Los chicos vienen marchando

Los últimos cambios en la administración del espectro tendrán impacto más allá del ingreso de Cablevisión-Nextel en el negocio de las comunicaciones móviles. Algo que desde aquí se viene adelantando desde hace ya bastante tiempo: el surgimiento de múltiples 4° operadores a lo largo del país.

El proceso de reatribución de frecuencias originalmente otorgadas para servicios fijos para que sean utilizadas por servicios móviles (mal llamado “refarming”) acaba de completar todos los requisitos previos con la firma la semana pasada, del contrato entre el ENACOM y Cablevisión-Nextel. Pero podría no ser éste el único caso donde la reatribución habilite al ingreso de nuevos operadores de red. En este sentido CATEL, CATIP, CABASE, COLSECOR y CACPY (cámaras que en su conjunto representan a las principales cooperativas, cableras, operadoras de telecomunicaciones e ISP), están presentando al regulador un proyecto para convertirse en un nuevo operador de red. La lógica es que, a partir de la habilitación de la asignación de espectro bajo demanda, el regulador debería poder tomar igual decisión en relación a su propuesta, permitiéndol4Ges ser operadores regionales que convivan (y se potencien mutuamente) con los grandes operadores nacionales.

A priori resulta llamativo que mientras se debate si el número indicado de operadores móviles es 3 ó 4, haya tantos interesados en conformar un 5° operador (o más bien múltiples 4° operadores regionales). Cuando se plantea esto a los interesados responden que el caso argentino es particular por diversos motivos. Por un lado, la gran extensión territorial y la escasa densidad poblacional que dificulta la cobertura nacional por parte de un mismo operador. A eso se suma que tantas cooperativas y cableras existen porque históricamente (aún antes de la privatización de Entel) operaron en zonas desatendidas por los grandes operadores de telecomunicaciones y TV por cable. De hecho, su intención no es salir a competir a nivel nacional sino dar el servicio en sus áreas de influencia, en donde en la mayoría de los casos no llegaron aún las redes 4G. Según las cooperativas, éstas tienen una “pisada” que es 10 veces superior a la actual de 4G.

Se podría pensar que esta ventana de oportunidad es muy exigua, a juzgar por el cronograma de despliegue de 4G previsto en el pliego licitatorio. No obstante, el corrimiento de los plazos, como consecuencia de la no disponibilidad de la banda de 700 MHz, da 5 años para una cobertura total contados a partir del momento en que la misma esté finalmente disponible. A esto hay que sumar que se estaría revisando la exigencia del pliego de que cada operador despliegue infraestructura propia en localidades de menos de 10.000 habitantes. Así abre una oportunidad para que, si existieran operadores locales/regionales, éstos pudieran ofrecer su infraestructura a los grandes operadores nacionales. Sería claramente algo con más racionalidad económica.

El interés de los pequeños operadores es una buena oportunidad para que el regulador haga los ajustes necesarios en las normas para permitir su desarrollo. Así, se lograría incentivar inversiones de nuevos actores apalancándose en sus infraestructuras existentes. Con esto se propiciaría además que los grandes operadores redireccionen sus inversiones destinadas a áreas de dudosa o nula rentabilidad para ellos hacia otras donde tienen una mucho mayor concentración de clientes. Bien llevado adelante, se podría lograr una complementación de infraestructuras que terminaría beneficiando a todos.

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