'Software'

Balcanización

Si bien la mensajería instantánea no es algo nuevo, con su llegada al mundo móvil abrió las puertas a la conexión ininterrumpida. Pero no fue sino hasta el éxito del Blackberry Messenger (alias BBM) que las principales plataformas móviles empezaron a desvelarse por tener su propio sistema de mensajería instantánea. Así Apple anunció su iMessage para su próxima versión de su sistema operativo móvil iOS, Google tiene su Google Talk. También están los independientes que son multiplataforma, como WhatsApp (promocionado localmente por los fabricantes que usan Android y Symbian). Tampoco se quieren quedar atrás otros como Facebook con su Messenger, Skype/Microsoft, y siguen los nombres.

Blackberry lleva alguna ventaja en la materia y comienza a utilizar al sistema de mensajería como una plataforma de socialización sobre la que se montan otras aplicaciones y servicios, como el de música recientemente lanzado y que se basa en compartir un determinado número de temas con los contactos. Una suerte de crowdsourcing de selección musical.

El problema no es la alta oferta de sistemas de mensajería instantánea sino que éstos son incompatibles entre sí, requiriendo de una aplicación específica para cada uno cuando no de una plataforma específica. Es por esto que no sería raro que en breve comiencen a producirse reacomodamientos en este rubro. Con la atomización existente en el mercado, el escenario se presenta poco propicio para un winner takes all. Sería mejor para los usuario la interconexión entre los principales sistemas, reservándose éstos la posibilidad de ofrecer funcionalidades adicionales a los usuarios propios. Hasta que esto no ocurra, cada nueva plataforma que surja aportará poco.

Sobre interfaces y entretenimiento

Cuando en 2007 Apple lanzó al mercado celular un equipo, el iPhone, cuya interfaz era simplemente una pantalla y un botón, el éxito fue súbito. Para no ser menos, el resto de los fabricantes salieron corriendo a diseñar equipos que incorporaran esta característica. A tal punto que por un momento dio la impresión que todos los terminales acabarían siendo muy similares en su aspecto.

Pero no fue así. El dispar éxito de las imitaciones verificó dos cosas. La primera y principal, que hace falta algo más que una pantalla touch para pelear con un iPhone. La segunda, es que hay un mercado nada desdeñable que prefiere la precisión de un teclado.

Esto tiene su correlato en los números del mercado, al menos en el caso argentino. Tomando en consideración el primer semestre de este año, se observa una paridad entre los equipos con interfaces basadas en pantallas touch (23%), levemente por encima de aquellos con teclado completo o QWERTY (20%). Por supuesto, todavía el dominador es el teclado numérico (53%), presente principalmente en los equipos de gama baja y media.

Analizando las interfaces por tipo de equipo, existe un predominio de las pantallas touch en la categoría smartphone, tendencia que se revierte en el caso de los teléfonos sociales (aquellos que sin pertenecer a la primera categoría, incluyen en forma nativa aplicaciones como el mail, Facebook, Twitter y/o mensajería instantánea), donde predominan claramente los teclados QWERTY.

El crecimiento de los teléfonos sociales [Ver: “Adiós al básico”] de la mano de estas aplicaciones con el agregado de un teclado completo marca por otro lado un cambio en la concepción del entretenimiento desde el celular. Así como unos años atrás, los terminales con reproductor de medios (y en muchos casos con controles ad hoc para su utilización) aportaban a la variable entretenimiento en movimiento, hoy el uso de aplicaciones de mensajería y socialización también cumplen un rol de amenizar. Por ejemplo, mientras era habitual pasar el rato escuchando música desde el celular en el colectivo, hoy chequear el muro de Facebook, chatear vía mensajero instantáneo o publicar desde Twitter son alternativas atractivas.

Este cambio es sin ninguna duda beneficioso para los operadores. Mientras que con la venta de equipos que destacaban la incorporación de un reproductor de medios no generaban ingresos adicionales (las descargas legales de música nunca fueron un negocio relevante), la socialización y mensajería, favorecidas por la incorporación de teclados completo generan consumo de datos. Y esto sí es una línea de ingresos que cada vez se vuelve más relevante.

[Para leer más sobre interfaces de celulares, sus usos y perfiles de usuario, recomendamos “Dime qué formato usas”]

Tablet Corp.

Si bien desde el lanzamiento de la tableta iPad este segmento del negocio tecnológico se disparó y atrajo la atención de fabricantes y proveedores de contenidos por igual, por el momento la acción gira mayormente alrededor del consumidor individual. Sin embargo, no fue la iPad la primera tableta de la historia. De hecho, ya a principios de los 90 hubo lanzamientos de computadoras con este formato. La diferencia radica en que en aquella ocasión, las mismas apuntaban a usos verticales dentro del mercado de empresas, como logística, medicina y otras.

Visto así, resulta llamativo a priori que en tiempos de esta efervescencia alrededor de las tabletas, aún no hayan hecho una avanzada importante en las empresas. Uno de los factores es la todavía escasa oferta de aplicaciones verticales. Si bien éstas existen, la atención de las tiendas de aplicaciones está puesta en el volumen, teniendo a los juegos como la categoría más popular. Un claro signo de que se trata de un producto masivo.

El otro punto, quizás más relevante aún que el primero, es la necesidad de un horizonte de previsibilidad. Cuando una empresa u organización se embarca en un proyecto tecnológico (por ejemplo, equipar a todos los empleados de calle de una empresa de logística y distribución con una tableta), el paso previo es asegurarse que esa plataforma esté disponible sin alteraciones por un período de tiempo mayor que el que suelen tener los productos masivos. Se trata de implementaciones que pueden llevar meses y deben vivir años, tiempo en el cual a los dispositivos no pueden introducírseles grandes cambios so pena de que la aplicación no funcione adecuadamente en las múltiples configuraciones que van cambiando con el tiempo.

De todos modos, se trata de un mercado que existe y al cual varias empresas le prestan atención. Está claro que RIM con su tableta Playbook apunta a un uso más profesional y la empresa conoce perfectamente cuáles deben ser las características de oferta exitosa para un cliente corporativo. También Cisco lanzó tiempo atrás la suya (la Cius), aunque más orientada a un dispositivo de comunicación y colaboración móvil. Por supuesto, Google quiere que su plataforma Android también sea utilizada en ambientes corporativos y con aplicaciones más verticales, pero la gran fragmentación del hardware así como de versiones del sistema operativo atentan contra la previsibilidad. Apple, por su parte, no sólo tiene un claro foco en el segmento masivo, sino que tradicionalmente fracasó en sus intentos de ingresar al mercado corporativo, salvo en actividades muy puntuales, como todo lo relacionado con la imagen y los contenidos multimediales.

Tampoco debe pensarse que las tabletas desplazarán a las PCs en el mundo de las organizaciones. Al menos, no a todas ellas. Para los trabajos de oficina que tienen que ver con la creación de contenidos (redacción de informes, utilización de planillas de cálculo, etc.), la PC, sea en formato tradicional, all-in-one o notebook, seguirá liderando. Cuando el foco esté en usos horizontales (mail y sistemas de mensajería en general, acceso a bases de datos, etc.) las tabletas serán un complemento para situaciones de alta movilidad. Pero sin dudas que hay también un horizonte para usos más verticales al cual todavía le queda un importante camino a recorrer.

Todo parece indicar que no es aún el momento del despegue serio de las tabletas en el mundo de las organizaciones. Lo será en la medida en que esta categoría se asiente y esté más en claro cuáles son las propuestas que se adapten a las necesidades del segmento. Algo que debería empezar a cambiar en breve.

¿Hello or bye Moto?

El anuncio de la intención de compra de Motorola Mobility por parte de Google fue no sólo la noticia de la semana sino que compite con el matrimonio Nokia-Microsoft como noticia del año para la industria móvil. Más allá del alto impacto, el acuerdo deja muchas dudas respecto de cuál será la evolución del escenario.

Mucho se habló en estos días de la importancia del portafolio de patentes que pasarían al comprador como resultado de esta adquisición. El propio CEO de Google se ocupó de destacar la relevancia de la propiedad intelectual de Motorola en un post del blog oficial de la empresa. Evidentemente, se trata de un tema no menor por dos motivos. Por un lado, Google viene sintiendo la presión de su competencia que quiere comenzar a cobrarle por el uso de patentes, lo que afectaría seriamente al modelo de distribución gratuita de su sistema operativo para móviles Android. A su vez, y tal cual lo menciona esta interesante nota sobre el rol cambiante de la propiedad intelectual en la industria tecnológica, Google tiene el portafolio más flaco de patentes del sector, con sólo 317. Para ponerlo en perspectiva, la compra de Motorola le reportaría, entre otras cosas, 17.000 patentes asignadas más unas 7.000 pendientes. Claramente, su posición en términos de propiedad intelectual cambiaría radicalmente y no sólo le evitaría realizar ciertos pagos, sino que también implicaría una no desdeñable nueva fuente de ingresos.

No obstante, si el mayor interés de Google por Motorola fuera solamente su propiedad intelectual, se estaría metiendo en una nueva categoría de problemas. Con sus 19.000 empleados (frente a los 29.000 de Google) Motorola es un bocado grande de tragar y digerir. A lo que se suma que implica participar de un negocio totalmente nuevo como es el del hardware. O sea, un súbito crecimiento en tamaño ingresando a un negocio donde no tiene prácticamente experiencia alguna. Se trata de todo un desafío desde el punto de vista del management.

Decir que el negocio del hardware es maldito porque se caracteriza por tener escasos márgenes es discutible. La prueba está en que Apple es una empresa de altísima rentabilidad, la envidia de la industria. También RIM, fabricante de Blackberry, tiene buena rentabilidad a pesar de los problemas que la vienen acosando en los últimos tiempos. Lo que ambas tienen en común es la integración de hardware, software y servicios que hacen que sus productos se diferencien. Por lo tanto, no es el negocio del hardware en sí el que tiene pocos márgenes sino el negocio del hardware comoditizado (en el que están Motorola, Samsung, LG y otros) o cuando esta integración no logra los resultados esperados (caso Nokia o Palm). Por lo tanto, la mera integración de hardware, software y servicio no garantiza resultados positivos.

Claro que si esta integración resulta exitosa, quienes quedarán en una situación incómoda serán aquellos fabricantes que también adoptaron Android, como Samsung, LG, Sony Ericsson, HTC y otros. Razón por la cual se especula con una posible migración de éstos a Windows Phone o, por qué no, a otras plataformas. Por lo pronto, Samsung tiene Bada y se podría especular también con un resurgimiento de Meego, sistema operativo que ya funciona en un smartphone de Nokia, aunque ésta ya anunció que no seguirá desarrollando equipos sobre esta plataforma. Pero podría ser una oportunidad para Intel (hoy responsable de su desarrollo), que de esta forma podría hacer pie en una industria tan esquiva para la empresa como lo es la móvil.

Visto así, se trata de una apuesta riesgosa. Android hoy es la plataforma dominante en el segmento de smartphones. Y si bien puede verse a la operación como una maniobra defensiva (por el factor patentes), terminaría atacando a sus socios que son artífices de esta posición de privilegio. Simultáneamente, obligaría a Google a diversificarse, partiendo desde lo que conoce y le da buenos resultados (servicios y software) para extenderse hacia un negocio que no conoce (hardware) y cuyos resultados no están en absoluto asegurados.

Menos conflictivo parece el hecho de hacerse también en esta operación con el negocio de los set top boxes (STB) que se conectan a la TV y que permiten enriquecer sus contenidos con software y servicios (el terreno en el que Google se destaca). Se trata de un mercado que todavía no tiene dominadores claros y donde Google ha intentado hacer pie con su WebTV, aunque hasta ahora sin éxito. Éste podría ser un camino para instalarse también en livings y dormitorios, un territorio bastante inexplorado aún que promete muchísimas oportunidades.

El hecho de que Google anunciara que mantendrá a Motorola como una unidad independiente permite pensar que no es su intención seguir el camino de Apple. Más bien pareciera que lo que quiere es la propiedad intelectual y un mayor know how en el desarrollo de hardware para móviles. De esta forma, sus smartphones Nexus seguirían siendo modelos de referencia del estado del arte en equipos Android al tiempo que sería una clara señal para sus socios (como Samsung o HTC) de que no es su intención competir con ellos. De yapa se lleva los STB.

De darse este escenario, Motorola podría diluirse lentamente. Despojada de sus patentes y de sus mejores recursos humanos en desarrollo de hardware, pasaría a ser otro fabricante comoditizado, lo que implica un futuro bastante incierto, en el cual no habría que descartar la venta (o remate) de los saldos y retazos de la organización. El tiempo dirá.

Tras los pasos de IBM

Algo olía mal en Dinamarca… El martes 16, la noticia era que la cadena minorista Best Buy quería devolverle a HP 200 mil tabletas TouchPad en stock (sobre 270 mil entregadas). Al día siguiente, Gartner publicó que el mercado de PC en Europa había caído un 19% en el segundo trimestre. Finalmente, el jueves 18 HP tiró la bomba, anunciando el spin off de su división PSG (Personal System Group, responsable del negocio de PC) y declarando que discontinuaba sus productos basados en WebOS: la tableta TouchPad y los smartphones.

Que el fabricante n° 1 a nivel mundial de PC quiera salir de ese negocio habla a las claras de lo difícil que es manejarse en el negocio del hardware cuando este se comoditiza. Algo que vio IBM unos 7 años atrás cuando vendió su negocio de computadoras personales a la china Lenovo. Y el paralelismo con IBM no termina aquí, ya que HP anunció que se dedicará al software y los servicios… Claro que en este caso, IBM le lleva varios años de ventaja.

El caso de WebOS demuestra que muchas decisiones en grandes corporaciones responden más a un espíritu de apostador que al emergente de sesudos análisis. Tan sólo un año atrás, HP pagaba US$ 1,2 mil millones que hoy prácticamente fueron a parar al tacho de basura (habrá que ver el valor de las patentes asociadas ahora que están tan de moda).

Por supuesto, esto no significa que las PC vayan a desaparecer. Al menos, no por el momento. Sin embargo, sí es evidente que están perdiendo su rol estelar en la industria de la tecnología personal para dejar paso a los dispositivos móviles, principalmente los smartphones. También es claro que este es un mercado en el cual los clásicos fabricantes de informática nunca pudieron hacer pie. Algunos dirán que Apple proviene del mundo de las PC. No obstante, nunca fue un jugador de peso sino más bien de nicho.

La noticia de HP es sin dudas un motivo de preocupación para Intel. No porque vaya a perder un cliente importante, sino porque evidencia que el negocio de PC está dejando de ser lo que fue y éste es muy importante para el fabricante de procesadores. Mientras la acción se traslada al mundo de los dispositivos móviles y personales, la empresa aún no puede hacer pie como quisiera en esta nueva era.

Primero los chicos

En el mercado tecnológico, y más particularmente aún en el caso de los celulares, el énfasis comercial suele estar en los dos extremos: en el segmento de consumo masivo y en el corporativo. Así, a quienes suele prestarse menos atención es a las PyMEs (más allá de los recurrentes anuncios), las cuales no siempre cuentan con los recursos económicos y técnicos de las grandes corporaciones. Es por esto que en muchos casos se comportan más como un consumidor que una gran empresa.

Este panorama hace más relevante el anuncio realizado esta semana por RIM de su Blackberry Management Center. Se trata de un servicio online gratuito para PyMEs que les permite administrar centralizadamente, vía nube, sus smartphones, sean propiedad de la empresa o de sus empleados. El servicio está disponible para empresas con hasta 100 Blackberry, utilizando tanto servicios de mail de su propio ISP o aquellos basados en la web como Gmail, Hotmail o Yahoo. La administración remota incluye el backup, bloqueo, borrado de contenidos, reseteo de claves de acceso y restauración de configuraciones y contenidos en equipos reemplazados. En definitiva, funcionalidades ya disponibles para grandes organizaciones, aunque en este caso sin instalar software en sus servidores y sin costo para el cliente.

Esta iniciativa marca también la estrategia diversificada de RIM en momentos en que la lucha por el mercado de smartphones es intensa. Apunta a mantener su posición dominante en el segmento de empresas, llegando más abajo en la escala. Y aporta diferenciación en momentos en que propuestas más sexies pensadas para consumidores comienzan a impactar en usuarios profesionales. Simultáneamente, no descuida a sus clientes del segmento consumidor, con varias acciones basadas en su plataforma de mensajería instantánea BBM, a la cual estaría por agregársele un servicio de streaming de música. El tiempo dirá si esto es suficiente.

Derribando muros

Esta semana se produjo una noticia que pasó casi desapercibida: Amazon lanzó un lector de Kindle para la Web. Pero su impacto va más allá de los e-books y los e-readers.

Lo que lanzó Amazon es en realidad una aplicación en HTML5. Se trata de una extensión del lenguaje de programación que domina la Web pero que tiene la particularidad de soportar los últimos avances en multimedia al tiempo que es comprensible por computadoras y dispositivos de diversas plataformas. Estas características lo posicionan como la gran esperanza para terminar con la fragmentación que se da particularmente en el caso de los dispositivos móviles, donde cada plataforma (iOS, Android, BB OS, etc.) requiere de aplicaciones específicas. Con HTML5, la misma aplicación puede ejecutarse (en teoría) indistintamente en cualquier dispositivo. Así, se vuelve a avanzar en dirección de los servicios y contenidos universales, algo que ya habían logrado las computadoras personales a través del navegador, pero que los smartphones habían hecho retroceder con el surgimiento de las aplicaciones específicas para cada plataforma.

En el caso particular de la aplicación de Amazon, accesible desde https://read.amazon.com, la misma permite no sólo utilizar una computadora con un navegador Chrome o Safari como un e-reader. El punto de poder usar Safari es el más relevante, ya que permite acceder a la aplicación desde las tabletas iPad, no sólo para leer los e-books sino también para comprarlos. De esta forma, y aquí está el dato jugoso, Amazon puede sortear el cerco impuesto por Apple a las aplicaciones y contenidos (incluyendo los pagos) disponibles para su tableta. Por lo tanto, con esta aplicación de Kindle para iPad, Amazon no tiene que pagar el 30% que Apple exige a quienes venden a través de aplicaciones nativas para iPad. Al ser a través del navegador, Apple ya no intermedia en esta venta.

La gran virtud de las aplicaciones basadas en HTML5 entonces es que elude el control férreo de las tiendas de aplicaciones para smartphones y dispositivos portátiles como las tabletas, al tiempo que simplifica la vida de los desarrolladores, que ya no deben trabajar para cada plataforma específica. En otras palabras, puede ser el principio del fin de las tiendas de aplicaciones. Como para seguir el tema con atención.

Guerra de beneficios

Esta semana, distintos sectores vinculados a la tecnología fueron protagonistas de noticias sobre al desarrollo de su actividad, aunque con tono dispar.

El plan “Tierra del Fuego” pudo exhibir un nuevo logro, luego de que el fabricante chino de celulares ZTE anunciara un acuerdo con BGH para comenzar a producir equipos desde la promovida isla. Al menos inicialmente, se tratará de un smartphone basado en el sistema operativo Android, lo que permite prever todavía más acción en este segmento así como la llegada de más dispositivos de precios más bajos que incentiven su masificación.

Con este anuncio, ya prácticamente todas las principales marcas internacionales tiene acuerdos con fabricantes locales en la isla. Solo faltarían Apple y HTC, aunque considerando la relevancia que le asignan al mercado local, nada hace prever que esta situación se modifique en el corto plazo.

Por su parte, la industria del software respira tranquila luego de esta semana el Senado prorrogara hasta el 2019 el régimen de promoción industrial vigente para el sector que incluye estabilidad fiscal así como convertir en crédito fiscal una proporción de las cargas tributarias, entre otros beneficios. De no haber sido así, hubiera caducado en el 2014.

La contracara fueron las malas señales provenientes de la industria de la Call Center o Centros de Contacto (definición más precisa, ya que no sólo se trata de llamadas telefónicas). Las noticias hablan de 3 operaciones cerradas desde el 2010, generando por sí solas la pérdida de 2.400 puestos de trabajo. Según la misma fuente serían 11.000 los empleos perdidos en el sector durante los últimos 2 años.

La situación de los Call Center permite algunas observaciones. En primer lugar, resulta llamativo que una gestión que en los 8 últimos años ha dado muestras de ser favorable al incentivo de determinadas industrias nunca le haya prestado demasiada atención, considerando que se trata de una actividad con capacidad para generar rápidamente demanda laboral. En este punto, los ejecutivos de la industria tienen algo de razón al sentirse menos favorecidos que otros sectores menos efectivos en este aspecto. Mientras esto sucedía (los memoriosos recuerdan que en el proyecto original de la Ley de Software los Call Centers estaban incluidos pero fueron eliminados antes de la sanción de la ley), otros países de la región comenzaron a ofrecer incentivos para la radicación de operaciones internacionales en sus tierras.

Por otro lado, resulta evidente que gran parte del atractivo para la radicación local de operaciones internacionales tenía que ver con un tema de costos y que la moderada pero constante depreciación del dólar terminaría afectando a la rentabilidad del negocio exportador. A pesar de esto, cada vez que una empresa demostraba interés por operar en Argentina hablaban de la calidad de sus recursos humanos. Esto puede ser cierto, pero es sólo parte de la verdad. Habría que haber hablado de la relación calidad-precio del recurso humano. Y es esta relación la que se vio alterada en los últimos tiempos. Así, se acabó el negocio para varios.

A aplicarse

Cada actividad tiene su jerga, lo cual está bien para el uso interno pero se complica cuando ésta impacta masivamente, léxico incluido. Así, suele ser muy habitual en la industria tecnológica “lanzar al mercado” términos que para los iniciados son clarísimos, pero no así para los legos. No obstante, el problema es que en este caso, los legos son la mayoría de los consumidores. Como resultante hay dos caminos: evangelizar o cambiar la terminología. En el caso de los celulares, esto ocurre no sólo con el término “smartphone” (tal como publicáramos un año atrás en “¿Smart qué”?), sino que ahora se le agrega uno que no por ser en español es más comprendido: “aplicación”. Esto surge del informe “El usuario ante los smartphones – 2011”, recientemente lanzado por Carrier y Asociados.

Mientras la industria se desvela por las tiendas de aplicaciones y muchos, influidos por su propia atracción hacia la tecnología, consideran que una plataforma es mejor que otra por la cantidad de aplicaciones disponibles para la misma, lo cierto es que el término “aplicación” está instalado en la industria pero no en los clientes. La situación se da aún en los casos de usuarios que descargaron aplicaciones, algo que frecuentemente se aprende luego de haber sido ayudado por un par (pareja, amigo, compañero de trabajo, etc.). Esto indica que el mundo de las aplicaciones tiene mucho de propagación informal, con una alta incidencia del boca a boca en la elección de una de éstas y del ejemplo a la hora de aprender a descargar.

Por supuesto, desconocer el término no hace que los usuarios no las demanden. Las categorías de aplicaciones atractivas mayormente para todos los segmentos son las de socialización (redes sociales, mensajería instantánea, correo electrónico), multimedia (principalmente música y radio) y localización/mapas.  En el caso de los adultos, también hay demanda por aplicaciones PIM (contactos, calendario, etc.) y de oficina, mientras que los más jóvenes agregan juegos a su paquete básico.

Que las aplicaciones vengan preinstaladas es un plus que incentiva su exploración y allana el camino a su uso. Mínimamente, se espera que un equipo cuente de forma estándar con las aplicaciones “básicas” que son Facebook, mensajería instantánea, mail y Twitter, agregándose también YouTube. A la hora de buscar nuevas aplicaciones, las tiendas de la marca del terminal (caso Blackberry, iPhone o Nokia) o del sistema operativo (caso Android) son la fuente más popular. En menor medida se descarga de las Web que ofrecen su propia aplicación o en las tiendas de los operadores.

Independientemente de la fuente, mayormente lo que se busca son aplicaciones gratuitas. Sólo hay predisposición a pagar cuando existe una necesidad concreta, en donde la aplicación es considerada indispensable.

Socializar es más divertido

Si bien los smartphones actuales son verdaderas computadoras de bolsillo, capaces no sólo de ofrecer múltiples formas de comunicación sino también acceso a contenidos multimedia, lo que más motiva hoy la adopción de smartphones y servicios asociados pasa por la socialización. La misma se logra tanto vía aplicaciones de mensajería (mail, mensajería instantánea) como de redes sociales (mayormente Facebook y también Twitter). Y lo interesante es que más allá de los distintos segmentos de usuarios, se trata de una necesidad que alcanza a todo tipo de usuario. Esto surge del informe “El usuario ante los smartphones – 2011”, recientemente lanzado por Carrier y Asociados.

Detrás de esta atracción por las funciones de socialización se esconde un cambio profundo y relevante en el perfil de usuario. A diferencia de lo ocurrido en los primeros años, el uso de un smartphone ya no tiene una connotación netamente laboral. Lo que nació como una herramienta de trabajo, con funcionalidades de PIM (Personal Information Manager, o sea contactos, calendario, notas, etc.) más mail está mutando velozmente hacia un producto de atracción masiva.

Como resultado de este cambio, el mail pierde fuerza como aplicación convocante y el eje se corre hacia las redes sociales. La socialización se establece a través de sus múltiples aplicaciones, con Facebook y Twitter facilitando tanto las conversaciones individuales (privado, DM) como grupales y/o públicas.  El acceso a estas redes se convierte así en un importante impulsor en la adquisición de smartphones.

Pero además, la actualización a un smartphone suele conllevar la contratación de abonos de datos. Esto responde no sólo al empuje de la oferta, que asocia el subsidio del terminal a un compromiso de abono, sino que cobra un rol relevante al asegurar que esa “presencia” en las redes sea constante. Esto no ocurre con quienes tienen un smartphone sin abono de datos y se conectan intermitentemente vía WiFi.

Resulta interesante observar que cuando el usuario no contrata un abono de datos, la socialización se reduce al SMS y cobran más relevancia la música y los contenidos multimediales así como los juegos. En este caso el smartphone queda reducido a un dispositivo de entretenimiento off line. Inversamente, puede observarse que a partir de la conectividad permanente los usuarios tienden a dejar de lado el consumo multimedia para privilegiar a la socialización.

En definitiva, no se trata de la desaparición del entretenimiento sino de un cambio en los contenidos. Ya no prima el consumo audiovisual sino el comunicacional emergente de la interacción a través de las distintas plataformas.