha con el AMBA se redujo de 16 a 9 puntos en igual período.

 

Pero a los cambios cuantitativos se suman los cualitativos. La banda ancha ya es sinónimo de Internet, con un 94% de los hogares con acceso a la red lo hace a través de una conexión de este tipo, confirmando la tendencia creciente de los últimos años. El dial up prácticamente desapareció, descendiendo del 30% de los hogares un año atrás al 3% en la actualidad. Por su parte, la ADSL fue la tecnología que mejor capitalizó el avance de la banda ancha, pasando en un año del 40 al 62% de las conexiones, mucho más que el cablemódem que apenas subió de un 28% a un 31%.

 

 

En cuanto al gasto, la desaparición del dial up, el fin de muchas promociones de ingreso, combinado con algunos ajustes en los precios hizo que el gasto promedio en el servicio pasara de $ 58 a $ 68 (un 17% más). Resulta interesante observar el efecto de la competencia, particularmente en el caso de la zona de influencia de Telecom (donde Fibertel tiene gran parte de su red), donde el gasto promedio ($ 62) es un 16% más bajo que en la zona de Telefónica ($ 74). Así, se demuestra que para incentivar el desarrollo del servicio, manteniendo precios razonables, lo mejor es la competencia.