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m-WiFi

Usar hoy un smartphone sin conectarse a WiFi es casi como hacerlo sin acceso a la red celular. De hecho, es habitual que una de las primeras cosas que se hacen cuando se llega a un lugar no registrado en el dispositivo (casa de amigos, bar, hotel, etc.) es solicitar el nombre de la red y la clave. Tal es así que un 94% de los usuarios de Internet utilizan WiFi para conectar a sus smartphones. Esto surge del informe “Tecnología residencial 2017” realizado por Carrier y Asociados.

Si bien entre las razones mencionadas hay un empate entre “ahorrar datos” y “funciona mejor que la red celular”, la primera tuvo un crecimiento de 9 puntos en el último año, mientras que la segunda se mantiene prácticamente igual. Esto refleja el mayor consumo de datos en general que se realiza desde el celular, donde hay un creciente componente de video.

Esta relevancia y difusión del WiFi es sin dudas una gran oportunidad para los operadores. Por un lado, porque sirve para descargar tráfico de sus redes móviles, más propensas a la congestión por el mayor consumo de datos. A junio de este año, el consumo promedio de un celular sobre la red de datos del operador era de 1GB mensual, valor que se multiplica casi por 10 cuando se suma el consumo realizado vía WiFi. Por otra parte, abre la puerta a que recuperen, en parte, el control de las llamadas a través de tecnologías como el VoWiFi o WiFi Calling, por el momento implementadas en Argentina únicamente por Claro, aunque sólo disponible aún en algunos modelos técnicamente aptos. Finalmente, el uso del WiFi es un aliado en la mejora de la cobertura, particularmente al interior de edificios. Esto hace también que una oferta convergente de servicios fijos y móviles sea complementaria y, bien implementada, transparente al usuario.

Muy lejos quedaron atrás los tiempos en que los operadores solicitaban a los fabricantes de terminales que no habilitaran la funcionalidad. Una relación que pasó del odio al amor.

La red nuestra de cada día

Las redes sociales habilitadas por las telecomunicaciones son un fenómeno reciente. Se puede tomar como punto de partida la puesta en marcha de Facebook (por entonces llamada Thefacebook) en 2004, apenas 13 años atrás. Hoy el panorama es muy distinto, con varias redes sociales conviviendo en el mismo espacio, cada una con sus particularidades en cuanto a contenidos, formas de comunicación y público. Es por esto que ya es bastante habitual que una persona no participe de una única red sino simultáneamente de diversas, con un promedio de 3,4 redes por usuario de Internet en Argentina que se conecta a redes sociales (considerando como red social también a los grupos de Whatsapp).

Claramente, quienes participan de mayor cantidad de redes sociales son los más jóvenes, ya sean millennials (de 24 a 33 años) o centennials (menores de 24). Sin embargo, entre éstos se observan diferencias a la hora de identificar las redes que utilizan cotidianamente. Los centennials conforman el grupo etario que menos uso cotidiano hacen de Facebook, alrededor de unos 10 puntos menos que el resto. Se confirma así la percepción de que no usan tanto esta red como las generaciones previas. No obstante, sí es habitual que tengan cuenta.

En cambio, los centennials son mucho más asiduos usuarios de otras redes como Instagram (50%), Twitter (33%) y Snapchat (17%). Esta última es una red mayormente dominada por éstos, quizás por su costado lúdico.

Facebook es la red social que muestra un uso cotidiano más parejo entre los distintos segmentos etarios, seguida, a la distancia por Twitter. Por su parte, Pinterest muestra un perfil más adulto, creciendo claramente su uso cotidiano en los segmentos adultos (34 a 53 años) y seniors (54 años o más). En el caso de LinkedIn, no sorprende que su uso cotidiano se dé entre los millennials y los adultos, quienes conforman el grueso de la población económicamente activa.

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