El gran olvidado

Durante las Jornadas de ATVC, que reunieron a la industria de la TV paga, hubo muchas charlas interesantes. Y como suele suceder ante la multiplicidad de paneles y oradores, a veces algunas cosas se escapan. Un dato interesante lo dio un ejecutivo de HBO para Latinoamérica, quien expresó que Argentina es uno de los principales mercados para HBO. Y fue más allá al decir que “con un 80% de penetración de TV paga, parecería que queda poco lugar para crecer, pero falta un desarrollo en cuanto a la digitalización. De los 9 millones de hogares que hay con TV paga en el país, es raro que sólo 4 millones estén digitalizados”.

El dato de que algo menos de la mitad de los abonados a TV paga tengan acceso a un servicio digital puede ser visto como un tema de costos del servicio. Pero ciertamente no es la única razón. Más importante aún es que en muchos casos, especialmente en las localidades más pequeñas, los operadores locales no han invertido lo suficiente en la red como para ofrecer esta funcionalidad. Esto puede deberse tanto a que los dueños de estas operaciones no sienten presión competitiva y por lo tanto no se ven motivados a invertir, aunque también es importante considerar que muchas veces son operaciones de escalas chicas, que no soportan los costos de modernizar las redes.

Es importante tener esto presente en momentos en que la regulación alrededor de la competencia en TV paga parece tener un límite simbólico (y arbitrario) en las localidades de menos de 80.000 habitantes. La decisión está destinada a proteger a las empresas que allí brindan servicio, no así a su población, que se ve forzada a consumir lo poco que le ofrecen.

Es claro que la regulación (léase, la política), las empresas del sector y hasta muchos medios de comunicación se preocupan más por el devenir de las empresas que por lo que suceda con los usuarios/consumidores. Pero esta atención al impacto en las empresas implica también condenar a las poblaciones atendidas por ellos, que no tienen a veces acceso a los mejores servicios de TV: digital, HD, VOD en el caso de TV. En consecuencia, tampoco tienen acceso a determinados contenidos.

La falta de digitalización también impacta en el acceso a Internet de banda ancha. Este servicio no puede ser provisto por las redes de cable no digitalizadas, por lo que muchas veces los pequeños operadores recurren a la tecnología inalámbrica terrestre, generalmente de baja capacidad e inestables.

La limitación económica de una escala pequeña no es algo que puedan resolver grandes operadores de TV por cable o las mismas telcos a través de las redes terrestres. Pero sí por el satélite, que puede cubrir grandes extensiones a un costo relativamente fijo (el variable tiene que ver con el equipamiento del cliente y la capilaridad comercial y técnica). Y es una opción que permitiría mejorar rápidamente la competencia a través de operadores de telecomunicaciones y de los propios operadores de TV paga (como acaba de implementarlo Uruguay). Esto no implica que desaparezcan los pequeños operadores, quienes podrían agruparse para ofrecer este servicio o simplemente revenderlo, pero manteniendo su principal diferencial que es la proximidad con el cliente. Además, conviene recordar que las nuevas tecnologías satelitales, además de TV, pueden dar acceso de banda ancha con velocidades consideradas de Ultra Banda Ancha.

Sin embargo, la tecnología satelital parece ser una mala palabra en Argentina. Quizás porque durante años sólo una empresa estuvo autorizada a dar este servicio en forma masiva. Pero sería bueno dejar de demonizar una tecnología y comenzar a pensar en el usuario y su derecho a acceder a mejores contenidos y servicios. Es hora de poner al usuario en el centro del debate.

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