'Internet'

Le dan la razón al diablo

Uno de los elementos de la distribución de películas y series que más atentan contra el consumo legal de éstas son las famosas “ventanas de protección”, o tiempo que transcurre desde que se exhibe en un canal y pasa a otro. Una situación brillantemente reproducida en este comic.

Enredados

La relevancia de las redes sociales en Argentina se constata al determinar que el 87% de los usuarios de Internet se conecta a alguna de éstas (Facebook, Twitter, Windows Live, LinkedIn, etc.). Esto equivale a más de 18 millones de personas. Se observa una ligera tendencia a una mayor penetración de éstas en la medida en que desciende el NSE y lo mismo sucede cuanto más joven es el usuario. La necesidad de no quedar fuera de la red y de lo que allí sucede se manifiesta en que prácticamente todo aquel que se conecta a Internet desde el celular lo utiliza, entre otras cosas, para participar en redes sociales. Estos datos surgen del informe “Usuario online argentino 2012”, recientemente finalizado por Carrier y Asociados.

Viendo el detalle de las redes sociales, Facebook surge como la claramente dominante, utilizada por el 99% de quienes participan de alguna éstas. Muy lejos, en el segundo lugar se ubica Twitter con un 19%. Más atrás Windows Live, 10% y cierra LinkedIn, con el 6%. Estos números indican claramente algún grado de superposición, lo que equivale a decir que si bien Facebook domina la escena, también otras redes conviven junto a ésta en algunos casos.

La penetración de Facebook es tan alta que no responde a ninguna variable de corte. En cambio, Twitter y LinkedIn crecen en penetración en los niveles ABC1 y entre los hombres. Sin embargo se diferencian en que Twitter es más popular entre quienes se conectan desde el celular, cosa razonable teniendo en cuenta que su formato nació para estos dispositivos. Asimismo, también es más aceptada entre nativos digitales. Por su parte, LinkedIn demuestra más presencia entre inmigrantes digitales, lo que es natural habida cuenta de que se trata de una red profesional.

Más allá de su popularidad, también se registra una importante intensidad de uso de Facebook, con más de la mitad de sus usuarios conectándose diariamente. Entre quienes se conectan a Internet desde el celular esta relación llega a 2/3, evidenciando lo importante que resulta para los usuarios “estar siempre” en la red, no perderse nada.

En cuanto a Twitter, 1 de cada 3 usuarios se conecta diariamente, siendo los inmigrantes digitales más asiduos que los nativos. Aquí también el acceso desde el celular es alto, alcanzando 2/3 de sus usuarios. En el caso de los novatos la frecuencia de uso es baja, evidenciando que hay más curiosidad que entendimiento en su uso.

En la comparación con FB, Twitter se presenta más como una red de información que de socialización. Mientras que a la primera menos de la mitad de sus usuarios la utiliza para acceder a noticias, este uso es del 66% en el caso de los de Twitter.

Dime qué browser usas

Un resumen de los perfiles de usuario de los principales browsers disponibles en el mercado. Como para que cada uno verifique si calza con los estereotipos.

En busca del modelo

Las últimas semanas fueron turbulentas para el video online ilegal. Con el arresto del CEO de Megaupload, a nivel internacional, y el inicio de una causa penal al fundador de Cuevana, a nivel local, el hábito de hacer streaming de video por Internet se vio notablemente afectado. No obstante, nadie cree que esta estrategia sea la indicada para terminar con una práctica que está cada vez más arraigada.

No se trata de caer en el discurso neo hippie de que los contenidos deben ser libres y gratuitos. Cualquier actividad que no esté remunerada dejará de ser viable. Y así como ninguno de nosotros quiere trabajar gratis (salvo que sea ad honorem por una causa altruista o por un interés en un desarrollo posterior), si no hay algún tipo de retribución económica, los productores, directores, técnicos y actores se dedicarán a otra cosa.

Tampoco se puede emparejar la situación del negocio del video (películas y series principalmente) con el de la música. Existe una diferencia sustancial entre la música y el video. Quienes hacen música (cantantes, músicos, técnicos) pueden regalar sus grabaciones como una herramienta promocional para luego hacer dinero con las interpretaciones en vivo, como es el caso de Roger Waters y sus 9 conciertos en River o artistas menos populares en ámbitos más reducidos. Sin embargo, hasta ahora no se ha encontrado la forma de que quienes hacen una película puedan recuperar lo invertido si no es a través de una entrada de cine, una venta o alquiler de un DVD o, más recientemente, la venta de un abono o un pago del estilo PPV (pay per view) o VOD (video on demand).

No obstante, la tecnología ha cambiado y con ésta también lo han hecho los hábitos de las personas. Ya nadie quiere esperar meses para poder ver en su casa una película recién estrenada. Ni tampoco nos conformamos con ver en la TV estrenos de un serie que ya tienen 6 meses. Tampoco nos resignamos a dejar de ver una película francesa simplemente porque localmente no hay quien la distribuya. Y claramente, queremos ver algo en video en el momento en que más nos place y conviene, no en el día y horario elegido por el programador en base a múltiples compromisos. Por esto mismo, pensar que la gente mira películas por Internet simplemente porque es gratis, es equivocar el diagnóstico. Por algo existe un fenomenal negocio de DVD piratas así como alternativas legales por las cuales se está dispuesto a pagar. La cosa no pasa tanto por el precio sino por la forma de consumir. Y aquí, la demanda avanzó mucho más rápido que la oferta. El riesgo para la oferta (la industria) es que le saquen tanta ventaja que no pueda alcanzarla. Y si eso llegara a ocurrir, perderemos todos.

Reformulando el Monedero

Luego de muchos meses de negociaciones, donde claramente hubo cambios de escenario, esta semana se anunció la compra de la tarjeta Monedero por parte de Visa. Pero no se trata únicamente de un cambio de manos. Monedero seguirá existiendo, aunque será distinta.

La tarjeta Monedero perderá, en unos 6 meses, el mayor atractivo que hizo que gozara hoy de 1,2 millones de plásticos (la mitad de los cuales está activo): su capacidad para pagar por transporte público, o en otras palabras, dejará de ser SUBE compatible. El pago de transporte será monopolio del Estado. De esta forma, Visa no compró usuarios de Monedero sino su tecnología, infraestructura, recursos humanos y red de comercios y servicios adheridos. El objetivo de Visa es tener un producto de micropago que tendrá inicialmente dos  formatos: tag y online.

El “Monedero Tag” será un dispositivo RFID autoadhesivo que podrá pegarse en el celular. El uso con el celular es por un tema de practicidad y portabilidad, no porque haya ninguna interacción entre el tag y el teléfono. Este último es sólo un soporte físico, y por lo que se vio, queda bastante feo, aunque pueda ser práctico. Un atentado contra el diseño industrial. Más allá de esto, el Tag es el reemplazo directo de las actuales tarjetas y por sus características, mañana podrá adoptar otros formatos, como pulseras, llaveros o cualquier elemento que se porte. El “Monedero Online” es una cuenta virtual prepaga que se opera a través de una app móvil o desde la web. Se trata de una suerte de PayPal que permitirá realizar tanto pagos en Internet como en el mundo físico.

A pesar de mantener el nombre, Monedero cambiará sustancialmente. Es claro que la pérdida de la capacidad de pagar por transporte público le quitará el interés a muchos de sus actuales usuarios. Por otra parte, al ser un medio de pago que, al menos inicialmente, sólo podrá recargarse vía tarjeta de crédito o débito, reduce su universo de usuarios a aquellos bancarizados. Visto así, significa un retroceso. Pero a favor de la nueva Monedero está el respaldo de Visa (tanto como marca, know how, red de POS) y que dejará de ser un producto específico del AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires) para extenderse a todo el país.

En definitiva, un nuevo intento de Visa por desarrollar un monedero electrónico. No se trata de la primera vez. Años atrás lanzó Visa Cash sin éxito. El momento y el contexto son ahora más favorables, lo que no eximirá de ajustes sobre la marcha.

Souvenirs de Barcelona

La realización del Mobile World Congress (MWC) en Barcelona esta semana y la amplia cobertura recibida por los medios hizo que fuera prácticamente imposible no cruzarse con noticias provenientes del evento. Sin embargo, fueron tantos los anuncios y declaraciones, que la situación merece un repaso para tratar de identificar las tendencias del 2012 en la industria.

El evento tuvo mucho Android, con nuevos equipos con procesadores de más núcleos y pantallas cada vez más bonitas. Lo mismo de siempre, pero mejor. No hubo tanto de Windows, lo que es un dato poco alentador en sus aspiraciones a convertirse en el tercer ecosistema. Microsoft no presentó stand y tampoco estuvo su CEO como speaker. Sí el responsable de Windows, que ofreció un avance del Windows 8 (aunque esté orientado a PC y tablets, no celulares), pero da la impresión de que los fabricantes todavía no se comprometen demasiado con una plataforma que ha sido bien recibida desde el punto de vista técnico.

En Barcelona se vio un avance decidido de los fabricantes chinos, muy particularmente Huawei y ZTE, quienes no sólo presentaron equipos avanzados con características comparables a las de las marcas “incumbentes” sino que tuvieron una presencia institucional muy fuerte. Así como los fabricantes occidentales son atraídos por el inmenso mercado chino, los fabricantes de este país se preparan para dar el salto de ser marcas de bajo costo a competir en las grandes ligas. Ya lo hicieron con éxito en el negocio de la infraestructura, lo que seguramente debe ser preocupante para sus competidores.

Por el lado de los operadores, surgieron diversas noticias que permiten pensar que éstos están decididos a recuperar poder en momentos en que Apple y Google no sólo ganan poder sino que además, bajo sus modelos OTT (Over The Top), tienden a reducir el rol del operador al de mero transporte.

En línea con esto, un tema a seguir es la tendencia de los operadores a reducir (cuando no eliminar) los subsidios a los terminales. Uno de los motivos para hacer esto es no financiar a Apple y Google con sus modelos OTT (Over The Top), donde ellos ponen la infraestructura, subsidian los terminales para luego ser comoditizados. Pero también influye el peso de la recesión en las principales economías occidentales. Así, la financiación se orientaría al usuario, a través del pago en cuotas u otras medidas. Esto podría darse, al menos inicialmente, en mercados donde la penetración de smartphones es alta. Aquí los usuarios ya probaron el dulce y cuando quieran renovar sus terminales deberán afrontar su costo. Distinto será el caso en mercados como los latinoamericanos, donde todavía el subsidio servirá para evangelizar respecto de las bondades de acceder a Internet desde el móvil. Como en aquella canción de Los Twists, “el primero, te lo regalo. El segundo, te lo vendo”.

Por otra parte, también hubo reclamos por parte de los operadores para que los fabricantes reduzcan los precios de los smartphones y facilitar así el desarrollo de mercados en África, América Latina y Asia, donde la relación entre los ingresos de la población y el costo de la tecnología no es favorable. Quizás por esto en su keynote Eric Schmidt, de Google, aventuró que así como un celular Android cuesta hoy US$ 150-100, en el 2013 costará $70 y llegará $20 en pocos años.

Otra forma de quitarle poder a las plataformas es por el lado de las apps. Telefónica presentó una iniciativa junto con Mozilla, para el desarrollo de celulares que usen únicamente aplicaciones basadas en HTML5, un estándar que los independizaría del sistema operativo y a su vez permitiría producir equipos a menor costo, lo que los haría atractivos para mercados más rezagados tecnológicamente.

En línea con esta “guerra” a las apps, se anunció también Joyn, una plataforma de mensajería instantánea común e interoperable entre las distintas telcos, servicio que competirá con herramientas como WhatsApp, Messenger o BBM, que están diezmando el negocio de los SMS. Su principal ventaja sería que la comunicación sería posible entre todos los celulares (como ocurre con el SMS) en vez de que ambos interlocutores cuenten con la misma aplicación. Además, esta vendría preinstalada, lo que eliminaría una barrera para que el usuario la use.

Quizás previendo el cambio de los vientos en la industria, Facebook se presentó muy “operator friendly”, permitiendo que los operadores intermedien en materia de pagos dentro de su aplicación. De esta forma, apunta a ser menos un OTT puro y más un socio de los operadores. ¿Por qué haría esto? Diversas razones: los adolescentes no tienen tarjeta de crédito, el “carrier billing” es más efectivo (dicen que hasta 5 veces más que vía tarjetas) y, según Facebook, su sitio móvil tiene el doble de tráfico que vía aplicaciones para Android o iPhone.

Hablando de pagos móviles, se habló mucho del tema, se presentaron distintas alianzas y se debatió si el camino es vía NFC o simplemente software. Lo concreto es que en la medida en que sigan surgiendo “estándares” alternativos para pagos móviles, más lejos estaremos de que estén difundidos. Nadie quiere quedar afuera y al final, todos lo están.

En materia de infraestructura, mucho se habló de los small cells, que vienen a ser algo así como los sucesores de las femto cells. Se trata básicamente de pequeñas celdas celulares que, conectadas a redes de banda ancha fija, permiten tener señal móvil local allí donde éstas no llegan, como al interior de edificios. La principal novedad es quizás la inclusión en estas de conectividad WiFi, lo que permitiría además aliviar a las redes móviles del creciente tráfico de datos.

En resumen, desde el punto de vista del usuario Barcelona trajo más de lo mismo (aunque como siempre mejor). Pero el mensaje fuerte pareció provenir de los operadores, decididos a recuperar protagonismo y liderazgo en su industria. No habrá que sorprenderse si el 2012 termina siendo un año de tensiones entre operadores, fabricantes, plataformas y aplicaciones. Como para ir alquilando balcón…

Inteligente vs. Social

En los últimos tiempos, la atención de la industria, analistas y medios en Argentina estuvo centrada en el notable avance de los smartphones, quienes tan sólo en el 2011 crecieron un 113% en unidades y representaron prácticamente a 1 de cada 4 celulares vendidos ese año. Pero mientras esto sucede, hay una revolución que no por más silenciosa es menos relevante: el avance de los teléfonos sociales o socialphones.

Los socialphones son equipos que no llegan a ser smartphones. Tienen sistemas operativos cerrados que no tienen aplicaciones específicas para cada plataforma, lo que no les permite una integración con otras aplicaciones o el mismo hardware. No obstante, incluyen aplicaciones de mensajería y socialización preinstaladas, como mail, Facebook, Messenger/Whatsapp y, ocasionalmente, Twitter. Visto por oposición a los smartphones, no tienen ninguno de estos sistemas operativos: Android, BB OS, iOS, Windows (Mobile o Phone) o Symbian S/60 en adelante. Para dificultar las cosas, muchas veces cuesta diferenciar a simple vista a un smartphone de un socialphone ya que ambos pueden tener un teclado completo QWERTY o una pantalla táctil.

Los socialphones crecieron en el 2011 un 156%, representando además el 33% de todos los celulares vendidos, o sea, 1 de cada 3. Esto da una pauta de la magnitud del fenómeno.

En el gráfico se observa claramente el avance de socialphones y smartphones sobre el total, representando en el 2011 el 59% del total, en detrimento de los equipos más básicos (-5%) así como de los feature phones (-72%). Estos últimos son aquellos que tienen una característica saliente, como incluir un reproductor de MP3 con controles independientes, o una poderosa cámara fotográfica.

Los socialphones son atractivos para los operadores, ya que sus aplicaciones de datos consumen poco ancho de banda, aunque claro, esto puede darse a expensas de un menor uso de los lucrativos SMS.

Smartphones y socialphones son parte de un mismo fenómeno. Aquél de llevar a Internet (o al menos sus aplicaciones más populares) a todos lados. Es que así como hoy nos parece ridículo que en el pasado esperáramos a llegar a un punto fijo (nuestro hogar o lugar de trabajo) para hacer un llamado telefónico, estamos entrando en una etapa donde también parecerá ridículo esperar a llegar a un lugar fijo para usar una computadora para mandar un mail, actualizar nuestro estado en Facebook o chatear con nuestros amigos.

¿Al servicio del público?

La tragedia de la estación Once de esta semana traerá discusiones por muchos temas: las condiciones de la infraestructura, los destinos de los subsidios entregados por el Estado, el costo de tener tarifas artificialmente bajas, y otros tantos que no vale la pena enumerar aquí. Pero este lamentable suceso también puede servir para tomar decisiones correctas en otros ámbitos, tal el caso de las telecomunicaciones. ¿Por qué? Porque no faltó en los últimos tiempos quienes coquetearan con la idea de convertir sea al acceso a Internet o a la telefonía celular, en un servicio público, principalmente con la intención de fijar sus tarifas.

El caso de la estación Once, así como otros acontecimientos afortunadamente no trágicos, pone en evidencia que el hecho de ser un servicio público no convierte a éste en intachable, ni es garantía de buen funcionamiento. La cosa se enturbia aún más si además la tarifa es artificialmente baja y se compensa con subsidios que luego son cuestionados a la vista de los resultados.

El error conceptual es pensar que si hay un problema, necesariamente se arregla con más regulación. Al menos en el caso de las telecomunicaciones, no siempre hace falta más regulación, sino cumplir con la que existe. De nada sirve regular y reregular si después nadie se ocupa de que ésta se cumpla. Un ejemplo es el de la portabilidad numérica: se estableció en el decreto de apertura de las telecomunicaciones en el año 2000 y recién en un par de semanas entrará en vigor. O sea, más de 11 años para su puesta en marcha…

Nunca falta quien se tiente con fijar los precios de los servicios. Pero esta es un arma de doble filo. Es claro que es un recurso atractivo para los políticos, porque les permite tomar medidas simpáticas a ojos de la ciudadanía, pero cuando éstas no acompañan los costos terminan en servicios deficientes y/o subsidiados. Además, el mismo operador no se ve incentivado a mejorar su eficiencia: tarde o temprano el Estado pagará y mientras los usuarios soportarán un servicio precario.

A diferencia de otros servicios (como agua, gas, electricidad, trenes), donde las grandes inversiones requeridas no permiten la duplicación de infraestructuras, en el caso de las telecomunicaciones esto no sucede si existe una regulación adecuada que incentive la competencia. En Argentina, el usuario tiene al menos 3 opciones (Claro, Movistar y Personal), cuando no son 4 (en las zonas donde Nextel tiene cobertura). La cosa se pondrá más interesante este año con la implementación de la portabilidad numérica y la llegada de nuevos operadores virtuales. También se podría dar un fuerte impulso a la competencia con la asignación de espectro, tanto aquél devuelto por Movistar como por las frecuencias previstas para 4G. Se trata de verdaderas herramientas de política de telecomunicaciones.

En el caso del acceso a Internet la cosa es un poco más compleja, como quedó en evidencia cuando el gobierno quiso “hacer desaparecer” a Fibertel. Pero cumpliendo con la regulación vigente (por ejemplo, otorgando numeración telefónica a quienes ya tienen licencia) habría más empresas dispuestas a invertir para dar servicio. La prueba está en que en otros mercados la competencia en banda ancha fija es muy fuerte, lo que se traduce en mejores productos y a mejor precio.

Aquí, cuando se habla de servicio público, siempre está latente la intención de fijar el precio, no en función del costo sino de la conveniencia política. Lamentablemente, el efecto es el contrario al buscado y termina perjudicando al usuario, que viaja mal, le cortan la luz en verano y el gas en invierno, entre otras delicias de la vida cotidiana. Contrariamente, la competencia es la mejor forma de asegurar el control de precios sin caer en desinversiones (en la medida en que no haya cartelización, claro está).

En definitiva, no se trata de estar a favor o en contra de los servicios públicos. Pero sí sobran elementos como para comprobar que por el mero hecho de ser declarado servicio público las no cosas mejoran. La clave, como siempre, está en la ejecución. Que un servicio sea de excelencia pasa no por su carácter de público o no, sino por la gestión del mismo y por el accionar del Estado como regulador de la actividad, haciendo equilibrio entre los intereses de la población y la viabilidad de la empresa. Las soluciones mágicas, lamentablemente, no existen. Cada uno tiene que trabajar en lo suyo: los operadores pensando en sus clientes (y sus competidores), las autoridades regulando y velando por el cumplimiento de esa regulación.

Webopoly

El Monopoly es un juego que tuvo la virtud de ser temático. En algunos casos, a través de versiones autóctonas (como nuestro Estanciero), en otras simplemente cambiando el rubro de los bienes a adquirir. Esta versión, la “Web lovers edition” podría haber hecho furor en los First Tuesday que convocaban a tantos dotcommers allá por el cambio de milenio.

A democratizar esos smartphones

Si bien en los últimos años, y como en otros segmentos del mercado, los servicios de datos desde el celular han crecido entre las PyMEs locales, todavía internamente tiende a concentrarse en las jerarquías más altas y mayormente en áreas de dirección y comerciales. Se plantea así un desafío a proveedores de terminales y operadores de redes para llevar sus productos y servicios a otras áreas y usuarios. Esto surge del informe “Telecomunicaciones móviles en PyMEs: Voz y datos – 2011” realizado por Carrier y Asociados.

A pesar de que la cantidad de usuarios de datos móviles creció en todas las áreas de la empresa, sigue habiendo una mayor concentración en Dirección (84%) y Comercial (66%). Iinfluye sin dudas el tipo de usos que se hace del servicio, siendo principalmente el mail (94% de las empresas usuarias). Pero todavía son pocas las empresas que hacen uso de aplicaciones más verticales, que suelen llegar más abajo en la escala jerárquica de una empresa. Esto se refleja en que, mientras en el 93% de las empresas el uso de datos móviles llega a la dirección de la misma, el valor se reduce notablemente en el caso de los trabajadores de campo, donde apenas alcanza el 13%.

Así, el desafío para operadores y fabricantes será lograr lo que ya ocurrió con la voz: que el servicio no esté concentrado únicamente en los puestos más altos y en algunas áreas. Para esto, será necesario también lograr que, aunque relevantes, las aplicaciones de mensajería no sean las únicas por las cuales una empresa considere contratar estos servicios.