'Hardware'

Renovación móvil

Seguramente el 2012 sea un nuevo año récord para la venta de teléfonos celulares, situándose alrededor de unos 14 M de unidades. En esto mucho influye la renovación, impulsada por los equipos que permiten principalmente utilizar aplicaciones de mensajería y socialización, sean éstos smartphones o teléfonos sociales. En lo que va del año, ambas categorías representan alrededor del 78% de las equipos vendidos. Y todo parece indicar que el año que viene esta tendencia a la renovación seguirá fuerte, con 1 de cada 4 usuarios que tiene intenciones de hacerlo (a lo que habrá que sumarle quienes lo hagan sin haberlo planeado con tanta antelación). Esto surge del informe “Telefonía móvil – segmento individuos – 2012” recientemente publicado por Carrier y Asociados.

La tendencia a la renovación se da en forma bastante homogénea, independientemente de la variable de corte que se utilice. No obstante, se observa que las intenciones son mayores en el segmento adolescente así como entre los hombres.

Los motivos para renovar los celulares son muchos. En primer lugar aparecen las razones relativas a la apariencia y antigüedad del equipo. El hecho de contar con un equipo de “mejor diseño/aspecto” es mencionado por el 45% de los usuarios, proporción que sube marcadamente entre los que consumen datos.

Un segundo lote hace a la funcionalidad y está compuesto por la posibilidad de utilizar servicios de mensajería y socialización basados en Internet, como Facebook (25%), mail (22%) y mensajería instantánea (19%). La posibilidad de usar estas aplicaciones es más atractiva en el segmento adolescente. Visto por NSE, mientras que el deseo de usar mail es parejo, Facebook atrae más a los niveles más bajos mientras que la mensajería instantánea a los altos.

Luego aparecen las consideraciones relativas a la forma de interactuar con el dispositivo. Se percibe una gran paridad entre quienes eligen un teclado físico QWERTY, una pantalla táctil y una combinación de ambas. No obstante, se dan algunas diferencias por NSE, donde los niveles bajos privilegian la táctil, los medios un poco más el QWERTY y los altos la combinación de ambos. Un dato interesante, las mujeres se ven claramente más atraídas por los teclados QWERTY que los hombres.

Verticalidad y aislamiento

Años atrás, la tendencias en el management eran hacia la especialización, dejando que cada empresa se focalizara en lo que mejor sabía hacer, desprendiéndose de cualquier actividad que no fuera “core”. Así, comenzaron las escisiones y ventas de aquellas partes no esenciales para la actividad que podían ser ejecutadas mejor por un tercero. Sin embargo, en la industria tecnológica parece que ese libreto no sólo está siendo revisado sino también descartado.

Primero fue el caso de empresas que empezaron dando servicios sobre Internet. Esto implicaba contar con importantes datacenters, como fue el caso de Google para administrar sus índices de sitios web primero para luego hacerlo extensivo a servicios como Gmail y todos los demás. También lo fue en el caso de Amazon, donde además de albergar su tienda online empezó a administrar los libros electrónicos comprados por sus clientes para luego sumarle la música y los videos. Con la adquisición de este know how en el manejo de grandes volúmenes de datos la idea de ponerlo a disposición de terceros surgió naturalmente. Y así éstos se convirtieron en una línea de negocios más. De manera similar lo hizo Microsoft como parte de un cambio en el modelo del software que está pasando de vender licencias a vender servicios. Y para ello también hace falta un datacenter que albergue tanto a las aplicaciones como a los datos. Esta tendencia hacia la nube fue la que hizo que también empresas originalmente de hardware comenzaran a ofrecer servicios, como fue el caso de Apple.

Pero este movimiento no se detiene aquí sino que va hacia el otro extremo, el dispositivo que da lugar a los servicios y desde el cual se accede a datos y aplicaciones. Google no sólo lanzó su sistema operativo Android para estos dispositivos sino que también incursionó directamente en el hardware, primero diseñando para que terceros lo fabriquen y luego directamente fabricando con la adquisición de Motorola. Amazon también avanzó por esta senda, primero con su ereader Kindle, luego con la tablet Fire, y ahora se rumorea desde hace un tiempo que estaría trabajando sobre su propio smartphone. Otro que recorre este camino es Microsoft. Su primera experiencia (y exitosa) fue con la consola Xbox que se conecta vía Internet a una amplia gama de servicios. Pero ahora se apresta a dar un nuevo paso con su híbrido tablet/netbook Surface. Y luego de la carta de Ballmer a los accionistas de Microsoft, pareciera que habrá nuevos dispositivos en el camino. De los grandes del momento quien parece ir rezagado es Facebook, y es quizás por esto que desde hace tiempo se especula con que lance su propio smartphone.

Ahora, todo indica que Amazon iría un paso más allá con la muy comentada compra del negocio de procesadores de TI. Sería éste un nuevo paso hacia una mayor integración vertical que le permitiría al mega retailer customizarlo de forma tal de que se integre mejor con los dispositivos y servicios que tiene en carpeta. Si bien hoy Amazon no tiene el volumen en dispositivos necesario como para justificar ser el fabricante de sus propios chips, en el mediano y largo plazo la empresa podría estar planeando diversificar su portafolio de dispositivos. ¿Un smartphone? Puede ser ya que es un rumor que circula desde hace algún tiempo. ¿Una TV? Por qué no, si cuenta con una amplia biblioteca de contenidos en video. Todo indicaría que apunta a un futuro donde el contenido digital esté en el centro de la escena. De este modo, quizás sea tan importante tener el dispositivo en el que éste se consume así como lo es hoy el datacenter.

Poco a poco entonces parece irse consolidando la idea original de Apple de “dominar” íntegramente la experiencia del usuario. Pero nada es gratis. Esta tendencia a la integración vertical resulta también en la construcción de silos que albergan dispositivos, aplicaciones y servicios, que van a contramano de Internet, donde, al menos en su génesis, la idea era la de un mundo interconectado e interoperable. Así, Internet va camino a dejar de ser la plataforma única para ser reemplazada por plataformas que son propietarias de distintas empresas. Hacia allá vamos. Que nos guste o nos convenga, es otro tema.

Patentes peligrosas

Sin ningún lugar a dudas, la noticia de la semana fue la batalla legal que Apple le ganó a Samsung, donde un juez de California sancionó a esta última por el uso indebido de patentes de la primera. Es muy complejo abordar el tema en sí que dio lugar al veredicto. No obstante, el asunto deja varios aspectos para comentar. Principalmente por el lado de los negocios, aunque también respecto de las patentes y la siempre mencionada “industria del juicio”

Está claro que Apple no buscó la indemnización de los US$ 1 mil millones, ni siquiera los US$ 2,5 mil millones que solicitaron sus abogados. Estos números son importantes, pero no para una empresa cuya valuación es la más alta del mundo y que tiene decenas de miles de millones en cash. Esta es la razón por la cual la empresa se negó a llegar a un acuerdo extrajudicial (muy habitual en los juicios en los EE.UU.). Quería mandar un mensaje contundente: “no me copien”. Esto puede sonar contradictorio, ya que la empresa basó el éxito de su línea Macintosh “inspirándose” en los desarrollos de interfaces gráficas realizadas previamente por Xerox (más sobre esto en este video, segundo 16, donde Steve Jobs expresa “We have always been shameless about stealing great ideas” lo que traducido sería “Nunca tuvimos vergüenza en robar grandes ideas”).

Dentro de las patentes que el jurado encontró que Samsung había violado, algunas hacen al funcionamiento y otras al diseño. En las del funcionamiento mucho tiene que ver la utilización del sistema operativo Android, que no fue desarrollado por la empresa coreana sino por Google. Si es así, ¿por qué el juicio no incluyó también a esta última? Aquí Apple hizo bien en llevar el caso al juzgado de San José, capital virtual del Silicon Valley, haciendo valer su “localía” frente a una empresa extranjera. Quizás hubiera sido más complicado si en el banquillo de los acusados estaba sentada otra poderosa empresa del valle.

No obstante, a pesar de no haber demandado directamente a Google (recordemos que uno de los últimos deseos de Jobs era vengarse de ésta por considerar que Android era una copia flagrante de su iOS), Apple mató dos pájaros de un tiro. Impactó a Samsung su principal rival en el terreno de los smartphones al tiempo que asustó a los demás fabricantes que utilizan Android, quienes podrían eventualmente también ser objeto de una demanda.

Es por esto que hay quienes ven en el desenlace de este juicio una oportunidad interesante para otras plataformas. Esto podría beneficiar a Microsoft, cuyo Windows Phone ha sido adoptado no sólo por Nokia sino también por otros fabricantes, incluyendo a la misma Samsung, quienes podrían brindar un apoyo más decidido a este sistema operativo. Otra empresa que podría beneficiarse es RIM, considerando que  recientemente anunció estar dispuesta a licenciar su sistema operativo BB10, el cual verá la luz comercialmente a principios del 2013. La migración de los fabricantes con Android hacia otras plataformas representaría una dulce venganza para Apple. Aquí el mensaje para los fabricantes que usan Android podría ser: lo barato sale caro.

Pero quizás este juicio sirva para que Apple, como un buen perro guardián de su propiedad intelectual, le muestre los dientes a Google, convirtiéndose en el primer paso para lograr acuerdos que incluyan licenciamientos mutuos y que resulten en competir en el mercado y no en los estrados judiciales. Sería algo así como apretar pero no ahorcar.

El otro gran eje de todo este affaire es el sistema de patentes en sí. Por lo que se vio en este juicio, donde algunas de las patentes en cuestión protegían aspectos vinculados al diseño tales como el formato cuadrado de puntas redondeadas en color negro o blanco, hay algo que está oliendo mal. Se supone que las patentes protegen las creaciones para de esta forma fomentar la innovación. Pero al proteger aspectos tan triviales que no implican ninguna genialidad creativa, no sólo se inhibe la innovación sino que se fomenta el patentamiento para fines que no responden al espíritu del instrumento. Las patentes se convierten en armas para litigar más que para innovar y se inhibe el proceso de mejoras que toda idea puede despertar.

Esto no implica que en su momento Apple no haya innovado con el lanzamiento del iPhone. De hecho, desde que esto ocurrió en el 2007, la empresa, un outsider, cambió por completo la industria móvil, con un equipo superior a su competencia y con un aspecto inédito. Esto le permitió ser un best seller entre los smartphones y contribuyó notablemente para que Apple se convirtiera en la empresa de mayor valor bursátil de la actualidad. Pero también es justo remarcar que desde aquel producto del 2007 al de hoy (el iPhone 4S), la empresa sólo hizo pequeñas mejoras incrementales entre sus sucesivos modelos. Y esa luz de ventaja que logró 5 años atrás hoy se diluyó.

Más allá del fallo, podría darse el caso en el que las dos partes pierden. La posición de Apple ahora no es sencilla, ya que la presión por innovar es enorme por dos razones. Primero porque instaló esa imagen de estar muy por encima de la competencia y eso le genera mayores expectativas al mercado que en el caso de otros fabricantes. Segundo, porque si con el lanzamiento de su próximo equipo, el iPhone 5 o como se llame, no logra sorprender más allá de a sus más fieles seguidores, quedará posicionada como una empresa que agotó sus ideas brillantes y que por eso busca defender con uñas y dientes lo que ya logró en vez de seguir superándose. Tampoco la posición de Samsung es cómoda en este momento. Si bien sus productos más recientes (y exitosos) no son afectados por este juicio, sí puede quedar con la imagen de una empresa que “roba” ideas. Y esto sería muy pesado para una empresa que trabajó todos estos años para posicionarse como innovadora y de avanzada.

Quizás por esto el juez, antes de emitir su fallo, aconsejó a las empresas llegar a un acuerdo. Estimaba que las dos podrían resultar perdedoras luego de la sentencia. El tiempo dirá si tenía razón.

Habemus tablet

Esta semana, y luego de semanas de especulación y anticipos, finalmente se presentó el Kindle Fire, la nueva tablet de Amazon, basada en Android (aunque no se note). Se trata de un anuncio interesante porque posiciona a las tablets no ya como un sustituto de una PC portátil (particularmente de las netbooks) sino como claramente un dispositivo complementario para el consumo de contenidos y el entretenimiento. Para más información, nada mejor que verla en el propio sitio de la empresa.

A diferencia del iPad, donde los contenidos que ofrece Apple son un incentivo para vender el hardware, en el caso del Fire la relación se invierte: un equipo de bajo precio (US$ 199) fuertemente atado a la plataforma de contenidos de Amazon que incluye no sólo libros sino también música, videos y aplicaciones. No hay que olvidar que en el fondo, Amazon es un gran retailer, no una empresa de tecnología. Así, el Kindle Fire es más una plataforma que un dispositivo.

Además de contenidos, Amazon tiene a su favor una monstruosa infraestructura tecnológica para ofrecer servicios y contenidos en la nube. Esto inclusive les permite presentar su Fire con Silk, un navegador conceptualmente distinto al Safari de Apple o al propio de Android que utilizan la mayoría de las otras tablets. Silk promete un funcionamiento superior apoyándose justamente en los AWS (Amazon Web Services) de Amazon.

Quizás no sea un competidor directo, pero sin dudas que ahora Apple prestará más  atención a lo que sucede en el mercado de tablets no-iPad. No es competidor directo porque tanto el iPad como otras tablets de alta gama como Xoom, Galaxy, Playbook son en definitiva computadoras de usos múltiples, por lo que incluyen cámaras, micrófonos e interfaces basadas en aplicaciones. La Fire, en cambio, apunta a ser un dispositivo de entretenimiento, con una interfaz basada en los contenidos y no en aplicaciones. O sea, mientras las otras son cortaplumas suizos, la de Amazon tiene un objeto de uso dominante para el cual está optimizada.

La decisión de Amazon de enfocarse en los contenidos es totalmente coherente. Tiene una gran tienda con muchísimos contenidos disponibles (libros, revistas, música, video) que se combina con millones de clientes que tienen registradas sus tarjetas de crédito. El sueño de varios, la realidad de pocos. Claro que esto mismo podrá ser una limitante para su expansión internacional: los derechos de los contenidos suelen tener fuertes ataduras geográficas.

Antes de finalizar, un poco de autobombo. A mediados de abril, cuando aún no se hablaba de una hipotética tablet de Amazon, desde Comentarios pensábamos que era parte de un futuro más que probable [Ver “¿Hacia un cambio de categoría?”]. Fue así nomás.

Sigue el culebrón

culebrón pimpinelaEsta semana fue rica en novedades relativas a lo que ya se conoce como “impuestazo tecnológico”, es decir, la suba del IVA y la aplicación de impuestos internos a distintos bienes tecnológicos que no sean producidos en Tierra del Fuego.

Resultó interesante lo que sucedió con las declaraciones del presidente de AFARTE (que agrupa a los fabricantes del Tierra del Fuego) el martes al diario Clarín, bajo el título de “Electrónica: los industriales llegan a un acuerdo por Tierra del Fuego”. Por un lado, la nota habla de un acuerdo entre los fabricantes radicados en esa provincia y aquellos que están en el continente, pero siempre en el país. Claro que esto duró sólo unas horas, hasta que CAMOCA, cámara que agrupa a los fabricantes “continentales” entre otros, emitió un comunicado desmintiendo tal acuerdo.

Por otra parte, el mismo artículo da a entender que el supuesto acuerdo fue realizado entre los empresarios, por lo éstos serían quienes deciden en definitiva quién se puede acoger a los beneficios de producir en Tierra del Fuego y no las autoridades estatales. Algo así como la privatización de las políticas industriales. Notable.

El representante de AFARTE también dio una entrevista al diario Página/12, donde cometió la irresponsabilidad de decir que “la notebook no es un producto suntuario, es una herramienta de trabajo para personas de ingresos altos”. O sea, si bien acepta que es una herramienta de trabajo, la asocia con personas de ingresos altos. ¿Será que no se enteró de que también las empresas, de todo tamaño, compran notebooks? ¿Tampoco se enteró de que cada vez son más los integrantes de sectores medios que compran notebooks (o ahorran para ello)? Una demostración de desconocimiento del mercado pasmosa. Pero la cosa se pone peor cuando afirma: “¿con qué impuesto las grava? Como ya existe una ley de Impuestos Internos, es más fácil incluirlas ahí que inventar otro gravamen”. Así, demuestra una ligereza en el manejo tributario que explica muchas cosas.

Finalmente, en lo que hace al tratamiento de la ley en el Congreso, tropezó esta semana al no lograr el quórum necesario (no olvidar que los muchachos/as están en campaña por lo que se reúnen poco para sesionar… hay cosas más importantes) y quienes siguen de cerca el acontecer parlamentario sostienen que no será tratada hasta después de las elecciones. Habrá que ver qué sucede políticamente entonces ya que de hecho, aún dentro del propio oficialismo, hay dudas respecto de la conveniencia de la medida. No hay que olvidar también que distritos importantes como la Capital, Buenos Aires y Santa Fe, entre otros, ya tiene fábricas produciendo en su territorio, las cuales se verían muy afectadas de aprobarse la ley.

Lo cierto es que el proyecto de ley generó una oposición cerrada. Sólo fue defendido por AFARTE y unos pocos de los voceros del oficialismo contra el resto de las cámaras y el público en general (basta con leer comentarios de lectores en los diarios, grupos de Facebook y blogs creados a tal efecto). Así, quienes siguen el tema político creen finalmente que el proyecto quedará en la nada. Sería un desgaste innecesario para el gobierno en una medida que en definitiva no les aportaría nada tanto económica como políticamente. Ojalá que no estén equivocados.

Multa polémica

Esta semana se conoció la noticia de que la Comisión Europea (CE) finalmente se expidió en su investigación antimonopolio contra Intel, aplicándole una multa de € 1,06 mil millones (aproximadamente US$ 1,45 mil millones). Se trata de la mayor pena jamás impuesta por la CE y representa alrededor del 4% de los ingresos y el 27% de las ganancias de la empresa durante 2008. O sea, Intel tendrá una billetera abultada, pero sin dudas que semejante multa se siente. La pena se basó en el sistema de descuentos y rebajas utilizado por la empresa que alentaban a los fabricantes a elegir sus procesadores en lugar de los de su competidora AMD. La condena da lugar a diversos puntos que merecen ser analizados, principalmente como parte de un juego intelectual, ya que nada de lo que aquí se diga o haga incidirá a favor o en contra de la medida.

Una característica que dificulta la regulación antimonopólica en la industria tecnológica es que tiene la particularidad de tender hacia la concentración, particularmente por el famoso efecto de red. Esto pasó con empresas que ya pasaron por este tipo de escrutinios, como fue en su momento el caso de IBM (durante la era del mainframe) o más tarde Microsoft con su Windows (incluyendo a Explorer y el Media Player). Se podrá discutir entonces si es conveniente o no intervenir en un mercado donde la tendencia natural será a la concentración, pero en el caso en que se opte por hacerlo, las decisiones deben ser rápidas. Si no lo son, no importa que después se aplique un castigo ejemplar. Para entonces, la competencia habrá desaparecido o estará seriamente disminuida. En el caso de Intel, el proceso llevó 9 años. Demasiado si el comportamiento efectivamente, y tal como lo determinó la CE, fue monopólico.

El caso específico de Intel no es sencillo por dos razones. La primera es que los descuentos y rebajas son una práctica habitual en cualquier actividad comercial, y esto no impidió que distintos fabricantes de PC como HP o Dell ofrecieran equipos tanto con procesadores Intel como AMD. Y teniendo una oferta con ambos procesadores fueron alternativamente n° 1 del mercado de PC. Por supuesto, se puede argumentar que las condiciones que fijaba Intel para acceder a estos descuentos eran un abuso de posición dominante. Pero, y aquí viene la segunda razón, visto desde la perspectiva de la demanda, esto no impidió que los precios tendieran siempre a la baja ni que se hubiera afectado la innovación (como Centrino, Dual Core, Atom). Por lo tanto, estas prácticas no perjudicaron a los consumidores. Es más, a pesar de las rebajas de Intel, tradicionalmente los equipos más baratos son aquellos que utilizan procesadores AMD.

No obstante esto, también es atendible sentir temor porque si AMD desapareciera e Intel quedara como único proveedor de procesadores de computadoras personales, esta última tendría menos motivaciones para innovar y reducir sus precios. En otras palabras, Intel tendría que estar interesado en la supervivencia de un competidor de peso, ya que fue la existencia de AMD lo que incentivó a la empresa a superarse continuamente.

A esto hay que sumar que naturalmente el mercado de procesadores es sólo apto para pocos y grandes jugadores. Las inversiones son monstruosas y constantes, por lo que deben amortizarse a través de grandes economías de escala. Esto hizo que a lo largo de los últimos 20 años hubiera distintos intentos de participar del negocio de procesadores para PC, pero sólo Intel y AMD subsistieron.

Lo que la historia demuestra es que no son las intervenciones regulatorias las que terminaron con las posiciones dominantes sino los cambios tecnológicos. El caso de IBM perdió vigencia cuando el mundo informático pasó de los mainframes a las PC. Microsoft hoy ya no es el de antes a partir del desarrollo de Internet y su impacto en la forma de usar equipos y aplicaciones. Y en el caso de Intel, se le está haciendo más difícil de lo pensado extender su dominio al terreno de los dispositivos móviles, más allá de sus esfuerzos e inversiones, en momentos en que claramente surge que este es “el” próximo gran mercado.

Una reflexión final es que quizás el camino de las multas no sea el más apropiado para terminar con una situación de abuso dominante. Estas pueden “secar” financieramente a las empresas objetadas, quitándole combustible para desempeñarse en una industria con un dinamismo único. Existe el riesgo cierto de que repercuta en las inversiones en investigación y desarrollo, lo que se traduciría en menos innovación y menos disminución de precios. Y si, como frutilla del postre, para llegar a esto se necesita más de una década (Intel aún puede apelar) para cuando llega el remedio el enfermo puede que ya esté muerto o con secuelas irreparables.

¡No es fácil ser regulador!

Avanza el disparate

La polémica ley para aumentar la presión tributaria sobre productos tecnológicos (celulares, notebooks, monitores de LCD, cámaras digitales, etc.) sigue avanzando a pesar de que sólo recogió críticas de cámaras, proveedores, fabricantes y usuarios. Esta semana, la comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados emitió dictamen favorable al proyecto de ley y así la iniciativa sería tratada la semana próxima (duda: ¿la comisión de Informática y Telecomunicaciones no tuvo participación?).

La medida logró dividir a los fabricantes locales entre aquellos que tienen instalaciones en Tierra del Fuego y quienes no, aunque sí lo hacen en algún otro distrito del país (como la Capital, Buenos Aires, Rosario, San Luis, etc.). Esta división surge porque no cualquier empresa puede radicarse para producir con los beneficios otorgados en aquella provincia, sino que hay un registro que no ha sido reabierto para permitir que más empresas se sumen. Así, los fabricantes locales del continente miran con recelo a empresas como BGH, Frávega o NewSan, ya radicadas y por lo tanto beneficiarias de las nuevas medidas.

Dentro del cúmulo de disparates que la medida encierra, está la que considera a estos bienes como suntuarios. Sin embargo, y para sumar una nueva contradicción (y van…), es el mismo gobierno el que considera a la telefonía celular como un servicio público, medida que en los últimos tiempos ayudó a mejorar el índice del consumo de los mismos, habida cuenta del alto crecimiento en líneas y uso que venía registrando. O sea, es un servicio público, con una penetración (según las estadísticas oficiales) superior al 100% pero al mismo tiempo el celular es un bien suntuario.

Y sí, Argentina es como Montecarlo. Un país de ricos. “Cosas vieres Sancho…”

Remezones impositivos

Durante la semana que pasó el tema de la suba de impuestos para diversos productos electrónicos (ver ¿Impuestazo en ciernes?) siguió generando repercusiones en los medios, la mayoría de ellas (por no decir todas) contrarias al proyecto.

La principal crítica viene por el lado de la incoherencia entre la declamada Agenda Digital, Plan Mi PC y similares y hacer más oneroso el acceso a la tecnología vía suba de impuestos. Así, las reacciones institucionales fueron llegando. Primero fue la cámara que agrupa a los importadores de cámaras digitales (CACIEIFE – Cámara Argentina de Comercio e Importación de Equipos de Imagen, Fotografía y Electrónica) y ayer nomás se sumaron CAMOCA (Cámara Argentina de Máquinas de Oficina, Comerciales y Afines) que agrupa a los fabricantes locales de computadoras y CICOMRA (Cámara de Informática y Comunicaciones de la República Argentina) donde están los fabricantes multinacionales. Como se puede ver, una medida que puso a toda la industria en su contra, sin importar su origen.

Por otra parte, en los últimos días, desde las operaciones regionales de los afectados así como analistas de mercado, se multiplicaron las consultas para tratar de entender lo que, para ellos (y nosotros también), es inentendible.

La respuesta es que para hacerlo, no hay que pensar con mentalidad de empresario sino de político. No falta quien detrás de esta movida vea una devolución de favores políticos. Vale recordar que recientemente, con motivo del adelantamiento de las elecciones generales, los dos senadores nacionales del ARI por la provincia de Tierra del Fuego (una de las beneficiadas con el cambio en materia tributaria) abandonaron este partido opositor y votaron a favor de la medida propuesta por el oficialismo. Por lo tanto, si bien no hay certezas de que este apoyo a la industria de Tierra del Fuego sea parte de la moneda de cambio, por lo menos guarda bastante lógica. Aunque, en el ínterin, se afecta a productores locales que fabrican en Capital, Buenos Aires, Santa Fe o Mendoza.

Lo concreto es que por ahora el gobierno impulsa una decisión que a todas luces es perjudicial para el país. Pero para llevarla a cabo, deberá dar batalla. Las próximas semanas prometen intensidad en aumento.

¿Impuestazo en ciernes?

Los impuestos pueden ser vistos como una herramienta de política fiscal, pero también de política económica. Idealmente, todo nuevo impuesto o variación en el mismo debería impactar positivamente en ambos campos, aunque muchas veces es una frazada corta (lo positivo de un lado es negativo del otro) y otras, un simple taparrabos (no cubre ni la cabeza ni los pies). Este último podría ser el efecto a obtener de aprobarse un proyecto presentado por el Ministerio de Producción que amplía el listado de productos gravados con impuestos internos al tiempo que también eleva el porcentaje de IVA a varios productos electrónicos, tales como celulares, notebooks, pantallas de LCD, monitores o cámaras digitales.

La medida fue presentada originalmente como tendiente a reforzar la competitividad de Tierra del Fuego, provincia que desde hace años pretende emular a la ciudad brasilera Manaos, aunque ciertamente con menos éxito. La misma contempla el retoque en dos impuestos: los internos y el IVA. En el caso de los primeros, se aplicará para estos productos una tasa del 17% cuando sean importados, frente a un 6,5% cuando sean producidos en Tierra del Fuego. Por el lado del IVA, se subirá la alícuota al 21% desde los 10,5% actuales.

En el caso del IVA, no es malo en sí mismo que se tienda a aplicar una tasa uniforme. El problema es la magnitud de esta tasa, que si bien puede ser deducida en el caso de las empresas (con lo que su impacto es financiero pero no económico) es absorbida en su totalidad por los consumidores. Visto así, servirá para ayudar al freno en el consumo.

Por el lado de los internos, se trata de un impuesto directo que se aplica sobre determinados bienes y son pagados por los fabricantes o importadores, que lo trasladan al precio final del producto. De allí que sean considerados “distorsivos” por los tributaristas, más allá de tener fines políticos y/o fiscales. En este caso en particular, es claro que tiene un fin político (favorecer la producción en determinada provincia), pero el económico es menos evidente, ya que habrá que evaluar cuántos de estos bienes dejan de venderse por aumento de su precio y, consecuentemente, cuál es el resultado fiscal de este cambio.

El proyecto de ley genera dudas por diversos motivos. Siendo que productos como los celulares son consumidos prácticamente por casi todos los argentinos a partir de determinada edad e independientemente del nivel socio económico, cuesta creer que sea más justo que todos paguen más por ellos para favorecer a la industria electrónica en Tierra del Fuego, cuyos dirigentes estiman permitirá la creación de 1.500 puestos de trabajo. Que millones de argentinos vean un encarecimiento superior al 25% en determinados productos para generar 1.500 puestos, no parece una relación muy justa.

Por otra parte, si bien el objetivo de competir con Manaos es loable, esta parece una carrera perdida. Es conveniente destacar que la fabricación de electrónicos está supeditada a determinadas economías de escala, razón por la cual este tipo de fábricas no se instalan en cada mercado como si fueran Mac Donalds, sino que mínimamente abastecen mercados regionales.

Paralelamente, surge la duda sobre qué pasará con empresas que ya están fabricando, pero no en Tierra del Fuego. Tal el caso de PC Arts (Banghó), CICSA (Olivetti) y otras, que lo hacen en Buenos Aires. ¿Pagarán ellas también el impuesto interno para favorecer a la fabricación en Tierra del Fuego?

Por todo esto, la medida, que a priori puede presentarse como “industrialista”, choca contra la recuperación del consumo, las industrias ya establecidas fuera de la isla y las políticas de inclusión digital. Y podría discutirse si es más importante la producción local de estos bienes o el dinamismo y valor agregado que generan, independientemente de su origen, aunque eso ya es entrar en el terreno ideológico, que puede llevar a discusiones interminables. En resumidas cuentas, quizás la única favorecida sea la caja del Estado a través de la recaudación fiscal. En fin…