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Dime que formato usas

Primero fueron los smartphones que, apuntando al correo electrónico como principal aplicación, incorporaron los teclados completos o QWERTY. Luego, con el éxito del iPhone, las otras marcas comenzaron a lanzar equipos con interfaz totalmente táctil a través de las pantallas touch. Pero lo que en un momento parecía una tendencia que desterraría por completo a los teclados físicos de los celulares está resultando no ser tan así, encontrando cada formato un público específico en función del uso principal que hace de su equipo. Esto surge del informe “El usuario ante los smartphones – 2011”, recientemente lanzado por Carrier y Asociados.

Desde el punto de vista de su interfaz, los smartphones pueden clasificarse en tres grupos: el candybar con teclado físico QWERTY, los que son toda una pantalla touch y aquellos que combinan teclado QWERTY (generalmente deslizable) y touch pero que no son asociados a ninguna marca o modelo en particular.

Los equipos candybar con QWERTY son fuertemente asociados a los Blackberry. En este caso es notable cómo dejaron de ser percibidos únicamente para usuarios con fines profesionales, relacionando su perfil también al público joven, más aún con la creciente popularidad de las redes sociales y la mensajería instantánea desde el móvil. Esta percepción tiene diferencias en función del factor generacional, pero más allá de esto, la disponibilidad de un teclado QWERTY facilita la socialización, convirtiéndose entonces en una fortaleza del formato.

Distinto es el caso de los equipos touch, donde el iPhone es claramente el modelo paradigmático. Se lo asocia al consumo de contenidos, tanto multimediales como a la navegación por la Web. Este formato transmite una imagen “cool”, aunque esto tiene una connotación tanto positiva como negativa según el caso.

Finalmente, los smartphones que combinan teclado QWERTY con pantalla touch generan distintas reacciones en los usuarios en función de la variable generacional. En los más jóvenes (nativos digitales) les produce atracción porque combina lo mejor de los dos mundos. A los mayores (inmigrantes digitales) los intimida porque lo ven como demasiado “nerd” y, en menor medida, lo relacionan a un público joven.

En definitiva, se observa que la atracción por los distintos formatos de los smartphones responde en gran medida al foco principal de su uso: socializar o consumir contenidos. En el primer caso, y siendo que el insumo principal es la palabra escrita, cobra relevancia todo dispositivo con teclado físico QWERTY, sea del estilo candybar o con pantalla deslizable. Para el segundo, las pantallas sensibles al tacto son consideradas más aptas. Su interfaz más natural y menos metafórica hace que estos equipos atraigan a un público más adulto.

Sin embargo, hay una tendencia a que muchos de los nuevos modelos de smartphones con teclado QWERTY físico incorporen también una pantalla táctil. Con lo cual ésta tenderá a estar presente en todos. La diferenciación vendrá entonces por la incorporación o no del teclado físico. Y habida cuenta de la importancia de la socialización desde los móviles, parece que habrá teclado por un tiempo más.

Netflix latino

Luego de varios meses de rumores, finalmente Netflix confirmó desde su blog sus planes de comenzar a ofrecer sus servicios en Latinoamérica y Caribe, llegando a 43 países. De esta forma, la empresa operará en todo el continente americano, ofreciendo programas de TV y películas a través de Internet a televisores, computadoras y dispositivos móviles por un abono mensual. Los abonados podrán optar por contenidos en español, portugués e inglés.

Si bien no faltaron quienes se sorprendieron por que Netflix escogiera a Latinoamérica para su expansión internacional y no mercados económicamente más desarrollados como Europa, hay que recordar que la región en general está atravesando por un período de altísimo crecimiento y con un importante desarrollo de la banda ancha, con países como Brasil, México y Argentina que tienen penetraciones de este servicio del orden del 30% o más. Esta situación se da en un mercado que en su conjunto alberga a unos 600 millones de habitantes. Y el hecho de que el español sea el idioma dominante del continente le da una escala más que interesante. Por otra parte, desde el punto de vista de los derechos, Latinoamérica suele ser vista como una región única, mientras que mercados como el europeo muestran un territorio más fragmentado. Adicionalmente, y apuntando a la localización, Netflix ya acordó con grandes grupos de medios, como Televisa y TV Azteca en México y Globo en Brasil (no se confirmó aún si habrá contenidos argentinos, al menos inicialmente), la distribución de sus contenidos.

Esta expansión se da en momentos en que el mercado del video online comienza a mostrar signos de una competencia que se intensifica. En EE.UU. tiene varios rivales. Uno es Hulu, el sitio de video online propiedad de NBC Universal, Walt Disney y News Corp. que estaría en venta y atrae a potenciales compradores de la talla de Google y Yahoo, entre otros. También otros grandes nombres de la tecnología como Amazon y Apple están lanzando sus propios servicios de video online. Inclusive, algunos operadores de TV por cable conscientes del crecimiento de este mercado están expandiendo su oferta online. Tal es el caso de Cablevisión en Argentina. Y también hay que considerar a otros proveedores, como Telefónica, que tiene un servicio similar. En los casos argentinos, vale aclarar que el servicio está vinculado al uso de la red del operador, mientras que Netflix se distribuye por Internet, independientemente del ISP que tengan sus clientes.

El timing parece indicado en momentos en que en Argentina la mitad de los usuarios de Internet consume video online, y de éstos 1 de cada 3 accede a contenidos de TV a través de la red [ver más en “Internet killed de TV star”].

No sería raro que en Argentina (como así también en otros países) se produzcan conflictos legales. Pero independientemente de lo que resulte de éstos, la llegada de Netflix pondrá en evidencia una de las falencias de la ley de Medios: el no discriminar entre contenido y red de transporte. Mientras las empresas de telecomunicaciones y operadores de TV por cable encuentran restricciones en su participación del negocio de contenidos audiovisuales (con impedimentos lisos y llanos o cotos a la participación de mercado o de cantidad de licencias), una empresa que utilice Internet para la distribución de contenidos tendría, a priori, menos limitaciones. No es difícil imaginarse a abogados refregándose las manos por el negocio que se les viene.

Linkeando

  • A la caza de talentos: La demanda de especialistas en análisis de datos, con formación en matemáticas y estadísticas está desatando una guerra entre Wall Street y Silicon Valley. Interesante análisis de las diferencias culturales entre lo que sucede en el mundo de las finanzas de la costa este y el de los start ups en la costa oeste de los EE.UU. [Financial Times]
  • Anticipo de lo que vendrá: Siempre se supo que la tecnología ADSL era una de transición hacia el santo grial de la fibra óptica. Y parece que su decadencia comienza a ser manifiesta, como en el caso de España, donde por primera vez cayeron este tipo de conexiones a favor de la fibra y del cable. [El País]
  • Con el lujo sólo no alcanza: Luego de retirarse del mercado masivo japonés en el 2008, Nokia también levantaría el campamento de su subsidiaria Vertu, focalizada en teléfonos de lujo que pueden llegar a valer hasta US$ 320 mil. Más allá de los materiales preciosos, si la tecnología no acompaña, la demanda se expresa. ¿Volverán con WP7? [Telecoms]

El buscador de Yrigoyen

Se supone que cuando se utiliza un buscador es para encontrar la mejor y mayor información. Sin embargo, este no es el caso de BusKador, que como su nombre indica, se focaliza en contenidos afines al oficialismo nacional. El “quiénes somos” no tiene desperdicio. [Vía @Ylarri]

La historia, versión Facebook

Interesante enfoque de la historia de los EE.UU. resumida en su muro de Facebook.

Chivo digital

El product placement (o más castizamente, publicidad por emplazamiento) es algo cada vez más habitual en películas y programas de TV. Pero ahora, de la mano de las tecnologías digitales, se puede emplazar productos actuales en contenidos viejos, de cuando esta práctica no era tan habitual. Suar, chocho.