'Telecomunicaciones'

Buenos Aires, anfitriona

Sin dudas, los últimos días pusieron a la Ciudad de Buenos Aires en un rol de anfitriona internacional. Primero fue la reunión del G20, que resultó mucho más tranquila (en contenidos y manifestaciones) de lo que se temía inicialmente. Luego, fin de semana por medio, fue el turno de la industria móvil, convocada por el GSMA Mobile 360 Series Latin America, un evento regional llevado a cabo por los mismos organizadores del MWC que se realiza en Barcelona. Un evento que convocó a todo el sector involucrado con las comunicaciones móviles: operadores, reguladores, proveedores, desarrolladores, prensa, consultores y todo aquel que de alguna forma u otra está vinculado a esta industria. Si bien fueron varios los temas tratados en las diferentes sesiones, hubo dos que se repitieron: la regulación del sector y la llegada de 5G.

Desde el punto de vista de la regulación, hay temas que ya son un clásico: la disponibilidad de espectro y las facilidades para la instalación de antenas y el despliegue de redes en general. También se habló de la necesidad de una actualización de la regulación que todavía tiene rasgos atávicos, como el tratamiento diferencial de los servicios a ofrecer en función de la tecnología utilizada (caso TV satelital) o el fuerte énfasis regulatorio de la voz, cuando es un servicio totalmente devaluado a los ojos de los consumidores. Por otra parte, en momentos en que Argentina viene luchando por actualizar las leyes que impactan al sector, es rescatable la idea de que una ley debe ser lo suficientemente flexible para poder acompañar la evolución de la tecnología y no quedar atados a paradigmas del pasado que frenen el desarrollo. Para eso, se sugirió que cualquier futura ley que regule al sector debería ser lo más corta posible, marcando el norte y el espíritu de la regulación, pero dejando los detalles a la reglamentación. Algo que para nuestra cultura hiperregulatoria no sería tarea sencilla. En una visión más regional, el director de marketing de la GSMA expresó sus esperanzas que la sucesión de elecciones presidenciales que se ha visto en América Latina (catorce desde noviembre de 2017) es una “una oportunidad fantástica para conseguir algunos ajustes” de los marcos regulatorios.

El tema 5G no podía quedar al margen, aunque fue evidente la diferencia de perspectivas y hasta de entusiasmo según quien hablase. Los proveedores de equipamiento obviamente lo venden como una tecnología que debería aplicarse lo antes posible ya que traerá innumerables beneficios. Por su parte, los operadores se mostraron mucho más cautos, en una actitud de desensillar hasta que aclare. En este grupo en general hay coincidencia que todavía no está claro el modelo de negocio, habida cuenta de que se trata de una tecnología que habilita soluciones muy distintas a las que ya existen. Y esto exige no sólo disponer de la infraestructura sino también de un grado de innovación en procesos y productos/servicios que llevará un tiempo de maduración. Por el momento, el único modelo de negocios es el que ofrece el acceso inalámbrico fijo (FWA), más atractivo en la región por la falta de penetración de accesos de ultra banda ancha. Esto, a su vez, exigirá la disponibilidad de frecuencias medias y altas. También hay que tener presente que las frecuencias bajas son más complejas de liberar (como lo demuestra la historia reciente).

También se esgrime la falta de estándares definitivos y, más importante aún, la falta de economías de escala (y sus consecuentes mayores costos) por tratarse de una tecnología incipiente. Así, en general no se espera que 5G sea una realidad en la región antes del 2021, momento en el que las economías de escala empezarán a hacerse notar, habilitando el despliegue de 5G en economías menos poderosas que las que están haciendo punta de lanza en la materia. Así, para ese entonces, se puede esperar que comience a haber cobertura parcial en grandes ciudades.

El resumen sería: “Seguimos tirando con 4G en el que todavía hay mucho para hacer y que tiene mucho para dar”

Diferencia espectral

Durante el GSMA Mobile 360 Series Latin America el tema espectro fue recurrente, tanto en las charlas on stage como fuera de éste, y dejaron traslucir que más allá de que nadie le dice que no a un aumento del espectro disponible, detrás de eso hay diversas posturas e intereses.

En una de las charlas, el CEO local de Claro reclamó que haya mayor cantidad de espectro disponible. Su pedido se basó en que el creciente consumo de video sobre las redes móviles (que no sólo es YouTube y Netflix, sino también Whatsapp, Facebook, Instagram, Twitter y otros) va camino a agotar la capacidad disponible actualmente. Y nadie quiere volver al escenario del 2013/2015 donde la falta de espectro impactó muy negativamente en la calidad del servicio. Por su parte, el CEO de Telecom reclamó una baja en el costo del espectro (el cual es superior en Latinoamérica que en economías más desarrolladas) y pidió que haya un nuevo cap o límite de espectro disponible para cada operador. El tema es si el gobierno aceptará modificar caps antes de que Telecom haya devuelto lo que le exige Enacom (y reforzó la CNDC) como parte de la aprobación de la fusión entre Cablevisión y Telecom.

Fuera del escenario, en charlas con cooperativas y PyMEs de telecomunicaciones resultó interesante ver que, luego de hacer números y más aún luego de la devaluación de este año, la idea de contar con espectro propio ya no resulta tan interesante para éstas. Y por supuesto, todo plan de dar servicios móviles, aún como OMV, se estiró en los tiempos. No obstante, algunos seguirán reclamando por espectro, quizás como una forma de aumentar el valor de sus activos en vistas de una posible consolidación de la oferta, siguiendo las tendencias mundiales.

En materia de espectro, el tema Arsat no podía quedar al margen. Incluido en la ley corta cuyo tratamiento quedó para las sesiones ordinarias del 2019 (año electoral, no olvidarlo), durante charlas con los periodistas fuera del escenario, el Vicejefe de Gabinete (que tiene estos temas bajo su órbita) cometió quizás un sincericidio al afirmar que parte de la motivación para poner en juego ese espectro es fiscal. Algo similar a lo ocurrido cuando se licitó 4G cuyo anuncio fue realizado en su momento por el Min de Economía y no el de Planificación de quién dependía el sector. Por lo pronto ese espectro está allí, en desuso y muerto de risa.

Más allá de los enfoques y motivaciones de cada uno de los actores intervinientes en el tema espectro, lo real que el tema espectro seguirá dando que hablar en los próximos meses.

A dormir

Esta semana se esperaba que hubiera dictamen en Diputados para el posterior tratamiento en el recinto de la llamada “Ley de Fomento de Despliegue de Infraestructura y Competencia TICs”, más conocida como ley corta. Pero nada de eso sucedió. Según lo publicado por LPO, fueron algunos gobernadores quienes frenaron el proyecto de ley que presentara el Poder Ejecutivo en abril de este año.

El proyecto de ley tiene tres grandes ejes: la compartición de infraestructura, la habilitación de la TV satelital o DTH como servicio TIC y la puesta en juego del espectro asignado oportunamente a Arsat, hoy en desuso.

El proyecto de ley ya había sufrido modificaciones en su paso por el Senado. Una fue la postergación por un año y medio, hasta el 01/07/2020, del inicio de la oferta de DTH en los tres principales centros urbanos (AMBA, Córdoba y Rosario). Las localidades más pequeñas (y por las que mayores reclamos hubo por parte de los pequeños operadores) fueron llevadas hasta 100 mil habitantes y no 80 mil como fuera establecido originalmente. En estas localidades se pospuso el inicio de competencia para el 01/01/2022, agregando tres años a la fecha original. Más allá de este corrimiento de fechas, sin ley no habrá oferta de DTH por parte de los operadores TIC por tiempo indefinido. Los cableros y DirecTV respiran aliviados.

Por otra parte, el proyecto original proponía permitir al Estado disponer de las frecuencias actualmente en manos de Arsat. Se trata de 90 MHz repartidos entre las bandas de 1900 MHz (para 2 y 3G) y las de 700 y AWS para 4G. Como las mismas actualmente no cuentan con infraestructura física, están sin uso, verificándose el caso del perro del hortelano, que no come ni deja comer. El Senado estableció que un mínimo del 30% de este espectro fuera otorgado a operadores locales o regionales. Según lo informado por LPO, algunos legisladores exigieron ceder las frecuencias de Arsat a las provincias para armar sus propias redes de seguridad pública y defensa civil.

A pesar de esto último, los antecedentes indican que el verdadero punto álgido de la ley es la DTH, donde los proveedores de TV paga, que se verían afectados por una mayor competencia, tienen vinculaciones (con distintos grados de estrechez) con el poder político. Y en la medida en que pasa el tiempo, menor será el interés de los operadores TIC en subirse a una tecnología que no será capaz de satisfacer todas las demandas de los clientes en materia audiovisual. Un problema que el actual gobierno apuntaló a través de la prohibición que ratificó en el decreto 267/2015 (art. 7) y que ahora trata, evidentemente sin éxito, de remediar.

Así, el statu quo proporcionado por la falta de una nueva ley favorece a los proveedores de TV paga, posterga los planes de operadores TIC para dar servicios móviles con infraestructura propia y perjudica a la población que ve alejarse la posibilidad de una mayor competencia en estos servicios. Pero acá la discusión es a qué sector de la oferta se beneficia o perjudica. Los usuarios/clientes/audiencia no forman parte del debate.

Saliendo a pista

Luego de varios meses de espera, esta semana se lanzó finalmente Movistar TV, la plataforma de TV paga de Telefónica, que de esta forma da el paso necesario para ingresar de lleno en el mercado de convergencia argentino.

La espera tiene que ver con que, desde el punto de vista regulatorio, la empresa estaba habilitada para dar servicios audiovisuales desde el 1º de enero pasado. Sin embargo, necesitó 10 meses más para poder lanzarlo. Por ahora, en un área geográfica muy reducida, en el sur y oeste del Gran Buenos Aires y en unos pocos puntos de la ciudad de Buenos Aires. La demora tiene que ver bastante con los tiempos que demanda el despliegue de fibra óptica, el cual comenzó hace casi 2 años y está llegando al 1,8 M de hogares pasados. Esto, por otra parte, indica que no habrá oferta de Movistar TV para clientes de ADSL. Por el momento, se trata de un producto asociado sólo a la fibra, la cual tiene la suficiente capacidad como para que los contenidos de TV no afecten ni consuman del ancho de banda contratado, en un formato IPTV.

Para simplificar la vida de los clientes (y de paso bajar costos de instalación y mantenimiento), Movistar optó por una estrategia “in house” inalámbrica. Esto significa que la señal de TV es distribuida vía WiFi a los decodificadores conectados a los distintos televisores del hogar, en lugar de tener que cablear. El paquete básico incluye dos decodificadores y un repetidor de señal de WiFi para asegurar una buena cobertura en todo el hogar. Además, y como no podía ser de otra forma en la TV paga actual, incluye TV Everywhere o la posibilidad de acceder a los contenidos vía Internet, en un modelo OTT, desde un smartphone, tablet o PC.

En términos de contenidos, cuenta con 90 canales en el abono básico más unos 20 adicionales en formato Premium. Algo que lo diferencia de otras propuestas de TV paga es que el HD está incluido en el básico, por lo que sólo aquellos canales que aún no transmitan en HD serán en SD (definición estándar). Los contenidos en sí son similares a los del resto del mercado, incluyendo las señales abiertas (resultado de una negociación que llevó su tiempo) así como señales adicionales al básico, como el fútbol, HBO, FOX y los canales “hot”. A éstos se les suma un canal de series exclusivas de Movistar, producidas o coproducidas en España. Incluye además lo que denominan TV avanzada, que es la posibilidad de pausar la TV lineal, transformando el contenido en vivo en bajo demanda. Adicionalmente, la plataforma integra Netflix. Esto significa que lo ve como un canal más, por lo que las búsquedas se realizan entre todos los canales disponibles así como dentro de Netflix. No obstante, por el momento no harán la facturación, con lo que el usuario contratará a Netflix por su cuenta. Para el año que viene sumarán a Amazon Video. Siempre en el tema contenidos, además de incluir un canal de eSports (toda una novedad), también ofrece una librería de películas accesibles bajo el modelo bajo demanda. Y, a tono con los tiempos que corren, cuenta también con un motor de recomendaciones basadas en los hábitos de consumo.

A pesar de ser un nuevo operador y contar con la ventaja de no tener ninguna “herencia” en términos de productos o modelos de negocio, por ahora Movistar TV no ofrecerá lo que se conoce como “skinny bundles”. Esto no es otra cosa que la posibilidad de que el cliente arme su propia grilla, contratando las señales que le interesan, como podrían ser paquetes de canales de deportes, noticias, series, documentales, música, internacionales y otros criterios. Si bien esto sería técnicamente posible (cumpliendo así el sueño de muchos), no lo es desde el punto de vista contractual con los proveedores de estos contenidos. Algo similar ocurre con la posibilidad de ofrecer una grilla OTT, que pudiera contratarse independientemente de contar con conectividad de Movistar o no. Una situación que seguramente comience a cambiar con el correr del tiempo y los proveedores de contenidos (que si tienen una herencia que gestionar) se pongan a tono con los deseos de la demanda.

Si bien el lanzamiento de Movistar TV y, por lo tanto, la llegada de un nuevo oferente en el negocio de la TV paga genera mucho entusiasmo, hay que ser cautos y tener presente que la limitante para la oferta del servicio está dada por la cobertura de la fibra óptica. Algo en lo que Telefónica ha invertido fuertemente en los últimos dos años, pero donde todavía resta un largo camino por recorrer. Así, por más que a partir del año próximo la oferta de productos de TV pueda extenderse a otros lugares más allá del AMBA, siempre estará limitada a la pisada de la red de fibra. Al menos así será mientras los dueños de los derechos de los contenidos no muestren una mayor flexibilidad que posibilite tener un operador de TV en un modelo totalmente OTT. Son ellos quienes tienen la llave que podría revolucionar la forma de distribuir sus productos. Mientras tanto, todo nuevo actor es más que bienvenido.

Relanzamiento

A casi 3 años de la actual gestión, los resultados que puede exhibir en materia de telecomunicaciones no están a la altura de lo que se esperaba inicialmente. Hubo sí un emprolijamiento y ordenamiento de muchos aspectos que hacen al sector TIC, pero la convergencia anunciada con el primer DNU todavía no está, la prometida ley de Telecomunicaciones es una abstracción y el sector fue perdiendo peso dentro de la estructura gubernamental, naciendo como Ministerio, luego Secretaría de otro Ministerio para pasar a depender ahora del vicejefe de Gabinete. Todo un símbolo de degradación en la prioridad asignada originalmente.

Ahora, a un año de las elecciones presidenciales, y en un contexto recesivo y post devaluación, el gobierno nacional relanzó su Plan de Conectividad. Se trata de una serie de medidas que apuntan a revitalizar al sector y a su gestión. El plan se puede resumir en cuatro puntos: La disponibilidad de $ 2.300 millones en subsidios a la infraestructura, llegar a fin del año próximo con un 90% de la población con cobertura 4G, alcanzar un promedio de ancho de banda para el acceso a Internet fijo de 20 Mbps y sumar 2 millones de nuevos hogares a la banda ancha fija.

Empezando de atrás para adelante, los dos últimos puntos ya se mencionaron en el contexto de los deberes que Argentina debe realizar para ingresar a la OCDE. Alcanzar los 20 Mbps promedio no será fácil. Hoy apenas algunos ISP con tecnología de cablemódem lo logran, así como los que cuentan con fibra óptica. En la actualidad, según datos del Enacom, los accesos de cablemódem y de fibra representan aproximadamente el 53% del total (y con algunos de éstos por debajo de esa capacidad), lo que da la pauta de la mejora sustancial que deberán alcanzar para lograr el objetivo propuesto en prácticamente un año.

Por otra parte, con 8 millones de accesos de banda ancha, de los cuales unos 7 millones están en hogares, crecer en 2 millones no es un objetivo menor. Implicaría hacerlo en un 29% en un año. Meta ambiciosa si la hay.

Uno de los mecanismos para lograr estos objetivos es el lanzamiento de líneas de financiación por $ 2.400 millones. Habrá distintos tipos de fondos. Por un lado, el Enacom pondrá a disposición $ 900 millones provenientes del Fondo del Servicio Universal bajo la modalidad no reembolsable. El resto vendrá a través de líneas de crédito de parte del Banco Nación, otros bancos públicos y el BICE (Banco de Inversión y Comercio Exterior) y serán ofrecidos a tasas subsidiadas (diferentes según el banco). Los créditos serán de hasta $ 20 millones por proyecto. El objetivo es fomentar el desarrollo de redes en sitios no conectados y localidades del interior del país. Al mismo tiempo, se anunció la reducción del mega mayorista de la red de fibra óptica de Arsat, la cual pasó de US$ 14 a US$ 10, lo que equivale a un 28% menos en dólares.

En el caso del despliegue de 4G, hubo un acuerdo con los operadores para llegar a 2.800 localidades y cubrir cerca de 10.000 kilómetros de rutas para 2019. Si bien esto no adelanta demasiado los plazos originales, sí hace que la demora en la entrega de los 700 MHz no sea un argumento para estirar estos plazos. A cambio, se puede compartir infraestructura, a diferencia del pliego original que exigía que cada operador desplegase infraestructura propia. Adicionalmente, el compromiso especifica que sea al menos un operador quien llegue a cada una de estas localidades aún no conectadas y que las restantes lo hagan a través de acuerdos de roaming. De esta forma, se deja atrás la ridícula exigencia del pliego que requería que cada operador llegara con red propia, aún en las localidades de 500 habitantes, un despropósito desde el punto de vista económico.

En definitiva, el gobierno relanzó su Plan de Conectividad con dinero sobre la mesa y un acuerdo negociado con los tres operadores móviles. Necesitado de producir anuncios de alto impacto, el escenario no es el más sencillo, con recesión y devaluación (costos en dólares e ingresos en pesos). Habrá que ver si llega con resultados perceptibles a las elecciones del 2019.

Café con definiciones

Esta semana, en el marco de las jornadas internacionales de ATVC (Asociación Argentina de Televisión por Cable), resultó novedoso observar la relevancia de Telecom, empresa que luego de su fusión con Cablevisión es el gran referente de la industria. La ocasión sirvió de excusa para que su CEO, Carlos Moltini, organizara un café con varios periodistas que habitualmente cubren al sector convergente, para charlar sobre los planes de la empresa para el futuro cercano.

Como no podía ser de otra forma, se arrancó por el impacto de la devaluación del peso en una industria tan dolarizada en sus costos, particularmente en los planes de inversión previstos, de aproximadamente US$ 5.100 millones para el trienio 2018-2020. Si bien todavía la polvareda ocasionada por la devaluación no se ha asentado, nadie duda de que ese plazo previsto originalmente no se cumplirá. Como esa inversión se financiará con recursos propios, todo dependerá de cuánto de la devaluación pueda trasladarse a los precios. Como antecedente, Moltini afirmó que en el pasado ese pass through o traslado a precios era del 100%. Si bien no lo dijo, en esta ocasión la situación probablemente sea distinta, ya que una de las formas de reducir el déficit fiscal acordado con el FMI implica mantener un tipo de cambio alto que licúe los gastos en pesos. De ser así, quizás habrá que pensar más en 4 años que en 3 años y algunos meses.

El tema sirvió para aclarar que el postergado bono por US$ 1 mil millones que Telecom planea lanzar, y que debido a la inestabilidad económica de los últimos meses hoy está en el freezer, no afectará los planes de inversión. La intención del bono no es financiar inversión sino cambiar el perfil de la deuda actual de Telecom.

Ya yendo más específicamente al negocio en sí, y como consecuencia del legado de Cablevisión, Telecom aparece como el patriarca de la industria de la TV por cable. Moltini aprovechó para comentar sobre el acuerdo marco firmado con Red Intercable, una asociación de 230 pymes cableras que se basa en la sinergia para proveer servicios que individualmente no podrían ofrecer (o les sería mucho más complicado) en las 580 localidades atendidas. La idea es que los miembros de Red Intercable se conviertan en revendedores de los productos de Telecom, sea Cablevisión, Fibertel, Personal o Flow. Esto les permitirá a estos operadores ofrecer servicios móviles, como OMV puros o con mayores grados de integración de la red, como, por ejemplo, poniendo sus propios sitios de antenas, cableados, etc. Pero también hay mucha expectativa depositada en Flow, que podrá ser revendido tanto como aplicación o como box (utilizando set top boxes), lo que en la práctica convertirá a Telecom en un distribuidor mayorista de contenidos, pudiendo llegar también allí donde no tenga red propia. De esta forma, lo que inicialmente fue considerado una debilidad, la independencia de los contenidos de la red, se transforma en una ventaja. La intención de Telecom es llegar con Flow a todos los puntos del país. De hecho, Moltini no descartó que en un futuro Flow se venda como un servicio OTT independiente del operador. La falta de apuro tenga quizás que ver con que las redes capaces de operar productos como Flow de manera fluida, no abundan por el momento. Pero sin dudas, es una tendencia a prestarle atención [ver “La mutación de la TV”].

Moltini se mostró satisfecho con la performance de Flow, a pocos días de cumplirse dos años de su lanzamiento, indicando que ya alcanzó el millón de usuarios entre box y la app. Y aprovechó la charla para anunciar que en breve Flow ofrecerá también acceso a Netflix. De esta forma, Netflix no sólo llegará al público que no tiene un Smart TV (y que hoy recurre a dispositivos tipo Chromecast o a ver los contenidos en una PC, tablet o smartphone), sino también porque así llega a quienes no tienen tarjeta de crédito. Si bien Telecom no es el primer operador de TV paga que ofrecerá Netflix (el pionero local fue Telecentro) no deja ser llamativo que hasta hace no tanto se pensaba que Netflix era el enemigo de la TV paga. Hoy son socios. En línea con esto, durante su exposición en un panel previa a la charla en cuestión, Moltini dejó entrever que hay conversaciones para acordar lo mismo con Prime Video pero quien todavía no se decide a hacerlo es Amazon, no Telecom.

Por otra parte, el ejecutivo no se mostró muy preocupado por las demoras en la aprobación de la llamada “ley corta”. Es que el estatus actual de la regulación no sólo inhibe la oferta de TV satelital a las empresas TIC. También las fechas vigentes para poder disponer de propuestas integradas que incluyan TV le permitirían salir abiertamente al mercado al menos 6 meses antes que con las fechas previstas en la ley que ya obtuvo media sanción del Senado y hoy aguarda su tratamiento en Diputados.

Finalmente, y ya abordando la fusión en sí misma, la empresa se encuentra en plena revisión de procesos y sistemas que tiene que ver no sólo con la unión de las dos operaciones sino también con la oferta convergente de sus productos. Un proceso que estiman llevará todo el 2019 antes de darse por concluido.

Ya fuera de las declaraciones, de la charla pudo observarse que luego de la aprobación de la fusión los ejecutivos de Telecom están más distendidos para hablar de sus planes a futuro. Y también es innegable el ADN aportado por Cablevisión, con la TV (y su mutación en Flow) con un papel protagónico en los planes de la empresa. También se nota en una cultura de ir siempre a fondo, como lo hizo durante los últimos años del gobierno anterior con el que estuvo enfrentado duramente, durante la transición que los llevó a la fusión y que mantiene en la actualidad y está imprimiendo en la nueva Telecom. Esto, combinado con su poder de lobby, que lo tiene y es mucho y evidente, la posiciona como el jugador que marca el ritmo de la industria local, más allá de las simpatías o antipatías que despierte.

La mutación de la TV

Con las postergaciones para dar DTH (que ya a esta altura está dejando de ser cada vez más una alternativa viable) y considerando el consumo creciente en Argentina de servicios de video OTT (técnicamente SVOD o Subscription Video On Demand), el panorama del negocio de la TV está por modificarse.

Ante los tiempos que demanda el despliegue de sus redes de fibra óptica que necesitan para ofrecer servicios convergentes, tanto Movistar como Claro evalúan salir al mercado no sólo con productos del tipo IPTV sobre la fibra sino también lanzar un producto OTT que podrán ofrecer a sus otros clientes (principalmente los móviles y los de ADSL en el caso de Movistar y los móviles en el de Claro). De esta forma, podrán competirles a los proveedores de TV paga (cableras como Cablevisión-Telecom, Telecentro, Supercanal y otros), montados sobre sus redes de mayor capacidad.

Se presenta así un panorama interesante. Por un lado, el consumo de servicios de video OTT ya es algo bastante habitual. De hecho, 3 de cada 4 usuarios de Internet en el país consume alguno, frente a sólo un 11% que lo hacía 5 años atrás. Si bien estas cifras no necesariamente hablan de abonados, sí es relevante por tratarse de un hábito ya instalado.

Adicionalmente, un servicio de TV OTT le permitiría, tanto a Movistar como a Claro, tener un producto que se potenciaría por su importante base de usuarios de celulares, muchos de los cuales consumen en sus hogares productos de banda ancha y/o TV de otros proveedores. Una ventaja que los cableros no tienen a pesar de tener varios productos OTT (Flow, Telecentro Play, etc.) ya que son menores sus perspectivas de ser atractivos si son utilizados sobre redes ADSL o inalámbricas de menor capacidad que las de HFC de los cableros. En otras palabras, las telcos móviles tienen más chances de avanzar sobre las redes de sus competidores que a la inversa.

En cuanto a los productos OTT que podrían lanzarse, no necesariamente hay que pensar en ellos como TV tradicional. No debería descartarse que en vez del clásico modelo con una oferta muy amplia y variada de contenidos (como ofrece la TV paga tradicional, más allá de los paquetes premium) se opte por uno con ofertas de canales más segmentadas, con paquetes de deportes, cine, series, actualidad, etc. Un tipo de oferta más acorde a los tiempos de hipersegmentación actuales. Una variante del “pago por uso”.

De confirmarse, se trata de la llegada definitiva a la TV del modelo que tanto éxito le dio a Internet: la separación de la red de los contenidos. Un modelo que no sólo habilita la competencia en contenidos más allá de los confines de la red propia, sino que también permite una adopción más rápida y menos costosa, al no haber procesos de despliegue de nuevas redes ni costos de instalación. Algo que podría verse con fuerza en el 2019.

La banda más ancha

Su mayor capacidad y su habitual combinación con servicios de TV paga hicieron que la tecnología de acceso a Internet por cablemódem, presente en el 52% de los hogares argentinos conectados, desplazara del primer lugar al ADSL que lo hace en el 38% de los casos. Esto surge del informe “Tecnología en el hogar – 2018” realizado por Carrier y Asociados.

Con un mayor consumo de datos en el hogar resultante de un creciente tráfico de video (vía YouTube, Netflix, Facebook y otros) y la multiplicación de dispositivos conectables, el deterioro del mercado de ADSL se acelera, propiciando la migración hacia alternativas de mayor capacidad. Adicionalmente, un combo de banda ancha y TV es más seductor que el de banda ancha y telefonía, un servicio en retracción, que ofrecen las redes ADSL. Esto se ve reflejado en la pérdida de abonados registrada en los ISP con esta tecnología, que se mantendrá tanto por el impacto del cablemódem (con los grandes proveedores ganando clientes) como por la propia sustitución por fibra (como es el caso de Movistar y previsiblemente de Telecom en las zonas no cubiertas por Cablevisión).

Por su parte, los accesos inalámbricos (6%) son más habituales en el Interior, con una penetración que crece en la medida en que las localidades a servir son más pequeñas. Es natural que esto suceda ya que el despliegue de redes hasta el hogar es más caro medido por cliente cuando baja la densidad de hogares en un área geográfica determinada.

En cuanto a la conectividad a Internet únicamente a través del celular (6% de los entrevistados), es notablemente más alta en los hogares jóvenes, donde el porcentaje se duplica para llegar al 12%. Esto tiene que ver con un modo de vida más nómada combinado con que, en determinadas situaciones, es preferible económicamente consumir más Gb en un mismo abono que pagar por un acceso adicional. Por otra parte, las redes móviles en ciertos casos tienen más capacidad que las fijas (sobre todo si son inalámbricas). Esto influye para que sea mayor la proporción de usuarios “sólo móviles” en la medida en que la localidad es más chica (y por lo tanto, con mayor tendencia a un ISP inalámbrico de velocidades claramente inferiores).

La fibra óptica muestra un fuerte crecimiento para llegar al 3%, aunque partiendo de una base baja (1% en 2017). La fibra tiene mayor presencia en el AMBA donde tanto Claro como Movistar aceleraron sus despliegues en el último año, al igual que Iplan y algunos operadores medianos y pequeños del interior del país. No obstante esto último, su penetración es claramente más alta cuanto más grande es el centro urbano.

En línea con el avance de la tecnología cablemódem y del retroceso de la ADSL, a la hora de los combos el de banda ancha y TV ganó posiciones (5 puntos) mientras que el ahora menos atractivo banda ancha y telefonía fija descendió (12 puntos). Paralelamente, el combo Triple Play (banda ancha, TV y teléfono fijo) subió 7 puntos, aunque quizás el teléfono fijo sea el servicio menos atractivo de los tres. Los combos con TV, además del servicio per se, implican la existencia de una red de cablemódem, más capaz que la de cobre ADSL. Capacidad que es necesaria para el creciente consumo de video a través de Internet.

Finalmente, un 15% de los hogares relevados contrata únicamente el servicio de banda ancha de su ISP. Un valor similar al encontrado un año atrás.

Habemus dictamen

Luego de la presentación del proyecto de ley y su tratamiento en la Comisión de Medios del Senado (que incluyó presentaciones de diversos actores del mercado) finalmente se acordó un dictamen que si bien introduce modificaciones al proyecto original están dentro de lo esperado.

Por el lado de los servicios de TV satelital (o DTH), se modificaron plazos así como los tamaños de las localidades más chicas. En el caso de los tres principales centros urbanos (AMBA, Córdoba y Rosario), la fecha para el inicio de la oferta de servicios de DTH se fijó para el 01/07/2020, postergándose un año y medio desde la fecha originalmente propuesta. Por otra parte, las localidades más pequeñas (y por las que mayores reclamos hubo por parte de los pequeños operadores) fueron llevadas hasta 100 mil habitantes y no 80 mil como fuera establecido originalmente. En estas localidades se pospone el inicio de competencia para el 01/01/2022, agregando 3 años a la fecha original. Para el resto de las localidades, la fecha será el 01/01/2021. De esta forma, recién en julio del 2020 comenzaría a haber más alternativas en proveedores de TV paga vía DTH que estarán disponibles para el 40% de la población del país que reside en los tres principales centros urbanos. Este corrimiento de fechas y de tamaño de localidades es una victoria para la actual industria de TV paga, no así para los consumidores, que verán postergada la llegada de competencia en sus localidades. Esto limitará oferta de paquetes de móviles a la cobertura de banda ancha fija de buena capacidad (como para soportar video). El escenario se presenta entonces propicio para el desarrollo de propuestas de servicios de TV en formato OTT que, ante el impedimento legal de llegar con DTH y la imposibilidad técnica de soportar las demandas mientras se desarrollan redes de fibra óptica, permitirán atender a los clientes a través de redes de terceros. Habrá que ver si operadores como Movistar o Claro optan por independizar sus plataformas de contenidos de sus redes para intentar ganar mercado allí donde sus cableados no lleguen o no sean técnicamente aptos.

En materia de movilidad, el reclamo de los operadores medianos y pequeños fue escuchado. El nuevo proyecto establece la asignación de espectro para servicios móviles para operaciones locales o regionales. Se trata de un mínimo del 30% del espectro que fuera otorgado en 2014 a Arlink para más tarde ser cancelado y devuelto al Estado por falta de pago. Las bandas correspondientes son las de 1900, para 2 y 3G, y las de 700 y AWS para 4G. Esto abre la puerta para que operadores tales como Telecentro, Iplan, Supercanal (en proceso de venta, lo que aumentaría su atractivo) y varios otros ingresen al servicio móvil no ya como OMV sino como OMR. En el caso de ARSAT, se le podrá asignar espectro en forma directa, sin referencia o limitación a banda alguna. De este modo, podría ser tanto para servicios móviles o como fijos (lo que podría ser útil para el despliegue de última milla inalámbrica, con infraestructura propia o ajena).

Por otra parte, hubo novedades con relación a la compartición de infraestructura. El nuevo proyecto no sólo contempla que la reglamentación de ésta la establezca el ENACOM (y no el Ministerio de Modernización). También establece que como primera instancia haya un acuerdo libre entre las partes. No obstante, de no alcanzarse un acuerdo y que no hubiera precios de mercado como referencia, se tomará como tal a un promedio de los precios regionales en América Latina para facilidades similares. Una forma de establecer un parámetro concreto. Pero habrá que ver cómo se resuelven los detalles. Allí está el diablo.

En definitiva, la nueva versión de la ley corta estira la vigencia de la protección al negocio de la TV paga actual, tal como era previsible que sucediera. Si bien habilita a un 40% del mercado, faltarían 18 meses para que ello ocurra, en momentos en que los hábitos de consumo audiovisual están cambiando. Además sería en zonas donde es más probable la existencia de alternativas cableadas que suelen proponer una oferta de banda ancha más interesante, incluyendo servicios móviles. La reserva de espectro para operadores locales o regionales es un paso interesante en términos de competencia, aunque será clave su implementación. La identificación de parámetros definidos para los costos de compartición es una respuesta provisoria a las críticas del proyecto inicial, pero incompleta. Así, esta nueva versión de la ley tiene restricciones que no favorecen al consumidor, pero hace algunos aportes que ratificarán su relevancia a la hora de los detalles.

Se alarga la ley corta

En las últimas semanas siguieron llevándose a cabo las reuniones de actores del mercado TIC con los senadores para aportar sus puntos de vista sobre el proyecto de Ley Corta. La sensación que queda de lo allí planteado por los convocados, así como por el feed back de los senadores es que el proyecto podría sufrir modificaciones de consideración o hasta empantanarse.

Las posturas de los diferentes actores se encuentran dentro de los límites de los previsible. Los grandes operadores se mostraron a favor del proyecto que les abarata costos de despliegue y les permite competir con todos los servicios a nivel nacional, bajándole barreras de entrada.

Luego están los operadores “PyME” de telecomunicaciones, que llevan años en competencia. Ellos están a favor del proyecto en líneas generales, aunque haciendo hincapié en la necesidad de garantizar esa competencia. A esto le suman su ya conocido interés por participar del negocio de los servicios móviles, pero no tanto como OMV sino como OMR. No obstante, solicitan hacerlo sólo a nivel regional, ya que está claro que ninguno tiene las espaldas financieras para poder incursionar en este rubro a nivel nacional. Este último punto también es reclamado por los cableoperadores medianos (y no tanto). Esta demanda es atendible. Viendo las tendencias en la tecnología, ningún operador del futuro será relevante si no tiene acceso a la posibilidad de ofrecer servicios móviles.

Finalmente, están las cooperativas y PyMEs de pequeñas localidades (de menos de 80 mil habitantes) que buscan mantener lo más posible sus posiciones dominantes allí donde operan. Para ello piden reconsiderar los plazos para el desembarco de los grandes operadores, queriendo estirarlos por al menos 5 años.

Ninguno de estos reclamos es sorprendente. Cada uno hace su juego y defiende sus intereses, como es natural. Sin embargo, en todas las reuniones el foco de los planteos (y de las preguntas de los legisladores) estuvo puesto en qué tipo de actores se ven beneficiados o perjudicados con el proyecto de ley en su estado original. Pero nadie planteó qué podría ser lo mejor para el consumidor/usuario. Es un debate que mira claramente hacia la industria. El consumidor/usuario está ausente de las discusiones.

Además de estas lógicas divergencias, algunos (consciente o inconscientemente) empujan el proyecto de ley a un empantanamiento. Pretenden que deje de ser una ley corta, enfocada principalmente en aspectos que hacen a la infraestructura, para convertirse en una Ley de Convergencia integral, desarrollando mucho más el tema contenidos. Se trata de un tema de por sí muy complejo y con múltiples aristas, que merece una mirada integral y no una serie de remiendos sobre una norma enfocada al desarrollo de la infraestructura. Habrá que ver si los legisladores perciben esta diferencia y avanzan dentro del espíritu actual o si por buscar hacer lo mejor, nos quedamos sin lo bueno. En este estado de situación el gobierno tiene su responsabilidad. Pidieron un borrador de Ley de Convergencia que fue entregado hace meses y que hoy duerme el sueño de los justos.