Sobre objetivos y medios

Esta semana arrancó en Buenos Aires la Conferencia Mundial del Desarrollo de las Comunicaciones 2017 (CMDT-17). La misma fue organizada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y el Ministerio de Modernización de la República Argentina. Se trata de un evento que convocó a más de 600 asistentes de todo el mundo para debatir sobre el futuro del sector de las telecomunicaciones y las tecnologías de la información (TIC) y su contribución al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.

Ante la relevancia del encuentro, participaron las mayores autoridades del gobierno en materia de telecomunicaciones, que plantearon objetivos en materia de conectividad. También fue una excelente ocasión para que los periodistas que cubren estos temas los abordaran para indagar sobre otros temas de la agenda más inmediata.

En su discurso inaugural, el ministro de Modernización sostuvo: “Desde el Gobierno Nacional estamos comprometidos en generar las facilidades necesarias para el desarrollo de las TIC y conectividad en todos los rincones del país para que cada ciudadano tenga servicios de calidad”. Más allá de estos objetivos generales, después fue más preciso al indicar que “hoy en día existen 7 millones de hogares con acceso a internet. Queremos mejorar la velocidad de 3,5 millones de ellos y alcanzar 2 millones de nuevos accesos entre 2017 y 2020. Argentina tiene una velocidad promedio de 6,5 Mbps y buscamos alcanzar la media de 20 Mbps para estar a la altura de los países desarrollados de la Unión Europea”. Se trata de objetivos interesantes y ambiciosos, aunque no hubo precisiones con relación a cómo se los alcanzará.

Sin dudas será importante el desarrollo de la banda ancha propiciado no sólo por el despliegue de la REFEFO (Red Federal de Fibra Óptica) sino también por los subsidios (vía aportes no reembolsables) a los despliegues de fibra en las localidades más pequeñas para cooperativas y PyME, conectándose a la red de Arsat. Asimismo, será valioso el aporte que los operadores privados puedan hacer a través de la actualización de sus redes, cosa que está sucediendo ante un escenario de convergencia. Pero todo esto no alcanza.

Argentina tiene una enorme extensión (es el 8° país del mundo en superficie) con baja población, lo que hace que sea muy difícil económicamente cubrirla por completo con redes fijas. Es aquí donde entra en escena la tecnología satelital, la cual permite cubrir toda la geografía del país en mucho menos tiempo que lo que demandaría el cableado y a un costo menor. Es importante considerar que la tecnología satelital ha evolucionado, así como lo hicieron las tecnologías cableadas (al pasar del cobre a la fibra) o las móviles (al pasar del 2G al 4G). Hoy existen ofertas comerciales (basadas en tecnología HTS o High Throughput Satellite) que permiten conexiones de 25 Mbps a menos de US$ 100 mensuales. Obviamente no es mejor que la fibra o el cable, pero en muchos casos sería la única opción, así como también una mejor alternativa a conexiones inalámbricas de 3 Mbps a más de $ 1.000 mensuales, muy habituales en áreas rurales y también en algunas suburbanas.

Lógicamente, para lograr que el satélite sea un actor relevante y no solamente un recurso de nicho para los muy pocos que pueden pagar los costos actuales para capacidades dignas de principios de la década del 2000, hace falta impulsar su oferta. Esto se puede lograr de dos maneras no excluyentes: el desarrollo y puesta en órbita del Arsat 3 y una apertura de los cielos satelitales para que empresas extranjeras puedan ofrecer sus servicios en el país.

Sobre el Arsat 3, el Ministro de Modernización declaró ante la prensa que se están evaluando distintas alternativas, más allá de la carta de intención firmada con Hughes. Esto indicaría que el gobierno se encuentra recalculando en este tema. Y prometió que habrá definiciones el mes próximo. De todos modos, aun cuando hubiera una definición en noviembre, el proceso que culminará con la puesta en funcionamiento del satélite no estaría terminado antes del 2020. Muy tarde como para hacer su aporte al cumplimiento de los objetivos planteados por las autoridades. Es aquí donde entra entonces en el menú de opciones la apertura de los cielos satelitales, de forma tal de permitir la oferta de satélites ya en funcionamiento o que lo estarán antes de la fecha indicada por el Ministro.

Resulta claro entonces que, para lograr los objetivos planteados, es necesario que el gobierno deje de tomar decisiones tecnológicas del tipo “esta tecnología, sí, esta tecnología, no”. La libertad tecnológica es una condición necesaria para que los distintos operadores elijan cuál es la más indicada en función de los distintos segmentos del mercado. El objetivo es conectar a la población para darle igualdad de oportunidades de pertenecer al mundo en el que vive y no que lo hagan a través de una u otra tecnología, defendiendo intereses sectoriales particulares.

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