Netflix latino

Luego de varios meses de rumores, finalmente Netflix confirmó desde su blog sus planes de comenzar a ofrecer sus servicios en Latinoamérica y Caribe, llegando a 43 países. De esta forma, la empresa operará en todo el continente americano, ofreciendo programas de TV y películas a través de Internet a televisores, computadoras y dispositivos móviles por un abono mensual. Los abonados podrán optar por contenidos en español, portugués e inglés.

Si bien no faltaron quienes se sorprendieron por que Netflix escogiera a Latinoamérica para su expansión internacional y no mercados económicamente más desarrollados como Europa, hay que recordar que la región en general está atravesando por un período de altísimo crecimiento y con un importante desarrollo de la banda ancha, con países como Brasil, México y Argentina que tienen penetraciones de este servicio del orden del 30% o más. Esta situación se da en un mercado que en su conjunto alberga a unos 600 millones de habitantes. Y el hecho de que el español sea el idioma dominante del continente le da una escala más que interesante. Por otra parte, desde el punto de vista de los derechos, Latinoamérica suele ser vista como una región única, mientras que mercados como el europeo muestran un territorio más fragmentado. Adicionalmente, y apuntando a la localización, Netflix ya acordó con grandes grupos de medios, como Televisa y TV Azteca en México y Globo en Brasil (no se confirmó aún si habrá contenidos argentinos, al menos inicialmente), la distribución de sus contenidos.

Esta expansión se da en momentos en que el mercado del video online comienza a mostrar signos de una competencia que se intensifica. En EE.UU. tiene varios rivales. Uno es Hulu, el sitio de video online propiedad de NBC Universal, Walt Disney y News Corp. que estaría en venta y atrae a potenciales compradores de la talla de Google y Yahoo, entre otros. También otros grandes nombres de la tecnología como Amazon y Apple están lanzando sus propios servicios de video online. Inclusive, algunos operadores de TV por cable conscientes del crecimiento de este mercado están expandiendo su oferta online. Tal es el caso de Cablevisión en Argentina. Y también hay que considerar a otros proveedores, como Telefónica, que tiene un servicio similar. En los casos argentinos, vale aclarar que el servicio está vinculado al uso de la red del operador, mientras que Netflix se distribuye por Internet, independientemente del ISP que tengan sus clientes.

El timing parece indicado en momentos en que en Argentina la mitad de los usuarios de Internet consume video online, y de éstos 1 de cada 3 accede a contenidos de TV a través de la red [ver más en “Internet killed de TV star”].

No sería raro que en Argentina (como así también en otros países) se produzcan conflictos legales. Pero independientemente de lo que resulte de éstos, la llegada de Netflix pondrá en evidencia una de las falencias de la ley de Medios: el no discriminar entre contenido y red de transporte. Mientras las empresas de telecomunicaciones y operadores de TV por cable encuentran restricciones en su participación del negocio de contenidos audiovisuales (con impedimentos lisos y llanos o cotos a la participación de mercado o de cantidad de licencias), una empresa que utilice Internet para la distribución de contenidos tendría, a priori, menos limitaciones. No es difícil imaginarse a abogados refregándose las manos por el negocio que se les viene.

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    2 Responses to “Netflix latino”

    1. La relación de los consumidores con los copyrights es muy diferente en América Latina (o al menos en la Argentina) que en los Estados Unidos (cuna de la impresionante expansión de Netflix, que directamente se fagocitó a Blockbuster y ahora amenaza avanzar con las cableras, que reaccionaron copiando su estrategia de ofrecer contenido on-demand on-line a través de internet para sus suscriptores). Desde hace unos años a esta parte un abono más que razonable (US$ 8 por mes, la mitad que una entrada de cine, contra al menos US$ 50 de un abono básico a TV cable) suplanta cualquier prurito moral o temor judicial que pudiera producir acceder a esos contenidos sin reconocer los copyrights, tanto a través de descarga directa como vía streaming desde sitios “ilegales”. Esta claramente no es la situación al momento en nuestro país, donde sigue en auge la oferta y sobre todo el uso de la cantidad de sitios de descarga directa (prototipo Taringa! pero hay infinidad) o de streaming (prototipo Cuevana pero tb hay muchos). Por el momento, la enorme mayoría de los usuarios no ve como algo “malo” acceder a los contenidos por esos medios, ni tampoco se ven compelidos por una amenaza da sanción legal. Como siempre en tecnología hay que ver cómo evoluciona el panorama. Será que la ventaja de saber que se cuenta con el contenido completamente accesible (ordenado, sin errores, sin fallas de transmisión) en un sólo lugar modificará las costumbres? En este sentido, parece muy importante la tarifa con la que salga al mercado el servicio, porque de nuevo, en USA el abono de Netflix es relativamente muy barato.
      Más allá de esto, el comentario con el que cierra Enrique sobre que la Ley de Medios nació anticuada cada vez es más visible y se hará cada vez más difícil sostener esa separación “artificial” de redes que tecnológicamente tienden a la convergencia.

    2. Recientemente Netflix decidió modificar su estrategia de precios en USA, apuntando a fortalecer el sector de streaming on-line y dejando cada vez más en el pasado el esquema de “videoclub por correo”, dando cuenta de la dirección de los vientos. Dejo aquí el link de una nota del HuffPost que trata el tema: http://www.huffingtonpost.com/larry-magid/netflixs-new-pricing-mode_b_899311.html.

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